lunes, 7 de agosto de 2017

Medios chinos: "EE.UU. debe frenar su arrogancia moral respecto a Corea del Norte"

RT  -  7 ago 2017 12:39 GMT

Corea del Sur y EE.UU. deben reconocer que no solo Pionyang es responsable de la crisis en la península coreana, sostiene el diario estatal chino 'Global Times'.

Soldados de Corea del Norte (izquierda) y del Sur se miran a través de una ventana en el edificio de conferencias de la Comisión de Armisticio Militar del Comando de las Naciones Unidas en la localidad de Panmunjom, el 30 de marzo de 2016. Panmunjom / Reuters

Las nuevas sanciones más duras aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU demuestran que las actividades nucleares y de misiles "le han costado caro" a Pionyang, publica el diario estatal chino 'Global Times', en un artículo en el que argumenta que EE.UU. debe "detener su arrogancia moral respecto a Corea del Norte".

Además, la publicación sostiene que si "algunos estadounidenses" siguen creyendo que el programa nuclear y de misiles de Pionyang se debe a la falta de presión externa, "es absurdo".

"El problema nunca se resolverá si no se abordan las preocupaciones de Pionyang"

El diario explica que "ni a China ni a Rusia les gusta que Corea del Norte desarrolle armas nucleares y misiles", pero difieren de EE.UU. en la determinación de las causas y las formas de resolver el problema. Mientras tanto, para la resolución de la crisis, Washington, Pekín y Moscú "deben respetarse mutuamente" en lugar de que Washington "domine todo el proceso".

Mientras China y Rusia implementen fielmente las resoluciones de la ONU, Washington debe reconocer sus esfuerzos, y si en vez de ello "continúa armando un escándalo", significaría que "está buscando una excusa para su inacción a la hora de aliviar las tensiones en la península coreana".

Por otro lado, el medio chino hace hincapié en que si no se abordan las preocupaciones de seguridad de Pionyang, la imposición de sanciones "nunca resolverá" el problema nuclear, y Corea del Norte continuará sus actividades nucleares y misiles, y "se acercará más a la posesión de misiles intercontinentales que podrían alcanzar el suelo estadounidense".

"EE.UU. debe aspirar a la paz más que a la dominación geopolítica"

Según 'Global Times', "la opinión occidental tiene a menudo una superioridad moral injustificada sobre el mundo no occidental", y si cree que solo Corea del Norte ―pero no EE.UU. y Corea del Sur―, tiene la culpa del problema nuclear, "esta mentalidad mal ajustada no ayudará a resolver la crisis".

Por su parte, Corea del Sur tampoco ha desempeñado un papel constructivo en la resolución del problema nuclear de su vecino del norte, "como lo demuestra su imprudente y tonta decisión de desplegar el sistema antimisiles THAAD en su suelo", reza el artículo, y añade que Seúl "no se preocupa por los sentimientos de China", y no tomó en cuenta las preocupaciones de Pionyang "al ayudar a EE.UU. a flexionar sus músculos en la península coreana".

"No existe una solución sencilla a la complicada cuestión nuclear de Corea del Norte", por lo que Washington debería considerar seriamente las propuestas chinas y "aspirar a la paz y la coexistencia más que a la dominación geopolítica", concluye el periódico.

El pasado 5 de agosto, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó unánimemente ampliar la lista de sanciones contra Pionyang y la reducción de sus exportaciones, en un intento por detener las pruebas de misiles de la nación asiática.

La resolución, redactada por Washington, prohíbe la exportación de carbón, plomo, hierro y mariscos por parte de Corea del Norte, lo que supondría que ese país dejaría de percibir unos 3.000 millones de dólares en beneficios. Además, prohíbe invertir o mantener relaciones comerciales con Pionyang e imposibilita que envíe más trabajadores norcoreanos al extranjero.

Las autoridades norcoreanas han declarado que no negociarán su programa nuclear mientras "EE.UU. nos amenace", según la Agencia Telegráfica Central de Corea (KCNA, por sus siglas en inglés).


ECUADOR. CONVERTIR EN REVES LA VICTORIA

Jorge Gómez Barata

Probablemente en Ecuador hubiera sido preferible que el Movimiento Alianza País perdiera las elecciones porque de ese modo mantendría el apoyo de la mitad del electorado, reforzado la unidad de sus estructuras y conservado la integridad de su liderazgo que ahora ha comenzado a desgastarse en una sorprendente querella que los debilita y les impide concentrarse en su labor a favor del pueblo. De cierta manera, la historia se repite.

A las enormes dificultades para obtener avances políticos significativos, de la izquierda en los países latinoamericanos, se suman las vicisitudes para consolidarlos y la fatalidad con que se deshace lo alcanzado. Parafraseando presidente Raúl Castro: “…Falta fijador”.

De qué sirve que el Movimiento Alianza País controle el parlamento si esa mayoría no es capaz de impedir que el presidente de turno imponga sus caprichos y desdiga los preceptos del proyecto social y político que lo catapultó. Algo parecido ocurrió con el Partido del Trabajo en Brasil y su liderazgo que, en lugar de reforzarse luego de diez años en el poder, se ha agotado y el kirchnerismo que tras exitosos períodos de gobierno, se debilitó dramáticamente.

Como perseguidos por un estigma, los movimientos populares latinoamericanos son víctimas de la recurrente noria vigente desde la independencia que, en lugar de a republicas institucionalmente fundadas, condujeron al caudillismo, a las dictaduras y al predominio de las oligarquías dependientes del capital extranjero.

Así se patentizó la dificultad para consolidar resultados, que no es lo mismo que eternizar gobiernos, presentes en la Revolución Mexicana, en los procesos encabezados por Getulio Vargas, Lázaro Cárdenas y Juan Domingo Perón y que ha afectado decisivamente a los procesos político, encabezados por la izquierda.

A la hegemonía del binomio formado por el capital y el pensamiento liberal, la izquierda ha presentado una visión y una práctica alternativa. Los bolcheviques quisieron cambiarlo todo y construir una sociedad nueva, la socialdemocracia europea optó por la moderación y el reformismo y, a medio camino entre una y la otra, la izquierda en América Latina ha disfrutado de las mejores oportunidades después de la Revolución Cubana y de la crisis del socialismo real.

No obstante los relevantes éxitos alcanzados en la llamada “década ganada”, los gobiernos populares, en lugar de usar los recursos del poder y las facilidades de la legalidad para reforzar sus estructuras y hacer que funcionen para dar profundidad a los proyectos y las estrategias, a la izquierda contemporánea le ocurre lo contrario. El poder la debilita y la divide y amenaza con corromperla. 

Tal vez la prédica del presidente Rafael Correa contra la partidocracia, afectó al propio movimiento Alianza País, impidiéndole adquirir una conformación estructural suficientemente sólida y una definición ideológica que sirviera como reguladores capaces de impedir lo que ahora ocurre.

Un partido o un movimiento no es una cúpula ni una maquinaria electoral sino una plataforma formada por las bases y las instancias de dirección que son eficaces en la medida en que tienen un protagonismo real y operan como inteligencia colectiva. Instrumentalizar los movimientos sociales y políticos para apoyar los liderazgos y no para ser creadores y rectores con capacidad para ejercitar la crítica, es un error que se repite una y otra vez.

Los hechos y su tozuda vigencia vuelven a estar a la vista. Quizás en Ecuador el daño está hecho. En unos meses un líder inconsecuente desbarata la obra de diez años. Queda el consuelo de poder sacar alguna enseñanza y la pregunta de: ¿Hasta cuándo durará el aprendizaje? Allá nos vemos. 

La Habana, 06 de agosto de 2017

  *Este artículo fue escrito para el diario “Por Esto”. Al reproducirlo o citarlo, indicar la fuente.


CUBA EN LA BATALLA CONTRA EL DENGUE, EL ZIKA Y OTRAS ENFERMEDADES

Por Pedro Martínez Pírez

La Habana será la sede desde este lunes hasta el 18 de agosto de la XV Edición del Curso Internacional de Dengue a la cual han confirmado su asistencia destacados profesores y médicos, virólogos, inmunólogos y administradores de salud de Cuba y otros países de varios continentes.

El Curso, que cuenta con el auspicio del Ministerio cubano de Salud, la Oficina Panamericana y la Organización Mundial de la Salud, entre otras prestigiosas instituciones, facilitará el debate y la toma de decisiones sobre los aspectos más relevantes y actuales de varias enfermedades transmitidas por el mosquito aedes aegipti, en especial Dengue, Zika, Chikungunya y Fiebre Amarilla.

El evento se realiza en el contexto del ochenta aniversario de la creación del prestigioso Instituto cubano de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, conocido por sus siglas IPK, un centro colaborador para el estudio del dengue y su vector de la Oficina Panamericana y la Organización Mundial de la Salud.

Además de prestigiosos investigadores cubanos, al Curso han confirmado su asistencia destacados profesores procedentes de Canadá, Estados Unidos, Irlanda, Bélgica, Singapur, Argentina, Japón, México, Puerto Rico, Alemania, Brasil, Colombia, Venezuela y Suiza, así como varios representantes de la Oficina Panamericana con sede en Washington y la Organización Mundial de la Salud, radicada en Ginebra.

La primera semana el Curso se desarrollará mediante mesas redondas, conferencias y simposios, y la segunda será mediante actividades en cinco grupos de prácticas, esto es clínica-patología; entomología-control del vector, epidemiología, participación comunitaria y virología-inmunología.

Cuba, donde la Salud es un derecho del pueblo, celebró hace treinta años el primer curso sobre las temáticas que ahora se debatirán en La Habana, pero con una complejidad, experiencia y resultados superiores.

La Habana, 07 de agosto de 2017


ESTADOS UNIDOS ES MAL PERDEDOR

Por Manuel E. Yepe

Ratificando su condición de mal perdedor, Washington replicó con absurdas sanciones contra el presidente venezolano Nicolás Maduro por la derrota que le propinó Caracas a Estados Unidos con la celebración exitosa, el reciente 30 de julio, del proceso electivo de la Asamblea Nacional Constituyente.

En los días previos a estas elecciones, el presidente Trump amenazó, expresamente, con aplicar sanciones "fuertes y rápidas" a Venezuela si no detenía la elección Constituyente.

La respuesta venezolana no se hizo esperar. El propio Maduro la ofreció: "¡A nosotros qué carajo nos importa lo que diga Trump! Aquí nos importa lo que digan los venezolanos, que hoy salieron a votar", dijo con fuerte acento chavista el primer mandatario. Más de ocho millones de venezolanos sufragaron ese domingo para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.

La soberana acción del gobierno venezolano activó el poder originario de la nación según recurso previsto en la Constitución  para hacer frente a situaciones que amenacen la gobernabilidad, mediante la profundización de la democracia en aras de garantizar la independencia y la viabilidad del país.

Pero esa no ha sido la única reacción convulsiva de la Casa Blanca por las derrotas que una tras otra está sufriendo su política exterior en tiempos recientes.

Por estos días, el nuevo representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, se vio obligado a esquivar el rigor diplomático que supone su cargo para afirmar que su país no se doblegará ante las nuevas medidas restrictivas impuestas en su contra por Estados Unidos.

Rusia  no tiene planes de cambiar sus políticas por estas sanciones.

"Si los que llegaron con este proyecto de ley pensaban que con él podrían cambiar nuestras políticas, se equivocaron. Deben entender que no daremos el brazo a torcer y que esto inevitablemente dañará, aún más, la relación entre los dos países", afirmó el representante diplomático ruso en Nueva York.

Por su parte, el Primer Ministro de Rusia, Dimitri Medvédev, también lamentó que las políticas estadounidenses estén marcadas por la histeria contra Moscú y que esto se haya convertido en una parte fundamental no solo de la política externa (como ha ocurrido muchas veces), sino también de la política interna estadounidense (lo que supone una novedad), escribió Medvédev en su página de Facebook.

Agregó que "la élite política estadounidense venció de plano a Trump" con la firma de esta nueva ley (la que aprobó las medidas restrictivas contra Rusia en el Congreso antes de tener la firma definitiva del presidente de Estados Unidos).

Respecto de las medidas, la Cancillería rusa indicó que ellas confirman la agresividad extrema de Estados Unidos en los temas internacionales. “So pretexto de su excepcionalidad, Washington ignora arrogantemente la postura e intereses de otros Estados”, denunció el ministerio de exteriores ruso.

El secretario de prensa del presidente Vladímir Putin, Dmitri Peskov confirmó finalmente que los medios de comunicación en Moscú "ya han tomado contramedidas".

En cuanto a las sanciones contra la nación venezolana, se conoce que la Administración estadounidense está sopesando medidas contra el sector petrolero. Steven Mnuchin, Secretario del Tesoro, ha dicho en una rueda de prensa reciente que "Creemos que las sanciones funcionan y continuaremos monitoreando la situación y considerando sanciones adicionales".

Y como para completar el cuadro de horror que ha generado la política exterior de la superpotencia, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, denunció que el documento firmado por Trump no ha tenido en cuenta los intereses de la Unión Europea y Alemania anunció que no aplicará las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Rusia, Irán y Corea del Norte, ya que estas medidas son extraterritoriales y constituyen una violación al derecho internacional. La ministra alemana de Economía, Brigitte Zypries, denunció que las nuevas medidas contra Moscú propuestas por los legisladores estadounidenses "violan el derecho internacional, así de simple"

Hay que reconocer que la intensificación de la agresividad y la arrogancia que ha caracterizado la política exterior estadounidense Unidos desde la elección de Donald Trump ha tenido también algo positivo: ha llenado la copa de algunos países que han decidido no aguantar más el atropello.

Cada desplante norteamericano ha tenido el efecto de debilitar a los Estados Unidos y fortalecer las capacidades independentistas de los gobiernos de muchos países del Tercer Mundo Las agresiones de Washington tienen un efecto no calculado, en vez de someter a otros pueblos, provocan mayor independencia, más vínculos de Rusia con Alemania, de Irán con otros países del Medio Oriente y de todos con China.

La Habana, Agosto 4 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.