domingo, 30 de julio de 2017

Venezuela: una batalla por la paz

Cubasí  -    PL  -  Domingo, 30 Julio 2017 05:40

Los venezolanos concurren hoy a las urnas en una batalla por la paz ante amenazas externas y confabulaciones internas para subvertir el orden constitucional del país.

Millones de personas elegirán a sus representantes a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un ejercicio concebido para evitar la guerra, aupar el diálogo y subrayar el carácter popular y nacionalista del proceso democrático iniciado años atrás por el comandante Hugo Chávez.

Nadie está obligado a votar pero tampoco nadie puede coartar el derecho al voto de otros, como amenazan sectores opositores, impotentes por la marea humana que se apresta a decir sí a la paz, al diálogo y a la búsqueda del respeto a las ideas de sus iguales, según reiteran autoridades.

La víspera, el presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Nicolás Maduro, dijo que cuando se escojan 537 de los 545 miembros de la ANC se hará una apuesta por la dignidad nacional y la defensa de la soberanía del país, a la vez que será una respuesta clara a las "declaraciones insolentes del imperio" y de los gobiernos de la región que le sirven a sus intereses.

"La convocatoria a la Constituyente es muy claro que es por la paz, pero también, ante las declaraciones insolentes del imperio, que es una constituyente por la dignidad nacional, por la soberanía del país", puntualizó.

En todo el país el escenario está preparado, las maquinas capta huellas para los comicios se encuentran garantizadas, dijo este sábado la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, pese a provocaciones y ataques de grupos paramilitares contra algunas instalaciones esta semana.

Por otra parte se espera que el sufragio de hoy sea un voto de castigo contra la violencia, contra los tranques de calles y avenidas, contra la práctica fascista de quemar personas, según manifestó el sábado Héctor Rodríguez, dirigente del Comando de Campaña Zamora 200.

Mientras, es una interrogante cuántos venezolanos votarán por la ANC aunque algunos recuerdan que más de 15 millones ya tienen el emblemático Carnet de la Patria, lo cual puede inclinar la balanza a favor del llamado por la paz y el diálogo reiterado por los seguidores de Chávez y Maduro.

Por otra parte, la paz no está perdida aunque algunos sectores de la Mesa para la Unidad Democrática (MUD) digan lo contrario y llamen a la confrontación que tratan de enmascarar en presuntas protestas pacíficas.

'Tenemos que buscar el diálogo nacional', manifestó el presidente Maduro este sábado cuando recordó que desde hace seis semanas se sostienen en privado conversaciones con una delegación de la autollamada MUD.

Todo está listo para que los venezolanos decidan su futuro en una apuesta por la paz y contra la violencia, el nacionalismo contra el entreguismo y la independencia contra la sumisión a los grandes poderes externos. De seguro, el soberano dirá la última palabra.


Una vez más: ignominia y sumisión del gobierno mexicano

Cuauhtémoc Cárdenas

Tomado de La Jornada

¿Enojo, irritación, encabronamiento? ¿Vergüenza, lástima?, son sentimientos que se agolpan frente a la pusilánime e ignominiosa actitud del gobierno mexicano, que se rebaja para acatar la instrucción del gobierno de Estados Unidos, de su presidente, al entrometerse en la política interna de Venezuela y declarar, oficialmente, que aplicará a 13 funcionarios o ex funcionarios venezolanos las mismas sanciones que decretara el gobierno de Trump, sin siquiera presentar argumentos propios para sustentar estas medidas, en un claro sometimiento intervencionista y servil.

Esta incondicional sumisión a la prepotencia trumpiana contradice todo lo que en el pasado se llamó la política exterior mexicana, reconocida por la defensa, rescate y ejercicio de la soberanía nacional, el respeto a la autodeterminación y a la no intervención, la preservación de la paz y la búsqueda del diálogo y la negociación en los conflictos internacionales, abandonada paso a paso por los entreguistas gobiernos neoliberales, nunca por cierto, tan absolutamente ignorada como por la administración actual.

Puede haber, y es totalmente válido, simpatía o antipatía hacia el actual gobierno venezolano, pero resulta inadmisible que en función de una antipatía impuesta desde el exterior, oportunista y convenenciera en el caso de los funcionarios mexicanos, el gobierno de nuestro país se preste a conducta tan abyecta. Pudo haberse intentado buscar el diálogo entre las partes confrontadas, respetando siempre su respectiva autonomía y el marco que establecen tanto las leyes nacionales, como los acuerdos internacionales aplicables en el caso, rotos éstos por la indebida intromisión de la autoridad mexicana.

Quienes en México buscamos la vigencia plena de un Estado de derecho, la observancia de los compromisos internacionales, el respeto a los derechos consagrados en la Carta constitutiva de la Organización de las Naciones Unidas y los correspondientes al ámbito continental, exigimos al gobierno mexicano que se disculpe ante el pueblo y gobierno venezolanos, así como ante las comunidades latinoamericana e internacional por esta lamentable violación a nuestras propias leyes y a los principios de una sana convivencia internacional.

Esperar dignidad donde sólo hay entreguismo y abyección, resulta una aspiración perdida. Pero en la lucha estamos y en ella seguimos.

Ciudad de México, 28 de julio de 2017



Astillero
La CIA y la ‘‘diplomacia’’ mexicana

Vergüenza y peligro Contra Venezuela, por encargo. ‘‘Ilegal’’, haber quitado a Aristegui

Julio Hernández López

La Jornada, 28 de julio de 2017

¿A qué vino a México, a principios del mes en curso, Michael Richard Pompeo, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, parapetado tras la figura del general John Kelly, el secretario de Seguridad Interior de ese país, quien concentró los micrófonos y los reflectores, dejando a la sombra la extraña aparición del jefe gringo del espionaje y las operaciones internacionales encubiertas?

La doble visita inquietante se mantuvo en México luego de saludar a Enrique Peña Nieto y que éste volara a Europa para una visita a París y una reunión del G20, que incluiría una sesión de media hora con Donald Trump. En ausencia de Peña, los interventores Kelly y Pompeo sostuvieron reuniones con diversos secretarios de Estado y directores de oficinas como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Kelly informó algo protocolario respecto de los objetivos del peculiar viaje; no así Pompeo.

Sin embargo, durante un foro sobre asuntos de seguridad, el director de la CIA rompió la discreción y se refirió con suficiente franqueza a dicha visita a México (el republicano Pompeo es congresista, desde 2001, representando a un distrito de Kansas; es miembro del Tea Party y de la Asociación Nacional del Rifle; empresario dedicado al suministro de material aéreo para fines comerciales y militares).

En una sesión de preguntas y respuestas, Pompeo habló de más, según se reproduce a continuación, con comentarios astillados que van entre paréntesis: ‘‘Cada vez que tienes un país tan grande, y con la capacidad económica de un país como Venezuela (sobre todo, ¿la capacidad de producción petrolera?), Estados Unidos tiene profundo interés en garantizar que el país esté tan estable y democrático como sea posible (intervencionismo descarado: ‘‘garantizar’’ lo que no le corresponde decidir a EU). Así que estamos trabajando muy duro para hacer eso (se ha notado, en términos de desestabilización, ese trabajar ‘‘muy duro’’). Yo siempre tengo cuidado cuando hablamos de Sur y Centroamérica y la CIA. Hay muchas historias. Así que quiero tener cuidado con lo que digo (tanto ‘‘cuidado’’ tuvo Pompeo que terminó siendo indiscreto), pero basta señalar que estamos muy optimistas de que puede haber una transición en Venezuela, y nosotros –la CIA–, está haciendo lo mejor de sí para entender la dinámica allá, para que podamos comunicársela a nuestro Departamento de Estado y otros, los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México (el viaje de la primera semana de julio, junto con el general Kelly), en Bogotá, la semana antepasada, hablando sobre este tema precisamente, intentando ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para lograr un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo’’ (versión tomada del diario colombiano El Espectador).

Las palabras del director de la CIA son notablemente claras. Esa agencia trabaja ‘‘muy duro’’ en ‘‘garantizar’’ que en Venezuela suceda lo que a Estados Unidos conviene y, en ese contexto de abierta injerencia en los asuntos del país sudamericano, Pompeo habló ‘‘sobre este tema precisamente, intentando ayudarles’’ a las autoridades colombianas y mexicanas a que entendieran ‘‘las cosas que podrían hacer’’ para ajustarse a los planes y la visión estadunidense. Eso, en política, y, sobre todo, con el jefe de la CIA como operador, se llama ponerse de acuerdo, o conspirar.

Como era de esperarse, el gobierno de Nicolás Maduro denunció la confesión injerencista. Como era de esperarse, Colombia y México desestimaron el asunto. En un comunicado, bajo la responsabilidad de ambos países, se elude responsabilizar a Pompeo de las declaraciones esclarecedoras y se culpa a la administración venezolana de conducirse sin verdad y de difundir información falsa, como si Caracas hubiera forzado al jefe de la CIA a hacer las declaraciones arriba citadas.

Y, para confirmar, hora tras hora, que el actual gobierno mexicano constituye un instrumento más de los titiriteros con sede en Washington, ayer las secretarías de Relaciones Exteriores y de Hacienda y Crédito Público anunciaron el seguimiento en automático de las disposiciones de Estados Unidos contra 13 funcionarios y ex funcionarios venezolanos. El responsable directo de este vergonzoso pasaje de la diplomacia mexicana es Luis Videgaray Caso, a quien se ha llamado en esta columna el canciller de Troya y ha sido un obediente ejecutor de maniobras contra Venezuela, en particular en la Organización de Estados Americanos (OEA), donde el mexicano encabezó diversas acciones en busca de castigar y aislar al régimen de Maduro.

El primer párrafo del comunicado de SRE y SHCP es de un servilismo extremo: ‘‘Con respecto a las sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos a diversos funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Venezuela por menoscabar la democracia y los derechos humanos en dicho país, así como por participación en actos de violencia, represión y corrupción, el gobierno de México, por conducto de la SHCP, informa que procederá en consecuencia, de conformidad con las leyes y convenios aplicables en la materia’’. Es decir, México asume como propios los criterios subjetivos de Estados Unidos respecto al citado ‘‘menoscabo’’ (como si México no viviera una catástrofe en esos mismos temas) y respecto a ‘‘actos de violencia, represión y corrupción’’ (el peñismo: candil manipulado de Venezuela y terrible oscuridad criminal en casa).

Más allá de las consideraciones que se tengan sobre la crisis venezolana, su origen y consecuencias; más allá de la valoración que se tenga sobre el gobierno de Nicolás Maduro, resulta lamentable, vergonzoso y peligroso el nivel de sometimiento de la administración Peña-Videgaray a los dictados de la Casa Blanca y conexos.

Y, mientras un juez civil capitalino ha declarado que fue ‘‘ilegal’’ la cancelación del programa conducido por Carmen Aristegui en MVS, y que, en cuanto al argumento de la plataforma Mexicoleaks, no hubo ‘‘conducta ilegal, ni de la conductora, ni de sus colaboradores’’, ¡hasta el próximo lunes!

Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx