martes, 2 de mayo de 2017

Hoy, en La Habana, Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba

Editado por Julio Pérez

Palacio de las Convenciones, sede del evento

La Habana, 2 mayo (RHC) Dirigentes sindicales y representantes de movimientos sociales y de amistad de todas las latitudes expresarán este martes su respaldo a la Revolución, durante el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba.

Al capitalino Palacio de Convenciones asistirán las delegaciones extranjeras presentes en los festejos por el Primero de Mayo, para patentizar también su apoyo a Venezuela frente a las agresiones y el acoso diplomático de que es víctima el gobierno de Nicolás Maduro, informa Prensa Latina.

Más de mil 600 invitados de 86 países desfilaron ayer, junto a representantes de todas las generaciones de cubanos, para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores y exigir el cese del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene Estados Unidos contra Cuba hace más de medio siglo.

El acto central y marcha por el día del proletariado mundial fue ocasión propicia para recordar al líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, fallecido el pasado 25 de noviembre, artífice del proceso de transformaciones que impulsa Cuba.

Movilizaciones similares tuvieron lugar al unísono en las principales plazas del país como parte del tradicional festejo, que constituye la más masiva muestra de apoyo a la Revolución de cuantas se realizan en este país.


Unos 40 detenidos en marchas del Primero de Mayo en EEUU

Cubasí  -  EFE  -  Martes, 02 Mayo 2017 07:23

Cuarenta personas fueron detenidas en diversas manifestaciones convocadas con motivo del Primero de Mayo en EE.UU., la más numerosa en Portland, con 25 arrestos por destrozos y enfrentamientos entre Policía y manifestantes.

A los detenidos en la principal ciudad de Oregón, tres de ellos menores de edad, se les acusa de desórdenes públicos, disturbios, incendios provocados, vandalismo, robos y agresiones, según informó la Policía en un comunicado.

La protesta, de tinte anarquista y que reunió a un millar de personas, desembocó en "disturbios a gran escala" con "actos vandálicos" contra comercios, vehículos y propiedades públicas, además del lanzamiento de piedras, botellas, cohetes, bengalas y bombas de humo contra los policías.

Los manifestantes también trataron de prender fuego a un comercio y causaron daños a un vehículo policial, según esta versión.

En el vecino estado de Washington, las autoridades detuvieron a una decena de manifestantes en la ciudad de Olympia también por destrozos y choques con la Policía. En Seattle, el saldo fue de cinco detenidos aunque no se registraron incidentes.


COREA, DONDE TODOS PIERDEN

Jorge Gómez Barata

A la hora de contar los muertos, si llega, poco importará quien tiró la primera bomba. En la Guerra de Corea (1950-1953), entre coreanos y chinos murieron ¡TRES MILLONES! Los norteamericanos no llegaron a cincuenta mil. ¿Por qué tan abrumadora diferencia? La explicación es obvia. No había en Corea civiles norteamericanos.

La guerra comenzó el 25 de junio de 1950, e inmediatamente se inició la primera batalla por Seúl, capital surcoreana, a 50 kilómetros de la frontera, distancia que las tropas norcoreanas cubrieron en una jornada. Mientras escapaban para salvar la vida, los pobladores caían bajo el fuego y las bombas de ambos bandos.  Atacantes y defensores eran coreanos.  

Tan coreanos eran los soldados del Sur que no pudieron retener Seúl, como los del Norte que cedieron en Inchon y Pyongyang ante la armada y la infantería de marina norteamericana. En apenas un año, cinco batallas por dos capitales de un mismo país. Parece un récord.

Aunque iniciado como un conflicto entre coreanos, rápidamente la confrontación perdió identidad, para convertirse, por persona interpuesta, en un enfrentamiento entre las potencias de la Guerra Fría.

Mientras, convocado por Estados Unidos y con la inexplicable ausencia de la Unión Soviética, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó como agresor a Corea del Norte, y cobijó bajo la bandera de la ONU a las huestes de los Estados Unidos. MacArthur introdujo en combate tropas que, aunque con grandes bajas, frenaron el avance norcoreano, estabilizando la situación, permitiendo ganar tiempo para preparar la operación principal.  

Considerablemente reforzado, el mando norteamericano posicionó frente a la costa surcoreana una escuadra formada por más de 250 buques, que durante semanas barrieron la península de Inchon, la cual, el 15 de septiembre, fue conquistada con muy pocas bajas de los atacantes. Además, fue ocupado el aeropuerto de Kimpo, que permitió trasladar aviación desde Japón.

Con más de 50 mil efectivos de infantería desembarcados a 30 kilómetros de Seúl, casi siete mil vehículos y carros de combate, abundante artillería y neta superioridad aérea, las tropas norteamericanas comenzaron la sangrienta ofensiva sobre la ciudad, defendida por apenas una división norcoreana, y en la cual la población fue otra vez diezmada.

El 25 de septiembre de 1950 la ciudad cayó en poder de las tropas norteamericanas que, explotando el éxito, avanzaron sobre Pyongyang, la cual conquistaron el 7 de octubre de 1950. Lejos de detenerse, los efectivos norteamericanos penetraron en profundidad, aproximándose a las fronteras con China y Rusia. La República Popular China advirtió que de asomarse a su frontera natural señalada por el río Yalú, tomaría las medidas pertinentes.

MacArthur desoyó la advertencia. Alrededor del 25 de octubre sus unidades de vanguardia llegaron a la raya roja, con lo cual se activó el dispositivo chino. Como un avispero, alrededor de medio millón de voluntarios chinos, al mando del general Peng Dehuai, con apoyo aéreo y logístico soviético, entraron en combate, e hicieron retroceder a la agrupación norteamericana.

El 5 de diciembre Pyongyang fue reconquistada, y el cuatro de enero entraron en Seúl. El 25 de enero de 1951 se inició la contraofensiva norteamericana, ante la cual, lentamente y con grandes pérdidas, las tropas norcoreanas y chinas retrocedieron, y de reversa cruzaron el paralelo 38, donde adoptaron posiciones defensivas y durante meses libraron feroces batallas contra las fuerzas estadounidenses, llegándose a una situación militar de virtuales tablas.

En junio de 1951 se iniciaron conversaciones de paz que concluyeron el 27 de julio de 1953, cuando en Panmunjom se firmó el armisticio todavía vigente. No hubo ganador. Todos perdieron.

Si alguien, del sur o del norte, en Washington, Seúl, o Pyongyang le cuenta que ahora será diferente, no le crea. Lo único que puede ocurrir diferente es que sea peor. Allá nos vemos. 

La Habana, 02 de mayo de 2017

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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


VIVA VENEZUELA SOBERANA Y LIBRE DE LA OEA

Por Manuel E. Yepe

La decisión venezolana de retirarse de la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmó un designio experimentado ya por varios gobiernos de América Latina y el Caribe: Ningún Estado de la región que aspire al ejercicio de su independencia y soberanía puede ejercerlas plenamente mientras exista este tribunal de inquisición instaurado para garantizar el sometimiento y obediencia a la metrópoli que Washington exige.

Las naciones latinoamericanas y del Caribe cuentan ya con una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños(CELAC) en la que pueden actuar como iguales sin imposiciones de Estados Unidos que no forma parte de la organización por decisión expresa de sus miembros, al ser constituida.

Aunque nadie puede asegurar que por ello la superpotencia cese sus empeños por reconstruir su imperio, hace tiempo que la experiencia cubana demostró que es posible a cualquier nación del hemisferio sobrevivir sin la venia de Estados Unidos, siempre que cuente con el apoyo de sus ciudadanos y la solidaridad de otros pueblos y naciones que, en aras de su propia seguridad, estén dispuestos a  compartir riesgos y defensa en calidad de iguales.

A partir del triunfo de la revolución cubana, América Latina ha sido más libre y esa libertad se ha extendido a otras naciones en las que se han dado condiciones para que sus pueblos hayan podido imponer democráticamente, en las urnas, su voluntad de justicia y progreso.

Pero, comoquiera que el sistema capitalista ha mantenido su vigencia, incluso en estos países que han logrado tener gobiernos progresistas y populares, se han configurado escenarios en los que la posesión de dinero, y no de virtudes, es lo que prima en las relaciones cotidianas de poder. Los nuevos gobiernos impuestos por la voluntad popular han carecido muchas veces de los recursos para regir a sus naciones de la manera más justa y los remanentes de las oligarquías nacionales, directamente conectadas con el capital internacional –por subordinación o  por comunidad de intereses- disponen de más recursos que los gobiernos.

De ahí que los gobiernos de orientación progresista y anti-capitalista, como el venezolano, se hayan visto en situaciones de inferioridad respecto al control de sus economías y el favor de los medios de comunicación, factores de los que se han valido las fuerzas contrarrevolucionarias en su hostilidad contra el pueblo.

Como regla, de ellos se ha valido Estados Unidos, para fijar la orientación principal de los medios de prensa, desestabilizar las haciendas nacionales de estas naciones y mantener siempre en jaque la estabilidad de sus economías y sociedades.

Los pueblos latinoamericanos y caribeños -cada uno y en su  conjunto- han tenido como principal obstáculo para sus esfuerzos unitarios desde hace 65 años a la Organización de Estados Americanos, que ha fungido siempre como administrador del sistema semicolonial de Estados Unidos que Washington creó como alternativa para el sistema colonial que tanto había combatido retóricamente en su puja contra Europa por la hegemonía global.

Las evidencias son tan claras que no es lícito caer en la trampa de analizar en sus detalles el desarrollo del conflicto que ha llevado a Venezuela a separarse de la OEA.

La OEA ha sido siempre el instrumento colectivo principal de Estados Unidos para legitimar sus acciones contra las naciones y los pueblos de América. En su seno jamás prosperaría reclamación alguna, colectiva o individual, que lesione siquiera mínimamente un interés oligárquico o imperialista. Jamás ha estado de parte de los pueblos en casos de violaciones de la democracia y los derechos humanos… siempre han respaldado al imperio y sus oligarquías.

Cuando la región ha sido víctima de intervención o agresión política, económica y militar en la que el ejecutor ha sido una potencia extra continental distinta a Estados Unidos, como fue el caso de Gran Bretaña respecto a la posesión de las islas Malvinas, la OEA, manipulada por Washington, respaldó a la corona británica.

Ahora se ha hecho aparente que, por incapacidad manifiesta, por bochornoso soborno u otra forma de degradación moral, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha asumido la agenda de la CIA en su guerra contra la revolución bolivariana.

Para algunos especialistas, Washington se ha lanzado a fondo a tratar de recuperar su valiosísima semicolonia de Venezuela. A ese fin ha sacrificado a uno de sus más servibles emisarios encubiertos, el uruguayo Luis Almagro, cuya ubicación al frente de la cancillería de Montevideo, en estudiada ruta para llegar a situarse al frente de su ministerio de colonias (la OEA) debe haber sido fruto de complejas jugadas de alta política que algún día se conocerán.

La Habana, Mayo 2 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


El primer viaje de Fidel Castro a África

Por Pedro Martínez Pírez

Radio Habana Cuba

Los periodistas que tuvimos el privilegio de participar en la cobertura de la primera visita del Comandante Fidel Castro a África, hace ya cuarenta y cinco años, no olvidamos el cálido encuentro en Conakry, entre el líder histórico de la Revolución Cubana y el presidente de Guinea, Ahmed Sekou Touré.

Fue el 3 de mayo de 1972, en el inicio de una gira de Fidel que culminaría más de dos meses después en Moscú, la capital de la ex Unión Soviética, luego de recorrer Argelia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Polonia, Alemania Democrática, Checoslovaquia y la URSS.

Entonces laboraba yo en la Agencia Prensa Latina, y su director, Manuel Yepe Menéndez, organizó meticulosamente la cobertura de la gira de Fidel. Yo había conocido a Yepe en el Ministerio de Relaciones Exteriores donde él fue el primer Director de Protocolo de la Cancillería cubana, dirigida con mucha brillantez y dignidad por el doctor Raúl Roa García.

Me correspondía a mí, como periodista, la cobertura de las visitas de Fidel a Guinea, Bulgaria, Hungría, Alemania Democrática y la Unión Soviética. Siempre acompañado por un fotógrafo y un teletipista, en tiempos en que no disponíamos de las tecnologías que llegarían años después.

Para garantizar la información de la llegada de Fidel a Guinea hicimos varias gestiones previas en Conakry, y descubrimos que podíamos hacer llegar los despachos de Prensa Latina por la vía de Bamako-París-La Habana.

Una pieza clave en aquel ajedrez de las comunicaciones fue el  corresponsal de Prensa Latina en Francia, el brasileño Haroldo Wal,  quien sirvió de puente con la oficina central de Prensa Latina en La Habana para hacer llegar el primer despacho –un flash-- con la noticia de la llegada de Fidel al aeropuerto de Conakry, lo cual mereció una llamada telefónica de felicitación de la inolvidable Celia Sánchez Manduley, ayudante del Comandante.

En la delegación que presidía Fidel figuraban dos comandantes que siempre admiré, Juan Almeida y Manuel Piñeiro. Y entre los periodístas el muy destacado cineasta Santiago Alvarez, y los fotógrafos Jorge Oller y Rogelio Moré, con quienes compartí muchas de las vicisitudes que enfrentamos en esa importante cobertura.

Fue una visita muy intensa. La delegación cubana que presidía Fidel fue objeto de un masivo recibimiento en el Estadio “28 de Septiembre”, visitó las regiones de Kankan, Kissidougou, Faranah, Labé y Kindia, así como el Instituto Politécnico “Gamal Abdel Nasser” de Conakry. Participó en la inauguración de la escuela formadora de cuadros para la juventud “Kwame Nkrumah” y asistió a varias presentaciones artísticas en el Palacio del Pueblo, donde pudimos disfrutar en más de una ocasión al famoso Ballet Nacional de Guinea y recrearnos con las hermosas canciones de la sudafricana Miriam Makeba.

Fueron días inolvidables. Fidel, en el comunicado conjunto firmado con Ahmed Sekou Touré el día 7 de mayo, al finalizar la visita, agradeció emocionado las excepcionales demostraciones de cariño, amistad y solidaridad que le ofrecieron en todas partes las autoridades y el pueblo de Guinea.

Durante la mayor parte del tiempo que duró la visita al primer país africano visitado por Fidel, el líder cubano estuvo siempre acompañado por Sekou Touré, y entre ambos dirigentes se estableció un clima de fraterna amistad e identificación en los temas abordados, entre ellos la denuncia del genocidio yanqui contra el pueblo vietnamita, el apoyo a los movimientos de liberación nacional y a los derechos del pueblo palestino, la denuncia del imperialismo, el colonialismo, el racismo y el apartheid en Sudáfrica, y la consideración de otros asuntos todavía no resueltos, como la reunificación de Corea.

Después de esa primera visita a Guinea –con una breve escala en Sierra Leona--, Fidel estuvo varias veces en Angola, Zimbabwe y la nueva Sudáfrica, pero la puerta del gran continente africano se abrió para el líder de la Revolución Cubana en Conakry el 3 de mayo de 1972. Fecha para no olvidar.

La Habana, 02 de mayo de 2017