miércoles, 1 de marzo de 2017

CUBA: Ministro de Defensa salvadoreño rinde honores a Antonio Maceo

Radio Rebelde  -  2017-03-01 17:29:28 / web@radiorebelde.icrt.cu


Ministro de Defensa salvadoreño rinde honores a Antonio Maceo. Fotos: José M. Correa

El ministro de Defensa de El Salvador, General de División David Munguía, rindió este miércoles honores a los héroes independentistas cubanos Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en el Mausoleo que guarda sus restos en el Cacahual, como parte de una visita oficial y amistosa que realiza a Cuba.

Acompañado por el General de Cuerpo de Ejército, Álvaro López Miera, viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Jefe del Estado Mayor General, el titular salvadoreño y la delegación que le acompaña recibieron una explicación del lugar y de la figura de Maceo en la historia nacional.

El visitante destacó la historia en común entre los dos países al referirse a la estancia de Maceo por la nación centroamericana.

La agenda de la comitiva salvadoreña incluye también recorridos por centros de interés en La Habana y unidades militares.


(Granma)

EL SALVADOR: Bukele califica de "inepta" a SECULTURA y asegura que Gobierno lo trata "peor que a la oposición"

El alcalde Bukele atacó a SECULTURA por impedir un plan de remodelación de plazas de la capital y el hipopótamo "Gustavito", al tiempo de arremeter contra el Gobierno central. Amenazó además con demanda a SECULTURA por $14 millones.

LA PÁGINA  -  01 DE MARZO DE 2017 11:37 | POR DIEGO ALEMÁN

El alcalde de la capital Nayib Bukele tildó de "inepta" a la Secretaría de Cultura por su decisión de paralizar excavaciones en plazas del Centro Histórico las que aseguró son en venganza por sus duras críticas ante la muerte del hipopótamo "Gustavito" en el Zoológico Nacional.

"Como nosotros criticamos la acción de SECULTURA y lo que pasó con Gustativo pues a ellos les molestó nuestra propuesta no les cayó en gracia", señaló el edil capitalino en conferencia de prensa en alusión a la petición que el gobierno entregara el Zoológico Nacional a la municipalidad.

Bukele informó que  no va a "dejar que paren las obras" y ordenó al Cuerpo de Agentes Metropolitanos no permitir el ingreso "a ninguna persona de SECULTURA" donde se realiza la instalación de un moderno cableado subterráneo en la plaza Libertad. Las obras también se llevarán a cabo las plazas Gerardo Barrios y Morazán en el centro histórico.

Vamos a demandar a SECULTURA por $14 millones 

El alcalde capitalino amenazó con demandar a SECULTURA por "14 millones de dólares si quieren parar los trabajos de la alcaldía" ya que los planos se diseñaron con base a los reglamentos vigentes y bajo los lineamientos de Secultura.

"La acción de SECULTURA es una vendetta política por nuestra crítica a lo que pasó en el zoológico y con Gustavito", expresó el edil. 

Indicó que "definitivamente SECULTURA es una Secretaría inepta. Lo hemos visto con lo que pasó con Gustavito, ahora resulta que no fue apuñalado sino que tenía 24 días enfermo".

"Por qué dijeron que había sido apuñalado, probablemente para capar la ineptitud, El director del Zoológico que incluso que se hace llamar biólogo dijo que los animales no necesitaban amor, lo dijo en frente del Secretario Hato Hasbún... eso sólo demuestra la ignorancia", señaló.

El alcalde señaló que "parecería que nos están tratando peor que si fuéramos de oposición, porque al alcalde Quijano siendo oposición en ningún momento le fueron a hacer pozos en su remodelación de la plaza Barrios y a nosotros siendo supuestamente del mismo partido nos están tratando peor que la oposición".

Dijo que "SECULTURA está abusando de su poder, eso es un delito y presentaremos un contencioso administrativo a la Sala de lo Contencioso de la Corte Suprema de Justicia".

"Yo voy a dar el día de hoy para que SECULTURA envíe una carta dejando sin efecto la carta de ellos. Si SECULTURA no la envía el día de mañana estaríamos dando una conferencia de prensa anunciando no solo eso sino otras acciones a nivel político", explicó Bukele.


La globalización ha muerto

Editado por Pedro Manuel Otero -  RHC  -  01 de marzo de 2017

Por Álvaro García Linera *

El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarabía por la constante jibarización de los estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminaría de cohesionarse como un único espacio económico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las élites globalófilas del planeta.

La renuncia de Gran Bretaña a continuar en la Unión Europea –el proyecto más importante de unificación estatal de los cien años recientes– y la victoria electoral de Trump –que enarboló las banderas de un regreso al proteccionismo económico, anunció la renuncia a tratados de libre comercio y prometió la construcción de mesopotámicas murallas fronterizas–, han aniquilado la mayor y más exitosa ilusión liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 años atrás, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalización como la inevitable redención de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor aún, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.

La globalización como meta-relato, esto es, como horizonte político ideológico capaz de encauzar las esperanzas colectivas hacia un único destino que permitiera realizar todas las posibles expectativas de bienestar, ha estallado en mil pedazos. Y hoy no existe en su lugar nada mundial que articule esas expectativas comunes. Lo que se tiene es un repliegue atemorizado al interior de las fronteras y el retorno a un tipo de tribalismo político, alimentado por la ira xenofóbica, ante un mundo que ya no es el mundo de nadie.

La medida geopolítica del capitalismo

Quien inició el estudio de la dimensión geográfica del capitalismo fue Karl Marx. Su debate con el economista Friedrich List sobre el capitalismo nacional, en 1847, y sus reflexiones sobre el impacto del descubrimiento de las minas de oro de California en el comercio transpacífico con Asia, lo ubican como el primero y más acucioso investigador de los procesos de globalización económica del régimen capitalista. De hecho, su aporte no radica en la comprensión del carácter mundializado del comercio que comienza con la invasión europea a América, sino en la naturaleza planetariamente expansiva de la propia producción capitalista.

Las categorías de subsunción formal y subsunción real del proceso de trabajo al capital con las que Marx devela el automovimiento infinito del modo de producción capitalista, suponen la creciente subsunción de la fuerza de trabajo, el intelecto social y la tierra, a la lógica de la acumulación empresarial; es decir, la supeditación de las condiciones de existencia de todo el planeta a la valorización del capital. De ahí que en los primeros 350 años de su existencia, la medida geopolítica del capitalismo haya avanzado de las ciudades-Estado a la dimensión continental y haya pasado, en los pasados 150 años, a la medida geopolítica planetaria.

La globalización económica (material) es pues inherente al capitalismo. Su inicio se puede fechar 500 años atrás, a partir del cual habrá de tupirse, de manera fragmentada y contradictoria, aún mucho más.

Si seguimos los esquemas de Giovanni Arrighi, en su propuesta de ciclos sistémicos de acumulación capitalista a la cabeza de un Estado hegemónico: Génova (siglos XV-XVI), Países Bajos (siglo XVIII), Inglaterra (siglo XIX) y Estados Unidos (siglo XX), cada uno de estos hegemones vino acompañado de un nuevo tupimiento de la globalización (primero comercial, luego productiva, tecnológica, cognitiva y, finalmente, medio ambiental) y de una expansión territorial de las relaciones capitalistas. Sin embargo, lo que sí constituye un acontecimiento reciente al interior de esta globalización económica es su construcción como proyecto político-ideológico, esperanza o sentido común; es decir, como horizonte de época capaz de unificar las creencias políticas y expectativas morales de hombres y mujeres pertenecientes a todas las naciones del mundo.

El fin de la historia

La globalización como relato o ideología de época no tiene más de 35 años. Fue iniciada por los presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher, liquidando el Estado de bienestar, privatizando las empresas estatales, anulando la fuerza sindical obrera y sustituyendo el proteccionismo del mercado interno por el libre mercado, elementos que habían caracterizado las relaciones económicas desde la crisis de 1929.

Cierto, fue un retorno amplificado a las reglas del liberalismo económico del siglo XIX, incluida la conexión en tiempo real de los mercados, el crecimiento del comercio en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial y la importancia de los mercados financieros, que ya estuvieron presentes en ese entonces. Sin embargo, lo que sí diferenció esta fase del ciclo sistémico de la que prevaleció en el siglo XIX fue la ilusión colectiva de la globalización, su función ideológica legitimadora y su encumbramiento como supuesto destino natural y final de la humanidad.

Y aquellos que se afiliaron emotivamente a esa creencia del libre mercado como salvación final no fueron simplemente los gobernantes y partidos políticos conservadores, sino también los medios de comunicación, los centros universitarios, comentaristas y líderes sociales. El derrumbe de la Unión Soviética y el proceso de lo que Antonio Gramsci llamó transformismo ideológico de ex socialistas devenidos furibundos neoliberales, cerró el círculo de la victoria definitiva del neoliberalismo globalizador.

¡Claro! Si ante los ojos del mundo la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que era considerada hasta entonces el referente alternativo al capitalismo de libre empresa, abdica de la pelea y se rinde ante la furia del libre mercado –y encima los combatientes por un mundo distinto, públicamente y de hinojos, abjuran de sus anteriores convicciones para proclamar la superioridad de la globalización frente al socialismo de Estado–, nos encontramos ante la constitución de una narrativa perfecta del destino natural e irreversible del mundo: el triunfo planetario de la libre empresa.

El enunciado del fin de la historia hegeliano con el que Francis Fukuyama caracterizó el espíritu del mundo, tenía todos los ingredientes de una ideología de época, de una profecía bíblica: su formulación como proyecto universal, su enfrentamiento contra otro proyecto universal demonizado (el comunismo), la victoria heroica (fin de la guerra fría) y la reconversión de los infieles.

La historia había llegado a su meta: la globalización neoliberal. Y, a partir de ese momento, sin adversarios antagónicos a enfrentar, la cuestión ya no era luchar por un mundo nuevo, sino simplemente ajustar, administrar y perfeccionar el mundo actual, pues no había alternativa frente a él. Por ello, ninguna lucha valía la pena estratégicamente, pues todo lo que se intentara hacer por cambiar de mundo terminaría finalmente rendido ante el destino inamovible de la humanidad, que era la globalización. Surgió entonces un conformismo pasivo que se apoderó de todas las sociedades, no sólo de las élites políticas y empresariales, sino también de amplios sectores sociales que se adhirieron moralmente a la narrativa dominante.
La historia sin fin ni destino

Hoy, cuando aún retumban los últimos petardos de la larga fiesta del fin de la historia, resulta que quien salió vencedor, la globalización neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso; es decir, sin horizonte alguno. Donald Trump no es el verdugo de la ideología triunfalista de la libre empresa, sino el forense al que le toca oficializar un deceso clandestino.

Los primeros traspiés de la ideología de la globalización se hacen sentir a inicios de siglo XXI en América Latina, cuando obreros, plebeyos urbanos y rebeldes indígenas desoyen el mandato del fin de la lucha de clases y se coligan para tomar el poder del Estado. Combinan- do mayorías parlamentarias con acción de masas, los gobiernos progresistas y revolucionarios implementan una variedad de opciones posneoliberales, mostrando que el libre mercado es una perversión económica susceptible de ser remplazada por modos de gestión económica mucho más eficientes para reducir la pobreza, generar igualdad e impulsar crecimiento económico.

Con ello, el fin de la historia comienza a mostrarse como una singular estafa planetaria y de nuevo la rueda de la historia –con sus inagotables contradicciones y opciones abiertas– se pone en marcha. Posteriormente, en 2009, en Estados Unidos, el hasta entonces vilipendiado Estado, que había sido objeto de escarnio por ser considerado una traba a la libre empresa, es jalado de la manga por Barack Obama para estatizar parcialmente la banca y sacar de la quiebra a los banqueros privados. El eficienticismo empresarial, columna vertebral del desmantelamiento estatal neoliberal, queda así reducido a polvo frente a su incompetencia para administrar los ahorros de los ciudadanos.

Luego viene la ralentización de la economía mundial, pero en particular del comercio de exportaciones. Durante los 20 años recientes, éste crece al doble del producto interno bruto (PIB) anual mundial, pero a partir de 2012 apenas alcanza a igualar el crecimiento de este último, y ya en 2015 es incluso menor, con lo que la liberalización de los mercados ya no se constituye más en el motor de la economía planetaria ni en la prueba de la irresistibilidad de la utopía neoliberal.

Por último, los votantes ingleses y estadunideneses inclinan la balanza electoral en favor de un repliegue a estados proteccionistas –si es posible amurallados–, además de visibilizar un malestar ya planetario contra la devastación de las economías obreras y de clase media, ocasionado por el libre mercado planetario.

Hoy, la globalización ya no representa más el paraíso deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realización del bienestar familiar anhelado. Los mismos países y bases sociales que la enarbolaron décadas atrás, se han convertido en sus mayores detractores. Nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideológicas de los siglos recientes.

Sin embargo, ninguna frustración social queda impune. Existe un costo moral que, en este momento, no alumbra alternativas inmediatas sino que –es el camino tortuoso de las cosas– las cierra, al menos temporalmente. Y es que a la muerte de la globalización como ilusión colectiva no se le contrapone la emergencia de una opción capaz de cautivar y encauzar la voluntad deseante y la esperanza movilizadora de los pueblos golpeados.

La globalización, como ideología política, triunfó sobre la derrota de la alternativa del socialismo de Estado; esto es, de la estatización de los medios de producción, el partido único y la economía planificada desde arriba. La caída del muro de Berlín, en 1989, escenifica esta capitulación. Entonces, en el imaginario planetario quedó una sola ruta, un solo destino mundial. Lo que ahora está pasando es que ese único destino triunfante también fallece. Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el fin de la historia –como pregonaban los neoliberales–, sino el fin del fin de la historia. Es la nada de la historia.

Lo que hoy queda en los países capitalistas es una inercia sin convicción que no seduce, un manojo decrépito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la añoranza de una globalización fallida que no alumbra más los destinos.

Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intuía William Shakespeare, todo lo sólido se desvanece en el aire. Pero también por ello es un tiempo más fértil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las partículas caóticas de esta nube cósmica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas.

¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la nada heredada. Lo común, lo comunitario, lo comunista es una de esas posibilidades que está anidada en la acción concreta de los seres humanos y en su imprescindible relación metabólica con la naturaleza.

En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo común de los humanos y ese común es el que puede llevarnos a diseñar un nuevo destino distinto de este emergente capitalismo errático que acaba de perder la fe en sí mismo.

*  Vicepresidente de República de Bolivia


Medios: Las Fuerzas del Gobierno sirio arrebatan la ciudadela de Palmira al EI

RT  -  1 mar 2017 15:14 GMT

Las fuerzas gubernamentales también se han hecho con el control de un complejo de palacios ubicado al suroeste de la ciudad.

Omar Sanadiki Reuters

Las Fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados han recuperado este miércoles la ciudadela de Palmira, en las afueras de la ciudad histórica, que hasta ahora estaba en manos del Estado Islámico, informa Reuters citando un medio de comunicación militar controlado por Hezbolá.

Se reporta que las fuerzas gubernamentales también se han hecho con el control de un complejo de palacios ubicado al suroeste de la ciudad.

Combates con artillería pesada

Horas antes, el canal libanés Al Mayadeen detallaba que se están llevando a cabo combates para tomar la cumbre del monte Jabal Al-Tar, ubicado al noroeste del oasis donde se sitúa Palmira. Poco antes, el Ejército logró fortificarse en la cordillera de Jebel Hayal. Se reporta que las dos partes utilizaron morteros y artillería pesada durante la contienda.

Los ataques suicidas de los terroristas se habían convertido en un factor significativo que consiguió ralentizar el avance del Ejército. Para prevenir este tipo de atentados, las Fuerzas gubernamentales sirias tuvieron que hacer un intenso uso de su artillería en las entradas al 'triángulo de Palmira'.

Liberada del Estado Islámico en marzo de 2016, Palmira volvió a caer en manos de los terroristas el 11 de diciembre del año pasado, en plena ofensiva de las tropas sirias en Alepo. La conquista de la ciudad se considera clave para permitir el avance de las tropas hasta el bastión del EI en Raqqa, en el este de Siria.


Silvio Rodríguez respondió a las críticas de Rubén Blades por la situación en Venezuela

"¿Será que él no sabe lo que es una revolución social?" indicó el cantautor cubano. "Tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser", añadió.

Cooperativa.cl -  Jueves 27 de febrero de 2014 

Silvio Rodríguez contestó la misiva de Blades sobre la situación en Venezuela.

El cantautor cubano Silvio Rodríguez respondió las críticas del cantante panameño Rubén Blades, quien cuestionó al gobierno venezolano y al presidente Nicolás Maduro a raíz de las protestas sociales que se viven en el país sudamericano.

En una misiva publicada por la Gobernación de Mérida, Venezuela, el cubano cuestionó las críticas de Blades, a quien lo recordó como "uno de los abanderados de la canción social en América Latina" hasta hace algunos años.

"Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia", señaló Rodríguez en su carta.

Añade en su misiva, refiriéndose al panameño, que "¿Será que él no sabe lo que es una revolución social?".

"Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser", concluyó.

La carta completa de Silvio Rodríguez

Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.

Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de cómo ha sido hasta entonces.

Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los "otros" sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.

En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:

Para mí, la verdadera revolución social
es la que entrega mejor calidad de vida a
todos, la que satisface las necesidades
de la especie humana, incluida la necesidad
de ser reconocidos y de llegar al estadio
de auto-realización, la que entrega oportunidad
sin esperar servidumbre en cambio.
Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido
todavía con ninguna revolución [1].

Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961,–porque no hay autorrealización sin saber leer–pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.

Me fascina esa idea de que una revolución social "satisface las necesidades de la especie humana", y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como "necesidades de la especie humana" –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de lossans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento "los descamisados" y Martí "los pobres de la tierra".

El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman "los tierrúos" a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.

Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como "el pueblo de Bolívar". Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.

Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: "de una raza unida, la que Bolívar soñó". Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: "A to'a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela". A "to'a esa gente" la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.

Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, "busca el fondo y su razón", y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.

Para Blades, el programa político del chavismo "obviamente no es aceptado por la mayoría de la población". Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre–que la derecha dijo que sería un plebiscito–y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda–despierta cada doscientos años, con Bolívar.

Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, "La maleta", aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment–tiene muchos resortes, muchas maneras de "convencer", de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.

Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D'Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.

Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.

Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser.


Lanzarán Cátedra Itinerante Chávez-Schafik en El Salvador

San Salvador, 28 de febrero de 2017 (Prensa MPPRE).- La Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en El Salvador y el Instituto Schafik inaugurarán la Cátedra Itinerante Chávez-Schafik, para promover el estudio y la divulgación del legado teórico y práctico de estos dos grandes líderes revolucionarios de Nuestra América.

El acto se realizará en el Centro de Estudios de El Salvador (CEES) el próximo domingo 5 de marzo, a las dos de la tarde, día en que se conmemorará el IV Aniversario de la Siembra del Comandante Supremo de la Revolución Bolívariana, Hugo Chávez Frías.

"Nuestro propósito es recorrer el país no sólo hablando de Chávez y de Schafik, sino también recoger el sentir y la reflexión que sobre el legado conjunto de estos históricos políticos tienen las salvadoreñas y salvadoreños", dijo la jefa de la misión diplomática venezolana, Nora Uribe, para explicar tan importante acontecimiento.

La Cátedra Itinerante Chávez-Schafik se inaugurará el próximo domingo como parte de los eventos que en varias naciones del mundo se realizarán para recordar al líder histórico de la Revolución Bolivariana, cuando se cumplen ese día cuatro años de su Paso a la Eternidad.

Asimismo, en horas de la mañana (10:00 am) se realizará un misa en la Cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador, para recordar al presidente Chávez y para que el pueblo salvadoreño manifieste su agradecimiento al aporte histórico que ha brindado la Revolución Bolivariana a El Salvador.

(Prensa/Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en El Salvador)



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Antonio Núñez Aldazoro
Consejero (Educación, Cultura y Comunicación)
Embajada de la República Bolivariana de Venezuela
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Trump firma una ley que vuelve a permitir la compra de armas a enfermos mentales

Cubasí  -   EFE  -  Miércoles, 01 Marzo 2017 06:55

El presidente estadounidense, Donald Trump, ratificó ayer la suspensión de una regulación impulsada por el anterior presidente Barack Obama para impedir que personas con problemas mentales puedan acceder a las armas, en una victoria de grupos proarmas como la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

Como ya habían anticipado, Trump estampó su firma en la legislación, una de las primeras impulsadas por el nuevo Congreso estadounidense tras las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

Los republicanos impusieron su mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado para sacar adelante esta legislación hace dos semanas.

La medida que ahora ha sido revocada había sido impulsada por Obama en su plan para aumentar los controles en el acceso a armas de fuego tras la matanza en un colegio de Newtown (Connecticut) en 2012, cuando murieron 20 niños y seis profesores.

La norma, que se calcula que afectaba a 75.000 personas, exigía que la Dirección de Seguridad Social comunicase al Gobierno federal los nombres de las personas que recibiesen ayudas con historial de enfermedades mentales para que no pudieran comprar armas.

La decisión fue aplaudida por la NRA, el principal grupo de presión a favor de las armas personales.

"El voto en el Senado supone el siguiente paso en la marcha atrás de la ofensiva extralimitación del Gobierno que caracterizó la era de Obama", declaró Chris W. Cox, director ejecutivo de la NRA, en un comunicado la pasada semana al conocerse la aprobación.

Por su parte, el senador demócrata Chris Murphy, que representa al estado de Connecticut donde se cometió la matanza de Newtown, se mostró indignado al señalar que la normativa bloqueada solo afectaba a un grupo pequeño de personas.

"¿Si no pueden manejar sus propios asuntos financieros, cómo podemos esperar que puedan ser el propietario responsable de un arma de fuego legal y peligrosa?", se preguntó en su intervención antes de votar "no" a la propuesta en el pleno del Senado.

Las organizaciones a favor del control al acceso de armas también expresaron su rechazo.

"No se equivoquen, este voto realmente trataba de aumentar el conjunto de posibles clientes de la industria de armas a costa de aquellos en peligro de hacerse daño a sí mismos o a otros", dijo Dan Gross, presidente de la Brady Campaign para prevenir la violencia de armas.