jueves, 20 de abril de 2017

EL MEJOR MEDIADOR

Jorge Gómez Barata

La sugerencia del presidente Donald Trump a su homólogo chino para oficiar como mediador entre Estados Unidos y Corea del Norte, debió ser música para los oídos de Xi Jinping que se consolida como un actor internacional confiable y con excelente capacidad de convocatoria.

Al recurrir a los buenos oficios del mandatario chino para evitar que el presente capítulo de la crisis coreana derive en una confrontación nuclear, Donald Trump realiza su primera gestión de paz y logra su primer acierto en política exterior. Ojalá obtenga éxito y se percate que el diálogo es preferible a la amenaza y la paz a la guerra. Ahora lo más importante es alentar y apoyar a Xi Jinping.

China es el mediador ideal porque, aunque desaprueba los aprestos nucleares de Corea del Norte y es favorable a la desnuclearización de la península, ejerce la oposición con la moderación que la caracteriza y que en el pasado le permitieron recuperar su puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, aplicar la política de “una sola China”, lidiar con el separatismo de Taiwán y recuperar Hong Kong y Macao sin acudir a guerras ni amenazas.

Xi Jinping no es solo el único estadista escuchado en Washington y Pyongyang, sino el representante de la segunda economía mundial, la tercera potencia nuclear del planeta y uno de los tres países capaces de enviar naves tripuladas al espacio exterior. Principal proveedor de los Estados Unidos y su mejor cliente, China es el país que mayor inversión extranjera occidental asimila y el mercado soñado por los exportadores.

A la vez un temible competidor comercial, China, con muchos críticos no tiene un solo enemigo. Ningún país tiene motivos para temer a las armas nucleares ni a las capacidades militares chinas que, junto con Japón y Corea del Sur sería la más perjudicada con un conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte. Con el éxito de su mediación, todos ganan.

En los años cincuenta, durante la Guerra de Corea, China que no era la potencia en que se ha convertido, hizo saber a Estados Unidos que, si sus fuerzas se aproximaban excesivamente a su frontera, no tendría otra alternativa que intervenir. Así lo hizo, según cuentan con alrededor de un millón de efectivos.

No obstante, los gobernantes de entonces, se las agenciaron para no implicar al estado chino y a sus fuerzas armadas en el conflicto y favorecieron el envío de voluntarios. Alguien puede dudar de esa condición, pero nadie pudo probarla. Esas circunstancias permitieron a la República Popular China, desempeñar un papel constructivo en las negociaciones que condujeron al armisticio de Panmunjom, firmado el 27 de julio de 1953.

Además de las razones humanitarias, a China le interesa, tanto como a Rusia, la supervivencia de Corea del Norte, única opción para mantener alejada de sus fronteras a Corea del Sur, un bastión de los Estados Unidos en la región. 

A falta de condiciones para la reunificación, mantener el statu quo parece la mejor opción, optima si incluye como mínimo una moratoria nuclear que comience por alejar el conflicto y llegue a excluirlo. Por ahora lo importante es crear un clima de confianza mínimo, algo que puede estar al alcance de China. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de abril de 2017

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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   


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