miércoles, 28 de diciembre de 2016

El turbulento 2016 hace que los británicos pierdan la fe

RT  -  28 dic 2016 17:11 GMT

Una encuesta llevada a cabo en el Reino Unido indica que en los últimos 11 meses han abandonado la fe más británicos que en los años anteriores.

Imagen Ilustrativa. Morteza Nikoubazl Reuters

Los ataques terroristas, los controvertidos resultados de las elecciones y la muerte de una serie de populares celebridades podrían haber hecho mella en la religiosidad de los británicos, reza una encuesta llevada a cabo por el instituto de investigación YouGov para el diario 'The Times'.

Según el sondeo, entre febrero y diciembre de 2016 un 4% de los británicos perdió su fe en Dios, de manera que el porcentaje de creyentes en el Reino Unido se sitúa en el 28%. El ateísmo subió en cinco puntos, del 33% al 38%.

El número de británicos que creen en algún tipo de poder superior se mantuvo en el 20%. Otro 14% de los encuestados respondieron que no sabían en qué creer.

Pese a que la encuesta de YouGov no establece ningún vínculo directo entre los acontecimientos del 2016 y la pérdida de la fe, la disminución de la religiosidad entre los británicos fue mayor en los últimos 11 meses que en otros años, en los cuales se registró una caída de solo un 1%.


Cineasta Michael Moore llama a desafiar al gobierno de Trump

Cubasí  -  Prensa Latina  -  Miércoles, 28 Diciembre 2016

El cineasta estadounidense Michael Moore llamó a través de su página de Facebook a desafiar al gobierno que encabezará Donald Trump a partir del próximo 20 de enero.

En la nota publicada la víspera en esa red social, el destacado documentalista predijo además, que Trump sería "mucho peor" de lo que se espera, y pidió a los electores que presionen a sus representantes para que se opongan al nuevo mandatario, destaca el sitio digital The Hill.

Explicó que los votantes deben exigir a sus congresistas, en caso de ser republicanos, que "digan por qué apoyan al nuevo presidente", y advertirlos que trabajarán para desbancarlos del Congreso en 2018, si no actúan independientemente del multimillonario neoyorquino.

Si fueran demócratas -agregó Moore- "pídanle que combatan agresivamente la agenda de Trump, y si no lo hacen, que trabajarán con otros para sustituirlos por un verdadero progresista en las primaria demócratas en 2018".

También instó a los votantes a formar su "equipo de respuesta rápida" para reaccionar contra Trump y el Congreso, con mayoría del Partido Republicano.

El director del documental Fahrenheit 9/11 llamó a todos los que se frustraron con la victoria de Trump, a protestar personalmente los eventos previstos para la toma de posesión del presidente electo, el próximo 20 de enero en Washington, DC.

Añadió que el partido azul necesita un nuevo liderazgo, después de la derrota electoral en noviembre último, y señaló al congresista Keith Ellison, candidato para presidir el Comité Nacional Demócrata, como un buen punto de partida para lograrlo.

"Es hora de dejar de criticar a los políticos y convertirse en uno de ellos, pero de manera diferente. No tenemos opción. Lo hemos dejado a otros demócratas, y son unos perdedores ineptos. ¿No has tenido suficiente?", cuestionó el documentalista.

Michael Moore es un cineasta y escritor conocido por su postura progresista y visión crítica hacia la globalización, las grandes corporaciones, la violencia armada, la invasión de Iraq y otros países y las políticas hegemónicas del gobierno de George W. Bush y sus antecesores republicanos.

Dirigió, entre otros filmes, Bowling for Columbine (2002), merecedor de un premio Ã"scar al mejor largometraje documental, además otras cintas como Fahrenheit 9/11 (2004), ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y Sicko (2007), que denuncia el sistema sanitario norteamericano y las estafas de las compañías de seguros.


Secretario de Estado EE.UU. anunciará plan de paz para Medio Oriente

Washington, 28 dic (PL) El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, anunciará hoy una iniciativa de la administración del presidente Barack Obama para un acuerdo de paz en el Medio Oriente, entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina.

La presentación del jefe de la diplomacia norteamericana tendrá lugar cinco días después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó con 14 votos a favor, ninguno en contra y la abstención de Estados Unidos, la resolución 2334 contra la construcción de asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que Obama fue quien 'orquestó' la discusión y aprobación de ese texto, que reitera el carácter ilegal y violatorio del Derecho Internacional de la colonización de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental, y llama a las autoridades de Tel Aviv a detenerla.

Esta nueva propuesta de la Casa Blanca tiene en cuenta las lecciones aprendidas durante un esfuerzo similar que fracasó en 2014 y en el que Kerry tuvo una participación significativa.

Un alto funcionario del Departamento de Estado declaró al diario The New York Times, que el jefe de la diplomacia norteamericana, quien abandonará su cargo dentro de tres semanas, utilizará esta oportunidad para rechazar algunas de las críticas que se le hacen a la Casa Blanca sobre este tema, en clara referencia a las posiciones de Netanyahu.

El oficial, que habló al Times bajo condición del anonimato, señaló que el secretario de Estado argumentará en su presentación que la abstención de Estados Unidos el viernes en el Consejo de Seguridad no es una medida sin precedentes, pues hubo decisiones similares en otras administraciones.

La propuesta de Kerry verá la luz en momentos en que el presidente electo, Donald Trump, alista la conformación de su gabinete y se prepara para la toma de posesión que tendrá lugar el 20 de enero próximo.

Trump dijo el lunes a través de un mensaje de Twitter que la ONU es un simple club de personas que se reúnen para pasar un buen rato y advirtió que 'las cosas serán distintas', cuando él asuma oficialmente como el Presidente número 45 de Estados Unidos.

mem/rgh


HABÍA UNA VEZ EN USAMÉRICA

Por Manuel E. Yepe

Entre las múltiples versiones acerca del origen, desarrollo y perspectivas de la victoria electoral de Donald Trump en EEUU, está una que, por novedosa y diversa en su enfoque, me parece digna de ser tenida en cuenta por el lector ávido de objetividad.

Me refiero al punto de vista que defiende el historiador y sociólogo ruso radicado en Moscú  Boris Kagarlitsky, prolífico autor de libros sobre la historia de la Unión Soviética y Rusia, así como acerca del surgimiento del capitalismo globalizado. Kagarlitsky es jefe de redacción de la revista en línea Rabkor.ru (el Trabajador) y director del Instituto sobre globalización y movimientos sociales, de Moscú.

Kagarlitsky relata en un artículo que publicó en Estados Unidos la revista Counterpunch en su número de 23 de noviembre de 2016, que la ola de comentarios que levantó el inesperado desenlace de la elección refleja el desconcierto de los expertos y los ideólogos ante la nueva realidad, que se niegan a entender.

De repente –dice el escritor ruso- los liberales de Occidente y sus émulos de Rusia se dieron cuenta de la naturaleza nada democrática del sistema electoral indirecto de Estados Unidos que ellos han venido aceptando por su valor nominal. Antes de que fuera contada la última votación, cundió en ellos el pánico y luego argumentaron que dado que fue Clinton quien ganó el voto popular, no podría considerarse legítima la Presidencia de Trump.

Organizaron protestas contra unos resultados electorales que, según su propia admisión anterior, no eran violatorias de las normas constitucionales. Olvidaron convenientemente que así aceptaban dócilmente las falsificaciones que anteriormente ayudaron a Hillary Clinton a negar la nominación a su adversario Bernie Sanders.

Resentidos con el sistema del Colegio Electoral, llamaron a sus miembros, en una petición para la que reunieron más de 3 millones de firmas, a ignorar la voluntad de los votantes en sus respectivos estados y votar por la Clinton. Esto, más que una convocatoria sin precedentes a golpe de estado, pareció un grito de desesperación.

Por el contrario, los conservadores, tanto en Estados Unidos como en Rusia, estaban eufóricos aunque algo confundidos porque, aunque todos anunciaban el triunfo del magnate estadounidense desde hacía varios meses, su victoria fue inesperada.

Todo parece indicar que con el recién electo gobierno de Trump ninguno de los grandes problemas sociales de EEUU se resolverá. No porque faltara disposición para ello, sino porque no parece tener clara idea de la existencia de tal problemática y piensa que bastará con crear unos cuantos millones de empleos y elevar un poco los sueldos. No parecen tomar en cuenta, dice  Kagarlitsky, que la combinación del crecimiento económico con problemas sociales no resueltos es la receta más segura para una revolución.

Si Trump como Presidente tuviera éxito en la solución de los problemas económicos, aunque lograra ser parcialmente exitoso en el cumplimiento de sus promesas y planes, ello no cancelará la urgencia de una modernización social a gran escala, con sistemas de educación y de salud universales y asequibles, la extensión de los derechos sindicales y la expansión del sector público.

La campaña de Bernie Sanders demostró que las clases más bajas de la sociedad están dispuestas a consolidar sus objetivos económicos independientemente de lo que digan los "defensores de las minorías”.

Después de la capitulación del senador progresista su  base social no le siguió, siguieron a Trump.

En el contexto ideológico ruso, la victoria de Trump ha minado ambos discursos dominantes: el liberal  y el conservador.

Por otro lado, se nos promete que nada nuevo sucederá; que los Estados Unidos y el resto del mundo continuarán moviéndose en la misma dirección después de una pausa de cuatro años. Que sólo tenemos que sobrevivir este tiempo desagradable.

Por desgracia, los autores de tales pronósticos se equivocan otra vez.

No habrá ni Apocalipsis, ni vuelta al pasado. La victoria de Trump no es el resultado de una desagradable coincidencia; es el resultado de una crisis social y económica sistémica en el contexto de un modelo capitalista de desarrollo completamente agotado. No es que el sistema colapsará debido al éxito de Trump, sino que su éxito ha sido causado por el colapso del sistema. Volver a la trayectoria de la liberalización global no es imposible.

Las historias de una inminente represión totalitaria a que Trump someterá a las mujeres y las minorías diversas son simplemente absurda y falsa propaganda por los liberales, que lo utilizó para asustar al público estadounidense, pero sólo tuvo éxito en la elaboración de sí mismos en un estado de histeria pánico.

Con respecto a Rusia, la lección americana es muy simple. Si el movimiento de izquierda seriamente aspira a desempeñar un papel en la política real, no imaginaria, debe romper con ilusiones liberales y el discurso correspondiente, concluye Kagarlitsky.

La Habana, Diciembre 26 de 2016

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


Zapadores rusos hallan en Alepo municiones fabricadas en EE.UU., Alemania y Bulgaria

RT  -   28 dic 2016 11:48 GMT

Se trata de municiones para armas ligeras de gran calibre y cohetes para los sistemas Grad.

Khalil Ashawi Reuters

Los zapadores rusos que se encuentran en Alepo (Siria) han hallado munición fabricada en Estados Unidos, Alemania y Bulgaria, según ha comunicado el jefe del grupo de desminado del Centro Internacional de Acción contra las Minas de las Fuerzas Armadas de Rusia, Iván Grómov, e informa TASS.

Grómov ha detallado que los especialistas rusos han encontrado en esa ciudad proyectiles de mortero del calibre 122 mm para los sistemas lanzacohetes Grad, así como granadas de mano y lanzagranadas, unas existencias que serían suficientes para un batallón entero.

Estos especialistas rusos ayudan a desminar los edificios en Alepo tras la liberación total de la urbe, que se produjo el 22 de diciembre. Otros medios de comunicación ya informaron que en los barrios liberados los milicianos dejarón atrás armamento de fabricación extranjera.


Por el presente y el futuro de Cuba

Serán más de 50 000 los representantes de las nuevas generaciones que integrarán el bloque del desfile en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana

Tomado de Moncada Lectores. Autor: Roberto Suárez

Juventud Rebelde  -  Yuniel Labacena Romero
digital@juventudrebelde.cu
28 de Diciembre del 2016 2:06:06 CDT

La juventud está lista ya para demostrar al mundo este 2 de enero que sigue siendo el presente y futuro más seguro de la Revolución Cubana, y que jamás le fallará a ella ni a su Comandante en Jefe, aseguró en exclusiva a este diario Julio Heriberto Gómez Casanova, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), al brindar detalles del «impresionante y combativo bloque» juvenil que cerrará la revista militar y marcha del pueblo combatiente.

Apuntó que, como anunció el propio Raúl en el Informe Central al 7mo. Congreso del Partido, las nuevas generaciones tienen ese privilegio al ser herederas y continuadoras de las glorias combativas del pueblo cubano a lo largo de su historia, y además por «el papel desempeñado en las diversas batallas que ha enfrentado la nación, ratificando su compromiso con el socialismo y con edificar un país pleno de amor y de justicia para sus ciudadanos».

Serán más de 50 000 los representantes de las nuevas generaciones que integrarán el bloque del desfile en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana, dividido en tres segmentos y guiados por 20 pendones con imágenes de Fidel, que portarán atletas de alto rendimiento.

Gómez Casanova explicó que los dos primeros grupos estarán conformados por miembros de las Federaciones de Estudiantes de la Enseñanza Media y Estudiantil Universitaria, respectivamente, quienes portarán sendas gigantografías: una con las imágenes de Fidel y Raúl, y otra con el emblema de la organización juvenil y el rostro de jóvenes de diferentes sectores.

Igualmente, habrá tres pendones que mostrarán las figuras de Julio Antonio Mella, Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, los líderes presentes en el emblema de la vanguardia política juvenil.

Los jóvenes trabajadores serán los protagonistas del tercer y último bloque, y lo harán igualmente con dos gigantografías: una con la imagen de Raúl y la frase «¡Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá!», que el General de Ejército pronunciara el pasado 3 de diciembre en el acto político en homenaje póstumo a Fidel, en la Plaza Mayor General Antonio Maceo Grajales, de Santiago de Cuba.

La otra imagen gigante que portarán los miembros del tercer bloque es la fotografía de Fidel guerrillero, que acompañó a todo nuestro pueblo durante los días del duelo nacional.

Para cerrar el compacto bloque, 300 estudiantes de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría llevarán igual cantidad de enseñas nacionales, como «señal del orgullo que sentimos las nuevas generaciones de vivir en esta Isla inmensa que ha dado miles de oportunidades a sus pinos nuevos», concluyó el dirigente juvenil.

Los éxitos de Putin le quitan el sueño a la UE

EL PRESIDENTE RUSO PASÓ DE SER UN DIRIGENTE SANCIONADO A GANAR TERRENO EN EL TABLERO MUNDIAL

La elección de Trump, las declaradas simpatías con Putin del candidato de la derecha francesa y la caída de Alepo son factores en la reconfiguración de la influencia de Rusia. El Kremlin usó un suntuoso servicio de contrainformación y respaldó partidos de ultraderecha o euroescépticos.

Las ideas de Putin sobre Siria chocan con las de su colega francés Hollande, entre otros líderes europeos. (Imagen: EFE)

Eduardo Febbro efebbro@pagina12.com.ar
PáginaI12 En Francia
Desde París

Vladimir Putin se está convirtiendo en la pesadilla de la Unión Europea. Su aplicada táctica de penetración de las democracias europeas y sus incuestionables éxitos diplomáticos y militares hicieron volar el orden establecido. La llamada guerra híbrida giró a favor de Moscú de forma tan acompasada como determinante. En febrero de 2014, cuando la crisis en Ucrania desembocó en la fuga del entonces presidente Viktor Ianoukovytch, nadie hubiese apostado por el presidente ruso Vladimir Putin. De provocación en provocación diplomática, los europeos tuvieron una responsabilidad decisiva en ese conflicto y en la respuesta de Moscú que se tradujo por la anexión de Crimea. Como represalias, Occidente adoptó una serie de duras sanciones contra Rusia: Putin se convirtió en el dirigente marginalizado, despreciado y sancionado por parte de la comunidad internacional. Casi tres años después, el mandatario ruso revirtió la situación. Paso a paso, fue ganando prácticamente todas las batallas diplomáticas mediante el diseño de una estrategia que, hoy, lo colocó en el centro de la escena. 

Su última victoria la obtuvo en Siria. Desde el principio, Putin se opuso a la aspiración occidental de una solución política sin el presidente Bashar al Assad. El jefe del Estado bloqueó en Naciones Unidas la solución política, hizo intervenir la aviación con la que, simultáneamente, bombardeó los feudos del Estado Islámico y de la rebelión contra Al Assad hasta que terminó rompiendo la resistencia de Alepo. La ciudad quedó hecha migajas y Assad en su trono. La elección de Donald Trump en los Estados Unidos, las declaradas simpatías con Vladimir Putin del candidato de la derecha francesa para las elecciones de 2017 y la pacientes maniobras que el mandatario instrumentó en Europa desde hace varios años han reconfigurado la influencia de la Federación Rusa. De hecho, no hay terreno donde el Rey Putin no haya vencido a sus adversarios: aplastó la revuelta en Chechenia, ganó en Siria, anexó Crimea, impidió militarmente que los independentistas ucranianos pasaran bajo la influencia europea, impuso su orden en Georgia y en Osetia, y, encima, logró desestabilizar desde el interior a las mismas democracias europeas con una acertada política de financiación de partidos y movimientos de diverso orden ideológico. Diecisiete años después de haber llegado a la cima del poder este tímido ex teniente coronel de los servicios secretos, el KGB, es la figura mayor del Siglo XXI. 

El “hijo del pueblo” y del desaparecido sistema soviético es un rompecabezas para la Unión Europea. No sólo se ha propuesto devolverle a Rusia los esplendores de antaño sino, sobre todo, redelinear a su antojo los equilibrios geoestratégicos heredados de la Guerra Fría gracias a la desestabilización de Europa, a las nuevas alianzas con los países emergentes y la constitución de un eje compuesto por la China, Irán y la India, la llamada Eurasia, cuyo núcleo estratégico es Moscú. Putin se proyectó como una alternativa al excluyente modelo neoliberal y sedujo a quienes vieron en él el apóstol del antídoto contra los estragos de la globalización. Su acción ha dado frutos consistentes en el corazón de Europa, a tal punto que la mismísima Unión Europea empieza a darse cuenta de que enfrenta a un problema de magnitudes enormes. El presidente ruso no usó armas para inaugurar esta nueva fase sino ideas y un suntuoso servicio de contra información dotado con un presupuesto anual de casi 400 millones de dólares. La ya tan comentada post verdad que Trump empleó en su campaña es un tímido ensayo al lado del habilidoso montaje ruso. Más consciente que los mismos europeos de que las extremas derechas nacionalistas prosperaban con su retórica contra la globalización, Putin comenzó a respaldar y apoyar con dinero a los partidos de la ultra derecha o los euroescépticos que tienen el viento a favor en casi todo el Viejo Continente.

Moscú cuenta con el sostén implícito de partidos políticos presentes en unos 15 países de Europa que van desde el Frente Nacional en Francia, el movimiento 5 estrellas en Italia, la también Italiana Liga Norte, Aurora Dorada en Grecia o Jobbik en Hungría. El caso más ejemplar tal vez sea el del Frente Nacional Francés. Este partido de ultraderecha obtuvo tres préstamos de Rusia por un total de poco más de 11 millones de euros. Miles y miles de documentos obtenidos por los hackers de Anonymous International oriundos de un alto responsable de la presidencia rusa evocan la manera en que Moscú considera que la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, deber ser “compensada” por el respaldo que le ofreció a Rusia durante la crisis en Crimea. Fue así como Jean Marie Le Pen y su hija, Marine Le Pen, obtuvieron préstamos de bancos rusos. El First Czech Russian Bank le prestó a Marine Le Pen 9 millones de euros mientras que el papá consiguió otros dos millones de euros por parte de una financiera chipriota dirigida por Yuri Kudinov, un ex miembro del KGB reciclado en las actividades bancarias. El movimiento italiano 5 estrellas no está tampoco exento de sospechas por difundir, a través de una imponente red de portales internet, informaciones muy orientadas desde Moscú y con una veracidad comprometida. La llamada “guerra híbrida” es una realidad que determina el antagonismo entre Rusia y Europa. 

Los dirigentes del Viejo Continente pagan hoy los menosprecios, los desaciertos y las provocaciones del pasado. En esta guerra híbrida el tema de la información y de la verdad son centrales. El poder de propagación de las falsas informaciones -al mejor estilo de Donald Trump- y la ciberguerra -hackeos–funcionan como bombas, pero sin víctimas. El grupo de hackers Fancy Bears –sospechoso de ser una pantalla de los servicios de inteligencia del Ejército ruso, GRU– está implicado tanto en el hackeo del Partido Demócrata en los Estados Unidos como en varias intrusiones en Europa, entre estas la de la red informática de la Unión Europea. La UE carece de dispositivos adaptados para responder a lo que en parte ella misma desencadenó. En noviembre de este año, el Parlamento Europeo adoptó medidas en una resolución en la que apunta a Rusia como el responsable de financiar movimientos políticos con la única meta de “quebrantar la cohesión política” del espacio europeo. Ciberguerra, propaganda política, desinformación, victorias diplomáticas y militares, Putin se cobró una tras otra las ofensas y menoscabos del pasado. La guerra híbrida, como la guerra real -Siria- tiene por ahora su ganador absoluto en el momento de peor debilidad de la Unión Europea. Vladimir Putin ha sacado la mejor parte de los abusos y errores de sus cambiantes y débiles aliados.