miércoles, 30 de noviembre de 2016

FIDEL.- CUANDO LLEGÓ DE ORIENTE LO RECIBÍ, REGRESA A ORIENTE Y LO DESPIDO

Por Dr. Néstor García Iturbe

El día que Fidel llegó a la Habana un grupo de jóvenes, militantes del Movimiento 26 de Julio, habíamos ocupado  el antiguo Buró de Investigaciones, tétrico lugar, donde muchos de nuestros compañeros habían sido torturados y algunos de nosotros detenidos, sin que por suerte nos hubieran encontrado elementos comprometedores, por lo que al presentarse nuestros padres nos había dejado libre, no sin antes hacernos una seria advertencia y habernos dado algunos golpes.

Allí  estaba, junto a otros, esperando a Fidel, un joven de 18 años ya curtido por las actividades revolucionarias, las manifestaciones estudiantiles, las protestas contra Batista en distintos lugares públicos, la venta de bonos, la distribución de propaganda y algunas actividades más comprometedoras contra la tiranía.

El paso de Fidel y los miembros del Ejército Rebelde que lo acompañaban era emocionante, un día de fiesta para nuestro pueblo, que se libraba de una sangrienta tiranía y cifraba sus esperanzas en aquellos que hablaban de igualdad, soberanía e independencia.

En aquellos momentos yo era miembro del Ejecutivo de la Asociación de Estudiantes de la Escuela Profesional de Comercio de la Habana. Algunos de nuestros compañeros fueron combatientes de la Sierra, otros, como yo, combatiente en la clandestinidad, otros habían tenido que ir al exilio. La mayoría de los estudiantes  de la Escuela siempre había estado al lado  del Movimiento 26 de Julio, la Juventud Socialista e inclusive algunos dentro de la Triple  A.    Realmente, salvo muy contadas excepciones, el estudiantado de aquel plantel se distinguía por su actitud en contra de Batista.

Dos o tres semanas después del triunfo la vida comenzó a normalizarse y como es natural, me reintegré al trabajo en la firma de Contadores Públicos Manrara y Pérez Daple.

Un buen día llegó a la Escuela de Comercio un compañero de la Escuela de Comercio de Santiago de Cuba, que después supe era Joaquín Méndez Cominchez.  Estuvimos conversando y analizando lo que estaba sucediendo en nuestro país y dentro de aquella conversación tuvimos un desacuerdo.  Yo le decía que había que reintegrarse a la vida normal, pues ya la revolución había triunfado.  Aquel compañero no admitía eso y me repetía una y otra vez. ¡Ahora es que comienza la revolución, el triunfo todavía no se ha alcanzado. Tenemos que seguir luchando!

Aquel compañero estaba en lo cierto.  El equivocado era yo, que no me imaginaba lo que realmente representa una revolución, si es verdadera. En la medida que los acontecimientos se desarrollaban me acordaba de la discusión con el compañero y mi ingenuidad política. 

Realmente  había que seguir luchando y con el tiempo comencé a darme cuenta de las realidades que mostraban todo lo contrario de lo que yo pensaba y creía.  Me di cuenta que los que yo consideraba buenos, eran malos y los que ellos decían eran malos, eran los buenos. Era el producto de la propaganda yanqui que se difundía en nuestro país cuyo principal propósito era promover el individualismo, el interés material, dividir al pueblo y garantizar los intereses económicos que tenían en nuestra patria.

Las ideas de Fidel, su constante explicar al pueblo las realidades que vivíamos, sus acciones para defender nuestra independencia y soberanía, me ayudaron a que se me abrieran los ojos y reconociera la necesidad  de seguir luchando para poder decir que la revolución continuaba su espinoso proceso.

Tengo que reconocer que todo eso ejerció un importante cambio en mi forma de actuar y de pensar. Dejé la firma de Contadores Públicos y comencé a trabajar en el Ministerio de Industrias, donde actué en la nacionalización de varias empresas estadounidenses. Ingresé en las Milicias de la Escuela Profesional de Comercio de la Habana, una de las primeras que se organizaron.

Participé en las primeras movilizaciones de milicias, cuando a duras penas sabía manipular el fusil que me habían dado, lo cual también le sucedía a todos los que como yo estaban en aquellas trincheras, esperando la invasión de los Marines. No teníamos un conocimiento amplio sobre nuestro armamento, pero teníamos la determinación de lucha que nos había inculcado Fidel y la seguridad de que derrotaríamos al que se atreviera a pisar nuestro suelo.

Realmente la lucha ha sido fuerte, en distintas oportunidades el imperio ha tratado de destruir la Revolución Cubana, pero el ejemplo y la valentía de Fidel y de nuestro pueblo, que siempre lo apoyó, ha permitido que a pesar de todo, la Revolución siga adelante.

Hoy Fidel regresa a Oriente. Ya no tengo 18 años, ahora tengo 76. Hace mucho tiempo que abrí los ojos,  estoy plenamente convencido dónde está la razón y cómo debo defenderla. Mi pensamiento ha evolucionado y ahora considero que soy una persona distinta a la que pensaba que la Revolución había triunfado, con una total disposición a la lucha por nuestra patria, por el socialismo, por nuestros hermanos de América Latina y otros pueblos del mundo.

Ahora pienso más en el colectivo , en la sociedad, en el bien para todos. Tengo una fuerte sentimiento de desconfianza sobre nuestros enemigos y lo que me ofrecen lo miro varias veces, desde distintos ángulos, para no darles ni la más mínima oportunidad.

Aún tengo defectos que debo superar, también el cambiar mi forma de  pensamiento me ha ayudado a reconocer esto.

Cómo dije, hoy Fidel regresó a Oriente, pero antes de irse nos dejó sus ideas, su actitud, su perspectiva, su espíritu de lucha, su ejemplo.  Lo despedí en la calle 23, en la misma calle que lo recibí, pero el que lo despidió es una persona distinta al que lo recibió.

GRACIAS FIDEL.

La Habana, 30 de noviembre 2016


Fidel o Trump: la vida o la muerte

Por J. A. Téllez Villalón

En Cuba decimos que “a palabras necias oídos sordos”, sin embargo  en estos días de recordación y homenaje, traspasan más allá de este órgano auditivo cualquier insulto a la memoria de nuestro líder histórico.  Máxime cuando provienen, no desde el odio  o el rencor propio, sino desde la arrogancia, por la  reproducción irresponsable de  la impotencia de los que nunca pudieron -ni podrán-, matar su liderazgo y su ejemplo,  en la Patria de Martí,  en  Latinoamérica y en todo el Sur Político.     
  
Fidel Alejandro Castro Ruz fue un estadista como no abundan en estos tiempos y así lo valoraron durante sus años en ejercicio, hasta sus propios adversarios. El actual presidente Barack Obama  dijo en estos días: “La historia guardará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular en la gente y en el mundo” [1]. Sanders, el mejor candidato a estadista que ha podido  producir la sociedad estadounidense para su  propio bien, respaldó las declaraciones de Obama y reconoció en 1985 que “Fidel Castro educó a los niños, les dio salud, transformó la sociedad”; ¿cómo  entonces el aborrecible Trump -quien reúne todas las características del antipresidente,  y anti político-, el peor candidato a presidente del Imperio,  osa  valorar su estatura, y de tal manera?[2]  

Se hace  evidente el desconocimiento de Cuba y de Fidel que tiene el futuro presidente. Pero no es para menos, con los asesores  o clientes que se ha buscado, los “congelados integrantes  de la “Asociación de Veteranos Brigada 2506”. ¿Sabrá el magnate que la mayoría de los integrantes de  la brigada de mercenarios eran defensores y lacayos del “brutal dictador “que si fue Fulgencio Batista, quien llegó por primera vez al poder mediante un golpe militar el 15 de enero de 1934   y  repitió “la jugada” el 10 de marzo de 1952, con el beneplácito del gobierno de  los EE. UU.?

Tal vez el multimillonario ignore -oprimido por la “libertad de prensa” que le impuso la historia  de la “isla totalitaria”-  que Fidel no asaltó al poder desde la Sierra,  fue el tercer presidente después del Triunfo de la Revolución y  renunció al cargo en dos ocasiones: al de Primer Ministro en el verano de 1959 -luego de ser nombrado en el cargo  por el Decreto No. 563 del  primer Presidente de la República, Manuel Urrutia Lleó-  y al de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros en febrero del 2008, por problemas de salud. Que como Primer Ministro del Gobierno Provisional mantuvo el apoyo mayoritario de la población cubana, que tuvieron como expresiones contundentes el reclamo popular para su retorno después de aquella renuncia como Primer Ministro, las dos declaraciones de La Habana (1960 y 1962) y la de Santiago de Cuba (1964).

Si Trump tuviese cabeza para leer más de 140 caracteres, podría informarse que,  después de aprobada la Constitución de la República en 1976 con la participación del 98 %  de los 5.717.266 que fueron convocados y la aprobación del  97,7% (5.473.534); Fidel  fue electo presidente del Consejo de Estado por la inmensa mayoría de los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Que desde 1993 hasta el 2008 tuvo que ser aprobado primero como diputado por el voto directo en una circunscripción santiaguera, como miembro del Consejo de Estado por los  diputados  y luego como presidente por este órgano colegiado; siempre con más del 98 % de los que votaban en cada instancia.  

¿Qué derecho supranacional se atribuye  “el elegido”, para opinar sobre el sistema político de  Cuba o para  defender su  pueblo de la supuesta tiranía?

¿De qué libertad habla Trump? ¿Acaso  la de acudir el 1% con la libertad de comprar  y el  otro  99 % con la libertad y el derecho de  vender su fuerza de trabajo?  ¿Será democrático que la mayoría del pueblo estadounidense que votó por Hillary Clinton  sea gobernada  por  el otro candidato con 1,7 millones de votos populares menos  que la demócrata? ¿Qué  retroceda en la normalización  de las relaciones entre EE. UU. y Cuba, cuando más de la mitad de sus compatriotas apoya los avances alcanzados?      

¿Quién lo mandato  para hablar en nombre de los cubanoamericanos de La Florida? ¿No se habrá informado  que en las tres ciudades donde viven la mayor cantidad de cubanoamericanos ganó su oponente Hillary Clinton? En Miami Dade - la principal guarida de la Asociación de Veteranos y donde se retuercen en lo más profundo por la imposibilidad para siempre de asesinar al líder cubano-, la demócrata le sacó el doble de los votos.   

No sabe Trump - o no “le da la cuenta” aceptar- que   Fidel -por defender valores-,  fue  también defensor de los valores que los alarmados “liberales” estadounidenses auguran peligrar con su llegada a La Casa Blanca.  Tal como lo  señalara, ya en febrero de 1957, el editorialista de The New York Times Herbert L. Matthews: “Sus ideas de libertad, democracia, justicia social, necesidad de restaurar la constitución, de celebrar elecciones, están bien arraigadas”.

Sus asesores de la 2506, tal vez no le contaron al candidato del Ku Klux Klan, que el Eterno Comandante en Jefe en su primera visita  a  su país,  fue acogido con júbilo en  el histórico barrio afroestadounidense de Harlem,  y compartió allí con los pobres del ghetto, el líder por los derechos civiles  Malcolm X  y  los poetas Langston Hughes y Allen Ginsberg. Ni que a donde llegaba se “ganaba el show” con su hablar pausado y sus  oportunos e inteligentes comentarios.

Tal vez desde su alta y lujosa torre, el millonario  no ha caído en la cuenta, de que Fidel fue mucho menos Castro que lo que él ha sido un  Drumpf. En la terrenal verdad de que “El Guerrillero del Tiempo” se hizo conocido no solo por enfrentar a 11 presidentes del Imperio,  sino también por luchar incasablemente por la  causa de los pobres en cualquier rincón del mundo y en eso fue por siempre un vencedor. Que por ello,  ante el desastre humano causado por el huracán Katrina,  ofreció mil 600 médicos, hospitales de campo y 83 toneladas de material médico; una  ayuda solidaria  rehusada  por el presidente republicano  George W. Bush.

Parafraseando la respuesta del líder histórico de la Revolución Cubana  a la revista Playboy en 1985 y recordada hace unos días por el New York Time [3]: Si el poder de Trump “incluye algo tan monstruosamente antidemocrático como la capacidad de ordenar una guerra termonuclear”, ¿Quién será  más dictador: el presidente de los Estados Unidos o el de Cuba?

El estadista cubano  se adelantó en la Cumbre de Río de 1992 de los peligros para la especie humana del cambio climático, Trump  considera -a estas alturas- que los informes científicos que así lo avalan, son puros inventos.   

En resumen, el  insider de la dictadura  del mercado no tiene moral para calificar al líder de la dictadura del humanismo. Como defensor del Capitalismo seguirá siendo un defensor de la muerte y Fidel será por siempre un  guerrillero por la Globalización de la Solidaridad, y la Globalización de la Vida.

La Habana, 29 de noviembre de 2016


1.http://cnnespanol.cnn.com/2016/11/26/esto-es-lo-que-dijo-barack-obama-sobre-la-muerte-de-fidel-castro/
2.http://cnnespanol.cnn.com/2016/11/26/lo-que-dijo-donald-trump-tras-la-muerte-de-fidel-castro/
3. http://www.nytimes.com/es/2016/11/26/fidel-castro-lider-de-la-revolucion-cubana-y-simbolo-de-la-izquierda-muere-a-los-90-anos/


EL ACUERDO ES QUE NO HAY ACUERDO

Jorge Gómez Barata

Después de referir que nueve de los once presidentes estadounidenses que han interactuado con Cuba en el período (1959-2016) tuvieron intercambios y adoptaron acuerdos con el gobierno cubano, Jorge Domínguez, académico cubano, vicepresidente de la Universidad de Harvard, sostuvo que, el éxito de la negociación de 2014 se explica porque: “…Más allá de los intercambios de presos y del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, no se negoció nada…” Donald Trump no puede mejorar el acuerdo entre Cuba y los Estados Unidos, porque tal acuerdo no existe.

Actuando con realismo y con una lógica impecable, los equipos diplomáticos de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, apoyados por los buenos oficios del papa Francisco, las gestiones de Jaime Ortega cardenal de La Habana, y las facilidades aportadas por el gobierno de Canadá; adoptaron la lógica de avanzar de lo simple a lo complejo, y en lugar de desgastarse tratando de remover grandes obstáculos, los bordearon y aplazaron su solución.

La ausencia de condicionamientos previos permitió avanzar. Sin declararlo, Estados Unidos se abstuvo de presentar exigencias globales al gobierno cubano, renunciando de hecho a la intención de, al menos de modo directo y por medios tradicionales, promover un cambio de sistema político en Cuba. Esa táctica fue favorecida por el hecho de que habían desaparecido las circunstancias que alguna vez llevaron a Estados Unidas a cuestionar las alianzas de Cuba, y su política exterior en África y América Latina.

Por su parte, conociendo que la decisión de levantar el bloqueo económico estaba más allá de las atribuciones del presidente, y sin deponer sus justas reclamaciones acerca de la devolución del territorio ocupado por la base naval de Guantánamo, Cuba no invocó estos asuntos como condición para avanzar en otras áreas.

Adicionalmente, cuando ambas partes se percataron de que el encarcelamiento del norteamericano Alan Gross en Cuba, y de tres cubanos acusados de espionaje en Estados Unidos era un impedimento concreto, y aunque difícil, soluble, trabajaron hasta encontrar una fórmula mutuamente aceptable para remover el obstáculo.

Obviamente el clima creado por el éxito de las tratativas diplomáticas donde ambas partes expusieron profesionalismo y buena fe, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las respectivas embajadas facilitó la adopción de medidas concretas por parte de Estados Unidos, y estimuló las negociaciones gubernamentales sobre asuntos puntuales de interés mutuo.

En esos contextos las empresas y organizaciones de ambos países han avanzado en temas específicos. Los encuentros de los cancilleres Kerry y Rodríguez, y de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, han abierto caminos y propiciado los intercambios científicos, culturales y académicos y otros que comienzan a aproximar la normalidad.

No obstante, no se ha acordado un marco global, ni existe un compromiso general, no ha sido concertada una estrategia conjunta, no hay un cronograma y más bien, paso a paso, “se hace camino al andar”. En concreto, una rectificación de lo avanzado, o una marcha atrás, no enfrentaría a la nueva administración con Cuba, sino con empresas, organizaciones, agencias, gobiernos regionales y ciudadanos norteamericanos.

Obviamente Donald Trump no está enterado de que no puede mejorar un acuerdo que no existe. Tal vez quiera negociar alguno, lo cual es otro tema. Se puede asimilar su desconocimiento de asuntos concretos, lo cual no excusa los malos modales que lo han llevado a ofender a alguien que nunca lo mencionó ni lo atacó, y que por haber fallecido no pudiera replicarlo.

No obstante, conociendo a Fidel, seguramente se hubiera abstenido de descender a un intercambio de tan pobre factura, reservándose, como siempre hizo, para empeños mayores. Allá nos vemos.

La Habana, 29 de noviembre de 2016

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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente


Sale Caravana que lleva las cenizas de Fidel de La Habana a Santiago de Cuba

Publicado en Cubadebate el 30 noviembre 2016

A las 7 de la mañana partió  desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba, la caravana que recorrerá varias provincias de la isla con las cenizas del líder de la revolución cubana.

Aunque en sentido contrario, de occidente a oriente, será el mismo recorrido que hizo Fidel en 1959 cuando triunfó la Revolución y el líder llegó con el Ejército Rebelde a La Habana para anunciar al mundo que el dictador Fulgencio Batista había huido de la Isla.

El cortejo, durante el tramo de salida de La Habana, lo escoltan los Generales de Cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintra Frías, Joaquín Quintas Solá y Ramón Espinosa Martín.

Ese recorrido será un homenaje póstumo para recordar cómo llegó desde oriente hasta el centro del país después del Triunfo de la Revolución.

El recorrido se hará por 13 de las 15 provincias de la isla y la primera parada será en Santa Clara, en donde la Caravana descansará la noche de este miércoles para seguir su camino el jueves hasta llegar a Santiago de Cuba.

El recorrido culmina el próximo sábado en esa ciudad en donde será enterrado en el cementerio Santa Efigenia, en el mismo lugar en donde descansan los restos de José Martí.






Capitalinos profesaron último adiós a líder revolucionario Fidel Castro

Editado por Maite González Martínez

Foto/PL.

La Habana, 30 nov (RHC) Decenas de miles de capitalinos profesan este miércoles el último adiós al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien falleció el pasado 25 de noviembre a la edad de 90 años.

Por diferentes calles de La Habana, el pueblo esperó ansioso el paso de la Caravana de la Libertad que se traslada hacia la oriental ciudad de Santiago de Cuba con las cenizas del invicto Comandante en Jefe.

'Fidel no murió, jamás lo hará porque sus ideas vivirán eternamente en los corazones de todos los cubanos', resaltó emocionada a Prensa Latina Julia María Polo, anciana de 87 años que junto a nietos e hijos se trasladó al malecón habanero para rendir tributo a su Comandante.

Somos fidelistas porque nos dio lo más esencial que debe tener un ser humano, educación, cultura, agregó la veterana mujer oriunda de la llamada 'Sierra Chiquita', o lo que es lo mismo, el municipio Regla.

Desde bien temprano los habaneros se desplegaron por las arterias de la ciudad para continuar con el homenaje póstumo que toda Cuba rinde a Fidel Castro.

'Estamos aquí para saludar el cortejo fúnebre, pero igualmente para patentizar nuestro respeto y admiración a Fidel. Hoy con su partida solo nos queda reiterar el compromiso de defender el concepto de Revolución hasta las últimas consecuencias. Aquí estamos Fidel', afirmó Lázaro Fernández, trabajador de comunales de la capital.

Igualmente, Iris Tabet, ama de casa que también se trasladó hacia el malecón capitalino, expresó su gratitud al invicto Comandante y a la Revolución que lideró por todo lo que hizo por el pueblo cubano y los más humildes del mundo.

'Fidel es insuperable, único, hombres como él no surgen todos los días, sus ideales y principios perdurarán eternamente y nosotros estamos obligados a preservarlos para continuar el desarrollo de la Revolución, manifestó por su parte Claudia Álvarez, estudiante de secundaria.

El mítico líder guerrillero y comunista falleció el pasado viernes y desde entonces, el pueblo cubano le rinde tributo en cada una de las ciudades y localidades del país.

La Caravana de la Libertad tiene previsto llegar a Santiago de Cuba el día 3 de diciembre, luego de pasar por la mayoría de las provincias del país. (PL)