sábado, 19 de noviembre de 2016

Se disparan las alarmas contra el racismo organizado en Estados Unidos

El grupo xenófobo y de supremacía blanca Ku Klux Klan anunció un desfile público para el próximo 3 de diciembre en aras de celebrar la reciente victoria electoral del candidato conservador Donald Trump

Ku Klux Klan, organización que en Estados Unidos promueve la xenofobia y la supremacía de los blancos. Autor: Cortesía de Producciones de la 5ta. Avenida

Juventud Rebelde
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18 de Noviembre del 2016 10:56:36 CDT

WASHINGTON, noviembre 18.- El Southern Poverty Law Center (SPLC) alertó este viernes sobre la creciente tendencia de ciudadanos en Estados Unidos a buscar información sobre agrupaciones racistas y sociedades de odio étnico, después del triunfo de Donald Trump en las presidenciales.

El Southern Poverty es una organización no gubernamental de defensa de los derechos civiles conocida por sus victorias legales, principalmente, contra grupos supremacistas blancos.
De acuerdo con este foro cívico, se estima que entre 5 000 y 8 000 estadounidenses se identifican como miembros del Ku Klux Klan (KKK), desperdigados principalmente por el sur del país norteamericano.

Resultados en la búsqueda de Google Trends arrojan que los estadounidenses han estado interesados más que nunca en buscar información con respecto a la organización de extrema derecha y supremacía blanca Ku Klux Klan, según reportó Telesur.

Adicionalmente, el próximo 3 de diciembre el KKK anunció que realizará un desfile para celebrar la victoria electoral del candidato republicano Trump. El grupo promueve principalmente la xenofobia, la supremacía de la raza blanca, la homofobia, el antisemitismo, el racismo y el anticomunismo.

Esta semana trascendió que el conservador presidente electo designó a Stephen K. Bannon como su jefe de estrategia y alto consejero. Bannon, exdirector del medio alternativo Breitbart, está considerado por muchos observadores como un supremacista blanco, cuyo sesgo racista imprimió al portal web que dirigía.

El nombramiento de Trump ha desatado una ola de críticas de numerosas instituciones, desde la Liga Antidifamación hasta el Consejo de Relaciones Islámico-Americanas. Bannon también fue acusado en 2007 por su exmujer, Mary Louise Piccard, de violencia doméstica y antisemitismo.

Por otro lado, se conoció que la red social Twitter ha suspendido varias cuentas por promover la discriminación, especialmente, las vinculadas al grupo Alt-right o Derecha Alternativa, que promueve políticas de extrema derecha con comportamiento racista.

Entre las cuentas suspendidas se encuentra la de Richard Spencer, quien tenía una cuenta verificada y hacía llamados para que afrodescendientes, hispanos y judíos sean expulsados de Estados Unidos.

Desde el inicio de su carrera hacia la Oficina Oval, el magnate mediático Donald Trump fue señalado como racista debido a sus polémicos comentarios contra los hispanos, musulmanes y otros grupos minoritarios en el norteño país.


Erdogan: "Estoy decepcionado por la política EE.UU."

RT  -  19 nov 2016 16:20 GMT

El presidente turco asegura en una entrevista que las políticas de EE.UU. en la región generaron una amenaza de seguridad en la frontera sureña del país.

El entonces primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan (izquierda) y el presidente de EE.UU., Barack Obama (derecha) en una conferencia en la Casa Blanca el 16 de mayo de 2013. Kevin Lamarque Reuters

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado este sábado en una entrevista para el programa '60 Minutes' de la cadena CBS que se siente decepcionado con la política de la Administración de Obama.

Sobre el conflicto en Siria, el líder turco aseguró que las políticas de EE.UU. en la región generaron una amenaza de seguridad en la frontera sureña del país, debido a la entrada en el país de tres millones de refugiados. "Hemos abordado estos asuntos, los hemos discutido con el presidente Obama y el vicepresidente Biden. Ellos no se mostraron a la altura y no trataron estos problemas seriamente. Es bastante triste para nosotros", dijo Erdogan.

En general, el mandatario añadió que está desilusionado con la política de EE.UU. "Permítanme ser muy franco en mis comentarios. Tengo fama de ser una persona sincera. No diría la verdad si dijera que no estoy desilusionado, porque sí que estoy decepcionado", dijo el líder turco.

Turquía y EE.UU. arrastran una serie de discrepancias en relación al apoyo que Washington presta a los milicianos kurdos en Irak y Siria, así como a su negativa a extraditar al clérigo opositor Fethullah Gulen, que Ankara considera como el cerebro del fallido intento del golpe de Estado del pasado mes de julio.


MENTIRAS DE LA DIPLOMACIA ESTADOUNIDENSE

Por Manuel E. Yepe

Sorprende la credulidad de los estadounidenses. Son capaces de asimilar mentiras tan grandes como la de aquellas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron en Irak, la alianza criminal de Saddam Hussein con Osama bin Laden y, peor aún, la posibilidad de que un reducido grupo de invisibles terroristas de escasa calificación técnica y científica pueda haber llevado a cabo los execrables actos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, de una complejidad que solo contadísimos expertos militares en el mundo altamente desarrollado podrían ser capaces de armar.

Somos muchos los que en el mundo desearíamos ver un despertar de la conciencia de colectiva estadounidense hacia la objetividad y el repudio de las mentiras como medio de manipular a la población que han venido aplicando las élites norteamericanas tanto en política interior como internacional.

Parecería que en las más recientes elecciones presidenciales de EEUU, se ha reflejado un incipiente repudio de la población al  sistema bipartidista que los manipula.

En la campaña electoral 2016, desde las primarias en las que participaban decenas de aspirantes a la silla presidencial hasta la etapa final entre el candidato de la derecha “disidente” Donald Trump como Bernie Sanders, identificado como representante de la “extrema”

izquierda, la oligarquía pensaba que todo sería igual que siempre: una especie de circo romano en el que se sacan unos a otros los trapos sucios a fin de que quienes dispongan de más dinero para pagar la propaganda escalen comprando el desprestigio de su oponente.

Ese método es el mismo que ha venido utilizando la política exterior de Estados Unidos  para ablandar en la arena internacional a los candidatos a cualquier posición de gobierno que no sean de su agrado en países soberanos, incluso en los que son sus aliados.

¿Qué recuerdan los ciudadanos estadounidenses y una buena parte de los de otros países donde la información internacional es dominada por las agencias de noticias de Estados Unidos acerca de Saddam Hussein, de Irak, y Muamar el Gadafi, de Libia?

Ellos habían sido los dirigentes principales de sus respectivos países, que eran de los más avanzados económicamente en el Medio Oriente y África. Pero luego de un período en que habían sido buenos amigos de Washington, Occidente les sometió a intensas campañas mediáticas de satanización que les marcaron como parias internacionales para luego derrocarlos y ejecutarlos sumariamente; uno tras un proceso cuasi-legal y el otro masacrado por bandidos "amantes de la libertad".

Lo curioso de la defenestración de estos líderes, acusados por las campañas de occidente en su contra de ser odiados por su propia gente, es que tras sus salidas, el sectarismo, la muerte y la desesperación se apoderaron de sus respectivos países. Sus naciones, que antes estaban entre las más avanzadas socialmente de la región, devinieron estados fallidos, con violencia, servicios de salud y bienestar inadecuados y un enorme deterioro de  las condiciones de vida para sus pobladores.

En la actualidad, el nombre que ocupa la parte superior de la lista de Washington es Kim Jong-un, líder de la República Popular Democrática de Corea (RDPC), nieto del fundador de la RPDC, Kim Il-sung, figura reverenciada como líder de la resistencia contra los invasores japoneses. Es la tercera generación de su familia en el cargo de líder en Corea del Norte.

Líderes y medios occidentales invariablemente ironizan sobre  esta sucesión hereditaria, mientras convenientemente, pasan por alto los más de 80 años de la regla hereditario en Arabia Saudita, la  familia Husseins que gobierna en Jordania desde su independencia y sucesiones familiares semejantes de líderes estadounidenses y europeos que nunca son ridiculizados por la prensa occidental.

La RPDC durante mucho tiempo ha seguido el camino de la filosofía Juche, o sea el de la autosuficiencia. En sus relaciones con otros países, Norcorea se basa en sus experiencias de la guerra de Corea de mediados de siglo XX.

La destrucción casi total de la parte norte de la península coreana por Estados Unidos con su política de “poderío aéreo y tierra arrasada”, dejó a la RPDC sin otra alternativa que encontrar un elemento disuasivo para un eventual intento enemigo de repetir la historia. Ese elemento disuasivo lo encontraron en el desarrollo de armas nucleares. “Teniendo en cuenta que Estados Unidos y la OTAN intentan reordenar el mundo a su imagen y semejanza, a la  luz de la desaparición del la Unión Soviética, esa decisión parece ser en retrospectiva, prudente y eficaz”, como reconoce Zoltan Zaguedy, acreditado analista  marxista estadounidense.

La Habana, Noviembre 17 de 2016

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


COLEGIO ELECTORAL

Jorge Gómez Barata

Las instituciones democráticas estadounidenses, hijas del proceso revolucionario que condujo a la independencia de las Trece Colonias y a la fundación de los Estados Unidos, son de las más antiguas de occidente, con más de doscientos veinte años de funcionamiento ininterrumpido. El Colegio Electoral, entronizado por la Constitución en 1790, es una de ellas, y la única cuyo futuro se pone en duda. 

Estados Unidos es el único país del mundo que no es resultado de una evolución histórica, sino de una negociación entre trece entidades, virtualmente trece países cuyos líderes descubrieron temprano las ventajas de la integración y de la unión política y, en lugar de 13 estados, constituyeron uno. Es curioso, pero en esta realización no intervinieron componentes ideológicos.

Conquistada la independencia, la vanguardia revolucionaria norteamericana tuvo ante sí la inmensa tarea de edificar un estado que fuera la primera república y la primera democracia modernas, el primer estado de derecho, y el primer país gobernado a partir de una constitución y por autoridades electas.

La complejidad de la tarea explica por qué entre la Declaración de Independencia en 1776 y la adopción de la Constitución en 1790, transcurrieron 14 años de intensos y fructíferos debates. En ese proceso se configuró el estado, el modelo económico, y el sistema político, así como se encontró una fórmula para elegir al presidente que fuera compatible con los intereses de los trece estados, y luego con los de todos los estadounidenses.

Aunque republicanos, antimonárquicos y demócratas, los Padres Fundadores de los Estados Unidos constituían una élite, que no estaba dispuesta a entregar el gobierno a las masas, ni elegir presidente a cualquier advenedizo. De hecho, su “generación histórica” gobernó durante 36 años. George Washington entregó la presidencia a Adams, este a Jefferson, quien la cedió a Madison.

Ellos descubrieron dos peculiaridades de la democracia que podían poner en riesgo las conquistas de la revolución. Una era el culto a las mayorías, y otra el enfoque cuantitativo. De ahí que, en las particulares circunstancias de finales del siglo XVIII, idearan un sistema que permitiera la existencia de la república democrática sin arriesgar el control de las élites, ahora llamadas “establishment”. La fórmula fue el “Colegio Electoral”.

La forma de celebrar las elecciones en los primeros años de existencia de los Estados Unidos, cuando los presidentes eran electos por compromisarios o designados de un modo u otro por las legislaturas estaduales, sirvió entre otras cosas para probar que la democracia electoral y política podía existir sin los partidos políticos, que no solo no existían en esa época, sino que eran rechazados, sobre todo por George Washington, Comandante en Jefe de la Revolución y primer presidente.

Junto a la estructura estatal federal, y una constitución que por encima de cualquier otra consideración subraya la pertinencia del gobierno colegiado, aparece el Colegio Electoral. Todos ellos fueron hallazgos que permitieron establecer un sistema político viable, capaz de preservar el poder de las élites, adaptado a las realidades de un inmenso y primitivo país de dos millones de km², poblado por unos 2 500. 000 habitantes.

El Colegio Electoral en los Estados Unidos, lo mismo que otras estructuras y procedimientos en otros países, no anula la democracia electoral, pero le aplica la cooptación, y en caso necesario la mediatiza, asegurando una combinación de la élite y masa que, dicho sea de paso, suelen coincidir. De 36 elecciones ha fallado en dos. Bien mirado no es mal average. Mañana contaré otros complementos. Allá nos vemos.     

La Habana, 19 de noviembre de 2016


*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente