sábado, 15 de octubre de 2016

Obama nombra a Putin "jefe del KGB" en un frenético ataque a Trump

RT  -   15 oct 2016 04:50 GMT

En un discurso el presidente de Estados Unidos se ha mofado de los republicanos porque, según él, su candidato es admirador del líder ruso.

Reuters / Sputnik

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha explicado durante un discurso en Ohio por qué, en su opinión, los electores no deberían votar por Donald Trump en las elecciones de noviembre. El motivo que esgrime es que a su juicio Trump siente demasiada admiración por Putin, algo que no sienta demasiado bien al actual ocupante del Despacho Oval.

Obama se ha referido con ironía a los republicanos: "Ustedes son el partido que se mantiene firme en la política exterior y se opone a Rusia, pero luego su candidato es un tipo que considera que Vladímir Putin, el antiguo jefe del KGB, es un modelo a seguir. ¿Discúlpenme, qué ha pasado?", cita el diario 'The Washington Post'.

Sin embargo, el actual presidente de Rusia nunca encabezó el Comité de Seguridad Estatal de la Unión Soviética (KGB), aunque sí fue oficial de la organización durante 15 años. Putin se licenció con el grado de teniente coronel en 1991, después del Golpe de Agosto. Pocos meses después la KGB dejó de existir como tal, y el Comité pasó por varias reorganizaciones hasta convertirse en 1995 en el Servicio Federal de Seguridad (FSB por sus siglas en ruso).

Putin volvió a la calle Lubianka, donde tenía sede la antigua KGB, cuando primer presidente de Rusia, Boris Yeltsin, lo nombró director del FSB. Estuvo en este cargo entre julio de 1998 y agosto de 1999, pero sin la variedad de atribuciones que tenían los dirigentes del antiguo Comité.

Durante su campaña presidencial Donald Trump ha afirmado en varias ocasiones que Putin tiene más capacidad de liderazgo que Obama. Sin embargo, el candidato republicano negó que estuviera halagando al líder ruso y tachó las alegaciones en este sentido de "narrativa totalmente falsa".

"Simplemente dije que Putin es un líder más fuerte que Obama", insistió el republicano en un foro dedicado a la seguridad nacional.


POR QUÉ LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS NO SE CONSOLIDAN (I)

Jorge Gómez Barata

A diferencia de lo ocurrido en Europa donde no hubo colonias, el desarrollo económico fue gradual, y los procesos políticos endógenos crearon condiciones para el fomento de las corrientes liberales y socialistas, así como estados regidos por una noción de democracia que, aunque imperfecta, favoreció el crecimiento de las instituciones e impidió la formación de oligarquías; en América Latina predominaron las anomalías.

El socialismo, de raíz y proyección socialdemócrata, lo mismo que el liberalismo, revolucionarios y subversivos frente al orden feudal y la monarquía, son elaborados productos de la cultura política europea. Aunque en aquellos espacios esas corrientes políticas encontraron enconada oposición, progresaron como parte del sistema y no como una alternativa al mismo. No ocurrió así en América Latina, donde las ideas y la literatura liberal y socialista eran perseguidas como Torquemada acosaba a los herejes.

Al margen del deterioro sufrido en las últimas décadas, el reformismo socialdemócrata de origen marxista, también llamado socialismo y las ideas socialcristianas, avanzaron en Europa debido a que no era un elemento ajeno ni hostil al sistema, sino un resultado de su propia evolución. De aquellos procesos políticos surgieron primero los estados de derecho, y luego los de bienestar.

Al mismo tiempo y con sobrados motivos, en Rusia, donde el liberalismo no prosperó lo suficiente como para entronizar la modernidad política, prevalecieron corrientes más radicales, entre ellas el comunismo, que a las demandas obreras sumó la cuestión de la conquista del poder político, la liquidación del capitalismo, el establecimiento de la dictadura del proletariado, y la construcción de una sociedad nueva.

El radicalismo de aquella propuesta, conducida por una lúcida vanguardia, tuvo éxito en las particulares condiciones de Rusia, dominada por los zares y llevada a extremos miserables por la Primera Guerra Mundial, pero debutó en ruta de colisión además de con la burguesía y la reacción mundial, con las corrientes socialistas moderadas que, aunque nacidas de un tronco común, asumían una proyección política menos radical.

La ruptura de Lenin con la socialdemocracia europea, que tuvo su origen en diferencias políticas más que teóricas e ideológicas, y que hubiera sido otra de no haberse entronizado el estalinismo a la muerte del líder de la Revolución Bolchevique; determinó que a los escenarios latinoamericanos, caracterizados por un enorme atraso y por colosales deformaciones estructurales económicas y políticas, se trasladara la versión más radical del comunismo, que nunca tuvo oportunidades reales de realizarse y solo lo logró hacerlo como parte de un   evento  excepcional e irrepetible como la Revolución Cubana.

Tal vez estos antecedentes, a los que se suman las recientes vicisitudes de la versión soviética y del socialismo real, ofrece la oportunidad de retomar en América Latina los objetivos socialistas. Este cometido solo podría ser realizado con enfoques radicalmente renovadores, sumando nuevos actores, con otros ritmos, de modo que, en lugar de promover la liquidación del sistema capitalista, utilice sus resortes para progresar de modo gradual y sistemático.

Me hago cargo de lo polémico que en ciertos círculos políticamente aferrados a determinados dogmas tienen estos razonamientos, limitados entre otras cosas por razones de espacio y por respeto a la opinión diferente. Tal vez por los caminos que siguen Uruguay, Ecuador y probablemente Bolivia, se llegue más lejos, más rápido, de modo más indoloro, y con menos costos sociales que otros proyectos más radicales, aunque menos viables.    
   
No me parece atinado atribuir a condicionantes históricas fatalmente inevitables la reiterada dificultad de los gobiernos progresistas, socialistas o de izquierda de América Latina para consolidarse, establecer cierta continuidad y hacer irreversibles sus conquistas. Tampoco es atribuible a errores en el desempeño que puedan ser saldados con autocríticas capaces de revertir la tendencia. Urge encontrar el por qué. Luego les cuento. Allá nos vemos.

La Habana, 13 de octubre de 2016

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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente


Miami el estercolero de los “disidentes”

Por Arthur González*

Martianos - Octubre 15, 2016 a las 11:17am

Un viejo proverbio popular asegura que “las aves de igual plumaje vuelan en el mismo bando” y así se cumple ahora en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana.

Desde 1959 allí se reúne con total amparo de las autoridades, un amplio espectro de asesinos al servicio de la tiranía de Fulgencio Batista, torturadores, ladrones, cubanos al servicio de la CIA, secuestradores de naves y aeronaves, y cuanta morralla de elementos execrables que pueda imaginarse, protegidos todos por la Ley de Ajuste Cubano, la cual los trasformó de prófugos de la justicia en “exiliados”.

Dicha Ley fue aprobada en 1966 por el presidente Lindon Johnson, con el propósito de darles un estatus migratorio legal a todos esos cubanos que habían arribado por vía ilegal, o tener vencidas sus visas, convirtiéndolos de iso facto en “refugiados políticos”.

En ese escenario no pueden faltar los “disidentes” actuales de Cuba, quienes viven sin sudar la camisa acosta del amplio presupuesto que anualmente aprueba la Casa Blanca para mantenerlos, con el fin de conformar una matriz de opinión contraria a la Revolución, algo tan viejo como lo es el propio diferendo de Estados Unidos con Cuba.

Para darle ese sabor agrio que caracteriza a la contrarrevolución miamense, nucleada en el café Versalles y la llama Torre de la Libertad, Tomás Regalado, alcalde de Miami, entregó hace pocos días la Llave de la Ciudad, a un grupito de los llamados “opositores” a Castro, que se mantienen en la Isla sin pasar los trabajos que los residentes en Miami sufren ante la falta de empleos, altos costos de los alquileres, seguros médicos e inseguridad ciudadana.


Quien recibió la mencionada Llave, fue nada menos que la grosera, inculta y corrupta Berta Soler, la misma que acaba de adquirir una residencia de tres niveles en una zona residencial de La Habana, con el dinero desviado de su grupúsculo Damas de Blanco, de lo que es acusada por algunas de sus seguidoras.

El dinero que seguramente se embolsillaron los organizadores del acto, debe provenir de los fondos de la alcandía, algo común entre los “tiburones” que se apropian de los dólares de sus contribuyentes y los hacen desaparecer con la vasta experiencia de excelentes prestidigitadores.

Para no dejar dudas de quienes son los padrinos de los “disidentes” en la Isla, estaban en la presidencia del susodicho acto, nada menos que la representante Ileana Ros-Lehtinen, más los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, todos del partido republicano y máximos críticos del cambio de política de Washington hacia La Habana, impulsado por presidente Barack Obama, al no aceptar la nueva fórmula de destruir el socialismo desde adentro, como hizo el presidente Ronald Reagan en el ex campo socialista europeo.

Los tres representantes “casualmente” son hijos de destacados testaferros de la sanguinaria dictadura batistiana y en el caso de la congresista Ros-Lehtinen, tiene como currículo el apoyo total que le otorgó a los asesinos del ex canciller chileno Orlando Letelier, logrando un perdón presidencial para liberarlos, además de la protección negociada con la Casa Blanca para el asesino y terrorista Orlando Boch y su compañero de fechorías Luis Posada Carriles, ambos autores de decenas de asesinatos, actos terroristas en Estados Unidos, Cuba y varios países del hemisferio occidental.

Junto a Berta Soler estaban Antonio Enrique González-Rodiles y el ex recluso por hurto y falsificación de documentos públicos devenido en “disidente”, Jorge Luis García Pérez (Antúnez).

Para darle más sabor al jolgorio vernáculo, se encontraban la cantante Albita Rodríguez Herrera, el desquiciado drogadicto Gorki Ávila, cuyo nombre de la banda musical que dirige lo dice todo: Porno para Ricardo, y los caricaturistas también cubanos, Garrincha (Gustavo Rodríguez) y Arístides Pumariega (Arístides).

En ese caldo se cocina la llamada “oposición” cubana, la cual en casi 60 años acumula un conjunto incalculable de fracasos, sin poder destruir a la Revolución cubana, pero sus campañas y acciones al servicio de la CIA, les permitió hacer carreras políticas y enriquecerse ampliamente.

El único logro de esos politiqueros ha sido el encadenamiento de la política de Estados Unidos respecto a Cuba, convirtiéndola de un tema de política exterior, en uno de política doméstica, en su viejo afán de anexarse a la Isla, tal y como promoviera en 1823 el ex presidente Thomas Jefferson, cuando reiteró:

“Yo confieso, con toda sinceridad, que siempre consideré a Cuba como la adición más interesante que pudiera hacerse a nuestro sistema de estados…”

Este deseo venía desde mucho antes, cuando en 1802, el gobernador de Mississippi, William C. Claiborne, informó al propio presidente Jefferson:

“[…] en el desarrollo de los acontecimientos nada deseo más que ver la bandera de mi país ondeando sobre el castillo del Morro […]

Miami podrá entregarle llaves y cerraduras a los contrarrevolucionarios, pero no puede otorgarle la fórmula de unidad y de apoyo popular de los que carecen, por ser una “oposición” creada por un servicio de inteligencia extranjero, entrenada, dirigida y financiada por otro país y que en 60 años solo ha sabido vivir sin trabajar, enriqueciéndose para su propio beneficio.

En vez de persistir tanto tiempo en destruir a la Revolución cubana, esos políticos deberían direccionar sus energías en resolver los graves problemas internos que tiene la población estadounidense.

No por gusto José Martí que vivió en el monstro afirmó:

“…los pueblos de América son más libres y prósperos a media que más se apartan de los Estados Unidos”.

* Cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano