jueves, 22 de septiembre de 2016

LA BATALLA DEL PERIODISMO HONESTO

Por Manuel E. Yepe

La humanidad vive en un mundo de supremacía capitalista donde todo se rige, de una u otra forma, por prácticas que privilegian el capital sobre todos los demás factores de la economía.

Vivimos en un mundo con todo dispuesto para el provecho de los dueños del dinero. Desde los procedimientos electorales y las estructuras de los gobiernos hasta los mínimos detalles de las relaciones públicas y privadas, todo se ha ido orientado hacia la compraventa a fin de favorecer a las clases sociales poseedoras de la  riqueza.

En Latinoamérica, ni siquiera Cuba, con su revolución socialista en progreso pero heredera de innumerables métodos, tradiciones y prácticas del capitalismo, escapa de esta realidad global. Solo que, en la isla, por virtud de la profunda revolución socialista que inició hace medio siglo, el papel que antes correspondía a las clases ricas dominantes lo ejerce la propia sociedad en su conjunto.

Una organización política basada en la doctrina revolucionaria más avanzada que ha producido la humanidad, el marxismo, desempeña en el caso específico de Cuba, su vanguardia, vigila su unidad y asegura la vigencia de relaciones verdaderamente democráticas en todos los ámbitos de la sociedad.

Si no se tiene en cuenta que los mecanismos para liberar a Cuba de las lacras del capitalismo están apenas siendo inventados, probados o pendientes de ser instituidos para servir a un sistema social que también está en proceso de surgir plenamente, se corre el riesgo de incurrir en graves errores porque la revolución cubana no es copia de ninguna otra y, al igual que otros modelos que se proclaman socialistas, tiene que explorar su propio camino.

A escala mundial, el periodismo se ha convertido, desde hace mucho tiempo, en un elemento esencial del poder, junto a los tres poderes clásicos del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial). De ahí que frecuentemente se identifique a la prensa como el cuarto poder.

Con esto como su objetivo de partida, las clases dominantes han logrado hacer de los medios principales de comunicación (impresos, radio, televisión y, más recientemente, internet) una mercancía instrumental llamada a promover en los pobladores la adhesión y el acatamiento a sus ideas, y lo han hecho con tal nivel de efectividad que han logrado imponer su dictadura mediática en todo el mundo.

La publicidad se ha convertido en el recurso lícito para que los poseedores del dinero costeen los medios y de esa forma los controlen o ejerzan en su contenido una influencia proporcional con el potencial de sus propios intereses económicos y políticos.

Históricamente, los grandes capitalistas no se han conformado con el ascendiente que pueden obtener a cambio de sus anuncios y apelan al ejercicio de su propiedad total o parcial, muchas veces mediante suplantadores más o menos identificables públicamente.

La dominación ideológica de las oligarquías en Latinoamérica–que a su vez suelen actuar como testaferros de la dominación hegemónica de las grandes corporaciones estadounidenses- ha estado adquiriendo un nivel tan elevado en el continente que ya nadie pone en duda que una revolución social no es realizable sin acabar con el control contrarrevolucionario de los medios de prensa.

Confirmación de este aserto es el hecho de que hoy, en América Latina, los medios de prensa bajo control de las clases dominantes están desempeñando el papel que en el pasado siglo jugaron las cúpulas militares latinoamericanos en la realización de golpes de estado promovidos por Estados Unidos, que hundieron a la región en la más penosa situación de inequidad, crimen y miseria.

Sin embargo, de acuerdo con las experiencias recientes en el hemisferio, podría decirse que un golpe de Estado puede darse con los militares o sin ellos, con el parlamento o sin él, con los medios de prensa o sin su apoyo, pero siempre habrá que disponer de los recursos financieros que muevan la carroza.

Pese a que las leyes del desarrollo tecnológico tienden a hacer de los medios de comunicación vehículos cada vez más sociales, los dueños del capital se las han arreglado para situar siempre a las comunicaciones y la prensa en un lugar ajeno a los controles de los centros democráticos de poder a fin de facilitar su control por los dueños de los recursos financieros, los capitalistas.

La experiencia cubana –con sus virtudes y sus muchos defectos que hoy son intensamente debatidos por los periodistas en la isla- demuestra que la propiedad social sobre los medios de prensa y comunicación con la más amplia participación popular, en una sociedad donde igualmente prime la propiedad social sobre los principales medios de producción y distribución, abre la posibilidad del uso y disfrute efectivo por las mayorías de estos medios… y de salvaguardarlos de la insaciable avaricia del capital.

Otros mecanismos pudieran ser válidos, pero aún están por probarse y certificarse en la práctica.

La Habana, Septiembre 19 de 2016

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


AL.- ESTADOS UNIDOS.- PELIGROSOS MOMENTOS PUDIERAN ESPERARNOS

Por Dr. Néstor García Iturbe

“La sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes, luchar contra el imperialismo dondequiera que esté”
Che

En estos días, uno de los temas a los que le prestamos más atención, es precisamente el relacionado con las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Aunque ninguno de nosotros tendrá la posibilidad de emitir su voto, no podemos negar que en nuestro país existe un grupo de personas que consideran Hillary Clinton será la mejor opción para Cuba, quizás son los mismos que también estiman que Obama nos está ayudando. Entre otras cosas, las frases irracionales de Trump las consideran totalmente negativas y es por eso que algunos hasta han enviado comentarios a El Heraldo, expresando  ¡ABAJO TRUMP!

Otros, quizás los menos, consideran que Trump sería la mejor opción. Los planteamientos que el mismo ha realizado en relación con toda una serie de problemas internos que en la actualidad están sufriendo los estadounidenses, hacen pensar, que si gana y realiza al menos la mitad de lo que ha prometido habrán serios cambios en la situación interna de Estados Unidos.

Estos últimos no esperan cambios en la política exterior y menos en relación con Cuba. El método Obama de socavar nuestras bases, tratar de dividir al pueblo,  de debilitar nuestra unidad y  de derrocar la Revolución Cubana se mantendrá, gane quien gane, según el criterio de los que forman este grupo y estoy convencido de que también los pro-Clinton piensan igual.

En cuanto a lo que puede influir en la política exterior de Estados Unidos, debemos tomar en consideración las situaciones existentes en Argentina y Brasil cuyos problemas internos provocan constantes manifestaciones y enfrentamientos con las fuerzas represivas.

También por el momento podemos sumar a Venezuela dentro de los países que confrontan problemas internos, aunque en este caso la política de Maduro ha sido enfrentar la hostilidad con la paz, pero se mantiene lo establecido por Estados Unidos de que ese país representa un peligro para su Seguridad Nacional. La pregunta es, ¿Hasta cuándo permitirán esto continué siendo así?

No se puede pasar por alto que una situación donde las protestas callejeras suban de tono, pueden ser consideradas por el “gendarme internacional”, Estados Unidos, como una manifestación de “ingobernabilidad”, ante la cual no les quedaría más remedio que iniciar una operación de “Intervención Humanitaria” para controlar los acontecimientos y hacer valer lo que ellos llaman el “Derecho de Proteger”.

Una operación de ese tipo, aunque se denomina “humanitaria”, traería como consecuencia la muerte de miles de personas, sobre todo la de aquellos líderes de las fuerzas que luchan por la soberanía, la independencia y no están en disposición de plegarse a los intereses estadounidenses.

Alguna situaciones, como el propio Proceso de Paz en Colombia, pudiera complicarse, debido a que todavía el ELN no está de lleno dentro he dicho proceso y fuerzas paramilitares están asesinando a líderes obreros y campesinos, como sucedió hace pocos días con trece de ellos. Las fuerzas estadounidenses que pudieran intervenir en esta situación hace rato que están en Colombia, en las bases militares que el imperio mantiene en dicho país, como consecuencia del Plan Colombia.

Las situaciones bélicas en que Estados Unidos se encuentra involucrado en otras regiones del mundo, no deben darnos tranquilidad ni esperanza, de que no realicen alguna acción en nuestra America. La propia organización de las fuerzas armadas estadounidenses en distintos Comandos, le permite cierta autonomía para que mientas el Comando Central está involucrado en operaciones, el Comando Sur, por ejemplo, también pueda realizar estas.

Tal y como se plantea en la Doctrina de la Guerra Preventiva, las fuerzas armadas estadounidenses deben disponer de los recursos necesarios para realizar dos campañas simultaneas donde puedan obtener la victoria de forma decisiva en una de las dos campañas, mediante la ocupación de un país y la sustitución del régimen existente.

La etapa que se aproxima, donde termina el gobierno de un mandatario y comienza el del otro, puede resultar peligrosa y propicia para realizar alguna acción militar, pues se crea una especie de vacío, en el que ni el gobernante entrante ni el saliente se consideren responsables de tomar una decisión sobre la misma.  Algo de esta naturaleza pudiera suceder con el conflicto existente en Siria, o relacionado con la situación en Venezuela.

Durante el cambio de gobierno de Eisenhower para Kennedy, el gobierno de Cuba movilizó sus fuerzas armadas y milicias, al considerar que una agresión contra nuestro país podía llevarse a cabo.

Israel inició la operación “Plomo Fundido” a finales de diciembre del 2008, cuando Obama estaba seleccionando los miembros de su gabinete y Bush planificando lo que haría al dejar la presidencia. Esta operación terminó el 20 de enero del 2009. Ni el presidente saliente, ni el entrante intervinieron para salvar la vida a miles de palestinos que murieron. La nueva administración aceptó lo sucedido sin reparo alguno.

Los documentos doctrinales emitidos  durante años por las distintas agencias del gobierno de Estados Unidos, han resaltado, como un derecho de dicho gobierno, garantizar la Seguridad Hemisférica y  los intereses de dicha nación en los distintos países de nuestra Región.

Nada ha cambiado, se mantiene vigente la Doctrina Monroe.

En los tiempos que se acercan, es conveniente estar alerta y preparados.

La Habana, 21 de septiembre del 2016

GRUPO EL HERALDO  sarahnes@cubarte.cult.cu


Protestas en EE. UU. por muerte de hombre negro tras disparos policiales

Con la reciente muerte de Keith Lamar Scott aumentó a 194 la cifra de afroamericanos muertos este año en Estados Unidos a manos de la policía

Protestas luego del asesinato por la policía de Keith Lamar Scott en Charlotte. Autor: Reuters

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
21 de Septiembre del 2016 23:34:22 CDT

CHARLOTTE, septiembre 21.— La muerte por disparos policiales de un hombre negro en Charlotte, estado de Carolina del Norte, ocasionó protestas en la noche del martes en las que resultaron lesionados 16 agentes, reportaron medios estadounidenses, según DPA.

El Departamento de Justicia norteamericano está investigando la muerte Keith Lamar Scott, en medio de reportes fuertemente contradictorios sobre el incidente, explicó este miércoles la fiscal general Loretta Lynch.

«Estamos en contacto regular con la autoridades locales, que están llevando adelante su investigación sobre el tiroteo», afirmó en Washington.

Con la reciente muerte de Keith Lamar Scott aumentó a 194 la cifra de afroamericanos muertos este año en Estados Unidos a manos de la policía, confirmó el contador especializado del diario The Guardian.

El proyecto del portal británico contabiliza todas las muertes resultantes de choques directos con la policía, y su fiabilidad ha sido reconocida por las propias autoridades federales de este país, dijo PL.

Los policías que mataron a Scott buscaban a otro hombre, y afirman que el ultimado tenía un arma, algo que niegan sus familiares. El incidente desató una ola de protestas y disturbios en Charlotte, Carolina del Norte.


MERECÍAMOS UNA CONTRARREVOLUCIÓN MEJOR*

Jorge Gómez Barata

En Cuba no se necesita una revolución porque ya la hubo. Lo mismo ocurre en la mayoría de los países europeos y de América Latina, Rusia, China, Japón y en casi todo el mundo. Tampoco se requiere de la contrarrevolución, que es siempre un movimiento restaurador, apuesta al pasado, genera violencia, e intenta dar marcha atrás a la historia. Obviamente el conservadurismo inmovilista, refractario a las mutaciones económicas, políticas, y sociales pertinentes no es tampoco una opción

“Revolución -ha dicho Fidel Castro- es sentido del momento histórico”. Un resultado de períodos críticos cuando las fuerzas sociales avanzadas, formadas casi siempre por “minorías excelentes” y las masas reaccionan ante la opresión, desbordan los cánones tradicionales, promueven cambios estructurales y sociales, y suelen desatar fuerzas que, al ser confrontadas, tienden a radicalizarse e ir más allá, y más de prisa que lo originalmente calculado.

Las revoluciones políticas y sociales ocurren cuando la evolución falla, y los procesos institucionales promotores del progreso son interrumpidos por actos ilegítimos, como los golpes de estado y las dictaduras. Por su excepcionalidad y su capacidad para trascender fronteras y épocas, las revoluciones son realmente pocas. No hubo ninguna en el mundo antiguo, tampoco en la esclavitud, ni en los mil años que duró el feudalismo europeo.

Las grandes revoluciones sociales son resultados de la ilustración, de la elevación del protagonismo de las mayorías populares, e invariablemente se han realizado en nombre de la democracia y para instaurarla o restaurarla, nunca para hacer lo contrario.

Las revoluciones modernas comenzaron en Norteamérica (1776) y en Francia en 1789. No hubo otra hasta 120 años después, cuando se desató en México y luego en Rusia, en los años treinta en China y después en Cuba.

En el siglo XXI varios países latinoamericanos han desplegado grandes movimientos políticos liderados por una nueva izquierda que, utilizando los mecanismos institucionales del sistema establecido y actuando en sus límites, sin promover formulas extremas, impulsan cambios que, sin transformar de raíz las estructuras económicas y políticas, avanzan entronizando la justicia social, a fin de liquidar la pobreza, acabar con la exclusión y la discriminación, profundizar la democracia y la participación social y promover el progreso con equidad.

Estos líderes innovadores y renovadores, promotores de reformas que contribuyen a perfeccionar los sistemas políticos y los modelos económicos existentes, y a cambiar lo que debe ser cambiado, son los que se necesitan en todas partes. Ser revolucionario es ser contemporáneo con el presente y apostar por el futuro, renovándose constantemente aprovechando todas las oportunidades.

En Cuba la misma generación revolucionaria que promovió los trascendentales cambios políticos que condujeron a la instauración del socialismo, promueve los que actualizan el modelo económico y conducirán al perfeccionamiento del sistema político en Cuba.

Apoyar esos cambios, auspiciar su profundización, reformar leyes y prácticas para poner fin al bloqueo estadounidense, hacer viable la inversión extranjera, abrirse al mundo para asimilar lo más avanzado, y promover el progreso y la elevación del nivel de vida del pueblo, es uno de los modos posibles de ser revolucionario. También lo son quienes alertan acerca de los peligros que conllevan las reformas económicas, las aperturas políticas, y los intercambios culturales, y los que llaman a evitar la improvisación e impedir la ingenuidad.

El reformismo es una corriente reaccionaria cuando en coyunturas históricas especificas trata de mediatizar, cooptar, o paralizar los cambios revolucionarios, pero es una alternativa positiva cuando promueve innovaciones en la dirección de perfeccionar lo existente y, aunque sea con pequeños pasos y con moderación, avanzar en la dirección correcta. De ese modo los promotores de reformas se integran a las corrientes avanzadas, y no hay razones para, de modo extemporáneo, confrontarlos con la Revolución. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de septiembre de 2016

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* El titulo corresponde a una idea expresada por el presidente de Ecuador Rafael Correa, uno de los más eficaces gobernantes y lucidos líderes políticos del mundo de hoy.