sábado, 27 de agosto de 2016

ASIMETRIAS Y OTRAS REALIDADES

Jorge Gómez Barata

En 1898 el Congreso de Estados Unidos aprobó una Resolución Conjunta en la cual sostenía: “El pueblo de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente…” En 1901 el mismo Congreso adoptó la Enmienda Platt, que estableció lo contrario. En 1902 obligaron a los cubanos a incluir el texto como apéndice a la Constitución, permitieron la instalación de la Republica, y evacuaron sus tropas. Todas fueron decisiones unilaterales.

 En la presente etapa, una vez convencido de que la política norteamericana no era funcional con sus objetivos estratégicos, la administración del presidente Barack Obama pudo haber creado condiciones para adelantar en la normalización de las relaciones con Cuba, ahorrando meses de dilatadas y complejas negociaciones.

Bastaba con que unilateralmente procediera a desmontar normas, prohibiciones,  y decisiones ejecutivas asociadas al bloqueo (embargo), y una vez consumadas tales decisiones, propusiera a la Isla negociar una agenda común, restablecer las relaciones diplomáticas, y avanzar en conjunto.

Es obvio que Estados Unidos no puede esperar acciones reciprocas ni gestos de  Cuba porque no es la Isla quien bloquea ni agrede. No obstante, lo cierto es que por circunstancias ajenas a cualquier negociación, por sus propias razones, el estado cubano ha cumplido lo que durante mucho tiempo fueron pretextos enarbolados por diferentes administraciones norteamericanas para justificar la hostilidad hacia Cuba.

Cuba no es aliada de la Unión Soviética, desaparecida hace un cuarto de siglo,  no tiene compromisos militares con ningún país, no hay un solo militar cubano en el extranjero, y no tiene intención ni  posibilidad de exportar su modelo político a ninguna parte.

Las acciones para la normalización de las relaciones bilaterales avanzan a mejor ritmo en Norteamérica, no solo porque el bloqueo (embargo) funciona en una sola dirección, afectando a Cuba y no a Estados Unidos, que se limita a levantar prohibiciones sin las preocupaciones de carácter ideológico y cultural presentes en la Isla.

Al respecto, además de las asimetrías entre uno y otro país, están presentes las diferencias en el modo de funcionar de los respectivos sistemas políticos, y el accionar de los gobiernos. Estados Unidos entroniza políticas que son cumplidas por entidades privadas o públicas que actúan de modo independiente, mientras el gobierno cubano negocia, concilia intereses, y toma decisiones y las ejecuta centralizadamente, lo cual hace extremadamente difícil su tarea.

La idea de que la normalizaron de las relaciones, no solo con Estados Unidos sino con todos los países del mundo, es un asunto exclusivamente gubernamental y no social, y que cada paso y acción deben ser aprobados y fiscalizados por instancias gubernamentales es un obstáculo.

El verdadero problema radica en que a corto plazo, esa dinámica no puede ser cambiada, no solo porque no existe un marco jurídico apropiado, sino también por la existencia de factores internos que ven peligros donde hay oportunidades, y catástrofes donde solo existen riesgos, y se convierten en elementos que frenan el desarrollo del proceso.

Ante las autoridades y la sociedad cubana está planteada la necesidad de, a corto plazo, generar aperturas y, conservando las esencias que definen al sistema político, liberalizarlo al máximo posible, y abrirse a las realidades del mundo moderno, aprovechando las ventajas de la  globalización, la informatización, y el conocimiento para vencer definitivamente el  aislamiento a que el bloqueo sometió al pueblo cubano. Allá nos vemos.

La Habana, 25 de agosto de 2016


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     *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente


Culminan con éxito importantes proyectos de Cuba y China

Autoridades de ambas naciones destacaron el potencial de las relaciones y la importancia que reviste la próxima visita del Primer Ministro chino

Zhang Xiangchen y Malmierca encabezaron la 28va. Sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-China. Autor: Camarero

Juventud Rebelde -  Nyliam Vázquez García
nyliam@juventudrebelde.cu
26 de Agosto del 2016 23:31:18 CDT

La vigésimo octava sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-China para las relaciones económicas y comerciales cerró este viernes con la firma de varios documentos que son muestra del excelente estado de las relaciones entre Cuba y la nación asiática, según reconoció Rodrigo Malmierca, ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

Malmierca y Zhang Xiangchen, vicepresidente de Negociaciones Comerciales Internacionales del Ministerio de Comercio chino, quienes presidieron la reunión en La Habana, rubricaron el acta de entrega y recepción de tres proyectos ejecutados con éxito entre ambas partes: el suministro de equipos de medición de agua, la II fase del Programa de despliegue de la Televisión Digital, y el suministro de equipos para el saneamiento de la capital.

Ambos directivos también firmaron el Acta final de la vigésimo octava sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-China.

A juicio de Malmierca, La Habana y Beijing tienen un intercambio muy activo y han venido trabajando con una visión estratégica de futuro para impulsar las relaciones económicas. Además, destacó el ambiente especial de esta edición de la Comisión Intergubernamental, porque se desarrolla en medio de la preparación de la visita del Primer Ministro chino, Li Keqiang.

«Hemos aprovechado esta oportunidad para repasar los avances que logramos después del arduo trabajo del último año y también hemos planeado acciones para el próximo 2017», aseguró Zhang Xiangchen.

El dirigente chino también mencionó la importancia estratégica de la próxima visita del Primer Ministro chino para el impulso de las relaciones a «nueva altura», indicó.