sábado, 25 de junio de 2016

Grupo Tabacuba ejecuta importante inversión en el Mariel

La nueva fábrica de cigarrillos con destino a la exportación comenzará sus operaciones y puesta en marcha en 2018

Juventud Rebelde  -  Marianela Martín González
marianela@juventudrebelde.cu
24 de Junio del 2016 22:45:20 CDT

Una nueva fábrica de cigarrillos con destino a la exportación construye Cuba con el socio comercial Souza Cruz, filial de una de las grandes transnacionales internacionales del ramo, la British American Tobacco, en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, informó en La Habana recientemente Miguel Vladimir Rodríguez González, vicepresidente primero de Tabacuba.

Lo anterior trascendió en conferencia de prensa ofrecida en el Ministerio de la Agricultura (Minag), donde participaron directivos del Grupo Tabacuba que atienden la esfera agrícola e industrial relacionada con el sector tabacalero, y durante la cual se precisó que la obra es uno de los proyectos de desarrollo que ejecuta la industria en estos momentos.

La nueva fábrica, según el directivo, comenzará sus operaciones y puesta en marcha en 2018. Tendrá una capacidad anual de fabricación superior a los 8 000 millones de unidades.

En otro momento del encuentro se supo que, a pesar de las condiciones adversas del clima, la campaña tabacalera 2014-2015 cumplió con los indicadores previstos. Un total de 23 798 hectáreas se cosecharon y se acopiaron 24 300 toneladas de la preciada hoja. Los rendimientos promediados ascendieron a 1,02 toneladas por hectárea.

Se reconoció el esfuerzo de los productores, quienes en muchos lugares resembraron las áreas dañadas por la alternancia de sequía y lluvia extrema.

El Vicepresidente Primero de Tabacuba aseguró que las altas temperaturas también provocaron la aparición de plagas, pero a pesar de las vicisitudes los resultados permitieron el abasto de materia prima, tanto para la exportación como para el consumo nacional.

Explicó que los resultados se deben a las medidas adoptadas oportunamente por el Grupo Tabacuba y su sistema empresarial. También a la capacitación de dirigentes, técnicos y productores, la introducción de nuevas variedades, el aseguramiento oportuno de los recursos, así como el apoyo de las direcciones de Suelo y Sanidad Vegetal, pertenecientes al Minag.

Además señaló que la Empresa de Seguros Nacionales y el sistema bancario del país cubrieron las pérdidas ocasionadas a los productores y empresas por las adversidades climatológicas.

Los directivos anunciaron que para la campaña venidera se plantarán 28 010 hectáreas y se planificó una producción de 29 911 toneladas, con un rendimiento de 1,07 toneladas por hectárea.

Precisaron que ya se contrataron con los productores 26 705 hectáreas (95 por ciento de lo sembrado) y 28 371 toneladas de la cotizada hoja (95 por ciento de la cosecha).

Explicaron también que desde el 1ro. de abril se trabaja en el diseño de la campaña 2016-2017. Se seleccionaron las áreas de semilleros, en los cuales se continúa introduciendo la tecnología en bandejas protegidas y sistemas de cepellón. Igualmente, están seleccionadas las áreas que se van a plantar y se trabaja en el mejoramiento de suelos; se aprobaron la estrategia varietal y los programas de defensa contra plagas y enfermedades y de fertilización.

Los directivos ofrecieron información detallada sobre los resultados y perspectivas de la industria tabacalera cubana, la cual produce anualmente casi 300 millones de tabacos torcidos a mano; de estos cerca de cien millones se destinan a la exportación y el resto al consumo nacional.

Esta industria produce, además, aproximadamente 130 millones de tabacos hechos a máquina, de los cuales se destina a la exportación casi el 90 por ciento. También se encarga de fabricar cerca de 15 000 millones de cigarrillos.

Rodríguez González afirmó que los planes productivos de la industria tabacalera se han sobrecumplido hasta mayo. Al hacer un balance de las exportaciones de Tabacuba, se refirió a que hasta ese mes ascendían a 86 400 300 dólares, de un plan anual de 65 754 100 dólares.


EL NUEVO PLAN CÓNDOR NEOLIBERAL

Por Manuel E. Yepe

Así como en las décadas de 1970 y 1980  tuvo lugar un Plan  Cóndor -que era una operación de coordinación criminal y apoyo mutuo entre las dictaduras del Cono Sur del continente americano bajo supervisión de la CIA para asesinar, espiar, vigilar, secuestrar, torturar e intercambiar personas ilegalmente entre países, sin tener en cuenta fronteras, soberanías ni derechos nacionales- hoy América Latina sufre un nuevo “Plan Cóndor” para reimplantar el neoliberalismo.

Aquel Plan Cóndor fue una de las diversas operaciones que se realizaron en el marco de la siembra de dictaduras militares en el Cono Sur americano para aplicar la teoría de la Seguridad Nacional de Estados Unidos y dejar a los pueblos atrapados bajo gobiernos terroristas de Estado, presuntamente para combatir el peligro del comunismo.

Participaron en aquella Operación o Plan Cóndor, con mayor o menor grado de involucramiento, los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América que Washington había impuesto o aprobado en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y, por supuesto, con Estados Unidos como jefe de la banda.

“Hoy América Latina vive un plan golpista no convencional contra los gobiernos progresistas. Un nuevo Plan Cóndor para reimplantar el neoliberalismo: ya no mediante dictaduras militares, sino a través del poder combinado de los grandes medios, los empresariados nacionales, los partidos de derecha y los gobiernos de las grandes potencias”, según lo ha denunciado la emisora multinacional latinoamericana TeleSur.

Entrevistado por TeleSur, el analista y periodista Miguel Jaimes identificó la nueva operación como de bajo perfil, si se le compara con los golpes de estado promovidos por Occidente en el Medio Oriente -caracterizados por la implantación de conflictos con empleo de armamento bélico propio de las guerras. En América Latina lo que se han estado promoviendo son juicios políticos como el aprobado contra la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, y como el que se intenta imponer a la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández contra el fantasma de su liderazgo.

Por su parte, el investigador Adalberto Santana dijo que lo que pretende Estados Unidos con su actual versión de Plan Cóndor es desmontar los gobiernos populares, para mantener o recuperar su dominio sobre los procesos políticos para custodiar los recursos petroleros, ambientales y económicos que ambiciona de la región.

Buscan crear desesperanza en la población, frenar los programas sociales de los gobiernos populares y acabar con la imagen de los liderazgos revolucionarios en la región, empleando a los medios de comunicación para generar el rechazo ciudadano.

Aunque la estrategia básica en esta nueva versión de Plan Cóndor no excluye la violencia armada ni los atentados contra dirigentes populares para eliminar liderazgos en los movimientos sociales y partidos de izquierda, y sembrar desmoralización y miedo en las bases (recordar los asesinatos de la líder indígena Berta Cáceres en Honduras y del diputado Robert Serra en Venezuela),  las características distintivas de este modelo golpista son el ataque directo a la economía y a los aparatos productivos de los países seleccionados.

Objetivo esencial de estas acciones –más allá de su expresión terrorista- es afectar las fuentes de financiamiento de los programas sociales que son la  base del apoyo popular a los gobiernos progresistas. De ahí que pongan énfasis, por ejemplo, en el desabastecimiento de productos básicos de consumo.

El financiamiento por Washington –y algún que otro aliado suyo– de partidos y ONGs opositoras también es importante en esta guerra no convencional. Mediante el empleo de recursos para promover la subversión con métodos especialmente diseñados han logrado la inclusión de una parte de la juventud de clase media como punta de lanza de las protestas derechistas.

Organizaciones no oficiales estadounidenses como la USAID y la NED, señaladas de ser promotoras del golpe de Estado de 2002 en Caracas, han sido las encargadas de organizar la violencia en las calles con el empleo de jóvenes a los que utilizan y pagan.

Los medios, después, se encargan de convertir los actos de violencia de calle en “síntomas del descontento social”, “señal del caos económico” o “prueba de la represión policial”.

Ciertamente, si algún actor sobresale en este nuevo Plan Cóndor neoliberal para América Latina, es el poder mediático. Constantes campañas informativas que criminalizan a los gobiernos de izquierda y un torrente de noticias de alto impacto tienen el propósito de influir en determinados sectores de la población para provocar temor, hastío y, finalmente, su posicionamiento político.

Los medios, hoy, en el actual Plan Cóndor neoliberal diseñado en Washington, juegan el papel de los militares golpistas de Latinoamérica en los años 70 y 80 del siglo XX.

La Habana, Junio 25 de 2016



LA GUERRA Y LA PAZ EN COLOMBIA. III TEMPORADA

Jorge Gómez Barata

Se ha dicho que con los acuerdos de paz adoptados en La Habana, se inicia una nueva era para Colombia. Antes hubo dos.

Al igual que en la mayoría de los países hispanoamericanos, Colombia se fundó como nación y estado independiente mediante dilatadas guerras de independencia. A las deformaciones estructurales, económicas y sociales generadas por la dominación colonial, se sumaron las de carácter político entronizadas por las repúblicas, entre ellas oligarquías, caudillos, dictadores.
 
Con instituciones extremadamente débiles, los estados latinoamericanos nacieron y crecieron en los siglos XIX y XX como criaturas deformes. Ninguno escapó a la propensión de la violencia política, en lo cual también influyó el intervencionismo de las potencias europeas y de Estados Unidos.

La historia de las repúblicas latinoamericanas es una larga sucesión de golpes de estado y dictaduras; caudillos, políticos, y gobernantes populistas, así como revoluciones. Hasta los años sesenta, setenta, incluso ochenta, en diferentes momentos hubo lucha armada en casi todos los países. Colombia fue donde alcanzó mayor escala y se prolongó por más tiempo. Es también el último en decir adiós a las armas.

A partir de ahora se iniciará un nuevo camino que la guerrilla transitará a fin de, por medios políticos, tratar de alcanzar lo que no pudo obtener por las armas, lo cual obviamente no lo logrará sola. Una de las virtudes del acuerdo alcanzado, que habla a favor de la democracia, es que el estado colombiano, hasta la víspera acérrimo adversario de la guerrilla, deberá acompañar a las FARC, y mediante sus instituciones, protegerla para alcanzar ese objetivo.

 No obstante los peligros que amenazan la consolidación de la paz, Colombia avanza bajo buenos auspicios. Las recientes experiencias de Angola, Nicaragua, y El Salvador sugieren que es posible avanzar rápidamente en la reconciliación nacional, y restañar con eficiencia las heridas de la guerra.

A favor de Colombia figura la minuciosidad y responsabilidad como la paz ha sido negociada en La Habana, las previsiones tomadas en materia de justicia transicional, dejación de armas, reparación de daños a las víctimas, y garantías para la incorporación de los ex guerrilleros a la actividad política.

En cualquier caso el cambio iniciado pondrá a prueba la consistencia de las instituciones colombianas y la capacidad de sus líderes estatales y políticos, incluyendo la oposición pacífica y la que hasta la víspera apostaba por las armas. Se trata, según los protagonistas, de una paz sin vencidos, y con la nación y el pueblo colombiano como únicos ganadores.

Separar las armas de la política más que un logro es un hito que cambiará la historia colombiana. Allá nos vemos.

La Habana, 25 de junio de 2016