martes, 24 de mayo de 2016

Una enfermera catalana en Idomeni, entre llantos: "Europa es asesina, está gaseando a quien huye de la guerra"

Gemma Poca hace público su estremecedor testimonio sonoro sobre la situación de los refugiados en Grecia a la espera de cruzar a Macedonia

Mensaje de voz de la enfermera Gemma Poca desde Idomeni. AP / REUTERS / AFP

EL PERIÓDICO / BARCELONA
LUNES, 23 DE MAYO DEL 2016 - 21:23 CEST

Gemma Poca, una enfermera catalana en el campo de refugiados de Idomeni, en la frontera de Grecia con Macedonia, ha hecho público su estremecedor relato sobre la situación en la que se encuentran las personas que esperan para cruzar la frontera y las acciones represivas de la policía, incluido el lanzamiento de gases lacrimógenos, para evitarlo.

"Lo quiero explicar", arranca el testimonio sonoro de la enfermera que, sin poder controlar el llanto, concluye: "Es un asesinato". "En las vías es donde hay más tensión, siempre está la policía, que ha empezado a disparar", asegura para añadir que está lleno de tiendas donde viven familias con niños y ancianos que no pueden correr ni escaparse de los gases lacrimógenos.

"SE TE CIERRAN LOS BRONQUIOS"

"Ha llegado un momento que no podía respirar, se te cierran los bronquios y no puedes abrir los ojos", explica la enfermera para añadir: "Todavía hay madres con sus hijos y bebés en brazos que pasan por allí para escapar, es un asesinato, de verdad".

"Se ha de denunciar cómo Europa puede permitir este asesinato", añade, entre enfadada y llorosa, porque se trata de "gente que escapa de la guerra, a los que les han destrozado sus casas". Y añade, enojada, cómo Europa lo contempla. "Son asesinos, están gaseando a personas que vienen de la guerra, estancados en una ratonera". "Es inadmisible, una agresión contra seres humanos", apuntilla.

"Sí, eso pasa en Europa, aunque cueste creerlo", dice para, a renglón seguido, implorar que la situación se denuncie a nivel internacional.


SOCIALISMO EN TIEMPO REAL

Jorge Gómez Barata

El discurso de la izquierda marxista que dio lugar al comunismo, se basó en la presunción de que la burguesía podía ser derrotada, el capitalismo desmontado, el liberalismo trascendido, y el socialismo construido a partir de un plan.

Otras expresiones menos tajantes auspiciaron enfoques reformistas, apostaron a que el capitalismo salvaje del siglo XIX podía ser reformado, y la justicia social entronizada, al menos en rangos razonables. 

De la misma matriz que el marxismo, creada por intelectuales que se contradecían aunque compartían preocupaciones, profesaban aproximadamente las mismas ideas, y creían en idénticos valores; surgió la socialdemocracia, que con diferencias fundamentales en torno al papel del estado, el ejercicio del poder, la propiedad, las clases sociales, y la democracia; enfocó el proceso político de manera diferente. 

La primera opción, que conoció momentos brillantes y realizó grandes hazañas tras setenta años de éxitos y oportunidades perdidas, se agotó sin haber alcanzado las metas propuestas. En su andar, desde el dogmatismo y la ortodoxia, demonizó cualquier expresión de reformismo, llamó revisionismo a las innovaciones, negó la posibilidad de alianza entre clases, y asumió el consenso social como unanimidad sin matices.

En cambio, a pesar del interregno fascista, que modificó la geografía y las expectativas políticas en Europa, y de la Guerra Fría, que impulsó hasta límites demenciales el anticomunismo; la socialdemocracia alcanzó el poder y, en unos lugares más que en otros, combinó el desarrollo económico con políticas sociales avanzadas, que dieron lugar a los llamados “estados de bienestar”, cuyas conquistas han sido escamoteadas por las políticas neoliberales, aunque no anuladas.

Las diferencias de enfoques generaron una hostilidad que ha perdurado durante un siglo sin aportar nada, y estorbando demasiado. Todavía algunos militantes rechazan las opciones basadas en reformas, carecen de flexibilidad para las maniobras, y son refractarios a las alianzas. A veces creen que pactar con adversarios es traicionar.

En su desempeño las distintas corrientes, socialistas, liberales, socialdemócratas y otras, han aportado alternativas positivas, y también acumulado acciones erróneas y descréditos que han sido resultado, tanto de defectos de génesis, como de situaciones circunstanciales y liderazgos fallidos. No obstante siguen vigentes por la certeza de sus posiciones originales.   

En América Latina las vicisitudes de las ideas políticas avanzadas, que  incluyendo liberales y socialistas han llegado tarde, y tropezado con la barrera de la intolerancia asociada al dominio de oligarquías extremadamente conservadoras; las desavenencias al interior de la izquierda provocaron la confrontación de fuerzas que debieron ser aliadas, como marxistas, liberales, cristianos, y socialdemócratas.

En el umbral del siglo XXI, cuando la globalización se abría paso, el fin de la Unión Soviética y de los regímenes de Europa Oriental no liquidó las ideas socialistas, aunque le confirieron realismo. China, Vietnam y más recientemente Cuba asimilaron a tiempo evidencias decisivas: el socialismo no puede ser construido en un solo país ni impuesto desde arriba, tampoco copiado ni exportado. 

Sin una propuesta alternativa suficientemente explícita y con capacidad de convocatoria mínima, la izquierda insiste en un discurso anticapitalista que atrae muy pocos partidarios, genera demasiados adversarios, obliga a la radicalización, y es desde todo punto de vista inviable. ¿Qué sentido tiene entonces la retórica? 

Obviamente parece preferible optar por la humildad, moderar los excesos, ajustar las aspiraciones a lo que puede ser alcanzado, y evitar fracasos que son como crónicas anunciadas. El socialismo llegará como un fruto del desarrollo y la voluntad, asistido por la democracia, la participación, y la creatividad. Será portador de felicidad y armonía, y no eje de devastadoras querellas, y jamás se impondrá por la fuerza.

En la presente etapa, la gradualidad de la evolución parece preferible al caos y la división, entronizada en nombre de revoluciones electorales que no cuentan con suficientes créditos ni potencial. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de mayo de 2016


Los ecologistas ganan la presidencia de Austria a la ultraderecha en el último momento

El verde Alexander van der Bellen se impone en un ajustado recuento al populista Hofer por solo 31.000 votos.  El voto exterior, con más de 700.000 papeletas emitidas, ha sido providencial para la izquierda alternativa

El futuro presidente austriaco, el ecologista Alexander Van der Bellen, celebra su victoria. EFE / FLORIAN WIESER

LUNES, 23 DE MAYO DEL 2016 - 19:06 CEST

Sorpresa en Austria. Tras la jornada electoral del domingo, en la que el xenófobo y euroescéptico Partido por la Libertad (FPÖ) consiguió ganar por la mínima las elecciones presidenciales, los ecologistas han conseguido este lunes lo imposible y han dado la vuelta al resultado, hasta obtener una de las victorias más importantes de su historia. Así, el independiente Alexander van der Bellen, que ha obtenido el 50,3% de los votos frente al 49,7% de su contricante, se convertirá en el nuevo jefe del Estado del país transalpino gracias al recuento de los votos emitidos por los ciudadanos austriacos que viven en el exterior.

Según los datos ofrecidos por el Ministerio del Interior, el candidato independiente presentado bajo el paraguas de Los Verdes ha obtenido 2.254.484 votos mientras que el Norbert Hofer se ha hecho con un total de 2.223.458 papeletas. "Estoy triste por la derrota pero gracias por vuestro fantástico apoyo", ha remarcado el candidato populista en su página de Facebook. En uno de los márgenes electorales más estrechos que se recuerdan en la historia moderna de Austria, los ecologistas han conseguido la victoria con por solo 31.026 votos de los más de 4,6 millones de los sufragios emitidos. Eso supone un 0,6% de margen.

La victoria de los ecologistas supone un hito insólito para la formación verde, que obtendrá la presidencia del país por primera vez en sus 30 años de existencia. A pesar de que la figura del presidente tiene un papel más bien simbólico y de representación, Van der Bellen también tendrá el poder de convocar elecciones, disolver el Parlamento, además de ser  el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas austríacas.

Jornada tensa

Este domingo Austria vivió uno de los días políticos más tensos  que se recuerdan en el país en los últimos años. Al caer la tarde los sondeos decían a que el candidato populista Norbert Hofer se apuntaba el triunfo de su formación con el 51,9% de los votos directos frente al 49,7% de su opositor.

Un poco más tarde, los centros demoscópicos añadían que el voto extranjero, que representa casi el 10% del total con más de 700.000 papeletas, sería clave para determinar el rumbo político del país. Así pues, Austria se iba a una agónica prórroga que se ha decidido la tarde del lunes por la mínima. En la primera ronda de las elecciones, el candidato populista obtuvo el 36% de los votos frente al 20,4% del ecologista.

LA ULTRADERECHA SIGUE SU CAMINO

Tras conocerse los resultado, Hofer ha comparecido ante sus feligreses para aceptar la derrota. "No debéis estar abatidos. Esta campaña no es un fracaso, sino una inversión en el futuro", ha remarcado en su mensaje.

Así pues, el populismo austriaco no se da por vencido. El director de campaña del FPÖ ha asegurado que la formación estudiará impugnar los resultados. Otros partidos de la ultraderecha europea como el Frente Nacional Francés han felicitado a sus aliados en Austria por los resultados obtenidos y han asegurado que "el futuro es nuestro" en otro claro mensaje de seguir combatiendo al 'establishment' político para alzarse como una alternativa real al poder en todo el continente.

El giro de guión firmado por el voto exterior supone a la vez un duro golpe para la ultraderecha, que ya se veía en la jefatura del Estado. Pero a pesar de eso, la formación xenófoba sigue contando con un amplio apoyo popular. Las elecciones presidenciales tienen un carácter muy distinto a las parlamentarias, donde la ultraderecha ostenta mucho más poder y potencial que sus rivales ecosocialistas.

CAMBIO DEL PANORAMA POLÍTICO

Las elecciones presidenciales también han servido para evidenciar el hundimiento de los partidos tradicionales en Austria, un caso que ilustra la constante pérdida de peso de las hegemónicas formaciones socialdemócratas (SPÖ) y democristianas (ÖVP) que también tiene su eco en Europa.

Por ello, las elecciones en Austria han suscitado un gran interés en toda el continente, donde los dirigentes de los partidos tradicionales de derechas e izquierdas han expresado su preocupación por el auge del populismo ultra. La sensación de alivio ha sido especialmente notoria en Francia, donde todas las encuestas auguran que líder Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, pasará a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales del 2017.