miércoles, 23 de marzo de 2016

NO HAY INDÍGENA INOCENTE PARA LOS TRIBUNALES DE LA JUSTICIA BLANCA

Ollantay Itzamná

Los escribanos de los invasores europeos cuentan que en el actual Departamento de Cajamarca, Perú, en 1534, los civilizados europeos con engaños apresaron al entonces Inca Atahualpa (jefe supremo en ejercicio del Incario), y con la Biblia en mano, y en un idioma desconocido por el acusado, lo enjuiciaron y lo quemaron vivo, para escarmentar a todos cuantos opusiesen resistencia a la violenta invasión española. No sin antes obtener la fianza económica entregada por el Inca (consistente en dos piezas/habitaciones llenas de oro y otras tres piezas repletas de plata)

Hace dos días atrás, presencié y escuché las conclusiones y la sentencia del Juez que conoció el caso seguido por la Fiscalía contra el Hurto de Fluido Eléctrico y la empresa judía ENERGUATE (propiedad de la Corporación Israelí POWER) en contra de tres indígenas, defensores mayores de derechos (Mauro Vay, Blanca Ajtún y Mariano García), por los delitos de actividad contra la seguridad interna de la nación y tentativa de estafa, en la Torre de Tribunales de la ciudad de Huehuetenango, a 260 Km al noreste de la ciudad capital de Guatemala.

Como defensor (abogado) internacional de derechos humanos, presencié y documenté el procedimiento técnico/jurídico in extenso durante las cuatro tediosas jornadas que duró la Audiencia Pública.

Leí con ojo clínico cada uno de los folios del expediente respectivo. Entrevisté en varias oportunidades a los defensores indígenas acusados, y al abogado defensor. Abordé el tema con el personero y abogados de ENERGUATE, y con el Fiscal del caso. Entrevisté a más de uno de los testigos indígenas/comunitarios que la Fiscalía y ENERGUATE hizo desfilar a la Audiencia para “probar la responsabilidad de los acusados”.

Como investigador, acompañé el proceso del diagnóstico sobre las causas de la conflictividad social persistente y creciente por el suministro del servicio de la energía eléctrica en el área rural del Guatemala, cuyo resumen ejecutivo se publicó, en 2014, bajo el título: “La privatización del derecho a la energía eléctrica. Impactos socioeconómicos y convulsión social creciente”[1]. Donde no sólo se evidencia (con datos de CELAM) los injustificados y exagerados cobros que realiza la empresa distribuidora de electricidad en Guatemala, sino también la responsabilidad de ENERGUATE, en complicidad con el Estado, como causante de la convulsión social y criminalización de las y los defensores comunitarios del derecho a la energía eléctrica.
Ni en el expediente, ni en la Audiencia Pública, la Fiscalía-ENERGUATE pudieron mostrar pruebas materiales que relacionasen a los acusados con los dos delitos antes referidos. Más por el contrario, los testigos en su narrativa expresaron contradicciones de fondo en relación al suceso “criminal” descrito en el pliego acusatorio.

La justicia blanca recurre a otros indígenas para condenar a indígenas inocentes

El debate/examen público de la declaración de testigos y de los documentos probatorios, evidenció el “sin sentido” de dicho proceso judicial, tanto por la ausencia del cuerpo del delito, como por la inexistencia de la conducta antijurídica atribuible a los acusados.

Pero, para “sorpresa” de la básica razón jurídica, el Juzgador, “en base a las pruebas testimoniales”, declaró culpables por el delito de estafa en grado de tentativa a los tres defensores, y los absolvió del delito de atentados contra la seguridad interna de la nación.

Uno de los testigos presentados por la Fiscalía/ENERGUATE, luego de su declaración, al ser abordado/entrevistado en el frontis de la Torre de Tribunales, sintetizó la “veracidad” de su testimonio en la Audiencia en los siguientes términos: “Soy agricultor. Pago por la electricidad Q. 150.00 mensuales ($20.00) a ENERGUATE… No sé nada de lo que pasa. A mí me trajo ENERGUATE aquí, me pagó mi pasaje y mi día…”.

Este mismo testigo indígena maya man, cuyo empobrecimiento y grado de exclusión corporizaba su rostro anémico, y mirada culpable, declaró minutos antes en la Audiencia, que: “Pagaba a ENERGUATE por la electricidad Q.35.00 mes. Que los acusados le habían ofrecido desconectarle de los medidores”.  Otro testigo (Alcalde Auxiliar) dijo haber escrito un acta sobre la detención de los acusados, pero no recordaba el contenido de dicho documento. Así, desfilaron los malinches y felipillos empobrecidos (a cambio de unos centavos) para atestiguar en contra de sus defensores mayores.

En base a estos y otros testimonios similares se los declaró culpable a los defensores indígenas, igual o peor que en la época de la invasión y Colonia española.

Estos tres defensores, el 26 de junio del 2014, fueron capturados y secuestrados por agentes locales de la empresa ENERGUATE (como evidencia la fotografía tomada in situ y presentada por Blanca Ajtún). Para luego se entregados a los agentes de la Policía Nacional, bajo la diligencia del abogado de ENERGUATE, sin que mediara orden de captura, ni flagrancia de delito alguno.

Por más de tres meses fueron encarcelados, mientras sus captores y secuestradores se agenciaban de testigos, e intentaban convertirlos en criminales (enemigos internos del Estado) desde los medios de información. No sin antes, al igual que en el caso de Atahualpa, solicitar infructuosamente la fianza económica de 3 millones de Quetzales (cerca de 400 mil dólares) por la libertad condicional de los tres. Finalmente, lograron Q.60.000 de fianza.

Para el blanco, la presunción de la inocencia.  Para el indígena, la presunción de la culpabilidad

Como en la Cajamarca del siglo XVI, estos defensores indígenas fueron llevados a juicio en un idioma y en un sistema jurídico extraño a ellos. Los juzgaron con una Ley y con un tecnicismo lingüístico reservado para abogados (vestidos con uniforme de la servidumbre real inglesa del siglo XVII). Como hace cinco siglos atrás, los defensores indígenas acusados expusieron sus derechos y la razón de sus luchas, pero el Tribunal los oyó, pero no los escuchó. Los miró, pero jamás los vio como inocentes.

Al Juez, al Fiscal y personeros de ENERGUATE, verdaderos extranjeros para el mundo maya, no sólo los unía el interés empresarial que defendían, sino también fenotipo corporal que los diferenciaba de los defensores indígenas acusados.

Como hace cinco siglos atrás, los condenó un Juez extraño, en un sistema judicial racista, con una Ley hecha a la medida de los intereses de los patrones blancos. Una Ley que los actuales agentes de las corporaciones neoliberales, en complicidad con los estados blancos, utilizan como Biblia para criminalizar, e intentar escarmentar /contener a los pueblos indígenas organizados en defensa de sus derechos y territorios.






Las Malvinas no entrará en la agenda Obama-Macri

Barack Obama llega a Argentina en medio de críticas de grupos de víctimas de la última dictadura argentina | Foto: La Nación.

Telesur  -  23 marzo 2016

La canciller de Argentina, Susana Malcorra, informó que la causa de las Islas Malvinas estará fuera de los puntos a discutir durante el encuentro presidencial entre Mauricio Macri y Barack Obama.

La Canciller de Argentina, Susana Malcorra, informó que "la causa Malvinas no es, en términos generales, un tema de conversación con Estados Unidos (EE.UU.), previsto para la agenda que se desarrollará mañana y jueves"

Malcorra reveló ante medios argentinos que el presidente Macri no pedirá a su par estadounidense que medie ante el Reino Unido por el histórico reclamo argentino y afirmó que tampoco estará en los puntos a discutir un nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos.

>> Argentina recibe a Obama en medio de movilizaciones en contra 

En marzo de 2010, la entonces secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, aceptó oficiar de mediadora entre Buenos Aires y Londres en el conflicto por la soberanía en las Islas Malvinas, tras un pedido de la presidenta Cristina Fernández Kirchner.

Agenda de Obama

La agenda de trabajo del mandatario norteamericano con su homólogo, Mauricio Macri contempla temas relacionados con la lucha contra el terrorismo y reforzar las políticas de seguridad para erradicar el narcotráfico.

Macri recibirá a su homólogo estadounidense, Barack Obama, en la Casa Rosada este miércoles para una audiencia privada y después habrá un encuentro de sus respectivos equipos de trabajo, para pasar a la firma de varios acuerdos de colaboración.

Tras una rueda de prensa conjunta, Barack Obama visitará la Catedral de Buenos Aires para realizar una ofrenda floral al prócer de la independencia argentina, General José de San Martín.

El día jueves 24 de marzo, el Jefe de Estado estadounidense acudirá al Parque de la Memoria a rendir tributo a las víctimas de la última dictadura cívico-militar. Posteriormente Barack Obama  viajará a la ciudad turística de Bariloche a manera de asueto.

En contexto

Con la visita de Barack Obama a Argentina, esta nación vuelve a recibir a un mandatario estadounidense en 20 años.

El Gobierno de Mauricio Macri considera la visita de Obama como la "oportunidad" para relanzar las relaciones bilaterales tras 12 años de distanciamiento. 

La fecha de la visita de Obama, coincide con el 40° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando Washington tuvo responsabilidad clave. 

Mientras, en distintos puntos se desarrollan manifestaciones recordatorias en casi todas las provincias por el inicio de la dictadura militar que dejó 30 mil muertos y desaparecidos.

La líder de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, consideró que la estadía del presidente estadounidense en su país es una "provocación y un despropósito" de Mauricio Macri para llevar a Argentina al fracaso.


Obama no quiere interferir en soberanía en Cuba, pero se reúne con sus asalariados


La Habana, 22 de marzo de 2016

Como era de esperarse, el presidente Barack Obama –luego de hablar supuestamente con franqueza y honestidad sobre no tener intención de propiciar cambios en Cuba que lesionen su soberanía– se encuentra manteniendo una reunión a puertas cerradas con trece contrarrevolucionarios involucrados en planes subversivos y desestabilizadores contra nuestra Patria.

A la misma fueron invitados los contrarrevolucionarios José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morúa, Elizardo Sánchez Santacruz, Zaqueo Báez, Dagoberto Valdés, Miriam Leyva, Berta Soler, Antonio Rodiles, Guillermo Fariñas, entre otros.

Luego de brindarles su apoyo, el cual se ha traducido en la implementación de una ayuda de 30 millones de USD en el presente año fiscal, Obama dijo sentir admiración por los mismos y su “lucha”

Obama ha hecho gala, una vez más, de una histriónica y controvertida hipocresía.


¿Obama en el Gran Teatro o el gran teatro de Obama en La Habana?


El presidente de los Estados Unidos este 22 de marzo desde el Gran Teatro de La Habana, ofreció un discurso conciliador, inteligente y seductor

Iroel Sánchez 

Juventud Rebelde digital@juventudrebelde.cu
23 de Marzo del 2016 2:52:52 CDT

Cuba, América Latina y el mundo escucharon con gran expectativa a Barack Obama este 22 de marzo desde el Gran Teatro de La Habana, con un discurso conciliador, inteligente y seductor. No era la primera vez en que durante su visita usaba ampliamente de la palabra y se dirigía a los cubanos a través de la televisión nacional, pero sí la única en que el Presidente de los Estados Unidos no compartiría con nadie el escenario y tendría todo el espacio para sí desde que dos días antes arribó a esta Isla.

Como corresponde a la cultura política que representa, y ha venido ocurriendo desde que puso un pie en La Habana, otra vez nada fue dejado a la casualidad, y para más precisión, los teleprompters traídos desde Washington, ¿los mismos que utilizó en la grabación de su diálogo con el cómico más popular de Cuba? lo escoltaban a cada lado del escenario con un discurso cuidadosamente escrito.

Para un espectador atento de la platea, eran perfectamente reconocibles un par de personas —situadas dentro del grupo de 40 congresistas que viajaron desde EE.UU. para la ocasión— en cada momento en que la palabra del orador debía ser respondida con palmas. Ese grupo de legisladores, y la delegación estadounidense que acompañó al Presidente en su visita, fueron los únicos que aplaudieron las numerosas veces en que su intervención tomó el camino de los consejos paternalistas, o peor aún, el de la injerencia más o menos disimulada.

Unos segundos antes de comenzar, un apresurado utilero colocó delante del podio el escudo del águila calva, como si fuera necesario un signo de prevalencia entre las banderas cubanas y estadounidenses doblemente situadas al fondo del escenario y frente a los espectadores.

Como era  previsible, el comienzo estuvo dedicado a condenar los atentados terroristas que acaba de cometer el Estado Islámico en Bélgica y al compromiso de «hacer todo lo que sea necesario» para «llevar la justicia a los responsables» pero, como era esperable, ni ese terrible hecho motivó en el orador una referencia a los 3 478 cubanos que han muerto víctimas del terrorismo practicado, financiado y alentado desde Estados Unidos contra el país que, según sus propias palabras le dio una «calurosa bienvenida» junto a su familia y su delegación. Mucho menos habló de la total inacción del Gobierno que encabeza «para llevar la justicia a los responsables» de esos crímenes.

Varias veces, sin embargo acudió al storytelling, que el escritor Christian Salmon define como la «máquina de fabricar historias y formatear las mentes», para —desde relatos personales tratados con intencionalidad política— presentar la Revolución Cubana como algo del pasado. Así nos contó verdades incontrastables: que su padre arribó a EE.UU. en 1959 y que él nació el mismo año de la invasión de la CIA derrotada en Playa Girón, para encubrir que hechos como el secuestro del niño Elián González y la injusta prisión de los cinco antiterroristas cubanos corresponden al siglo XXI y fueron vividos por las más jóvenes generaciones de esta Isla.

Pero hay que reconocer que también hubo elogios: cualquier persona inteligente —Obama lo es— sabe que las críticas son más fáciles de aceptar si van precedidas por aquellos. Nuestros médicos y atletas fueron aplaudidos, siempre a título individual, sin reconocer, y mucho menos cuestionar, los programas y regulaciones en pleno funcionamiento que el Gobierno de Estados Unidos ha destinado a privarnos de ellos.

Algunos pares opuestos fueron insistentemente utilizados durante el discurso (jóvenes-historia, Estado-individuo, Gobierno-pueblo, pasado-futuro), en una estrategia divisiva dirigida al interior de la sociedad cubana en la que el storytelling retornó apoyado en «emprendedores» emigrados exitosos, cuyo ejemplo nuestro invitado cree debemos y podemos seguir a partir del «cambio» que él ya no nos impone, sino que nos sugiere desde nuestros propios compatriotas que han aprovechado las «oportunidades» que el capitalismo estadounidense ofrece y lo que le contaron algunos de los que se dirigieron a él cuando un día antes asumió el rol de Papá Noel en una cervecera de La Habana. Por cierto, la palabra cambio estuvo 14 veces en el discurso.

Lo que enseña la realidad es que por cada éxito quedan miles en el camino, y que cada triunfo económico en el mundo de hoy supone la mayoría de las veces el hundimiento de las esperanzas de muchos. Estimular la iniciativa privada en Cuba, cuando como profesor de Harvard sabe que la mayor verdad contenida en el Manifiesto comunista es que ella está abolida en la práctica para nueve décimas partes de la humanidad, no es precisamente un acto de honestidad.

Después de recorrer  algunas similitudes entre Cuba y EE.UU., el contraste interesado entre los dos países tuvo un párrafo clave en que la democracia es monopolio del sistema que EE.UU. ha tratado de imponer en el mundo; el socialismo es sinónimo de cerrazón y el Estado cubano es un secuestrador de derechos:

«Cuba tiene un sistema unipartidista, Estados Unidos una democracia multipartidista; Cuba tiene un modelo económico socialista, Estados Unidos un mercado abierto; Cuba recalca el papel y los derechos del Estado, Estados Unidos se funda en los derechos del individuo».

Sin embargo, habría que preguntarle a los norteamericanos cuántos días duraría su sistema multipartidista si, como los cubanos, tuvieran derecho a nominar y elegir entre sus iguales, sin intermediarios de ningún partido, quiénes los representan. En la misma línea democratizante, el mismo Presidente para el que un día antes solo existían emprendedores de éxito y para el cual los trabajadores parecían no existir, nos dijo en el escenario del Gran Teatro que en su país «los trabajadores tienen voz», omitiendo que en su tierra solo el 11 por ciento de los empleados está sindicalizado.

Mirando a nuestro alrededor, allí donde a EE.UU. no le parecen mal el «sistema», la «democracia» y el «modelo económico», resulta que el ejercicio real de «los derechos del individuo» es, a pesar de ser mucho más mencionados que en Cuba, una quimera. Como dice el historiador Fernando Martínez Heredia, supone una tremendísima confusión, pero pudiera existir una parte de las personas que piense que porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar.

Ningún país del entorno de Cuba está mejor socialmente que esta Isla, a pesar de no tener bloqueo económico. Lejos de eso, sufren problemas como la violencia estructural, el trabajo infantil y el narcotráfico que aquí ni existen. Cuando EE.UU. habla de «empoderar al pueblo cubano» a lo que se refiere realmente es a la construcción de una minoría que, como en esos lugares, le administre el país de acuerdo a sus intereses. Ya dicen que no impondrán el desacreditado «cambio de régimen», aunque no han retirado un solo centavo de los multimillonarios fondos destinados a ello. Ahora quieren crear con sus nuevas políticas las condiciones para que lo hagamos nosotros mismos.

El 4 de junio de 2009 Obama habló, desde la Universidad de El Cairo, una ciudad emblemática para el Islam y el mundo árabe, a todo el Oriente Medio. Fue un discurso impresionante de un Presidente que no llevaba cinco meses en el cargo.  Fidel escribió entonces:

«Ni siquiera el Papa Benedicto XVI habría pronunciado frases más ecuménicas que las de Obama. Imaginé por un segundo al piadoso creyente musulmán, católico, cristiano o judío, o de cualquier otra religión, escuchando al Presidente en la amplia sala de la Universidad de Al-Azhar. En determinado momento no sabría si estaba en una catedral católica, un templo cristiano, una mezquita o una sinagoga».

Como me sugirió  una amiga, se pueden poner las palabras Cuba o cubanos donde dice Islam, Irán, palestinos o musulmanes; en vez de citas del Corán (la palabra de Mahoma) colocar las de Martí referidas por el Presidente de EE.UU. este 22 de marzo y comparar frases de aquel discurso que Fidel citó proféticamente en sus Reflexiones con lo que acaba de decir Obama en el Gran Teatro. Son decenas las que pudieran citarse con una impresionante coincidencia pero por razones de espacio no las relaciono.

Poco después llegó la «Primavera árabe», el quiebre de sociedades secularizadas como Siria, el auge del fanatismo religioso y el apoyo de EE.UU. al Estado Islámico y la risa de su Secretaria de Estado Hillary Clinton al conocer del descuartizamiento de Ghadafi. Hoy los palestinos están aun peor que en 2009, si eso es posible, y los pueblos árabes son los grandes perdedores del «cambio» impulsado por Washington.

Siete años más tarde, el Oriente Medio es un ardiente invierno sin final a la vista y Obama sigue dando discursos ecuménicos. Ahora le habla a América Latina desde Cuba, en medio de una contrarreforma neoliberal en la región, impulsada por su Gobierno,  y cita —en un gran teatro— a José Martí, precisamente aquel cuyas últimas palabras recogieron su propósito de «impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América». Cuba lo ha recibido y escuchado con respeto y está dispuesta a avanzar hacia la paz por la que tanto ha luchado en bien de su pueblo y el de EE.UU., pero no se debe confundir cortesía con ingenuidad.


IDENTIDADES POLÍTICAS

Jorge Gómez Barata

El curso de los acontecimientos políticos asociado a los avances de la izquierda latinoamericana, principalmente allí donde los discursos han sido más radicales, los avances más visibles, y más enconada la lucha, como en Venezuela, Brasil, Bolivia, Argentina y Ecuador; va marcando una tendencia que, de hacerse efectiva, pudiera conducir a la reversión de lo alcanzado, y al retorno a los escenarios de descontento e inestabilidad.

La etapa del proceso político latinoamericano, iniciada en 1999 cuando Hugo Chávez alcanzó la presidencia de Venezuela, y que favoreció un accionar que llevó a la izquierda al poder en más de diez países, conducida por una excepcional generación de líderes populares electos, está en dificultades. 

Esa situación, derivada del fin de una etapa de bonanza económica, que debilita el apoyo popular y favorece la contraofensiva de la derecha conservadora apoyada por el imperialismo; así como de errores tácticos, definiciones programáticas erradas, y cálculos políticos fallidos, puede conllevar a otra oportunidad perdida.

Lo nuevo en este escenario es que, al alcanzar el poder en un crecido grupo de países, la izquierda latinoamericana no ha podido aprovechar la oportunidad para reforzar sus estructuras organizativas, y generar programas y consensos sociales sustentados en plataformas ideológicas avanzadas, que imbricándose con el progreso económico, consoliden el apoyo popular.

El pragmatismo, que es un componente que no debe faltar en las mentalidades políticas avanzadas, es un elemento esencial de la cultura, y de las tácticas y las estrategias políticas, pero por si solo no es suficiente. Para que la ideología revolucionaria se consolide se necesitan también ideales, doctrinas, y programas. Absolutizar uno o lo otro puede ser erróneo.

Se trata de una finísima dialéctica que tras el derrumbe del socialismo real y la obsolescencia de muchas de sus tesis y prácticas, requería de esfuerzos teóricos y debates conceptuales que no han estado presentes en los escenarios latinoamericanos, donde además no se han forjado herramientas para construirlos. En ningún país latinoamericano la izquierda ha utilizado el poder para refundar y fundar periódicos y revistas, crear estructuras políticas o partidos eficaces, capacitar a sus cuadros, o generar un ambiente crítico fecundo.  

Tal vez uno de los problemas del pensamiento político avanzado de hoy es el relativismo y la inconsecuencia ideológica y teórica. La izquierda de ahora no es liberal, marxista, comunista, ni socialista, tampoco socialdemócrata, y rechaza el calificativo de reformista, asumiendo un discurso que parece confundir la necesidad de ejercer un antimperialismo concreto, con una ambigua retórica anticapitalista.

Es difícil generalizar y establecer las causas de los reveses que experimenta la izquierda, cuya complejidad rebasa los límites del periodismo. Peor son las explicaciones simplistas que tratan de salir del paso sin mayores esfuerzos mentales, ni asumir debates y reflexiones necesarias, y sin reconocer y corregir errores, tanto tácticos como estratégicos. El riesgo a equivocarse tratando de desentrañar estos procesos es alto, pero más lo es el inmovilismo y la autocomplacencia. Allá nos vemos.

La Habana, 23 de marzo de 2016


Lo que Obama NO dijo

Por Arthur González

Nadie puede dudar de la inteligencia, carisma y habilidad política del presidente Barack Obama, algo demostrado en sus intervenciones públicas en La Habana.

Entrenado para contiendas políticas, sabe cómo ganarse la simpatía de la audiencia y para eso su equipo de trabajo prepara los discursos para acaparar la atención del auditorio.

En sus palabras al pueblo cubano el 23.03.2016 en el Gran Teatro Alicia Alonso, fue preciso al señalar: “los Estados Unidos no tienen ni la capacidad ni la intensión de cambiar a Cuba, cada pueblo debe hacerlo por sí mismo”. Sin embargo, las acciones cotidianas que lleva a cabo confirman que mintió.

Desde que asumió la presidencia, Obama aprueba anualmente 20 millones de dólares para programas subversivos, con el propósito de desmontar el sistema socialista que tanto aborrecen; mantiene activas la radio y la TV Martí para influenciar ideológicamente a los cubanos; orienta y financia a la contrarrevolución interna en actos provocativos, y se fortalecen las campañas de que Cuba “viola” los derechos humanos.

De conjunto con ciertas instituciones en la Isla, trabaja en la preparación de jóvenes emprendedores para que comprendan que ser un trabajador no estatal resulta mucho más beneficioso económicamente y por tanto deben separarse del Estado si desean prosperar.

Todo esto es inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba de forma abierta y violatoria de las leyes internacionales, con la malsana intensión de logar su deseado cambio.

En este mismo discurso reafirmó lo dicho desde el 17.12.2014, que, “con la vieja política hacia Cuba, Estados Unidos no logró lo que deseaba”, entiéndase derrotar a la Revolución, y por tanto había que cambiar de táctica.

No es aceptable que ante una representación de la sociedad civil cubana afirme que su país no tiene ni la capacidad ni la intensión de cambiar a Cuba; todo es parte del encantamiento que pretendió trasladar al pueblo.

Volvió pedir que olviden el pasado, “pues perdonar y reconciliarse es el inicio del futuro”.

Pero a Obama en su discurso se le olvidó pedirle perdón al pueblo heroico de Cuba por los daños que su país le ha causado y aun lo hace desde hace 58 años.

Son miles los muertos y millones de dólares en pérdidas materiales, por la cruel y hostil política llevada a cabo en sus Programas de Acción encubierta y terrorista, que ahora Europa sufre mientras callaba ante las actividades contra Cuba.

La voladura del buque La Coubre el 4 de marzo de 1960 fue el primero y el saldo de muertos ascendió a 101, más 200 heridos más otros desaparecido. Le siguieron otros como la voladura en pleno vuelo de un avión civil en 1976, donde murieron 73 personas inocentes y en Miami aún vive refugiado uno de sus autores, Luis Posada Carriles.

Ese mismo terrorista organizó en 1997 la colocación de artefactos explosivos en 6 hoteles de la capital cubana y en el restaurante La Bodeguita del Medio, causándole la muerte a un turista italiano y heridas a varios trabajadores.

Actos terroristas contra embajadas y consulados cubanos en el exterior, también causaron muertos, heridos y destrucción.

Incendios en centros comerciales, cines, teatros, fábricas, puentes, líneas férreas, barcos pesqueros y mercantes, unidos a la guerra biológica contra personas, plantas y animales, no son cosas para olvidar.

De esto Obama no hizo una sola mención y haberle pedio excusas al pueblo por tales actos criminales, hubiera podido ser una buena oportunidad para empezar a construir una amistad sobre bases más creíbles.

El presidente habló de democracia, de la que ellos tienen, esa que discrimina por el color de la piel y el sexo; la que no da atención médica para todos sin costo alguno; la que para acudir a la universidad un estudiante debe solicitar un crédito y endeudarse de por vida; la que persigue y expulsa a los inmigrantes; paga salarios diferentes a las mujeres; la que no permite partidos políticos que atenten contra el sistema de Estados Unidos y asesina a quienes se atrevan a hacerlo como hicieron con Martín Luther King Jr y Malcon X.

Obama aseguró que su sistema es multipartidista, pero ninguno de esos exige cambiar el capitalismo por el socialismo, algo que pretende implantar en Cuba, ya que no se conformarían con ver dos partidos con similares objetivos, como los tienen el demócrata y el republicano.

Finalmente habló sobre la emigración, calificándola de “exilio”, falsa etiqueta para nombrarla; pero no dijo que fue Estados Unidos quien la promovió masivamente cuando la CIA en 1960 fabricó la Operación Peter Pan de conjunto con la Iglesia Católica, sacando de Cuba a 14 mil 48 niños sin acompañantes, incitando a las salidas ilegales de sus padres, al negarle las visas.

Tampoco dijo que el grupo inicial de ese “exilio” lo integraron los asesinos y ladrones del régimen del dictador Fulgencio Batista, a los que protegieron e impidieron que fueran juzgados por sus crímenes.

Respecto a la libertad de expresión, Obama debe saber que los cubanos hablan por los cuatro costados, protestan constantemente de lo mal hecho, pero no desean retornar al sistema capitalista y “multipartidista” que sufrieron por medio siglo sin que les resolviera los afanosos problemas que solo una Revolución socialista solucionó.

Lo que tiene Cuba como un puñal, es el bloqueo económico, que, al decir de los documentos oficiales estadounidenses desclasificados, no es un Embargo, sino “una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, junto a operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Esta guerra económica fue propuesta el 6 de abril de 1960, por Lester D. Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos, cuando afirmó en un memorando hoy desclasificado:

“…El único medio previsible que tenemos para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas”.

“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

De esto Barack Obama no dijo ni una sola palabra y es la esencia de sus acciones para cambiar el socialismo en Cuba.

Por eso José Martí, alertó:

“¡Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas!”

La Habana, 22/03/2016