sábado, 27 de febrero de 2016

PRIVATIZAR ES LA TÁCTICA ATLANTISTA Vs RUSIA

Por Manuel E. Yepe

Hace dos años que las autoridades rusas discuten planes para privatizar un grupo de empresas nacionales encabezado por la petrolera ROSNEFT, el Banco VTB, AEROFLOT y los ferrocarriles rusos. El objetivo es optimizar la administración de estas empresas e inducir a otros oligarcas a repatriar sus capitales formados en las dos últimas décadas e invertirlos en la economía de Rusia, por considerar que la transferencia de tecnología y de técnicas de gestión occidentales beneficiará a la economía rusa.

“Pero las perspectivas económicas rusas se deterioraron cuando Estados Unidos presionó a los gobiernos occidentales a imponer sanciones económicas contra Rusia y disminuyeron los precios del petróleo. Esto ha hecho a la economía rusa menos atractiva para los inversionistas extranjeros y por ello la venta de estas empresas tendrá que hacerse a precios más bajos que los que probablemente habrían tenido en el 2014”.

Lo anterior es el criterio de Paul Craig Roberts, economista y periodista estadounidense autoexiliado en Europa, compartiendo autoría con el también economista y escritor Michael Hudson, en un artículo publicado de 8 de febrero en la revista digital Counterpunch.

En Estados Unidos Craig se ha desempeñado como Secretario Asistente del Tesoro y ha sido editor asociado del Wall Street Journal.

El artículo explica que la combinación de un creciente déficit del presupuesto nacional y unido al de la balanza de pagos ha dado a los rusos que defienden la privatización un argumento a favor de su tesis neoliberal de que Rusia simplemente no puede monetizar su déficit para sobrevivir sino mediante la venta de sus principales activos.

Hemos advertido a Rusia – afirman los autores del artículo – contra la aceptación de este peligroso argumento neoliberal porque la privatización, lejos de ayudar a reindustrializar la economía de Rusia, agravaría los problemas de una economía rentista de la que se extraen beneficios en beneficio de propietarios extranjeros.

Según ellos, el Presidente Putin establecerá un número de condiciones para evitar que las nuevas privatizaciones sean tan desastrosas como las similares de la era Yeltsin. Esta vez los activos no se venderían a precios de liquidación, sino que tenderán a reflejar su valor real.

Las empresas vendidas permanecerán bajo jurisdicción rusa y no podrán ser operadas por dueños de entidades “offshore” (empresas virtuales situadas en paraísos fiscales).

Los inversionistas extranjeros serán invitados a participar, pero las empresas quedarán sujetas a las leyes rusas, incluyendo a las restricciones que les obliga a mantener su capital en Rusia.

Además, al ser privatizadas las empresas, éstas no podrían ser compradas con créditos del Banco de Estado ruso. El objetivo es sacar de  los adquirentes "dinero contante y sonante".

Según Craig y Hudson, más allá de estos resguardos decididos por el Presidente Putin, hay otras serias razones para no continuar con  las privatizaciones anunciadas, que se unen a la circunstancia de que tales ventas se harán en condiciones de recesión económica derivadas de las sanciones económicas occidentales y la caída de los precios del petróleo.

El argumento citado por las autoridades rusas para vender estas empresas ahora es la necesidad de financiar el déficit presupuestario nacional, excusa que, según Craig y Hudson, demuestra que Rusia aún no se ha recuperado del desastroso mito occidental atlantista de que la gran nación euroasiática está obligada a depender de los bancos extranjeros y de los tenedores de los bonos para crear dinero, como si el banco central ruso no pudiera actuar de esa manera para monetizar el déficit.

La monetización de la deuda y de los déficits presupuestarios son prácticas comunes en occidente. Es esto lo que han estado haciendo en toda la era posterior a la II Guerra Mundial el gobierno de Estados Unidos y los bancos centrales occidentales. Los gobiernos pueden ayudar a reactivar la economía imprimiendo dinero en vez de endeudando el país con acreedores privados que drenan el sector público de fondos a través de los pagos de intereses a éstos.

Esta errónea creencia está llevando el gobierno ruso por el mismo sendero que ha llevado a la zona del euro a un callejón sin salida en la economía. Mediante la privatización del crédito, Europa ha transferido a la banca la facultad de planificar la economía que corresponde a gobiernos elegidos democráticamente.

En opinión de Raul Craig Roberts y Michael Hudson, usar la privatización para cubrir un problema de presupuesto a corto plazo crea un problema mayor a largo plazo. “Los neoliberales promueven estas prácticas no para ayudar a Rusia, sino a ponerla de rodillas”.

La Habana, Febrero 27 de 2016



CUBA.-EU.- NO HAY SORPRESAS, NO HAY CAMBIO

Por Dr. Néstor García Iturbe

Todos recordamos que cuando El Premio Nobel de la Paz comenzó sus aspiraciones presidenciales, utilizó demagógicamente la palabra CAMBIO para hacer creer a la mayoría de los estadounidenses que si alcanzaba la presidencia se realizarían profundos cambios en la nación que  terminarían las guerras, mejorarían el nivel de vida, la seguridad interior y hasta el tratamiento a los inmigrantes ilegales.  Todo aquello no pasó de la promesa y hoy en día puede decirse que en términos generales  la situación está igual o peor.

En cuanto a la política hacia Cuba, el 17 de diciembre del 2014, declaró que esta había sido un fracaso  durante más de  cincuenta años y que CAMBIARIA la misma.  Ya todos nos hemos convencido de que lo que ha cambiado es el método, pero el objetivo de destruir la Revolución Cubana , no ha CAMBIADO.

Al parecer, para que esto le quede claro a todos, últimamente el señor Obama ha enviado algunos “mensajes”, donde demuestra el tratamiento que le da a Cuba y en qué lugar nos tiene clasificados.

Algunos compañeros se han mostrado sorprendidos debido a  la acción realizada por el señor Obama, el día 24 de febrero, a menos de un mes de su anunciada visita a Cuba, de emitir una Proclama Presidencial donde mantiene por un año más, hasta febrero del 2017, el estado de emergencia en relación con Cuba.   No entiendo de que se sorprenden esos compañeros, la Proclama suaviza un poco el lenguaje, pero la esencia es la misma, se mantiene la emergencia.

Deben recordar que cuando el Secretario de Estados , John Kerry estuvo en la Habana, en la ceremonia oficial para izar la bandera en la Embajada Estadounidense, tuvo la iniciativa de incluir en su discurso una referencia de que “ambos países no eran enemigos ni rivales, sino vecinos”.

No pasó un mes de haberse pronunciado aquella frase, cuando el presidente Obama firmó la Determinación Presidencial de mantener a Cuba como único país afectado por la Ley de Comercio con el Enemigo, acorde a las facultades que le otorga la Sección 101 (b) de la Ley 95-223.

Kerry dijo que no éramos enemigos, sino vecinos, pero Obama, que es el presidente y su autoridad es mayor, nos declaró enemigos al mantenernos afectados por  dicha ley. Ahora ratifica el asunto e inclusive al mantener el estado de emergencia en relación con Cuba, prácticamente nos convierte en un peligro para la Seguridad Nacional de Estados Unidos. Cuidado que esto si es serio.

En cuanto a la Ley de Ajuste Cubano, una espinita dentro del ramo de rosas, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest declaró hace pocos días que “No hay planes en este momento para cambiar esa política”. Por lo tanto, la Embajada de Estados Unidos en la Habana, continuará negando las visas a los cubanos que con su pasaporte desean viajar legalmente a territorio estadounidense, esto provoca salidas ilegales, que muchas veces cuestan vidas humanas y que otros tomen un tercer país como trampolín para ingresar ilegalmente en Estados Unidos, y se conformen nuevas crisis migratorias.

Tampoco se han desechado las multas como elemento de presión contra el Gobierno de Cuba. Se informó por el gobierno estadounidense, que  el día 22 de febrero  el grupo petrolero francés CGG pagó a Estados Unidos una multa ascendente a 614,250 dólares para evitar una posible demanda por la violación del bloqueo a Cuba. Si totalizamos las multas impuestas a partir del día 17 de diciembre del 2014, a empresas que han tenido cualquier tipo de vinculación económicas con Cuba, nos daría un monto de 2,835 millones de dólares.

En cuanto a la Base Naval estadounidense radicada en la Bahía de Guantánamo, territorio cubano, la noticia de que Obama está tratando de sacar del lugar los prisioneros que violando leyes internacionales y nacionales Estados Unidos mantiene en la misma desde hace varios años, levantó las esperanzas en algunos compañeros de que además de eso nos devolverían ese territorio.

Tratando de que el asunto se mantenga lo mas claro posible, el día 25 de febrero, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, reiteró, que no está al tanto de plan alguno para devolver a Cuba ese territorio y además agregó, “Yo me opondría personalmente a eso” si se propone dentro del equipo de seguridad nacional del presidente.

Kerry continúa haciendo aportes de su cosecha, quizás esta vez Obama lo apoyará, pero debe recordar cuando dijo que éramos vecinos y el Premio Nobel de la Paz nos declaró enemigos.

No puede negarse que algunas cosas han avanzado, especialmente las que proporcionan beneficio económico a empresas estadounidenses y las que forman parte de los planes de subversión política ideológica que desarrolla la administración como CAMBIO en el  método de lucha contra la Revolución Cubana y el estudio de nuestra sociedad, sistema y grupos sociales, por parte de reconocidas figuras académicas estadounidenses y de otros países, para detectar y confirmar nuestras debilidades y desaciertos, tratando de encontrar   los mejores lugares por donde atacarnos.

¿Qué hacer ahora?

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países fue indudablemente una victoria para Cuba.

Si analizamos las oportunidades comerciales, económicas y de desarrollo que se nos han ofrecido por países, que cuando no teníamos relaciones diplomáticas con Estados Unidos, no se hubieran arriesgado a ofrecerlas, tenemos que reconocer el beneficio del establecimiento de dichas relaciones.

Otros países, con los que ya teníamos un nivel de relaciones económicas, se han interesado en incrementar las mismas por el temor de que cuando lleguen los yanquis, no les dejen nada.  Esto ha originado que si los yanquis siguen demorándose en el levantamiento del bloqueo, los que no van a tener donde obtener ganancias por las relaciones económicas con Cuba, serán ellos.

Obama nos ha mandado “señales” de que no habrá grande cambios, al menos se mantienen, con las nuevas relaciones, la leyes viejas, con ligeras diferencias como consecuencia del proceso que marcha entre los dos países, pero en algunos casos, como en el del bloqueo, los avances no son significativos ni deberán serlo en el futuro inmediato.

Cuba también puede enviar “señales”.

Primeramente atenderlo con el protocolo y requerimientos de la visita de un Jefe de Estado, como si fuera el de Perú, que recientemente nos visitó. Nada fuera de lo debido.

Escuchar sus planteamientos con toda la paciencia necesaria.  Hacer los nuestros con la firmeza habitual, manteniendo , como le hemos hecho siempre, nuestros puntos de vista y requerimientos. No estamos apurados, los apurados son ellos que han perdido más de cincuenta años.

Cada planteamiento del visitante, que se refiera a un problema interno de nuestro país, plantearle que no aceptamos el mismo, como el no aceptaría que tratáramos de intervenir en los problemas internos de Estados Unidos.

Nuestro pueblo debe mostrarse unido, feliz, apoyando a nuestro gobierno y respetuoso con el visitante.

No debemos realizar,  ni permitir, expresiones públicas que puedan empañar la visita.

La presencia de Obama en Cuba debe servir para que regrese a su país con un criterio positivo sobre el nuestro.

La Habana, 25 de febrero del 2015