domingo, 21 de febrero de 2016

CUBA.- EU.- ACCIONES DE OBAMA PREVIAS A LA VISITA

Por Dr. Néstor García Iturbe

Muchos “entendidos en la materia” plantean, que en los días que nos quedan para que El Premio Nobel de la Paz llegue a Cuba, seguramente el gobierno estadounidense hará algunos gestos hacia nuestra patria que “endulcen” el ambiente y que cuando se realice el recibimiento exista un clima favorable para dicha actividad.

No me imagino que el recibimiento sea al estilo de la película “Bienvenido Mr. Marshall”  todo el mundo con banderitas estadounidenses, haciendo una larga fila de personas desde el aeropuerto hasta el lugar donde va a residir y con bandas de música tocando el himno de la Infantería de Marina en la medida que pasa la caravana. Bueno es lo bueno, pero no lo demasiado.

Al parecer el gobierno estadounidense también ha pensado en los gestos que debe hacer para “endulzar el recibimiento”.

El día 18 de febrero la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), cuyas acciones nada tienen que ver con el desarrollo internacional, sino con la subversión política y la injerencia en los asuntos internos de otros países, ha extendido hasta el 29 de febrero el plazo para presentar proyectos de organizaciones interesadas en suministrar en Cuba “asistencia humanitaria a prisioneros políticos y sus familias, además de a personas y grupos que políticamente han sido marginados”.  El plazo inicial vencía el 15 de febrero.

Para cada uno de estos proyectos estas organizaciones pueden solicitar entre 500,000 hasta 2 millones de dólares.  Cómo puede notarse, la suma no es despreciable, sobre todo si el proyecto presentado alcanza los 2 millones de dólares.

La USAID advierte, que la organización cuyo proyecto sea aprobado, no debe enviar a Cuba ciudadanos estadounidenses para  la ejecución del proyecto, porque estos serían detectados más fácilmente.

Muy bien, si la USAID realiza esa advertencia y teme que los que vengan sean detectados, entonces es porque la naturaleza del proyecto es totalmente ilegal y contraria a las leyes establecidas en Cuba, por lo que este tipo de proyecto en vez de “endulzar” el ambiente, le agrega el agrio sabor de la injerencia en los asuntos internos de nuestro país. Todo eso unos días antes de que Obama llegue a la Habana.

Algunos interesados en este tipo de actividad, pero que no tienen interés alguno en residir en la cárceles cubanas han realizado preguntas a la USAID en relación con este proyecto del gobierno estadounidense.

Las aclaraciones ofrecidas por la USAID, son las siguiente:

-Este programa opera bajo la jurisdicción y autoridad de las leyes de Estados Unidos. ( No tiene  aceptación  alguna por parte del gobierno de Cuba.)

- El Programa es secreto y las excepciones a esto se consideraran individualmente. De todas formas en estos momentos la USAID no está solicitando excepción alguna para este programa de acuerdo con el DATA ACT o el memorándum OMB M-15-12 relacionado con los gastos  del gobierno de Estados Unidos.

-La ayuda humanitaria a prisioneros políticos y personas individuales políticamente marginadas y sus familias, es la prioridad de este programa.  No podemos ofrecer metodología alguna sobre la forma en que dicha ayuda debe llegar a los interesados.

De todo eso se desprende, que las acciones del gobierno de Estados Unidos para interferir en nuestros asuntos internos se mantienen.

Que del dinero que entregan los contribuyentes estadounidenses para que su gobierno funcione se toman fondos destinados a “pagar a sus agentes en Cuba”.

Que según el criterio del gobierno de Estados Unidos, existen en Cuba “prisioneros políticos” y personas políticamente marginadas” a las cuales deben ayudar en su lucha contra la Revolución Cubana.

Seguramente, Obama, cuando venga a Cuba, sostendrá una reunión con los “políticamente marginados” para asegurarles que sus salarios están seguros y que deben continuar realizando las actividades que se les orientan.  En todo caso, si van a prisión, se convierten en “prisioneros políticos” y seguirán recibiendo su salario,  a partir de ese momento, con un diez por ciento de aumento, por estar en la cárcel.

La Habana, 20 de febrero 2016.