sábado, 23 de enero de 2016

El «ZIKArio» que amenaza América

Patricia Cáceres • Juventud Rebelde
21 de Enero del 2016 22:02:17 CDT

Una veintena de países ha activado las alarmas. No es para menos. El virus del zika, similar al dengue y la fiebre amarilla, ha tenido una rápida y preocupante expansión geográfica, sobre todo en naciones de América Latina.

Hasta hoy se ha confirmado su presencia en Brasil, Barbados, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Guyana Francesa, Haití, Honduras, Martinica, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, San Martín, Surinam, Venezuela y Estados Unidos donde, a mediados de esta semana, se reportaron los primeros casos.

El foco de atención radica en las mujeres embarazadas, pues aunque no es por lo general mortal, el virus se ha vinculado con el aumento de reportes de microcefalia (fallo en la formación del cerebro del feto, lo cual provoca que la cabeza del bebé sea mucho más pequeña que las de los otros niños de la misma edad y sexo).

El foco de atención radica en las mujeres embarazadas, pues el virus se ha vinculado con el aumento de reportes de microcefalia (fallo en la formación del cerebro del feto). Foto: salud.univision.com

Según informa la agencia de noticias EFE, los gobiernos de Colombia y Jamaica han recomendado evitar los embarazos, tras las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de extremar la prevención, ante el incremento de anomalías congénitas en áreas donde circula el virus.

«En consideración a la fase en la cual se encuentra la epidemia y el riesgo existente, se recomienda a todas las parejas habitantes del territorio nacional no embarazarse durante esta fase, que puede ir hasta el mes de julio de 2016», sugiere una circular del Ministerio de Salud de Colombia, país donde se han notificado 11 712 casos, de los cuales 297 corresponden a mujeres en estado de gestación.

Asimismo el Gobierno de Jamaica, donde no hay casos reportados, aconsejó a las mujeres del país que retrasen sus embarazos «por los próximos seis a 12 meses» ante la creciente amenaza.

El Gobierno dominicano extremó la vigilancia en puntos fronterizos, puertos, aeropuertos y cruceros, tras confirmarse la presencia del virus en Haití.

Por su parte Estados Unidos, donde se confirmaron tres casos este miércoles (dos de personas que viajaron a Colombia en diciembre y de otra que visitó Venezuela), emitió una alerta de viaje en la que recomienda a las mujeres embarazadas, o que planeen estarlo, que eviten viajar a 14 países de América donde circula el zika.

«Hasta que se sepa más sobre el virus y por cautela recomendamos precauciones especiales tanto para las embarazadas como para las mujeres que están intentando quedar embarazadas», indicaron los centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país.

Brasil, con 3 530 reportes hasta la fecha, es la nación con el número más alto de casos de microcefalia, sospechosos de haber sido provocados por el virus.

De ahí que el Gobierno emprendiese una intensa movilización para combatir el Aedes aegypti, mosquito transmisor del dengue, el chikungunya y el zika, además de iniciar una investigación de las muertes de 38 bebés presuntamente relacionadas con el virus.

Se trata de una situación dramática, sin precedentes. Todos los días se acumulan nuevos casos, pero no estamos consiguiendo conectar los puntos, declaró al diario español El País Artur Timerman, presidente de la Sociedad Brasileña de Dengue y Arbovirosis.

¿Cuándo se descubrió el virus?

Se identificó por primera vez en 1947 en los bosques de Zika, en Uganda, África. Fue prácticamente desconocido hasta el 2007, cuando se produjo un gran brote con 8 187 afectados en Yap y otras islas cercanas a los Estados Federados de Micronesia. Entre octubre de 2013 y febrero de 2014 se detectó un nuevo brote en América Latina por las autoridades de Chile.

El virus se transmite por la picadura de mosquitos pertenecientes a la familia Aedes, principalmente el Aedes aegypti. Foto: www.nacion.com

¿Modo de transmisión?

Por la picadura de mosquitos pertenecientes a la familia Aedes, principalmente el Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla. Cuando el insecto portador pica a una persona, en primer lugar infecta células cerca del sitio de la inoculación. Más tarde se extiende a los ganglios linfáticos y a la sangre.

Además de la transmisión por la picadura de los mosquitos, podría producirse la transmisión perinatal transplacentaria (de la madre al feto) y sanguínea. También hay casos de transmisión sexual, pues permanece en el esperma durante más tiempo. Pese a los rumores, no se transmite por la lactancia materna.

¿Sintomatología?

Los expertos creen que el período de incubación de la enfermedad podría ser de un par de días. Los síntomas son similares a otras infecciones causadas por el mismo transmisor. Incluyen fiebre, dolores de cabeza, erupciones cutáneas, dolor muscular y articular, y conjuntivitis, que permanecen entre dos días y una semana.

Por lo general, los adultos tienen un proceso de recuperación muy rápido y casi sin necesidad de hospitalización. No obstante, no ocurre lo mismo con los recién nacidos, debido a la incidencia que está teniendo en mujeres embarazadas durante los primeros tres meses de gestación.

¿Cómo detectarlo?

Mediante un análisis de la reacción en cadena de la polimerasa —a través de muestras de ADN— y el aislamiento del virus a partir de muestras de sangre.

¿Existe algún tratamiento?

Según la OMS, no existe un tratamiento específico o una vacuna para protegerse de sus efectos. Los síntomas pueden controlarse con el uso de paracetamol o dipirona, para manejar la fiebre y el dolor. Pero no se aconseja el uso ni la prescripción de ácido acetilsalicílico u otros fármacos antiinflamatorios, por el riesgo de complicaciones hemorrágicas.

¿Qué hacer para prevenirlo?

Al decir de la OMS, «la prevención y el control se basan en la reducción de la cría de mosquitos mediante la eliminación de los lugares de cría y del contacto entre estos insectos y las personas. Se puede lograr reduciendo el número de hábitats acuáticos naturales y artificiales en los que pueden vivir las larvas, reduciendo la población de mosquitos adultos alrededor de las comunidades en riesgo, y utilizando barreras como los repelentes, mosquiteros, el cierre de puertas y ventanas y la utilización de prendas largas», aconsejó la entidad internacional.


UN MODELO FRACASADO

Jorge Gómez Barata

Todos los países iberoamericanos comparten el estigma del modelo agroexportador instalado por las metrópolis europeas que, con ligeras variaciones, los condenó a producir alimentos, materias primas agrícolas, y minerales con destino a la exportación, dando la espalda al mercado interno.

A las enormes deformaciones estructurales introducidas por aquellas prácticas que sobrevivieron a la independencia, y han sido sostenidas por más de medio milenio, se sumaron la dependencia al capital extranjero, y el clientelismo político. A esas maldiciones, Venezuela añadió el “rentismo petrolero”.

Desde 1918 Venezuela exporta petróleo en cantidades significativas. En los años cuarenta era el segundo productor y el primer exportador mundial, y desde entonces, a pesar del debut de los grandes productores de Oriente Medio, África del Norte y Europa, nunca ha caído más allá del quinto lugar. De hecho hoy cuenta con las mayores reservas certificadas del mundo.

A diferencia de otros países petroleros escasamente dotados por la naturaleza, Venezuela es un vergel de casi un millón de kilómetros cuadrados con todos los climas, suelos y paisajes, temperaturas y regímenes de lluvias extraordinariamente beneficiosos para la agricultura, la ganadería, y una exuberante biodiversidad, entre ellas impresionantes riquezas forestales. Además del petróleo y gas, su subsuelo es riquísimo en oro, diamantes, hierro, bauxita, carbón. En sus mares y ríos abunda la pesca.

Sus más de doscientos ríos, algunos de ellos entre los más extensos y caudalosos del mundo, y que en conjunto suman cerca de 6000 kilómetros navegables, además de los beneficios para la agricultura y la comunicación interna, mueven turbinas de hidroeléctricas que aportan enormes cantidades de electricidad.

La ubérrima naturaleza venezolana es complementada por una población de cerca de 30 millones de habitantes, alrededor de 30 por kilómetro cuadrado, de los cuales cerca del 90 por ciento residen en ciudades y poblados con aceptables niveles de urbanización. 

Descontando el saqueo de los recursos petroleros del país durante alrededor de ochenta años, y las fugas asociadas a la corrupción y el latrocino de una clase política corrupta y antinacional, el rentismo petrolero consiste, en la práctica de hacer depender la economía del país, el gasto público, los costos sociales, el mantenimiento del estado y la importación de bienes, incluidos alimentos, medicinas y otras de las exportaciones petroleras, con lo cual los ingresos son consumidos prácticamente al mismo ritmo con que se producen.

La riqueza petrolera venezolana, pesimamente administrada y peor repartida, no solo no favoreció el desarrollo de otras ramas de la economía nacional, sino que en lugar de promover el desarrollo, introdujo el subdesarrollo, que sumió a las mayorías en la pobreza, creando una gigantesca deuda social que la Revolución Bolivariana intentó saldar con la renta petrolera.

Nadie pudo prever que el proceso bolivariano seria confrontado por la reacción interna con un gigantesco sabotaje productivo y comercial, que ha formado parte de una implacable guerra económica, situación agravada por el derrumbe de los precios del petróleo, que priva al país no solo de recursos para el desarrollo y de fondos para pagar deudas, sino de la liquidez necesaria para la importación de artículos de primera necesidad. Todo se agravó con el revés electoral del pasado mes de diciembre.

Frente a la emergencia, la Revolución Bolivariana ha reaccionado con prontitud y energía, tratando de atacar el mal en sus orígenes, y diseñando, junto a acciones emergentes, políticas para que en plazos razonables, aunque no breves, poner fin al rentismo y a la dependencia petrolera.

La batalla está planteada, es decisiva, y para ganar, además del apoyo popular, la revolución necesita sumar al empresariado nacional y neutralizar las peores maniobras de la oposición. Allá nos vemos.

La Habana, 23 de enero de 2016


UNA FÁBRICA DE REFUFIADOS POLÍTICOS CUBANOS

Por Manuel E. Yepe

Que Estados Unidos esté realizando redadas masivas para deportar a migrantes de México y Centroamérica, y que ya sean dos millones y medio las personas deportadas por el gobierno de Barack Obama (462 mil el pasado año, es decir mil 265 al día), apenas se ha informado por los medios corporativos de Estados Unidos y de otros países del continente donde se hace sentir la dictadura mediática que impone Washington.

Ello contrasta con la tan reiterada noticia de que unos siete mil migrantes cubanos quedaron varados en Costa Rica cuando viajaban a Estados Unidos, atraídos por los ofrecimientos de la llamada Ley de Ajuste Cubano que promueve, desde 1966, la emigración irregular de cubanos hacia Estados Unidos con vistas a la captación de talento cubano y como aporte propagandístico a la campaña hostil contra la Isla que lleva a cabo Washington hace más de medio siglo.

Así lo indica en el sitio digital Cubainformación, basado en España, su coordinador José Manzaneda, quien apunta que, a diferencia de los migrantes habituales, los acogidos a la Ley de Ajuste reciben de Estados Unidos ayuda social, papeles y documentos de residencia que les convertirán automáticamente en “refugiados políticos”.

“El cinismo de este doble juego migratorio de Washington se hace aún más evidente cuando son los propios organismos de Naciones Unidas quienes catalogan a estas personas como migrantes económicos y la Organización Internacional para las Migraciones ha reconocido cuánto el Gobierno de Cuba ha repetido que estos cubanos salieron de manera regular, pueden seguir saliendo y van a seguir saliendo del país para lograr sus objetivos como migrantes económicos que son”.

Se comprende que, entre los aspirantes a emigrar a Estados Unidos en las privilegiadas condiciones de la Ley de Ajuste, cundió el pánico cuando el 14 de diciembre de 2014 los Presidentes de Cuba y Estados Unidos anunciaron la intención de normalizar relaciones entre sus naciones comenzando por el restablecimiento de los vínculos diplomáticos.

Esto hizo surgir en ellos el temor de que dicha Ley de Ajuste estaría llamada a ser prontamente derogada por su contenido totalmente anormal y muchos de ellos optaron por acelerar sus planes de emigración.

En el gran escándalo de los emigrados cubanos varados en Centroamérica hay un solo responsable - la enfermiza hostilidad de Estados Unidos contra Cuba-, pero son muchos los perjudicados y humillados.

 Han sufrido la prepotencia imperial varios países de América Central que han visto violada o amenazada su seguridad a causa de un problema que no es específicamente de ellos pero que les contamina con la acción siempre peligrosa y nociva de las bandas de traficantes de personas y narcóticos que pululan en el área.

Las noticias sobre la suerte de los cubanos pusieron de relieve, por contraste, la humillante discriminación que aplica Estados Unidos a sus vecinos latinoamericanos mientras “privilegia” a los cubanos por su independencia. Incluso el The New York Times calificaba el privilegio migratorio de Cuba como “un absurdo de la política estadounidense” y pedía su derogación.

Por último, hay una pregunta a la que ningún medio parece dispuesto a responder: ¿por qué los migrantes cubanos no vuelan directamente a EEUU desde su país, dado que –como se ha podido comprobar- tienen dinero para hacerlo? Ellos cumplen los requisitos legales que fijan las leyes migratorias cubanas. Pero la respuesta dejaría al descubierto por completo el cinismo de la Casa Blanca, dado que Estados Unidos les había denegado la visa de entrada a todos ellos o de alguna manera les había hecho suponer que no se la concedería con la prontitud necesaria para aprovechar la vigencia de la Ley de Ajuste.

Algunos declararon que, para costearse el viaje, vendieron sus casas, automóviles y otros bienes con tal de acceder al paraíso estadounidense que les aseguraba la Ley de Ajuste, que no le es ofertado a ningún ciudadano no cubano del universo.

Pero lo insólito es que si estas personas recorren 5.500 kilómetros, pagan miles de dólares a los coyotes y arriesgan su vida para entrar ilegalmente a Estados Unidos, entonces sí pueden  aplicar por el estatus de “refugiados” y les sería concedida la residencia.

¡Algo alucinante, maquiavélico y kafkiano!, dice Manzaneda.

Las Habana, Enero 22 de 2016