domingo, 17 de enero de 2016

Intercambio histórico de presos entre EEUU e Irán

El régimen de Teherán libera a cinco estadounidenses, entre ellos al corresponsal del 'Washington Post', condenado por espionaje. Washington por su parte pone en libertad a siete iranís en un canje vinculado al levantamiento de sanciones

Amir Mirzaei Hekmati, el exmarine estadounidense liberado por Irán. Anonymous / AP

EL PERIÓDICO  -  RICARDO MIR DE FRANCIAWASHINGTON @mirdf
SÁBADO, 16 DE ENERO DEL 2016 - 23:06 CET

Estados Unidos e Irán siguen sin tener oficialmente relaciones diplomáticas, pero las mismas tensiones que antes se enquistaban en un velo de amenazas ahora empiezan a resolverse a golpe de discreción y diálogo. En un nuevo triunfo para la diplomacia, ambos países anunciaron el sábado un acuerdo para intercambiar prisioneros, un hito sin apenas precedentes que da fe de la nueva relación que se ha impuesto a raíz del histórico acuerdo nuclear alcanzado el pasado mes de julio. Teherán pondrá en libertad a cinco estadounidenses y, a cambio, Washington liberará a siete iraníes.

El canje está muy vinculado al inminente levantamiento de las sanciones internacionales a Irán, un paso que se espera que se produzca en las próximas horas, en cuanto la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, de sus siglas en inglés) certifique que la República Islámica ha implementado su parte del acuerdo nuclear.

Está previsto que un avión suizo traslade a los presos estadounidenses (todos ellos con la doble nacionalidad) de vuelta a casa después de que los dos países cerraran el acuerdo tras 14 meses de negociaciones en secreto, según ha informado la CNN. Entre ellos está el periodista del Washington Post, Jason Rezaian, que fue condenado por espionaje el pasado mes de noviembre en un juicio a puerta cerrada que despertó las protestas internacionales y que muchos consideraban esencialmente una farsa. El resto de los norteamericanos son el ex marine Amir Hekmati, el sacerdote Saeed Abedini, y Nosratollah Khosravi-Roodsari, del que apenas se sabe nada. En un acuerdo separado, Irán también ha liberado al estudiante Matthew Trevithick.

Un avión suizo debía llevar a los estadounidenses de vuelta a casa

Washington, por su parte, ha “concedido clemencia” a siete iraníes con la doble nacionalidad estadounidense que habían sido condenados o estaban pendientes de juicio por haber violado las sanciones a Irán. Algunos como el empresario Bahram Mechanich fueron condenados por exportar nanotecnología; otros, como Ali Saboonchi, por enviar equipamiento electrónico. La lista la completan Nader Modanlo, Khosrow Afghani, Arash Ghahreman, Tooraj Faridi y Nima Golestaneh. EE UU sacará además de la lista de fugitivos de Interpol a otros 14 iranís, según han confirmado ambos gobiernos.

Jason Rezaian. AP / VAHID SALEMI

El canje se produce solo tres días después de que el secretario de Estado, John Kerry, aprovechara la buena sintonía personal que mantiene con su colega persa Javad Zarif tras el largo tira y afloja del que nació el acuerdo nuclear para para negociar la puesta en libertad de 10 militares de la Armada estadounidense que fueron detenidos en el Golfo Pérsico después de que sus embarcaciones se adentraran en aguas territoriales iranís. Aunque parte de la clase política estadounidense puso el grito en el cielo al ver las “humillantes” imágenes de la televisión iraní, que mostró a los soldados con los brazos en alto mientras eran detenidos, aquel episodio fue otra muestra más de la voluntad por parte de ambos gobiernos de abrir una relación más constructiva y civilizada.  en marcha una relación más civilizada y constructiva.

Han hecho falta 14 meses de negociaciones secretas para rubricar el acuerdo

Eso no quiere decir que hayan desaparecido muchas de las diferencias que separan a dos gobiernos con intereses antagónicos en muchos de los conflictos que desangran Oriente Próximo y que siguen haciéndose la guerra a través de terceros en Yemen, Siria o Palestina. Hace solo una semanas Zarif advirtió a la Administración de Barack Obama que el intercambio de prisioneros podía descarrilar si impulsaba un nuevo paquete de sanciones contra Irán por las pruebas con misiles balísticos que llevó a cabo durante el pasado otoño. Según informa Associated Press, Kerry le dijo al presidente Obama que era un farol, pero al final la Casa Blanca dejó en suspenso temporalmente las sanciones que reclama el Congreso.

Aunque no están descartadas y la desconfianza hacia el régimen de los ayatolás sigue reinando en el Capitolio, ambos países están a punto de concluir otro hito en su tortuosa relación. Kerry y Zarif, acompañados por la responsable de la política Exterior europea, Federica Mogherini, están reunidos en Viena para certificar que Teherán ha cumplido con su parte del acuerdo para restringir su programa nuclear, lo que le permitirá recuperar cerca de 100.000 millones de dólares en activos que tenía congelados en el extranjero a causa de las sanciones. Sin ellas podrá también volver a exportar petróleo y reintegrarse en el sistema financiero internacional. Todo ello supondrá su vuelta al concierto de las naciones tras una larga travesía por el desierto.


CUBA: UN DESAFIO INSOSLAYABLE

Jorge Gómez Barata

Aunque raras veces se propician reflexiones al respecto, tal vez los problemas de la institucionalidad cubana no son solo de funcionamiento, sino principalmente de conceptos y de diseño. No se trata de perfeccionar o actualizar, sino de desmontar o restablecer.   

Las instituciones de la superestructura cubana son resultante de un proceso que incluye seis experiencias o referentes: (1) La administración colonial española bajo cuyos términos se fundó el país. (2) La República en Armas, prolongada por 30 años, con cuatro constituciones y siete presidentes. (3) La ocupación militar norteamericana, bajo la cual se fundó la república, se introdujeron los conceptos políticos estadounidenses, y debutaron los primeros partidos electorales. (4) La República y sus constituciones (1901 y 1940) (5) La Revolución de 1959, que introdujo el “Gobierno Revolucionario” (6) La experiencia de la Unión Soviética y otros países socialistas, así como su diseño institucional.

A ello se añade la cultura jurídica y política occidental, que desde Carlos Manuel de Céspedes, fundador de la República en Armas y su primer presidente, hasta Fidel Castro, estuvo presente en todos los pensadores y líderes a lo largo de la historia de Cuba. 
 
En los años setenta, cuando la Revolución puso fin a la provisionalidad que ella misma introdujo, se descartó aquel legado, y aunque con cambios, algunos sustanciales, se adoptó el esquema soviético basado en un concepto de poder hibrido entre el estado y el partido, un rígido centralismo, y concepciones especificas acerca del poder, la democracia, los derechos humanos y otras.

La prensa y la literatura política de entonces recogió los esfuerzos del presidente Raúl Castro para evitar que aquella estructura condujera a la “dualidad de poderes” entre el partido y el estado, a la suplantación de competencias mutuas, y menos a una fusión de partido y con la administración. También procuró que el parlamento y el gobierno se equilibraran. Su crítica a la unanimidad formal y a los conceptos burocráticos en el ejercicio del poder procede de entonces.

Aquel esfuerzo no fue totalmente exitoso, y se gestaron anomalías que ahora es preciso resolver para que las reformas funcionen cabalmente, lo cual, como sostiene el propio presidente, supone cambiar mentalidades, estructuras, esquemas organizativos y conceptos obsoletos. Todo ello demanda la introducción de innovaciones ineludibles.

Tal vez esos y otros asuntos están estorbando la difícil tarea de elaborar la conceptualización teórica del modelo de sociedad a la que se aspira. De lo que quizás se trata es que a estas alturas del desarrollo de la sociedad cubana, si bien es preciso fundamentar y defender ciertos hechos institucionales, otros hay que rectificarlos, removerlos, tal vez reinventarlos o restablecerlos.

Los redactores de la primera constitución cubana aprobada en los campos de batalla, cuando la Republica era un sueño, no erraron al establecer que la función de diputado era incompatible con cualquier otra en la república, ni erraron al asumir la separación de poderes, adoptando las estructuras políticas más avanzadas de la época, por cierto, muchas vigentes todavía…Hay tela por donde cortar y asuntos por debatir.  Allá nos vemos.

La Habana, 17 de enero de 2016