sábado, 19 de diciembre de 2015

La campaña de alfabetización y la obra educacional cubana

Radio Rebelde  -  2015-12-19 11:11:41 / web@radiorebelde.icrt.cu / Teresa Valenzuela García


El doctor en Ciencias Pedagógicas Rolando Forneiro Rodríguez tenía 11 años de edad y cursaba el sexto grado en 1961 cuando partió a alfabetizar. No son suficientes las más de cinco décadas transcurridas para olvidar un tiempo que a él y al resto de los participantes marcaron para toda la vida.

Ubicado como brigadista Conrado Benítez en la localidad de Viñales, Pinar del Río, al hablar sobre lo que representó para él ir a alfabetizar, el viceministro de Educación indicó que fue una etapa de maduración acelerada desde el punto de vista de la personalidad y las convicciones.

“A lo anterior contribuyó convivir con una familia campesina y participar en alguna medida en las actividades que se realizaban, debo decir que me protegían de las labores fuertes, aunque ayudaba en algo; era una zona donde también había lucha contra bandidos y los jóvenes de la casa estaban incorporados a las milicias. No pocas veces participé con ellos en guardias y otras tareas. Fue una etapa de desarrollo anticipado como les sucedió también a otros muchachos de mi edad”.

“Alfabeticé a tres personas y luego de regresar a mi casa al final de la Campaña, mantuve relaciones permanentes con aquella familia; a modo de anécdota recuerdo que llegamos a La Habana a mediados de diciembre cuando se declaró a Viñales y a Pinar del Río, territorios libres de analfabetismo; participé en el acto del 22 de diciembre en la Plaza, y en mi casa convivió conmigo un alfabetizado, no obstante el 25 de ese mes al casarse una de las jóvenes que yo alfabeticé con uno de los hijos de la familia que me acogió, regresé y participé en la boda de María Antonia que así se llama porque aún vive”.

“Volví a aquel lugar en numerosas ocasiones. Actualmente cuando voy por asuntos de trabajo al territorio trato de que el recorrido me acerque a su casa, algunos de ellos fallecieron porque pasaron muchos años, pero los más chiquitos viven, además, siento un gusto especial por encontrarme con los que quedan y los vecinos de los alrededores”.

Al terminar la alfabetización-afirma Forneiro-, comencé la enseñanza secundaria básica en enero de 1962 y la Campaña me viabilizó el camino después para participar en la zafra del café que se hacían en aquella época, ya no tenía la mínima objeción por parte de mis padres, incluso el ciclón Flora lo pasé en la campaña de recogida del café en Mayarí Arriba que fue también una prueba difícil con 12 o 13 años de edad aproximadamente.

“Después de finalizar la secundaria básica hice becado los estudios preuniversitarios y posteriormente estudié Matemática en la Universidad de La Habana; no obstante graduarme en esa carrera, toda mi vida la he dedicado a la educación, ya que a los pocos meses de graduarme comencé a trabajar en el Ministerio de Educación el tema de la formación de docentes que tenía impregnado en mi”.

Recordó que en la lucha guerrillera de la Sierra Maestra y otros lugares, se hicieron acciones de alfabetización en la medida que se liberaban las zonas, y al comienzo de la Revolución en 1959 se prestó atención a que todos los niños contaran con un aula y un maestro.

“Un considerable por ciento de los seis millones de habitantes que tenía el país en aquel entonces era analfabeto o semianalfabeto por lo que la Revolución tenía ese reto y la respuesta la tuvo en la Campaña Nacional de Alfabetización en 1961, y se la dio también al principio enseñado por Fidel de que el que sabe más puede transmitir esos conocimientos al que sabe menos”.

Agregó que una acción similar ocurrió años después: la convocatoria del Comandante en Jefe Fidel Castro a los jóvenes para integrar en el destacamento Manuel Ascunce Domenech aún sin tener una formación como docente para impartir clases en la secundaria básica a la vez que estudiaban para formarse como maestros.

El doctor Forneiro Rodríguez considera que la epopeya de la Campaña Nacional de la Alfabetización a la que él brindó su aporte con sólo 11 años de edad fue el inicio masivo de la gran obra educacional que se desarrolla hasta hoy en día.


El folclorismo multicultural en la policromática Guatemala

Ollantay Itzamná

Niños indígenas de Guatemala. Foto asodigua.blogspot.com

En uno de mis últimos tránsitos inevitables por la polifacética ciudad de Guatemala, irrumpí en la presentación de un libro titulado, Una nación llamada Guatemala.

El único comentarista del libro, Presidente de una Fundación Cultural (de uno de los bancos más importantes del país), ex Ministro de Cultura y Deporte, durante el gobierno de Álvaro Arzú, al comentar la obra de su amigo y ex Viceministro reiteró: “La gente dice que Guatemala es país multicultural. Yo siempre sostengo que somos un país intercultural. Aquí queremos a nuestros indígenas, (…)”.

Esta exuberante afirmación (contrastante con la realidad nacional), nada menos de quien fuera la máxima autoridad cultural del país, ante un reducido y pálido auditorio nocturno de uniformados de traje y corbata, me dejó perplejo.

Es recurrente oír o leer en la retórica o literatura guatemalteca el uso de conceptos de multiculturalidad e interculturalidad como sinónimos, o utilizar el término de género como sinónimo de mujer. Pero, que estas “confusiones teóricas” provengan de “eminencias culturales” y dignatarios estatales, sí que evidencian las causas de la debacle intelectual nacional.

Multiculturalidad no es lo mismo que interculturalidad

Existe casi un consenso en la bibliografía occidental, que multiculturalismo es un fenómeno social dado (diversas culturas en un país), e interculturalidad es la fecunda convivencia equilibrada entre todas las culturas presentes. El primero hace referencia al hecho fáctico. El segundo, a la aspiración permanente de países multiculturales (deber ser).

Ser un país multicultural no necesariamente significa ser país intercultural. Es más, en casos como Guatemala, el discurso multiculturalista no es más que un pastiche (de mal gusto) para encubrir/naturalizar la dominación cultural de una élite ladina sobre el resto de los pueblos.

El multiculturalismo, bajo los clichés de “respeto” y “tolerancia”, no hace más que “normar” el racismo permitido (mientras los diversos pueblos no incomoden a la élite que monopoliza el poder, aquellos son tolerados). De este modo, el multiculturalismo no es más que un racismo socialmente permitido. O, lo que Casanova llamaría, un colonialismo interno establecido.

La interculturalidad, en cambio, trastoca todos los dogmas e instituciones establecidos desde la cultura dominante (como verdades únicas y absolutas). No se agota en el mero respeto o la mera tolerancia (hipocresía cultural), sino que apuesta por un proceso de desaprendizaje (deconstrucción) gnoseológico y epistémico, para construir nuevos marcos teóricos y metodológicos de convivencia entre todos los pueblos. Este reto pasa necesariamente por procesos de intraculturalidad, e implican procesos de decolonialidad en simultáneo.

¿Es Guatemala país intercultural?

No. No sólo porque se naufraga en confusiones teórico conceptuales, sino porque las y los devengadores de la retórica multicultural desconocen la diversidad de pueblos que cohabitan en el territorio nacional, y, mucho menos, están dispuestos a renunciar a la seguridad/comodidad (material y simbólica) que le reditúa el discurso multiculturalista.

Cualquier mortal o inmortal que ingrese al país, sea por el aeropuerto, o por las fronteras terrestres, sin mayor esfuerzo analítico se da cuenta que lo maya o lo indígena no pasa de ser una mercancía turística rentable.

Convertidos casi en intangibles piezas de museo, varones y mujeres con fenotipo indígena son expuestos (explotados) en los restaurantes, hoteles, centros turísticos, etc., bajo la vigilante mirada de jefes ladinos/as

Lo maya o lo indígena, en la actual Guatemala oficial, es asunto del pasado. Por eso, una piedra con glifos mayas económicamente vale más que la vida de millones de menores y adultos indígenas. Esto, en estadísticas oficiales significa que de cada 10 mayas vivos, 8 se encuentran bajo la línea de la pobreza. (ENCOVI, 2015).

El discurso multiculturalista reifica que en el área rural los propietarios/patrones son y deben ser ladinos (mestizos), las y los indígenas nacieron y morirán como jornaleros esclavos. Para la mujer maya no hay nicho laboral en el campo, y cuando emigra a la ciudad le “corresponde” la servidumbre doméstica bajo la exquisita prepotencia de patronas ladinas. Esto es norma normans (una norma que norma, inmodificable) en los hechos. Esto es el multiculturalismo en los hechos.

El multiculturalismo (o racismo institucionalizado y normado) instala en la estructura psicológica individual y colectiva guatemalteca que el o la indígena jamás podrá ser gobierno. Este privilegio (por alguna desconocida voluntad celestial) está reservado única y exclusivamente para el ladino acriollado. De allí que muchos indígenas mayas permitidos en el poder político o cultural se esfuerzan tanto para “ser” y “actuar” como ladinos (que incluso casi duermen con traje y corbata).

¿Y qué hay con indígenas en la academia?

En Guatemala (al igual que en otros países), la academia funciona como una máquina de la colonialidad interna. Regularmente a mayor grado de escolaridad o de profesionalización del indígena, mayor es el grado de aculturación o ladinización. Las instituciones educativas están pensados/estructurados de esa manera, y para ese fin (por el mito de la construcción de la identidad nacional).

Así, como para ser ciudadano guatemalteco el indígena tiene que forzosamente renunciar a su identidad cultural (para asumir la modalidad mestiza=guatemalteco), así también para ser profesional o académico el o la indígena debe de renunciar/avergonzarse del “ser, hacer, con-sentir, pensar” maya.

En la mayoría de los casos, quienes instalaron el discurso multiculturalista (quizás por ignorancia o conveniencia) en Guatemala fueron indígenas mayas profesionalizados (operadores desde las ONGs, academia o ventanillas estatales). Este sentido, no en pocos casos, muchos mayas profesionalizados se convirtieron en eficientes “civilizadores” de sus hermanos/as indígenas.

En Guatemala hace falta transitar el empinado camino de la interculturalidad. Pero, para ello es fundamental superar las confusiones conceptuales (encubridoras de injusticias socioculturales).

El país, en un primer plano fotográfico, presenta un paisaje sociocultural envidiablemente policromático (como ningún otro en Abya Yala), pero tras esa estampa colorida radiante se esconden experiencias y vivencias de racismo y de colonialismo cultural institucionalizados y legalizados que casi no encuentran diferencia con lo acontecido en época colonial.

Urge que indígenas profesionalizados o no, académicos o activistas, se atrevan a salir de los parámetros (preguntas y respuestas) pre establecidos en las universidades o centros de investigación. Urge darle contenido (proyectos de vida) e identidad propia al vistoso vestuario “maya” no pocas veces utilizada como un recurso (bien pagado) en el folclorismo multiculturalista.


Costa Rica cambia las reglas del juego

Medium.com  -  19 de diciembre de 2015

El presidente Luis Guillermo Solís hizo el anuncio este viernes en una rueda de prensa en San José. FOTO: Presidencia de Costa Rica

Tras más de un mes de gestiones infructuosas y con cerca de cinco mil personas albergadas, el gobierno de Costa Rica decidió cambiar las reglas del juego y cerró las puertas de su territorio al inagotable flujo de migrantes cubanos.

A partir de este sábado se dejarán de emitir los visados temporales que daban legalidad a los cubanos varados en Costa Rica y no se aceptará la entrada de ningún otro. Quienes ingresen ilegalmente serán deportados a su país de origen.

El presidente Luis Guillermo Solís hizo el anuncio en conferencia de prensa luego de que fuera rechazada nuevamente en San Salvador una propuesta suya para solucionar el asunto dentro del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

San José contaba de antemano con la negativa de Nicaragua, pero Guatemala y Belice tampoco secundaron la propuesta.

Desde hace semanas, la diplomacia tica hace gestiones con los países centroamericanos que están en la ruta hacia Estados Unidos después de Nicaragua para que reciban a los cubanos.

Los posibles receptores temen que el problema se traspase a sus fronteras y todo parece indicar que no han recibido suficientes garantías de que México facilitará el paso. De lo contrario, su negativa sería injustificada.

Solís explicó que las legislaciones tanto de México como Estados Unidos prohíben aceptar la llegada de viajeros sin la visa correspondiente.

Para Estados Unidos es ilegal recibir a los cubanos si llegan en barco o en avión, pero si alcanzan su territorio por cualquier vía ilegal serán recibidos en virtud de la política de pies secos-pies mojados y la Ley de Ajuste Cubano.

En esta crisis, quizás como nunca antes, se ponen de manifiesto las grandes contradicciones de una política selectiva que no tiene fines humanitarios, sino desestabilizadores.

Los gobiernos de la región están sufriendo las consecuencias y son cada vez más conscientes. El propio presidente Solís reconoció este viernes que el principal culpable es Estados Unidos.

Por otra parte, hasta hace poco más de un mes el procedimiento estándar mexicano era otorgarles un permiso a los cubanos en la frontera sur para que alcanzaran su destino final. Sin embargo, la crisis desatada en Costa Rica ha visibilizado la situación y ya no es tan fácil hacerse de la vista gorda.

El tema, además, se une al fenómeno de la migración ilegal de 200 mil suramericanos y centroamericanos hacia Estados Unidos cada año, un negocio lucrativo que mueve casi tanto dinero como el narcotráfico.

COSTA RICA LE DA LA RAZÓN A NICARAGUA

Por más lógica que parezca a esta altura la decisión de Costa Rica, no deja de sorprender.

Y es que San José acaba de tomar la misma postura que el gobierno de Nicaragua hace poco más de un mes, la misma que tanto ha criticado desde entonces.

Es cierto que los costarricenses actúan presionados por los más de cinco mil albergados y la urgencia de encontrar una solución, pero Nicaragua dijo desde el principio que permitir el paso no era una solución, sino la legalización del problema.

Managua exigió este viernes a Estados Unidos soluciones para el traslado inmediato y seguro de los cubanos hacia su territorio y pidió a Washington que se sentara a negociar con La Habana un acuerdo para promover la migración legal y segura.

Más allá de su actuación en la frontera hace un mes, el tapón de Nicaragua solo fue el catalizador de una crisis que ya tenía dimensiones alarmantes, pero que la mayoría de los países preferían ignorar.

Lo más probable es que el cierre de la frontera tica genere un efecto cascada en el resto de los países. Panamá, donde ya hay más de 2 000 cubanos haría lo mismo con Colombia y a su vez Bogotá aplicaría un método similar con Ecuador.

El gobierno de Rafael Correa ya tomó la medida de establecer el requisito de visado a los cubanos, aunque se vio obligado a respetar los pasajes comprados antes del 26 de noviembre, que según estimaciones son más de 15 mil.

Con otros 16 mil en estado irregular en Ecuador y 40 mil cubanos residiendo en ese país, el flujo migratorio tiene caudal suficiente para seguir alimentando la crisis.

El escenario es cada vez más complicado. Las fronteras suramericanas y centroamericanas son extremadamente porosas, y es poco probable que las naciones implicadas establezcan un servicio fronterizo especial para atajar esta situación.

En la práctica los coyotes y las bandas criminales seguirán moviendo personas, a precios más elevados y utilizando rutas más riesgosas.

El cambio consiste en separar a los miles que ya están en territorio costarricense de la imprevisible cifra de quienes tienen pretensiones de arribar.

Costa Rica podía haber tomado la decisión mucho antes, pero creyó que lograría una solución en cuestión de días y se equivocó.

Raúl: Cuba no renunciará a su independencia por normalizar lazos con EEUU

LibreRed   -  Sábado, 19 diciembre, 2015


El presidente cubano Raúl Castro advirtió este viernes que su país no renunciará a la independencia para lograr normalizar sus relaciones con Estados Unidos, ni a su derecho de elegir “el sistema económico, político y social que desee”.

“Nadie debe pretender que Cuba, para normalizar las relaciones con los Estados Unidos, abandone la causa de la independencia”, afirmó Castro ante los ministros y dirigentes de su país, en una declaración por el primer aniversario del deshielo entre Washington y La Habana, transmitida por televisión.

“El pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado a lo largo de este último medio siglo. El derecho de todo Estado a elegir el sistema económico, político y social que desee, sin injerencia de ninguna forma, debe ser respetado”, agregó.

El lunes el presidente estadounidense Barack Obama dijo que consideraría visitar Cuba el próximo año.

“Cuba tiene total disposición a continuar avanzando en la construcción de una relación con los Estados Unidos que sea distinta a la de toda su historia precedente, sobre bases de respeto mutuo a la soberanía y la independencia, que sea beneficiosa para ambos países y pueblos, y que se nutra de las conexiones históricas, culturales y familiares que han existido entre cubanos y estadounidenses”, dijo el mandatario cubano.

El 17 de diciembre de 2014 ambos países sorprendieron al mundo con un anuncio histórico de deshielo de su diferendo histórico de medio siglo. El 20 de julio restablecieron relaciones diplomáticas e iniciaron un proceso de “normalización” de sus relaciones, que ambos presidentes estiman será largo.

AFP