viernes, 20 de noviembre de 2015

El asesinato del presidente John F. Kennedy (primera parte)

A 52 años del magnicidio del trigésimo quinto presidente de los EE.UU aún se devela un complicado entramado conspirativo alrededor del mismo

GRANMA  -   Fabián Escalante Font* | internet@granma.cu
19 de noviembre de 2015 19:11:06

El presidente John F. Kennedy fue asesinado mientras transitaba por la ciudad de Dallas, Texas. Foto: BBC

El 22 de noviembre de 1963 a las 12:30 del día, el 35avo. Presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, era abatido por varios balazos, en la ciudad de Dallas, Texas. El Pre­sidente se encontraba, desde principios de ese mes, en gira política, promoviendo su reelección para 1964. Pocos días atrás, en un teatro de la misma ciudad, ciudadanos locales habían abucheado a Adlai Stevenson, embajador en la ONU, debido a la hostilidad que en ese estado se respiraba contra el inquilino de la Casa Blan­ca y sus políticas.

Dallas eran un reducto de recalcitrantes, ra­cistas y derechistas, republicanos y demócratas. De hecho, la vicepresidencia otorgada a Lyn­don Johnson, había sido una forma de atraer, al menos a un sector del Partido Demócrata que, en esa región, se caracterizaba por su conservadurismo. En los días previos a la visita se habían repartido en la ciudad más de 5 000 carteles con la imagen de Kennedy, de frente y de perfil, y un cartelito debajo con la leyenda “se busca”. Se­gún la opinión generalizada de los conservadores del Ku kux klán y la John Birch Asociation, el Presidente estaba vendido a los negros y co­munistas. El mismo día del asesinato, el Dallas News, diario matutino de esa capital, criticaba acremente al Presidente.

La comitiva presidencial llegó puntualmente al aeropuerto de Dallas y debía transitar por una ruta preestablecida por la calle Main hasta el puente de Pontchartrain; sin embargo, el re­corrido había sido modificado, de manera que rodeara la plaza Dealy, precisamente donde se encontraba el edificio del Depósito de Libros donde trabajaba Lee Harvey Oswald. Hasta hoy se desconocen los motivos de tales cambios y si fueron responsabilidad del Ser­vicio Secreto, a cargo de la protección presidencial, la policía local o el alcalde, Earl Cabell[1].

Es muy sospechoso que el Servicio Secreto no tomara medidas extremas de seguridad en una ciudad como aquella y permitiera a Kenne­dy utilizar un auto descapotable, sin asegurar su recorrido apostando decenas de agentes en azoteas y ventanas, fundamentalmente al bordear la plaza Dealy, un lugar no previsto y don­de el vehículo presidencial debía reducir la marcha a unos pocos kilómetros.

Decenas de testigos presenciales concentrados en la plaza Dealy, aseguraron posteriormente haber escuchado al menos cinco disparos[2], unos por el frente de la caravana, desde un montículo de hierba, y otros provenientes de la parte posterior. Al menos, dos impactaron al Presidente, uno al gobernador John Conally, que lo acompañaba, y un proyectil, intacto, fue encontrado posteriormente en el borde de la acera.

Tras los disparos, la reacción inmediata de las personas que estaban agolpadas en la Plaza, para saludar al Presidente, fue correr hacia el lugar desde donde escucharon los fogonazos, el montículo de hierba[3] que colindaba con el pa­tio de la estación de trenes de la localidad. La policía que también corrió hacia el lugar, detuvo a varias personas, al parecer vagabundos, pe­ro ninguna de ellas llegó al precinto para ser identificados, aun siendo sospechosos o testigos de un magnicidio. Inexplicablemente habían si­do puestos en libertad. Los detenidos desa­pa­recieron y nunca se conoció de ellos.

Kennedy llegó muerto al hospital Parckland Memorial y de inmediato, el vicepresidente Johnson ordenó limpiar la limosina donde ha­bía sido asesinado. Al Servicio Secreto, encargado de la tarea, no se le ocurrió buscar huellas y evidencias, como era de esperar. El examen médico del hospital, daba cuenta que las heridas del cuello y la cabeza eran de proyectiles entrantes, por lo tanto habían sido disparadas desde el frente. Sin embargo, todo fue silenciado.

A las 12:41 p.m., es decir 11 minutos después de la muerte de Kennedy, la policía transmitía por radio a sus agentes la descripción de un sospechoso, que suponían era el asesino. Un hombre joven de unos 30 años, 1,80 de altura, trigueño, pelo castaño y liso. Según la Co­misión Warren esta descripción concordaba con la de Lee Harvey Oswald, una persona que poco después devendrá en noticia de primera plana por sus antecedentes comunistas y de simpatizante de la Revolución Cubana, a causa de que este era el único empleado que se había ausentado del Almacén del Depósito de Libros Escolares desde donde se aseguraba se hicieron los disparos, y donde fue encontrado un fusil con el que presuntamente se había realizado el atentado. A las 12:45 p.m., 15 minutos después del crimen, Oswald llegó al apartamento que tenía alquilado, se cambió de ropas y tomó un revolver. Dos minutos más tarde, a un kilómetro y medio de allí se produjo el asesinato del po­licía J. D. Tipppit, crimen que le fue adjudicado posteriormente. Oswald, por su parte, salió de la casa caminando, entró al cine Texas sin pagar la entrada —con el consiguiente escándalo de la taquillera—, a pesar de que tenía di­nero en sus bolsillos y fue detenido minutos después por la policía, que llegó al menos en 12 autos patrullas.

Terminado el primer interrogatorio, fue trasladado de habitación, momento en que los periodistas allí presentes lo cuestionaron sobre el presunto magnicidio, que este negó categóricamente, agregando que él solo era un “patsy”[4]]. A las 4:00 p.m. cuando aún la policía se encontraba interrogando al sospechoso, los medios de prensa comenzaron a señalar a Oswald, como el asesino del Presidente, aireando un conveniente pa­sado como desertor en la URSS, comunista convencido y simpatizante de la Revolución Cu­bana.

Mientras, el Servicio Secreto había sacado prácticamente a la fuerza el cadáver de Kenne­dy del hospital Parckland —donde las leyes lo­cales exigían la autopsia— y lo condujo a toda ca­rrera al aeropuerto, desde donde fue trasladado al avión presidencial, que finalmente lo llevó a Washington. La autopsia fue rápidamente rea­lizada por médicos militares en el hospital de Bethesda, de esa localidad. En ese tránsito, Lyndon Johnson fue juramentado co­mo presidente.

Cuarenta y ocho horas después del magnicidio el jefe de la policía local, Jesse Curry, decidió el traslado de Oswald hacia la cárcel de la ciudad —aludiendo motivos de seguridad— a pesar de no haber logrado confesión alguna y no asistirlo legalmente. Pocos minutos después de iniciarse el traslado, fuertemente escoltado por la policía, al llegar a los sótanos del precinto policial y en presencia de las cámaras de TV, y más de una veintena de periodistas, fue asesinado de un disparo mortal, por Jack Ruby, un conocido rufián del bajo mundo local.

Todos los detalles para la inculpación de Oswald habían sido previstos. Sus antecedentes, su inestabilidad, sus simpatías políticas. Oswald había comprado por correspondencia, un fusil “malincher carcano[5]” de fabricación italiana, que databa de la segunda guerra mundial, y era de retrocarga, y convenientemente se había fotografiado con él en una de sus manos, mientras que en la otra, sostenía una publicación comunista.

El registro oficial de los disparos imputados[6]: tres en solo 5,7 segundos, con un fusil de retrocarga, que necesariamente se debía manipular cada vez que realizara un disparo y por tanto, sacarlo de la mira del objetivo era improbable. Los expertos del FBI no lograron un blanco efectivo en menos de siete segundos, sin contar que en el primer disparo, el cual debió ser el más certero, fallaron y son los restantes —según la versión oficiosa— los que causan la muerte del Presidente. Finalmente otro detalle: para un tirador emboscado en la sexta planta del edificio del Almacén de Libros, resultaba más oportuno disparar en el momento en que el auto presidencial doblaba por la calle Houston, en tanto el blanco quedaba de frente; sin embargo, esperó a que el auto terminara el giro y alcanzara la calle Elms, dando la espalda al tirador, donde un árbol obstaculizaba par­cialmente el blanco, para entonces apretar el gatillo.

El fusil del alegado criminal, fue enviado al FBI en busca de huellas, las que no encontraron; sin embargo, cuatro días más tarde, la po­licía local con el fusil que ellos afirman utilizó Oswald, decidió visitar la morgue de la ciudad, donde se encontraba su cadáver. Horas más tar­de en comunicado de prensa, la jefatura de Po­licía afirmó haber encontrado una huella del oc­ciso en el arma. La película tomada por Abra­ham Zapruder, un fotógrafo aficionado, entre los asistentes a la Plaza Dealy, que logró captar el momento mismo del crimen, fue comprada por la revista Time-Life, que en vez de publicarla, la sacó de circulación durante varios años. Cientos de testimonios fueron desoídos, decenas de pruebas fueron eliminadas, no aparecieron nunca notas de los interrogatorios realizados a Oswald, los rayos X y otras pruebas de la autopsia desaparecieron.

Al unísono, una descomunal campaña me­diática comenzaba a ejecutarse, en la cual Cuba y sus dirigentes aparecían como el eje central, como instigadores de los pasos de Lee Harvey Oswald. El objetivo era crear un estado de histeria colectiva en los Estados Unidos que propiciara una acción de respuesta: la agresión militar contra Cuba.

El complicado entramado de este magnicidio, las extrañas desapariciones de pruebas y testigos, la implicación de diversas agencias gu­bernamentales en estos hechos, la campaña de prensa desatada y las evidencias posteriores de la participación de organizaciones fundamentalistas del exilio cubano y la mafia, de­muestran que hubo un complot nacional, ra­zón por la cual aún transcurridos más de 50 años las autoridades norteamericanas no han develado los culpables del crimen, y guardan celosamente los documentos y las investigaciones por ellos realizadas.

Con el asesinato de Lee H. Oswald se pretendía silenciar y cerrar aquel bochornoso capítulo de la historia contemporánea norteamericana. Un año después, Jack Ruby moría  en prisión, en extrañas condiciones, luego de exigir a la Co­mi­sión Warren se le trasladara a Washington para exponer su “verdad”. Más de cien testigos o presuntos participantes han muerto en misteriosas circunstancias y periódicamente la prensa norteamericana, a su conveniencia, activa la posibilidad de la inculpación cubana en el crimen.

Por su parte, Cuba ha denunciado, desde el mismo 23 de noviembre —cuando Fidel Cas­tro en certero y visionario análisis refería a la comunidad internacional—, que la muerte del Pre­si­dente norteamericano era producto de un complot de las fuerzas más oscuras y tenebrosas de ese país y que formaba parte de una conspiración contra la Revolución Cubana.

* Fabián Escalante Font, general de división (r) autor del libro El Complot Obje­ti­vos JFK y Fidel.

[1] Earl Cabell, hermano del defenestrado general James Cabell ex segundo jefe de la CIA

[2] Todos los testimonios recogidos por las dos comisiones oficiales, coinciden en que fueron cinco los disparos.

[3]  Según la comisión Warren, 55 personas situadas en la Plaza Dealy, para saludar al Presidente, al escuchar los disparos, corrieron en esa dirección.

[4] Patsy, “chivo espiatorio”.

[5] El fusil “malincher carcano” era tan malo, que durante la primera guerra mundial le decían el fusil humanitario, pues no daba al blanco, además este tenía la mira telescópica dañada, según los expertos del FBI.

[6] Según el informe final de la Comisión Warren.


El Salvador, el mejor evaluado en transparencia en el Triángulo Norte

Transparencia Activa | 20 de noviembre de 2015


La última edición del Índice de Percepción de la Corrupción revela que El Salvador es el país mejor evaluado del Triángulo Norte. El país ocupa el sexto lugar de 20 países de América Latina en un ranking que no mide ni la percepción de población ni mucho menos aprueba o desaprueba a los países.

El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional (TI) revela que El Salvador es el país mejor evaluado en transparencia en el Triángulo Norte de Centroamérica.

El Salvador obtuvo 39 puntos en una escala de 0 al 100, donde 0 es el más corrupto y 100 es el menos corrupto.

“Nosotros medimos los niveles de integridad y transparencia de los países (…) En realidad es una encuesta de encuestas. A partir de allí construimos el Índice de Percepción de Corrupción que es un ranking de los países del mundo”, aseguró el peruano José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional.

La medición ubica al país en segundo lugar en Centroamérica después de Costa Rica y en la sexta posición de 20 países evaluados en América Latina superando a Perú, Colombia, Panamá, México, Argentina, Ecuador, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela.

Cuba, Brasil, Costa Rica, Uruguay y Chile son los países que obtuvieron mayor calificación que El Salvador en la región latinoamericana y ocupan los primeros lugares en el índice de TI.

“El país ha venido avanzando y mejorando cada año en el Índice de Percepción de Corrupción. Antes de 2009 no había nada, ni siquiera con quien hablar en el gobierno del tema de transparencia” aseguró Marcos Rodríguez, actual secretario de Participación y Transparencia de la Presidencia y quien antes fue el representante del capítulo de Transparencia Internacional en El Salvador.

Rodríguez dijo que “no existe una relación directa entre acceso a la información pública y percepción de la corrupción”, puso como ejemplo a “México que fue uno de los países inspiradores de la LAIP en El Salvador y sale muy por debajo de nuestro país”.

“Otro error frecuente es considerar que la calificación de seis es una frontera entre aprobado y desaprobado, esto sucede por ignorancia o malicia. Transparencia Internacional nunca ha dicho que todos los que tienen menos de seis están reprobados, si fuera así solo 28 países de 174 pasarían en limpio, el 78% reprobaría el IPC”, concluyó Rodríguez. 

Luis Cruz, asesor jurídico de la SPCTA, explicó que el IPC mide la percepción de organizaciones vinculadas a bancos y calificadores de riesgo de los cuales TI retoma sus indicadores a través de las encuestas que organismos como el Foro Económico Mundial, la Fundación Bertelsmann, entre otros, realizan.

Cruz indicó que el índice elaborado por el organismo internacional se mide la percepción que tienen dichos grupos económicos y no la percepción de la población. “La percepción puede variar según los intereses subjetivos, económicos o políticos”, subrayó.




Cuba presente en actividad de promoción de vuelo directo Beijing-La Habana

Cubaminrex / Embacuba China  -  Vie, 20/11/2015


CHINA, 20 de noviembre de 2015.- La Embajada de la mayor de las Antillas en Beijing participó activamente en el evento de promoción turística en el que la compañía aérea china “Air China” dio a conocer los nuevos destinos con los que este año el gigante asiático quedará mayormente conectado mediante vuelos directos hacia Canadá, Estados Unidos y Cuba. La presencia de la Isla se hizo notar en un stand que exhibió muestras de una torcedora de tabaco y mojito cubanos.

Por la parte cubana, la actividad contó con la asistencia de funcionarios de la misión diplomática  en este país, del Embajador Alberto Blanco Silva y de la viceministra cubana de Turismo,  Mayra Álvarez, quien destacó que el vuelo Beijing-La Habana será de alta significación para el incremento del turismo chino hacia la Isla, al tiempo que resaltó que será el primer vuelo directo hacia Latinoamérica, que podrá utilizarse para desarrollar la modalidad de turismo multidestino.

El gerente General del Departamento de Marketing de Air China, He Zhigang, durante su visita al stand cubano, comentó que este evento estaba centrado en promocionar los nuevos vuelos que esta línea ha iniciado y los que próximamente inaugurarán, particularmente el que tendrá como destino La Habana, con escala técnica en Montreal (Canadá).

El directivo de la aerolínea china, quien comentó haber visitado Cuba en dos ocasiones, expresó que esta nueva conexión contribuirá a que cada vez más ciudadanos chinos conozcan las bondades turísticas de la Isla caribeña, con la que la milenaria nación asiática comparte excelentes vínculos desde que establecieron relaciones diplomáticas hace 55 años. 


Candidato republicano Ben Carson compara a refugiados sirios con “perros rabiosos”

Publicado en Cubadebate el 20 noviembre 2015

El candidato republicano a la presidencia de EE.UU. Ben Carson ha comparado a los refugiados sirios con ‘perros rabiosos’ que pondrán en peligro la seguridad de su país si son admitidos.

Ben Carson, candidato republicano a la presidencia. (Foto: Steve Marcus/Reuters)

“Si hay un perro rabioso en tu barrio, es probable que ese perro no suponga nada bueno para ti”, aseveró el jueves Benjamin Carson en un evento de su campaña en el estado de Alabama (sureste), en referencia a los refugiados sirios desplazados por la crisis que atraviesa su país.

El retirado neurocirujano aseguró que, por este motivo, se tienen que “establecer mecanismos” que permitan determinar “cómo de rabiosos son esos perros”, y criticó la decisión de admitir a 10 mil refugiados sirios en un año —medida defendida por el actual presidente de EE.UU., Barack Obama—, y llamó al Congreso a cortar los fondos de los programas de asilo en cuestión.

Paralelamente, la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, adoptó el mismo jueves una medida para suspender el programa de acogida a los solicitantes de asilo sirios e iraquíes e imponerles más controles de seguridad, medida que Obama anunció que vetará.

Los precandidatos y gobernadores republicanos están en contra del plan de acogida de refugiados y durante esta semana han utilizado los atentados terroristas del pasado viernes en la capital francesa, París, para reforzar su punto de vista en contra de los solicitantes de asilo.

Obama criticó el miércoles la ofensiva retórica de los republicanos, argumentando que podría convertirse en una potente herramienta de reclutamiento para la banda terrorista Estado Islámico, además de facilitar el cumplimiento de su política migratoria.

El portavoz del Consejo de Relaciones Americano Islámicas —con sede en Washington—, Ibrahim Hooper, ha tachado los comentarios de Carson de “inconcebibles”, y ha estimado que nacen del “completo desprecio de Carson” hacia los musulmanes estadounidenses.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó el septiembre del desplazamiento de más de 11 millones de sirios como consecuencia de la crisis iniciada en marzo de 2011, provocada por grupos terroristas que reciben apoyo extranjero con el objetivo de derrocar al Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad.

(Con información de HispanTV)


Exdirector de la CIA: "Snowden merece ser ahorcado por los atentados de París"

RT  -   20 nov 2015 11:22 GMT

R. James Woolsey, el exdirector de la CIA / Jonathan Ernst / Reuters

El exdirector de la CIA R. James Woolsey cree que Edward Snowden merece ser condenado a muerte porque "sus manos están manchadas de sangre" por los atentados de París.

"Es pecado mortal, y yo le castigaría con la pena capital, y preferiría ver cómo le ahorcan hasta que se muera, no simplemente electrocutarlo", afirmó el exdirector de la CIA, que se refiere a Snowden como un "traidor", comunica el portal The Hill.

Woolsey afirma que Snowden es en parte culpable de los ataques terroristas en Francia que acabaron con vida de más de 130 personas porque que la información que reveló es "sustancial" y ayudó a los terroristas a aprender cómo no ser capturados.

Sin embargo, de acuerdo con nuevos datos, no se recurrió a ningún tipo de codificación especial a la hora de planear los ataques. Así, el móvil de uno de los supuestos terroristas fue encontrado en un basurero cerca de la sala de conciertos Bataclan, y el dispositivo no tenía ningún software de codificación, según el fiscal de París François Molins. De la misma manera, el mensaje de texto que dice "On est parti on commence", 'ahora vamos, empezamos', fue enviado desde un móvil ordinario en la noche de tragedia.


Homenaje a Díaz Cartaya, en su casa de La Habana

La Habana, 18 de noviembre de 2015

               (I)

Estoy viviendo el honor
de abrazar a Díaz Cartaya,
un camarada de talla,
guerrillero y trovador.
He traído de Ecuador,
desde las cumbres andinas
la palabra cristalina
de los bisnietos de Alfaro,
acá donde brilla el faro
para América Latina.

            (II)

“26 de Julio” es su tema
como antorcha refulgente
es el Himno combatiente
que se trocara en emblema.
Fue como arenga suprema
en la lucha libertaria,
vida heroica, legendaria
que sacudiera su tierra:
Moncada, Céspedes, la Sierra,
roja y revolucionaria.

              (III)

En Marianao nació
entre el común de la gente
y con este referente
en la vida se graduó.
Por entero se entregó
al arte y a la cultura
música, literatura,
para el alma popular,
entre cantar y luchar
se forjó su gran figura.

               (IV)

Cartaya es un martiano
es un discípulo fiel,
de la mano con Fidel,
con ideal bolivariano.
Hoy es Nuestroamericano
ese Himno cual trinchera
que la lucha enalteciera
por la Gran Revolución
y con grandiosa bandera.  

Pp.


Sabor cubano en Grammy Latino 2015

Silvio Rodríguez, Alex Cuba y el Septeto Santiaguero fueron merecedores del galardón. Pablo Milanés recibió el lauro a la Excelencia Musical

Silvio Rodríguez, uno de los más importantes cantautores cubanos. Autor: Cubasí

Yelanys Hernández Fusté
yelanys@juventudrebelde.cu
20 de Noviembre del 2015 1:13:28 CDT

Los cubanos Silvio Rodríguez, Alex Cuba y el Septeto Santiaguero fueron merecedores del premio Grammy Latino 2015, mientras que Pablo Milanés recibió el lauro a la Excelencia Musical, según dio a conocer este jueves la Academia Latina de la Grabación, en ceremonia celebrada en la estadounidense ciudad de Las Vegas.

A Silvio le fue concedido el reconocimiento en el apartado de Mejor Video Musical (versión corta) por el clip del tema Ojos color Sol, junto a los boricuas de Calle 13. Por su parte, Alex Cuba se agenció el galardón en el segmento de Mejor Álbum Cantautor con Healer (Caracol Récords). Mientras No quiero llanto. Tributo a Los Compadres(Egrem-Los Canarios Music) se consagró como Mejor Álbum Tropical Tradicional. Ese compacto, una producción del Septeto Santiaguero y el dominicano José Alberto «el Canario», ya había sido galardonada en Cubadisco 2015.

En contacto con JR a través de la red social Facebook, Fernando Dewar, líder del Septeto Santiaguero, dijo que el Grammy Latino lo dedican «a la ciudad de Santiago de Cuba por cumplir en este 2015 sus primeros 500 años. También queremos enviar un afectuoso saludo al maestro Reinaldo Hierrezuelo, “Rey Caney”, quien aún vive en La Habana y consideramos que es poco reconocido para su grandeza. Este premio demuestra que su obra, junto a la de su hermano Lorenzo y la de Compay Segundo, es de lo más relevante de la historia de la música popular cubana».

Dewar señaló, además, que el galardón cierra un ciclo de muchos meses de trabajo. «Estamos muy contentos y sobre todo muy aliviados. Debo agradecer a José Alberto por su amor a la música cubana de raíz, por su humildad, por su talento, por todo lo que ha aportado a este proyecto».

El virtuoso tresero igualmente destacó el esfuerzo que han hecho todos sus compañeros de grupo, los amigos de Santiago de Cuba que colaboraron de corazón en el proyecto, y los grandes maestros de la música que accedieron a participar.

Con unas 47 estatuillas en competencia, la decimosexta ceremonia de entrega de los premios fue realizada ayer en el hotel Grand Garden Arena, de la Las Vegas, Estados Unidos. Al cierre de esta información, ya contaban con sus gramófonos los mexicanos Natalia Lafourcade, Lila Downs, Leonel García y Maná, el boricua Gilberto Santa Rosa, el dominicano Juan Luis Guerra, el panameño Rubén Blades y el brasileño Ivan Lins, entre otros.


ENROQUE EN LAS ALTURAS

Jorge Gómez Barata

Incluso antes de los atentados en Paris era previsible algún tipo de coordinación o acuerdo entre Estados Unidos y Rusia, que pese a diferencias circunstanciales, asumen un protagonismo compartido en la confrontación contra el Estado Islámico en Siria.

El escenario no puede ser más curioso. Mientras Estados Unidos promueve la salida del presidente Bashar al-Assad para favorecer a la llamada “oposición democrática”, Rusia defiende su permanencia en el poder, y Francia comparte la posición norteamericana.

Al paradójico contexto de tres potencias que opinan aproximadamente lo mismo respecto al Estado Islámico, y están comprometidas en la lucha contra él mediante bombardeos aéreos, se suma la posición de Bashar al-Assad, que rechaza la intervención tanto de Francia como de Estados Unidos, cuyos bombardeos considera ilegales, mientras agradece la participación de Rusia, a la que saluda como aliado y cuya solidaridad elogia.

En calidad de aliado militar de Bashar al-Assad, era de esperar que Rusia fuera adversaria de Estados Unidos y Francia, cosa que no ocurre, sobre todo después del derribo del Airbus A321, los atentados en Paris, y la amenaza a ciudades norteamericanas, lo que motiva el incremento de la participación rusa y francesa, y reclama la implicación de los Estados Unidos.

Actualmente parece haber conciencia de la necesidad de unir los esfuerzos en una coalición global, que solo puede ser construida a partir del acuerdo entre las tres potencias más comprometidas,  y para cuya eficacia es imprescindible la coordinación con las autoridades del país, que debiera ser reforzada. En realidad, Siria es hoy un territorio intervenido cuyas instituciones están virtualmente paralizadas.

Debido a la situación en Francia, el liderazgo en la formación de una coalición internacional se ha desplazado. Barack Obama parece haber dado paso al costado, y  Vladimir Putin carece de capacidad de convocatoria internacional, mientras que el presidente francés, apremiado por las circunstancias, emprende varias iniciativas, entre ellas viajar a Washington y Moscú, convocar al Consejo de Seguridad, y probablemente llamar a una cumbre antiterrorista.

Lo que en realidad ocurre es que las potencias involucradas, todas con influencias  políticas globales, capacidad para influir en esos ambientes, y potencial militar para aportar, son también las que corren los mayores riesgos. En cualquier balanza, las urgencias derivadas de los peligros planteados por la consolidación, y las capacidades mostradas por el Estado Islámico, pesan más que las diferencias en torno al presidente  Bashar al-Assad.

En este minuto, los presidentes ruso y francés, Vladimir Putin y Françoise Hollande, el primero aplaudido por Bashar al-Asad, y el segundo repudiado, están coordinando sus acciones en Siria, que también rechaza en la forma y no en la esencia cómo Estados Unidos libra sus acciones contra el Estado Islámico.

De hecho se trata de un enroque mediante el cual Obama, Hollande, Putin y al-Assad intercambian posiciones y roles, soslayan diferencias, aplazan decisiones y adelantan acciones al respecto.

Las próximas horas y días serán decisivas para la adopción de acuerdos políticos, en la planificación de acciones militares eficaces y decisivas encaminadas no a contener, sino a liquidar al Estado Islámico. Es ahora. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de noviembre de 2015