sábado, 14 de noviembre de 2015

Premio Nuestra América de Clacso a Casa de las Américas de Cuba

Pepe Mujica entrega Premio Nuestra América a Jorge Fornet, quien asistió en representación de la Casa

El Consejo Latinoamericano de las Ciencias Sociales (Clacso), que cumple cincuenta años de trabajo y cuenta ya con cuatrocientos sesenta y siete centros de estudios inscritos, ha acordado otorgar el Premio Nuestra América, en su edición inaugural, a la Casa de las Américas, de Cuba, «por su contribución al desarrollo del pensamiento crítico, de la cultura y la integración latinoamericana».

Recibió el premio el ensayista Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias y de la revista Casa de las Américas, en la sesión inaugural de la VII Conferencia Internacional de Clacso, celebrada en Medellín, el 10 de noviembre de 2015.

En las palabras de agradecimiento del presidente de la Casa, Roberto Fernández Retamar, leídas por Fornet, el poeta y ensayista cubano destaca que «desde su fundación misma, con el triunfo de la Revolución de 1959, la apertura del espacio que el Premio Literario Casa de las Américas, y la revista de la institución estaban destinados a crear para Nuestra América toda, incluía, mediante el género de ensayo histórico social, el conocimiento sistemático, riguroso y desprejuiciado, de las realidades de nuestros pueblos y su difusión».

Añade Fernández Retamar que «esta misión fue asumida como parte esencial del compromiso que nos tocaba, que durante los cincuenta y cinco años de trabajo acumulados por nuestra institución se han hecho notorios a través de la revista Casa de las Américas, de los libros editados, de los coloquios y seminarios celebrados, y, más recientemente, con la constitución de programas de estudios especiales que nos permiten aproximarnos a urgencias de la agenda latinoamericana, como son los dedicados a la mujer, a los latinos en los Estados Unidos, a las culturas originarias de nuestra América y a nuestras raíces africanas».

Concluye constatando que «hoy, cuando a los gravísimos desencuentros generados por la asimetría en las relaciones económicas  y sociales se suma la comprensión de la magnitud del efecto de destrucción del ambiente –la que hace solo unas décadas hizo que nos descubriéramos culpables de nuestra inocencia ecológica─; hoy, en un continente que ha logrado hacer retroceder la hegemonía imperialista, con la elección de gobiernos que ponen el bien común y la lucha contra la desigualdad y la pobreza en el centro de sus programas, Clacso es un bastión para contribuir a desarmar conjuras, a descifrar caminos, a propiciar un conocimiento en consonancia con la dinámica de las exigencias cambiantes». Y termina reiterando que «en estas condiciones, en las cuales se crea el Premio Nuestra América, tiempo de desafíos definitivos, no podemos menos que dejar constancia de lo mucho que nos honra este galardón, y ratificar nuestro compromiso en esa inmensa misión».


Cuba y la tragedia de Ayotzinapa

Por Esteban Morales

(Especial para La Joven Cuba)

Nuestro País siempre se ha solidarizado con las causas más justas. Sus hombres y mujeres han muerto a miles de kilómetros de la Isla, salvando vidas y luchando contra los desastres naturales y  las enfermedades más peligrosas, como lo fue el virus del Ébola en África.

Nunca hemos hecho concesiones en la lucha contra las lacras del capitalismo. Cuba jamás ha temido exponer su bienestar ni su tranquilidad, ni ha abandonado al amigo,  cuando ha sido llamada a combatir contra el apartheid y el imperialismo. Como en África, donde sus hombres y mujeres se cubrieron de gloria, en batallas, que hasta ahora no han podido ser emuladas. Y que  nos han granjeado el respeto, el cariño y la admiración de los pueblos por lo que hemos entregado nuestra sangre y hasta nuestras vidas.

Entonces qué nos ha ocurrido, que es Cuba uno de los pocos países en que sus ciudadanos no se han manifestado en contra del horrendo crimen de Ayotzinapa y ello, salvo la pequeña manifestación de estudiantes universitarios, cuestionada por el Rector de la Universidad más grande del País, no ha habido un movimiento de solidaridad con ese   grupo de 43 jóvenes mejicanos, asesinados por la mafia narcotraficante, con la participación del Ejército Nacional, la Policía, alcaldes y funcionarios corruptos, a los que no les tembló el pulso, ni tuvieron el más mínimo reparo, para entregar a los muchachos  a las bandas de maleantes. Por demás, con la, hasta ahora, al parecer, silenciosa complicidad, del Gobierno mejicano.

Me parece tener una explicación para esa casi inexplicable situación, ante semejante hecho, por parte de nuestro País.

Creo que parte de la explicación es que en Cuba, nuestra sociedad civil, ha sido demasiado dependiente del gobierno, del estado y sus organizaciones. No concibiéndose  tampoco la independencia del ciudadano para adoptar individual y libremente una actitud ante los hechos políticos, sobre todo, si esa actitud, se entiende, en algún sentido, puede  contradecir las posiciones asumidas por el liderazgo político del País.

Nuestra prensa, ni  tampoco las organizaciones políticas y de masas, nuestros medios masivos, no entienden la relativa independencia que existe entre sus miembros y las organizaciones en que militan.

Además, México ha tenido históricas y muy profundas relaciones con Cuba. Fue el único país del continente que no se plegó al aislamiento declarado contra Cuba por Estados Unidos después de 1959. José Martí tenía un vínculo muy fuerte con el país. El mejicano  Manuel Mercado, era su hermano del alma. Allí se preparó la expedición del yate Granma y se entrenó lo que sería el comienzo del Ejército Rebelde. Los vínculos históricos, culturales, políticos, económicos y personales, han sido de familia. Pero así y todo sería imposible justificar lo que ha venido ocurriendo entre nosotros con el caso mencionado.

Es cierto que en Cuba el sentido colectivista de la vida cubana, lo cual nos ha protegido no pocas veces, en momentos muy difíciles, ha tendido también, a tener su lado negativo. Pues, a veces, más que a fortalecer la individualidad, dentro del contexto de las organizaciones y del sistema político del País, tiende muchas veces, a matar esa individualidad, haciéndola demasiado dependiente del conglomerado. Por lo que la responsabilidad individual muchas veces se pierde. El individuo tiende más a no hablar por sí mismo, sino  solo por la organización a la que representa o por el País. Asumimos una actitud excesivamente oficial ante los hechos y poco ciudadana a veces. Como si todos nos sintiéramos parte del gobierno. Lado negativo de una reacción política, que no es negativa en sí, cuando logramos combinarla con una conservación de la individualidad. Aunque no puede haber dudas de que se trata de una reacción para  protegernos todos juntos como nación. Por demás realmente  amenazada por tanto tiempo de su existencia.

No obstante, me pregunto. ¿Qué complicación tendría para el gobierno, el partido o cualquier otra organización de la sociedad civil y política cubana, que yo como ciudadano,  desee asumir mi responsabilidad personal ante un hecho y hablar simplemente como un ente  individual, como ciudadano? Esa situación que en Cuba apenas hoy comienza a entenderse sin dudas, creo que no representaría ninguna complicación.

Apenas comenzamos a tener en Cuba, la comprensión de que yo no comprometo más que a mi persona, cuando me manifiesto como un ente individual ante cualquier acontecimiento. Todo lo cual, de no ser así, lejos de fortalecer a la colectividad, la debilita, convirtiéndola en una simple suma de individuos particulares, que no asumen responsabilidad alguna, sino solo como parte de la  colectividad a  la que pertenecen, por lo que fuera de ella, en  la práctica, no existen como individualidad.

Algo similar ocurre con nuestra prensa. Pues, siempre que el Órgano Oficial habla, no puede expresar más que la opinión de la organización a la que representa. ¿Y así habría que entenderlo siempre? Sin embargo, otras publicaciones, que no tienen ese carácter, no  podrían decir lo que estimen, bajo la responsabilidad absoluta de quien lo escribe. Esa falta de libertad limita el ejercicio de nuestra prensa y de nuestros medios en general,  para  el combate ideológico y político que deben librar. Porque en el combate ideológico, no hay mejores armas para atacar al enemigo, que las suyas propias.

Esta confusión, ya histórica entre nosotros, entre la opinión individual y la colectiva, ese diluir la responsabilidad individual dentro del colectivo, durante mucho tiempo, complicó la proyección del cubano en cualquier campo, considerándose por otros, que siempre que un cubano hablaba lo hacía en nombre de Cuba o de su gobierno. A lo cual contribuían  no pocas veces las propias personas, con expresiones tales como: “nosotros”, o  “nuestro gobierno”, “nuestro partido”, “nuestro grupo”, etc. Siendo esta también una de las tantas sutiles formas existentes de rehuir la responsabilidad individual, escudándose en la responsabilidad del colectivo.

Esta fue una larga batalla a librar cuando comenzó el intercambio académico entre cubanos y norteamericanos y cubanos residentes en los Estados Unidos, por los años finales de los 70 y principios de los 80. Fueron largas las discusiones y azarosos los “encontronazos” para que se entendiera que los cubanos participantes en los intercambios académicos, e incluso políticos, teníamos voz propia y que no hablábamos en nombre del gobierno o del  País. Y mucho menos que se pudiera por alguien, asumir  como señales oficiales, las cosas que los cubanos, procedentes de Cuba, expresábamos  durante las discusiones y los múltiples contactos personales que sosteníamos.

Estos  fenómenos  se han ido solucionando, en la misma medida en que la sociedad civil cubana ha venido ganado en  personalidad propia, dentro de la sociedad revolucionaria cubana y  se han ido delimitando las responsabilidades de las distintas instituciones, de las organizaciones del sistema político, el sistema de gobierno y el individuo. Pero aún subsisten, e incluso, no pocas veces son posiciones dogmáticamente defendidas.

Va quedando claro que el ciudadano como tal, en primer lugar, habla por sí mismo, asume responsabilidades individuales ante cualquier esfera de la sociedad y responde por ello, con su persona y opinión individual.

Entonces, hoy, ante tal realidad que avanza, ¿Qué autoridad tiene nadie, de ningún nivel o de ninguna organización estatal, política o gubernamental, para cercenar la opinión individual de algún ciudadano? Creo que nadie tiene la autoridad para ello.

¿De qué autoridad podría disponer nadie, de ningún nivel, organización social, gubernamental o política, para limitar la opinión o posición que quisiera asumir un ciudadano ante cualquier hecho, no considerado como un delito dentro de las leyes establecidas? Yo diría que no dispondría de ninguna autoridad.

Por tanto, cuando el Rector Universitario en cuestión, desautorizó la manifestación de los estudiantes, se estaba tomando atribuciones que no le competen. Pues en el caso de que esa desautorización hubiera logrado ser posible, tal atribución solo le correspondía a la organización estudiantil, a la FEU, previa discusión política con los estudiantes. Pues ello vendría de su orientación política y no de una orden administrativa. Que los estudiantes no estarían en obligación de cumplir sin discutir; porque la FEU no es una organización estatal ni de gobierno. Su autoridad se asienta en que sus miembros han aceptado voluntariamente sus estatutos.

Una actitud como esa solo puede provenir de una errónea interpretación de la autoridad que le compete, el ámbito en que considera puede  ejercerla y del tomarse atribuciones que no le corresponden. Ello viene del concepto erróneo de que el jefe de una institución cualquiera, es el máximo responsable político de esa institución y que por tanto, está   capacitado para actuar con toda la autoridad, por encima de cualquier otra instancia u organización de esa entidad. Lo cual solo es válido cuando se trata de una organización militar; mientras que la Universidad de La Habana no es ninguna institución de las Fuerzas Armadas. Allí no hay, como en las Fuerza Armadas, mando único.

Luego al dar la orden que se impartió, se estaba violando el derecho de los estudiantes a manifestarse; lo cual solo podría haber sido con una directiva proveniente de la FEU,  previa discusión política con los estudiantes, por haber aceptado sus estatutos, y solo,   para tratar de convencerlos de lo incorrecto o inadecuado de la acción que estaban  realizando. Lo cual hubiera sido de todos modos una discusión ganada, pues se trataba de una acción solidaria, fundada en la más limpia ética, frente a una hecho criminal, no    justificable, por la conciencia individual de los que allí se estaban manifestando.

Claro, una situación como esta, que explico más arriba, solo puede ser aceptada, si se entiende, que no existe jerarquía de poder entre las organizaciones, sino radio de acción de ese poder, que debe ser respetado hasta por el Partido, aunque este aparezca   consignado en los documentos rectores del sistema político cubano, como el máximo dirigente de la sociedad y el estado. Es decir, la UJC no es más que la FEU; aunque la dirija; el Partido no es más que la FEU y la UJC, aunque también las dirija, a ambas y el Sindicato no es menos que todas las demás. Todas tienen su radio de acción y cuando ello no se respeta, como ha ocurrido con cierta  frecuencia, surgen “las Secciones sindicales amarillas” y las “organizaciones sin personalidad ni autoridad propias”. Cuyo costo fundamental es la pérdida de prestigio ante el pueblo y los trabajadores. Si no se funciona así, matamos la iniciativa e irrespetamos a nuestras propias organizaciones, por lo que el pueblo no las podría colmar de prestigio, de un prestigio que solo lo otorgan las masas trabajadoras. Por lo que organización que no se gana el prestigio que otorgan las masas, no existe. Pues no estarían actuando dentro de la ética política, que otorga nuestro propio sistema político, socialista, que tiene su base  en el poder de los trabajadores.

Los conceptos de autoridad, respeto a la individualidad y democracia, también a  las organizaciones, a veces, están tergiversados entre nosotros. Lo cual tiene su base en que Partido, Gobierno y Estado, que nos han defendido hasta aquí, también debemos estar conscientes de que  se solapan en una sola Dirección y a veces personalizada, haciendo complejo el  balance de poder y delimitación de autoridad, los limites de hasta dónde puede llegar cada uno y la dificultad  de lo que para el ciudadano común significa defender su individualidad y su opinión personal, ante tal concentración de poder  y ejercicio trastocado de la democracia. Democracia, que ha desempeñado su papel y que es aceptada por el pueblo en revolución, pero que al pasar de los años, debe ser perfeccionada, sobre la base del más estricto respeto a los derechos del ciudadano común.

Una manera de romper con esa situación es terminar de entender que cada ciudadano no es un número estadístico, sino una persona, un ser humano, que  tiene su personalidad propia, su opinión individual y por tanto, la capacidad para asumir actitudes ante los hechos diarios de la vida, por los que no tiene que responder más que ante las leyes.

Siendo otra cosa, cuando usted es miembro de un sistema de disciplina estatal, o ha aceptado los estatutos de una organización política o de masas, o pertenece a una organización, secta religiosa o de otra naturaleza, a cuya disciplina se ha sometido voluntariamente y responde. Por lo que es solo la presencia y aceptación voluntaria de sus  estatutos, lo que da capacidad a una organización o institución para exigir al ciudadano un determinado comportamiento. Las otras exigencias solo pueden provenir del obligatorio  cumplimiento de las leyes.


Entonces, cada ciudadano común, en pleno uso de sus derechos, es libre de expresar lo que estime, asumir la actitud que desee y actuar como le dicte su conciencia, sin tener que sufrir represalia alguna por ello, siempre que no viole ninguna ley establecida o incumpla los preceptos de la constitución del país del cual es ciudadano.

Por tanto, ningún ciudadano compromete a nadie, a ningún gobierno o estado, a ninguna organización, cuando en virtud de  sus  opiniones críticas sobre un gobierno extranjero, se solidariza con otro pueblo, ante los crímenes que se cometen contra él, o hace labor de proselitismo para levantar ayuda solidaria de cualquier tipo, o para ayudar a persona, grupo o pueblo, que lo necesite y la requiera, dentro de un momento o circunstancia determinada.

Entonces, las ciudadanas y ciudadanos, cubanos y cubanas podrían manifestarse individuamente o en grupos, incluso convocados al efecto, de manera solidaria, ante el caso de Ayotzinapa, sin temor de estar comprometiendo a ninguna organización, al país o al gobierno cubano. Siendo este un acto individual o de grupo, frente al cual el gobierno mejicano, no  tendría derecho a realizar ningún reclamo diplomático, político o gubernamental, al gobierno cubano, e incluso a la sociedad cubana.

La Habana, Octubre 16 del 2015


Ministro alemán en Viena: Siria celebrará elecciones dentro de 18 meses

RT  -   14 nov 2015 16:10 GMT

Reuters / Leonhard Foeger

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ha afirmado que en la reunión de Viena se ha logrado llegar a un acuerdo para celebrar elecciones en Siria dentro de 18 meses.

El ministro alemán ha informado también de que las conversaciones entre el Gobierno sirio y la oposición se llevarán a cabo antes de que finalice el año. El encuentro sobre el conflicto sirio en Viena ha durado casi cinco horas.

Más información, en breve.


Recordando a Hillary Clinton: "Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió Estado Islámico"

RT  -   10 agosto 2014 21:04 GMT

Jonathan Ernst

Si Washington hubiera financiado y armado antes y mejor a los insurgentes sirios cuando empezaron las protestas contra Al Assad, el Estado Islámico no estaría avanzando en Oriente Medio, opina la exsecretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton.

"El fracaso a la hora de ayudar a construir una fuerza de combate creíble con los autores de las protestas contra el presidente sirio, Bashar al Assad, […] dejó un gran vacío que los yihadistas ahora han llenado", afirmó Hillary Clinton, exsecretaria de Estado de EE.UU. durante la primera Administración del presidente Obama, en una entrevista concedida a la revista 'The Atlantic'.

Las declaraciones de la político estadounidense coinciden con lo escrito en su reciente libro de memorias que cubren los años en los cuales estuvo al frente del Departamento de Estado, época en la cual fue considerada como una de los principales partidarios, en la Administración de Obama, de prestar más ayuda a la rebelión siria. Así pues, los actuales simpatizantes de Clinton argumentan que su postura de financiar y proveer de armas a los insurgentes sirios ha sido reivindicada por los recientes acontecimientos, indica el autor del artículo.  

En este sentido, Clinton también dijo en la entrevista que la situación en Siria podría estar desarrollándose de un modo muy distinto "si hubiéramos tardado menos en entrenado y equipar al grupo central del Ejército Libre de Siria". De haber sido así, EE.UU. "por un lado habría tenido un mejor conocimiento de lo que estaba pasando en el terreno y, por otro, habría ayudado a poner en pie a una oposición política creíble".

"En este tipo de conflictos son los hombres duros y armados los que tienen más posibilidades de convertirse en los principales actores de una transición, y no aquellos que solo hablan desde el exterior", afirmó la exsecretaria del Departamento de Estado en referencia a "un grupo de sirios que pretendieron erigirse como la oposición política en el exilio" mientras los insurgentes "luchaban y morían" en el país.

"Por tanto, era necesario averiguar cómo podíamos apoyarlos [a los insurgentes] en el terreno, equiparlos mejor", dijo. Sin embargo, EE.UU. no empezó a aplicar el plan en el momento apropiado, perdió tiempo y su 'lugar vacante como patrocinador' fue ocupado por los yihadistas. Los grupos radicales 'convirtieron' a los rebeldes en sus aliados y actualmente están ganando más terreno en Oriente Medio, concluyó Clinton.


EEUU tendría que blindar a Cubana de Aviación

Edmundo García

La cancillería cubana informó sobre los resultados de la segunda reunión de trabajo en Washington DC de la Comisión Bilateral Cuba – Estados Unidos, que siguió a la primera realizada en La Habana el pasado septiembre.

Tanto Josefina Vidal, Jefa del Departamento de América del Norte del MINREX, como Gustavo Machín, Subdirector de Estados Unidos de ese ministerio, confirmaron el buen clima existente entre las dos delegaciones, que permitió cumplir con los puntos de una amplia agenda de trabajo que incluyó la lucha contra el narcotráfico, la colaboración en medio ambiente y salud, la regularización del correo postal, la aplicación y cumplimiento de la ley, los vuelos directos entre los dos países y la programación de la próxima reunión en La Habana.

Respecto al complejo tema de los vuelos directos entre Cuba y Estados Unidos se comunicó que “hay avances en la agenda” y que “en el corto plazo vamos a poder llegar a un acuerdo que los facilite”.   

Sobre esto quisiera comentar, basado en los años que llevo atendiendo y meditando sobre el proceder de Cuba, y sin disponer de información privilegiada pero como he dicho razonando con mucha serenidad, que las autoridades cubanas van a exigir una legítima reciprocidad en todo lo que tenga que ver con esos vuelos. ¿Qué quiero decir? Pues que igual que los aviones de compañías como American Airlines, Delta, South West, Jet Blue, etc., que van a tener garantías de que no serán retenidos, secuestrados, confiscados o agredidos en Cuba, de esa misma manera, las aeronaves de Cubana de Aviación tienen que estar seguras cuando vuelen, aterricen y hagan estancia en territorio norteamericano.

Debe haber reciprocidad también en que si las compañías norteamericanas van a volar libremente a todos los aeropuertos que hay disponibles en la isla, los aviones cubanos puedan haber lo mismo en Estados Unidos. La aviación cubana no puede estar a expensas de que un juez o un funcionario administrativo de Miami o New Jersey, por poner dos casos, obstruyan las operaciones de la aviación cubana por razones políticas o electorales.

No quiero anticipar acontecimientos, pero recientemente, para ganar puntos en su campaña política, el Gobernador de New Jersey Chris Christie escribió una carta a las autoridades estatales de transporte donde solicitaba condicionar los vuelos a Cuba desde aeropuerto de Newark, a una demanda de extradición. Y tampoco debe tomarse a la ligera el hecho de que el director del Aeropuerto de Miami es Emilio González, un cubanoamericano que fue Director de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía bajo el gobierno de Gerorge W. Bush y autor del programa para estimular la deserción de colaboradores cubanos de la salud, conocido como “Cuban Medical Professional Parole Program”.

Los defensores del sistema político norteamericano gustan elogiar como una de sus características fundamentales la “separación” de poderes; en el programa “La tarde se mueve” de este jueves 12 de noviembre, yo preferí usar la expresión “fraccionamiento” de poderes porque esa característica del estado norteamericano tiene desventajas. Las tiene porque no siempre el “balance” de los poderes funciona y por muy “independientes” que sean uno de ellos puede irse por encima o actuar contra los otros.

En el tema que hoy me preocupa, el de los vuelos directos entre Cuba y Estados Unidos, algunos jueces se han comportado de forma frívola e irresponsable, otorgando dineros o bienes pertenecientes al patrimonio cubano a personas que dicen haber sido dañadas por Cuba. Algunos de esos bienes fueron aviones secuestrados y robados al pueblo cubano para llegar ilegalmente a Estados Unidos.

Se trata, hasta ahora, de pequeños aviones, pero, ¿qué pasará cuando empiecen a llegar a los aeropuertos norteamericanos aeronaves cubanas de alta gama? ¿Qué pasaría si una persona con apoyo de algunos abogados calenturientos, movidos por la codicia o el odio a la Revolución Cubana, se inventa una demanda y un juez le encuentra lugar adjudicándole un avión que es propiedad o es operado por Cubana de Aviación y que en ese momento estuviera en territorio norteamericano?

Casos de interés como antecedentes hay muchos, pero voy a citar estos para hacerme entender mejor. Entre marzo y abril del año 2003, aterrizaron en Cayo Hueso tres aviones robados en Cuba. No eran aviones caros; uno de los aparatos era un viejo bimotor de fabricación soviética, un AN-22 que se usaba en tareas de fumigación. Cuba reclamó inmediata y legítimamente su devolución porque eran propiedad del estado cubano. Estaba en todo su derecho. Pero los aviones no fueron devueltos y se subastaron en el propio aeropuerto de Cayo Hueso.

Por cierto el AN-22 subastado fue adquirido en 7 mil dólares por Ana Margarita Martínez, con el fin de hacer un poco de propaganda y luego revenderlo en un precio mayor, o por piezas. La señora Martínez es una cubanoamericana que estuvo casada con Juan Pablo Roque, un piloto que resultó ser un miembro de la Seguridad del Estado y luego regresó a Cuba. Martínez se quejó de daños emocionales ante un juez, que le otorgó una indemnización de 27,1 millones de dólares; obteniendo luego otra indemnización por la misma causa de 7,1 millones. Todo a pagar de fondos financieros y patrimoniales cubanos.

Que Ana Margarita no los haya podido cobrar no significa que no lo haya intentado; ni que no lo intente de nuevo una vez se regularicen los vuelos directos entre Estados Unidos y Cuba. En Miami hay mucha gente dispuesta a darle cuerda para que demande a Cubana de Aviación, así solo sea para tomarse unos minutos de fama en la televisión anticubana.

Otro caso que considero justifica la preocupación que estoy expresando respecto a las garantías que debe dar Estados Unidos a Cuba para que los vuelos entre los dos países se regularicen, se dio en mayo del 2009 cuando el ex agente de la CIA de origen cubano Gustavo Villoldo, culpó en una corte a los dirigentes cubanos de haber motivado el suicidio de su padre en 1959.

El padre de Villoldo era un vendedor de autos y sobre la decisión de quitarse la vida se dijo sin pruebas que había sido presionado a que lo hiciera, por lo que el juez Peter Adrien, del circuito de Miami Dade, le otorgó más de mil millones de dólares de compensación, exactamente 1179 millones. No debe olvidarse tampoco que el año anterior a ese fallo, en abril del 2008, una corte de Miami dio 253 millones a descendientes de Rafael del Pino Siero, encarcelado en 1959, a comienzos de la Revolución Cubana.

Quiero recordar que del lado cubano existen muchas personas que han sufrido en carne propia y pagado hasta con sus propias vidas las agresiones que se fraguaron en ese mismo Miami donde ahora algunos reclaman como víctimas. Ellas pudieran reclamar también.

Por todo esto repito que Cubana de Aviación debe ser blindada por las autoridades norteamericanas para que los vuelos directos entre los dos países se regularicen. De ello dependerá que otros procesos se concreten, o no. Algunas personas también preguntan, ¿qué papel jugarán en este asunto otros factores interesados, como pueden ser las “charteadoras” de viajes a Cuba con sede en Estados Unidos, especialmente en Miami? En verdad es un tema interesante, pero esto será materia de otro artículo.