miércoles, 23 de septiembre de 2015

Recibe Raúl al presidente de Colombia y al líder de las FARC-EP

Están en el país para sellar un importante acuerdo sobre el tema de los derechos de las víctimas y la aplicación de justicia, lo que pondría a Colombia un paso más cerca de alcanzar la paz

23 de septiembre de 2015 17:09:10

Recibe el General de Ejército, Raúl Castro, al máximo líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez Foto: Granma

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, recibió hoy en La Habana al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y al líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, quienes están en La Habana para un histórico anuncio que pone a ese país suramericano más cerca que nunca de alcanzar la paz.

Se espera que ambos sellen un preacuerdo sobre el tema de las víctimas y la aplicación de justicia en el postconflicto que se titula Jurisdicción Especial para la Paz.

Según ha trascendido, el entendimiento alcanzado en la mesa de la capital cubana es un paso histórico para satisfacer los derechos de las víctimas, terminar el conflicto y alcanzar la paz tras más de 50 años de enfrentamientos, cientos de miles de muertos y millones de desplazados.

El acuerdo establece los mecanismos a utilizar para la aplicación de justicia tras llegar a la paz, un paso trascendental que desataría uno de los nudos más importantes de las negociaciones.

En el encuentro, efectuado en el Salón de Protocolo de Cubanacán, participó también el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, así como miembros de las delegaciones de paz del gobierno colombiano y de las FARC-EP.

Desde noviembre del año 2012, cuando se instaló la mesa de diálogos en Cuba, Cuba ha ratificado su compromiso histórico con la paz en Colombia y con los esfuerzos encaminados a poner fin al conflicto político, social y militar de ese país hermano.

El esfuerzo de la Isla, como garante y sede de los diálogos, es consecuente con la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz suscrita en la II Cumbre de la CELAC en La Habana por todos los mandatarios de la región.


Papa Francisco continúa gira por Estados Unidos

Es la primera visita del Sumo Pontífice a esa nación, donde permanecerá hasta el 27 de septiembre

23 de septiembre de 2015 22:09:04

El presidente Obama saluda al Papa Francisco al bajar del avión. Foto: AP

WASHINGTON.— El Papa Fran­cisco llegó en la tarde de ayer a Es­tados Unidos para continuar su gira procedente de Cuba, donde permaneció por cuatro días.

El Obispo de Roma fue recibido en el Aeropuerto Andrews Air Force en Washington, por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su esposa Michelle Obama, sus hijas, y por el vicemandatario Joe Biden.

Francisco, quien visita la nación norteña por primera vez, es el cuarto Sumo Pontífice que va a Estados Unidos, donde permanecerá hasta el próximo 27 de septiembre. Tam­bién sostendrá un encuentro con el presidente Obama en la Casa Blan­ca.

Durante su estancia de cinco días será el primer Papa en intervenir en ambas Cámaras del Congreso de esa nación mañana 24 de septiembre. Al respecto, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo a medios norteamericanos que “estamos conmovidos de que el Santo Padre haya aceptado nuestra invitación”.

Recorrerá además el National Mall o Explanada Nacional, una zo­na al ai­re libre en el centro de Washington D.C; sostendrá un en­cuentro con los Obis­pos de Estados Unidos en la Ca­tedral de San Mateo en la capital; y oficiará una misa en el Santuario Na­cional de la Inmaculada Concep­ción de Washington.

En Nueva York, segunda parada de su gira, asistirá al Segmento de Alto Nivel de Naciones Unidas el 25 de septiembre; y realizará otras actividades en esa ciudad. El Vaticano comunicó ayer que la bandera de la Santa Sede será izada por primera vez en la sede de las Naciones Uni­das. La Santa Sede es uno de los dos Estados reconocidos a nivel mundial como soberanos que no son mi­em­bros de la ONU, pero posee c­a­lidad de Observador, junto a Pa­lest­i­na. En julio del 2004, recibió todos los derechos de una incorporación plena a excepción del derecho a voto y son habituales las intervenciones de su actual Observador Per­­manente, Monseñor Bernardito Auza.

El Papa Francisco se trasladará luego hacia Filadelfia para asistir al Encuentro Mundial de las Familias en el Seminario San Carlos Bo­rro­meo.

Y será el mismo día que el Papa Francisco se dirija a la Asamblea Ge­neral ante una gran cantidad de líderes del mundo.

En un comunicado enviado a los medios, se detalla que “después de consultar con la Santa Sede, las Na­ciones Unidas izarán por primera vez la bandera de la Santa Sede la mañana del 25 de septiembre, de tal forma que será expuesta para la llegada del Papa Francisco en la sede de las Naciones Unidas”.

El Papa Francisco llegó a Estados Unidos procedente de Cuba, donde cumplió una intensa agenda. Tras su partida, escribió en la red social Twitter: “Gracias a todos los cubanos. Gracias de corazón”.


Presidente Santos viaja este miércoles a La Habana para acelerar proceso de paz en Colombia

CRBZAVN - Septiembre 23, 2015

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que viajará este miércoles a La Habana, Cuba, con el propósito de acelerar el proceso de paz, que desde 2012 se negocia en la isla, entre el Gobierno neogranadino y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-EP), con el propósito de poner fin al conflicto interno de más de 50 años.

“Haré escala en La Habana para reunión clave con negociadores con el fin de acelerar el fin del conflicto. La paz está cerca”, anunció el jefe de Estado colombiano a través de su cuenta oficial en la red social Twitter, @JuanManSantos.

Desde noviembre de 2012, el Gobierno de Colombia y las Farc-EP han mantenido conversaciones para poner punto final a más de 50 años de conflicto armado entre ambas partes, conflicto que ha dejado a su paso la muerte de aproximadamente 220.000 personas.

En La Habana se han logrado acuerdos parciales en tres puntos de la agenda: reforma rural integral, participación política y drogas ilícitas.

Cuba y Noruega actúan como garantes de la mesa de conversaciones por la paz y han llamado en reiteradas ocasiones a las dos partes a acordar un alto al fuego bilateral y definitivo.


ALGUIEN DEBERIA DECIR ¡BASTA!

Jorge Gómez Barata

La visita del papa Francisco, que ha entronizado en el discurso político cubano o sobre Cuba ideas interesantes y magnificas, llamados pertinentes y exhortaciones oportunas, ha dado pie a ciertas especulaciones asociadas a enfoques, que impiden una cabal percepción de la realidad política cubana. Uno de esos fenómenos son los llamados a la necesidad de una presunta reconciliación de los cubanos. 

Aunque desfasada, esa retórica confunde, sobre todo cuando alude a los emigrados y hace cripticas referencias a una presunta necesidad de reconciliación interna. No se necesita ser un investigador eminente, ni desclasificar archivos para afirmar que a nivel social y gubernamental no hay en la sociedad cubana hostilidad hacia los emigrados, ni manifestaciones de rechazo o discriminación hacia ellos.

Hace casi cuarenta años, en 1978, cuando en la colonia cubana radicada en Miami surgieron fuerzas, aunque minoritarias y políticamente frágiles que propusieron una actitud  constructiva hacia la nación cubana y promovieron un acercamiento nacional, inmediatamente la dirección cubana reaccionó positivamente. Fidel Castro convocó al diálogo.

En noviembre de 1978 viajaron a La Habana cerca de un centenar de emigrados. La agenda del encuentro incluyó autorización a los emigrados para visitar el país, cosa que  fue resuelta. En 1979 más de 100 000 compatriotas viajaron a Cuba, y la cifra no hace más que crecer. Al pedido de facilidades para la reunificación familiar, al menos por parte de Cuba, no existen obstáculos.

El asunto más complejo estuvo relacionado con la situación de las personas condenadas por delitos contrarrevolucionarios, que fue saldado con el inmediato indulto de unos 3600 reclusos, todos los cuales, junto con sus familiares, fueron autorizados a salir del país. En los últimos veinte años se efectuaron tres conferencias llamadas de la Nación y la Emigración, y decenas de otros encuentros, incluyendo un elevado número de seminarios sobre Democracia Participativa conducido por emigrados.

Los intercambios de visitas familiares por un doble carril, el envío de remesas en dinero y en especie, el retorno de emigrados que desean reasentarse en el país, y las posibilidades de que vuelvan a trabajar y vivir en su patria es cosa común. ¿De dónde entonces sale la idea de que es preciso reconciliar a personas que no se agreden, no se temen, no se odian, y conviven en perfecta armonía?

Otro asunto es la existencia de personas que en Cuba o fuera de ella, por sus propias razones, se mantienen alejados de sus familias, desaprueban las políticas de conciliación aplicadas durante casi 40 años, e incluso persisten en realizar actividades contrarias a esos esfuerzos.

Otros entuertos, lamentablemente vigentes y que no se relacionan con actitudes hostiles a los emigrados, son la existencia de medidas burocráticas y arbitrariedades aplicadas por organismos cubanos, que crean obstáculos artificiales, y demeritan las políticas estatales respecto a la emigración, y que deberían ser inmediata y definitivamente desmanteladas, de ser posible, de un plumazo.

Lo referido a la pertinencia de una presunta reconciliación nacional sea trata de un ejercicio que manipula y magnifica situaciones reales aunque no de tal relevancia.  Aunque hay problemas diversos, y existen elementos de la sociedad cubana que quisieran ejercer, con mayor libertad, el derecho a pensar diferente y expresar más libremente e institucionalmente ese pensamiento, no hay en Cuba una confrontación interna, ni tensiones políticas de envergadura tal que demanden un diálogo.

Tengo la certeza de que tales desencuentros serán resueltos en la medida en que se avance en el perfeccionamiento de las instituciones, se democratice la sociedad, se progrese en la creación de nuevos instrumentos constitucionales y jurídicos, sea más eficaz la administración de justicia, y se profundice la actualización del modelo económico.

Alguien debiera ponerle fin a la retórica que insta a reconciliar lo que esta conciliado. Obviamente, esas acciones corresponden a las instituciones políticas cubanas, en primer lugar al gobierno y al partido, que deben pronunciarse claramente y aportar los elementos para que, de una vez por todas, la reconciliación sea reconocida como lo que es: un hecho. Allá nos vemos.

La Habana, 23 de septiembre de 2015