domingo, 13 de septiembre de 2015

Elecciones en EEUU: Los últimos son los primeros en una contienda sin líderes

Por Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Publicado en Cubadebate el 12 septiembre 2015

Donald Trump. Foto: Tomada de AFP

Durante la temporada veraniega que toca a su fin, la fase de primarias en el proceso de elecciones presidenciales de 2016 en los Estados Unidos se ha caracterizado por la algarabía mediática que tiene como su centro de inspiración al mega-empresario Donald Trump. Para sorpresa de los expertos políticos y preocupación del resto de los contendientes y del estamento tradicional bipartidista estadounidense, Trump ha sido catapultado, con amplia ventaja, al lugar cimero entre los diecisiete principales  aspirantes republicanos, según la conclusión unánime de las encuestas de opinión pública.

Además, desde que el 6 de agosto tuvo lugar el primer debate presidencial público entre los aspirantes republicanos, la figura del neurocirujano afroamericano, Ben Carson se ha disparado en las encuestas hasta alcanzar un segundo lugar de preferencia. Carson, es un conservador y desde 2014 afiliado de “pura cepa” al Partido Republicano pero, como en el caso de Trump, no es un político profesional ni cuenta con el apoyo del liderazgo republicano ni de grandes donantes o importante comités de acción política.

Y también la ex ejecutiva principal de la multinacional Hewlett Packard y derrotada aspirante a senadora por California en 2010, Carly Fiorina,  ha reforzado su posición colocándose en el sexto lugar entre los aspirantes republicanos, según el promedio calculado por Real Clear Politics de las encuestas nacionales realizadas entre el 20 de agosto y el 8 de septiembre por cinco reconocidas organizaciones.

Estos resultados dan fuerte respaldo al criterio de que el atractivo de Trump como aspirante a la nominación republicana no es un fenómeno exclusivo o reflejo de su persona, sino del descontento o decepción de los votantes republicanos con la actuación de los políticos profesionales de su partido.

De hecho, el promedio calculado por Real Clear Politics da una mayoría absoluta (50,8%) a la suma de las preferencias por Donald Trump (29,8%), Ben Carson (16,0%) y Carly Fiorina (5,0%), ubicándolos, respectivamente, en el primero, segundo y sexto lugar. Los ocupantes del tercero, cuarto y quinto lugares (todos ellos políticos profesionales) suman solo el 20,8 % de las preferencias y son, respectivamente,  el ex gobernador de Florida Jeb Bush (8,3%), el senador por Texas Ted Cruz (7,0%) y el senador por Florida Marco Rubio (5,0%).Del séptimo al onceno lugar con una puntuación total en las encuestas de 17,4% se ubican, en ese orden: el gobernador de Wisconsin, Scott Walker (4,8%); el ex gobernador de Arkansas,  Michael Huckabee (4,3%); el gobernador de Ohio, John Kasich (3,8%); el gobernador de New Jersey,  Chris Christie (2,5%); y el senador por Kentucky, Rand Paul (2,0%).

Estos once aspirantes serán los invitados al segmento estelar del  segundo debate de los aspirantes republicanos punteros el próximo miércoles 16 de septiembre. Los restantes aspirantes  deberán conformarse con un debate que tendrá una cobertura y duración de nivel secundario según las reglas establecidas por la CNN, órgano organizador y difusor del evento. Son ellos, el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal; el senador por South Carolina, Lindsey Graham; el ex senador por Pennsylvania, Rick Santorum and eñ ex gobernador de New York, George Pataki. Estaba incluido el ex gobernador de Texas, Rick Perry, pero el pasado 11 de septiembre anunció que retiraba su aspiración; el primero de los principales aspirantes republicanos que anuncia esa decisión, dando inicio a la cuenta regresiva en la categoría de “aspirantes”. El aspirante restante,   el ex gobernador de Virgina, Jim Gilmore, ni siquiera logró alcanzar el 1,0% en una encuesta, requisito mínimo para participar en el debate. Ahora es un fuerte candidato a retirarse de la contienda.

Ni Trump, ni Carson, ni Fiorina son “políticos  profesionales” o han ocupado cargos electivos o gubernamentales, aspecto que revela la falta de credibilidad que tienen los líderes y las estructuras partidistas no solo entre sus propios correligionarios, sino incluso entre los votantes calificados como independientes. Trump ni siquiera es un afiliado al Partido Republicano y fue forzado por el Comité Nacional Republicano a firmar un compromiso de que no aceptaría ser nominado por un tercer partido, lo cual hizo para poder seguir ocupando un lugar entre los aspirantes republicanos.

La proliferación de candidatos republicanos, la alta aceptación de los que no son “políticos profesionales” y el poco entusiasmo con que han sido acogidos por los afiliados  constituyen indicios de la ramificación hacia el sistema político tradicional norteamericano de la crisis más general que afecta la sociedad de los Estados Unidos, aspecto que ya comienza a ser reconocido por los propios políticos y comentado por los analistas especializados en los grandes medios de difusión de ese país.

Aunque en menor medida, una situación similar se presenta en el Partido Demócrata ante la sostenida caída en las encuestas que viene experimentando la favorita absoluta, Hillary Clinton. En contraste, al  senador independiente por Vermont y autoproclamado social-demócrata, Bernard Sanders, se le prodiga una amplia atención por el sorprendente respaldo alcanzado en su aspiración a la nominación como candidato presidencial del Partido Demócrata, recaudando una suma por encima de lo esperado con donaciones individuales relativamente pequeña y sin apoyo de ningún PAC o Super PAC, con entusiastas concurrencias a sus eventos de campaña electoral y la incorporación de un gran número de jóvenes especialistas en informática y computación que aportan voluntariamente a la campaña sus conocimientos para la delicada y costosa actividad  de diseño, organización y control de trabajo electoral.

Paralelamente, han trascendido al domino público las gestiones que viene realizando el vicepresidente de la república, Joseph Biden,  sondeando sobre el apoyo que recibiría de grupos sociales, líderes demócratas y grandes donantes ante su eventual decisión de aspirar a la nominación por el Partido Demócrata.

La evebntual decisión de Biden, quien ha creado un pequeño equipo de campaña electoral y debe anunciar su decisión en los próximos días, alcanza una mayor repercusión ante el sentimiento prevaleciente en los votantes que Hillary no es confiable ni honesta en sus reacciones ante acusaciones como las relacionadas con el uso para asuntos oficiales de su cuenta personal de correo electrónico, entre otras.

Hasta ahora ninguna de esas acusaciones ha podido ser sustentada, pero su imagen pública está siendo dañada. Por su parte, Joseph Biden ha tenido que hablar públicamente de su posible presentación como aspirante a la nominación por el Partido Demócrata, pero cuidándose mucho de dar alguna señal sobre cuál será su decisión final. De todas formas, llama la atención que Biden no descarte de plano la posibilidad de aspirar y le deje el camino libre a Hillary. El único argumento público para no tomar una decisión es de carácter íntimo: la trágica muerte de su hijo, víctima de un cáncer del cerebro.

La tradición política marcaba a Biden como el candidato natural, después de haber fungido como vicepresidente durante ocho años, pero siempre fue opacado por la sombra de la aspiración de Hillary Clinton. Si Biden se decide a aspirar, la explicación solo es una: la vulnerabilidad de la otrora considerada imbatible Hillary Clinton.

En este escenario, el senador Bernard Sanders comienza a mostrar una fuerza electoral insospechada cuando comenzó su campaña. Una encuesta del pasado 10 de septiembre, lo colocaba un 11% (49%-38%) por encima de Hillary en la preferencia de los afiliados demócratas en Iowa. Cinco días atrás, otra encuesta en New Hampshire de NBC News/Wall Street Journal, le otorgaba una ventaja mínima de 1% (41%-40%).

De los resultados que tengan las investigaciones en curso podría depender el futuro de Hillary como candidata. Si estas no llegan a concretarse en inculpaciones, el cuestionamiento a su candidatura podría disolverse en el tiempo que falta hasta el inicio de los eventos de primarias a partir del 1º de febrero de 2016. No solo Hillary es favorita por amplia ventaja en las encuestas en el ámbito nacional, sino es la aspirante más reconocida  nacional e internacionalmente, cuenta con mayor respaldo financiero, el apoyo del liderazgo demócrata, es aceptable para el sector liberal demócrata, ha organizado un fuerte y experimentado equipo de campaña y ya tiene desplegado sus activistas en los cincuenta estados del país.

Estas son las razones por las cuales hay un número tan reducido de aspirantes demócratas. Ni Martin O´Malley, ex gobernador de Maryland, ni el ex senador por Virginia Jim Webb, ni el ex senador y ex gobernador de Rhode Island, Lincoln Chaffe, originalmente republicano y desde 2013 afiliado al Partido Demócrata, han logrado organizar una campaña con  alguna significación y los tres juntos solo alcanzan el 5% de las intenciones de voto en el mencionado promedio de las encuestas calculado por Real Clear Politics.

Cuando resta un año para el comienzo de la etapa de elecciones generales, el proceso se caracteriza por la incoherencia en las campañas de los aspirantes republicanos, donde prima el factor de la peculiar manera de actuar de Donald Trump quien ha logrado imponer un estilo demagogo, agresivo, de ataques personales contra sus contrincantes, prepotente y echando a un lado las normas de comportamiento que han sido habituales en la arena política donde se enfrentan los llamadas partidos mayoritarios. Del lado demócrata, prima la actitud cautelosa. En fin, queda mucho tramo por recorrer y muchas confrontaciones que dilucidar.

Como dice el poeta: se hace camino al andar.

*Parodi es autor del libro “Cuba-Usa; Diez Tiempos de una Relación” (Editorial Ocean Press, Mexico, 2010 y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012) y del libro “El Espectáculo Electoral Más Costoso del Mundo”   (Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2015).

La Habana, 12 de septiembre de 2015


Avanzan en la implementación de la televisión digital en Cuba

Publicado en Cubadebate el 13 septiembre 2015

Cuba ya superó la etapa de definición de la norma de televisión digital -la más difícil-  y avanza en la fase de puesta en marcha con el despliegue de los primeros transmisores en casi todas las cabeceras de provincia con buena cobertura.

Eduardo Cabrera Abizaid, investigador del Instituto de Investigación y Desarrollo de Telecomunicaciones de Cuba (LACETEL), habló acerca de las perspectivas de la televisión digital terrestre en la Isla.

Aseveró que en la actualidad laboran en la creación y perfeccionamiento de la tecnología necesaria para que la población, una vez adquirido los medios necesarios acceda con mayor calidad a la señal digital.

Cabrera explicó que la Tv digital es un sistema abarcador que engloba muchos elementos, Radio Cuba se encarga de la transmisión de la señal, LACETEL verifica y certifica las cajas decodificadoras y Antena Villa Clara elaboró los diseños de factibilidad para la recepción correcta de la señal.

Precisamente todos esos temas se abordarán en el Tercer Foro Internacional de Televisión Digital, que se desarrollará del 14 al 16 de septiembre en las instalaciones del hotel Meliá Habana, con la presencia de especialistas e investigadores de Argentina, Brasil, España, Ecuador, China y Cuba.

Según Cabrera, uno de los aspectos más importantes que se debatirá en la cita será la modulación de DTMV- actualmente en Cuba- y la nueva versión que es de DTMV-A, versión mejorada adoptada en 2010.

Durante el foro se probará una nueva versión, superior a la existente, con mayor capacidad de transmisión y más robusta -aseguró Cabrera- y habilitaremos un área de muestra para socializar los resultados,  pues eventos como estos buscan promover el intercambio de experiencias encaminado a desarrollar posibilidades de investigación.

El investigador de LACETEL informó también que en otros temas se debatirá sobre los sistemas de recepción por antenas y cables y acerca de la interactividad, soluciones software y las especificaciones técnicas de los receptores de televisión digital, su sensibilidad y compatibilidad magnética.

LACETEL dio sus primeros pasos en enero de 1964 con el nombre de Laboratorio Central de Telecomunicaciones, y surgió ante la necesidad de resolver problemas de alto nivel que requerían la ejecución de investigaciones aplicadas.

En junio de 1991 cambió su denominación a Instituto de Investigación y Desarrollo de Telecomunicaciones, adscrito al Ministerio de las Comunicaciones.

(Tomado de Tiempo 21)


¿Obama podía hacer otra cosa?

LEY DE COMERCIO CON EL ENEMIGO

Los entendidos apuntan a que si no mantenía esa Ley se hubiese quedado sin facultades para continuar su política hacia Cuba, pero habría que ver cuánto más hará en su “flexibilidad”

Por LAZARO BARREDO MEDINA

El entramado jurídico en Estados Unidos sobre Cuba es muy enrevesado, sobre todo cuando se han dictado cientos de medidas ejecutivas y una enorme cantidad de enmiendas a leyes y leyes en sí misma para sostener durante más de 50 años una política de agresión continuada.

Eso es lo que se ha visto este viernes cuando el presidente Barack Obama renovó por otro año   la aplicación a Cuba de la Ley de Comercio con el Enemigo, medida legislativa de 1917 que sólo se aplica a  la isla en estos momentos. Un alto funcionario del Gobierno explicó a medios de prensa  bajo anonimato que esa prórroga implica que Obama sigue manteniendo su autoridad y "flexibilidad" para relajar las sanciones a Cuba mediante decretos ejecutivos.

En otras palabras, el mandatario contra sus deseos no la podría eliminar pues de lo contrario perdería facultades discrecionales para modificar precisamente el sistema de sanciones contra la isla. Tiene que mantener una ley  punitiva para contrarrestar sus propios efectos. Tal es la paradoja.

La llamada Ley de Comercio con el Enemigo a la que John F. Kennedy recurrió en 1962 para implementar el bloqueo económico a la isla, tras varias decisiones ejecutivas  que venían aplicándose desde 1959 por su antecesor Dwight Eisenhower, ha sido renovada desde entonces, año tras año,  por los nueve siguientes presidentes. Esa legislación autoriza al mandatario a imponer y mantener restricciones económicas a Estados considerados hostiles.

Algunos comentarios publicados en la prensa estadounidense señalan que el efecto de esa ley en términos de las sanciones a Cuba es más simbólico que real porque el bloqueo  se ha reforzado a lo largo del último medio siglo mediante otros estatutos, incluido uno que estipula que solo el Congreso puede levantarlo por completo.

Efectivamente,  como parte de la legislación Helms-Burton  se aplicó como elemento adicional la codificación de bloqueo en  y en un precedente inaudito se dejó en manos el Congreso la decisión de levantarlo, siempre bajo ciertas condiciones como era el deseo de los sectores políticos  estadounidenses más recalcitrantes y la presión de la mafia de Miami.

Pero el simbolismo es en apariencias. Desde hace varias semanas, Robert Muse,  un abogado en Washington, DC, con experiencia en las leyes estadounidenses relacionadas con Cuba, viene advirtiendo que "La Ley de Comercio con el Enemigo es, con mucho margen, el estatuto principal que activa el embargo (bloqueo). Pero también es el único que confiere la actividad ejecutiva al presidente para relajar el embargo a Cuba". De acuerdo con sus comentarios fue en base a esa ley que Estados Unidos adoptó en 1963 las regulaciones para el control de activos cubanos, que prohíben toda transacción financiera con Cuba no autorizada por el Departamento del Tesoro y que suponen "el 95 % del embargo".

El jurista comentó a la prensa que a primera vista, Obama entraría en una contradicción si, después de ocho meses insistiendo en que el Congreso debe levantar el embargo, mantenía  a Cuba vinculada a la ley que permitió instaurar esa medida hace cinco décadas. Pero argumentó que, si Obama dejaba que el 14 de septiembre caducara la disposición sobre Cuba en la Ley de Comercio con el Enemigo, podría perder su "flexibilidad para conceder permisos y cambiar las reglas" de aplicación del embargo (bloqueo), que pasaría a estar en manos del Congreso en todas sus dimensiones.

El aval de Muse sobre el tema  es muy alto. Entre sus clientes se encuentran las principales empresas dedicadas al comercio internacional y la inversión extranjera directa. Ha testificado sobre temas legales relacionados con Cuba ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos; la Comisión de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional Permanente de la Cámara de los Comunes canadiense; la Subcomisión de Comercio de la Comisión de la Cámara de Representantes de Medios y Arbitrios y el Comité de Relaciones Económicas Exteriores del Parlamento Europeo (Bruselas), así como el grupo entre los partidos del Parlamento sobre Cuba (Estrasburgo).

“Si Obama usa su autoridad ejecutiva respecto al embargo, éste se quedaría como un trozo de queso que tiene tantos agujeros que ya no le queda queso. Sería una reliquia", advirtió este renombrado abogado.

Otros estudiosos del complicado entramado legislativo estadounidense coinciden en esa apreciación de que el mandatario puede hacer mucho más y que su margen de maniobra es muy elevado. Sustentan el fundamento de que son pocas las limitaciones que tiene como, por ejemplo,  no puede autorizar el comercio de bienes de subsidiarias norteamericanas y Cuba; tampoco puede consentir transacciones con propiedades  nacionalizadas a estadounidenses; no puede autorizar los viajes con fines turísticos ni puede violar la determinación de que en el comercio de productos agrícolas , Cuba debe pagar en efectivo y por adelantado. Obama, igualmente, no puede abolir el bloqueo.

Pero en todo lo demás, puede actuar en correspondencia con su autoridad. Así que, como dice el amigo Taladrid, saque Ud. sus propias conclusiones.

La Habana, 12 de septiembre de 2015