jueves, 27 de agosto de 2015

Integran comisión que analizará antejuicio contra Pérez Molina

Guatemala, 27 ago (PL) El Congreso guatemalteco integró hoy por sorteo la comisión pesquisidora, que próximamente expondrá en sesión plenaria un informe al respecto para determinar si se le retira la inmunidad al presidente Otto Pérez Molina.

La comitiva está presidida por el diputado Mario Linares del oficialista Partido Patriota, mientras los demás integrantes son Mario Barrios y Sergio Celis (de Lider), Gloria Sánchez Abascal (PP) y Nineth Montenegro (de Encuentro por Guatemala).

Los cinco parlamentarios analizarán si existen o no indicios para que Pérez Molina sea investigado, según el antejuicio promovido por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad, entes que lo señalan por supuesta defraudación aduanera.

Para quitarle la inmunidad al mandatario se necesita el voto favorable de al menos 105, de los 158 asambleístas.

La pesquisa no tiende a determinar la culpabilidad ni la inocencia del funcionario investigado, pues su objetivo es establecer la existencia y veracidad de hechos que deban ser conocidos por un juez del ramo penal.

Según la ley, a esa comisión corresponde determinar si la investigación se promovió por razones espurias, políticas o ilegítimas en afán de involucrar a un determinado funcionario, en este caso el jefe del Ejecutivo.

El órgano Legislativo decidió hace dos semanas mantener la inmunidad del mandatario, tras realizarse una votación sobre el antejuicio solicitado en su contra por su presunta complicidad en dos casos de corrupción.

Un total de 88 diputados votaron a favor y 26 se opusieron a investigarlo por señalamientos de su supuesta implicación en la red de fraude aduanero denominada La Línea y en un contrato anómalo entre el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y la farmacéutica Pisa.

Ese antejuicio fue interpuesto por el secretario general del movimiento político Winaq, Amílcar Pop.

Miles de ciudadanos demandan la dimisión de Pérez Molina, quien perdió el apoyo de la cúpula empresarial, la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de Cuentas, mientras casi un veintena de funcionarios de su gabinete renunciaron en los últimos cinco días.

pgh/rsm


Guatemala: no basta con la renuncia de Pérez Molina

Ángel Guerra Cabrera

La decisión de la Corte Suprema de Guatemala de abrir el proceso de antejuicio al presidente Otto Pérez Molina como cabecilla principal de una gigantesca trama de corrupción, marca un punto de inflexión en la grave crisis política que sacude al país. El gobierno, paralizado hace semanas, ya se desmoronó.

El escándalo estalló en abril de este año y desencadenó un movimiento de indignación que ha llevado a multitudinarias protestas, inicialmente de las clases medias y estudiantes a las que se han sumado crecientes sectores de la población, incluyendo a las combativas comunidades indígenas y campesinas.

La investigación de la fiscalía y de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala(CICIG) ha evidenciado delitos de altos funcionarios del gobierno, entre ellos la vicepresidenta Roxana Valdetti, quien se vio forzada a renunciar y ya está presa y es juzgada por un tribunal.

Pero estos hechos no comienzan con el actual gobierno y no pueden explicarse a fondo si no se ahonda en sus profundas raíces en la historia guatemalteca, en las consecuencias socio-política de la grosera injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de este país y directamente relacionado con ello, la aplicación, a partir de los ochentas, de las  criminales, superexplotadoras y depredadoras políticas neoliberales.

Sin ir más atrás, a partir del golpe de Estado orquestado en 1954 por la CIA y las más altas instancias de Washington, que derrocó al presidente constitucional Jacobo Árbenz, el país quedó gobernado por una estrecha alianza formada por la embajada estadunidense, las cámaras empresariales y los militares de ultraderecha, huevo de la serpiente de la genocida actividad contrainsurgente de las fuerzas armadas hasta la firma de los acuerdos de paz con la guerrilla en diciembre de 1996. Según los cálculos de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU el genocidio maya arrojó un saldo de 200 000 muertos y desaparecidos de esa etnia, además de un número considerable de opositores políticos y bases de apoyo de la guerrilla.

Aunque el genocidio terminó, no así la impunidad de sus autores, entre ellos Pérez Molina, ni las masacres eventuales de indígenas, ni la represión. Los acuerdos de paz abrieron relativamente el espacio político con elecciones a la gringa pero apenas tocaron la secular estructura de dominación imperialista-oligárquica. Grandes empresarios, jefes militares y la gran mayoría de los políticos se subordinan a la Embajada de Estados Unidos y son cómplices de aquella en el control sobre la sociedad civil. Igualmente, manejan grandes negocios nacidos durante la guerra sucia y desarrollados en los años posteriores, incluyendo una jugosa participación en el tráfico de drogas, en el contrabando y en otras actividades criminales.

De hecho, de los años de guerra nacieron dos grupos criminales en el seno del ejército: El Sindicato y la Cofradía, cuyas actividades han continuado después, casi siempre con la complicidad del Ejecutivo.

Teñidas por las características de cada país, es evidente que las políticas neoliberales han impulsado la corrupción en el paneta entero y no solo en América Latina y el tercer mundo, al estimular la prevalencia del individualismo, el egoísmo, el consumismo, el hedonismo, la pobreza, el desempleo y, en general, la subordinación de lo público a lo privado. Redes de corrupción y compadrazgo entre empresarios, políticos y militares, las hay también y muy tupidas en el mundo “desarrollado”, comenzando por Estados Unidos. Remember el monumental e impune fraude financiero de 2008.

Causa hilaridad cuando se lee u oye a los loros amaestrados del sistema llenarse la boca para decir: “esto no pasa en las democracias consolidadas. ¿Cuáles? ¿Esas donde se compran las elecciones? Y es inevitable volver a pensar en el vecino del norte.

La calle pide la renuncia y el enjuiciamiento de López Molina y es muy probable que lo consiga pues ya logró asustar a las cámaras empresariales, que de la noche a la mañana, exigen lo mismo. Y a la embajada gringa, que a través de aquellos y de la CCIG tira de los hilos para impedir que el país se le vaya de las manos, que las elecciones neoliberales “resuelvan” el problema para que todo siga igual. Los horroriza el fermento de indignación popular desatado, que si logra organizarse puede eventualmente pelear por cambios democráticos verdaderos que desemboquen en una Asamblea Constituyente ciudadana, no de los partidos políticos del sistema.

Twitter: @aguerraguerra


Cuba: el derecho humano a la educación

Por Pedro Martínez Pírez

Más de dos millones de cubanos como alumnos o profesores participarán en el curso escolar que, desde los Círculos o guarderías infantiles hasta la Universidad, se iniciará el próximo martes primero de septiembre en el país que hace 54 años pudo proclamarse como primer país libre de analfabetismo en América.

Y tan importante como los números es que la educación en Cuba continuará siendo un derecho humano básico para todos los ciudadanos del archipiélago cubano, es decir, un servicio gratuito para todos los estudiantes, algo que para muchas otras naciones en el mundo continúa siendo una aspiración o un sueño inalcanzable.

Y que Cuba mantenga la gratuidad de la enseñanza y de la salud en el 2015, luego de más de medio siglo de bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, es un hecho notable. Aunque para mantener estas gratuidades, así como la seguridad social y otros servicios, Cuba ha tenido que realizar ajustes hacia una mayor racionalidad y ahorro de recursos a tono con los cambios que se llevan a cabo en el país para preservar los logros esenciales del sistema social cubano.

Y en el curso escolar que se iniciará la próxima semana el Estado cubano ha hecho esfuerzos para completar la nómina de profesores, restaurar muchos de los 10 mil 350 centros escolares de todas las provincias del país y destinar más de 17 millones de dólares a importaciones de materiales gastables para el nuevo curso escolar.

Son los nuevos desafíos de un pequeño país que se empeña, contra viento y marea, en mantener y perfeccionar su modelo social y económico, fortalecer sus sistemas de Educación y Salud, y enfrentar los retos de la baja natalidad y del robo de cerebros alentado desde el exterior.

Por eso es tan alentadora la noticia de que en el próximo curso escolar, si bien decrece la matrícula en las enseñanzas primaria y secundaria, aumenta en el nivel preuniversitario, así como en las escuelas de formación de personal docente y de técnicos y profesionales.

También aumenta la matrícula en los Círculos o Guarderías Infantiles para que 2 mil 700 madres trabajadoras puedan mantenerse en sus puestos de trabajo.

Pero tal vez el desafío mayor para la educación cubana en el próximo curso escolar es lograr que, además de instrucción de calidad, los jóvenes adquieran valores que reafirmen su cultura integral y su identidad nacional en un mundo que se transforma día a día y en el que los países ricos tratan de utilizar las nuevas tecnologías para domesticar las mentes de la juventud.

La Habana, 27 de agosto de 2015