domingo, 16 de agosto de 2015

Cuba venció a Argentina en torneo femenino FIBA Américas 2015

Editado por Pedro Manuel Otero

Equipo cubano de baloncesto femenino

La Habana, 16 agosto (RHC-JR).- La selección cubana de baloncesto femenino derrotó este sábado al plantel de Argentina 89-79 en tiempo extra, para asegurar su pasaje a la final del torneo FIBA Américas 2015 que organiza la ciudad canadiense de Edmonton.

Las cubanas lograron reponerse de una   reacción contundente de las argentinas en la segunda mitad del duelo para sentenciarlas en los cinco minutos suplementarios.

Cuando se fueron al descanso intermedio, las antillanas gozaban de una cómoda ventaja de 12 puntos, tras dominar ambos cuartos (25-21 y 20-12).

Sin embargo, las sudamericanas  regresaron a la cancha «irreconocibles». En diez minutos le dieron la vuelta completa al marcador con pizarra de 27-13.

La escena quedaba lista para que en la última manga (supuestamente) se definiera el primer finalista. El marcador era un cachumbambé. Cuando faltaban dos segundos, las sudamericanas negociaron el abrazo a 73 unidades en el tiempo reglamentario, al apoderarse de un rebote ofensivo y convertirlo en canasta.

A través del sitio web oficial de la competencia, se intuía que las argentinas estaban en un momento psicológico superior, pero era solo eso, una creencia a la distancia. Las cubanas impusieron su respeto en el tiempo suplementario (16-6).

A la ofensiva, la pívot Clenia Noblet estuvo inmensa con sus 29 puntos, y varias de sus canastas fueron en momentos cruciales. También se lució al ataque la base organizadora Ineidis Casanova con 17 cartones.

El equipo que gane el campeonato estará en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016.


ESTADOS UNIDOS: LA REPÚBLICA

Jorge Gómez Barata

Admitámoslo: Estados Unidos, nuestro vecino y según ha proclamado recientemente John Kerry, presunto ex adversario, ha desempeñado un papel central en la historia de Cuba. Ellos diseñaron el estado y las instituciones de la Republica y fomentaron su modelo económico. No hay manera de lavarse las manos. También comparten responsabilidad por el fracaso.  
 
El desembarco de Estados Unidos en Cuba en 1898 fue unilateral. Los jefes del Ejercito Libertador no intervinieron en esa decisión. No obstante, colaboraron con las tropas norteamericanas, y participaron en la administración instalada en la Isla. Los cuatro años de ocupación transcurrieron en razonable armonía.

Por órdenes del gobernador y bajo su supervisión se efectuaron elecciones municipales y para la Asamblea Constituyente y se redactó la Constitución, exactamente la que Estados Unidos quiso. Las cosas marchaban relativamente bien y parecía que a las puertas del siglo XX, en una isla bendecida por la naturaleza,  con una magnifica élite de patricios y un pueblo humilde y bueno, florecería la democracia y el bienestar. 

La madre de todas las contradicciones surgió cuando inesperadamente, sin argumentos ni razones, Estados Unidos concibió e impuso la Enmienda Platt, que envenenó las relaciones de la potencia con Cuba y sus elites avanzadas a lo largo de los 56 años de existencia de la primera república y todavía hoy proyecta su nefasta sombra. 

Para colmo de las inconsecuencias, la Enmienda fue utilizada no sólo para limitar la soberanía de Cuba, sino que se apeló a ella para involucrarse en la política doméstica. En 1906, cuatro años después de instada la República, su primer presidente, un general mambí electo bajo la ocupación, protagonizó un conato electoral, y ante la reacción en su contra, llamó a los americanos, que de modo insólito protagonizaron la segunda intervención.

En presidente McKinley envió a Cuba, en calidad de “gobernador provisional”, nada menos que a su secretario de guerra, William Taft. En 1912, con motivo de otro conflicto interno, siendo presidente, el propio Taft, envió a los acorazados.   

Al amparo de tal estado de cosas la República se convirtió en una caricatura, donde un diseño de estado y de sistema político idéntico al de Estados Unidos funcionaba sobre la base de las prácticas típicas de las repúblicas bananeras, convirtiéndose no en la democracia legítima y próspera que pudo ser, sino en un paraíso no solo para los capitales norteamericanos, sino también para las mafias y los politiqueros vernáculos.

En ese período decisivo, Estados Unidos no hizo nada para influir positivamente en Cuba, y entronizar, en la sociedad que emergía del colonialismo y la ocupación por sus tropas, las prácticas democráticas y la eficiencia administrativa y económica que lo caracterizan. Todo lo contrario. Cien años después de haber debutado en América Latina, aparecieron en Cuba los dictadores, primero Gerardo  Machado, y luego Fulgencio Batista.

No obstante, no solo es de sombras esa historia, en la que también hubo luces y éxitos económicos, productivos, y culturales relevantes que forman parte de nuestra historia. En aquellos cincuenta años se forjó la conciencia nacional, se desarrollaron las clases populares, creció una intelectualidad comprometida con el país, y aparecieron los líderes y las organizaciones, cuya predica y acción abrirían caminos.

Respecto a Estados Unidos se creó una relación pueblo a pueblo que ha sobrevivido a todos los avatares.  

El saldo general convirtió en indefendible a la república cubana. La Revolución respondió al golpe de estado de Batista en 1952, a la espeluznante situación económica que afectaba a las grandes masas del país, y a la oprobiosa dictadura, evidenciando el colapso del modelo político que diseñaron y prohijaron los Estados Unidos.

El fracaso de la República cubana que por culpa de la Enmienda Platt nació  torcida, no es sólo de los cubanos, sino también, los Estados Unidos. Se trata de una historia que está por escribir. Tal vez la tan deseada normalización ayude a colocar cada pieza en su lugar. Luego les cuento más. Allá nos vemos.

La Habana, 16 de agosto de 2015

Venezuela: Hallan toneladas de alimentos escondidos bajo tierra

Cincuenta toneladas de alimentos escondidos bajo tierra por bachaqueros. | Foto: laiguana.tv

Telesur  -  15 agosto 2015

La Guardia Nacional Bolivariana decomisó 50 toneladas de productos alimenticios como bultos de arroz, café, pasta, cerveza, refrescos y otros artículos como detergente, crema dental, y cloro.

La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) incautó 50 toneladas de alimentos en el barrio San Juan al oeste de Maracaibo (estado Zulia), los llamados bachaqueros enterraron decenas de sacos de azúcar en el patio de una de las casas del sector. En otras viviendas, se decomisaron bultos de arroz, café, pasta, cerveza, refrescos, detergente, crema dental, y cloro, entre otros.

El mayor general Franklin García Duque, quien encabezó el operativo, dijo que el hallazgo se logró tras labores de inteligencia realizadas después de la Operación Liberación del Pueblo.


Foto: Alba Ciudad

Los contrabandistas del sector atacaron a los Guardias Nacionales para evitar que dieran con la comida enterrada, modus operandi que utilizaban para no levantar sospechas.

En el procedimiento, las autoridades incautaron 300 cédulas que se usaban para extraer productos de los supermercados, dos armas y en total, fueron detenida cinco personas.



Foto: Alba Ciudad

CONTRARREVOLUCION Y DISIDENCIA: MAS NADA DE LO MISMO

Esteban Morales

UNEAC

Sin dudas, lo ocurrido el 17 de diciembre, al declarar Obama la posibilidad de un cambio de política hacia Cuba, ha dejado descolocada a la disidencia contrarrevolucionaria interna. Otrora pieza  funcional de la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba.

Como ya hemos expresado, la contrarrevolución  cubana no existe ni nunca existió. La política de Estados Unidos la asesino en la cuna. No la dejo nacer.

La contrarrevolución,  como la disidencia política, pueden ser legítimas. Pueden oponerse a la revolución, defendiendo los intereses de un sector  social que se le enfrenta. Es decir, defienden los intereses de una clase opositora que ha perdido el poder  y desea recuperarlo. Lo hacen con un programa, un discurso político, líderes y masa. Lamentablemente, la disidencia contrarrevolucionaria llamada cubana, no dispone  de nada de eso. La política  norteamericana,  al utilizar a los potenciales contrarrevolucionarios como asalariados,  los deslegitimo desde el principio,  convirtiéndolos en mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Por eso no han logrado ni lograran nunca ser exitosos  en su empeño por arrebatar el poder político de manos de las fuerzas revolucionarias en Cuba.

El descoloque de la disidencia contrarrevolucionaria aumenta, cuando constituyen hoy  el sector que más se opone a la actual agenda del presidente Obama  con Cuba.

Obama hace ingentes esfuerzos porque estos elementos comprendan que están equivocados, que hay que renunciar a las viejas formas de hacer política contra Cuba. Que se hace necesario perfilar las tácticas manteniendo la misma estrategia.  Que los cambios de política que se están proponiendo no niegan los objetivos estratégicos de Estados Unidos   que siempre han existido con Cuba.

Pero la que ya es la vieja  disidencia contrarrevolucionaria insiste. Vivieron mucho tiempo de la actividad contrarrevolucionaria  y no quieren abandonarla, pues  para ellos el lucrativo negocio  contrarrevolucionario debe continuar. No se percatan de que  el contexto político comienza a cambiar y que debieran adaptarse a ello. Pero por las actitudes que  se le  observan se aprecia muy claramente que no  están dispuestos a modificar en nada lo que vienen haciendo hasta ahora.

Por eso considero que a la administración Obama no le va a quedar más remedio  que prescindir de ellos. Buscando nuevos interlocutores que les permitan cumplir sus objetivos de subvertir internamente a Cuba pero con tácticas diferentes. Pues los que han tratado de jugar ese papel hasta ahora ya están agotados. Carecen de todo prestigio, no tienen poder alguno de convocatoria, solo piensan en el dinero que reciben,  por el cual tiene frecuentes altercados. No tiene  funcionalidad ninguna dentro de una situación en la que Estados Unidos pretende alcanzar sus objetivos,  sin afectar el camino hacia lo que podría ser considerado.

Como un proceso de normalización de las relaciones entre ambos países. La no invitación  de esa disidencia a los actos oficiales de la apertura de la embajada norteamericana, resulta ser  una señal  muy evidente de que la administración de Obama no quería afectar el ambiente existente. Lo cual es expresión también de un alejamiento.

A mi  juicio, aunque Estados Unidos va a continuar dándoles apoyo a estas organizaciones y cabecillas, de diferentes formas, para lo cual tiene fondos aprobados que únicamente pueden ser utilizados  para sustentar  esta política, va a calibrar ese apoyo, de manera que no perjudique el actual proceso de "normalización" en curso. Pues la apuesta estratégica de la administración norteamericana, estimo   va a dirigirse hacia la búsqueda de aliados y base social de apoyo en los sectores emergentes de la sociedad cubana: empresarios, profesionales, artistas, periodistas, cooperativistas, intelectuales, jóvenes, religiosos, (en lo que no se excluye tampoco a funcionarios del gobierno, el Partido, las organizaciones de masas , e incluso de las fuerzas armadas y la Seguridad) para  la captación de líderes en esos sectores, con más credibilidad, capacidad  social y política , e incluso con otras motivaciones que no sean solo el pago directo de un estipendio en dólares y la solución de una visa para emigrar, que han sido hasta hoy las dos motivaciones básicas para el reclutamiento de los ya gastados y desprestigiados “camajanes” de la disidencia mercenaria. La administración Obama va a aplicar también, a su manera, "el cambio de mentalidad" en su estrategia diplomática y operativa para relacionarse con la sociedad cubana.

De tal modo, que la disidencia contrarrevolucionaria tendrá que cambiar para poder ganarse un espacio  dentro de la nueva política. O estas personas cambian o se verán desplazados por aquellos, que comprendiendo la nueva estrategia norteamericana, se sumen oportunistamente al cumplimiento de  sus propósitos.

Entonces bajo el nuevo contexto y métodos  de la política hacia Cuba, esta última deberá adaptarse obligatoriamente a las nuevas tácticas de la política que la administración deberá seguir durante el largo y  complejo  camino a recorrer para la normalización de las relaciones.

La Habana, 15 de agosto del 2015