martes, 21 de julio de 2015

EE.UU. aplaca a Israel; primer ministro Netanyahu promete suicidarse

Tel Aviv, 21 jul (PL) El silencio signó hoy la entrevista del secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien amenazó suicidarse si el Congreso norteamericano aprueba el acuerdo nuclear con Irán.

Carter llegó la víspera a Israel en un recorrido que abarca además a Jordania y Arabia Saudita para explicar la postura de su gobierno respecto al acuerdo firmado por la República Islámica con el Grupo 5+1 sobre su programa atómico con fines pacíficos tras 12 años de guerra verbal.

Allegados a la oficina de Netanyahu, quien lamentó la rúbrica del pacto y, en especial el levantamiento de sanciones contra Teherán, dijeron al periódico israelí Haaretz que el primer ministro habla de quitarse la vida si el Legislativo estadounidense, de mayoría republicana, refrenda el pacto.

Según el influyente cotidiano, que cita portavoces oficiales, "Netanyahu ha amenazado con matarse porque es la única opción que le queda para persuadir a los congresistas demócratas que se unan a los republicanos y voten contra su presidente e impidan la adopción del acuerdo".

A pesar del dramatismo de la situación, Netanyahu recibió con una amplia sonrisa y un fuerte estrechón de mano al titular estadounidense, pero ambos declinaron hacer comentarios tras su prolongada conversación.

El primer ministro israelí ha dado muestras de capacidad histriónica, entre las más relevantes en 2012 cuando ante una sesión de la Asamblea General de la ONU mostró lo que describió como una bomba atómica y aseguró que Irán estaba cerca de tener suficiente uranio para producirla.

El esquema que presentó ante la asamblea, dividido en tres segmentos, mostraba una bomba similar a las que aparecen en las tiras cómicas.

Antes de mencionar el suicidio, Netanyahu y su ministro de Defensa, Moshe Yaalon, declararon con pocas horas de diferencia que Israel se reserva el derecho de atacar las centrales nucleares iraníes.

Teherán ha advertido en varias ocasiones, que responderá a cualquier agresión militar israelí con golpes demoledores.

lma/msl


Aerolíneas de EE.UU. realizarán vuelos a Cuba

Pese a que los vuelos regulares no están autorizados, existen vuelos charters que vuelan a La Habana. | Foto: EFE

Telesur  -  20 julio 2015

Tras el establecimiento de las embajadas en EE.UU. y Cuba, American Airlines y United Airlines están preparados para realizar vuelos directos. Las aerolíneas estadounidenses, American Airlines y United Airlines dijeron este lunes que están listas para realizar vuelos directos entre Estados Unidos (EE.UU.) y Cuba tras la reapertura de las embajadas en La Habana y Washington, respectivamente, reseñó Notimex.

A través de un comunicado, el presidente y director general de American Airlines, Doug Parker, manifestó que "la reapertura de las embajadas de Estados Unidos y Cuba en La Habana y Washington es un paso importante hacia la construcción de nuevas relaciones comerciales y el restablecimiento de servicios aéreos regulares entre Estados Unidos y Cuba”.


"American Airlines ha operado vuelos charter a Cuba durante casi 25 años y nosotros estamos dispuestos a comenzar el servicio regular cuando esté permitido", dijo Parker. Por su parte, United Airlines felicitó a EE.UU. y Cuba por la “histórica reapertura” de sus embajadas tras haber estado cerradas por más de 50 años.

“Esperamos continuar nuestro diálogo constructivo con los gobiernos acerca de proporcionar un servicio a nuestros clientes entre nuestras dos naciones”, reza el comunicado de United Airlines.

Pese a que los vuelos regulares entre Cuba y EE.UU. todavía no están autorizados, sí existen líneas aéreas que ofrecen vuelos charters, incluyendo Envoy Air, Sun Country Airlines y Swift Air, las cuales vuelan entre Miami y La Habana. La aerolínea JetBlue Airways vuela cada sábado entre Tampa y La Habana. Los vuelos charters son aquellos que no se comercializan por las zonas regulares de venta.

Así se ha dado el proceso para restablecer relaciones diplomáticas: El 17 de diciembre de 2014 los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y EE.UU., Barack Obama, anunciaron la decisión de restablecer sus relaciones diplomáticas.

Desde entonces Washington realizó acciones paulatinas para actuar en correspondencia con esa determinación. El 16 de enero de este año, levantó ciertas restricciones comerciales y a los viajes de determinados grupos de estadounidenses a la isla, pero esas medidas dejaron intacto el bloqueo.  

En abril, cuando se realizó la VII Cumbre de las Américias, Cuba participó por primera vez desde que se creó este encuentro en 1994 . La presencia del país caribeño fue aplaudido por el mundo al ver el acercamiento que se iba enfatizando entre esta nación y EE.UU. 

Luego el 29 de mayo, EE.UU. eliminó oficialmente a Cuba de su lista de países que patrocinan el terrorismo luego de ser incluida en 1982, bajo el argumento de que servía supuestamente de refugio a militares de la organización vasca ETA y ofrecía apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).   

CONTEXTO 

Estados Unidos rompió formalmente sus relaciones diplomáticas con Cuba en enero de 1961 con la intención de derrocar la Revolución cubana.


Fue luego de más de medio siglo, fue el 17 de diciembre de 2014 cuando el presidente de EE.UU., Barack Obama, reconoció el fracaso del bloqueo económico y comercial al país antillano y dijo:  "en estos 50 años (de bloqueo) se ha demostrado que el aislamiento no funciona, hoy comienza un nuevo capítulo en nuestra relación con Cuba".

Hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas

Al dejar inaugurada la sede diplomática cubana en Washington, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, ratificó la voluntad de avanzar hacia la normalización de relaciones con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos

Autor: Ismael Francisco

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
20 de Julio del 2015 11:18:06 CDT

Discurso de Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en la ceremonia de reapertura de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, Washington, 20 de julio de 2015.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Excma. Sra. Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta y señores funcionarios del gobierno de Estados Unidos que la acompañan;

Honorables miembros del Congreso;

Estimados representantes de las organizaciones, movimientos e instituciones estadounidenses que han realizado ingentes esfuerzos por el cambio de política hacia Cuba y el mejoramiento de las relaciones bilaterales;

Estimados representantes de las organizaciones y movimientos de la emigración patriótica;

Excelentísimos señores Embajadores;

Compañeros de la delegación cubana;

Encargado de negocios José Ramón Cabañas, funcionarios y trabajadores de la Embajada de Cuba;

Estimadas amigas y amigos:

La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.

Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.

Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.

Invocamos la memoria de José Martí, quien vivió consagrado a la lucha por la libertad de Cuba y conoció profundamente a Estados Unidos. En sus Escenas Norteamericanas, nos dejó una nítida descripción de la gran nación del norte y el elogio de lo mejor de ella. También, nos legó la advertencia de su desmedida apetencia de dominación que toda una historia de desencuentros ha confirmado.

Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema (Aplausos). Recordamos su presencia en esta ciudad, en abril de 1959, para promover relaciones bilaterales justas y su sincero homenaje a Lincoln y Washington. Los propósitos que tempranamente lo hicieron venir, son los que hemos intentado en estas décadas y coinciden exactamente con los que nos proponemos hoy.

Muchos en esta sala, políticos, periodistas, personalidades de las letras o las ciencias, estudiantes, activistas sociales estadounidenses, atesoran infinitas horas de enriquecedora conversación con el Comandante que les permitieron comprender mejor nuestras razones, objetivos y decisiones.

Este acto ha sido posible por la libre e inquebrantable voluntad, la unidad, el sacrificio, la abnegación, la heroica resistencia y el trabajo de nuestro pueblo, y por la fuerza de la Nación y la cultura cubanas.

Varias generaciones de la diplomacia revolucionaria confluyeron en este esfuerzo y entregaron sus mártires. El ejemplo y el verbo trepidante de Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, continúa animando la política exterior cubana y estarán en el recuerdo de los más jóvenes y de los futuros diplomáticos.

Soy portador de un saludo del Presidente Raúl Castro Ruz, expresión de buena voluntad  y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.

Sabemos que ello sería una contribución a la paz, el desarrollo, la equidad y la estabilidad del continente, al ejercicio de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de Embajadas, culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.

Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba pese a un siglo y medio de intensos y enriquecedores vínculos entre los pueblos.

La Enmienda Platt, impuesta en 1902 bajo ocupación militar, cercenó un esfuerzo libertador que había contado con la participación o la simpatía de no pocos ciudadanos norteamericanos y dio origen a la usurpación de territorio cubano en Guantánamo. Sus nefastas consecuencias marcaron indeleblemente nuestra historia común.

En 1959, Estados Unidos no aceptó la existencia de una pequeña y vecina isla totalmente independiente y unos años después, aun menos, la de una Revolución socialista que tuvo que defenderse, y desde entonces, encarna la voluntad de nuestro pueblo.

Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. Para ello, el gobierno cubano compromete toda su voluntad.

Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy.

Cada paso que se avance contará con el reconocimiento y la favorable disposición de nuestro pueblo y gobierno, y recibirá seguramente el aliento y el beneplácito de la América Latina y el Caribe y del mundo.

Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos.

Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de Estados Unidos ni al de sus ciudadanos. Sin embargo, si así ocurriera, estaríamos dispuestos a aceptar ese desafío.

Acudiremos a este proceso, como escribiera el presidente Raúl Castro en su carta del 1ro. de julio al presidente Barack Obama, “animados por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.

Desde esta Embajada, continuaremos trabajando con empeño para fomentar las relaciones culturales, económicas, científicas, académicas y deportivas, y los vínculos amistosos entre nuestros pueblos.

Trasmitimos el respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito (Aplausos).

Recordamos especialmente la decisión del presidente Carter de abrir Secciones de Intereses respectivas en septiembre de 1977.

Me complace agradecer al gobierno de la Confederación Suiza por su representación de los intereses cubanos durante los últimos 24 años.

En nombre del gobierno y del pueblo de Cuba, deseo expresar nuestra gratitud a los miembros del Congreso, académicos, líderes religiosos, activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.

A la mayoría de los cubanos residentes en Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de este país con nuestra nación, expresamos reconocimiento. Nos han dicho, conmovidos, que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los ideales de independencia.

Expresamos gratitud a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, que han estado de manera decisiva junto a nuestro país y reclamaron un nuevo capítulo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, al igual que lo hicieron con extraordinaria constancia muchísimos amigos en todo el mundo.

Reitero nuestro reconocimiento a los gobiernos, aquí representados por el Cuerpo Diplomático, que con su voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros ámbitos dieron una contribución decisiva.

José Martí organizó desde aquí el Partido Revolucionario Cubano para conquistar la libertad, toda la justicia y la dignidad plena de los seres humanos. Sus ideas, reivindicadas heroicamente en el año de su Centenario, siguen siendo la esencial inspiración en este camino que nuestro pueblo, soberanamente, ha escogido.

Muchas gracias (Aplausos).


CUBA: POLÍTICA PASADA POR AGUA

Jorge Gómez Barata

En 1959 y a lo largo de los últimos 56 años, Estados Unidos asumió el papel y las tareas que naturalmente hubieran correspondido a una oposición interna a la Revolución Cubana. Esa política ha comenzado a ser desactivada.  

En aquel inicio la administración norteamericana de Dwight Eisenhower y  Richard Nixon omitió algunos datos, entre otros la existencia de noventa millas de agua, que obligaban a Estados Unidos a actuar desde fuera. Así, lo que pudo ser oposición, se convirtió en contrarrevolución, que al depender o asociarse a una potencia extranjera, perdió identidad, legitimidad, y espacio.

No es extraño que, presidido por Dwight Eisenhower, el más popular de los militares norteamericanos, y el que alcanzó las victorias más brillantes, Norteamérica optara por la conspiración, la fuerza, y la intervención militar, concretada en un sinfín de acciones, incluyendo la fallida aventura de Bahía de Cochinos. A esos errores conceptuales, se sumó la desmesura del compromiso de acoger, en calidad de exiliada, a una clase social completa.

En menos de dos años, toda la alta burguesía cubana y los personeros del régimen de Batista y de gobiernos anteriores, con criados y mascotas; algunos con dinero, y todos sin el patrimonio industrial, comercial, y agrícola que poseían, una parte del cual fue intervenido y nacionalizado, y otro abandonado por ellos; se radicó en Miami, a la espera de que una invasión americana les devolviera el poder y la riqueza.

La falta de nacionalismo y de determinación para tomar riesgos anuló a la burguesía, la oligarquía, y a los liberales criollos. Aunque ha influido en ella, nunca el exilio cubano ha diseñado la política norteamericana hacia Cuba, que por medio siglo se ha caracterizado por una inexplicable y desmesurada hostilidad.

   En cualquier caso, 1959 fue una frontera en el tiempo, el evento telúrico que abrió una época caracterizada por dos rasgos: la hostilidad y la incomunicación. En política, para entenderse, confrontarse civilizadamente, y convivir practicando alguna forma de convivencia pacífica es necesario hablar. Conversar y dialogar es a la política como respirar a los organismos vivos.

La comunicación es el oxígeno de las política y la palabra su principal instrumento. En la política la fuerza no es una herramienta sino un estorbo. Antes del 17 de diciembre pasado la última vez que un líder cubano y otro norteamericano hablaron fue en 1959, cuando Fidel Castro y Richard Nixon conversaron en Washington. Sin hablar nadie se entiende, menos los adversarios.
 
Bastó que circunstancias externas e internas en ambos países lo permitieran, para que equipos diplomáticos competentes y motivados se encontraran, intercambiaran ideas, y negociaran acuerdos, para lo cual es preciso dar y recibir para allanar el camino por el cual los presidentes Barack Obama y Raúl Castro dieron pasos al encuentro, hasta llegar a una zona donde fue posible un entendimiento básico. Como en 1959, el 17D  y el 20 de julio, son parteaguas que separan antes de después.

Por razones históricas, imperativos prácticos, y por la fuerza de convicción del sentido común, la idea de una contrarrevolución con base en territorio norteamericano y apoyo gubernamental de Estados Unidos ha sido trascendida. En algún momento el Congreso seguirá ese camino, y dejará de aprobar fondos para la subversión interna. En mi criterio la oposición tiene derecho a existir, pero antes deberá nacionalizarse, socializarse, asumir otra naturaleza, otros perfiles, caminos y programas.

El tiempo cambió. Otra es la escenografía y otros los actores. Los norteamericanos lo han comprendido, y también una parte importante de los cubanos de dentro y fuera de la isla.  Los que no lo hagan están en el derecho de colocarse en el lado equivocado de la historia y perder el tren…otra vez.

Con la apertura de las embajadas los Estados Unidos y Cuba han restablecido los canales para el diálogo, faltan los de la sociedad civil. Hay antecedentes valiosos. Tal vez sea el momento para otro gran encuentro cubano. Con las embajadas, todo será más fácil. Allá nos vemos.

La Habana, 21 de julio de 2015