jueves, 9 de julio de 2015

En Ecuador la visita del Papa Francisco, Andrés Páez y un Ensayo Malogrado

ADRIANA VEGA

Un tal Andrés Páez ‏menciona en su twitter que “los abucheos a Correa fueron tan masivos y generalizados  en las calles de Quito, que no podrán acusar a nadie de promoverlos! Bienvenido Papa Francisco! –dice y continúa: - El pueblo ecuatoriano recibe alborozado la visita del Santo Padre! Bendice al Ecuador!”

El modelo  de la intriga, la mentira y la tesis de la caída de un gobierno, se repite una y otra vez en varios países de Latinoamérica.

 Recientemente vimos como en Venezuela, tras la figura opositora de Leopoldo López estaba la mano de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con los billetes dispuestos para lograr un cambio de ideología, para perjudicar y además  proyectar el futuro menguando con desprecio los logros de la Revolución Bolivariana.

El intento era, obviamente, mostrar ante la opinión pública  una supuesta oposición fuerte y bien organizada capaz de derrocar al Gobierno.

Lo de Leopoldo López no es casual. Este joven, fue elegido por el Gobierno norteamericano para construir una historia de desaliento que hiciera brotar en el pueblo un cambio de ideología, un modelo  de supuesta represión  de todos los gobiernos progresistas  además de tantear que la estrategia de construir dirigentes es algo habitual si se cuenta con la presencia de un supuesto líder, en este caso el ecuatoriano Andrés Páez.

Según analistas políticos que  siguen de cerca el conflicto que está viviendo Ecuador, comentan que Páez es la figura elegida por la ultraderecha estadounidense para ser el rival del actual mandatario Rafael Correa en las elecciones del 2017. Páez, que es asambleísta de CREO, ha dado pasos muy seguros en función de sus intereses y ya siente que los dólares le bailan en el bolsillo.

Primero tuvo el beneficio de la derrota de Guillermo Lasso en las pasadas elecciones presidenciales para distanciarse de este adinerado banquero  elegido por USA, y es obvio que el joven lo quiere sacar de su camino. Pero no solo a él, Mauricio Rodas, alcalde de Quito  tiene cierta aceptación por parte de la oposición  y es otra piedra en el camino de Páez que pudiera frustrar sus esfuerzos y apoderarse como figura   líder con más decisión política dentro de la derecha de Ecuador, al tiempo que lucha por la silla presidencial.

Dentro del propio equipo de asesores de Páez se conoce que el pensamiento es sacar  a Correa del gobierno ¡ahora! para desgastar la figura del mandatario y apoderarse de los  medios tanto  en el país como en el exterior y borrar de golpe un pasado de hombre de izquierda, de posiciones guevaristas e incluso pro-cubano. Objetivo central de su estrategia para puntear en las venideras elecciones, por lo que no se le ha visto  llamar a la violencia  y manifestaciones (cualquier semejanza con Venezuela, no es casual).

El asambleísta Páez, bien sugerido y  asesorado, tiene por contactos los programas de liderazgo y elecciones “democráticas” del National Endowment for Democracy (NED) que lo explica todo. Su accionar en twitter,  no aceptar el diálogo, el intento de convertirse en víctima,  denunciar en las redes sociales que será agredido y  obtener una detención que  cierre con broche de oro su expediente de líder decidido y censurado, explican sus manejos.

Toda una víctima al estilo de Leopoldo López en Venezuela. Por fortuna  no engaña a nadie  ya que sus acciones responden a la nueva forma de molestar y aturdir el orden interno para acabar con los gobiernos “no deseados” de la región.

Páez, como el muñequito de los rulos nuestros, es oportunista al fin, y ha intentado aprovechar políticamente la visita del Papa para tuitear sus mensajes contra Correa.

Lo relaciono con Argentina desde la Capital, donde deambulará el balotaje con dos peces de ala derecha que nadan contra la corriente del Gobierno actual.

Sobre Páez, basta buscar los mensajes de Francisco, consagrado   por su actitud latinoamericana, para deducir que Páez no puede contar en su campaña desestabilizadora, con el Santo Padre.

Buenos Aires, 9 de Julio del 2015
Día De La Patria Argentina


MENSAJE DE PAPA FRANCISCO EN TERRENO FÉRTIL

Por Manuel E. Yepe

La visita del Papa Francisco a Ecuador, primera escala de su actual periplo por Latinoamérica, no pudo ser más expresiva del momento trascendental por el que atraviesan la Iglesia Católica y la América Latina.

El Pontífice llegaría a Quito en circunstancias aviesamente consideradas oportunas por la oligarquía desplazada del poder en 2006 para culminar un proceso conspirativo en marcha encaminado al derrocamiento del gobierno constitucional ecuatoriano.

Con fuerte articulación y soporte financiero del exterior se venía trabajando conspirativamente en el país por el derrocamiento de Rafael Correa quien entonces conquistó la presidencia del país al frente de una coalición pro socialista de fuerzas progresistas, de izquierda, antiimperialista, aglutinadas en el frente “Alianza País”.

Correa asumió la Primera Magistratura de Ecuador mediante los procederes habituales instrumentados por las clases dominantes en el continente, pero siendo portador de ideas de independencia latinoamericana consolidadas por la tenacidad de los cubanos y los exitosos procesos revolucionarios independentistas y unitarios en varios países latinoamericanos y caribeños.

Los centros del poder imperial –léase Wall Street, el Pentágono y Langley- no pueden perdonar al Presidente Correa el liderazgo continental que ha ejercido en la crítica del neoliberalismo y sus funestos efectos a nivel global.

Puntualmente, tampoco excusan su actuación en los casos del cierre de la base militar norteamericana de Manta, en Ecuador, y la defenestración del ALCA, ni su destacado papel en el surgimiento de varias agrupaciones de naciones que reflejan el irreversible sendero unitario e independentista de América Latina y el Caribe.

Los mismos grupos violentos que quisieron derrocar a Correa el 30 de septiembre de 2010 ahora, algo más articulados, trataron de  crear pánico a partir de mentiras que encubrían los intereses de los sectores más adinerados que les patrocinan. Organizaron protestas y desordenes encaminadas a denigrar la imagen del Gobierno. Pero fracasaron y la nación pudo recibir, emocionada y feliz, la llegada del Pontífice el domingo 5 de julio y despedirlo el miércoles siguiente.

El discurso de bienvenida del Jefe de Estado, respetuoso de la alta dignidad del visitante y las reglas del protocolo diplomático, fue sin embargo una brillante síntesis de las ideas que mueven hoy a la América Latina hacia un destino común unitario, soberano y antiimperialista. Se hizo evidente una coincidencia feliz entre contenido de los mensajes del Presidente y el Sumo Pontífice acerca de una necesidad justicia social, equidad y dignidad que no admite postergación en los casos de los pobres y los débiles (niños, discapacitados y ancianos).

Francisco, inmerso en su actual periplo latinoamericano, está renovando su contacto con la clara confrontación entre oligarquías subordinadas al imperialismo estadounidense y pueblos ansiosos de una independencia real que ponga en sus propias manos las riendas del poder como ha ocurrido ya en algunos países de la región.

Pero el nuevo Papa tiene, él mismo, una difícil batalla que ha debido enfrentar desde el mismo momento en que devino Cabeza de la Iglesia.

El Sínodo de la Familia, celebrado en 2014, marcó el inicio de una abierta guerra mediática, declarada contra él por el sector más conservador de la curia romana pontificia cuando Francisco pidió a los allí reunidos hablar “sin miedo” sobre la crisis de la familia, los divorciados y los homosexuales. Los exhortó a tener presente que la iglesia ha de tener siempre “las puertas abiertas a todos los hombres” y provocó que se hablara abiertamente de una realidad familiar en África, Asia y América Latina, diferente de la europea.

Los detractores del Papa Francisco dentro del catolicismo no parecen darse cuenta que su intención esencial es recuperar el prestigio del catolicismo, fuertemente afectado por escándalos de pederastia, lavado de dinero, manipulaciones financieras oscuras, “logias” secretas y corrupción.

No le perdonan sus manifestaciones de aceptación de los postulados de la Teología de la Liberación cuando, en las décadas de años 1960 y 1970  dio a conocer que antes de elevarse al cielo era necesario construir el paraíso en la tierra. Consideraba, y aún mantiene, que para lograrlo la iglesia tendrá que orientarse hacia las bases, bajar humildemente hacia sus fieles y “hacer retornar a su rebaño a los que cambiaron de religión”.

Al despedirse de los ecuatorianos en Quito para continuar viaje hacia Bolivia, el Papa Francisco llamó a sus devotos a “no olvidar el origen al avanzar hacia el futuro” y su mensaje se sintió como una convocatoria a los ecuatorianos a apoyar la Revolución Ciudadana que tanto ha estado aportando al presente de justicia y al futuro de bienestar del país que está en el centro del mundo.

La Habana, Julio 8 de 2015



ALEMANIA: YUNQUE O MARTILLO

Jorge Gómez Barata

Alemania, causante de dos guerras mundiales, el más grande deudor del siglo XX y que protagonizó dos grandes default, es ahora el más exigente acreedor. No es que le falten razones sino que le falta memoria histórica y tal vez un poco de generosidad.

Al concluir la Primera Guerra Mundial las potencias europeas impusieron a Alemania pagos por concepto de reparaciones por 226.000 millones de dólares. A ello se sumó que los aliados habían contraído deudas por otros 30. 000 millones. El acreedor era Estados Unidos.

Los vencedores europeos cobraban a Alemania para pagar a los norteamericanos. A la vez, los préstamos concedidos por Estados Unidos, para apuntalar la democracia liberal recién nacida en Alemania, iban a parar a las arcas de los otros acreedores.

Para romper aquel círculo, en 1924, mediante el Plan Dawes, Estados Unidos condujo la renegociación de los términos de pago de la deuda de Alemania y asumió los desembolsos.

Aunque el plan alivió la situación, debido a que dependía de préstamos norteamericanos que el deudor no podía honrar y que dejaron de efectuarse debido al crack bancario de 1929, hizo necesario introducir nuevas variantes. Así nació el Plan Young, que redujo a unos 100 millones la deuda alemana y logró que Francia e Inglaterra renunciaran a las indemnizaciones. De ese modo las deudas germanas  fueron canceladas en un 98 por ciento.

Diez años después,  a partir de 1945, cuando Alemania fue vencida en la II Guerra Mundial, la historia se repitió. Ante el peligro de que acosados por el hambre y la falta de esperanza, europeos y japoneses adoptaran posiciones radicales, en 1947, Estados Unidos aprobó el Plan Marshall cuyo principal beneficiario fue Alemania.

Ante el hecho de que, junto con las deudas recientes, aun existían remanentes de las adquiridas en la Primera Guerra Mundial y que objetivamente la República Federal de Alemania carecía de dinero para pagarlas, en 1953 se efectuó la Conferencia de Londres, en la que participaron 20 países aliados que decidieron condonar más del 60 por ciento de todas las deudas de Alemania a la cual concedieron un período de gracia.

En la posguerra, por conveniencias políticas o por afinidades históricas, incluso por generosidad, los vencedores en las guerras mundiales dieron a los vencidos segundas oportunidades y sobre todo no convirtieron a los pueblos de Alemania, Japón, Italia y otros países en rehenes del belicismo o la irresponsabilidad de sus gobernantes.

Las deudas de Grecia y España entre otras, no son deudas de guerra sino resultado de políticas económicas locales equivocadas y de una concepción fallida de la unión monetaria europea de la cual, el pueblo heleno no es responsable y que el país no podrá pagar, al menos en plazos razonables.

La racionalidad es una cualidad del pensamiento inteligente y la generosidad una virtud cultivada por la humanidad, necesaria a la convivencia. Ojalá ninguna falte. Allá nos vemos.

La Habana, 09 de julio de 2015

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Charles Gates Dawes, director de la Oficina del Presupuesto, miembro de la Comisión de Reparaciones de Guerra. Autor del plan que llevó su nombre  para el tratamiento de la deuda de guerra de Alemania. En 1924 fue elegido vicepresidente de los Estados Unidos y en 1925 recibió el Premio Nobel de la Paz.