sábado, 6 de junio de 2015

Cocodrilos rusos-cubanos “invaden” la Ciénaga de Zapata

Publicado en Cubadebate el 6 junio 2015

Cocodrilos cubano-rusos ya están en la Ciénaga de Zapata. Foto tomada de Girón

Hace par de días, diez crías rusas-cubanas con poco más de un año de edad, pertenecientes a la especie Crocodylus rhombifer, llegaron a la Ciénaga de Zapata

Los reptiles, de este tipo, endémicos de Cuba, fueron donados por el acuario sueco Skansen-Akvariet. Tras pasar por una cuarentena en el Zoológico Nacional de La Habana, finalmente se establecieron en el humedal sureño.

La historia de estos animales viene de sus padres, bautizados con los nombres de Fidel y Hillary por uno de sus cuidadores. Ellos fueron donados por Fidel Castro al cosmonauta soviético Vladimir Shatalov, como muestra de amistad. El cosmonauta se los llevó a la antigua Unión Soviética y, luego los entregó a un zoológico de Moscú, con condiciones adecuadas. En 1981 fueron donados al zoológico de Skansen, en Estocolmo, Suecia.

Gustavo Sosa, veterinario del criadero, explicó que, mediante las evaluaciones, se determinan que todas pertenecen al sexo femenino, pero más adelante se les realizará otros exámenes para confirmarlo.

Admite que esta es una muestra de solidaridad y agradece por ello a quienes participaron en tan noble gesto. En el parque, los ejemplares estarán debidamente cuidados incluso, llegada la edad  reproductiva pudieran hasta tener crías si sus condiciones físicas se lo permiten.

El especialista manifiesta que en el humedal cuentan con aproximadamente una población de 4 mil ejemplares en cautiverio y un equipo de profesionales que los atienden. Esta especie se encuentra protegida por las normas de la Convención Internacional para el Comercio de las Especies en Peligro de Extinción, CITES (por su sigla en inglés).


Foto tomada de Girón


Foto tomada de Girón


Foto tomada de Girón

(Tomado de Girón)

Latinoamérica «planta» en Europa a favor de Venezuela

Previo a la Cumbre UE-Celac, parlamentarios de nuestra región defendieron el derecho de la Revolución Bolivariana a desarrollarse sin injerencia externa

Eurolat fue también un foro de confrontación entre dos visiones sobre Venezuela. Autor: mundo24.net

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
5 de Junio del 2015 21:47:13 CDT

BRUSELAS, junio 5.—  América Latina cerró filas con Venezuela y defendió el principio de no injerencia en los asuntos internos, durante la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana (Eurolat) que concluyó este viernes en la capital belga.

PL reporta que, en la reunión de dos días, legisladores europeos intentaron incluir en la Declaración final una mención contra la Revolución Bolivariana, pretensión que encontró rotundo rechazo de sus homólogos latinoamericanos.

Existe unanimidad entre los parlamentarios de nuestra región sobre el principio de que no hay cabida a la injerencia y sobre la defensa de la autodeterminación de los pueblos, dijo el copresidente de Eurolat, el salvadoreño José Leonel Vázquez Búcaro.

El parlamentario denunció que algunos en Europa «están diagnosticando falta de elecciones libres en el país sudamericano, incluso antes de que se celebren».

Venezuela es el país donde más elecciones libres ha habido en los recientes años, opinó Vázquez Búcaro al salir al paso a algunos comentarios sobre supuesta falta de democracia en esa nación.

Eurolat es la institución parlamentaria birregional y fue creada durante la primera Cumbre entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea (UE), celebrada en 1999 en Río de Janeiro, agrega PL.

Durante la octava sesión en Bruselas, los legisladores saludaron las negociaciones que desarrollan en estos momentos Cuba y la UE para alcanzar un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación.

También expresaron satisfacción por las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, y manifestaron su firme apoyo al proceso de paz en Colombia.

La reunión de Eurolat precede a la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la UE, que sesionará en esta capital los días 10 y 11 de junio.


MEMORIAS Y OLVIDOS

Jorge Gómez Barata

Estados Unidos es uno de los países más jóvenes del mundo. Como estado cuenta con 239 años de historia. En ese período ha librado más 80 guerras e intervenciones. De ellas, 27 fueron en América, e involucraron a 14 países. No cuento las operaciones encubiertas.  

Entre las aventuras estadounidenses en el extranjero las hay muy conocidas como la guerra contra México (1846-1848), España (1898), y la ocupación de Cuba (1898-1902), y otras menos citadas como el desembarco en 1831 en Puerto Soledad, Argentina; Montevideo en noviembre de 1855, y casi no se recuerda el caso del USS Baltimore en 1891, cuando por una pelea entre marinos en Valparaíso, Estados Unidos amenazó a Chile con la guerra.

No obstante, las palmas del olvido son para las “guerras berberiscas” libradas por Estados Unidos, la primera entre 1801 y 1805 contra el rey de Trípoli que tenía como aliados a Túnez y Marruecos, y la segunda en 1815, cuando una flota al mando del comodoro Stephen Decatur cargó contra el rey Omar de Argel.

Las guerras contra los bereberes, que incluyeron batallas navales, asedios y toma de ciudades, fueron las primeras operaciones de Estados Unidos en el extranjero no vinculadas con su independencia, y las primeras contra naciones del Medio Oriente, el Mediterráneo y África del Norte.

Los bereberes son pueblos musulmanes aunque no árabes, que entre otros sitios, se asentaron en la costa mediterránea de África del Norte y, como todos los lugareños, contaban con excelentes tradiciones y habilidades marineras, que en su caso aprovecharon para, durante siglos, practicar la piratería desde bases en la llamada “costa berberisca” (Trípoli, Túnez, Argel y Marruecos).

Con cierta impunidad los piratas atacaban también poblaciones ribereñas de España, Italia y Portugal, aventurándose incluso hasta Inglaterra y los Países Bajos. Entre los más famosos de aquellos piratas figuraron los hermanos Barbarroja.

Además de saquear buques, villas costeras, y cobrar rescates, los bereberes  capturaban y vendían esclavos, especialmente mujeres para los harenes del oriente cercano, y cobraban peaje a los mercantes en tránsito por aguas infestadas de piratas y corsarios. En los siglos XVIII y XIX las potencias europeas, con buques  mejor armados, se dedicaron a perseguir a los piratas bereberes.

Más pragmáticos y no tan poderosos, Estados Unidos, cuyos navíos eran también blanco de la piratería al navegar por el Mediterráneo, negociaron en 1796  el Tratado de Trípoli, mediante el cual se exoneraba de ataques a las naves de bandera estadounidense.

Todo se complicó cuando en 1801 el pachá de Trípoli exigió más dinero a los norteamericanos. La demanda no sólo no fue aceptada, sino que Estados Unidos, que ya comenzaba a ser un “imperio serio”, envío destacamentos navales, cercó, bombardeó y ocupó Trípoli, y derrocó al pachá. Los nuevos gobernantes fueron obligados a suscribir otros tratados que pusieron fin a la piratería berberisca. La expresión “moros en las costas” perdió sentido.

Desde entonces Estados Unidos perdió interés en el Levante, que estaba demasiado lejos, era demasiado pobre, y culturalmente remoto. En épocas de la Primera Guerra Mundial combatió al Imperio Otomano y, en lugar de participar del reparto del  Oriente Medio, dejó hacer a Inglaterra y Francia, que se lo dividieron como un botín. Entonces el petróleo ajeno y lejano no era importante para ellos. 

Las cosas cambiaron en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, cuando por razones geopolíticas y económicas, contendió con la Unión Soviética por el control de la región. En los años noventa llegó a la locura y desde entonces, con provocaciones como las del 11/S y sin ellas, Estados Unidos se ha involucrado cada vez más negativamente en la región.

Esa es otra historia que he contado y sobre la cual volveré una y otra vez. Allá nos vemos.

La Habana, 06 de junio de 2015