domingo, 24 de mayo de 2015

Editorial del Chicago Tribune: Vacuna cubana contra el cáncer de pulmón podría ayudar a pacientes estadounidenses

Publicado en Cubadebate el 24 mayo 2015

Foto: Tomada de Trabajadores

Cuba tiene una gran cantidad de tabaco – y un montón de cáncer. Pero el país famoso por sus Cohibas también tiene algunos fármacos prometedores contra esta enfermedad, y los Estados Unidos ha puesto su mirada sobre ellos.

El cáncer de pulmón mata a más personas en los EE.UU. que el cáncer de próstata, mama y colorrectal combinados, según la Asociación Americana del Pulmón. Las tasas de supervivencia son deprimentes. El cáncer de pulmón es difícil de detectar en fases tempranas, y más de la mitad de los pacientes mueren dentro del año de ser diagnosticados.

El mes pasado el grupo de investigación Roswell Park Cancer Institute, con sede en Buffalo, Nueva York, llegó a un acuerdo con un instituto cubano de biotecnología para importar y realizar ensayos clínicos con una vacuna contra el cáncer de pulmón.

La vacuna, Cimavax, no es una cura. Ayuda al sistema inmunológico a crear anticuerpos contra una proteína que hace que las células cancerosas crezcan. En esencia, ralentiza el progreso del tumor. La vacuna tiene bajos costos de producción y es mucho menos tóxica que la quimioterapia.

Ensayos cubanos han demostrado que Cimavax puede extender la vida de los pacientes con cáncer de cuatro a seis meses.

Científicos de Roswell piensan que podría ayudar a prevenir el cáncer de pulmón en el futuro. La directora ejecutiva de Roswell, Candace Johnson, dijo a Wired que espera obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. para comenzar los ensayos clínicos dentro de un año.

Varios países europeos y Japón ya han comenzado los ensayos con Cimavax. Hasta hace poco, sin embargo, investigadores de Estados Unidos -y sus homólogos cubanos – no podía colaborar.

Durante más de 50 años, el bloqueo comercial de Estados Unidos ha negado a Cuba el acceso a la mayoría de los medicamentos e insumos estadounidenses. Eso no impidió que Cuba desarrollara un sistema modelo de salud pública. La empobrecida isla tiene más del doble de médicos per cápita que los EE.UU., y la esperanza media de vida es la misma.

La investigación en biotecnología y la innovación médica han sido durante mucho tiempo prioridades para el cubano gobierno. Pero los investigadores estadounidenses apoyados por subsidios federales no podían trabajar con ellos. Proyectos de investigación financiados sólo con capital privado o de fundaciones han podido atravesar el opresivo bloqueo, pero esos proyectos son raros.

Desde diciembre, sin embargo, el panorama es diferente. Usando sus poderes ejecutivos, el presidente Barack Obama suavizó muchas restricciones al comercio y los viajes entre los dos países, incluyendo la autorización a proyectos de investigación conjuntos, como el acuerdo Cimavax.

Y créannos – queremos más proyectos como éste.

Hay mucho que podemos aprender de los investigadores en Cuba. La industria biotecnológica del país tiene cerca de 1.200 patentes internacionales y vende medicamentos y equipos a más de 50 países, según la Organización Mundial de la Salud. Ha creado sus propias vacunas para la Meningitis B y la Hepatitis B y tiene prometedores medicamentos para ayudar a tratar los tumores en la cabeza, el cuello y el cerebro.

Unan el dinero y el músculo detrás sector de la investigación médica estadounidense con el de la inventiva cubana, y podrían estar al alcance todo tipo de avances. ¿Ven lo que hemos nos hemos estado perdiendo? Medio siglo de tratar de aislar a Cuba ha sido malo para nosotros, también.

Consejo Editorial
19 de mayo de 2015

Tomado de Chicago Tribune
(Traducido por Danay Portal / Cubadebate)


DESATAR LOS DEMONIOS

Jorge Gómez Barata

En el pasado, antes de involucrarse en cualquier guerra o intervención, incluso contra adversarios notoriamente débiles, Estados Unidos planeó metas, definió objetivos y forjó alianzas. Así hizo George Bush (padre) al confrontar a Saddan Hussein por la invasión a Kuwait. El caos comenzó cuando su hijo ignoró esas lecciones y otras advertencias y ante los sucesos del 9/11 tomó decisiones erróneas que han conducido al callejón sin salida de hoy. 

La invasión a Irak, que sin objetivos definidos y sin estrategias de salida, condujo a la ocupación del país y la destrucción de sus estructuras estatales y políticas, trastornando delicados equilibrios que moderaban las rivalidades confesionales entre chiitas y sunitas, empoderó fuerzas atávicas que desde hacía seiscientos años esperaban la revancha. Los sucesos en Libia, Siria, Egipto y Yemen reforzaron las peores tendencias del radicalismo islámico. 

En estos momentos, el llamado Estado Islámico, una suma de tendencias ultra reaccionarias que se nutre con resentidos y mercenarios de todo el mundo, ha formado una fuerza militar insospechada y utilizando métodos de lucha terroristas, ha tomado el control de la mitad de Irak y Siria, cuyos gobiernos pudieran colapsar en cualquier momento.       

En 1991, con menos argumentos y una situación política y militar favorable, George Bush (padre) respondió a la invasión a Kuwait y con una coalición internacional de más de 30 países y medio millón de efectivos, invadió a Irak. La aventura se repitió en 2003 pero esta vez el país fue ocupado y si bien Saddan Hussein fue detenido y ahorcado, nunca más el orden ha podido ser impuesto.

En una coyuntura en que es imposible repetir tales experiencias ni emprender operaciones terrestres que requerirían meses de preparación y el empleo de decenas de miles de hombres, Estados Unidos está desconcertado. No puede abandonar el campo, pero no hay nada que pueda hacer para controlar la situación.

Entre tanto, sin prisa, y sin retórica, adoptando medidas militares eficientes, Irán aprovecha la situación para expandir su influencia en la zona, cosa que, por sus propias razones, tratan de contrarrestar tanto Arabia Saudita como Israel. Rusia y China miran para otro lado. El Estado Islámico es el único ganador.

Hoy, nadie, en ninguna parte y con ninguna jerarquía, incluyendo al Pentágono, a la OTAN y la Casa Blanca, incluso los círculos de poder de Irán, tienen idea de a dónde puede conducir la situación en el Oriente Medio. Los gobiernos de la región, especialmente los de Irak, Siria, Libia, Yemen y Afganistán han perdido el control de la situación en sus respectivos países y Egipto trata de retomarlo a un precio virtualmente impagable.

Si alguien le dijera que sabe cómo detener al Estado Islámico, restablecer el orden en Siria, devolver la tranquilidad a Libia, democratizar a Yemen, reconstruir el sistema político egipcio y llevar a Irak a un status social y político semejante al que tuvo 12 años atrás, no le crea. Allá nos vemos. 

La Habana, 24 de mayo de 2015


BEATO OSCAR ROMERO EN LA ONDA DE FRANCISCO

Por Manuel E. Yepe

Con una entusiasta y multitudinaria ceremonia en la plaza Salvador del Mundo de su capital, los salvadoreños celebraron la beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, paradigma de una iglesia católica latinoamericana comprometida con la justicia social en la región que trasciende a esa confesión y ese espacio geográfico para hacerse bandera de todos los pueblos del mundo empeñados en la lucha por aquellos valores por los que dio su vida el inolvidable clérigo centroamericano y los principios patrocinados por el nuevo Papa Francisco.

Desde que Romero fue declarado “mártir por odio a la fe” y que la Comisión de la Verdad instalada tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 confirmara que el prestigioso sacerdote había sido asesinado por orden de Roberto d´Aubuisson, fundador del partido Arena de la derecha salvadoreña y de los escuadrones de la muerte en ese país, la figura del arzobispo Oscar Romero se agigantó y se convirtió en el modelo de “obispo con olor a oveja”, como propugna que debían serlo todos el hoy Papa Francisco, aludiendo a los estrechos vínculos con los pobres que debía caracterizarlos.

Óscar Arnulfo Romero y Galdámez nació el 5 de agosto de 1917 y fue asesinado el 24 de marzo de 1980. El 23 de febrero de 1977, Romero fue nombrado arzobispo de San Salvador.

El 12 de marzo de 1977, Rutilio Grande un sacerdote jesuita progresista y amigo personal de Romero, que había participado en la creación de grupos de autosuficiencia entre los pobres, fue asesinado.

Su muerte tuvo un profundo impacto sobre Romero, quien más tarde declaró: "Cuando vi a Rutilio ahí muerto me dije que si a él lo habían matado por hacer lo que hizo, yo también tendría que recorrer el mismo camino”. Romero instó al gobierno a investigar, pero hicieron caso omiso a su petición. La prensa censurada permaneció en silencio.

El asesinato de Don Rutilio, despertó  en Romero un radicalismo contra de la pobreza, la injusticia social, los asesinatos y las torturas que no había sido evidente antes.

Los bríos humanitarios de Romero comenzaron a ser notados internacionalmente por sus denuncias de la persecución de los miembros de la iglesia católica que habían trabajado en favor de los pobres. En menos de tres años, más de cincuenta sacerdotes habían sufrido ataques o amenazas y ya había seis mártires por asesinatos. Algunos habían sido torturados y otros expulsados del país. Las monjas también habían sufrido persecución.

“Si todo esto sucede con representantes evidentes de la iglesia, -reflexionaba Romero- puedo adivinar lo que sucederá a cristianos ordinarios, campesinos, catequistas, ministros laicos y a las comunidades eclesiales de base contra quienes ha habido detenciones, torturas y asesinatos, en número en los cientos y miles.

“Pero es importante notar que no cualquier ni cada sacerdote ha sido perseguido, no cualquier ni cada institución ha sido atacada. La parte de la iglesia que ha sido atacada y perseguida es la que se puso del lado del pueblo y salió en defensa de las personas. Aquí otra vez nos encontramos con la misma clave para comprender la persecución de la iglesia: los pobres” ha dicho Romero.

En el momento de su muerte, el hoy Beato había acumulado una enorme caudal de seguidores entre los salvadoreños. Lo había logrado en buena medida con sus sermones semanales por radio denunciando desapariciones, torturas y asesinatos. Estos eran seguidos por un discurso de una hora de duración en la radio al día siguiente. Sobre la importancia de estas emisiones, un escritor señaló "los sermones del arzobispo los domingos eran la fuente principal de lo que estaba sucediendo en El Salvador. Tenían mayor sintonía que cualquier otro programa en el país. Las listas de casos de tortura aparecían en “Orientación”, su semanario diocesano.

La noche en que Romero fue mortalmente baleado mientras celebraba Misa en una pequeña capilla ubicada en un hospital llamado "La Divina Providencia", había llamado a los soldados salvadoreños, como cristianos, a obedecer una orden de Dios y a cesar la represión y las violaciones de los derechos humanos básicos. En cuanto terminó su sermón, Romero se situó en el centro del altar y en ese momento le dispararon.

En esos momentos, estallaron bombas de humo en las calles cercanas a la Catedral y hubo disparos de fusil que venían  de edificios vecinos, incluyendo el Palacio Nacional.

Muchas personas murieron por disparos y en la estampida de gente huyendo de las explosiones y disparos; fuentes oficiales informaron de 31 bajas fatales, mientras que los periodistas calcularon entre 30 y 50 los muertos.

En medio del tiroteo, el cuerpo de Romero fue enterrado en una cripta debajo del santuario y se dice que se hizo tradición homenajear allí al mártir prelado, convertido en Beato Romero y en camino de devenir Santo de la iglesia católica.

La Habana, Mayo 23 de 2015.