miércoles, 13 de mayo de 2015

EL PAÍS MÁS REZAGADO EN DERECHOS HUMANOS

Por Manuel E. Yepe

Estados Unidos, país cuyo gobierno se precia de ser cabeza, modelo y juez de la “democracia” en el mundo, es una de las naciones con mayor retraso en materia de derechos humanos.

Así lo afirma y fundamenta la escritora y destacada jurista, profesora y luchadora social venezolana por los derechos humanos Laila Tajeldine en artículo reproducido por la red “Rebelión”.

Por impedimentos legislativos propios, Estados Unidos no es parte de Convenciones internacionales tales como las que versan sobre los derechos de los niños; los derechos de personas con discapacidad; los derechos económicos, sociales y culturales; la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; los derechos los trabajadores migratorios y de sus familiares; la protección contra desapariciones forzadas; contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios; la represión y castigo del crimen de apartheid; contra el apartheid en los deportes; y el protocolo facultativo del pacto internacional sobre los derechos civiles y políticos destinados a abolir la pena de muerte.

Para evitar que se juzgue a sus soldados por la aplicación de torturas, masacres, asesinatos extrajudiciales y otros crímenes de guerra y lesa humanidad que cometan, Washington no reconoce para sí la competencia de la Corte Penal Internacional.

Según reputadas fuentes, 66 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza en Estados Unidos y el 51% de los estudiantes de escuelas públicas de Estados Unidos están en la pobreza.

En Estados Unidos, más de 50 millones de personas no tienen seguro médico y otra cantidad mayor cuenta una cobertura de salud ineficiente. El asunto es particularmente grave para los pobres, los afroamericanos y otros grupos con acceso limitado a la atención médica.

El salario de las mujeres es, como promedio, un 22% inferior al de los hombres con igual contenido laboral.

Las corporaciones mediáticas estadounidenses ignoran la persecución política que se practica contra quienes contrarían las políticas bipartidistas y capitalistas en Estados Unidos. Se oculta que hay alrededor de un centenar de presos políticos en ese país por luchar por los derechos civiles y políticos de la población afroamericana, la independencia de Puerto Rico, contra el fascismo y el racismo, por los derechos de las mujeres, etc.

Las prisiones privadas que funcionan en Estados Unidos han admitido que las altas tasas de encarcelamiento benefician sus negocios. Las cárceles aportan mano de obra más barata y no reconocen horas extras.

Según el Centro Internacional de Estudios Carcelarios de Londres, Estados Unidos tiene 2,3 millones de personas privadas de libertad, la cifra más alta de presos en el mundo. El país tiene 5% de la población mundial y su población carcelaria representa el 23% de los privados de libertad a nivel global.

La población afroamericana representa el 36% de los presos en Estados Unidos, pese a que la población total afroamericana en ese país es de 12,6%. Los afroamericanos representan el 59% de los condenados y el 74% de los que reciben cadena perpetua.

Aproximadamente el 3% de presos en todas las cárceles de Estados Unidos reportan haber experimentado uno o varios incidentes de abuso sexual en el período de 2011-2012. Desde el 2013 estos tipos de estudios fueron cancelados en ese país por el impacto en la sociedad de las conclusiones.

Según un estudio publicado por el Left Business Observer de Estados Unidos, el 20% del PIB de Estados Unidos proviene de lo que se produce en las cárceles. Muchas compañías como IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Revlon, Macy`s, están produciendo desde las cárceles, beneficiándose de su mano de obra barata.

Los recientes actos de brutalidad policial contra la población afroamericana demuestran que la discriminación racial sigue siendo política de Estado en ese país.

En Estados Unidos cerca de 100 mil niños inmigrantes y negros son obligados a realizar trabajos forzados y sin ninguna protección del Estado. En los campos agrícolas los niños suelen trabajar diez o más horas diarias y corren el riesgo de intoxicación por pesticidas, envenenamiento, enfermedades producidas por el calor, lesiones, discapacidades permanentes o muerte.

Laila Tajeldine concluye señalando que “se hace necesario la conformación de un movimiento internacional no comprometido con las grandes corporaciones económicas, que se unan a la lucha del pueblo de Estados Unidos, silenciado por los medios de comunicación, para denunciar la sistemática y sostenida violación de los derechos humanos en esa nación”.

La Habana, Mayo 13 de 2015



FIDEL EN 1973: “ESTADOS UNIDOS VENDRÁ A DIALOGAR CON NOSOTROS CUANDO TENGA UN PRESIDENTE NEGRO Y HAYA EN EL MUNDO UN PAPA LATINOAMERICANO”

Pedro Jorge Solans*

NOTAPAS, 10 de marzo de 2015, ARGENTINA

Caminar por la calle Obispo en el corazón de La Habana Vieja incita a preguntarse: ¿A quién se le hubiera ocurrido pensar en los años 70 que un Papa latinoamericano abriría el cerco económico genocida más cruel de la historia? Detenerse frente a la Bodeguita del Medio y mirar todas las Cuba que hubo en tan sólo un siglo produce recogimiento. Moví los hombros, y recorrí con la vista los viejos edificios que alguna vez fueron mansiones de los que se fueron, y hoy son edificios roídos ocupados por la migración interna. Los orientales dejaron sus pueblos para volcarse a la ciudad en los primeros años de la revolución. Les dicen ‘palestinos’, me dijo Cecilia Rodríguez, una habanera que fue testigo de mi sensación.

Una conversación telefónica de 45 minutos entre Barack Obama y Raúl Castro produjo el deshielo del témpano más dañino que sufrió un país de América Latina. La reunión en el Vaticano fue decisiva, aunque las conversaciones se desarrollaron en su primera etapa en Canadá.

“El restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba cambiará sustancialmente el comercio y la geopolítica de las Américas y pondrá a Francisco en condiciones para recibir el Premio Nobel de la Paz 2015. Es el hecho histórico menos pensado del Siglo XXI”, señaló sonriente mi anfitriona.

Antes de despedirnos tomamos un helado Coppelia en la plaza de “Las Palomas” y le di como símbolo de nuestro encuentro un escrito: “Cuba, tan pacientemente sabia, tan dulcemente digna, tan armoniosamente viva”.

Sin esperar respuesta salí hacia otro encuentro a pocos minutos de allí. Me esperaba un taxi de la flota Cubataxi con Eduardo de la Torre en el volante. Anduvimos bastante hasta dar con Marta Rojas Rodríguez, la escritora y periodista emblemática de la revolución, reconocida por sus novelas pero más por ser ejemplo revolucionario desde su histórica cobertura periodística del asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba realizada el 26 de julio de 1953.

En 1973, apenas regresó de una visita por Vietnam, el comandante Fidel Castro se sometía a una de las tantas rondas de prensa internacional que diera durante su mandato. La Guerra Fría estaba bien fría, y el periodista Brian Davis de una agencia inglesa le preguntó:

-¿Cuándo cree usted que se podrá restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?

Fidel Castro lo miró fijo y respondió para todos los que estaban en la sala:

-Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano.

Algunos periodistas se escondieron detrás de una mueca irónica y otros, entre quienes estaba Davis, hicieron moderados gestos incrédulos. La conferencia siguió como si la pregunta de Davis hubiera sido una estupidez. Interesaba más Vietnam.

Eduardo de la Torre era estudiante en aquella época, y en el restaurante Sofía ubicado en la avenida 23, en pleno barrio El Vedado de La Habana, recordó aquel episodio como si estuviera dando una cátedra de eternidad.

Asombrosamente estaba frío en toda la Isla. Las bajas temperaturas venían de las copiosas nevadas que sufrían los vecinos del norte. Eduardo no podía creer que yo anduviera sin equipo de mate como nos caracterizan en varios sitios del planeta.

-Fíjate tú chico, nadie le creía al Comandante; pero cómo no creerle al Comandante que resucitó más veces que Jesucristo.

-¿Cómo decís eso Eduardo?, le reproché, haciendo alarde de mi supuesta pacatería “católica”.

-Sí, pues sí, con todo respeto por Jesucristo, porque oye chico, ¿cuántas veces mataron a Fidel? Cuente en la prensa internacional cuántas veces lo mataron y te darás cuenta tú de cuántas veces resucitó.

 (Título original: “Cuba atraviesa tiempos de cambio”.)

*Periodista, narrador y ensayista argentino.


La reunión de John Kerry con Vladímir Putin descongela las relaciones entre Rusia y EE.UU.

RT  -  13 may 2015 13:26 GMT

Reuters

La primera visita oficial a Rusia del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, desde el inicio de la crisis en Ucrania contribuye a aliviar las tensiones entre ambos países. No obstante, les espera un largo proceso de acercamiento.

En el transcurso de las conversaciones, que se celebraron el 12 de mayo en la ciudad de Sochi, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el presidente ruso, Vladímir Putin, abordaron tanto la situación en el este de Ucrania como las cuestiones pendientes de la cooperación bilateral, informa la agencia TASS, citando a la CNN.

Pese a que en la reunión no se alcanzaron decisiones estratégicas, los medios de comunicación de EE.UU. destacan un ambiente más tranquilo que en las últimas conversaciones.

"No es muy fácil mantener negociaciones con los rusos. Ponen gran afán en defender sus intereses", señala el senador Jim Risch.

John Kerry también se ha reunido con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Ambos funcionarios subrayaron que a pesar de la diferencia entre la percepción de la crisis ucraniana de Rusia y de Estados Unidos, ambas partes están convencidas de que esta se debe resolver por la vía política.  

De acuerdo con el asesor del presidente ruso Yuri Ushakov, en el Kremlin el encuentro ha sido visto como el primer indicio de comprensión mutua, muy necesaria para restablecer la colaboración entre las dos potencias. 


El Vaticano reconoce oficialmente al Estado palestino

RT -  13 may 2015 13:36 GMT

El Vaticano ha reconocido al Estado palestino, según un nuevo documento oficial.

El Vaticano acaba de formalizar un tratado con el Estado palestino, informa Catholic News en su cuenta de Twitter.

El acuerdo es "único" porque regula la vida de la Iglesia en la tierra donde nació el cristianismo, destaca el servicio, haciendo referencia al subsecretario del Estado del Vaticano.


A 60 años del fin de la prisión, el ejemplo de los Moncadistas

EDITADO POR MARTHA RÍOS  -  RHC  -  13 de mayo de 2015


Por Jorge Wejebe Cobo

El 15 de mayo de 1955 el barco El Pinero, cual estampa que recordaba las naves del siglo XIX por el río Mississippi, salía del río Las Casas en la entonces Isla de Pinos para emprender la travesía hasta el puerto de Batabanó, en un viaje histórico al traer a Fidel Castro y los moncadistas liberados ese mismo día del reclusorio nacional, mediante una amnistía arrancada a la dictadura de Fulgencio Batista por la presión popular.

Tras salir de la cárcel, el líder histórico de la Revolución se reunió con las heroínas del Moncada Haydée Santamaría y Melba Hernández y ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Isla de Pinos, donde ratificó su decisión y la de sus compañeros de continuar la batalla, denunció los intentos del tirano de perpetuarse en el poder utilizando la oposición oficial y destacó el propósito de que la única salida a la situación del país era la lucha insurreccional.

Culminaba la prisión fecunda para ese grupo de jóvenes que  no se dejaron vencer y convirtieron la pesadilla que significaba aquel encierro diseñado para quebrar voluntades y desmoralizar a los hombres, en una etapa de preparación para las nuevas batallas.

Crearon la Academia Ideológica Abel Santamaría para impartir disímiles materias relacionadas con las ciencias sociales y las matemáticas, mientras Fidel- casi siempre aislado-, leía incansablemente acerca de procesos sociales, historia, las obras de José Martí y El Capital, de Carlos Marx, que un custodio dejó pasar al considerarlo un texto sobre las formas de hacer negocios.

Su obligada soledad le sirvió para reflexionar sobre la forma de reiniciar el combate y dirigir las acciones conspirativas. Enviaba mensajes escribiendo en ocasiones con zumo de limón entre líneas de cartas que los destinatarios sabían hacer visibles mediante el calor.

Pero también la cárcel sirvió de escenario de rebeldía y el propio  Batista fue repudiado cuando, invitado por la dirección del penal, acudió a la inauguración de una planta eléctrica y al pasar cerca del pabellón de los moncadistas, éstos entonaron el Himno del 26 de julio ante la cara de asombro y de ira del dictador.

Mientras, el movimiento de solidaridad y simpatía por los jóvenes  presos tomaba fuerza dentro del pueblo, la opinión pública y la prensa progresista que inició una campaña para su liberación en un contexto en que el régimen intentó una cobertura constitucional a la dictadura con  la farsa electoral  de 1954, con la cual se trataba de legitimar el golpe de Estado de 1952.

Presionado por el movimiento popular a favor de la amnistía, el gobierno trató de condicionarla a que los revolucionarios  abandonaran la lucha. Fidel lo rechazó desde la revista Bohemia “a cambio de nuestra libertad  no daremos, pues, ni un átomo de nuestro honor” y ante la intransigencia de los de los combatientes la dictadura cedió.

Cualquiera de estos hechos podían ser los recuerdos que embargaban a muchos de los excarcelados que partían en el viejo "Pinero", que era recorrido por Fidel de proa a popa para intercambiar remembranzas, ideas y sobre todos  planes con sus compañeros y colaboradores con quienes consultó poner el nombre de Movimiento 26 de Julio a la organización revolucionaria que fundaría en todo el país.

La energía y empecinamiento del líder esa noche de viaje en una carrera contra el tiempo para ganar los casi dos años de prisión, no parecían propios de un hombre que sufrió la caída en combate y el asesinato de muchos de sus seguidores y que salía de una cárcel donde afrontó el peligro de muerte cada día.

Con las primeras luces del lunes 16 de mayo, la nave arribaba al puerto habanero de Batabanó donde esperaban a sus pasajeros centenares de gente de pueblo y periodistas interesados en las declaraciones de Fidel.

El traslado hacia La Habana en tren resultó impresionante. En más de una ocasión tuvo que parar en estaciones intermedias por la gran aglomeración de público y muestras de júbilo con los excarcelados.

La llegada de Fidel y sus compañeros a la Estación Central, en la capital, fue apoteósica y solo se puede comparar con su entrada a La Habana en enero de 1959, pero faltaban  todavía duros años de lucha para la victoria definitiva, aunque ya había comenzado la cuenta regresiva para la dictadura.

(Tomado de la Agencia Cubana de Noticias)


UNA ALIANZA DIFERENTE

Jorge Gómez Barata

En agosto de 1941, cuando toda Europa occidental, excepto Gran Bretaña estaba ocupada por las hordas nazis, las tropas soviéticas, obligadas a retroceder, se aprestaban a la defensa de Moscú, y la victoria contra el fascismo estaba muy lejana; en aguas de Terranova, a bordo del acorazado USS Augusta, el presidente Franklin D. Roosevelt suscribió con Winston Churchill, primer ministro de Gran Bretaña, la Carta del Atlántico, a la que se sumó la Unión Soviética.

Más allá de consideraciones acerca del desempeño de cada uno de ellos, es preciso reconocer que Roosevelt, Stalin y Churchill tuvieron la visión para percibir en el fascismo una amenaza, no para un país o un sistema político, sino para toda la humanidad, y la determinación para enfrentarlo, forjar la unidad, y la colaboración política y militar, únicos instrumentos que podían proporcionar a todos  la victoria que ninguno podía lograr solo.

A pesar de ser personalidades diferentes y sustentar credos ideológicos y políticos que los ubicaban en las antípodas, Roosevelt y Stalin lograron una química que hizo posible la unidad frente al fascismo, la conducción de la guerra, y la convicción en la victoria final, persistiendo en el objetivo de derrotar al eje fascista, imponerle la rendición incondicional, y exigir a los jerarcas responsabilidad por los crímenes cometidos.

Involucrándose en una guerra que una parte del país y las élites no deseaban, Roosevelt, líder de un país protegido de alemanes y japoneses por las barreras naturales de los océanos Atlántico y Pacífico, a distancias inalcanzables para la tecnología militar de entonces, se dedicó a construir una alianza cuyas bases la Unión Soviética no solo aprobaba, sino que podía aplaudir.

Por primera y única vez en la historia una potencia mundial iniciaba una guerra renunciando de antemano a cualquier conquista territorial, absteniéndose de la pretensión de imponer gobierno o sistema social alguno, promoviendo la igualdad para todos los estados y la cooperación para el progreso, con la promesa de un futuro de paz, basado en la renuncia al uso de la fuerza.

Con la victoria a la vista, los líderes mundiales de entonces se superaron ellos mismos, y emprendieron negociaciones que condujeron a la redacción de la Carta de la ONU, que colocó el derecho internacional sobre bases no solo nuevas y justas.

Los acontecimientos posteriores, principalmente el inesperado e injustificado inicio de la Guerra Fría convocada por Churchill cuando ya no era primer ministro británico, y por Truman, que accedió a la presidencia por la sorpresiva muerte de Roosevelt, frustraron la estrategia acordada.

El resto de la historia es conocida. De la alianza se pasó a la confrontación, y de las aspiraciones de paz a un permanente estado de beligerancia, que durante más de 40 años, mantuvo al mundo al borde la guerra, amenazado por la destrucción mutua asegurada.

La historia fue desviada de un curso que hubiera coronado los enormes sacrificios realizados por soviéticos, chinos y por aliados en la II Guerra Mundial. La alianza militar y política promovida por la Carta del Atlántico, suscrita por los Tres Grandes de entonces, estuvo justificada, y significó más que la OTAN y el Pacto de Varsovia juntos. Uno condujo a la victoria y prometió la paz. Los otros carecen de  legados positivos. Todo lo contrario. Allá nos vemos.

La Habana, 13 de mayo de 2015