domingo, 10 de mayo de 2015

Castro: "Si el Papa sigue así volveré a la Iglesia y terminaré rezando"

Francisco y el presidente cubano se han reunido 55 minutos para preparar la visita papal a Cuba en septiembre

El papa Francisco se ha reunido con el presidente cubano Raúl Castro en el Vaticano. GREGORIO BORGIA / EFE

EL PERIÓDICO  - AGENCIAS / CIUDAD DEL VATICANO
DOMINGO, 10 DE MAYO DEL 2015 - 16.41 H

El presidente de Cuba, Raúl Castro, ha mantenido este domingo una reunión privada con el papa Francisco de 55 minutos de duración en un estudio del pontífice en la Ciudad del Vaticano. Castro ha llegado a la cita a las 09.30 horas locales (07.30 GMT) y a continuación ha comenzado su audiencia privada con Bergoglio, quien tiene previsto viajar a la isla caribeña el próximo septiembre y que ha influido en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

Castro ha asegurado este domingo que volverá a la Iglesia católica "si el Papa sigue hablando así". Castro ha salido "verdaderamente impresionado" de su encuentro con Francisco, que ha calificado de "muy agradable".

"Si el Papa sigue hablando así, les aseguro que yo terminaré rezando nuevamente y volveré a la Iglesia católica y no lo digo como una broma", ha afirmado Castro en rueda de prensa conjunta con el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Castro ha asegurado además que asistirá "con satisfacción" a "todas las misas que dé" Francisco durante el viaje a Cuba previsto para el próximo mes de septiembre.

"SABIO" Y "MODESTO"

El mandatario cubano ha asegurado que tras el encuentro quedó "impresionado, verdaderamente impresionado por su sabiduría, su modestia y todas las virtudes que sabemos que tiene" y ha agradecido la mediación del Vaticano en las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Además, Castro ha afirmado que se lee todos los discursos del Papa y ha recordado su afinidad por su cercanía a la Compañía de Jesús. "Él es jesuita. Yo también, en cierto modo, porque siempre he estado en escuelas jesuitas", ha argumentado.

En cualquier caso, Castro ha reafirmado que es comunista. "Yo soy comunista, del Partido Comunista Cubano", una formación en la que "no se permitían creyentes". Ahora estas premisas "no siempre se cumplen", un ejemplo de que "vamos avanzando poco a poco". "Estamos en el perfeccionamiento de nuestro sistema político, económico y cultural", ha destacado.

Por último, Castro ha recordado al religioso brasileño Frei Betto, uno de los principales ideólogos de la Teología de la Liberación, y que en uno de sus encuentros, le dijo Betto "yo he oído más misa que tú".

La reunión con Castro ha sido algo más larga que la que el pontífice mantuvo en marzo del año pasado con el presidente estadounidense,Barack Obama, que duró 52 minutos pero que se realizó con intérprete, mientras que la de este domingo ha sido una charla privada en español. "He agradecido al Santo Padre su contribución al reacercamiento entre Cuba y Estados Unidos", ha dicho Castro al final de la audiencia.

REUNIÓN PRIVADA

El presidente cubano ha llegado en automóvil a la entrevista, que ha tenido lugar en el estudio adyacente al aula Pablo VI del Vaticano, poco antes de las 09.30 horas locales (07.30 GMT). Vestido de oscuro, Castro ha saludado al llegar al prefecto de la Casa Pontificia,Georg Gänswein, y también a la prensa. El lugar de la reunión, de carácter "estrictamente privado" según el Vaticano, es el elegido por el papa y el protocolo vaticano para celebrar las entrevistas más familiares o de carácter menos oficial.

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, ha explicado a la prensa que la visita de Castro, además de un agradecimiento de la labor del Papa por el acercamiento con Estados Unidos, es como una "preparación del viaje a Cuba" del Pontífice, previsto para septiembre. Lombardi ha añadido que ese viaje de Francisco a la isla caribeña servirá, como ocurrió en el pasado con las visitas de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, para que la Iglesia cubana se sienta "muy reconfortada".

A la audiencia con el papa han asistido unas diez personas, entre ellas el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas Ruiz; el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, y el embajador de Cuba ante la Santa Sede, Rodney López.

INMIGRACIÓN EN EL MEDITERRÁNEO

Castro ha comentado con el Pontífice el drama de la inmigración en el Mediterráneo y le ha ha hecho un regalo que alude al problema: un cuadro de grandes dimensiones del artista cubano Alexis Leyva Machado, Kcho, que representa una gran cruz hecha con varios barcos y un niño que reza ante ella. El artista, presente en el acto tras la reunión privada de Castro, le ha explicado al Pontífice que ha querido hacer referencia a la tragedia que sufren millares de personas que intentan llegar a Europa desde el Norte de África. "¡Qué inspiración!", ha respondido Jorge Bergoglio al recibir el regalo en una ceremonia habitual en las visitas al Papae y que en esta ocasión ha sido muy breve, de unos cinco minutos.

Castro también ha regalado al Papa una medalla que conmemora el 200 aniversario de la catedral de La Habana, de la que solo existen 25 ejemplares. El Papa, por su parte, le ha regalado a Castro un medallón de San Martín de Tours, patrón de Buenos Aires, y su exhortación apostólica Evangelii Gaudium.


Derrota del fascismo en Europa: 70 años después

Atilio A. Boron

El 70ª aniversario de la caída de Berlín a manos del Ejército Rojo  es una ocasión propicia para someter a revisión algunos lugares comunes acerca de la Segunda Guerra Mundial y su desenlace. Especialmente uno, ampliamente difundido por el mundo académico y las usinas mediáticas del pensamiento dominante según el cual la derrota del Tercer Reich comenzó a consumarse cuando Londres y Washington abrieron el frente occidental con el desembarco de Normandía, arrojando un pesado manto de olvido sobre la decisiva e irreemplazable contribución hecha por la Unión Soviética para destruir al régimen nazi y poner punto final a la guerra en Europa. Geoffrey Roberts, un profesor británico especialista en el tema de la Segunda Guerra Mundial, ha ido más lejos al sostener que la Unión Soviética podría haber derrotado por sí sola al fascismo alemán -claro que a un costo aún mayor y en un enfrentamiento más prolongado- y que para tal empresa la colaboración anglo-americana no era imprescindible, como sí lo fue para los aliados la heroica lucha de la Unión Soviética. 

Pero la opinión de Roberts está lejos de encuadrarse en la categoría de las “creencias aceptables” para los perros guardianes del sistema, y por eso sus análisis son ninguneados por el  saber convencional. Es obvio que para la ideología dominante fue el “mundo libre” quien derrotó al nazismo y que la colaboración soviética fue algo accesorio. La realidad, en cambio, fue exactamente al revés: lo esencial fue la heroica resistencia soviética primero y su arrolladora contraofensiva después, sin la cual ni británicos ni estadounidenses, jamás podrían haberse acercado a Berlín.[1] Por algo fue el Ejército Rojo el primero en hacerlo, inmortalizado en aquella conmovedora fotografía en la cual dos sargentos del Ejército Rojo izan la bandera de la Unión Soviética sobre un Reichstag en ruinas, uno de los símbolos del régimen nazi. Fue también el primero en liberar a los prisioneros que estaban en los campos de concentración de Auschwitz (el mayor y más importante de la Alemania Nazi) y muchos otros, entre los cuales sobresalen los de Majdanek y Treblinka, todos ellos situados en Polonia. Pese a ello, como bien observa Telma Luzzani, en las celebraciones organizadas el pasado 25 de Enero en Auschwitz el gobierno polaco no sólo se abstuvo de invitar al presidente ruso Vladimir Putin sino que lo declaró  persona non grata por ser el líder de un país que no liberó sino que agredió a Polonia. El gobierno de Varsovia, actuando como un rústico palafrenero de Barack Obama, argumentó por medio de su canciller que no había sido aquel país sino Ucrania quien había liberado el campo de exterminio de Auschwitz razón por la cual el invitado de honor fue el títere de Washington, Petro Poroshenko, presidente de Ucrania. Este desaire del gobierno polaco no sólo ofendió a las actuales autoridades del Kremlin sino que fue una repugnante muestra de ingratitud para con el pueblo ruso y sus inmensos sacrificios realizados en la guerra y, por otro lado, de los alcances de la política norteamericana dirigida a apropiarse de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, velando el papel de la Unión Soviética, estigmatizando no sólo a este país como en el pasado sino también a la Rusia actual en el contexto de las amenazantes tensiones que caracterizan al sistema internacional.[2] 

La “historia oficial” prohijada por Occidente también oculta, como acertadamente lo señalara Angel Guerra, “el decisivo papel de los comunistas, que en la Europa ocupada llevaron el peso mayor de la resistencia y organizaron vigorosos movimientos guerrilleros en Yugoslavia, Grecia y Albania”, a lo cual deberíamos agregar también la lucha de los partisanos italianos, la resistencia francesa y la de los judíos que combatieron, como en el Gueto de Varsovia, contra el holocausto.[3]  La ideología dominante oculta que fueron estas fuerzas de izquierda, y no el Plan Marshall,  las que hicieron posible la reconstrucción democrática de Europa con la derrota del fascismo.

La sobrevivencia de la URSS ante la agresión nazi y el triunfo del Ejército Rojo abrieron las puertas de una nueva etapa histórica signada por el auge de las luchas anticolonialistas y por la liberación nacional en Asia, África y América latina y por el avance democrático en muchos países. Las burguesías europeas, temerosas del “contagio” del virus revolucionario soviético, tuvieron que aceptar, a regañadientes, el avance en la legislación social y laboral, la expansión de la ciudadanía y un cauteloso proceso democrático. El “estado de bienestar” europeo así como los populismos latinoamericanos de aquella época hubieran sido imposibles de haber sido derrotada la URSS. La negación de tan progresivo papel fue facilitada por la aviesa asimilación hecha por la propaganda del “mundo libre” entre la heroica epopeya soviética y la figura de Iósif Stalin a partir del estallido de la Guerra Fría. Por supuesto que los crímenes del líder soviético son inocultables e imperdonables, y constituyen una imperecedera mácula en la historia del socialismo. Pero ofende a la verdad histórica menospreciar su actuación en la Segunda Guerra Mundial -o desmerecerla por los tenebrosos procesos de Moscú o los horrores de los Gulags- con lo cual no se mejora un ápice nuestra comprensión de lo ocurrido en aquella contienda.

Un estudioso para nada afecto a este personaje y en cambio profundo admirador de su archienemigo León Trotsky escribió en su célebre biografía política de Stalin que “estadistas y generales extranjeros fueron conquistados por el excepcional dominio con el que se ocupaba de todos los detalles técnicos de su maquinaria de guerra”. ¿Un juicio desafortunado de Isaac Deutscher? Nada de eso. Tal como lo anota un gran estudioso del tema, el filósofo e historiador italiano Domenico Losurdo, la aseveración de Deutscher coincide con la de Averell Harriman, embajador de Estados Unidos en Rusia entre 1943 y 1946 y uno de los más inteligentes diplomáticos norteamericanos del siglo veinte. En sus memorias dejó una elocuente pincelada del líder soviético al decir que “me parecía mejor informado que Roosevelt y más realista que Churchill, en cierto modo el más eficiente de los líderes de la contienda”.[4] Ciertamente, no es esta la opinión preponderante sobre Stalin pero tanto Deutscher como Harriman son observadores muy calificados y sus juicios no pueden ser tomados a la ligera. 

A 70 años de la caída del fascismo alemán y ante la debacle de la Unión Europea y el curso descendente del imperio norteamericano parecería haber condiciones de iniciar una discusión seria sobre la Segunda Guerra Mundial, sacando a la luz el aporte decisivo de la URSS y proponiendo una aproximación rigurosa a la figura de Stalin, cuyos crímenes son harto conocidos pero que no alcanzan a eclipsar por completo los aciertos que habría tenido en la conducción de lo que los rusos llaman “La Gran Guerra Patria”. Entre los cuales, y no precisamente uno de menor importancia, se cuenta el haber reclutado una joven generación de brillantes oficiales luego de la demencial purga que ordenara hacer en vísperas de la guerra y que, a la postre, fueron quienes condujeron al Ejército Rojo a su más gloriosa victoria y lograron que el mundo se desembarace de la peste fascista. Hacer cuentas con la experiencia soviética y con el papel que en ella desempeñara Stalin es una asignatura pendiente de la izquierda en sus distintas variantes, tarea que no puede seguir siendo postergada o despachada apelando a las visiones estereotipadas cultivadas con esmero por los propagandistas de la burguesía. Sobre todo cuando la evidencia indica que la derrota del fascismo en Alemania no fue suficiente para erradicar una excrecencia política y social propia de la sociedad burguesa y que, lamentablemente, ha reaparecido bajo nuevos ropajes en la Europa actual.



[1] Un dato terminante que cierra toda discusión: los soviéticos sufrieron casi 27 millones de bajas civiles y militares, la gran mayoría en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Los británicos 450.000 y los estadounidenses, incluyendo la guerra en el Pacífico, 420.000. Quienes “pusieron el cuerpo” y pagaron el costo fundamental de la guerra fueron los soviéticos. Se estima que los alemanes perdieron entre 7 y 9 millones de vidas.

[2] Ver Telma Luzzani, “La batalla por la historia” (Página/12: Buenos Aires, 8.5.2015). Luzzani recuerda asimismo en su nota que “el Ejército Rojo fue el primero en llegar a Berlín, el 30 de abril de 1945, luego de liberar él solo 16 países, unos 120 millones de personas (sin contar la parte europea de la URSS), mientras que EE.UU. y Reino Unido liberaron conjuntamente seis países.”

[3] Angel Guerra Cabrera, “A 70 años de la victoria soviética sobre el fascismo” (La Jornada: México, 7.5.2015)

[4] Cf. su Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra (Barcelona: El viejo topo, 2008), p. 15. Un libro excepcional por su calidad filosófica y precisión historiográfica, que ojalá inaugure una discusión largamente postergada.

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Cuba: llega este domingo a La Habana el presidente de Francia

EDITADO POR MAITE GONZÁLEZ MARTÍNEZ

La Habana, 10 may (RHC) El presidente francés, Francois Hollande, llegará este domingo a Cuba en visita oficial, la primera en la historia que realiza un jefe de Estado galo a la isla.

Hollande viaja acompañado de una amplia delegación de personalidades del gobierno e instituciones, entre ellos el titular de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone, y los ministros de Ecología, Justicia, Salud, Cultura y Asuntos de Ultramar.

En su visita, el jefe de Estado mantendrá conversaciones con el presidente cubano, Raúl Castro, y participará en la ceremonia de colocación de una ofrenda floral ante el monumento al Héroe Nacional José Martí, en la Plaza de la Revolución.

De acuerdo con la agenda publicada por el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia gala, el Jefe de Estado asistirá también a la inauguración de la nueva sede de la Alianza Francesa, impartirá una conferencia en el Aula Magna de la Universidad de La Habana y se reunirá con residentes franceses aquí.

Hollande llega a La Habana procedente de Guadalupe, como parte de una gira por el Caribe que incluyó a los territorios franceses de ultramar de Martinica, San Martín y San Bartolomé y que proseguirá después por Haití.

El gobernante galo, quien asumió el poder en 2012, tiene entre sus objetivos de política exterior incrementar los nexos con los países de América Latina y el Caribe.

Cuba y Francia establecieron relaciones diplomáticas en 1902 y ambos países tienen fuertes vínculos histórico-culturales.

Francia es también un importante socio comercial de la Mayor de las Antillas y ocupa el lugar número 11 a nivel mundial y el quinto en Europa.

Desde 1992 ese país vota en la ONU a favor del levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y ha jugado un rol importante en el avance de la negociación del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la nación caribeña y la Unión Europea.

(Fuente: PL)


Se reúne Raúl con el Primer Ministro italiano Matteo Renzi

Publicado en Cubadebate el 10 mayo 2015

Raúl Castro y Matteo Renzi, 10 de mayo de 2015, en Roma. Foto: ANSA

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro y el Primer Ministro italiano Matteo Renzi se reunieron esta mañana en la sede del gobierno en Roma.

Tras el encuentro con el Papa Francisco en la mañana de hoy, el Presidente cubano  se dirigió al Palacio Chigi, sede del gobierno italiano, para reunirse con el Primer Ministro de esa nación europea.

Al final, ambos mandatarios compartieron una conferencia de prensa.

El presidente cubano se refirió nuevamente al encuentro con el Papa Francisco y comentó: «Estoy muy impresionado por la sabiduría y la humildad del Papa. Cuando Francisco venga a Cuba voy a asistir a todas sus misas».

Recordó que él estudió en instituciones religiosas de jesuitas, la misma orden del papa Francisco.

(Noticia en construcción)


Papa Francisco recibe a Raúl Castro en visita al Vaticano

EDITADO POR MAITE GONZÁLEZ MARTÍNEZ


La Habana, 10 mayo (RHC) El papa Francisco y el presidente cubano Raúl Castro se reunieron este domingo en el Vaticano.

Se trató de un encuentro privado previo a la visita del sumo pontífice a Cuba, prevista para septiembre, justo antes de sus citas estadounidenses, en Washington, Nueva York y Filadelfia.

El encuentro tuvo lugar en el estudio y en los salones adyacentes al Aula Pablo VI, el gran auditorio donde se celebran los actos vaticanos. Suele ser el lugar elegido por el papa y el protocolo vaticano para celebrar las reuniones de carácter menos oficial.

La delegación que acompaña a Castro en Roma está compuesta por el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas Ruiz; el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla; y el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Leopoldo Cintra Frías.

Tras el encuentro con el sumo pontífice, el líder cubano se dirigió al Palacio Chigi, sede del gobierno italiano, para reunirse con el primer ministro italiano, Matteo Renzi.


PARA QUE LA VIDA DE LOS NEGROS SÍ IMPORTE

Por Manuel E. Yepe

El movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros sí importan) (BLM) surgió en Estados Unidos a raíz de la absolución judicial del policía George Zimmerman acusado por la muerte a tiros del joven negro Trayvon Martin en 2013, y ha ganado fuerza tras los asesinatos de John Crawford III y Eric Garner en 2014.

Actualmente, se define como una organización internacional con 23 capítulos en Estados Unidos, Canadá, y Ghana que va más allá de la condena de los asesinatos extrajudiciales de los negros por policías y vigilantes. La organización se identifica como “defensora de los negros y negras a lo largo de todo el espectro de género, incluyendo discriminados gays y lesbianas, así como indocumentados y con discapacidades".

El movimiento ha recibido cierta atención de los medios en todo el mundo debido a su enorme alcance y mantenida existencia. Los manifestantes y los organizadores de sus protesta se han reunido con el Presidente de Estados Unidos Barack Obama y otros líderes prominentes para exigir el fin de lo que consideran discriminación racial, encarcelamiento masivo de afroamericanos, brutalidad policial y la militarización de muchos departamentos de policía en Estados Unidos.

Desde el marzo de 2015, más de setecientas manifestaciones de BLM se han celebrado en todo el mundo. En agosto de 2014, durante el fin de semana del día del trabajo en EEUU (primero de septiembre), BLM organizó un “paseo de la libertad” que congregó a más de 500 ciudadanos negros de toda la nación en Ferguson, Missouri , para apoyar la labor de las organizaciones locales sobre el terreno.

Miembros y simpatizantes de BLM han participado en demostraciones en Nueva York, Newark, Boston, Chicago , Columbus, Miami, Detroit, Houston, Oakland, San Francisco, Los Ángeles, Nashville, Portland, Tucson, Washington D.C. y otras ciudades estadounidenses rememorando las de los “Freedom Riders” en la década de 1960. En diciembre de 2014, fueron detenidos al menos veinte miembros de la organización por haber tomado parte en una protesta en Bloomington, Minnesota.

La organización BLM afirma que los departamentos de policía de Estados Unidos han declarado una guerra policial y económica contra la comunidad negra del país.

BLM identifica tres tipos de violaciones de los derechos humanos de los negros: los asesinatos, los encarcelamientos masivos y la explotación económica, perpetrados todos por el gobierno y las corporaciones.

BLM demanda el fin de toda forma de discriminación y el reconocimiento de los derechos humanos de los afroamericanos; que se ponga fin a la brutalidad policial; que se creen empleos con salarios dignos, vivienda y acceso a la salud; que se ponga fin a los encarcelamientos masivos organizados por el complejo industrial de prisiones; justicia para todos los afroamericanos hombres, mujeres, trans, gays y lesbianas; libertad de todos los presos políticos; eliminación del complejo industrial-militar manejado por las corporaciones privadas para beneficiarse con la muerte y destrucción de los pueblos del mundo.

Para las comunidades negras organizadas en el BLM, 2015 es un año de resistencia contra la opresión y de lucha irrevocable por el derecho a una vida digna.

El filósofo, profesor y activista Cornel West, destacado analista de las experiencias afroamericanas en la sociedad estadounidense, ha resumido así los acontecimientos más recientes:

“La escalada de muerte y sufrimiento en la nación negra y pobre, y la maravillosa nueva militancia que se expresó en Ferguson debe motivarnos a enfocar, fundamentalmente, los temas de vida y muerte, los asesinatos policiales, los encarcelamientos masivos, la pobreza, los drones, los tratados comerciales injustos, la vigilancia masiva, el deterioro de las escuelas, el desempleo, el poder de Wall Street, la ocupación israelí de Palestina, la catástrofe ecológica y la resistencia Dalit en India…”

“Frente a las violaciones de los derechos humanos de la nación pobre y negra, será crucial la capacidad organizativa de los movimientos sociales… Las nuevas organizaciones -como BLM- cuyos dirigentes principales son mujeres, asumieron el liderazgo en las calles.

Reemplazaron a dirigentes de larga data, como los reverendos Jesse Jackson y Al Sharpton, ambos asociados al Partido Demócrata. Las limitaciones políticas de estos dirigentes les habrían impedido percibir el estado explosivo de las comunidades negras y ponerse al frente. Se sumaron a las protestas pero no las lideraron”.

Glosando al héroe cubano José Martí, Cornel West señala que esta nueva generación de afroamericanos tiene el enorme desafío de enfrentar al imperio desde “las entrañas del monstruo”.

La Habana, Mayo 9 de 2015.