sábado, 2 de mayo de 2015

Stephen Nash sobre su viaje a La Habana: “Cuba es un país mágico”

Publicado en Cubadebate el 1 mayo 2015

Stephen John Nash en la Plaza de la Revolución, de La Habana.

Stephen John Nash, el exjugador profesional de baloncesto de nacionalidad canadiense que disputó 19 temporadas en la NBA, acaba de estar en Cuba y escribió una crónica sobre esa visita, con fotos de su autoría, para la prestigiosa revista deportiva The Players Tribune.

El dos veces Jugador Más Valioso e integrante de ocho equipos Todos Estrellas de la NBA, asegura que viajó a Cuba por “la arquitectura colonial y Art Deco, la belleza natural de la isla y su gente hermosa y expresiva… Tengo que reconocer que la naturaleza única de su historia reciente es incentivo también”.

“Un grupo de nosotros de la NBA fuimos allí para dar algunas clases, entrenamientos y recomendaciones legales. En este viaje queríamos realmente compartir con jugadores jóvenes que nunca han tenido este tipo de oportunidades. Encontramos muy divertido trabajar con el pueblo cubano, que es increíblemente cálido y hospitalario”, añade.

Asegura que “hace algunos días que regresé a casa, pero los recuerdos de mi corta visita todavía persisten. La comida, la música y el baile. Una cálida brisa, brisa salada y altas palmeras. Espejismos constantes de una época pasada. Estos momentos capturaron mi imaginación y siguen ejerciendo un fuerte atractivo, sobre todo haber visto la ciudad capital, con sus 500 años de edad”.

Finalmente, Nash dice que quiere compartir “algunas fotos de ese país mágico, que tuve la suerte de visitar la semana pasada”.

A continuación algunas imágenes captadas por él:


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


La Habana. Foto: Steve Nash.


Guatemala: El reto no es sólo expulsar a los corruptos del poder, sino atreverse a transitar por los caminos del Sur

Ollantay Itzamná

Los guatemaltecos llevaban carteles para mostrar su indignación. Foto: Pep Balcárcel, tomada de internet

El sistema neoliberal vigente en el país, desde hace más de tres décadas atrás, despoja y privatiza bienes comunes de guatemaltecos/as (tierra, agua, bosques, minerales, hidrocarburos, servicios básicos, etc.), abonando el resentimiento popular creciente.

El actual gobierno neoliberal, masacró en dos ocasiones a poblaciones indígenas movilizados en defensa de los bienes comunes (Totonicapán y Alta Verá Paz), decretó dos estados de sitio para permitir las operaciones hidromineras, criminaliza y encarcela a centenares de defensores/as comunitarios de derechos. Pero, la resistencia al sistema neoliberal vigente no se activó en las ciudades principales del país.

En los últimos años, desde el área rural, los procesos de resistencias sociales no sólo identificaron al sistema neoliberal como el “enemigo interno” del país, sino que incluso en algunas organizaciones sociales movilizadas ya se debaten propuestas de reorganización sociopolítica de Guatemala, de abajo hacia arriba, mediante un proceso de Asamblea Constituyente popular, intercultural e incluyente.

¿Qué es lo que activó la indignación ciudadana de citadinos/as?

En estas tres últimas décadas, los agentes del sistema neoliberal (empresarios, partidos políticos, iglesias, universidades, agroindustriales, etc.), cooptaron a la gran mayoría de los movimientos indígenas y campesinos y los convirtieron en ONGs. Domesticaron a los sindicatos y disciplinaron a los ex guerrilleros (muchos de ellos/as, ahora, organizados en partidos políticos de izquierdas neoliberales). El neoliberalismo tuvo la capacidad de “transformar” a la incipiente ciudadanía en simples consumidores compulsivos teledirigidos, indiferentes con la “cosa pública”.

Pero, el embrionario desvelamiento del aparato criminal de la corrupción que operaba enquistado en el corazón económico del Estado neoliberal (caso SAT y enriquecimientos ilícitos del Presidente y Vicepresidente de la República), está desatando una inédita movilización citadina espontánea, simultánea y multitudinaria, recurriendo a la internet (redes sociales) como herramienta para la autoconvocatoria.

Ocurrió el pasado 25 de abril, cuando la ciberindignación se materializó en concentraciones públicas exigiendo la renuncia del Presidente Otto Pérez Molina y de la Vicepresidenta Roxana Baldetti porque las y los indignados, antes, sólo tenían sospechas del robo de sus impuestos, ahora, todo está comprobado. Por eso, más movilizaciones de indignación están anunciadas.

Como todo movimiento social contemporáneo, estas acciones colectivas son autoconvocadas (no existen estructuras o dirigentes convocantes), espontáneas (no existe una previa programación/organización), simultáneas (se movilizan en varias ciudades y al mismo tiempo), multitudinarias (no son representantes, son vecinos/as que salen a las calles a nombre propio).  La gran mayoría de ellos/as son jóvenes estudiantes o adultos, cibernautas o actores en red.

Según los carteles y mensajes difundidos, el enemigo identificado pareciera ser la corrupción pública prohijada o promovida por el actual gobierno nacional. Pero, la molestia y la indignación manifiesta es en contra de toda la “clase” política (de derecha y de izquierda) corrupta convertida prácticamente en una especie de vampirus guatemaltecus, que convirtió al Estado en su mejor presa para succionar.

Estos movimientos sociales contemporáneos, aglutinados por emociones (molestias) compartidas, regularmente inician su “articulación” alrededor de demandas comunes, pero circunstanciales (repudio a los gobernantes corruptos, rechazo de las privatizaciones, etc.), sin mayor proyección sociopolítica, ni prevención de posibles escenarios hipotéticos. Saben lo que no quieren, pero no saben con exactitud lo que quieren.

Ahora, dicen no querer “ni a Otto, ni a Baldetti, ni a ningún partido político tradicional”, pero aún no se sabe (o no saben) “lo que quieren”. Mucho menos el “cómo quieren conseguir esa nueva realidad sociopolítica que querrían”.  Aunque también es cierto que muchos/as de las y los citadinos movilizados en contra de la corrupción pública son y serán electores (este año) de algún partido político tradicional neoliberal.

El reto no es expulsar del poder a los corruptos, sino atreverse a cambiar el sistema

El mayor reto que tienen las y los ciudadanos citadinos indignados/movilizados, no sólo es su cohesión como sujetos sociopolíticos colectivos para transformar esa realidad que repudian, sino también la construcción de una agenda compartida con demandas que aspiren a transformaciones estructurales en el Estado y en la sociedad.

Cambiar gobiernos en estados fallidos neoliberales, de nada sirve, mucho menos si no se tiene opciones, y peor aun cuando la misma sociedad es una “maquinaria” de fabricación de potenciales funcionarios/as públicas corruptas.

El “enemigo interno” de Guatemala no sólo es el gobierno actual, sino el sistema neoliberal que corrompe, saquea, e instaura la thanatocracia en el país, diluyendo el Estado de Derecho.

El sistema neoliberal convirtió a la ciudadanía primigenia del país en consumidores/as compulsivos, promotoras/es pasivos del capitalismo salvaje. Éste es el mayor reto que tiene la ciudadanía indignada: activar una ciudadanía activa y responsable, organizada, que se atreva a repensar y reconstruir el país de todos/as, con todos/as, y para todos/as.

A este proceso de repensar/reorganizar el país se denomina proceso constituyente refundacional. Si las y los indignados de las ciudades se encuentran y confluyen con los movimientos sociales indígenas y campesinos genuinos vigentes, entonces, las posibilidades de procesos de transformaciones estructurales en el país sí tendrán visos de celeridad y sostenibilidad en el tiempo. Ello implica superar el pensamiento/activismo sectorial y apostarle a procesos estructurales con visión de país incluyente. De lo contrario, en el mejor de los casos, sólo se habrá expulsado a unos corruptos para legitimar a otros corruptos en el poder. La indignación no debería ser sólo contra uno de los agentes del sistema mortal neoliberal, sino contra el sistema en sí, y atreverse a transitar por los caminos contemporáneos del Sur.


Un Primero de Mayo arrollador

Nadie puede detener el ángel de la cubanía. La lluvia nunca lo hizo ni lo hará; mucho menos en los días en que se convoca a la unidad, a la ratificación multitudinaria, a la solidaridad que se da y que se recibe...

La Plaza siempre ha sido y continúa siendo el epicentro de ese voto mayoritario. Autor: Roberto Suárez

René Tamayo
internac@juventudrebelde.cu
1 de Mayo del 2015 23:48:16 CDT

Nadie puede detener el ángel de la cubanía. La lluvia nunca lo hizo ni lo hará; mucho menos en los días en que se convoca a la unidad, a la ratificación multitudinaria, a la solidaridad que se da y que se recibe...

Y si hay lluvia y en medio de la marcha suena la corneta de la conga —la que llama a arrollar—, entonces se vigoriza más aún el espíritu, los pies se sueltan, la alegría —esa que sale a flor de piel pero que está enraizada en lo profundo— salta risueña, vivaracha, locuaz.

Con lluvia y conga, la gente se aprieta más, la marcha fluye demasiado rápido. Muchos se quedan con ganas de seguir viendo. De detenerse en los rostros que pasan. De absorber esa energía única que por más de 50 años, ante cada convocatoria, ha convertido a la Plaza de la Revolución José Martí en uno de los escenarios más diáfanos y rotundos del apoyo y compromiso del pueblo cubano con su Revolución.

La Plaza siempre ha sido y continúa siendo el epicentro de ese voto mayoritario, inequívoco —el de cuerpo presente— por Cuba y el socialismo. Sufragio de millones, acto profundamente democrático que se explaya por plazas y calles de la nación.

A la Plaza se va porque se va, por decisión de todos y cada uno. Junto a los cientos de miles de capitalinos que acudieron a celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, estuvieron centenares de amigos de otras naciones, quienes se fundían en la marcha o vitorearon desde las tribunas, adonde llegaron delegados de más de 70 países en representación de sindicatos, movimientos sociales, organizaciones de solidaridad.

Al lado del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el compañero Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, recibió el más entrañable saludo del pueblo cubano, el que se les da a los mejores amigos de Cuba.

Se reiteró el cariño y admiración del pueblo por los Cinco Héroes. Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René volvieron, juntos, a la Plaza. Cerca de ellos estaban representantes del personal médico que enfrentó la epidemia del Ébola y miembros de la sociedad civil que integraron la delegación cubana a la Cumbre de las Américas en Panamá.

Trabajadores estatales y no estatales, combatientes, estudiantes, artistas, jubilados, amas de casa, niños y adolescentes marcharon tras la alocución de Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba.

El líder sindical consideró la celebración en todo el país del Día Internacional de los Trabajadores como un «genuino mensaje de unidad, compromiso y respaldo mayoritario del pueblo cubano en torno a su Revolución socialista, al Partido, a Fidel y a Raúl».

«Somos millones las cubanas y cubanos dispuestos a defender la obra de justicia y dignidad que hemos levantado, y hacer cuanto se requiera para continuar perfeccionándola, al precio que sea necesario», ratificó.
  

Al lado del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el compañero Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.


Con lluvia y conga.


Y si hay lluvia y en medio de la marcha suena la corneta de la conga.


A la Plaza se va porque se va.


MUERTO EN CUSTODIA

Jorge Gómez Barata

A propósito de recientes acontecimientos en Estados Unidos, México y otros escenarios, una autoridad forense comentó: “Para la policía y el sistema penal no existe asunto más difícil e incómodo que un muerto bajo custodia. Con frecuencia ―añadió― la corrupción y la falsa solidaridad profesional obstaculizan la indagación, y a veces anulan la acción de la justicia”.

Los fallecidos bajo custodia son personas que perecen privados de libertad y de la capacidad para decidir por ellos mismos. En tales situaciones  su seguridad, salud, y en ocasiones su vida, depende de quienes los custodian, los cuales están obligados a protegerlos.

Es exactamente el caso de Freddy Gray, un joven negro de 25 años, arrestado el pasado 19 de abril en Baltimore en condiciones físicas normales, y que en el momento de ser apresado fue llevado a una camioneta, a la que, aunque esposado, subió por sus propios pies, y una semana después, bajo custodia policial, falleció por graves lesiones en la columna vertebral.

En otro caso todavía hay personas que se preguntan por qué los 43 estudiantes mexicanos de Ayotzinapa, hombres jóvenes y valientes, no opusieron resistencia a sus secuestradores. Para algunos puede haber ocurrido que, en presencia de uniformados que podían haber sido militares o policías, los jóvenes confiaran en ellos.

Las muertes en custodia suelen tener lugar en escenarios y circunstancias en los cuales la prensa, la opinión pública, incluso otros representantes del sistema (jueces y fiscales), no están presentes. Un ciudadano con experiencia penal comentó: “Los detenidos y los condenados sufren maltratos y vejaciones, y en ocasiones, mueren a solas con el “enemigo”, que es quien ofrece la versión de los hechos…”

Las legislaciones de la mayoría de los países suelen considerar “bajo custodia” a las personas detenidas en comisarías o internadas en cárceles, hospicios, juzgados o manicomios sometidos a regímenes judiciales. Se incluyen los vehículos en los cuales los detenidos o internos son trasladados, y los lugares donde trabajan.

Cuando alguna persona muere en tales espacios,¡ es obligatorio llevar a cabo una investigación independiente, realizar la autopsia, y preservar el lugar del hecho. Se consideran “muertos en custodia” incluso aquellos que fallecen mientras reciben asistencia médica en penitenciarias u otras instalaciones de las fuerzas públicas.  

Por la naturaleza de su labor, la policía y los operadores de los sistemas carcelarios son investidos por el estado y la ley de poderes excepcionales, de los cuales con frecuencia abusan ensañándose con los detenidos y condenados, cuyos testimonios son poco creíbles y a veces completamente desestimados. Cuestionados sobre tales situaciones, los agentes de la autoridad raras veces admiten alguna culpabilidad.

En estos casos la verdad suele aparecer mediatizada por justificaciones como la fuga, el desacato, la resistencia a la autoridad, y otras. Los cuerpos policiales figuran entre las corporaciones más solidarias que existen. Desobedecer, discutir, acusar o agredir a uno de ellos, significa una declaración de guerra a la fuerza en su conjunto.

En Estados Unidos, donde la policía es excepcionalmente violenta, dispara a matar y, en no pocos casos, está motivada por el racismo contra los negros, la larga y reciente sucesión de hechos de esta naturaleza que se repiten y quedan impunes, ha desatado una intensa confrontación entre los cuerpos armados y las comunidades, que en lugar de solucionar los problemas los agravan.

La reiteración de los hechos en los cuales la intervención de la policía  provoca lesiones y muertes violentas, y la evidencia de que las personas bajo custodia policial están en situaciones de riesgo, que alcanza niveles de crisis nacional en Estados Unidos, es una alerta para todos los países. Luego les cuento. Allá nos vemos.

La Habana, 02 de mayo de 2015


MONCADA HA SOBREPASADO LAS 200,000 VISITAS

AMIGOS, LES COMPARTO QUE MONCADA HA SOBREPASADO LAS 200,000 VISITAS, GRACIAS A TODOS

SALUDOS,

JMZ


PARADÓJICO TEMA DEL TURISMO ESTADOUNIDENSE

Por Manuel E. Yepe

Cristóbal Colón no fue el primer turista que visitara Cuba pero, sin dudas, ha sido el principal propagandista del turismo hacia la isla caribeña que recuerda la historia. Según algunos historiadores, Colón escribió o declaró que se trataba de "la tierra más hermosa vista por el ojo humano". Claro que, luego de varios meses de navegación a través del Atlántico con sólo agua de mar a la vista, el almirante genovés pudo no haber sido totalmente objetivo en su evaluación que, no obstante, ha servido para promocionar los atractivos de Cuba para el turismo en todo el mundo durante siglos.

Es paradójico el tema del turismo en Cuba. Cuando nació la república neocolonial tras la ocupación estadounidense que frustró el triunfo de la guerra independentista, dos fuertes tendencias influirían en el futuro del turismo estadounidenses hacia Cuba: los que querían que Cuba fuera un vecino decente y quienes sostenían que debía servir como lugar de diversión donde los ciudadanos estadounidenses hallaran cosas que en su país estaban vedadas por las leyes, la moral y las costumbres.

Entre 1915 y 1930, el turismo se convirtió en la tercera fuente de divisas para Cuba, tras el azúcar y el tabaco. Contribuyó a ello el hecho de que Estados Unidos llevaba a cabo entonces una campaña contra la violencia, los vicios y la corrupción que incluía la Ley Volstead, también conocida como “la prohibición”.

Una combinación de la gran depresión de los años 30, el fin de la prohibición, y la II Guerra Mundial dañó gravemente a la industria turística de Cuba. El "turismo" en Cuba se limitó entonces a los hijos de muchas familias adineradas estadounidenses que cumplían sus deberes militares en las tranquilas bases militares en Cuba, lejos de los campos de batalla. Su solvencia económica mantuvo activas  las tiendas turísticas que ofertaban mercancías que solo en el mercado negro se encontraban por esos días en Estados Unidos. En la década de 1950 comenzaron a visitar la isla turistas comunes en una cantidad significativa.

En 1946, la delincuencia organizada de Estados Unidos había realizado en el Hotel Nacional de Cuba una conferencia que tendría una gran influencia en el turismo cubano porque esbozó el modus operandi que regiría la relación del crimen organizado con el turismo en el hemisferio en los años subsiguientes.

Tras esta reunión, la más importante cumbre mafiosa después de la Conferencia de Atlantic City de 1929, La Habana se convirtió en ruta preferida para el comercio de narcóticos con EEUU.

En los años cincuenta un millón 700 mil estadounidenses visitaron La Habana, donde no existían limitaciones para beber, jugar al azar y otras diversiones no aceptadas social o legalmente en casa. La llegada de turistas crecía a un ritmo del 8% anual y La Habana empezó a ser nombrada "Las Vegas de Latinoamérica".

Pero, en los últimos meses de 1958, el turismo internacional disminuyó casi totalmente debido a la situación intensa de guerra en el país con las guerrillas en el campo y los enfrentamientos entre la policía y los combatientes revolucionarios en las ciudades.

La cohorte de asesinos y torturadores del tirano Batista huyó del país el primer día de enero de 1959 para establecerse en el Sur de la Florida. El gobierno revolucionario ordenó el cierre de bares y salas asociados con la prostitución, el tráfico de drogas y los juegos de azar que daban la imagen de Cuba como un paraíso del placer.

En enero de 1961, Estados Unidos declaró los viajes a Cuba contrarios a la política exterior y el interés nacional estadounidense y poco después rompió las relaciones diplomáticas con Cuba. Comoquiera que el 90% de los visitantes eran estadounidenses,  esto determinó la desaparición del turismo extranjero en Cuba.

En las familias cubanas quedó el sentimiento de que el turismo estaba estrechamente asociado con los males del capitalismo como  el pandillerismo, el proxenetismo, la prostitución, las drogas y la degradación social y moral que tuvieron vertiginoso desarrollo en los años de la dictadura de Batista. De ahí que fuera acogida con satisfacción su declinar hasta casi desaparecer durante los años inmediatos posteriores al triunfo de la revolución.

Ahora, tras el anuncio de que ambos países han iniciado un proceso conducente a la normalización de sus relaciones, se habla del eventual levantamiento de la prohibición que rige para los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba.

Del lado Norte las agencias de viajes esperan que el principio de la fruta prohibida incentive espectacularmente la sed de viajar a la isla. Del lado Sur se comprende que los beneficios económicos que derivarán del turismo estadounidense justifican el riesgo que muchos temen a causa de los malos recuerdos, pero se sabe que la experiencia que ya Cuba tiene con el turismo canadiense y el europeo le permitirá garantizar a los turistas estadounidense una acogida digna, sin los desenfrenos y vicios que la parte sana de las poblaciones de ambas naciones rechazan.

La Habana, Mayo 2 de 2015