sábado, 14 de marzo de 2015

¡Unidad! Maduro: América Latina vive el siglo de la nueva independencia

RNV - Prensa Web/Emilia Franco - 14 marzo, 2015

Presidente Maduro y Daniel Ortega

El presidente de la República, Nicolás Maduro, destacó la noche de este viernes que el siglo XXI representa para los pueblos de América Latina y El Caribe la época de la nueva y verdadera independencia.

“Ahora sí, es el siglo nuestro, el siglo de nuestra nueva independencia, el siglo de nuestra identidad que debemos portar y llevar como un orgullo, el siglo de nuestro canto, de nuestro baile, de nuestra poesía, de nuestra expresión, el siglo de nuestra palabra, el siglo de ser lo que hemos sido y lo que queremos ser y nadie podrá impedirlo”, dijo.

El jefe de Estado venezolano hizo un recuento de la historia imperial de los Estados Unidos a través de sus diferentes métodos para dominar a América Latina y El Caribe y enfatizó que la lucha de los pueblos para liberarse de la hegemonía forjó su carácter, valores y sueños inspirados por Simón Bolívar y Augusto César Sandino.

“Esta vez nadie podrá impedir que seamos un pueblo con dignidad, libre, unido, rebelde, nadie podrá imponer sus modelos ahora”, enfatizó durante un acto de solidaridad con Venezuela ante la reciente agresión de la que fue víctima por parte del presidente norteamericano, Barack Obama.

Afirmó que el pueblo cada vez ha adquirido un mayor nivel de madurez para entender los procesos de cada uno de los países, los continentes y el mundo, al tiempo que advirtió sobre la necesidad de que los países de América Latina y El Caribe inviertan sus riquezas en educación, salud y vida para los pueblos.

El Jefe de Estado también instó a la juventud latinoamericana a levantar una ola de protestas pacíficas contra la escalada de agresiones por parte de los Estados Unidos contra la Patria de Bolívar.

Pidió que cada joven exprese a través de una carta que el gobierno de Washington rectifique y derogue el decreto en el que considera a Venezuela como amenaza inusual a la seguridad de ese país.

“Vamos a llenar a la Casa Blanca con cartas que digan que el mundo no quiere guerra , que el mundo exige respeto a Venezuela”, expresó.

Oiga al presidente Maduro  Descargar audio

Con información del Correo del Orinoco


Considera EE.UU. eliminar a Cuba entre patrocinadores del terrorismo

EDITADO POR MARTHA RÍOS

Washington, 14 mar (RHC) Un alto funcionario del Departamento de Estado manifestó en una teleconferencia desde Washington que su país se está moviendo con la mayor rapidez posible para decidir si elimina a Cuba de su lista de países que apoyan al terrorismo.

Las declaraciones tuvieron lugar a pocas horas de la reunión la próxima semana en La Habana entre las delegaciones de Estados Unidos y la nación caribeña como parte del proceso que llevan a cabo ambos Gobiernos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas que la Casa Blanca rompió hace 54 años.

Consigna la agencia Reuters que el funcionario, cuya identidad no reveló, no mencionó un plazo estimado para tomar la decisión.

La presencia de Cuba en la lista de naciones que patrocinan el terrorismo es un punto de conflicto, y funcionarios estadounidenses han dicho que la revisión ordenada por Barack Obama se está realizando con celeridad.

Estados Unidos espera abrir su embajada en la mayor isla de Las Antillas antes de la Cumbre de las Américas que se celebrará en Panamá a mediados de abril, dijo la semana pasada el presidente Obama.


EN EL LADO EQUIVOCADO DE LA HISTORIA

Jorge Gómez Barata

Estados Unidos cuya independencia y modelo político alguna vez fueron paradigmas inspiradores del pensamiento liberal avanzado, con el tiempo se convirtió para América Latina en parte de los problemas y raras veces de las soluciones. El fenómeno ha condicionado la historia americana y es a veces llamado “fatalismo geográfico”.      

En la única región del mundo declarada “zona de paz”, todo cuanto ocurre es parte de una confrontación. No hay manera de avanzar en la integración económica y política, efectuar una reunión internacional, aprobar un tratado de libre comercio y menos aún impulsar un proyecto popular sin que ello provoque una confrontación con Estados Unidos.

En Europa occidental existen media docena de estados de bienestar y varias monarquías. De la Comunidad Económica pasaron a la Unión Europea, adoptaron una moneda única y ahora quieren un ejército unificado. Nada de eso molesta a Estados Unidos. ¿Por qué allí sí y en Latinoamérica no?
    
Por increíble que resulte, Estados Unidos, el país más moderno y avanzado del planeta, en su política exterior hacía América Latina actúa “de oficio” como por inercia, asumiendo comportamientos anacrónicos que no toman en cuenta los cambios sociales y políticos que tienen lugar en una región en la cual nada es igual a cincuenta años atrás. 

Por alguna extraña razón, Estados Unidos se empeña en negar a otros lo que quiere para sí y auspicia en el extranjero lo que nunca toleraría en casa. En más de doscientos años ningún presidente norteamericano ha sido depuesto, nunca hubo allí un golpe de estado y jamás se ha permitido que ningún país intervenga en sus procesos políticos internos. ¿Por qué insistir en que en Iberoamérica sea diferente? 

El intervencionismo norteamericano en América Latina es resultado no sólo de las políticas imperiales, de las asimetrías económicas y de la superioridad militar sino del sometimiento de las oligarquías locales que con su sumisión al capital extranjero, consagraron un status quo en el cual Estados Unidos intervenía en defensa de oligarcas y dictadores cuando eran rechazados por sus propios pueblos.

Todo comenzó a cambiar con Cuba donde apareció un proceso político que sumó un gobierno insumiso, un pueblo que rechazó la intervención extranjera y un ejército que a pesar de una abrumadoramente desfavorable correlación de fuerzas plantó cara a una probable invasión norteamericana de lo cual, bahía de Cochinos fue un ensayo general. En honor a la verdad, sin el apoyo soviético que aportó armas y respaldo económico y político, el resultado pudo no ser el mismo.

Lo diferente en la época actual es que se han gestado procesos políticos que con apoyo popular y utilizando las reglas de la democracia que Estados Unidos proclama como válidas, se han instalado gobiernos populares que han desplazado a las oligarquías que ahora carecen de poder para llamar a los acorazados y recibir a la soldadesca norteamericana que al no poder entrar como libertadores, tendrían que hacerlo como invasores, lo cual puede no ser rentable.

Aunque no al mismo ritmo conque evolucionan las fuerzas políticas latinoamericanas que tratan integrarse a los circuitos globales, a la vez que promueven el desarrollo económico con inclusión, avanzan las instituciones militares cuyos mandos, como ocurre en los países avanzados, tienden a respetar las constituciones y las leyes y acatar a los gobiernos democráticamente electos, incluso a compartir con ellos la defensa de la soberanía nacional.

Del mismo modo que los generales y los militares  norteamericanos no ponen ni quitan gobiernos y defienden fronteras geográficas y no ideológicas, los ejércitos latinoamericanos van dejando de ser fuerzas de gendarmería al servicio de las oligarquías para transformarse en entes cada vez mejor integrados a las metas compartidas por las mayorías.

 De ese modo, sin disparar un tiro, ganando combate mientras los evitan, las fuerzas armadas latinoamericanas, también se liberan del humillante sometimiento a que las oligarquías dependientes las condenaron por doscientos largos años. El camino es largo, pero la recompensa es fecunda. Allá nos vemos.

La Habana, 14 de marzo de 2015