lunes, 2 de marzo de 2015

NEGOCIAR CON ALTURA

Jorge Gómez Barata

Las grandes ideas son sencillas, pero también lo son los grandes  equívocos. Al menos en la historia, la política y la sociología la complejidad es la regla. Todo análisis será más completo mientras más concatenaciones establezca.

Así ocurre con el diferendo entre Cuba y los Estados Unidos, y con los caminos para el entendimiento y la normalización de las relaciones, en lo cual no hay victorias contundentes, derrotas aplastantes, ni empates. Estados Unidos, que es quien ha cedido y depuesto sus actitudes viscerales, ha confesado el fracaso de sus políticas 

La idea de que las decisiones adoptadas por el presidente Barack Obama para avanzar en la normalización de las relaciones con Cuba, y su pedido al Congreso de que levante el bloqueo, son sólo un cambio de táctica para acabar de otro modo con la Revolución Cubana, aunque con muchos  ingredientes, no contiene toda la verdad.

Es poco creíble que el establishment norteamericano se trace metas y emprenda un camino en el cual no hay certezas, y puede tomarle otros cincuenta años. Más probable es el enfoque geopolítico basado en el cálculo de costos y beneficios respecto a sus políticas latinoamericanas. Aunque equivocados, probablemente hayan percibido mutaciones en la sociedad cubana que, según sus creencias, estratégicamente pueden favorecer sus objetivos. 

No es sostenible la idea de que la administración estadounidense actúa movida solo por intereses económicos y comerciales al descubrir que los cubanos son un mercado de 11 millones de consumidores. Tampoco se trata de que los libertarios norteamericanos hayan impuesto su criterio, ni de que la ONU o América Latina hayan acorralado a los Estados Unidos. La coyuntura contiene todo eso y más.

En realidad lo más importante fue expuesto con sinceridad por el presidente Barack Obama, quien admitió lo que hace mucho tiempo era conocido y admitido por muchos, incluso por no pocos norteamericanos: la política de bloqueo, agresión y aislamiento a Cuba fracasaron, y acarrea más costos políticos que beneficios. 

Las sociedades, las historias, y las estructuras políticas e ideológicas de Cuba y los Estados Unidos, aunque estrechamente relacionadas a lo largo de doscientos años, registran identidades, aunque también profundas diferencias y asimetrías. Por culpa de las políticas norteamericanas las primeras se congelaron, y las segundas se reforzaron.

De lo que no pueden los Estados Unidos albergar duda alguna es de la capacidad del pueblo cubano para resistir, del talento de su liderazgo para introducir reformas, y de sus esfuerzos para dotar al sistema de la eficiencia necesaria para su renovación y preservación.

La claridad de objetivos, así como la manera resuelta y competente, a la vez que flexible, como la parte cubana se conduce en las conversaciones, muestra un dato con el cual tal vez los estrategas norteamericanos no contaban y que ha impresionado a la opinión pública. Elegantes y discretos, responsables y calificados, los negociadores cubanos han mostrado estar a la altura de la historia, y de la tarea encomendada. Allá nos vemos.

La Habana, 02 de marzo de 2015


Artículo de Fidel: Cinco horas con Los Cinco

Por Fidel Castro Ruz

Publicado en Cubadebate el 2 marzo 2015

Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución

Los recibí el sábado 28 de febrero, 73 días después que pisaron tierra cubana. Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales. Otros dos, que igualmente trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, fueron condenados también a varios años de prisión brutal.

Los propios organismos de investigación, ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia, participaron en la inhumana cacería.

La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica “Lourdes”, al sur de la capital de Cuba. Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país.

Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce.

Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria. Recibieron sus honrosos títulos porque no lo buscaron. Ellos, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus hermanos, y sus conciudadanos, tenemos el legítimo derecho a sentirnos orgullosos.

En julio de 1953, cuando atacamos el Moncada, yo tenía 26 años y mucho menos experiencia que la que ellos demostraron. Si estaban en Estados Unidos no era para hacer daño a ese país, o tomar venganza por los crímenes que allí se organizaban y abastecían de explosivos contra nuestro país. Tratar de impedirlos era absolutamente legítimo.

Lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico.

Fui feliz durante horas ayer. Escuché relatos maravillosos de heroísmo del grupo presidido por Gerardo y secundado por todos, incluido el pintor y poeta, al que conocí mientras construía una de sus obras en el aeródromo de Santiago de Cuba. ¿Y las esposas? ¿Los hijos e hijas? ¿Las hermanas y madres? ¿No los va a recibir también a ellos? ¡Pues también hay que celebrar el regreso y la alegría con la familia!

Ayer, en lo inmediato, quería intercambiar con los Cinco Héroes. Durante cinco horas ese fue el tema. Dispongo desde ayer, afortunadamente, del tiempo suficiente para solicitarles que inviertan una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente útil a nuestro pueblo.








Fidel Castro Ruz
Marzo 1 de 2015
10 y 12 p.m.


Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución


Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución






Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución