domingo, 1 de febrero de 2015

Podemos exhibe su fuerza y se ve ganador

Una multitud toma el centro de Madrid para reclamar un «cambio» e Iglesias se fija el reto de batir al PP en las urnas

Miles de personas participan en la Marcha del Cambio de Podemos. AGUSTÍN CATALÁN / VÍDEO: ATLAS

EL PERIÓDICO  -  MERCEDES JANSA / MADRID
DOMINGO, 1 DE FEBRERO DEL 2015

Podemos, un partido político casi recién nacido, congregó este sábado a miles de personas en el centro de Madrid -más de300.000 según el partido y unos 100.000según la policía municipal- para demostrar al resto de partidos y a ellos mismos que las cosas no son iguales que antes de la crisis, y que el mapa político va a cambiar en las sucesivas citas con las urnas convocadas para este año. Pablo Iglesias y su equipo expresaron su convencimiento de que están haciendo historia y de que algún día los libros recordarán la fecha del 31 de enero del 2015.

No hubo discursos de contenido político, sino mensajes emocionales dirigidos al corazón de un público entregado que fue unánime al gritar «sí se puede». La intención no era detallar las alternativas, ni siquiera criticar o descalificar al adversario. Eso se daba por sabido. El «tictac, tictac» acuñado por Pablo Iglesias estuvo en las gargantas de los asistentes, que casi exclusivamente reclamaban un «cambio».

El líder, que fue aclamado como «presidente», recuperó una idea de los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero: «No os fallaré», aseguró. Y con firma propia resumió así su mensaje: «Podemos soñar, podemos vencer». Alegría, sueños, quijotes, pueblo, cambio y democracia fueron las palabras que más repitieron los seis dirigentes de Podemos que intervinieron al final de un acto que, más que una marcha, fue una masa compacta que apenas se movió en el recorrido trazado entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol.

KILÓMETRO CERO REPLETO

Los convocantes cumplieron su objetivo de que se viera el emblemático kilómetro cero repleto, como un recordatorio de cuando empezó todo, con las acampadas del 15-M del 2011. Hubo constantes referencias a este movimiento, embrión de Podemos, y a las mareas sectoriales (sanidad, educación...) que en los últimos cuatro años han mantenido sus protestas en la calle. Y, por supuesto, se aplaudió a Syriza -Iglesias, incluso, pronunció unas palabras en griego- por plantar cara a Europa.

«Angela Merkel y Mariano Rajoy han pedido su delegado en Atenas», dijo, y se apuntó al modelo griego de tratar con Bruselas. «Hay que reestructurar la deuda de una manera rigurosa, solvente y honesta, acorde con la cuarta economía del euro que es España», añadió como mensaje político más explícito. El equipo dirigente -Luis Alegre, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa,Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, todos con citas de poetas en las cuartillas que leyeron- evitó identificar explícitamente a los asistentes con futuros votantes del partido, aunque les lanzó los anzuelos para que así sea.

Errejón fue el más claro al ofrecer «mano tendida y respeto a los que hayan votado al PP o al PSOE», las dos únicas siglas que salieron a relucir en todo el acto. «No importa de dónde vengamos, importa hacia dónde caminamos, hacia un país de ciudadanos y no de siervos», remachó.

Iglesias y Monedero saludan a los manifestantes en la Puerta del Sol, ayer. JOSÉ LUIS ROCA

ARRIBA Y ABAJO

La llamada Marcha del Cambio, como explicaron los dirigentes de Podemos, no trataba de reivindicar nada, sino de aunar la idea de que el cambio político en España se dará en este 2015. «No estamos para protestar», afirmó Iglesias. «Podemos soñar, podemos vencer», repitió tras explicar, no en conceptos ideológicos sino físicos, por qué el país ha llegado a esta situación: «Solo cuando los de abajo quieren y los de arriba no pueden, se abre paso el cambio».

Se habló, cómo no, de la «casta», de los banqueros y del lujo, de los recortes en sanidad y educación, de los millones de euros pagados a las eléctricas, de los que «no pueden calentarse este invierno», de los desahucios y de los «sueldos de miseria».

Para lograr que se materialice en las urnas el deseo de cambio de la sociedad que Podemos dice representar, Iglesias apeló a los sentimientos. Recordó a la gente «humilde y valiente» que resistió en Madrid la invasión francesa de 1808 y, sobre todo, al espíritu quijotesco que, según algunos, define el carácter español. «Hacen falta más quijotes, hacen falta soñadores», apostilló.

También reivindicó el término 'patria' al decir que «no es una marca, ni una pulsera, ni un pin en la solapa, sino una comunidad que proteja a sus ciudadanos y que respete la pluralidad nacional».

APOYO A MONEDERO

La corrupción no fue tan protagonista en unos discursos muy generales y con tintes literarios. Errejón explicó que no solo se es corrupto por «meter la mano en la caja», sino «por robarles las instituciones a la gente». Monedero, en el ojo del huracán por el origen y destino de más de 450.000 euros por asesorar a varios gobiernos latinoamericanos, ni mencionó la palabra de marras, pero dejó caer la respuesta: «Su odio, nuestra sonrisa». En todo caso, muchos asistentes le expresaron su apoyo.


¿EE.UU. experimenta el fin del "sueño americano"?

RT  -  1 feb 2015 13:55 GMT

RT / freeimages.com

Durante décadas EE.UU. fue considerada "la tierra de las oportunidades" donde cada uno podía tener éxito trabajando mucho. Sin embargo, el columnista Michael Snyder considera que el país está experimentando el inicio del final de su gran economía.

Es un hecho conocido que miles de personas abandonaron sus países natales para cumplir "el sueño americano": encontrar un trabajo digno con perspectivas de futuro o para montar su propio negocio, adquirir una casa, un coche, en una palabra, pertenecer a la famosa clase media de EE.UU., la que tanto faltaba en el resto del mundo.

A pesar de todo, Michael Snyder, columnista y autor del libro "El principio del final", considera que la época de oro de la economía estadounidense está llegando a su fin y presenta varios datos que comprueban su punto de vista: 

1. La cantidad de estadounidenses que reciben cartillas de racionamiento ha aumentado de 32 a 46 millones de personas durante la gestión de Obama.

2. Más de dos sobre cinco niños reciben cartillas de racionamiento.

3. Más del 52% de la población apenas puede pagar el piso en el que vive.

4. Más del 50% de los niños en edad escolar proviene de familias con ingresos bajos.

5. Más de 53% de los empleados cobran menos de 30.000 dólares al año.

6. Más del 62% de los estadounidenses vive del "salario al salario".

7. En 2008, el 53% de los estadounidenses consideraba que pertenecía a la clase media. Actualmente ha bajado hasta el 44%.

8. Un 53% de la población actualmente considera que es imposible cumplir "el sueño americano".

9. En los últimos seis años la cantidad de empresas que han cerrado supera a las que han abierto. Es la primera vez que ocurre en la historia de EE.UU.

10. De acuerdo con un informe reciente, 43 millones de estadounidenses actualmente tienen deudas médicas.



¿Nuevamente en la irracional galopada nuclear?

Estados Unidos como situado en la rampa de lanzamiento, moderniza sus arsenales nucleares. Parecen olvidarse los acuerdos. Rusia está dispuesta a mantener el ritmo. ¿Acaso le queda otro camino?

Misiles antibalísticos. Autor: Tomada del blog rielcano

Juana Carrasco Martín
juana@juventudrebelde.cu
31 de Enero del 2015 23:21:46 CDT

Dos especialistas en el tema, Hans M. Kristensen y Robert S. Norris, ambos miembros importantes de la Federación Americana de Científicos, estiman que a mediados del pasado año 2014 en nuestro maltrecho planeta existían aproximadamente 16 300 armas nucleares distribuidas en 98 sitios de 14 países. De ellas, diez mil permanecían en los arsenales militares, y el resto estaba en espera de ser desmantelada.

De los diez millares, 4 000 estaban en capacidad operacional y 1 800 en alerta máxima, listas para ser utilizadas a la más mínima orden.

Se habla de 14 países y cualquiera de ellos puede desatar el pandemónium, pero en realidad, el 93 por ciento de esas armas de exterminio masivo y efectos radioactivos que matan también el medio ambiental se encuentra almacenado en dos naciones: Estados Unidos y Rusia, más o menos en paridad numérica.

Kristensen y Norris afirman que las ojivas estadounidenses se guardan en 18 silos —12 en 11 estados de su territorio y seis distribuidos en cinco países europeos. Calculan, sin certeza, que las armas rusas están desplegadas en 40 sitios locales.

El escenario nuclear, aparentemente olvidado en las preocupaciones terrícolas —ocupadas más en guerras de fin incierto en geografías alejadas de los «grandes» y en otras no convencionales contra un enemigo terrorista casi fantasmal, pero también mortal—, está de nuevo abriendo cortinas para recordarnos que esas armas siguen presentes y dispuestas, a pesar de que en 2009, en Moscú, Barack Obama, y el entonces presidente y actual primer ministro ruso, Dimitri  Medvedev, firmaron un acuerdo de cortar las armas nucleares estratégicas al que llamaron Nuevo Comienzo (New Start).

Estados Unidos en la rampa de lanzamiento

Apenas un quinquenio después del encuentro en el Kremlin, una planta cerca de Kansas City, estado de Missouri, en el mismísimo corazón de Estados Unidos, se dedicaba a modernizar las viejas armas norteamericanas que pueden ser cabezas de los misiles o lanzarse desde bombarderos y submarinos.

Le llaman en la prensa la «revitalización de la era atómica» y, según los cálculos oficiales, en 30 años esa nueva generación costará un trillón de dólares.

Para esta marcha en reverso de lo que prometía ser el fin de las armas nucleares, surgen justificaciones: acuerdos políticos desde las dos potencias del Este: China y Rusia; crisis  geopolíticas en Europa, especialmente en las áreas que fueron parte de un Pacto finiquitado totalmente, a pesar de lo cual sigue viva y fortaleciéndose la contraparte otaniana; el emergente poderío económico y político de China, y hasta la expansión de algunos otros arsenales en países no muy «amigos», porque el de los aliados cuenta para sumar a sus propios intereses.

Las tensiones crecen, es verdad, a medida que el mundo se aleja de los años en que la caída del socialismo europeo llevó a un mundo unipolar. Ahora, la multipolaridad se va imponiendo, y esto roza intereses que se habían hecho hegemónicos.

Analistas y consejeros políticos en EE.UU. apuntan que esta nueva situación ha hecho políticamente imposible reducir sus arsenales nucleares… Y si no se reducen, pues se expanden, lo que puede hacerse no en número sino en sus capacidades destructivas, y es lo que se está haciendo con la modernización.

Con el empuje e influencia de los halcones vinculados a la industria armamentista, abundan en los medios los argumentos para que Estados Unidos se mantenga en una posición de poderío y emprenda una nueva carrera armamentista, a pesar de la existencia de otro bando a los que preocupa, además, su altísimo costo monetario, y considera que pueden abordar un tren que a la larga va a descarrilarse.

Una falacia se levanta para manipular a quienes puedan tener preocupaciones lógicas: la modernización del arsenal nuclear lo hace más pequeño, más flexible, con mayores capacidades. Pero en verdad esto también atenta contra la seguridad real que implicaría «un mundo sin armas nucleares», como avizorara el mandatario estadounidense al comienzo de su Administración, en un discurso en Praga, aunque puntualizó que «esa meta no se alcanzará rápidamente —quizá no en mis años de vida. Ello requerirá paciencia y persistencia».

El paso modesto que se dio con Rusia de cortar las armas estratégicas en un 30 por ciento y en un plazo de siete años (de 2 200 a 1 550 de las desplegadas), se va quedando cojo, y si entonces los republicanos objetaron, ahora con el control que tienen de ambas cámaras del Congreso, le deparan permanencia a la planta de Kansas y a otros proyectos armamentistas.

Según el Instituto Monterrey de Estudios Internacionales, los gastos en 2014 del Departamento de Energía y de la Comisión de Energía Atómica para la investigación, desarrollo, pruebas y producción de armas nucleares alcanzaron los diez billones de dólares.

El diario The New York Times publicaba el 21 de septiembre de 2014 que la Oficina Congresional del Presupuesto estimaba que en la próxima década los planes de remodelación atómica estarían en el orden de los 355 billones de dólares, «pero eso es solo el comienzo», advertía, porque después de diez años habría que reemplazar los misiles, bombarderos y submarinos que llegaran al final «de su vida útil».

«Ahí es donde está todo el dinero grande», comentaba Ashton B. Carter, ex subsecretario de Defensa, quien ha sido recientemente escogido por Obama para encabezar el Departamento de Defensa de Estados Unidos y relevar en el cargo al «renunciante» Chuck Hagel —quien, por cierto, antes de asumir el cargo de jefe del Pentágono hizo uno de los más dramáticos llamados a la reducción de esas armas, cuando firmó, junto con el general retirado James Cartwright, la propuesta de eliminar 900 cabezas nucleares en activo y eliminar 3 500 de las guardadas en arsenales, porque eran «mucho más grandes de lo que se requerían».

Se afirma que este Carter sí parece estar bien avalado por los senadores del ala conservadora y belicista. Así que el dinero para la modernización podría fluir… mucho más cuando el complejo atómico de Kansas se presenta como una gran fuente de empleo.

En los planes del Pentágono estaban    12 nuevos submarinos lanzamisiles, cien bombarderos y 400 misiles en tierra.

¿Existe una sorpresa Rusa?

Paralelamente, hay un reforzamiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte con una visión más agresiva hacia Rusia, a la que rodean de lanzaderas que describen como escudo antimisiles y con el reclutamiento para la OTAN de los países de Europa del Este, de Ucrania, en cuya frontera común con Rusia se ha elevado de forma peligrosa la confrontación. Por supuesto que la posible entrada de Ucrania en la OTAN constituye una amenaza nuclear contra la nación rusa.

Se vislumbra en el panorama que una costosa carrera en las armas nucleares está sobre la mesa, lo que puede dejar en letra muerta aquel Tratado de No Proliferación que firmaron hace 47 años EE.UU. y la entonces Unión Soviética.

Hasta Mijail Gorbachov alertó hace pocos días, en declaraciones a la agencia Interfax, que Estados Unidos está empujando a Rusia a una nueva Guerra Fría, que tiene el riesgo de una mayor escalada y de llegar a calentar la situación, y puntualizaba: «Todo lo que se oye es sobre sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea hacia Rusia. ¿Han perdido totalmente la cabeza?» y agregaba: «Estados Unidos ha estado totalmente perdido en la selva y nos está arrastrando allí también».

El 25 de diciembre pasado se publicó una nueva versión de la doctrina militar rusa que dejó intacta lo referido a que las armas nucleares son solo para ser utilizadas en caso de un ataque con armas de destrucción masiva o de una agresión con arma convencional que «pondría en peligro la existencia misma del Estado», y por supuesto que no contempla ningún ataque preventivo por parte de Rusia.

Pero algunos medios notaban que también había una modernización de las armas nucleares de Rusia dispuesta «para mantener el ritmo del arsenal estadounidense», decía el diario británico The Guardian. ¿Acaso le queda otro camino?

Se mencionaba el misil balístico Bulava, lanzado desde un submarino y el anuncio de introducir otra vez los trenes de misiles nucleares que dan movilidad por todo el país ruso a los misiles balísticos intercontinentales, y un nuevo misil crucero, que la prensa occidental nombra como Iskander-K y cuya existencia ha sido negada por las autoridades rusas.

Londres también corre

El 24 de enero, miles de británicos realizaron una marcha de dos millas hasta el Ministerio de Defensa del Reino Unido para protestar por la revisión inminente del sistema de defensa nuclear Trident con base en la Marina real. Los lemas de los manifestantes eran bien claros: Books Not Bombs (Libros no bombas).

Solo 37 diputados habían votado en el Parlamento contra la modernización del Trident a un costo de 150 000 millones de dólares o cien mil millones de libras esterlinas. El programa fue apoyado por 364 parlamentarios y se abstuvieron 250.

Era la antítesis de lo que piensa la mayor parte de los escoceses, pues una encuesta conducida por Survation encontró que el 47 por ciento se opone a la renovación del Trident, el 32 por ciento lo apoya, y el 21 por ciento contestó «no sé». El submarino portador del Trident tiene su base a solo 25 millas al oeste de Glasgow.

De seguirse ese camino, que implicaría un regreso a la Guerra Fría, a sus incertidumbres, a sus gastos inútiles en detrimento del bienestar de las personas en un momento en que persiste una intensa crisis económica, las perspectivas no son halagüeñas para la seguridad mundial.

La pregunta es larga y compleja: ¿podremos algún día decirle Adiós a las armas, o se regresa a la irresponsable y desbocada carrera armamentista, dejando sin resolver problemas de la enorme población mundial, tan urgentes que sustentan la posibilidad de incontrolables y caóticos estallidos sociales de violencia que hasta pueden darse la mano con el terrorismo?


Familiares de normalistas arriban a Ginebra para llevar caso Ayotzinapa a la ONU

Los padres de los normalistas ya arribaron a Ginebra. | Foto: Eduardo Martínez

TELESUR  - 1 febrero 2015

Con abogados defensores de los DD.HH., los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa acudirán a la ONU a pedir que el caso no sea cerrado.

Los familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en México, el pasado 26 de septiembre, arribaron en la noche de este sábado a Ginebra, Suiza, para participar en la sesión del Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde será tratado por primera vez el caso de las desapariciones en la nación mexicana este 2 y 3 de febrero.

Antes de abordar el vuelo camino a Europa, los familiares acompañados de un equipo de abogados y defensores de los derechos humanos reiteraron que el Gobierno mexicano no puede dar por cerrado el caso, asegurando que existen muchas irregularidades que deben aclararse.

El padre de uno de los desaparecidos, Bernabé Abraján, junto a Hilda Aguileño, otra madre víctima del caso, indicó que en México no hay justicia para los pobres. “Por eso vamos a pedir que se nos escuche, que se haga justicia, porque yo quiero que me entreguen a mi hijo vivo”, comentó.

Detallaron además que durante la sesión de la ONU que se realizará entre el 2 y 3 de febrero, presentarán un documento con los argumentos para que se exhorte al Gobierno de México que no cierre el caso.

Por otro lado, se conoció que la ONU no será la única instancia a la que los padres de los normalistas acudirán, pues también viajarán a Bruselas, Bélgica donde se entrevistarán con representantes de la Unión Europea.

Comité contra las Desapariciones Forzadas

El Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas evaluará la situación en México en materia de desaparecidos durante la reunión que se realizará en Ginebra los próximos 2 y 3 de febrero.

Esta será la primera vez que el comité de la ONU evalúe el caso de México. Para ello diez expertos independientes en derechos humanos de distintas nacionalidades se reunirán con una delegación mexicana. 

El Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas monitorea la implementación de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. 

CASO AYOTZINAPA

​El pasado 26 y 27 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fueron atacados y desaparecidos por agentes policiales junto al crimen organizado en Iguala, estado Guerrero (sur de México). Desde entonces solo se han localizado los restos de uno de ellos, Alexander Mora, en un basurero de Cocula, donde supuestamente fueron incinerados los jóvenes. Sin embargo, los otros 42 normalistas no han sido identificados y continúan desaparecidos.


Guatemala: Una prisión verde con aroma a melaza de caña

Ollantay Itzamná

Trabajador guatemalteco. Imagen: Ollantay Itzanmá

José, apenas cumplió los 18 años de edad, pero todas las madrugadas, a las 3:00 am., el bus amarillo viene pitando por él para llevárselo a la zafra.

Él vive, con sus padres y 6 hermanos, en el catón Cancín, Municipio de Santo Domingo,  Departamento de Suchitepéquez, a 165 Km al sur oeste de la ciudad de Guatemala.

Su madre, quien apenas se acostó hace 4 horas atrás, debe levantarse a las 2:00 am. para prepararle el café, el desayuno y el almuerzo. Ella, ya no volverá a la cama. Tiene que aprovechar la poca agua racionada que cae sólo por la mañana para lavar nuevamente la ropa que el día anterior ensució el hollín que en estos tiempos de zafra llueve del cielo. Luego, tiene que barrer las cenizas del patio que siempre amanece como si cada noche los demonios hiciesen fiesta.

José, junto a sus decenas de compañeros jornaleros escuálidos, comienza a blandir el machete en el cañal a las 5:00 am. Comienza la jornada con su color natural, trigueño. Pero, para las 11:00 am., cuando pareciese que en aquella atmósfera con olor a melaza penetrante se hubiese desatado el calor del infierno, el hollín de la zafra lo transforma en un negro rendido con facciones mayas y mirada triste.

A eso del mediodía, en cuclillas, bajo el sol abrazador, vigilado por el caporal, muerde presuroso las tortillas tiesas, su almuerzo. Si su energía y el machete lo acompañan, con buena suerte, a las 17:00 pm. terminará la tarea arbitraria que el caporal le asignó. Y a las 8:00 o 9:00 de la noche llegará a su casa. Allí, sólo su madre la espera. Los demás familiares, ya duermen.

Así transcurre la quincena en la zafra a cambio de 900 Q. ($120.00). Dinero que apenas ajusta para comprar los frijoles y el maíz, porque, ahora, su padre ya no encuentra tierra para alquilar y hacer milpa. Todo ha sido acaparado por los monocultivos. Eso sí. Todos los domingos la familia no falta a la Iglesia donde el pastor les habla sobre la mansedumbre, la humildad y la pobreza como una bendición divina para ganar el Reino de Dios.

En el patio de la casa de José, aún quedan esqueléticos árboles frutales semi secos que se resisten a morir. Árboles que antes de la maldición del monocultivo de la caña daban abundante fruto. Las fumigaciones aéreas de las cañeras exterminaron los cítricos.

Por las noches, en épocas de la zafra, es casi imposible dormir en el barrio de José. Tractores y camiones gigantes ronronean frenéticos recogiendo los oscuros surcos de caña cortada y acumulada.

En esta prisión verde, todas las madrugadas amanece caliente y “con neblina”, y el sol se resiste a sonreír por el excesivo humo fijado por las cañeras en la atmósfera. Los ríos se encuentran contaminados y desviados de sus cauces naturales para regar los desiertos verdes, sin que exista Ley que los regule. Las tierras de cultivo para la comida, prácticamente son inexistentes. Las zonas urbanas están rodeadas, por los cuatro lados, por los monocultivos. Una verdadera prisión verde.

Inés, hermana menor de José, de apenas 8 años, juega con su muñeca de trapo en el patio. Tiene el cabello jaspeado de color café. Dicen que es signo de las consecuencias del DDT que las algodoneras, en otros tiempos, fijaron en los suelos de esta zona, y que incluso años después continúa manifestándose en la salud humana.

Ella bebe contaminada, respira el aire gris con olor a melaza fermentada. Ve pasar el día bajo la lluvia del hollín que viene del cielo, y el ronroneo estridente de inmensos camiones jaulas. Ella no comerá los frutos del patio, como sí lo hicieron sus padres. Ella nunca más verá o escuchará decir de las tierras de la costa sur como “el paraíso terrenal que atrajo a mayas y extraños”. En esta prisión verde la trama de la vida está rota, y las esperanzas de sus “reclusos” son verdes como los monocultivos.

* Indígena quechua, abogado y antropólogo