viernes, 14 de noviembre de 2014

Arrestan a exdirector Petrobras por supuesta corrupción en Brasil

Brasilia, 14 nov (PL) La Policía Federal arrestó hoy al exdirector de Servicios de Petrobras Renato Duque y directivos de nueve grandes empresas brasileñas por participar en un presunto esquema de lavado de dinero y desvío de fondos.

Las detenciones forman parte de la mega-operación "Lava Jato", lanzado el 17 de marzo pasado y que propició la desarticulación de una red de lavado de dinero y el descubrimiento de un supuesto sistema de soborno en Petrobras.

Con la participación de 300 agentes, además de empleados de la Receta Federal, se ejecutan 60 detecciones en los territorios Paraná, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Minas Gerais, Pernambuco y en Brasilia.

Se prevé asimismo el embargo de 270 millones de reales (104 millones de dólares) en bienes, así como el cierre de tres empresas pertenecientes a dos personas implicadas en delitos de desvío de fondos.

Según voceros de la Policía Federal, que basan sus declaraciones en las delaciones realizadas por el exdirectivo de Petrobras Paulo Roberto Costa, preso por esos delitos, Duque recibió 100 millones de dólares por el pago de sobornos y propinas.

El exfuncionario está involucrado en al menos nueve transacciones financieras relacionadas con desvío de dinero de contratos de empresas con la petrolera brasileña. En siete de esas operaciones, el exdirectivo recibió comisiones ilegales, destacaron las fuentes.

Se estima que Duque formaba parte de un esquema de propinas con la participación de otros funcionarios y el dinero era depositado en cuentas en el exterior.

Entre las empresas involucradas en una presunta red de sobrefacturamiento de contratos con Petrobras y que entregaban dinero a políticos aparecen Camargo Correa, Odebrecht, OAS, UPC, Engevix, Iesa, Queiroz Galvao, Galvao Engenharia e Mendes Júnior.

Estas entidades mantienen negocios con la petrolera estatal por valor de 59 mil millones de reales (unos 23 mil millones de dólares).

lb/lgo


Mujica anuncia que nunca venderá su Volkswagen

Publicado en Cubadebate el 14 noviembre 2014


Mujica fue a votar en su auto azul.

El presidente de Uruguay, José Mujica, aseguró que nunca venderá su viejo Volkswagen Escarabajo de 1987 pese a la millonaria oferta de un jeque árabe.

“Nunca podríamos venderlo porque ofenderíamos a esos amigos que se juntaron para hacernos ese obsequio”, dijo Mujica en su programa radial.

El auto, color celeste, es uno de los iconos del estilo de vida humilde del mandatario uruguayo.

Un jeque árabe ofreció un millón de dólares mientras el embajador mexicano en Uruguay propuso subastarlo.

En el mercado uruguayo, un “Fusca” de 1987 se puede conseguir por entre US$1.500 y US$5.000 dólares, en función de la condición en que se encuentre.

(Con información de BBC Mundo)


Gobierno alemán condena bloqueo de EEUU contra Cuba

Publicado en Cubadebate el 14 noviembre 2014


El Gobierno alemán condenó una vez más el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba en un debate parlamentario, donde el diputado socialista Wolfgang Gehrcke, el ministro de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Michael Roth, destacó el voto anual de Alemania en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Como en los años anteriores, la Unión Europea ha votado una vez más por el levantamiento del bloqueo estadounidense contra Cuba”, dijo Roth en el debate parlamentario.

El Ministro de Estado respondió varias preguntas del diputado Gehrcke sobre la posición del Gobierno alemán sobre el bloqueo y sus efectos extraterritoriales.

Según Roth, entre los países europeos hay un “gran consenso” con respecto a rechazo de esta política de Washington. “Hay muy pocos socios de los Estados Unidos a nivel internacional que apoyan esta línea”, subrayó el funcionario gubernamental, refiriéndose a las votaciones anuales en la Asamblea General de la ONU.

En respuesta a la pregunta de Gehrcke sobra las razones del rechazo del bloqueo por parte de Alemania, Roth dijo: “El Gobierno alemán opina que las medidas estadounidenses son ilegales en vista de sus efectos extraterritoriales.”

A la par, el Gobierno alemán se mostró dispuesto a apoyar jurídicamente y políticamente a empresas alemanas que sufren sanciones por parte de las autoridades estadounidenses.

Según reportes de la prensa alemana, el Deutsche Bank y el Commerzbank están en el punto de mira de Estados Unidos por operar con Cuba.

La prensa norteamericana informó ya, respecto al Commerzbank, de un posible acuerdo extrajudicial que supondría una multa de 500 millones de dólares para la segunda entidad financiera alemana.

El Departamento de Justicia estadounidense renunciaría, a cambio, a presentar la acusación penal.

Según Roth, el Gobierno alemán no ha podido intervenir en los casos, porque los bancos no pidieron ayuda.

Mientras, la bancada del Partido de la Izquierda (Die Linke) anunció nuevas iniciativas para evitar la aplicación del bloqueo estadounidense contra Cuba en el territorio de la Unión Europea.

(Con información de Prensa Latina)


"Los problemas globales se pueden resolver en el BRICS y no en el G-20"

RT  -  14 nov 2014 | 10:06 GMT

© RIA Novosti

En la próxima cumbre del G-20 se prevé que los principales temas a tratarse sean reformas en el sistema financiero mundial, la OMC y el FMI. Sin embargo, en las actuales circunstancias difícilmente se llegará a un consenso, consideran los expertos.

"La cumbre del G-20 en repetidas ocasiones ha tratado de cambiar el actual sistema dominante, y en este formato es poco probable que se lleguen a realizar cambios importantes", sostiene el doctor en ciencias económicas Víktor Efímov, citado por la agencia RIA Novosti.

La cumbre del G-20 se llevará a cabo entre este 15 y 18 de noviembre en Brisbane, Australia, pero "todos ellos (los integrantes del bloque), en cierto modo, son contratados por el actual sistema financiero y no pueden realizar cambios fundamentales", señaló Efímov, quien también es rector de la Universidad Estatal Agraria de San Petersburgo.

Según el economista, en la próxima cumbre posiblemente se lograrán cambios superficiales en el sistema financiero mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), más no cambios importantes en su estructura.

"El remplazo del actual sistema debe ser cultivado en un formato diferente y discutido por otros integrantes. La solución puede aparecer en plataformas como los BRICS", dijo Efímov.

De acuerdo con el doctor en ciencias económicas, en el bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) se pueden tomar decisiones que atiendan a las necesidades de todos sus miembros y no solo de una nación específica. "Una variante para salir de la crisis podría ser la introducción de una moneda que no pertenezca a ningún país miembro", finalizó.


Canciller español viajará a Colombia y Cuba

EDITADO POR PEDRO MANUEL OTERO

Madrid, 14 nov (RHC-PL) El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, José García-Margallo viajará este mes a Colombia y Cuba en visita oficial, informaron fuentes diplomáticas.

Según la agencia estatal EFE, García Margallo volará a Bogotá el día 20 para apoyar el proceso de paz en ese país y se reunirá con la canciller María Ángela Holguín.

Luego viajará a Cuba en la primera visita de un jefe de la diplomacia española a La Habana desde julio de 2010, cuando lo hizo el entonces ministro Miguel Ángel Moratinos.

La última visita de un ministro de Asuntos Exteriores español a Cuba se produjo en julio de 2010 por el socialista Miguel  Ángel Moratinos cuando se alcanzó un acuerdo con el gobierno cubano y el Arzobispado de La Habana para la excarcelación de un amplio grupo de presos políticos y su envío a España.

Moratinos también había estado en el país caribeño en abril de 2007 y en octubre de 2009.

En cuanto a un presidente del Gobierno, la última visita la hizo José María Aznar en 1999 acompañando a los entonces reyes Juan Carlos y Sofía a la Cumbre Iberoamericana celebrada aquel año en la isla.


Lecciones históricas para Obama

Por Elier Ramírez Cañedo, Esteban Morales Domínguez

Publicado en Cubadebate el 13 noviembre 2014


Palabras de presentación del libro De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba. 13 de octubre de 2014, Sala Villena de la UNEAC, de los autores Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez.

I

Nos complace muchísimo poder presentar esta segunda edición ampliada del libro: De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, de conjunto con la obra Back Channel to Cuba. The Hidden History of the Negotiations between Washington and Havana, de los amigos y reconocidos investigadores estadounidenses William Leogrande y Peter Kornbluh, y teniendo nada más y nada menos de moderador a Ramón Sánchez Parodi, quien fuera uno de los principales protagonistas de la historia que abordan ambos textos, además de ser un profundo conocedor y estudioso de las relaciones Estados Unidos-Cuba. Le reiteramos a Parodi nuestro agradecimiento por haber tenido la gentileza de acompañarnos y además haber escrito para nuestro libro un excelente prólogo.

El hecho de que hoy podamos estar presentando al unísono dos textos sobre una arista tan poco explorada en estudios anteriores sobre el conflicto Estados Unidos-Cuba, con la visión tanto de autores cubanos, como estadounidenses, dice mucho de los estrechos vínculos que han alcanzado nuestros pueblos en materia de intercambio académico y cultural, y de lo que pudiera ser en un futuro, de no existir las regulaciones que hoy lo limitan. Por otro lado, habría que decir que cada vez son más las voces dentro de la academia estadounidense que manifiestan su rechazo a la política de bloqueo y agresión contra Cuba y abogan por una urgente “normalización” de las relaciones entre ambos países. William Leogrande y Peter Kornbluh son una muestra muy elocuente de ello.

El libro que hoy presentamos creció considerablemente en comparación con el publicado en el 2011 por la Editorial de Ciencias Sociales, gracias a los valiosos documentos cubanos a los que pudimos acceder en los últimos años, el examen de numerosas fuentes documentales de los archivos estadounidenses recientemente desclasificados y la realización de nuevas y más extensas entrevistas con actores históricos de ambos países. De esta manera aparecen en el libro nuevos tópicos y pasajes históricos, convertidos en epígrafes y capítulos. Asimismo, tuvimos la oportunidad en esta edición de incrementar los documentos que aparecen como anexos, los que estarán ahora a disposición de otros investigadores y estudiosos del tema.

Quiero advertir que, aunque en el libro se hace mención a los diferentes momentos de negociación entre los Estados Unidos y Cuba, luego de la ruptura de las relaciones diplomáticas en 1961 hasta la actualidad, no se abordan a plenitud todas esas experiencias. Preferimos más bien en este obra concentrarnos en los momentos cumbres de esta diplomacia secreta, de acercamientos y diálogos entre Washington y La Habana, o lo que incluso se llamó por la parte estadounidense: “procesos de normalización de las relaciones”, que únicamente tuvieron lugar durante la administraciones de Gerald Ford (1974-1977) y Jimmy Carter (1977-1981), aunque como explicamos en el primer capítulo, en el año 1963, durante la administración Kennedy, hubo ciertos tanteos diplomáticos de acercamiento que aún hoy nos hacen preguntarnos en qué hubiesen terminado de no haber ocurrido el asesinato del presidente demócrata, el 22 de noviembre del propio año en Dallas.

Al ser el período de la administración Carter en el que más lejos pudo avanzarse en el camino hacia una posible “normalización” de las relaciones, le dedicamos el mayor espacio del libro. Lo ocurrido en esos años en cuanto a conversaciones, negociaciones y gestos de ambos lados, no tenía precedentes, ni pensamos haya sido superado hasta nuestros días. La administración Obama, teniendo incluso un contexto más favorable, ha quedado muy rezagada en comparación con lo que en su momento hizo Carter en cuanto a una  posible “normalización” de las relaciones con Cuba. De ahí que esta etapa, en particular, ofrece una serie de lecciones de extraordinaria valía para el presente y el futuro de las relaciones bilaterales. No se trata solo de una cuestión de aportar a la ciencia histórica, sino de que ese aporte pueda tener también algún impacto transformador en nuestra contemporaneidad, que se traduzca en la búsqueda de una solución al ancestral conflicto Estados Unidos-Cuba, que nos mueva, si bien no a una normalización entendida en su forma clásica, al menos a una relación más civilizada o a un modus vivendi entre adversarios ideológicos.

Ahora bien, consideramos que lo más interesante en esta nueva presentación, para no repetirnos, sería en primer lugar fijar nuestros puntos de vistas sobre el porqué del fracaso del proceso de “normalización” de las relaciones durante los mandatos presidenciales de Gerald Ford y Jimmy Carter y luego polemizar un tanto con algunos asertos que en torno al tema se han emitido durante años, fundamentalmente por autores foráneos.

I

Consideramos que la razón fundamental por la cual no se alcanzó la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba durante las administraciones Ford y Carter, residió en la no superación de la esencia histórica de la confrontación entre ambos países: la intención de los Estados Unidos de dominar la política doméstica y exterior de Cuba y la voluntad manifiesta de la Isla, de pagar el precio necesario por su soberanía.

Si bien durante la administración Ford hubo bastante consenso dentro de los círculos de poder estadounidenses respecto a considerar el activismo internacional de Cuba como el principal impedimento para “normalizar” las relaciones, en el período de Carter hubo más criterios contrapuestos, aunque al final la concepción “globalista” con relación a los conflictos internacionales, defendida fundamentalmente por el asesor para asuntos de Seguridad Nacional, Zbiniew Brzezinski, terminó imponiéndose a la “regionalista” que respaldaban el secretario de Estado Cyrus Vance y el personal diplomático más experimentado del Departamento de Estado y que tendía a analizar los problemas internacionales no dentro de la rivalidad este-oeste, sino buscando sus causas endógenas. De esta manera, la ilusión de que Cuba renunciara a su solidaridad internacional a cambio de la “normalización” de las relaciones con Estados Unidos, desplazó los enfoques más constructivos dentro de la estructura de gobierno estadounidense a partir de 1978.

Indudablemente, los cambios acontecidos en el entorno internacional, en la dinámica interna de los Estados Unidos, así como la influencia negativa del sector antinormalización dentro del ejecutivo y el congreso estadounidense, fueron variables que tuvieron una incidencia importante en que los gobiernos de Ford y Carter terminaran adoptando esta perspectiva de condicionamiento tan poco constructiva.

Las elecciones presidenciales de noviembre de 1976, las cuales Ford aspiraba ganar para mantenerse al frente de la Casa Blanca y la concepción del ejecutivo, especialmente de Kissinger, en relación con la presencia militar cubana en Angola, imposibilitaron que se continuara avanzando en la búsqueda de una posible “normalización” de las relaciones con Cuba.

Por su parte, en el período presidencial de James Carter, la fuerte tendencia antinormalización en el ejecutivo y el congreso estadounidense terminó haciéndose dominante inmediatamente después de que los soldados cubanos entraran en Etiopía, al tiempo que la tendencia más conciliadora y liberal con respecto a Cuba, visible fundamentalmente en el Departamento de Estado, perdió cualquier posibilidad de protagonismo. Las propias crisis fabricadas por Zbiniew Brzezinski, asesor para Asuntos de Seguridad Nacional, la CIA y el Pentágono (Shaba I, Shaba II, Mig 23, “Brigada Soviética”, etc.) y el auge de las fuerzas progresistas y revolucionarias en áreas consideradas de intereses vitales para los Estados Unidos, fueron muy bien aprovechadas por estos sectores contrarios a un entendimiento con Cuba, logrando que la política hacia la Isla fuera vista a través del lente de la política hacia la URSS y se desmarcara del inicial diseño de política hacia el hemisferio. Estos sectores fueron también los responsables de que se impusiera la idea en la administración Carter, de que Cuba, como condición sine qua numde un modus vivendi con Estados Unidos debía: retirar sus tropas de África; no interferir en ninguna otra región que fuera de interés vital para los Estados Unidos –como fue el caso de Centroamérica y el Caribe en 1979-, renunciar a sus vínculos con la URSS; desistir de su solidaridad con la causa independentista del pueblo puertorriqueño; y realizar los pagos pertinentes por las propiedades norteamericanas expropiadas a inicios de la revolución.

Entonces, con el abandono paulatino del proceso de distensión entre Estados Unidos y la URSS y el comienzo de una nueva etapa de guerra fría, se hacía prácticamente imposible la “normalización” de las relaciones con Cuba, máxime si la política de Estados Unidos hacia Cuba era conformada a partir de los patrones de la política hacia la Unión Soviética. No fue casual que la idea de la “normalización” de las relaciones o de algún tipo de acomodo con la Isla, sólo se hubieran hecho visibles en las etapas de bajas tensiones o relativa distensión entre la URSS y los Estados Unidos, como fueron el año 1963 y los períodos 1974-1975 y 1977-1978.

II

Nuestro libro confronta con dos ideas fundamentales que hemos leído o escuchado en diversas oportunidades. La primera de ellas es la que sostiene que a Cuba en verdad no le interesaba normalizar las relaciones con los Estados Unidos, pues cuando se estaba avanzando hacia una nueva relación en la etapa de Ford, apareció lo de la presencia militar cubana en Angola y luego cuando Carter, se repitió la historia al enviar tropas a Etiopía. Es decir, que no se alcanzó la normalización, pues a Fidel le interesó más en aquel momento el papel de Cuba en África, que la normalización de las relaciones con los Estados Unidos. La segunda y la más alejada aún de la verdad histórica es la que ubica al líder de la Revolución Cubana como el gran obstáculo que ha impedido una relación normal entre ambos países.

El primero de los enfoques señalados, desvirtúa los hechos, desconoce la estrategia cubana en política exterior de aquellos años y los móviles de su liderazgo histórico. Cuando profundizamos un poco, de inmediato comprendemos que Fidel jamás vinculó ambos temas. Él manejaba el proceso de normalización de las relaciones con los Estados Unidos y el internacionalismo de Cuba en África como cuestiones independientes. Ambas de extraordinaria importancia estratégica para Cuba. Fueron los Estados Unidos los que establecieron esa conexión funesta. Wayne Smith, quien fuera jefe de la sección de intereses de los Estados Unidos en La Habana durante los dos últimos años del mandato de Carter, lo  ha dicho magistralmente: “Pero el hecho de que Castro no le hubiese dado la espalda al MPLA no representaba una falta de interés en mejorar sus relaciones con los Estados Unidos. De haber sido así, el estímulo brindado por los norteamericanos a las incursiones de las tropas de Zaire y Sudáfrica también hubiese sido un indicio de cinismo de los propósitos del acercamiento de los Estados Unidos hacia Castro. Quizás él así lo pensó, pero optó, en la práctica, por mantener los dos asuntos separados y continuar con el acercamiento, pese al respaldo concedido por los Estados Unidos a las fuerzas que se oponían a los amigos de Castro en Angola”.[i]

Al respecto también señaló hace muchos años el destacado intelectual argentino Juan Gabriel Tokatlian:

“…, lamentablemente Estados Unidos fue el responsable de introducir un elemento perturbador en las relaciones entre ambos países: condicionó las aproximaciones bilaterales a temas y políticas multilaterales, es decir, multilateralizó lo bilateral y bilateralizó lo multilateral. La participación cubana en Angola durante 1975 fue interpretada como un hecho que impedía un entendimiento constructivo entre Cuba y Estados Unidos. Se ubicó este acontecimiento como un factor que inhibía todo acercamiento positivo de las partes. Esto, reiteramos, fue un error lamentable porque colocó el contenido y el sentido del debate bilateral en otra dimensión.

Y la crítica debe caer en Estados Unidos pues no fue Cuba quien esgrimió el argumento de mejorar o no las relaciones de acuerdo a si Estados Unidos apoyaba directamente a los regímenes autoritarios de Haití o Filipinas o armaba encubiertamente a Sudáfrica o intervenía en los conflictos de Medio Oriente”.[ii]

Sin embargo, lo más interesante para nosotros fue encontrarnos que Robert Pastor, quien era asistente para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional en la época de Carter, comprendió lo fallido de la estrategia estadounidense a la hora de negociar con Cuba y vincular la normalización de las relaciones a la retirada de las tropas cubanas de África y advirtió con gran visión de la perspectiva cubana que ello haría fracasar el proceso de normalización. El 1ro de agosto de 1977, Pastor le escribió a Brzezisnki: “Hemos considerado el aumento de las actividades de Cuba en África como una señal de interés decreciente por parte de Cuba respecto del mejoramiento de las relaciones con los EE.UU, y Kissinger unió las dos cuestiones –la retirada de Cuba de Angola a fin de lograr mejores relaciones con los EE.UU– solo para fracasar en ambas. Existe una relación entre las dos cuestiones, pero se trata de una relación inversa. Mientras Cuba intenta normalizar relaciones con las principales potencias capitalistas del mundo, Castro también experimenta una necesidad sicológica igualmente fuerte de reafirmar sus credenciales revolucionarias internacionales. No afectaremos el deseo de Castro de influir en los acontecimientos en África tratando de adormecer o detener el proceso de normalización; este es el instrumento equivocado y no tendrá otro efecto que no sea detener el proceso de normalización y descartar la posibilidad de acumulación de influencia suficiente sobre Cuba por parte de los EE.UU, que a la larga pudiera incidir en la toma de decisiones de Castro”.[iii]

En entrevista que pudimos hacer a Pastor, pocos años antes de su lamentable fallecimiento, este nos dijo: “Mi memorándum no persuadió al gabinete, ni al Presidente. En nuestras conversaciones en Cuernavaca y La Habana, yo seguí la política del gobierno de los Estados Unidos más que la que yo había propuesto. Como nosotros aprendimos, mi análisis era correcto”.[iv]

En cuanto al segundo criterio, que en acto de injusticia histórica coloca en los hombros de Fidel la responsabilidad del no entendimiento entre ambos países, el libro que hoy presentamos demuestra todo lo contrario. En primer lugar, habría que decir que Estados Unidos y Cuba no han tenido jamás una relación normal, no la tuvieron en el siglo XIX, tampoco en el XX. La esencia de la confrontación –mucho más antigua que Fidel-,  hegemonía versus soberanía, viene arrastrándose por siglos. Por otro lado, si ha habido en estos últimos más de 50 años alguien interesado en avanzar hacia un modus vivendi, ha sido Fidel Castro. Cuando se revisa la documentación cubana del período es  sorprendente la cantidad de tiempo que el Comandante en Jefe dedicó durante años a recibir y conversar con congresistas y personalidades de la política norteamericana. Si Fidel no hubiera creído que era importante este tipo de encuentros para buscar un mejor entendimiento entre ambos países, no hubiera invertido en ellos ni un minuto de su preciado y limitado tiempo.

Empleando la diplomacia secreta Fidel fue el gestor de numerosas iniciativas de acercamiento entre ambos países. Así lo reafirman los documentos de ambos lados que hemos podido consultar.

A través del abogado James Donovan, quien negoció con Fidel la liberación de los mercenarios presos a raíz de la invasión de 1961, la periodista Lisa Howard y otras vías, el líder de la Revolución hizo llegar al gobierno de Kennedy una y otra vez su disposición de conversar en busca de un entendimiento. En agosto de 1961 Ernesto Che Guevara trasladó una rama de olivo al gobierno estadounidense en un encuentro que sostuvo en Montevideo con el asesor especial de Kennedy para asuntos latinoamericanos, Richard Goodwin. Es imposible pensar que el Che actuara por su cuenta y no de común acuerdo con el líder cubano. Fidel además envió un mensaje verbal al ya presidente Lyndon Jonhnson a través de la periodista Lisa Howard en 1964, que entre otras cosas decía:……“Dígale al Presidente (y no puedo subrayar esto con demasiada fuerza) que espero seriamente que Cuba y los Estados Unidos puedan sentarse en su momento en una atmósfera de buena voluntad y de mutuo respeto a negociar nuestras diferencias. Creo que no existen áreas polémicas entre nosotros que no puedan discutirse y solucionarse en un ambiente de comprensión mutua. Pero primero, por supuesto, es necesario analizar nuestras diferencias. Ahora, considero que esta hostilidad entre Cuba y los Estados Unidos es tanto innatural como innecesaria y puede ser eliminada”.[v]

Hasta  a un furibundo adversario de la Revolución Cubana como Richard Nixon tendió la mano Fidel de manera confidencial. Los documentos desclasificados en los Estados Unidos muestran que el 11 de marzo de 1969 el embajador suizo en La Habana, Alfred Fischli, luego de haber tenido una entrevista con Fidel, en un encuentro que sostuvo con el secretario de Estado de los Estados Unidos, William P. Rogers, trasladó a este un mensaje no escrito del primer ministro cubano en el que expresaba su voluntad negociadora. [vi]

Durante la administración Carter fueron muchas las acciones de Fidel que mostraron su disposición de mejorar las relaciones con los Estados Unidos. En el año 1978, aunque sin mostrarlo como un gesto directo hacia los Estados Unidos, se liberaron en Cuba miles de presos contrarrevolucionarios, lo cual evidenciaba un deseo de la dirección cubana de reanimar el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países, congelado a partir de la entrada de tropas cubanas en Etiopía. “En ese momento –recuerda Robert Pastor-, llegué a la conclusión de que Castro vio esta iniciativa como una manera de tratar de poner las discusiones sobre la normalización de nuevo en marcha. No tenía la menor intención de negociar el papel de Cuba en África a cambio de la normalización, pero tal vez pensó que gestos positivos en los derechos humanos,  prioridad de Carter, serían suficientes. No lo eran”. [vii]

En el año 1977 Carter había señalado que la clave para avanzar hacia una normalización de las relaciones con Cuba eran los derechos humanos, pero en 1978 evidentemente este tema había quedado desplazado frente al de la presencia militar cubana en África, y las implicaciones de la misma en el marco del enfrentamiento Este-Oeste. Podríamos mencionar muchísimos más ejemplos que aparecen en el libro. Lo cierto es que la postura de Fidel ha sido siempre la de estar en la mejor disposición al diálogo y la negociación con nuestro vecino del Norte. Sin embargo, siempre ha insistido, con sobrada razón y teniendo como respaldo el derecho internacional y un conocimiento profundo de la Historia de Cuba, que este diálogo o negociación sea en condiciones de igualdad y de respeto mutuo, y no persiga que Cuba ceda ni un milímetro de su soberanía o abjure a alguno de sus principios. Esta es hoy la misma postura –aunque con estilo propio- del general-presidente Raúl Castro, así lo ha reafirmado en innumerables discursos e intervenciones públicas.

III

Mientras la “normalización” de las relaciones sea entendida por los Estados Unidos desde la dominación, será imposible dar un salto histórico que permita a nuestras naciones establecer una relación más civilizada. En la medida que los intereses de seguridad imperial de la clase dominante en los Estados Unidos continúen prevaleciendo por encima de los legítimos intereses de seguridad nacional del pueblo norteamericano en el diseño y la implementación de la política hacia Cuba, será quimérico pensar en la posibilidad de un entendimiento que perdure en el tiempo. Lo paradójico es que Cuba representa una garantía para los Estados Unidos en temas de seguridad como: el narcotráfico, la migración, el tráfico de personas, el terrorismo, el enfrentamiento a catástrofes naturales, entre otros. Temas, algunos de los cuales generan a Washington continuos diferendos con otros países a los que considera sus socios en la región. Avanzar en todas aquellas áreas en que pueda haber un interés común, realmente nacional, es la mejor vía por romper la inercia del desencuentro y una cultura política que se remonta a los años en que fue diseñada la llamada “política de la fruta madura”.

Obama tiene en estos dos libros que hoy unimos numerosas lecciones y a la vez un consenso interno y externo que jamás ha tenido presidente estadounidense alguno para hacer historia, dejando atrás una política que cada día se vuelve más absurda y obsoleta. El próximo 28 de octubre, en la Asamblea General de la ONU, cuando el mundo vote nuevamente contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, se pondrá nuevamente de manifiesto.

Sabemos que el bloqueo no puede ser levantado de un día para otro y que el legislativo estadounidense tiene buena parte de las prerrogativas al respecto, pero el presidente Obama podría usar sus facultades ejecutivas y como un primer paso hacia un giro de política, retirar a Cuba de la lista de países terroristas y liberar a los antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero de su injusto encierro. Estas medidas, además de que estimularían la búsqueda de una salida humanitaria  al caso del señor Alan Gross, como ha señalado en reiteradas ocasiones el gobierno cubano, despejarían el camino y crearían un clima más propicio para conversar y negociar sobre otras cuestiones más complejas.

En realidad, cuando en su último discurso de campaña,  Obama dijo  que conversaría con Cuba y eliminaría las restricciones puestas a Cuba  por su antecesor, aunque también  dijo que mantendría el bloqueo, era posible  pensar  que a estas alturas hubiera podido haber adelantado algo más. Sobre todo, si prestamos atención a sus primeros discursos en los que parecía exhibir coherencia y respuestas lógicas a los problemas que Estados Unidos enfrentaba entonces en su política exterior.

Pero hoy Obama parece haber retrocedido, tanto respecto a Cuba como en el resto de su política exterior.

En cuanto a Cuba, ha recrudecido el bloqueo hasta lo inimaginable; frente a una actitud antibloqueo que ha crecido más que nunca, incluso dentro de Estados Unidos. Si Obama quisiera  hacer cambios sustanciales en la política hacia Cuba, cuenta hoy con las ventajas que no ha tenido ningún presidente. Si estuviese dispuesto a eliminar el llamado por ellos obstáculo de Alan Gross, el cambio sería solo el de un error en su trabajo de inteligencia contra Cuba, por el borrado de la mancha que en el sistema legal norteamericano  representa mantener presos a los tres cubanos que aun guardan cárcel en los Estados Unidos. Todo sería ganancia. Ese cambio, como el presidente lo debe saber, no tiene la menor connotación para la seguridad nacional norteamericana. Lo que si puede ser un problema, es que el presidente retrase tanto el cambio, que el retorno de Gross a Estados Unidos ya no tenga sentido.

Obama ha retardado tanto  buscar  mejorar, por sí mismo,  las relaciones con Cuba, que lo ha convertido  en un asunto de presiones para su ya fracasada política hacia América Latina y el Caribe. Es difícil imaginar, salvo que tenga sobre si brutales presiones, que hagan peligrar su persona, que Obama pueda pensar, que con las condiciones que se dan en estos momentos, el costo de cambiar la política hacia Cuba le vaya a ser sensiblemente  desfavorable. Obama está ciego si no es capaz de ver las ventajas que tiene comenzar un serio cambio de política hacia Cuba. ¿Porque o por quien espera? ¿Cuántas señales más necesita? Nunca se habían acumulado tantas señales, internas ni externas.

Notas
[i]Wayne S. Smith, “La relación entre Cuba y los Estados Unidos: pautas y opciones”, en: Colectivo de autores, Cuba-Estados Unidos: dos enfoques (edición y compilación de Juan G.Tokatlian), CEREC, Argentina, 1984, p.38.
[ii]Juan G. Tokatlian, Introducción, en: Colectivo de autores, Cuba-Estados Unidos: dos enfoques (edición y compilación de Juan G.Tokatlian), CEREC, Argentina, 1984, pp.16-17
[iii] Memorándum de Robert Pastor a Brzezinski, 1ro de agosto de 1977, The Carter Administration. Policy toward Cuba: 1977-1981, (documentos desclasificados, biblioteca del ISRI, traducción del ESTI.
[iv] Entrevista realizada a Robert Pastor (vía correo electrónico), 5 de abril de 2009.
[v] “Del primer ministro Fidel Castro al presidente Lyndon B.Johnson, mensaje verbal entregado a la señorita Lisa Howard de la ABC News, el 12 de febrero de 1964, en La Habana, Cuba”,www.gwu.edu/-nsarchiv/  (Traducción del ESTI)
[vi] Tomás Diez Acosta, Informe Final del Proyecto: La confrontación  EE.UU-Cuba en el primer mandato de Richard Nixon (1969-1972), Instituto de Historia de Cuba, La Habana, 2014, p.50 (inédito)
[vii] Robert Pastor, “The Carter-Castro Years. A Unique Opportunity”, in: Fifty Years of Revolution. Perspectives on Cuba, The United States and the Word, Edited by Soraya Castro Mariño and Ronald W.Prussen, University Press of Florida, Miami, 2012, p.246.



ESTEBAN MORALES DOMÍNGUEZ
Doctor en Ciencias y Director Honorario del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de la Habana.

 ELIER RAMÍREZ CAÑEDO
Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”.


La ONU declara avances contra el ébola sin bajar la guardia

Cubasí  -   EFE  -  Viernes, 14 Noviembre 2014 08:22

La ONU afirma que se está haciendo un “tremendo progreso” para combatir el ébola en África Occidental, pero pidió no bajar la guardia para poder erradicar la epidemia que ya ha cobrado más de 5,000 vidas.

“El ébola es un enemigo aterrador y no le ganaremos persiguiéndolo. Tenemos que ir por delante de él”, afirmó ante la Asamblea General de la ONU el jefe de una unidad especial de Naciones Unidas para combatir la epidemia, Anthony Banbury.

Banbury dirige la Misión de la ONU para la Respuesta de Emergencia contra el Ébola, creada especialmente para intentar coordinar los esfuerzos internacionales en las áreas más afectadas.

En su exposición, Banbury dijo que han quedado descartados, de momento, “algunos de los peores escenarios de crecimiento exponencial en el número de víctimas” que se habían hecho.

En septiembre pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó a decir que a comienzos de diciembre el número de casos por semana alcanzaría un rango de entre 5,000 y 10,000 infectados.

Banbury dijo que hay una “significativa mejora” en muchas zonas afectadas, como en el área de Monrovia, la capital de Liberia, el país que tiene el mayor número de casos de personas infectadas.

Recordó que la OMS se había fijado como meta para el 1 de diciembre que el 75% de los nuevos casos estuvieran bajo tratamiento en unidades especiales, y que el 75% de los entierros sería en condiciones seguras.

Los últimos datos, agregó, indican que se está consiguiendo aislar al 55% de los nuevos infectados y el 87% de los entierros se realizan en condiciones adecuadas.

“Se ha hecho un tremendo progreso, pero aún hay tremendos desafíos”, agregó.

Posible tratamiento

Un grupo de prestigiosos centros de investigación y Médicos Sin Fronteras (MSF) empezarán en diciembre ensayos clínicos de posibles tratamientos contra el ébola, que complementarán la búsqueda de una o más vacunas para prevenir el virus.

Representantes de las organizaciones involucradas indicaron que esperan empezar estos ensayos en diciembre en centros de tratamiento de Médicos Sin Fronteras en Guinea-Conakry, con la participación de cien a doscientos enfermos, lo que permitirá llegar a conclusiones sobre su eficacia el próximo año entre febrero y marzo.

Los ensayos involucran a dos medicamentos antivirales desarrollados inicialmente para curar la gripe y un tipo de infección que afecta a portadores del virus del sida, pero que nunca antes han sido probados en personas enfermas de ébola.


En el Pico Turquino con Fidel: La primera graduación de médicos de la Revolución

Publicado en Cubadebate el 14 noviembre 2014


Fidel hace entrega de títulos a los Graduados en el Pico Cuba.

Por Ventura Carballido Pupo

El 14 de noviembre de 1965, acompañados del Comandante en Jefe Fidel Castro,  se produjo en el Pico Cuba del Turquino la graduación de 400 médicos y 26 estomatólogos,  primera generación de profesionales de la salud formados por la Revolución.  Hace hoy 49 años.

Este texto quiere recordar a todos aquellos médicos y estomatólogos que continuaron la humana obra, tanto los que no están porque han fallecido y otros que siguen en sus puestos de trabajo, como médicos comunitarios, tal vez como jefes de servicios, directores de hospitales, en diferentes instituciones de salud, o sencillamente como profesionales que han dedicado la mejor parte de sus vidas al servicio de sus semejantes y de su Patria, tanto en la asistencia, como en la docencia, la investigación, la administración, la defensa o la política.

Esa graduación estuvo formada por 400 médicos y 26 estomatólogo, los primeros formados por la Revolución, de los cuales hemos podido identificar 368 (342 médicos y 26 estomatólogos), todos graduados en el Pico Cuba con Fidel.

Los graduados del Pico cuentan con 4 mártires: Pedro Borrás Astorga, Miguel A. Zerquera Palacios, Martín Chang Puga y Raúl Currás Regalado. Unos 100 o más ya han fallecido. La mayoría están jubilados y algunos aún están activos laboralmente.

Son especialistas 227 compañeros. Las especialidades médicas más numerosas son medicina interna 31; pediatría 23; cirugía 21 y obstetricia y ginecología 18.

Ortodoncia con 7 y prótesis con 5, son las especialidades más frecuentes entre los estomatólogos.

Adquirieron la condición de Médicos de las FAR, 53 compañeros. En estos momentos, solo 2 se mantienen activos en las FAR, los restantes son oficiales de la reserva.

Desarrollaron los estudios como becados (PFT y cadetes de las FAR), 93 compañeros.

Han participado en misiones internacionalistas y de colaboración 57 especialistas. Angola fue el país donde más participaron los médicos y Venezuela, para los estomatólogos. Muchas de estas misiones fueron combativas, destacándose tres compañeros que participaron en la primera misión médica guerrillera en Guinea Bissau (Raúl Currás Regalado, Domingo Díaz Delgado y Teudy Ojeda Suárez). Otros participaron en misiones guerrilleras: Eulogio Deschapelles Himely, Juan Robert García, Elxidio Borges Bacaró y Luis Gálvez Rodríguez.

Con vistas a mitigar la falta de profesores de los primeros años de la Revolución, asumieron la docencia, como alumnos ayudantes e instructores no graduados, 28 compañeros. La asignatura en que hubo la mayor participación de docentes no graduados fue Propedeútica Clínica.

Han obtenido categoría profesoral 76 compañeros, que adquirieron las siguientes categorías docentes:

Consultantes 54.

Titulares 39.

Auxiliares 27.

Profesores de Mérito 3 compañeros. Estos destacados profesores son: Rafael García Portela, René Gómez Areces y Marcos Montano Díaz.

Adquirieron la categoría de Investigador 18 médicos: 9 como titulares y 8 como auxiliares. Obtuvieron categoría científica, 28 de los graduados de nuestro curso:

Cuatro Doctores en Ciencias (Dr.Cs.). Ellos son: Delfina Almagro Vázquez, Sergio Arce Bustabad, Nestor Pérez Lache, José Hurtado de Mendoza.

Catorce Doctores en Ciencias Médicas (Dr,C).

Diez son Masters (MCs).

Han ocupado altos cargos de dirección administrativa, política, o militar 50 compañeros. Entre ellos:

Viceministro Primero del MINSAP: Abelardo Ramírez Márquez.

Segundo Jefe de los Servicios Médicos de las FAR.

Viceministros del MINSAP: Pedro Llerena Hernández y Héctor Terry Molinet.

Director del Instituto de Endocrinología: Oscar Diaz Diaz.

Otros 33 compañeros han sido directores a diferentes niveles del MINSAP y de los Servicios Médicos de las FAR y de los Servicios Médicos del MININ.

Diputados del Poder Popular 4 compañeros: Mercedes Cabada Pérez, Libertad Carreras Corzo, Enrique Castellanos Miranda y Alfredo Espinosa Brito),

Presidente del PP Provincial: Enrique Castellanos Miranda.

Una compañera fue miembro del CC del PCC: Sonia Oliver López.

Dirigentes estudiantiles de Escuela o Facultad de Medicina: cuatro compañeros.

Investigador con relevantes resultados científicos para las Ciencias Médicas y para la economía del país: Dr. Carlos Miyares Cao

Ostentan medallas o condecoraciones del Consejo de Estado o equivalentes, 53 compañeros. Entre ellas se destacan Combatientes del Ejército Rebelde, Lucha Clandestina, Escambray, Girón y Misiones Internacionalistas.

Además 14 compañeros han recibido la Orden Frank País y 5 la Orden Carlos J. Finlay.

Son Vanguardias Nacionales: Luis García Cardoso y Alicia Marín Granados.

Adquirieron el título de Héroes del Trabajo de la República de Cuba, Alfredo Espinosa Brito y Rafael García Portela.

Son Académicos: Delfina Almagro Vázquez, Sergio Arce Bustabad, Néstor Pérez Lache y Alfredo Espinosa Brito.

Recibieron el título de médicos, de manos de Fidel, por su condición de graduados de mayor aprovechamiento docente, los siguientes:

Delfina Almagro.

Sergio Arce Bustabad.

Libertad Carreras Corso.

Eusebio Cristo Moron.

José Fernández Sacasas.

Rubén Padrón Duran.

Ramón Salas Perea.

Nelson Pérez Lache.

Los padres del mártir Pedro Borrás Astorga.

Debió recibir el título de manos de Fidel la compañera Rudbeckia Álvarez Núñez, pero no estuvo en la graduación.

Hay que destacar que el graduado Vitelio Monagas Curbelo, ya fallecido, dirigente de la FEU del curso tuvo el honor de leer el juramento.

Otra destacada e inolvidable del curso fue Dolores Luzua Estrada, que tuvo la iniciativa de proponer celebrar la graduación en el Turquino con la presencia de nuestro Comandante en Jefe.

Un número importante de compañeros del curso han colaborado sobremaneramente con el autor para hacer posible la redacción de un libro, que bajo el título La realidad de un sueño Soldados de la medicina 50 años atrás sobre graduación en el Turquino que la Editorial Verde Olivo pretende publicar para el 50 aniversario de esta histórica graduación, destacándose principalmente los profesores una especie de autores anónimos: Moisés Hernández.Fernández, Angel C. Fernández Vila, Leonardo Capdevila Bravo, José A. Fernández Sacasas, Alfredo Espinosa Brito, Sergio Arce Bustabab, Pedro Martínez Mahiques, Héctor Terry Molinet, Leonel Orestes Tula Suárez José D. Hurtado de Mendoza Amat, entre otros.

Sobre ellos, en su fiesta de graduación expuso el Comandante en Jefe Fidel Castro:

“Es que unos van cuesta abajo por el camino de la vida, sin principios, desmoralizados, y otros van cuesta arriba. Y lo importante es que los que marchan cuesta arriba no solo son muchos más, sino que son mucho mejores que los que marchan cuesta abajo”.

JURAMENTO DE LOS MEDICOS GRADUADOS EN EL PICO TURQUINO

Juramos:

Primero: Reiterar la renuncia del ejercicio privado de nuestra profesión y la extensión a dos años, o más, si fuera necesario, del servicio médico rural como medida tendiente a la correcta planificación de los servicios médicos y estomatólogos del pueblo.

Segundo: Contribuir al pueblo con nuestro sacrificio, y mejor trabajo, la oportunidad que nos brindó de formarnos como profesionales de esta Patria Socialista.

Tercero: Impulsar al máximo la medicina y la estomatología preventivas en nuestro país, y hacer efectiva, con nuestra actitud, la nueva filosofía proletaria de las ciencias médicas, cuyo fin es el bienestar del hombre.

Cuarto: Mantener vigente en nosotros el espíritus de superación científica y política para alcanzar la calificación técnica necesaria y formarnos como comunistas, como único camino de ser cada día más útiles a nuestra sociedad socialista.

Quinto: En cumplimiento de los altos principios del internacionalismo proletario, y siguiendo el ejemplo del Comandante Ernesto Guevara, estamos dispuestos a brindar nuestra ayuda científica, o de cualquier orden, a los pueblos que luchan por la liberación nacional y por su independencia económica, política y social.

Sexto: Defender con nuestras vidas esta heroica Revolución Socialista y Comunista. JURAMOS:

ante nuestro pueblo y nuestro máximo líder Fidel Castro, donde sea, y para lo que sea: ¡Comandante en Jefe Ordene!

Patria o Muerte, Venceremos.

Asistencia Médica



Pobladores de Cacocum a la espera del  tren con los que se graduarían en el Turquino.


En el Pico Cuba, el autor de este texto y un grupo de graduados.


El Dr. Arce y otros compañeros reciben el saludo de Fidel.