sábado, 26 de julio de 2014

RAMIRO VALDÉS: Las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución

Discurso pronunciado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en el acto central por el 61 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, realizado en Artemisa

Granma | internet@granma.cu - 26 de julio de 2014 10:07:56

Combatientes de ayer y de hoy,

Artemiseñas y artemiseños,

Queridos compatriotas:


Foto: Ismael Francisco

Un día como hoy mis primeras palabras son para todos aquellos que han hecho posible esta Revolución, en especial para los que derramaron su sangre y entregaron sus vidas por una Cuba verdaderamente independiente.

El 26 de julio de 1953 la mayoría de los compañeros que nos agrupamos en las células clandestinas, observando las medidas de seguridad y compartimentación indicadas por Fidel y Abel en el local del Partido Ortodoxo en Prado 109, apenas rebasábamos los 20 años. Éramos jóvenes que soñábamos con transformar la triste realidad imperante en la Cuba de aquel entonces.

La República no tenía nada que ver con la soñada por Martí y Maceo. Durante décadas, el verdadero poder había estado en la embajada yanqui y desde hacía más de un año, un dictador había borrado los últimos vestigios de democracia representativa. Los pobres, negros, mujeres, obreros y campesinos, eran vilmente preteridos y discriminados por una oligarquía entreguista y rapaz.

Muchos de los males políticos, económicos y sociales que aquejaban a nuestro pueblo, fueron magistralmente expuestos por Fidel en su histórico alegato del 16 de octubre de ese mismo año, conocido como “La Historia me absolverá”.

No podemos olvidar nunca el cuadro de opresión, miseria y desigualdades que heredó la Revolución en el ´59. Por aquel entonces la esperanza de vida de los cubanos no sobrepasaba los 60 años; imperaba el tiempo muerto, el desempleo masivo, el desalojo de los campesinos de las tierras que trabajaban; un alto grado de analfabetismo; gran parte de la población no contaba con posibilidades de acceder a la escuela o al médico. La banca, los mayores centrales azucareros, las principales industrias y más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas estaban en manos extranjeras.

Hoy, la gran mayoría de los cubanos solo conoce estos datos por referencias y no por vivencias propias; pues nacieron después del Triunfo de la Revolución, cuando la realidad ya era otra. Por eso, no está de más recordarlos, pues los imperialistas, en sus trasnochados intentos de restauración capitalista y subversión ideológica, se empeñan en falsificar la realidad, dibujar unos supuestamente idílicos años cincuenta y convertir a un tirano despreciable en un prócer respetable.

Ante aquel estado de cosas, no podíamos cruzarnos de brazos. Los jóvenes de la Generación del Centenario, aunados por la prédica y la decisión de lucha de Fidel Castro, no dejamos morir a Martí. Aquel 26 de julio no fue un triunfo de las armas, pero fue una victoria de la moral y de la dignidad. Fue la chispa que encendió nuevamente el motor que nos llevaría justamente 5 años, 5 meses y 5 días después, a alcanzar la verdadera y definitiva independencia. Es el Día de la Rebeldía Nacional, cuando los jóvenes cubanos fuimos consecuentes con los versos vibrantes del Himno Nacional y con el ejemplo de quien fue el autor intelectual de la acción.

A partir de 1959, a pesar de campañas mediáticas, cruentos bloqueos, amenazas, agresiones, terrorismo de todo tipo, y de la escasez de recursos propia de un país pobre y subdesarrollado, la Revolución logró transformar la triste realidad que caracterizaba a este pequeño archipiélago.

Por primera vez se logró la verdadera soberanía: los destinos del país dejaron de decidirse en Washington. La palabra “democracia” adquirió su verdadera dimensión popular: se acabó la politiquería, la compra de votos y el fraude electoral. Nunca más hubo un asesinato político o un torturado. Fueron barridas las bases institucionales de la discriminación y se dio un paso gigantesco en su eliminación de la conciencia de las personas.

Este pueblo, otrora analfabeto, ya tiene más de un millón de graduados universitarios y sus logros son reconocidos universalmente por numerosos organismos internacionales, incluyendo la ONU. La que fuera neocolonia yanqui tiene hoy una mortalidad infantil menor que Estados Unidos y acaba de presidir la Asamblea Mundial de la Salud. Nuestra meta no es enriquecernos, pero nadie está desamparado ni abandonado a su suerte. Gracias a la Revolución, nos libramos de ser el lupanar del Caribe, un paraíso de la droga, el juego y la prostitución, en manos de la mafia y los marines.

Las páginas de heroísmo que los hijos de este país han escrito en otras tierras del mundo son motivo de respeto y admiración. Sangre cubana abonó la independencia de Angola y Namibia, el fin del apartheid en Sudáfrica y las mejores causas de otros pueblos. Maestros, trabajadores de la salud, constructores, entrenadores deportivos, promotores culturales…, en fin: cubanas y cubanos formados en el internacionalismo por la Revolución, han dado su ayuda generosa desde las cumbres del Himalaya hasta las selvas de la Amazonia, porque comparten el concepto de que Patria es Humanidad.

No ha sido fácil llegar hasta aquí: nuestro pueblo ha logrado sobreponerse ante incontables obstáculos y dificultades inimaginables. Justamente hoy se cumplen 25 años de aquella histórica y profética afirmación de Fidel, en Camagüey, de que aún en el hipotético caso de que se desintegrara la Unión Soviética, seguiríamos adelante con la Revolución, dispuestos a pagar el elevado precio de la libertad y de actuar sobre la base de la dignidad y los principios.

No se equivocaba el Comandante en Jefe al confiar en este pueblo que supo resistir los largos y duros años del Período Especial, cuando muchos apátridas trasnochados en Miami ya tenían las maletas listas para venir a observar la caída de la Revolución y pretendían recuperar las riquezas mal habidas y volver a imponer un régimen de oprobio y explotación.

Hoy mantienen plena vigencia aquellas palabras de Fidel pronunciadas en 1989, dos años y medio antes de que ocurrieran esos funestos acontecimientos. Que no sueñen los imperialistas: ese es el mismo espíritu que mueve a los revolucionarios en la Cuba actual, el que está en las raíces de la historia de lucha de nuestro pueblo. Así lo demostró Céspedes tras la derrota inicial en Yara; Maceo, con su vertical Protesta de Baraguá; Martí, al enfrentar el fracaso de la Fernandina; el propio Fidel después del revés del Moncada y cuando en Cinco Palmas se reunió con Raúl y le dijo que con 7 fusiles ganaban la guerra. Ese ha sido y será el espíritu de lucha sin tregua de nuestro pueblo: en nuestros corazones no cabe el desánimo y en nuestro vocabulario está borrada la palabra derrota.

No podemos olvidar que hemos llegado hasta aquí gracias a la unidad de todo el pueblo, gracias a su confianza en la Revolución. Esa unidad debemos preservarla por sobre todo las cosas, pues estamos conscientes de que la lucha no ha terminado, solo ha cambiado la manera en la que pretenden destruirnos. Hoy se aplican formas no convencionales de guerra y se emplean las nuevas tecnologías como instrumento de subversión, teniendo como blanco fundamental a los jóvenes. Lo que no acaban de comprender nuestros enemigos es que las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución y han demostrado su compromiso de continuar perfeccionándola y preservar las conquistas alcanzadas.

Como bien expresara Fidel el 26 de julio de 1959: “¡Cuánto se equivocan los que piensan que Cuba se puede resignar tranquilamente a volver al pasado! (…) Qué equivocados están los que creen que la libertad y la seguridad de hoy, la soberanía de hoy, la gloria de hoy, el prestigio de hoy, el pueblo de Cuba se resignaría mansamente a que se lo arrebataran para volver a imponerles aquel pasado odioso.”

Cuando asaltamos el Moncada, ninguno de nosotros soñó con estar aquí 61 años después. Me siento doblemente honrado al hacer uso de la palabra en el Día de la Rebeldía Nacional, precisamente en mi tierra natal, de la cual Fidel dijera el 17 de enero de 1959: “A juzgar por los hombres que ha dado a la causa de la libertad… a juzgar por el espíritu patriótico que aquí vibra… bien merece llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba… ¡Pueblos como este son los que han hecho posible el triunfo de Cuba!”.

Esa es una realidad permanente hoy en esta tierra, pues en Artemisa, como en toda Cuba, siempre es y será 26. Aquí -como en Mayabeque-, desde hace casi tres años se aplica con resultados alentadores la experiencia de perfeccionar el funcionamiento de los órganos locales del Poder Popular, que continuará evaluándose hasta el 2016. También se aplica otro importante experimento en la comercialización de productos agropecuarios, con el objetivo de satisfacer con más eficiencia las demandas de la población en este sector.

Por otra parte, no podemos hablar hoy de las transformaciones en Artemisa, sin mencionar el privilegio y también el compromiso que significa que aquí esté enclavada la naciente Zona Especial de Desarrollo Mariel, cuya importancia es crucial para el desarrollo del país.

Debemos tener siempre presentes que del empeño de todos depende que logremos desarrollar un socialismo próspero y sostenible, como se recoge en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso. No abundo más sobre el tema porque en este propio mes se ha brindado una amplia y actualizada información a raíz de las decisiones adoptadas en el Consejo de Ministros, los debates en la Asamblea Nacional y las palabras de clausura en ésta última del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Hace apenas cuatro años, cuando el Comandante en Jefe, con su camisa verde olivo de mil batallas, rindió tributo en este propio lugar a los mártires del 26 de Julio en el Mausoleo que los honra, recordábamos que de aquí partimos 28 de los jóvenes que un día como hoy asaltamos los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Éramos un puñado, pero llevábamos con nosotros el espíritu de todos los artemiseños, que era también el espíritu de Cuba entera. No hicimos más que cumplir con la máxima martiana de que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.

De ese mismo principio son ejemplos fehacientes nuestros 5 Héroes, tres de los cuales todavía continúan cumpliendo injustas sanciones encarcelados en los Estados Unidos. No cejaremos ni un instante en el empeño de traerlos de vuelta a sus familias, a la Patria. Después de más de 15 años exigiendo su libertad, nuestra fuerza radica en la justicia de esta noble causa y en el apoyo solidario de millones de personas honestas de todo el mundo.

Artemiseños, compatriotas: esta es la obra, el mérito, la gloria de todo el pueblo, y sobre todo de los hombres y mujeres que han caído en el empeño. Sin nuestros mártires heroicos, nada de lo alcanzado hasta hoy hubiera sido posible. Rindámosles tributo a todos aquellos que cayeron ofrendando sus vidas por hacer realidad este sueño de la Revolución. Inspirados en su ejemplo, no tenemos otra alternativa que seguir luchando cada día, hasta el último aliento, con la Patria, con la Revolución, y con el Socialismo.

¡Gloria eterna a nuestros mártires heroicos!

¡Vivan Fidel y Raúl!

¡Viva la Revolución Cubana!

¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos!    


El 26 de julio fue una victoria de la moral y la dignidad

Intervino el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés en el acto central por el aniversario 61 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de céspedes, al que asistió el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro


Asiste Raúl al acto central por el Día de la Rebeldía Nacional. Autor: Tomada de la TV

Juventud Rebelde 
digital@juventudrebelde.cu
26 de Julio del 2014 9:17:14 CDT

«Un día como hoy mis palabras primeras son para los que han hecho posible la Revolución, especialmente para los que derramaron su sangre por una Cuba independiente», expresó el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, al intervenir en el acto central por el aniversario 61 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, al que asistió el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro.

Ramiro, quien participó en la gesta heroica del 26 de Julio junto a otra veintena de artemiseños, consideró que aquellos hechos fueron una victoria moral, a pesar de que militarmente no tuvo el éxito esperado y le costó la vida a muchos de sus participantes.

Recordó que los que soñaban una Patria digna eran muy jóvenes en su mayoría, por debajo de los 21 años, y que la república de entonces no tenía nada que ver con los sueños de Martí y Maceo.

Ante más de 8 000 pobladores reunidos en el Mausoleo de las Mártires de Artemisa, agregó que los designios de la Cuba de entonces dependían de la embajada yanqui y del dictador Fulgencio Batista, que sometía a sus hijos a la total dependencia de la potencia imperial.

Señaló que Fidel denunció los males que aquejaban a la nación, el 16 de octubre de 1953, en su alegato la Historia me Absolverá, entre los cuales sobresalían el analfabetismo, la insalubridad, la expropiación de su mejores tierras y empresas.

Manifestó que una de las dolencias borradas por la Revolución fue la corta esperanza de vida de los cubanos, quienes antes de 1959 no rebasaban los 60 años.

Fundamentó que todos aquellos males que vivían los cubanos antes de 1959 no pueden olvidarse, para que las nuevas generaciones sepan medir los beneficios que junto a la total independencia y soberanía de la Patria trajo la victoria de la Revolución.

Aquel 26 de julio no fue un triunfo de la armas, pero fue una victoria de la moral y de la dignidad que nos llevó a alcanzar la verdadera independencia de Cuba, aseguró el Comandante de la Revolución.

«Debemos tener siempre presente que el empeño es desarrollar un socialismo próspero y sostenible», apuntó, y se refirió a los resultados obtenidos en la provincia de Artemisa, con la experiencia de perfeccionar los órganos locales del Poder Popular, en experimentos en la comercialización de los productos agropecuarios, y el privilegio de que radique allí la Zona Especial de Desarrollo de Mariel.

Ramiro Valdés significó que los jóvenes de la Generación del Centenario unidos bajo la prédica de Fidel fueron  consecuentes con los versos del Himno Nacional y el ejemplo del líder intelectual del Moncada, José Martí.

Destacó que desde el Triunfo de la Revolución, a pesar de las amenazas y el bloqueo estadounidense, la Revolución transformó la realidad de este archipiélago, la palabra democracia adquirió su dimensión popular, y nunca más hubo un asesinato político.

Señaló que con este triunfo se dio un paso gigantesco en la conciencia de las personas. De una población de analfabetos, hoy tenemos más de un millón de graduados universitarios, aseguró.

Ramiro apuntó que nuestro país hoy exhibe elevados indicadores de salud, con un índice de mortalidad infantil  menor que el de Estados Unidos, y con la Revolución nos libramos de ser un paraíso de la droga.

Expresó que las páginas de heroísmo que los hijos de este país han escrito son motivo de inspiración para el mundo: maestros, trabajadores de la salud, constructores, entrenadores deportivos han dado su aporte solidario y comparten el concepto de que patria es humanidad.

Aseguró que no se equivocó Fidel al confiar en este pueblo, que supo resistir el período especial, y se ha mantenido firme, junto a sus jóvenes que son fruto de la Revolución, y confiamos en ellos en la continuidad.

Así lo han demostrado muchos patriotas y héroes de la historia cubana, ese es el espíritu de lucha del pueblo, en nuestros corazones no cabe el desánimo, cuando arrecian y cambian las formas en que los enemigos intentan derrocar a la Revolución, destacó.

El Comandante de la Revolución recordó el principio de José Martí, cuando dijo que el hombre no mira de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber, y ese ejemplo se expresa en la actitud mantenida por los Cinco Héroes, por cuya liberación seguirá luchando nuestro pueblo.

En la celebración, que se inició a las siete y treinta de la mañana, estuvieron presentes otras altas autoridades del Partido, el Estado, el Gobierno y las organizaciones Políticas y de masas, como el Segundo Secretario del Partido José Ramón Machado Ventura, y el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel.

También se encontraban familiares de los mártires de la Revolución y de los Cinco Héroes junto a René y Fernando González, y los integrantes de la Caravana Pastores Por la Paz.