sábado, 21 de junio de 2014

CUBA: Declaración de la Directora General de EE.UU. del MINREX

Radio Rebelde  - 2014.06.21 - 12:24:52 / web@radiorebelde.icrt.cu

Josefina Vidal Ferreiro, Directora General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, dio a conocer la siguiente Declaración:

El 20 de junio, el Departamento de Estado decidió, una vez más, incluir a Cuba en la peor de las categorías de su informe anual sobre los países que “no cumplen completamente con los estándares mínimos para la eliminación de la trata de personas y no hacen esfuerzos significativos con ese fin”, haciendo caso omiso al reconocimiento y prestigio alcanzado por nuestro país por su desempeño destacado en la protección a la niñez, la juventud y la mujer.

Cuba no ha solicitado la evaluación de Estados Unidos ni necesita las recomendaciones del gobierno de uno de los países con mayores problemas de trata de niños, niñas y mujeres en el mundo.

Estados Unidos no tiene moral para calificar a Cuba, ni para sugerirnos “planes” de ninguna índole, cuando se estima que el número de ciudadanos norteamericanos con los que se trafica dentro de ese país es cercano a los 200 mil, donde la explotación laboral es la forma de trata de personas más extendida, en el cual el 85 por ciento de los procesos legales que se entablan en este tema corresponden a casos de explotación sexual, y donde más de 300 mil niños, del millón que abandonan sus hogares, están sujetos a alguna forma de explotación.

El Gobierno de Cuba rechaza rotundamente, por infundado, este ejercicio unilateral que ofende a nuestro pueblo. La inclusión en esta lista, por motivaciones totalmente políticas, como lo es también la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo internacional, está dirigida a justificar la política de bloqueo, en tanto conlleva la aplicación de sanciones financieras, que el Gobierno de los Estados Unidos arrecia cada vez más, provocando afectaciones severas a nuestra niñez, juventud, mujeres y a todo nuestro pueblo.

Josefina Vidal Ferreiro
Directora General de Estados Unidos Ministerio de Relaciones Exteriores
La Habana, 21 de junio de 2014


(Redacción Digital Rebelde)

Medios: Mujica habría transmitido a Castro la intención de Obama de levantar el bloqueo

RT - 20 jun 2014 | 17:48 GMT


El presidente de Uruguay habría transmitido a su par cubano, Raúl Castro, un mensaje del Presidente de EE.UU. Barack Obama en pro de la reconciliación y levantamiento del bloqueo comercial, informa un diario uruguayo.

Según un informe publicado por el semanario uruguayo 'Búsqueda', en la cumbre del G77 que se llevó a cabo en Bolivia el 14 y 15 de junio Mujica dio un paso clave en pos de la mejora de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El mensaje de Obama para su homólogo cubano era el de la voluntad del Gobierno de EE.UU. de llegar a "un acuerdo" con Cuba para, entre otras cosas, levantar el embargo comercial que su país impone a la isla desde hace 54 años, dice el medio uruguayo, conocido por disponer de fuentes cercanas al Gobierno.

De acuerdo con la información divulgada, Mujica salió del encuentro "bastante optimista", mientras que Castro "se mostró muy interesado por la propuesta", siempre y cuando no haya "imposiciones" por parte de Washington.

El pasado 12 de mayo, durante su reunión con Obama en la Casa Blanca, Mujica también planteó el tema y, al parecer, su homólogo estadounidense expresó su deseo de llegar a un acuerdo con Cuba antes de agotar su mandato, dentro de dos años.

Entonces Obama calificó a Mujica como un presidente que "tiene una extraordinaria credibilidad en lo que se refiere a asuntos de democracia y derechos humanos" y dijo que es "un líder en estos asuntos en todo el hemisferio".   


DIARIO JUDIO EN EEUU PIDE CANJE DE PRESOS

Por Manuel E. Yepe

Un artículo firmado por Armstrong T. Fulton, ex asesor principal del Presidente del Comité de relaciones exteriores del Senado y ex oficial de Inteligencia Nacional de Estados Unidos para América Latina, publicado el 16 de junio en el diario judío de Nueva York “Forward” (Adelante) se pronuncia contra la política de doble cara de Washington en las gestiones para obtener la liberación del sargento del ejército Bowe Bergdahl, prisionero en Afganistán de las fuerzas del talibán, y la del  mercenario estadounidense Alan Gross, quien lleva 4 años y medio cumpliendo condena en La Habana por probados delitos contra la seguridad del estado cubano.

“Las actividades que Gross estaba realizando en Cuba cuando fue detenido a finales de 2009 fueron instigadas, aprobadas y financiadas íntegramente por el gobierno de Estados Unidos y eran operaciones a las que este país dedica 45 millones de dólares al año como parte de su estrategia para cambiar el régimen de Cuba promovida por la administración Bush.  Washington no puede esconder esa responsabilidad más de lo que podría negar que Bergdahl era un soldado estadounidense”.

A juicio de Fulton, el gobierno cubano arrestó y condenó a Gross por tres razones principales: por su participación en el "programa de promoción de la democracia" que violó la ley cubana (y, como puede verse claramente en los informes de su viaje que enviaba, sabía bien lo que estaba haciendo); porque La Habana quería poner coto a actividades similares a las que Gross realizaba, y porque el gobierno cubano, atendiendo a la retórica del Presidente Obama sobre un "nuevo comienzo" en las relaciones bilaterales, vio una oportunidad para obligar a Washington a un diálogo creíble.

“Con tales acciones la administración Obama rechazó la mano tendida por los cubanos y denigró las leyes cubanas sabiendo bien que un agente del gobierno cubano enfrentaría graves cargos si intentara establecer redes sofisticadas de comunicaciones secretas en Estados Unidos, como lo hacía Gross en Cuba”.

Luego de algunas tímidas reformas iniciales para suavizar los programas de cambio de régimen contra Cuba, Obama cedió a la presión del puñado de legisladores cubano norteamericanos que pretenden que cualquier operación relacionada con Cuba sea tan provocativa y bien financiada como sea posible, considera Fulton.

Así, pese a algunos posibles actos de cuestionable conducta personal, Bergdahl ha podido regresar a casa a cambio de la liberación de cinco peligrosos comandantes del talibán y a Gross le tocó sentarse a esperar, según valoración de Fulton. “¿Cómo es posible que la administración pueda negociar con un grupo como los talibanes y no pueda hacerlo con Cuba, que no plantea amenaza alguna para Estados Unidos?”.

Por supuesto –dice el ex alto oficial de inteligencia de Estados Unidos-,  hay muchas diferencias entre Bergdahl y Gross. Uno lleva un fotogénico uniforme militar con la bandera de su país en el hombro, el otro una guayabera que necesita planchado. Uno es un suboficial en el ejército de Estados Unidos, el otro un subcontratista civil. Uno trabajaba para terroristas y torturadores conocidos, el otro para un gobierno que no nos gusta pero que tiene a nuestro recluso en una celda de hospital con buena atención médica.

Para Fulton, los argumentos en el Congreso a favor de uno y otro prisionero también han sido radicalmente diferentes: los defensores de  Bergdahl insisten en que los militares nunca deben abandonar a un hombre suyo y que Washington está en el deber de traerlo de regreso a casa. Quienes apoyan a Gross defienden sus actividades secretas, exigen su liberación incondicional y unilateral, enérgicamente instan a incrementar los programas de cambio de régimen para provocar a Cuba y se oponen a las negociaciones. (El senador Patrick Leahy, que considera "locuras" esos programas y sugiere dialogar con los cubanos, es la excepción).

Pero Fulton admite que las similitudes son más importantes: Ambos realizaban operaciones aprobadas por y en nombre del gobierno de Estados Unidos. Ambos sabían del riesgo que corrían como agentes de Estados Unidos y ambos conocían las limitaciones que tendría el gobierno para ayudarles. Ambos aceptaron pagos especiales o subsidios por estos riesgos. Obviamente ambos llevaban a cabo actividades destinadas a socavar la legitimidad y la autoridad de sus captores.

Fulton se pregunta y se responde: “¿Por qué excluir a Gross de este solemne contrato? ¿Porque no era un empleado a tiempo completo del gobierno? ¿Porque algunos en Washington no quieren ver progresos en las relaciones con Cuba? Los cubanos son difíciles y, como a nosotros, les preocupa aparecer débiles. Pero son inteligentes, saben que los intereses de nuestros dos países pueden ser servidos por la negociación y tienen una buena reputación en materia de implementación de los acuerdos”.

La Habana, Junio 21 de 2014


EL DESIGUAL DESARROLLO

Jorge Gómez Barata

Las culturas y civilizaciones del Oriente y el Occidente, las de cada continente y los países que las integran, aun cuando constituyen partes de la formación económica y social capitalista, predominante a escala planetaria, están desigualmente desarrolladas.   

El desarrollo desigual se expresa en primer lugar en la economía, elemento determinante en las cuestiones sociales, en la institucionalidad política y en la cultura en general. El desarrollo desigual, en la era moderna ha establecido una jerarquización que suplanta los procesos espontáneos, que hasta siglos atrás rigió el desarrollo.

En la escala del desarrollo desigual, derivada del poderío económico y militar y de la influencia política, existe un grupo avanzado encabezado por Estados Unidos, seguido a considerable distancia por Europa Occidental, China, Japón y Rusia; a continuación marchan las llamadas economías emergentes, escoltadas por cierta cantidad de países que pudiéramos llamar de desarrollo medio, y finalmente la masa formada por más de 100 naciones subdesarrolladas.

Aunque el medio geográfico y el clima ejercen enorme influencia en las desigualdades, estas se deben, sobre todo, a fenómenos externos de naturaleza política, especialmente a la conquista, al saqueo de las riquezas a que fue sometido el Nuevo Mundo, a la prolongada colonización, la esclavitud y la trata de esclavos y a las prácticas imperialistas, que no obstante su enorme significado, no lo explican todo.

En América Latina la dominación colonial, el modo y la época en que se alcanzó la independencia, influyeron poderosamente en la formación de oligarquías que, aunque acataron formalmente el status republicano, la democracia representativa, y el presidencialismo; cultivaron el modelo económico agroexportador, dependiente del capital extranjero, asumiendo un primitivismo político basado en la connivencia de fuerzas sociales retrogradas como los terratenientes, los militares y el clero; todos estrechamente vinculados al capital extranjero.

En el Oriente los países que de uno u otro modo se relacionaron con occidente, como ocurrió con China, Japón, la India y más tarde Turquía, registraron avances en algunos casos impresionantes, que les fueron negados a los pueblos, cuyas élites ultra conservadoras, amparadas en criterios religiosos como ocurre con el islam, se blindaron y fueron refractarias a los intercambios y a las influencias externas.

Los avances de occidente, Japón, China, la India y Turquía no se deben a las bendiciones de la naturaleza y el clima, sino a la interacción de esos factores con el régimen político, la calidad de la democracia y el fomento de modelos económicos que, conjugaron la presencia de un Estado fuerte y protagonista con el mercado y la diversidad de actores económicos, entre ellos privados. 

En el mundo de hoy, aunque el desigual desarrollo heredado sigue presente y existen circunstancias geopolíticas que condicionan ciertos procesos, se ha llegado al status en el cual la autodeterminación desempeña un papel cada vez más relevante, y aunque aún determinadas prácticas imperialistas crean obstáculos, no pueden impedir que cada país escoja su camino. América Latina es una evidencia.

Nunca antes las opciones políticas habían dependido más de circunstancias internas como ahora, cuando prácticamente todo parte de las correlaciones entre las fuerzas sociales y la lucidez de los liderazgos. Nada ha impedido los avances políticos de Brasil, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Uruguay, Argentina y Venezuela, entre otros.

Difícilmente las satrapías del Medio Oriente, por ejemplo, puedan culpar a occidente o achacar a los procesos históricos el perfil antediluviano de sus regímenes políticos. El colonialismo y el imperialismo figuran entre los grandes causantes del desigual desarrollo de la humanidad, pero las oligarquías y las élites nativas comparten responsabilidades.

Los caminos no son de rosas, no están expeditos, pero existen. Es posible elegir. Si, se puede. Allá nos vemos.

La Habana, 21 de junio de 2014