domingo, 15 de junio de 2014

¿UNA NUEVA POLITICA DE ESTADOS UNIDOS HACIA CUBA?

ESTEBAN MORALES

UNEAC

A  casi  seis  meses del segundo mandato de Barack  Obama,   parece estarse gestando  un acercamiento entre ambos países. Como es exactamente ese acercamiento, aun no lo sabemos. Por lo que ahora,  más que nunca antes, necesitamos  que la gente esté informada de los procesos que tendrán lugar. Pues evitar las sorpresas  en  las circunstancias dentro de las cuales parece que comenzaremos a vivir, desde ahora en adelante,  es vital para  calibrar las reacciones  que  en  la sociedad civil cubana se pueden comenzar  a producir.

Se   han  venido acumulando una serie de  acontecimientos,   que parecen estar  impulsando el cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba. Sin dudas, ello es el  resultado de que  se ha producido ya un cambio del contexto general estratégico,  en que Estados Unidos ha desenvuelto su política hacia Cuba  hasta ahora. Y parece que Estados Unidos quiere ajustar su política a ese nuevo  contexto, dentro del cual, Cuba  ha  acaparado  una atención nunca antes disfrutada.

Desde 1977, con la administración de James Carter, Cuba y Estados Unidos, no ponían de manifestó una voluntad mutua de acercamiento negociador. Principalmente Estados Unidos, porque Cuba hace mucho tiempo ya  que ha expresado su voluntad de conversar, siempre que ese acercamiento se haga sobre bases igualitarias y de respeto a la soberanía e independencia de Cuba.  Sin embargo,  Estados Unidos, nunca había respondido  a ese ofrecimiento. Parecía, no estar convencido   de las bases que Cuba propone. Ni  dio respuesta a la agenda que Cuba ha sugerido.

Por fin, en el mes de mayo del 2014, la Sra, Jacobson, subsecretaria de Estado  y Josefina Vidal, Directora de América del Norte de la Cancillería Cubana, se reúnen en Washington con el propósito,   al parecer, de iniciar conversaciones sobre asuntos de mutuo interés.

Se trata de un acontecimiento de no poca relevancia   y del cual no tenemos antecedentes   desde  la  Administración Carter, hace  37 años. Vuelve a ser un demócrata, quien sugiere  el acercamiento. J.F. Kennedy  lo sugirió, en mensaje enviad a Fidel Castro, que este recibía  el  mismo día del magnicidio de Dallas; le siguió Carter en 1977 y ahora Obama parece estar repitiendo la historia. Se dice que,   “a la tercera va la vencida”, veamos si es cierto.

¿Cuáles  son las circunstancias que ahora  han llevado a este clima de acercamiento?  ¿Qué hay de nuevo en el contexto actual  que parece favorecer  el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos?

En primer lugar, considero que desde que tomo la presidencia, Obama, trato de inaugurar un nuevo momento para las relaciones con Cuba, al menos diferenciarse de Bush. Pero lo hizo de manera limitada, eliminando las restricciones a los viajes y remesas que G. Bush había impuesto a  Cuba, manteniendo la política de bloqueo, dividiendo este último en dos y comenzando  el  despliegue de una política de “Subversión Pacifica Interna “. Limitando los acercamientos a conversaciones sobre asuntos muy puntuales.  Conversaciones en la Base Naval de Guantánamo, colaboración interguardacostas en la interdicción del narcotráfico,  correos, ampliación de visas hasta los límites de ofrecer a veces visados por 5 años, extender el tamaño,  contenido  y valor de los paquetes, ampliar el carácter de los vuelos, ampliar ilimitadamente las remesas,  eliminar las restricciones de a quienes considerar familiares,  flexibilizando  los  “contactos  “pueblo a pueblo” y los intercambios académicos.

Pero sin embargo, ampliando el bloqueo,  presionando con las multas  financieras a la banca que tuviera relaciones  con Cuba, hasta llegar a multar con las más fuertes cantidades  y   al mismo tiempo,  incrementando   el dinero  a  la AID para financiar  el trabajo político  subversivo dentro de Cuba. Así como suspender las conversaciones migratorias entre ambos países, las que solo recientemente  se han reanudado.

Pienso que este tipo de política antes caracterizada,  que puede ser considerada como de “compás de espera”,  se ha debido al intento de aprovechar  la compleja situación interna que Cuba ha atravesado,  dentro de un proceso de cambios, caracterizado por la intención de la Isla de reconstruir su modelo económico, como factor básico de superación de las dificultades internas  en que las  que  está inmersa.

No obstante,   sin dudas,  “el tránsito de poder en Cuba”, marco una nueva situación  que ha sido seguida muy de cerca por la administración de Obama. “El soplo de aire fresco” traído por la nueva administración cubana, ha hecho que la administración norteamericana  aguce  más la vista hacia Cuba. Pues la pregunta siempre había sido “¿Que pasara en Cuba cuando ya Fidel no sea el presidente? esa pregunta, considero que ha sido   respondida con creces y no ha ocurrido nada de lo esperado. Por lo que pienso que ello  ha sido  una señal clave para anular esperanzas malignas  de los enemigos de Cuba,   acariciadas durante mucho tiempo.

No obstante, al parecer, el interés de Obama por retirarse  de la administración con una nueva política hacia Cuba, que trajera como resultado la subversión del régimen político en Cuba,  no ha sido posible concretarlo  hasta hoy, produciéndose una situación que es la siguiente:

1.    La estrategia de política seguida por Obama no ha dado los  resultados  esperados. A la administración se le agota el tiempo y  los acontecimientos no parecen avanzar en la dirección de obtener los resultados que   Obama se trazó al principio.

2.  Cuba, por su parte, avanza en sus intenciones de recuperarse económicamente, trabajando por un Nuevo  Modelo Económico que de  sistematicidad y continuidad  sustentable a su desarrollo económico, mientras que la política de bloqueo cada vez más aparece como un fracaso. Las nuevas medidas migratorias adoptadas  y  La Nueva  de  Ley de Inversiones   Extranjeras, han resultado dos golpes al mentón de la política norteamericana. Además,  el prestigio  internacional de Cuba  crece indetenidamente. Nunca antes, en los más de 50 años transcurridos,  Cuba había  acumulado un prestigio internacional como el que ahora tiene. Mientras que a Estados Unidos le   ha estado  ocurriendo todo lo contario. Cuba ha logrado plantar sus  banderas de lucha  y hacer causa común  en el hemisferio, mientras que Estados Unidos  es excluido  de muchos de los foros regionales. Estados Unidos ha perdido fuerte cuotas de  control  y del  poder de que antes disfrutaba, mientras Cuba negocia entre iguales  con todos los  que antes fueron socios potenciales de la potencia imperial. En fin, Estados Unidos resulta excluido de  mucho de los foros de los que antes le hubiera sido fácil excluir a  Cuba. Todo ello ha tenido lugar en el breve decursar de menos de 50 años.

3.  Los problemas que Obama ha acumulado en su política,  tanto interna como exterior son muchos y  complicados: no termina de  salir  de la crisis económica;  la pobreza ha aumentado desmesuradamente  y la concentración de la riqueza también. Aumentan las presiones migratorias internas,  son palpables  las divisiones dentro de la sociedad norteamericana, continua cayendo la popularidad del presidente y del congreso;  por lo que   los peligros para la reelección presidencial de un demócrata aumentan también.  Obama va perdiendo prestigio en el orden económico internacional,  aumentan las presiones económicas de China, Rusia, los BRICS;  Europa cada vez está en peores  condiciones de ayudar a la recuperación económica de Estados Unidos; América Latina y el Caribe cada vez más se independizan de Estados Unidos  y en general   su  hegemonismo económico de Estados Unidos   está en sus peores  momentos.

4.  En su política exterior, Estados Unidos  acumula muchos fracasos, Irak y  Afganistán no se recuperan, todo lo contario, han caído en manos del terrorismo  del Talibán como nunca antes. Siria parece estar superando  la guerra de exterminio a la que Estados Unidos y sus aliados han querido someterla. Libia se ha convertido en un país no visitable por Obama, Egipto lucha por salir de la crítica situación en que se encuentra, Nigeria deviene en un “dolor de cabeza”  con el secuestro  de las 200 niñas y las bandas terroristas. Paquistán ha dejado de ser un aliado seguro.  Resultando  todo,  en que la estrategia norteamericana de cambiar el mapa político del  Medio Oriente ha fracasado, sumándosele ahora la unidad  lograda por las fuerzas contendientes en Palestina,  lo que afecta sobremanera las intenciones de Israel,  principal aliado de Estados Unidos en el área. Obama tropieza con la realidad de que pretendiendo, supuestamente, eliminar el terrorismo, ahora tiene que enfrentársele en todos los espacios en que trato de combatirlo y Al qaeda, está a punto de desplazarlo de los espacios  que antes conquisto, amenazando también a Europa. La crisis en Ucrania  marca la debilidad creciente de Estados Unidos para cercar a Rusia, que gana Crimea  y tiene tomada  por el cuello a una Europa que necesita su gas y  no tiene otra variante para solucionarlo. Por lo que veremos entonces, si el “General Invierno”, no hace de las suyas  en los próximos meses, obligando a Ucrania a “cuadrar la caja con Rusia”.

5.  Si observamos el panorama  de la política exterior norteamericana, todo parece indicar  que Estados Unidos no logra exhibir ningún éxito  dentro de ella. No logra anotarse un tanto. Incluido sus fracasos en America Latina y el Caribe. Por lo que no resulta difícil  colegir, que de todos los problemas de Estados Unidos en su política exterior,  el Caso de Cuba resulta ser el menos complicado   para apuntarse  algún logro. Sobre todo si tomamos en consideración,  que en la reciente reunión de la OEA,  casi todos los miembros de la organización le dijeron a Estados Unidos, en su cara,  que no puede haber  otra Cumbre de las Américas, sin la presencia de Cuba. En medio de una situación en la que CELAC,  ALBA,  UNASUR, Petrocaribe,  se consolidan,  la integración latinoamericana y caribeña tiende a consolidarse, mientras que la OEA  despunta cada vez más como un anacronismo en la región. Lo cual indica claramente  que el Sistema Hemisférico neocolonial, fundado por Estados Unidos con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial ha caído en  bancarrota. Ya el hemisferio no es el “traspatio seguro”  de Estados Unidos.

Obama, no ha logrado cumplir una sola de las promesas políticas o económicas que ha hecho durante su mandato. Y decursando  su segundo periodo, está en las peores condiciones  para lograr dar un vuelco estratégico  a la situación.

Entonces, si  Obama quiere anotarse algún logro  en política exterior, ahí tiene a Cuba para que lo intente. Sobre todo, si  Obama, ya debe tener claro,  que su política hacia América Latina, pasa por la  reconciliación con Cuba. La que  habiendo sido expulsada de la OEA en 1962, ahora tiene más prestigio en el hemisferio, que  la mencionada organización   y Estados Unidos juntos.

Cuba,  ha devenido entonces en el asunto menos complejo  por medio del cual Obama lograría anotarse algún punto  en su fracasada política exterior. Todos los demás asuntos son más complejos y difíciles de solucionar,   que los  de la  política hacia Cuba. Además, Cuba  se ha lanzado a desplegar proyectos económicos,  que todo indica,  están resultando muy atractivos para el capital extranjero y el capital  norteamericano  en particular.

No obstante,  las contradicciones de la actual política norteamericana hacia Cuba,  no son solo con sus  aliados occidentales, que ya no aceptan el bloqueo,  ni  solo  con su  histórico “traspatio”, sino también internas. Cuba  ha  comenzado a  aparecer como un fracaso de política  Interna  y  ello se ha agudizado   en los últimos meses. Produciéndose lo que puede ser considerado  como un reclamo masivo de  sectores  económicos  importantes dentro de Estados Unidos, qué ven como se les  escapan las oportunidades  de relacionarse con Cuba.

Por lo que la política hacia Cuba ha estallado no solo a nivel internacional, sino dentro de la propia política interna norteamericana. Siempre hemos dicho, que aunque no es nada despreciable lo que Cuba  puede hacer para que la política de Estados Unidos hacia ella cambie,  pero,  esta política, es en los Estados Unidos donde debe cambiar. Y ello parece estarse produciendo  a un nivel como nunca antes. Nunca había existido un ambiente interno  como el que se está produciendo ahora dentro de Estados Unidos, en la formación de un consenso  para que la política hacia Cuba cambie.

Excepto  la extrema derecha cubanoamericana, Obama prácticamente no encontraría aliados  internos, para seguir su actual política hacia Cuba. No creo tampoco que los esté buscando ahora. Cuando,  al parecer, aparecen fuertes intereses  e   intenciones de cambiar la política.

Históricos aliados de la extrema derecha  en la política hacia Cuba, le han comenzado a decir, al Presidente, que tal política, por fracasada, debe ser cambiada. Hasta Hillary Clinton, su antigua secretaria de estado, le ha dicho que debe cambiar la política, echando abajo el  Bloqueo contra Cuba. Su actual secretario de estado Kerry, también es partidario del cambio. Gentes como Negroponte   le sugieren lo mismo. Es amplia la lista de los que están pidiendo a Obama un cambio de política hacia Cuba.

Si lo que Obama esperaba era  un consenso para cambiar la política, ya lo tiene. Los temores de cambiar la política hacia   Cuba, pueden ser mucho  menores ahora. Porqué  los que se  opondrían, no cuentan ya con la fuerza necesaria para crearle dificultades.

Al menos en la política hacia Cuba, la correlación de fuerzas que Obama esperaba,  para cumplir su tarea de dejarle la silla presidencial  a un demócrata en las próximas elecciones, ya se está produciendo de manera creciente. No sería  ya un problema  para un futuro candidato demócrata que Obama cambiase la política.

Además, la situación de Estados Unidos en política exterior tiende al empeoramiento, la interna no mejora y con Cuba, esta última avanza en sus  intenciones  de superar  las dificultades internas, variable fundamental,  que sobre todo en los últimos años ha sido seguida muy de cerca por Estados Unidos.

Es cierto que la situación de Cuba presenta  aun sus incertidumbres, pero Obama parece  no estar  en condiciones de esperar  mucho tiempo. Fracasos externos  ya   no puede acumular más;  peligros internos le sobran  y en el hemisferio,  como se dice,  “ya la jugada esta cantada”.

Todo lo  apuntado pone claramente de manifiesto que la política de aislar a Cuba  ha tenido  un efecto contraproducente para Estados Unidos. Resultando  que es  este último el aislado. Mientras que Cuba ha logrado  insertarse fuertemente en el mundo, particularmente en el hemisferio,   Estados Unidos  se ha quedado  como un tonto, “lamiendo”  incansable y furiosamente  una  “chambelona”,  con sabor a bloqueo,   que ya nadie  sigue  ni respeta.

El caso de Alan Gross como ultima justificación,  ya está agotado. El presidente Obama debe saber, que sus  argumentaciones son  insostenibles, que ni la propia familia las  acepta, poniendo en manos de Obama, como era de esperar, toda la responsabilidad de lo que pueda ocurrir.  En reciente artículo, ya le dijimos al Presidente,  que no debe esperar más. Gross es un hombre de más de 60 años, preso, alejado de sus familiares, sobre el cual hay que tomar una decisión que beneficie su salida de Cuba  y no esperar por desenlaces  lamentables que convertirían en inoperante cualquier solución.

Obama acaba de cambiar 5 talibanes, terroristas de la peor  clase,  por un oficial norteamericano prisionero, operación que ha  resultado  muy cuestionada.  ¿Qué espera  Obama para canjear por Alan Gross   a los 3 antiterroristas cubanos  que llevan más de 15 años presos en  cárceles norteamericanas.

 No creo que Obama  piense que está  sacrificando un ápice de seguridad nacional  ni del poco prestigio que ya tiene, por realizar ese cambio;  cuando está más que demostrado  que lo único que haría sería quitarle de encima al sistema de justicia norteamericana  la vergüenza de haber tenido presos  a  condenados en un juicio amañado y carente de toda legalidad.

No se trata de que pensemos que Obama lo primero que  puede  hacer seria levantar el bloqueo. No somos    tontos ni  ilusos;  sabemos que ese engendro transnacional, solo puede ser levantado por el Congreso. Pero el  Presidente cuenta con muchas facultades ejecutivas  para aliviarlo, mientras impone sus buenos oficios para que el congreso levante el  bloqueo.

Obama puede dejar de imponer multas  y todas las restricciones que aplica, como la de limitar los viajes de  norteamericanos a Cuba. Y otras tantas medidas que están dentro de sus facultades ejecutivas. Todas las medidas restrictivas que G. Bush   adopto  contra Cuba no pasaron por el congreso, lo hizo basado  en sus prerrogativas presidenciales. Obama puede hacer otro tanto con múltiples medidas  que aliviarían las restricciones y que no tienen que ser aprobadas por el congreso.

Consejos no le faltan  al Presidente. El Informe “Lugar” del 2009,  Los Informes del  “Cuban Study Group”,  el Informe de Carter en su viaje a Cuba  y otros tantos rendidos por Senadores y hombres de negocio que han visitado  la Isla;   más recientemente el Informe del Donahue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Todos le recomiendan  a Obama  que ha llegado la hora de cambiar la política hacia Cuba y de levantar el bloqueo.

Nunca respecto a la política norteamericana hacia Cuba había existido un consenso tan amplio  de cambiarla. No se trata de una iniciativa presidencial, como la de James Carter y Walter Móndale en 1977, sino de algo más amplio, que abarca a  casi todos  los sectores de la sociedad norteamericana, lo   que incluye políticos, académicos, congresistas, hombres de negocio y personas  dentro de la administración actual, hasta llegar a muchos que    nunca se caracterizaron por una actitud de cambio en la  política hacia Cuba.

Por supuesto, no podemos esperar que se trate  de un cambio de política    para convivir con Cuba,  sino para cambiar a Cuba. Se trata de que respecto a la política seguida hasta ahora  existe el convencimiento  pragmático  de que es una política que no ha logrado los objetivos  para los cuales fue diseñada  y es necesario cambiarla. Lo cual ya es un logro, aunque no sea para  abandonar sus esenciales objetivos. La vieja política, con sus  objetivos estratégicos, continuara  viviendo dentro de la nueva política,  la que será solo nueva en cuanto a los métodos e instrumentos a utilizar,  pero nunca  nueva  en cuanto a los objetivos a lograr con Cuba.

Casi todos, del lado de allá del Estrecho de La Florida   están convencidos, que Cuba ha logrado  sobrevivir  a los instrumentos y métodos de la vieja política, pero también,  de que no sobrevivirá a los instrumentos y métodos de la “nueva política”. Pensar lo contario sería una ilusión, pues  lo que ahora tiene lugar es solo un cambio de táctica,   no de estrategia. La estrategia continúa siendo la misma: recuperar a Cuba.

 Por supuesto,  no debemos esperar  tampoco que los cambios de política sean  meramente  cosméticos;   no  podemos   engañarnos; los cambios serán creíbles, porque lograr que Cuba los acepte  como  reales, creíbles,  será también parte de la nueva  estrategia. Pues en  la medida en que Cuba acepte que los cambios son reales,  ello  será  condición sinequanon, para que entremos confiados  en  el túnel  del   retorno al área de influencia de Estados Unidos.

Creo que Cuba, por su parte, no debe variar  su estrategia, que no es para hacer daño a nadie sino para evitar que le  hagan daño. Cuba debe continuar trabajando incansablemente  por su fortaleza interna. Seguir adelante con sus  proyectos, sobre todo económicos  y aceptar todo cuanto  los  fortalezcan. Esa  debe ser  la medida, la “regla de oro”  de  la  política cubana en medio  de las perspectivas de cambio que ahora  parecen estarse abriendo.

Como decía Nicolás Guillén en su famosa poesía, “Tun tun quien es: la paloma y el laurel;  ábre la muralla “;  tun tun  quien es: el sable del coronel; cierra la muralla “…al corazón del amigo, abre la muralla;  al veneno  y al puñal, cierra la muralla…

La Habana, Junio  13 del  2014

Construyendo la Patria Grande

En una maravillosa fiesta de integración se convirtió el Encuentro Plurinacional y Social de los Pueblos que antecedió la inauguración de la Cumbre del G-77+ China


Al llegar al recinto donde se celebró el acto de masas, el líder boliviano Evo Morales Ayma y el Presidente cubano Raúl Castro Ruz fueron cariñosamente recibidos por la multitud. Autor: Estudios Revolución

Varios Autores
15 de Junio del 2014 2:59:04 CDT

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia.— Este es el momento de los pueblos. El estadio Tahuichi Aguilera resultó una fiesta multicolor; los bolivianos bailaban, cantaban, sonreían… muchas eran las razones para ello. Su Patria humilde ha recibido la presidencia del G-77+China y también quisieron saludar a los jefes de Estado y las diversas delegaciones de todo el mundo.

La mayoría había partido desde sus hogares la noche anterior, soportando el frío, la incesante lluvia, el cansancio, el sueño, las enormes distancias. Y allí estaban este sábado, convirtiendo en fiesta la primera jornada de la histórica Cumbre.

Cerca de las tres de la tarde el líder boliviano Evo Morales Ayma y el Presidente cubano Raúl Castro Ruz llegaron al recinto donde fueron cariñosamente recibidos por la multitud. Todos querían abrazarlos, tocarlos, mostrarles de alguna forma la gratitud por tantos años dedicados a cambiar el triste panorama que ofrecía Nuestra América.

Poco a poco se fueron incorporando después el Presidente ecuatoriano Rafael Correa, el salvadoreño Salvador Sánchez Cerén y el venezolano Nicolás Maduro. También estaban Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y otros representantes de las delegaciones asistentes a la cita mundial. Todos lucían en sus cuellos las típicas guirnaldas bolivianas como muestras del respeto hacia la cultura de este país.

Luego de que varios representantes de los movimientos sindicales tomaran la palabra para dar la bienvenida, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba fue el primero en dirigirse al pueblo boliviano.

“Hace tiempo le debíamos esta visita a Bolivia. Los cubanos admiramos la centenaria historia de lucha del pueblo boliviano por “vivir bien”, en armonía con la madre tierra, la Pachamama”, dijo.

“Hemos venido a acompañarlos en esta Cumbre del Grupo de los 77 más China. Somos más de 130 naciones, que tenemos problemas comunes. Juntos constituimos un importante actor internacional, podemos influir si nos lo proponemos en las decisiones de las Naciones Unidas, en los asuntos de la paz y del desarrollo, en la preservación del medio ambiente”, agregó el General de Ejército.

Consideró que era importante estar aquí, apoyando el liderazgo y el ejemplo de Evo Morales y Bolivia. Agradeció la generosidad y solidaridad, “sobre todo por haber acogido como en familia a cientos de colaboradores cubanos y porque al ser ustedes protagonistas de un proceso de cambio inédito en su país, han realizado una contribución invaluable al proceso de luchas de Nuestra América, como la llamó José Martí, por la definitiva independencia e integración de todos nuestros pueblos”.

Sobre la tendencia divisionista del imperialismo para atacar la unidad de los pueblos y exacerbar sus diferencias, expresó que solo puede responderse con más unidad.

Así, brindó una vez más el total respaldo de Cuba a la Patria de Bolívar, la cual “merece nuestro más resuelto apoyo”. Y agregó: “Defendiendo a Venezuela, defendemos a Bolivia y a toda Nuestra América. Venezuela es hoy el borde delantero de la defensa de nuestra independencia, libertad y dignidad. Sería un duro golpe si se frena el proceso de verdadera integración en marcha en el que participan diversas organizaciones internacionales y cuyo punto culminante es la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”.

Luego, admirado ante los avances logrados por Bolivia fue enumerando sus múltiples ejemplos: la nacionalización de los hidrocarburos, el fin de la exclusión y la explotación, la  redistribución de la riqueza nacional en beneficio de todo el pueblo, la reducción de la extrema pobreza en un 20 %, la proclamación como territorio libre de analfabetismo, los más de 6 500 bolivianos pobres que han estudiado carreras universitarias, los más de 600 mil que recuperaron la vista, el desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como el crecimiento sostenido de la economía por encima del 6%.

Finalmente, le deseó éxitos a Evo en esta inmensa tarea, también a todos los presentes; y exhortó: “Queridos hermanas y hermanos bolivianos, construyamos juntos la Patria Grande, defendamos nuestra unidad. Permítanme decir como el Che Guevara, que hoy 14 de junio hubiera cumplido 86 años de edad: ¡Hasta la victoria siempre!”.

Nuestra América unida por el "vivir bien"

Varios de los presidentes latinoamericanos que asisten a esta Cumbre Extraordinaria también hicieron uso de la palabra en el estadio Tahuichi Aguilera, durante el Encuentro Plurinacional y Social de los Pueblos, para validar la importancia de la unidad.

El mandatario de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, expresó que su país tiene una deuda histórica con Bolivia, a la cual agradeció el amor y la solidaridad de siempre. Además, aseguró que en la Cumbre del G-77+China espera encontrar nuevas ideas para trabajar por el “vivir bien” de las mayorías, esa idea que siempre ha defendido el Presidente Evo Morales.

Más adelante, el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, consideró que Santa Cruz hoy es el epicentro de la política mundial, de la búsqueda de un mundo nuevo. Y desde allí envió un “poderoso saludo de amor al Comandante en Jefe Fidel Castro”. Igualmente recordó al Che Guevara, a quien no hay mejor forma de homenajear en el día de su natalicio que “como lo estamos haciendo hoy, con los pueblos en lucha”.

Por su parte, Rafael Correa, de Ecuador, agradeció por la fiesta maravillosa que los movimientos sociales y sindicales prepararon como preludio a la Cumbre del G-77+China, “el Grupo formado para dar voz a los sin voz”. Solo unidos los pueblos de esta tierra podemos hacernos escuchar y cambiar el orden internacional inmoral e injusto que hoy prevalece, consideró.

Nuevamente se refirió al cambio de sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual aún radica en el país que mantiene el criminal bloqueo a Cuba violando todos los principios del derecho internacional.

Como colofón del multitudinario encuentro, el Presidente Evo Morales expresó su enorme alegría por la presencia de tantas autoridades distinguidas, lo cual catalogó como un “hecho histórico que nunca olvidaremos”.

En un gesto de hermosísima hermandad, pidió al Presidente cubano que transmitiera a Fidel que “su lucha no ha sido en vano” pues ahí está el pueblo para seguir luchando contra el imperialismo. “Vamos a defender la democracia, nuestros recursos naturales, nuestra soberanía, nuestra unidad”, enfatizó.

Evo hizo referencia también a las agresiones imperiales contra los países de América Latina y el Caribe, en especial contra Venezuela, al tiempo que llamó a garantizar la continuidad de los procesos de liberación que se gestan en América Latina y a evaluar los que suceden en otros continentes. “Estamos en tiempos de liberación y no de dominación”, consideró.

Sobre la Cumbre destacó que en ella recae una enorme responsabilidad pues constituye “una forma de relanzar los 133 países más China para que estén al servicio de los pueblos del mundo”.

Y expresó su confianza en que ella sirva también “para compartir el trabajo y la experiencia de los distintos gobiernos, de muchos presidentes, de muchos estados, pensando que la política es servicio y no negocio, que la política es sacrificio y compromiso con el pueblo y no beneficio para las autoridades”, valoró.

Sus palabras se convierten entonces en la voz de todos los que allí se han concentrado a pesar del crudo frío de la tarde. En ellas va también el calor de los universitarios bolivianos, los indígenas, los campesinos, los mineros, el pueblo todo que de esta forma también quiso acompañar las sesiones de esta histórica cumbre.


EL PROGRESO COMO PROGRAMA POLITICO

Jorge Gómez Barata

No conozco ningún líder de la nueva izquierda latinoamericana que se proclame “pragmático” aunque todos lo son.

Seguramente tienen creencias y afinidades ideológicas, pero no las incorporan a su gestión ni subordinan a ellas los proyectos políticos nacionales. Todos coinciden en que la tarea del momento es el desarrollo con inclusión; algunos como Lula son más explícitos, y señalan al hambre como el adversario, y Rafael Correa ha dicho que el enemigo es la pobreza. De eso se trata.

El discurso ideológico como sostén de los programas políticos no ha sido negado sino trascendido, sirvió para avanzar el tramo más largo y más difícil pero ya no es funcional. No se trata de renunciar a las ideologías, sino de convertirlas en referente y no en metas, no hay que reeducar a las sociedades para que asuman el credo socialista, sino permitirles vivir a su amparo, y no hay que lograr que unas ideas prevalezcan sobre otras sino hacer que todas convivan. No es necesario incentivar la confrontación de clases sino de  atenuarla.

El socialismo del siglo XX, propuesto por Marx, propagado por Lenin y establecido por Stalin, fue un proyecto político de dimensiones desmesuradas que, entre otras cosas, implicaba renunciar al mercado, al dinero, extinguir el Estado, dejar de creer en Dios y sustituir procesos espontáneos por acciones premeditadas y centralmente planificadas.  

Cuando la razón no podía acoger lo propuesto se acudió a metáforas como: “Tomar el cielo por asalto” y “Construir el paraíso en la tierra” para lo cual era necesario suprimir las clases sociales, crear un hombre nuevo, un nuevo código moral y una estética diferente; así como homologar las ciencias sociales y la interpretación de la historia: “El marxismo ―se declaró― es todopoderoso porque es exacto…”

La meta de corregir el curso del desarrollo histórico que equivalía a remover el planeta y colocarlo en una nueva orbita, hizo necesario un enorme esfuerzo para que la gente entendiera de qué se trataba y por qué era necesaria semejante hazaña. El intento por reeducar a la sociedad, consumió enormes caudales de recursos y energías. 

El proyecto no fracasó, sino que se realizó parcialmente. El socialismo cambió a la humanidad hasta donde podía ser cambiada, confrontó al capitalismo y en muchos aspectos le hizo corregir el rumbo, y como parte de ese cambió, él mismo mutó. El socialismo no despareció sino que se renovó, y no depende ya de los énfasis ideológicos de su predecesor.

No es verdad que las ideologías hayan desaparecido pero si lo es que su significado es mucho menor. No importa si Evo Morales es marxista o masón, y las creencias religiosas de Rafael Correa carecen de trascendencia política; seguramente Salvador Sánchez Cerén no cree ahora que la lucha armada sea la opción para avanzar en Centroamérica.

La situación creada es resultado de la dialéctica del desarrollo que incluye avances y retrocesos y que origina cambios, imperceptibles a veces, revolucionarios otras. En conjunto se trata de la evolución de la realidad y del pensamiento.

Son lecciones que tal vez por el asedio a que es sometida y por compromisos históricos, la vanguardia política cubana tiene pendientes. El poder y el mercado, el dinero y la fe son herramientas y la felicidad la meta. Para ser feliz se necesita progresar.   

El adversario hoy no es quien piensa diferente; el enemigo es la pobreza, y el programa más racional es el progreso en torno al cual es posible construir grandes consensos. Allá nos vemos.

La Habana, 15 de junio de 2014

La estrategia de división del imperialismo y la oligarquía solo puede responderse con unidad, unidad y más unidad

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejo de Estado y de Ministros, en el acto de masas, en ocasión de la Cumbre del Grupo de los 77 más China. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 14 de junio de 2014, “Año 56 de la Revolución”


La imagen del Che, en el estadio abarrotado por más de 40 000 personas. Autor: ABI

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
15 de Junio del 2014 3:03:43 CDT

Querido compañero Evo:

Estimados Presidentes:

Hermanos bolivianos:

Tengo el privilegio de conocer el corazón de Suramérica, la nación fundada por el Libertador Simón Bolívar, a quien debe su nombre.

Hace tiempo le debíamos esta visita a Bolivia. Los cubanos admiramos la centenaria historia de luchas del pueblo boliviano, por vivir bien, en armonía con la Madre Tierra, la Pachamama.

Nosotros conocemos la justa rebeldía de los bolivianos, que nunca se sometieron a los invasores, ni se resignaron a que vaciaran sus montañas de tanto extraerles los minerales, como hicieron con el famoso cerro del Potosí.

Hemos venido a acompañarlos en esta Cumbre del Grupo de los 77 más China. Somos más de 130 naciones, que tenemos problemas comunes. Juntos, constituimos un importante actor internacional. Podemos influir, si nos lo proponemos, en las decisiones de las Naciones Unidas, en los asuntos de la paz y del desarrollo, en la preservación del medio ambiente. Era muy importante estar aquí, con ustedes, apoyando el liderazgo y el ejemplo del compañero Evo Morales y de Bolivia.

Queremos agradecerles a los bolivianos su generosidad y solidaridad. Sobre todo, por haber acogido, como en familia, a cientos de colaboradores cubanos, y porque al ser ustedes protagonistas de un proceso de cambio inédito en su país, han realizado una contribución invaluable al proceso de luchas de Nuestra América, como la llamó José Martí, por la definitiva independencia e integración de todos nuestros pueblos.

Evo me ha contado detalles de las luchas campesinas en este país, de los pueblos originarios, de los cocaleros, cuando él era líder sindical allá en el Chapare. También hemos hablado de los mineros, cuyos sindicatos son de los más combativos en toda la región. Yo le decía, guiándome por nuestra propia experiencia en Cuba: esas masas trabajadoras unidas, con la conciencia política y de clase que han adquirido, con la combatividad acumulada en sus luchas, son realmente invencibles.

Esa es la experiencia de varios de nuestros países hermanos. Fíjense que el imperialismo y la oligarquía lo primero que hacen es atacar la unidad del pueblo, dividir al pueblo, exacerbar diferencias, que siempre las hay, enfrentar a amigos y hermanos. Esa estrategia de división solo puede responderse con unidad, unidad y más unidad.

Hoy Venezuela merece nuestro más resuelto apoyo. El imperialismo y los oligarcas, que no pudieron contra el presidente Chávez en 18 elecciones, el golpe de estado y el golpe petrolero, piensan que ha llegado el momento de destruir la Revolución bolivariana y derrocar al gobierno del Presidente Maduro, empleando métodos de guerra no convencional.

Defendiendo a Venezuela, defendemos a Bolivia y a toda Nuestra América. Venezuela es hoy el borde delantero de la defensa de nuestra independencia, libertad y dignidad.

Sería un duro golpe si se frena el proceso de verdadera integración en marcha, en el que participan diversas organizaciones y cuyo punto culminante es la CELAC.

Miren lo que ha hecho Bolivia: Nacionalizó los hidrocarburos y los puso al servicio de todas las bolivianas y bolivianos. Acabó con la exclusión y la explotación de las mayoritarias comunidades indígenas y campesinas del país. Redistribuyó la riqueza nacional en beneficio de todo el pueblo, en especial de los sectores más vulnerables. Redujo la extrema pobreza en un 20 por ciento. Se proclamó territorio libre de analfabetismo.

Los bonos para la mujer embarazada y el recién nacido, para las familias con hijos en la escuela primaria, el desayuno escolar y la renta para los ancianos son importantes conquistas. Más de 6 500 bolivianos pobres han estudiado carreras universitarias, mayormente medicina, o se calificaron como trabajadores sociales. Se han construido varias decenas de clínicas integrales y centros oftalmológicos al servicio de la salud del pueblo humilde de Bolivia. En apenas diez años, se han brindado millones de consultas médicas en el Programa “Mi Salud”, y más de 600 mil bolivianos recuperaron la vista.

Se construyen fábricas, se desarrolla la cultura, el deporte y las ciencias, se incrementa el intercambio comercial entre nuestros países. Se ha reducido el índice de desempleo y la economía boliviana crece sostenidamente por encima del 6%.

Evo:

Te deseamos éxitos en esta inmensa tarea, como se los deseamos a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas bolivianas.

Construyamos juntos la Patria Grande, defendamos nuestra unidad. Permítanme, también, que diga aquí, como el Che Guevara, “¡Hasta la victoria siempre!”.

Muchas gracias.

(Versiones taquigráficas- Consejo de Estado)


CÓMO CALIFICAR EL PAPEL DE EDWARD SNOWDEN

Por Manuel E. Yepe

Es indudable que la actuación de Edward Snowden como revelador de documentos secretos que ponen al descubierto las inmundicias de la actuación del gobierno de los Estados Unidos en sus relaciones tanto internas como internacionales, ha sacudido a todo el mundo. Pero poco ha trascendido acerca de la orientación ideológica de este ex contratista de los cuerpos de inteligencia de su país transformado repentinamente en adalid de las causas más justas, incluso con grave riesgo para su propia vida.

La demonización de Edward Snowden a escala mundial por la gigantesca maquinaria mediática estadounidense no sorprende. Es práctica habitual de Washington y sus agencias de inteligencia contra sus adversarios, pero una campaña con tan tanta intensidad solo se recuerda contra dirigentes de países adversarios en presagio de un golpe de Estado.

El 28 de mayo último, la telemisora estadounidense NBC fue autorizada a transmitir una entrevista de una hora con Snowden realizada en Moscú, donde el ex contratista de la NSA permanece asilado.

El escritor, historiador y crítico de la política exterior de Estados Unidos Willam Blum incluyó en la edición número 129 de su sitio web oficial Anti-Empire Report del 6 de junio, un análisis de esa entrevista tratando de hurgar en ella para identificar la  motivación ideológica de Snowden.

Más de una vez en la entrevista se abordó la cuestión de si las acciones del ex contratista de la NSA habían causado "daño a los Estados Unidos".

Una persona de pensamiento radical, como yo -dice Blum- habría aprovechado la oportunidad para educar al público de todo el mundo acerca de cómo el imperio norteamericano es la mayor amenaza para la paz, la prosperidad y el medio ambiente en el mundo. Un radical –una persona auténticamente comprometida –no dejaría pasar una oportunidad tan única en la vida.

Contrariamente a lo que sus críticos feroces en Estados Unidos creen, Edward Snowden no se considera seriamente en guerra con Estados Unidos, su gobierno o su sociedad. Pero, ¿acaso tiene una comprensión real, analítica o crítica del capitalismo o de la política exterior estadounidense? ¿Piensa en lo que podría ser de la gente con un mejor sistema social? ¿Incluso, es  antiimperialista?

Ciertamente no es un teórico de la conspiración, o al menos lo mantiene bien escondido. Cuando se le preguntó sobre el 11 de septiembre de 2001, respondió:

-Cuando la Comisión del 9/11 tuvo toda la información de todas las diferentes agencias de inteligencia, pensó que tenía toda la información que necesitaba para desentrañar el complot. Teníamos los registros de las llamadas telefónicas desde Estados Unidos y hacia fuera. La CIA sabía quiénes eran estos tipos. El problema no era que nosotros no estábamos recogiendo información, no es que no tuviéramos datos suficientes, no es que no tuviéramos un pajar, es que no entendíamos el pajar”.

El segmento acerca de 9/11 de la entrevista fue omitido de la difusión en la televisión de la entrevista, aunque una parte fue mostrada más adelante durante un debate. Este tipo de  omisión es por supuesto el tipo de manipulación que alimenta los argumentos de los teóricos de la conspiración.

Considerando que tal vez la administración Bush haya ignorado la información porque quería algo peor con el propósito de tener justificación para incrementar la opresión nacional y en el exterior que proyectaba. Y así lo hizo. (Otra suposición es que seguir recopilando información podría llevar a la conclusión de que se trató de un "trabajo interno", en cuyo caso la identificación de los autores no habría sido conveniente).

Cuando se le preguntó qué le diría al Presidente Obama en  una reunión privada, Snowden no tuvo respuesta alguna.

“Yo, por el contrario, habría propuesto recordarle a Obama: "Señor Presidente, ¿por qué durante su período de gobierno el país ha librado guerras contra siete países – Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Yemen, Libia y Siria?”.

En definitiva, Blum llegó a la conclusión de que en ningún momento hubo, de manera implícita o explícita, evidencias de un pensamiento – radical o no – acerca de política exterior de Estados Unidos o el sistema económico capitalista bajo el cual vive el país y no tengo idea de lo que en realidad son sus puntos de vista sobre estos asuntos”, confiesa Blum.

“No obstante lo anterior –escribe William Blum- debo dejar claro que tengo mucha admiración por el joven Edward Snowden;  por lo que hizo y por la forma cómo se expresa. Puede no ser un radical, pero es un héroe. Su valor moral, sus nervios, compostura y genio técnico son magníficos.”

La Habana, Junio 14 de 2014.


Presidenciales colombianas, Santos y Zuluaga en reñida contienda

Bogotá, 15 jun (PL) Los colombianos acudirán hoy a las urnas para escoger al próximo presidente de la República durante el período 2014-2018, en la segunda vuelta de unas elecciones que, según encuestas, serán reñidas.

Otro desafío será vencer el abstencionismo del 59,93 por ciento que predominó en la primera jornada de las presidenciales, el pasado 25 de mayo.

Santos, quien busca su reelección para un segundo mandato por la Coalición de la Unidad Nacional, obtuvo en la primera vuelta el 25,69 por ciento de la votación -equivalente a tres millones 301 mil 815 sufragios-, 458 mil 156 menos que su rival en la contienda, Oscar Iván Zuluaga.

Este último, candidato por el partido de extrema derecha Centro Democrático -fundado y liderado por el exmandatario Alvaro Uribe- acumuló un 29,25 por ciento de la votación (tres millones 759 mil 921 sufragios).

Nacido en Bogotá el 10 de agosto de 1951, economista y periodista, Santos incursionó en la política nacional como miembro del Partido Liberal Colombiano y llegó a ser ministro de Comercio Exterior durante el gobierno de César Gaviria (1990-1994).

Posteriormente fue nombrado titular de Hacienda, durante el gobierno del conservador Andrés Pastrana (1998-2002).

Tras la llegada de Uribe al poder, en agosto de 2002, abandonó el Partido Liberal y devino uno de los fundadores del Partido de la Unidad Nacional, surgido a fines de 2005.

Nombrado ministro de Defensa por el gobierno uribista, desempeño ese cargo de julio de 2006 a mayo de 2009, cuando renunció para no inhabilitarse como candidato presidencial, en caso de no ser aprobada la reelección de Uribe para un tercer mandato, como sucedió.

El 20 de junio de 2010 fue elegido presidente de la República, en segunda vuelta, por un período de cuatro años y, en 2012 inició un proceso de paz -el cuarto llevado a cabo con la guerrilla de las FARC-EP-, cuya mesa de conversaciones fue instalada en La Habana el 19 de noviembre de ese año.

Desde entonces, se han suscrito acuerdos parciales en tres de los cinco puntos de la agenda de paz: desarrollo agrario integral, participación política y solución al problema de las drogas ilícitas, y se fijaron los 10 principios rectores para discutir el tema de las víctimas, el cuarto en la agenda.

Entre estos figuran la verdad, justicia, reparación, no repetición y respeto de sus derechos humanos. Esta semana, Santos anunció el inicio de conversaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación (ELN) con vistas a un eventual proceso de paz.

Los avances registrados hasta ahora han sido considerados dentro y fuera del país como un hecho histórico, sin precedentes.

En noviembre de 2013, decidió presentar su candidatura a un segundo periodo presidencial. Lo acompaña como vicepresidente el exministro del Interior y Vivienda, German Vargas Lleras.

La paz ha sido su principal bandera en esta campaña, a la que se han unido numerosos sectores políticos y sociales, gremios sindicales, organizaciones indígenas, intelectuales y artistas que apuestan a la terminación de un conflicto armado de más de 50 años, aunque no comparten algunas de sus políticas.

Su contendiente por el Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, nació el 3 de febrero de 1959 en Pensilvania, departamento colombiano de Caldas.

Economista y empresario, fue alcalde de esa ciudad de 1990 a 1992; senador de la República del 2002 al 2006; ministro consejero de la Presidencia y titular de Hacienda durante el segundo mandato de Alvaro Uribe (2006-2010).

También fue cofundador y presidente del Partido de la Unidad Nacional en 2005. Lo secunda como vicepresidente el exministro de Educación y exembajador ante la ONU y la Unión Europea, Carlos Holmes Trujillo.

Actualmente está inmerso en el escándalo relacionado con el hacker colombiano Andrés Sepúlveda, acusado de espiar a los miembros del equipo de paz en la mesa de conversaciones del gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo.

Permanente cuestionador del proceso de paz, declaró primero que, de ser elegido presidente, lo suspendería de forma temporal.

Luego manifestó que le impondría a la guerrilla sus condiciones, tras empeñarse en negar la existencia de un conflicto armado de más de medio siglo, que prefiere denominar ataque terrorista.

mgt/ag