domingo, 6 de abril de 2014

Mayoría de estadounidenses quiere que su país se mantenga fuera de Ucrania


Cuando se les preguntó qué les gustaría hacer con respecto a la tensión entre Rusia y Ucrania, el 58% preferirían que EE.UU. permanezca completamente al margen de ese conflicto. (Foto: RT)

teleSUR-RT/KP  -  Domingo 6 de Abril de 2014, 05:10 am

Los estadounidenses opinan que su país no debería involucrarse en la crisis ucraniana, según la encuesta de la Fundación Reason-Rupe. Respecto a la tensión entre Rusia y Ucrania, el 58% de los entrevistados preferiría que EE.UU. permanezca completamente al margen de ese conflicto.

Un reciente sondeo reveló que los propios ciudadanos estadounidenses se oponen a que el país se involucre en otro conflicto en el extranjero, mientras que sus autoridades pretenden emprender más acciones con respecto a Ucrania.

El senador conservador John McCain opina que Estados Unidos no hace suficiente frente la crisis en Ucrania y quiere que Washington promueva la incorporación de Ucrania a la OTAN, algo que obligaría a los estadounidenses a intervenir en cualquier conflicto que surgiera en la región.

Por su parte, el senador Rand Paul, hijo del excongresista republicano Jon Paul, se mostró crítico con estas posturas, diciendo que algunos de sus colegas "están demasiado atrapados en la era de la Guerra Fría" y no cree "que sea una buena idea".

Los propios estadounidenses están en desacuerdo con que su país se involucre en la crisis ucraniana, según la encuesta de la Fundación Reason-Rupe.

Ante la pregunta ¿qué les gustaría hacer con respecto a la tensión entre Rusia y Ucrania?, el 58 por ciento preferiría que Estados Unidos permanezca completamente al margen de ese conflicto.

El 32 por ciento de los encuestados se pronunció a favor de la continuación de la imposición de sanciones económicas contra Moscú y solo el 8 por ciento abogó por enviar tropas estadounidenses a la zona.

Solo un tercio de los participantes en el sondeo de Reason-Rupe piensa que el presidente Obama es mejor, mientras que otro tercio opina que incluso es peor.

En cuanto a Ucrania, casi una cuarta parte de los estadounidenses no saben lo suficiente acerca de la situación para evaluar las acciones de Obama, mientras que el 37 por ciento las aprueban y el 40 por ciento las desaprueban.


Académico de EE.UU.: "Es nuestra política débil la que llevó a esta nueva guerra fría"

RT  -  6 abr 2014 | 14:16 GMT

© REUTERS Kevin Lamarque

La confrontación en torno a Ucrania es potencialmente la peor y la más fatídica crisis internacional en más de 50 años. El profesor estadounidense Stephen Cohen opina que es necesario alcanzar una solución negociada antes de que sea demasiado tarde.

En su artículo publicado en el periódico 'The Moscow Times', el profesor de las Universidades de Princeton y de Nueva York se pregunta cuáles son las causas de esa crisis que se desarrolla casi 23 años después de que Washington y Moscú proclamaran una nueva era de "amistad y colaboración estratégica". Mientras que "la administración del presidente Barack Obama y todo el aparato político-mediático de EE.UU. creen que el presidente Vladímir Putin es el único culpable en ese conflicto, hay una explicación alternativa, que se corresponde más con los hechos históricos", dice Cohen.

A partir de la administración de Bill Clinton y con el apoyo de los presidentes posteriores y el Congreso, Occidente, liderado por EE.UU. ha movido inexorablemente su poder militar, político y económico cada vez más cerca de la Rusia postsoviética.

Durante el primer conflicto entre Rusia y Occidente sobre Ucrania, causado por la Revolución Naranja en 2004, el columnista republicano Charles Krauthammer reconoció que "se trata en primer lugar de Rusia" y no de la llamada 'promoción' de la democracia por parte de EE.UU. "Occidente quiere terminar el trabajo iniciado con la caída del muro de Berlín y continuar la marcha de Europa hacia el este. El gran premio es Ucrania", escribió.

Putin no comenzó ni quiere esta crisis. Tampoco inició esa guerra fría que se está desarrollando, inspirada en Washington años antes de su llegada al poder

Según Cohen, "ninguna de las declaraciones de Washington disminuye la creencia razonable de Putin de que tanto el acuerdo comercial de la Unión Europea como el derrocamiento de Yanukóvich tras las protestas violentas pretende romper los lazos que durante siglos han existido entre Ucrania y Rusia e incorporarla a la OTAN". El profesor cree que la crisis actual fue desencadenada por el ultimátum imprudente de la UE, que obligó al presidente de un país profundamente dividido a elegir económicamente entre Occidente y Rusia.

Cohen señala que incluso si el resultado de esa crisis es el llamado 'aislamiento de Rusia', que ya parece ser un mantra actual de Occidente, las consecuencias serán nefastas. Las sanciones no solucionarán la crisis, sino que exacerbarán la situación. Moscú no cederá en sus posiciones y a su vez va a girar política y económicamente al este, hacia una alianza más profunda con China. Así, EE.UU. se arriesga a perder un socio esencial en varias áreas vitales de su propia seguridad nacional: desde la amenaza de una nueva carrera armamentística a la proliferación nuclear o el terrorismo.

Una posible salida diplomática

El académico estadounidense asegura que una salida diplomática todavía es posible de encontrar. "Putin no comenzó ni quiere esta crisis. Tampoco inició esa guerra fría que se está desarrollando, inspirada en Washington años antes de su llegada al poder", indica Cohen, que subraya que por lo tanto, los políticos occidentales deberían tomar en serio que "hay dos lados en cada historia".

Cohen se pregunta si Putin tiene razón afirmando que Rusia "tiene sus propios intereses nacionales que deben ser considerados y respetados", particularmente cerca de sus fronteras. Si la respuesta es no, continúa el profesor, la guerra es posible. Pero si la respuesta es sí, las propuestas formuladas por el Ministerio de Relaciones Exteriores podrían ser el punto de partida para unas negociaciones.

Estas propuestas requieren, entre otras cosas, un grupo de contacto entre EE.UU., Rusia y la UE que presione para el desarme inmediato de las milicias en Ucrania; una nueva Constitución federal que dé más autonomía a las regiones prorrusas y prooccidentales; unas elecciones presidenciales y parlamentarias bajo supervisión internacional; un Gobierno política y militarmente neutral, es decir, fuera de la OTAN; y el mantenimiento de las relaciones económicas ruso-ucranianas esenciales para ambos países.

"La reacción del Gobierno de Obama a las propuestas de Moscú, que apenas ha reconocido públicamente, es menos que adecuada", según el académico. Aunque sí se acepta la necesidad de algún tipo de nueva Constitución federal de Ucrania y de la celebración de comicios presidenciales, la Casa Blanca se opone a nuevas elecciones parlamentarias. Tampoco está claro si Obama comparte la grave preocupación de Putin de que las milicias armadas estén desestabilizando aún más el país.

"Por lo tanto, mucho depende ahora de Obama que tendrá que ser capaz de repensar una política bipartidista de 20 años que ha llevado al desastre, y además deberá hacerlo en un Washington rabioso y en una atmósfera rusófoba", concluye Cohen.


UJC: Las preguntas que siempre debemos hacernos

La inclusión de los jóvenes en la configuración de la vida del país es antídoto contra la desmovilización o la falta de compromiso, sostiene Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, al evaluar en diálogo con JR, a propósito de este 4 de Abril, cuánto se ha transformado la organización en atención a lo trazado por la Primera Conferencia Nacional del Partido


El tema de los valores en las nuevas generaciones es una de las prioridades del trabajo de la UJC. Autor: Kaloian Santos Cabrera

Yuniel Labacena Romero 
digital@juventudrebelde.cu
5 de Abril del 2014 22:22:30 CDT

«(…) ¿Y qué juventud queremos? ¿Queremos, acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir? ¡No! Queremos una juventud que piense. ¿Una juventud, acaso, que sea revolucionaria por imitarnos a nosotros? ¡No!, sino una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento».

Hace más de medio siglo, en un acto de homenaje a los mártires del asalto al Palacio Presidencial, en la Escalinata de la Universidad de La Habana, Fidel formulaba esas preguntas y aseveraciones convencido de que la juventud es un tiempo de fundar, revolucionar, prepararse para el futuro, de entregar, creer…

Quizá por ello haya que volver a esas interrogantes, pues el cambio de época ha provocado que también cambien las organizaciones políticas y de masas. Hacerlo cuando se debe es la clave del éxito. La evolución lógica de generaciones y las realidades de la Cuba de hoy invitan a que la organización guía de la juventud sea más flexible y se adapte a las nuevas condiciones históricas.
Es que, como decía el Che, «en nuestra sociedad, juegan un gran papel la juventud y el Partido (…) particularmente importante es la primera; por ser la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores». No en balde hace dos años, la Primera Conferencia Nacional del Partido depositó otra vez grandes responsabilidades y su confianza en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

La necesidad de atemperarse a los nuevos tiempos, la importancia de que la organización concentre su labor en la atención a los niños, adolescentes y jóvenes, dirigida a formar en ellos valores y convicciones y una conducta social adecuada, así como evaluar asuntos esenciales desde su perspectiva y motivaciones propias; dejar a un lado la falta de creatividad, el reunionismo y el exceso de convocatorias a sus miembros, estuvieron sobre el tapete en aquel análisis.

¿Cómo asumió la organización los objetivos de la Conferencia? ¿Cuánto se ha transformado? ¿Cómo ha sido el trabajo después de este encuentro? ¿Cuánto falta?, fueron algunas de las interrogantes que guiaron el diálogo extenso y profundo de Juventud Rebelde con Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, a propósito de que la organización juvenil acaba de cumplir sus 52 años de vida.

Yuniasky aseguró que la UJC ha asumido los objetivos de la Conferencia con receptividad y con mucho respeto, además de verlos como un enorme compromiso con el Partido, que confía en el relevo y le plantea nuevos retos. Añadió que para estar a tono con lo pedido, la Juventud ha emprendido un proceso para hacerse más dinámica, cercana a los jóvenes y para que los cuadros lleguen más a la base, dediquen más horas al intercambio, a dialogar y enseñar.

«Trabajamos en eliminar trabas, en reducir los espacios formales, las reuniones excesivas, en dinamizar nuestros estatutos y reglamentos, buscando justamente frescura en la UJC, sin que deje de ser una organización de propuestas sólidas, de seriedad en lo que hace. Estamos conscientes de que continuamos siendo la cantera, y hoy sigue constituyendo esa la máxima aspiración de un joven comunista».

—¿Se vieron los jóvenes reflejados en lo aprobado durante la Conferencia del Partido?

—Sí, eso se logró. Creo que la Conferencia, por la profundidad del debate que propició en la sociedad en general, no dejó fuera a ningún sector y los jóvenes como es lógico son un segmento muy importante. De ellos emanaron opiniones muy sólidas que han sido tenidas en cuenta para las transformaciones que se han hecho en nuestra organización.

—¿Cuánto cambia la visión del trabajo de la organización cuando se dirige en una provincia y luego a nivel de país?

—Indudablemente se produce un cambio significativo; la visión desde el nivel de país es más abarcadora, más general, lo cual también entraña más responsabilidad, modestia y consagración; pero indiscutiblemente el tránsito por los niveles de base es imprescindible, no se alcanzan resultados satisfactorios sin el paso por esos escalones, en contacto directo con los colectivos laborales, primero como trabajador y luego como dirigente en ese nivel primario.

—¿Hemos sido capaces de ofrecer a las organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles la autonomía que reclamaron en el proceso de análisis que condujo a la Conferencia, para que estos asuman las misiones que les corresponden e incrementen el necesario reconocimiento de los estudiantes y jóvenes?

—La UJC como organización guía del movimiento juvenil cubano, representante de todos esos intereses, no busca restar autonomía a las organizaciones que están vinculadas a su labor. Ellos generan constantemente un gran número de actividades, de ideas, son muy creativos y eso nos satisface, y aún pueden serlo mucho más. Nosotros apoyamos que expandan esa creatividad, que se propongan cosas nuevas, que sugieran ideas.

«Lógicamente, tenemos una responsabilidad política, nos corresponde guiar, pero no suplantamos o ignoramos sus planteamientos. Si cada movimiento juvenil u organización estudiantil tiene un buen funcionamiento, ya en esencia están siendo autónomos, que es lo que necesita la UJC. No se trata de lograr mayor o menor protagonismo, sino de que cada cual haga lo que tiene que hacer siempre y cuando se corresponda con las funciones concebidas para esas organizaciones».

—¿Cómo se ve ahora el exceso de reuniones, la falta de creatividad y sistematicidad en el empeño de las funciones de la UJC? ¿Se han resuelto estas dificultades?

—A veces se tratan de hacer generalizaciones y eso nunca es positivo. En ocasiones se quiere condenar a la reunión y estigmatizarla como algo siempre innecesario, y no es así, solo que se deben concebir con inteligencia, con utilidad, despojarlas de formalismos, de propuestas sin atractivo, hacerlas cuando realmente sea necesario. Esa es una batalla muy seria que tenemos.

«Desde hace más de un año dejamos que sean nuestras estructuras de base las que decidan los temas que consideren vitales o de interés en su radio de acción, sin imposiciones verticales ni dogmatismos. No queremos que identifiquen a nuestras estructuras solo como un colectivo que hace reuniones, porque realmente si usted revisa el comité de base solo tiene establecido reunirse una vez en el mes.

«De 30 días en que se pueden generar iniciativas, actividades…, solo una o dos horas de ese tiempo se lo estamos dedicando a una reunión. Lo demás se puede emplear en muchas cosas: en lo productivo, patriótico, recreativo; por tanto, condiciones tenemos para no propiciar el reunionismo.

«También a los niveles superiores les hemos restado reuniones que resulten innecesarias. Abogamos por trasladar las acciones a la base; hacer más que decir, cada cual cumpliendo con sus actividades propias como trabajador, como estudiante, como ama de casa…».

—¿Cómo ha cambiado el funcionamiento, el que se asumió que debía ser sin esquemas ni dogmas?

—Aún no tenemos lo que queremos, pero creemos que andamos por el camino correcto. Lo sustenta lo que hemos logrado con las reuniones en la base, y a ello se suma la prioridad que estamos dando a la preparación de nuestros cuadros, a entrenarlos desde que conforman nuestras reservas para el trabajo en la UJC, identificando debilidades o carencias, para lograr métodos que permitan mayor influencia y efectividad.

—¿Cuánto ha variado el trabajo político con los jóvenes? ¿Se logra influir, como se aspira, en la mayoría de ellos?

—En tu pregunta queda reflejado el cambio principal en los métodos de la organización en materia de trabajo político e ideológico. En la nueva etapa se ejerce, como planteas, influencia sobre todos los jóvenes, y no nos limitamos solamente a la militancia política. Ahí radica el principal cambio, en el hecho de preocuparnos por todos los niños, adolescentes y jóvenes cubanos, tratando de sumarlos al movimiento juvenil y a la participación en la vida política de nuestro país.

«Es significativo destacar que estamos utilizando como armas principales las conquistas de la Revolución en todos los sectores, pero especialmente la cultura y la educación son nuestras más poderosas formas de transmitir los valores que aspiramos formar en las nuevas generaciones».

—¿Cómo se ha desarrollado la atención a los niños, adolescentes y jóvenes para contribuir a formar valores y convicciones?

—El tema de los valores en las nuevas generaciones es una de las prioridades de trabajo de la UJC, pues como organización comprendemos que es un asunto vital, y que nos toca muy de cerca a cada uno de nosotros, no solo en la condición de dirigentes, sino como entes activos de la sociedad y como componentes de las familias.

«Somos del criterio de que en los últimos años se ha producido un determinado deterioro de algunos valores, sobre todo de aquellos ligados con la educación formal, con los buenos hábitos de comportamiento cívico y con las buenas costumbres, pero no coincidimos, y lo digo con sinceridad, con algunas opiniones que expresan una crisis irreversible y general de estos valores en toda la sociedad.

«Cotidianamente somos testigos de numerosas muestras de consagración, apego al trabajo o al estudio, por miles y miles de jóvenes, lo cual es muestra de que en sus esencias la sociedad cubana cuenta aún con un gran caudal de esos sentimientos que la Revolución ha sembrado a lo largo de los años.

«Sin embargo, esto no significa que estemos conformes o que ignoremos lo que pasa a nuestro alrededor. Nos alarma cada hecho negativo que implique a un joven, cada estudiante usando mal el uniforme, cada maltrato a la propiedad colectiva, cada indisciplina, lo mismo en la calle que en los hogares.

«Como organización hemos investigado el tema a través de nuestro Centro de Estudios sobre la Juventud, lo hemos discutido con la militancia y el estudiantado, y hemos encontrado factores que influyen en el asunto, sobre todo de unidad entre la familia, la escuela y nuestras organizaciones de base para potenciar las buenas prácticas en materia de educación cívica.

«Claro, nos falta mucho más empuje, más combate contra esas conductas; que los dirigentes de la UJC, de la FEEM y la FEU nos preocupemos por hacer más cosas que resalten los mejores valores, que dialoguemos sobre el tema con los jóvenes allí en su entorno, reflexionando, señalando los errores».

—Buena parte de los jóvenes se alejan de los medios tradicionales y se acercan a las nuevas tecnologías. ¿Cómo usarlas mejor para influir más en ellos? ¿Cree que el acceso a Internet y la interconexión pueden reblandecer ideológicamente a los jóvenes? ¿Por qué los dirigentes juveniles no usan con más sistematicidad un blog o acceden a las redes sociales?

—Esto supone un gran reto, porque las nuevas tecnologías resultan novedosas e imprescindibles. Nuestro desafío es que su utilidad triunfe sobre lo banal, sobre lo superfluo, que no desconecten al joven de la realidad ni lo sumerjan en un mundo virtual donde por lo general gobiernan las leyes del mercado.

«Nunca se debe olvidar que muchas veces estas plataformas tecnológicas pueden ser también mecanismos de subversión potenciados por los grandes capitales y sus medios de comunicación. No se puede tratar el asunto con ingenuidad. Las recientes denuncias sobre la creación desde EE.UU., de redes de telecomunicaciones enfiladas a los jóvenes con fines de manipulación política contra la Revolución, son una evidencia de ello.

«Las tecnologías en sí, como consecuencia del desarrollo de la globalización, no son fuerzas malignas, pero su uso adecuado o no las convierten en fortalezas o en debilidades para la labor ideológica. Creo que nuestra juventud tiene argumentos que sirven como excelentes escudos para acudir a las tecnologías y ponerlas a nuestro favor.

«Nada prohíbe el acceso de nuestros dirigentes juveniles a las redes sociales. Las limitaciones son las mismas que de manera general tiene el país en materia de conectividad, pero tenemos dirigentes jóvenes en esas redes, secretarios de comités de base, cuadros… Ellos están en Facebook, Twitter, en páginas web, en los blogs, en los centros universitarios y de la cultura. En aquellos espacios donde les resulta factible, pero definitivamente están y seguirán estando en la medida de las posibilidades, lo cual es algo que estimulamos como una fortaleza en nuestra labor».

—En Cuba, donde no existe un Ministerio de Juventud, la UJC ha asumido de alguna manera esa función. ¿Cree que como parte del proceso de institucionalización se requiera de un ministerio de ese tipo, que promueva gubernamentalmente la política para el sector juvenil, o la UJC puede seguir asumiendo esa función?

—Nosotros tenemos una encomienda refrendada en el artículo 6 de la Constitución de la República, que define: «La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de la juventud cubana de avanzada, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado en su función primordial de promover la participación activa de las masas juveniles en las tareas de la edificación socialista y de preparar adecuadamente a los jóvenes como ciudadanos conscientes y capaces de asumir responsabilidades cada día mayores en beneficio de nuestra sociedad».

«Creo que nuestro trabajo tiene que ser ese, impulsar la participación y representar los intereses de los jóvenes. Tenemos condiciones y voluntad de hacerlo independientemente de que en el orden administrativo o gubernamental se puedan adoptar otras decisiones que siempre implicarían a la UJC en su labor, porque en las políticas que los ministerios trazan con relación al tema de la juventud siempre ha de estar representada la organización».

—¿Cuáles serían los asuntos relacionados con la juventud a los que se les debiera prestar mayor atención desde el punto de vista estatal o gubernamental?

—Los jóvenes siempre tienen muchas demandas e inquietudes en el orden material, algo que es propio de la juventud en toda época. En nuestro caso, en los momentos actuales, la situación se complejiza porque el país no puede destinar muchos recursos a satisfacer demandas en materia de recreación, del acceso a la vivienda y el problema salarial, los temas más recurrentes en la encuestas y estudios.

«Lo positivo es que la dirección del país está al tanto de ellos y ha creado mecanismos para buscar opciones de conjunto entre las instituciones gubernamentales y la UJC, con el permanente seguimiento del Partido».

—¿Tiene la UJC la suficiente influencia en el sector productivo del país? ¿Hasta qué punto se adapta la organización al escenario de la actualización, más complejo y diversificado?

—Somos una organización fuerte en el sector productivo y aún podemos serlo más. Hemos comprendido y acompañamos las transformaciones en ese sector, donde el incremento de la labor por cuenta propia es lo más trascendente; pero lo hemos incorporado como un reto y lo estamos asumiendo. Allí tenemos militantes, muy buenos, revolucionarios, y queremos crecer en su número y lograr que participen en nuestras actividades como el resto de los trabajadores.

«El Buró Nacional aprobó hace un año acciones concretas para trabajar con el sector no estatal, que constantemente revisamos y actualizamos con espíritu crítico. Ellas van encaminadas a sumar militantes y organizaciones de base propias de ese sector, y hoy en 11 provincias existen y funcionan esos comités de base de trabajadores por cuenta propia».

—¿Cómo el talento del sector educacional y científico, deportivo, cultural y de la salud se pone al servicio de nuestra sociedad?

—En un sistema como el nuestro, esencialmente encaminado a poner los logros en servicio del pueblo, es un elemento casi natural que el talento extienda sus frutos al alcance colectivo. Los aportes científicos o tecnológicos de los jóvenes son fuente de muchas soluciones y alternativas a muchas carencias. Tenemos las Brigadas Técnicas Juveniles, que son un ejemplo de cómo los jóvenes buscan soluciones a muchos problemas en diversos lugares y es asombroso cuánto aportan, cuánto ingenio y sentido del deber hay entre ellos.

—¿Han cambiado las publicaciones infantiles y juveniles vinculadas a la UJC? ¿Se logran adaptar sus materiales y artículos al gusto e intereses de los niños, adolescentes y jóvenes?

—En los últimos tiempos ese es un tema al que hemos prestado mucha atención, pues han existido dificultades con la sistematicidad en la salida de las publicaciones, por razones esencialmente técnicas, de la poligrafía. Estas han influido en que no lleguen oportunamente a las manos de niños y jóvenes, que es la esencia y el fin principal.

«En cuanto al contenido, creo que se ha venido mejorando día tras día, y aunque estamos insatisfechos, las revistas hoy gustan a sus destinatarios, son hechas con mucho amor y profesionalidad. Sus colectivos están abiertos a las críticas y a las sugerencias de los lectores, que es la mejor fuente para enriquecerlas».

—Hay quienes hablan de despolitización o cierto nivel de enajenación en determinados sectores juveniles. ¿Comparte esa preocupación?

—La apatía política y la falta de compromiso son tal vez las armas a las que más apuesta el enemigo, y no me refiero solo al enemigo de nuestra Revolución, sino al enemigo común de las fuerzas progresistas en el mundo. A ellos les conviene que los jóvenes no se preocupen por la realidad amarga de nuestro mundo, les conviene más tenerlos al margen, sumergidos en sus intereses personales, hipnotizados con la seudocultura, presos del mercado o de las drogas.

«Hablando de nuestro país, no creo que sea un fenómeno que abarque a sectores enteros de la juventud, es un problema que está dentro de determinados grupos, y ello recaba un mejor trabajo y una mayor preparación política y cultural de los cuadros en todos los niveles.

«Tenemos una gran fortaleza, y es que en nuestro modelo político la inclusión de los jóvenes en la configuración de la economía, de la ciencia, de la salud y otros sectores es muy activa, y miles participan, lo cual ya es una muestra de que toman parte a favor del sistema político. Ello evita que se sientan como figuras apolíticas o sin compromiso».


Médicos cubanos por todo Brasil

Por Hedelberto López Blanch *

Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación

A lo largo y ancho del inmenso territorio de Brasil ya se encuentran atendiendo a su población, 11 430 galenos cubanos que se han integrado al Programa Más Médicos, considerado como uno de los proyectos humanitarios de salud más relevante desarrollado en la historia del gigante sudamericano.

Por su parte, los médicos que forman parte del programa de colaboración con Brasil, proceden de toda Cuba y muchos de ellos han participado anteriormente en otras misiones en el exterior.

Recordemos que en mayo de 1963 viajó hacia Argelia la primera brigada médica cubana integrada por 54 miembros para ayudar a la recién liberada nación del colonialismo francés.

Después, y en forma gratuita, fueron a prestar servicio brigadas médicas cubanas en los más recónditos lugares. El continente africano ha sido uno de los más beneficiados en esas colaboraciones, al igual que en años más recientes, varios de América Latina y el Caribe.

Desde 1963 a la fecha, 131 933 profesionales de la salud han brindado su colaboración internacionalista en otras naciones.

Actualmente permanecen en esas labores más de 50 mil profesionales de la salud, entre médicos, enfermeros, técnicos y otras especialidades relacionadas.

En 2005 cuando la constitución del Contingente Internacional Henry Reeve que ha prestado asistencia en varios países afectados por desastres naturales como Pakistán e Indonesia, el jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro expresó:

“Graduarse de médico es abrir las puertas de un largo camino que conduce a la más noble actividad que un ser humano puede hacer por los demás”. Y ese pensamiento lo ha estado cumpliendo el personal de la salud desde hace más de 50 años.

No es menos cierto que en estos últimos años en que el pueblo cubano ha tenido que enfrentar grandes dificultades tras la caída del campo socialista con el que mantenía el 85 por ciento de su comercio, junto al recrudecimiento del bloqueo económico que aún mantiene Estados Unidos contra la Isla, las cosas han variado en cierta forma.

Ahora también entre el personal de la salud existen motivaciones económicas, pero estas no están alejadas del espíritu solidario de los médicos ni de su vocación internacionalista que los lleva a prestar una atención esmerada, eficiente y humanitaria a todos los pacientes.

Con una gran visión política y social, la presidenta brasileña Dilma Rousseff presentó en julio de 2013 el programa “más hospitales y unidades de salud, más médicos y más formación” lo cual respondía a demandas de la población.

Dentro del programa se prioriza la contratación de galenos extranjeros para ampliar el servicio del Sistema Público Único de Salud, ya que muchos profesionales brasileños del ramo se oponen a laborar en áreas rurales.

El gigante sudamericano tiene un déficit de 54 000 médicos y en muchas zonas de su extensa geografía no se cuenta ni con un solo profesional para atender a los habitantes.

Los galenos cubanos ya están trabajando en la atención primaria de Salud en 4 070 municipios de los 26 estados, más el Distrito Federal de Brasilia y otros 32 distritos indígenas especiales.

Es decir, el principal principio de esa colaboración ha sido el de no prestar servicio en las grandes ciudades sino en las periferias, en lugares apartados y de difícil acceso.

Pese a que numerosos profesionales de la salud prestan servicio en el exterior, la tasa de médicos por habitante en Cuba es de 4,1, o sea, la de un país del primer mundo.

Como Cuba ha debido enfrentar pedidos y compromisos internacionales, el Ministerio de Salud Pública ha adecuado el sistema en general para mantener una total cobertura a su población.
A Brasil ha llegado una gran fuerza profesional cubana altamente calificada que en varias oportunidades ha sido elogiada por los funcionarios de la salud de esa nación y por la presidenta Dilma Rousseff. Y es que tiempos de integración y de colaboración solidaria recorren hoy a toda América Latina.

*Hedelberto López Blanch,  periodista, escritor e investigador cubano.


El Nuevo Tweeter

Por Lorenzo Gonzalo *

Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación

Tariq Ali, un escritor pakistaní que vive en Londres y escribe habitualmente para The Guardian, dijo hace poco que el problema de Rusia con Estados Unidos de Norteamérica es que éste último pretende imponer a otros normas que no permite a los demás ejercer.

Estados Unidos justifica sus ataques a otros países a nombre de la humanidad, los ocupa territorialmente, derrumba gobiernos y ordena asesinar líderes de otras regiones cuando sus conductas no le convienen.

Tariq respondiendo a preguntas relativas a las protestas de Washington en el caso de Crimen aprovechó la oportunidad para destacar que Putin no es santo de su devoción pero que la actitud estadounidense respecto a Ucrania, es más bien motivada porque Putin no sigue las orientaciones de la Casa Blanca. Su actitud, dice Tarik, no es del agrado de Washington porque ya llegó al convencimiento de que no hay esperanza de controlar al oso estepario, como ilusoriamente pensaran tras el derrumbamiento de la URSS.  

Entre las cosas señaladas, dijo que Estados Unidos no tiene porqué lamentarse de lo que hacen los rusos en Crimea, cuando precisamente los estadounidenses, crearon situaciones ficticias en Ucrania para derrocar al gobierno pro-ruso que allí había sido electo y luego intentó convertir ese país en un aliado al servicio de la OTAN para cercar aún más aun militarmente a Moscú. O sea Estados Unidos puede socavar los cimientos de otro país para ocuparlo de manera indirecta tal como pretendió en Ucrania, pero en cambio, un vecino como Rusia, no puede pretender que el mismo se integre a una comunidad a la cual pertenece no sólo por gravedad geográfica, sino por razones de etnia, cultura e historia, en mayor medida que la existente con Europa Occidental y mucho menos con Estados Unidos.

Estados Unidos siempre procede como la “Gatita de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano”.

Ahora nos enteramos de lo que ya sabíamos. Un instrumento del Departamento de Estado y por supuesto los servicios de inteligencia correspondientes, diseñaron una cuenta Tweeter dirigida a subvertir a la ciudadanía cubana y crear situaciones de inestabilidad como las practicadas en Ucrania por procedimientos distintos pero semejantes, que culminaron con la destitución del Presidente electo Víctor Yanukovych. 

No es nuevo. Desde que el agente estadounidense Allan Gross fue detenido en Cuba y el gobierno cubano demostró que se dedicaba a realizar actividades de espionaje controladas por el Departamento de Estados de Estados Unidos, a través de su agencia USAID, ya se sabía de la presencia estadounidense en todas las algazaras que pretenden desafiar, desde posiciones beligerantes e intolerantes, al gobierno de La Habana.

Pero como las informaciones son tan encontradas por el trabajo mediático de los grandes medios que antes de escribir o hablar descalifican al gobierno cubano, es bueno que surjan escándalos de esta naturaleza. Mejor aún es que se repitan y se comenten por la prensa alternativa y por periodistas free lance que en ocasiones logran publicar en algún medio regular con mayor acceso a la mayoría ciudadana que vive ajena a los reales conflictos que la aquejan. 

Situaciones como estas son las que han originado durante cincuenta años, que Cuba se vea en la necesidad de enviar agentes que vigilen a personas de origen cubano a Miami y otros sitios, quienes utilizados por los servicios secretos de Washington, realizan labores de zapa y desestabilización del Estado cubano.

No estoy de acuerdo que ninguno de los dos gobiernos vigile al otro a través de métodos de espionaje. Sin embargo, en el caso de Cuba se produce una situación parecida a la que confronta Estados Unidos en Medio Oriente, donde grupos ajenos a los Estados donde operan, conspiran y realizan planes para atacar intereses estadounidenses en diversos lugares del mundo, obligando a Washington a infiltrarlos, ya sea con personas afines a Estados Unidos o con ciudadanos estadounidenses convenientemente disfrazados. Una situación semejante ocurre con Cuba.

En Estados Unidos hay personas, muchas de ellas reclutadas por los servicios de inteligencia estadounidense, pero otras que lo hacen por cuenta propia, cuyas actividades son orientadas a realizar actos terroristas y subversivos en Cuba.

Estados Unidos no debe tener ni espías ni agentes en Cuba porque nadie conspira allí en contra de la estabilidad estadounidense, un tema que ha sido abordado en múltiples oportunidades en las cuales ha quedado demostrado que La Habana nunca ha levantado un dedo en contra del Estado del Norte.

En cambio, Cuba requiere de agentes cuyas actividades no es conspirar para obtener información de Estado y realizar espionaje, sino vigilar a estos grupos oficiosos, marginados del Estado, que se resisten a entender las nuevas realidades y realizan actividades que son incluso ilegales a la luz de las Leyes estadounidenses.

No obstante lo dicho, volvemos al tema de las injerencias y comprobamos una vez más que Washington insiste en considerar sus ideas superiores a las del resto del mundo y tener el derecho a actuar por su cuenta, derrocando y desestabilizando gobiernos.

Esta última noticia sobre la creación de una cuenta de Tweeter organizada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, disfrazada como medio independiente y privado, demuestra que aún existe un largo tramo por recorrer para que los dos países, Cuba y Estados Unidos, puedan llegar a acuerdos basados en el respeto mutuo y el colectivo afán de buscarle soluciones a las problemáticas de sus países.

Así lo veo y así lo digo.

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.


DOS COMPATRIOTAS Y UNA AVENTURA

Jorge Gómez Barata

Dos cubanos, uno de los cuales reside en Estados Unidos y otro en Cuba, quisieron reunir sus discretos capitales para fundar en la isla una pequeña o mediana empresa. No pueden hacerlo: a uno se lo impide el bloqueo norteamericano, al otro la Ley de Inversiones recientemente aprobada.

Para solucionar el asunto, el que vive en los Estados Unidos decidió regresar a Cuba, recuperar su status y convertirse en lo que es el otro: un cubano residente en la Isla con todos sus derechos y deberes para entonces fundar la pequeña empresa. Tampoco pueden hacerlo, porque en Cuba todavía no se promueven las pequeñas ni medianas empresas privadas.

Es cierto que en Cuba hay negocios que en los hechos son pequeñas o medianas empresas, por ejemplo restaurantes con veinte empleados donde cada uno de ellos debe obtener una licencia de trabajador por “cuenta propia”, lo cual no refleja la verdad. En verdad se trata de un empresario y 19 trabajadores por cuenta ajena.

Debido a que esos negocios todavía no son reconocidos como entidades empresariales, no existen en ellos secciones sindicales ni otras organizaciones, no hay una legislación que establezca el salario mínimo, y los que allí trabajan, no están protegidos contra el despido o el acoso, aunque disponen de la seguridad social y otras prestaciones que les asegura el Estado.        
     
La Ley de Inversiones pudo haber resuelto estos y otros entuertos, propiciar una legislación integral y coherente para las pequeñas y medianas empresas, promover su fomento y crear condiciones para ejercer alguna presión respecto a la eliminación del bloqueo norteamericano, y mientras ello no ocurra, luchar por romperlo.

Al margen de esas consideraciones, resulta difícil comprender la línea de razonamientos que llevó a los redactores y diputados a descartar a los pequeños y medianos empresarios foráneos y nativos, en beneficio del gran capital y de presuntas inversiones millonarias, cuando ambas cosas son compatibles.

En la realidad, debido a las escalas de la economía cubana, lo que parece más viable y sostenible es un comienzo más modesto que avance de lo pequeño a lo grande, y de las empresas simples a otras de mayor complejidad tecnológica.

Las grandes empresas requieren de considerables volúmenes de capital, lo cual conlleva a dilatados plazos de amortización, tardan años en realizarse y madurar y, frecuentemente, conducen a complicaciones políticas, porque se requiere la intervención de bancos internacionales, y el empleo de tecnologías o de licencias que a menudo tienen algún componente norteamericano.

Tampoco queda claro la insistencia en privilegiar las exportaciones, cuando entre las urgencias figura cumplirle al desabastecido mercado nacional y reducir las importaciones. Para no hablar de China, Cuba importa galletas de soda de Nicaragua y de México, panqués de Vietnam, confesiones de Centroamérica, yogur de España y Alemania, detergente de Irán, confituras y caramelos de varios países, y otras anomalías.

En cualquier caso faltan 90 días para la entrada en vigencia de la ley, que debe ser firmada y promulgada por el presidente, quien tal vez encuentre válidos algunos argumentos para proponer una nueva lectura. Allá nos vemos. 

La Habana, 06 de abril de 2014