sábado, 8 de marzo de 2014

RECTIFICAR O ARAR EN EL MAR

Jorge Gómez Barata

En la Unión Soviética hubo errores que, aunque advertidos a tiempo, se arrastraron durante setenta años y se reprodujeron idénticamente en todos los países del socialismo real durante otros cuarenta; entre ellos figura el diseño y el contenido de las organizaciones sociales y las instancias de participación.

El error consistió en que los sindicatos dejaron de ser organizaciones de los trabajadores, las de jóvenes de la juventud y las de intelectuales de los intelectuales para ser todas entidades del partido, definidas como correas de transmisión; en lo cual fue convertido el propio Estado.

A ello se unió el exclusivismo ideológico, según el cual solo un pensamiento científico era válido y existía un solo punto de vista político. Sin oposición ni critica, sin separación de los poderes del Estado y sin prensa con independencia de juicio, el poder concentrado en un pequeño número de personas y en una sola organización, se hizo a la vez total y vulnerable.

A la postre, la incapacidad para dialogar con interlocutores diversos no resultó una fortaleza sino una debilidad. Rosa Luxemburgo advirtió a Lenin de los peligros de la falta de democracia en el partido, Trotski polemizó acerca del papel de los sindicatos y llegó a concebir una “oposición obrera” y el propio Lenin introdujo la Nueva Política Económica y trató de implementar la inspección obrera y campesina y, en sus últimos días, se dolió por la amplitud y la influencia alcanzada por la burocracia.

La opulencia de los primeros errores y su vigencia por décadas se convirtieron en deformaciones estructurales que paralizaron al sistema y le impidieron auto renovarse. La falta de democracia al interior del partido, la instrumentalización de los órganos legislativos y la subordinación del poder judicial, impidieron que la crítica al estalinismo en el XX Congreso del Partido Comunista en 1956 así como otros esfuerzos arrojaran los frutos deseados.

La identificación del Partido dirigente con el gobierno y los errores de diseño incapacitaron a todas las organizaciones sociales, especialmente a los sindicatos para dialogar con el poder, ejercer la crítica constructiva y representar a la clase obrera, la intelectualidad revolucionaria y al pueblo. Esa obligada abstención dio al traste con todos los intentos de reforma en la URSS y en el resto de los países ex socialistas.

Durante años, Fidel Castro insistió en la necesidad de convertir a los sindicatos en una contrapartida de la administración y Raúl no se cansa de predicar la necesidad de separar al partido de la función administrativa y gubernamental de modo directo cosa que tal vez no sea posible cuando las mismas personas estén a cargo de funciones que deberían ser diferentes.    

Con esas y otras experiencias a la vista, la dirección cubana está habilitada para reflexiones mayores y para adoptar decisiones trascendentales que hay que hacer sin prisa aunque con determinación.

Una y otra vez el presidente Raúl Castro llama a cambiar las mentalidades, deshacerse de los dogmas, abandonar el formalismo y practicar la crítica. Los recientes congresos de los sindicatos y las organizaciones sociales, no apuntan en esa dirección sino a la reiteración de prácticas fallidas. Tal vez ello ocurre porque las estructuras vigentes no están en capacidad de cambiarse ellas mismas y, como otras veces, se necesita de una palanca que actúe desde fuera. En la sociedad cubana, esa fuerza no puede ser otra que la del Partido. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de marzo de 2014


EL PEOR DE LOS JUECES

Por Manuel E. Yepe

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos estaba en condiciones materiales superiores al resto de las naciones y tuvo la posibilidad de encabezar un mundo de paz y justicia, globalizado y solidario. Pero desmedidas ambiciones hegemónicas le hicieron desperdiciar la oportunidad de alcanzar esta utopía para sí y para los demás países.

Washington pretendió dominar al mundo con su monopolio del arma atómica y, basándose en esa supuesta ventaja, desató una carrera armamentista que aún tiene al planeta sentado sobre ojivas nucleares.

Al término de la Guerra Fría, Estados Unidos nuevamente quedó en una posición tal que si en vez de pretender el dominio total del planeta hubiera propiciado la creación de un sistema democrático y justo de relaciones  internacionales, podría haber compensado ante la historia su enorme deuda moral por los  crímenes de su tenebrosa política imperialista desde los años finales del Siglo XIX.

Modeló un orden internacional injusto y desigual, a base de imposiciones y atropellos, que ya no puede sostenerse sino por la fuerza de las armas y -como en el terreno militar es la cabeza del mundo- se dedica a promover guerras preventivas, ocupaciones de países, bombardeos selectivos, desestabilización de gobiernos y asesinatos extrajudiciales y otras fechorías.

Pero quizás el daño más grave infringido a la humanidad por Estados Unidos ha sido la extensión e impunidad con que practica la mentira y la doble moral en aras de sus propósitos hegemónicos  de dominación mundial.

Un gigantesco aparato mundial para la manipulación de los medios de comunicación que incluye las grandes corporaciones multinacionales de agencias de prensa y televisivas ha impuesto la aceptación por la opinión pública mundial del "punto de vista de Estados Unidos" mientras esconden o minimizan los desafueros de superpotencia única en todo el planeta, Con tan formidables recursos de desinformación, Washington pregona al mundo sus bonanzas, libertades, igualdades y simulados sentimientos humanitarios, y se yergue en custodio y juez de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos en los países del Tercer Mundo, mientras los pisotea cruelmente en su propio país y muy especialmente en los países contra los cuales libra sus guerras para robarles los recursos naturales.

El desprestigio de su diplomacia, incapaz de ganar batallas por sí misma, le lleva a recurrir a las cañoneras, las amenazas, los bloqueos y otros recursos de fuerza para el logro de los propósitos de su política exterior. Y para ello entran igualmente en juego sus medios de desinformación y mentiras, capaces de demonizar a escala mundial a un país o a un gobierno en pocos días, a fin de justificar sus acciones. Estos mismos medios, a su vez, sirven para encubrir, minimizar o desviar la atención de la opinión pública de los aspectos más reprochables de las acciones de la superpotencia.

Son esos mismos medios al servicio de la desinformación los que ocultan la inconsistencia de su situación financiera, con la mayor deuda externa e interna del mundo; déficit fiscales y de cuentas corrientes, que alcanzan niveles récord y una moneda cada vez más endeble y dependiente de la voluntad de otros países tenedores de sus valores, circunstancialmente interesados en mantenerla a flote.

Obviamente, ya Washington no puede imponer sus decisiones como hace seis décadas.

Se difunden a escala global los enfoques que hablan de la superioridad de la economía estadounidense y solo publicaciones muy especializadas y de limitada circulación formulan valoraciones que demuestran la irracionalidad de su economía, cada vez menos productiva y más caracterizada por recortes presupuestarios para la prestación de servicios sociales, en beneficio de las asignaciones destinadas a la guerra.

La extensión de la pobreza y la limitación de los gastos sociales en beneficio del presupuesto militar ha deteriorado sus indicadores de calidad de vida de manera tal que ya el modo de vida americano no constituye modelo ni objetivo que promueva tanta sumisión o adeptos como en el pasado.

La sistemática manipulación en beneficio de los intereses del complejo militar-industrial de que son objeto los sistemas judicial, penitenciario y político en Estados Unidos, contrasta con la presunción de objetividad con que sus representantes pretenden que se les reconozca como enjuiciadores del respeto a estos derechos en todo el mundo.

Y si, además de todo esto se conoce que desde 1976 hasta hoy, ha habido en Estados Unidos más de 75 condenados a muerte cuya inocencia ha sido posteriormente demostrada, ¿qué confianza puede tener la humanidad en la capacidad del gobierno de Estados Unidos para juzgar sistemas judiciales, penitenciarios y policiales de otros países?

La Habana, Marzo 8 de 2014


Incitan desde Miami a la violencia en Venezuela


El Gobernador del Estado de Barinas Adán Chávez Frías denunció que a través de mensajes en Twitter enviados desde Miami y España se está incitando a la violencia en Venezuela. Se encargan de ello los grupos extremistas venezolanos, en complicidad con grupos cubanoamericanos violentos, y la prensa vendida a sus intereses.

La constante invitación a distancia a que los manifestantes no salgan de las calles y aumenten la presión sobre el gobierno del Presidente electo Nicolás Maduro, desde sus cómodas residencias y surtidos restaurantes de Miami y el Doral, es parte de una receta declarada públicamente por los centros de poder en Estados Unidos.

Está contenida en la tesis sobre “La lucha política no violenta” de Gene Sharp, que se ha editado como libro por cientos de miles de ejemplares para repartir en los países donde existan gobiernos que no sean del gusto del Departamento de Estado.

Por cierto, lo de “lucha pacífica” y “no violenta” es un eufemismo, porque la muerte y la destrucción se ha adueñado de aquellos países donde se ha querido imponer la fórmula: En Irán, en Túnez, en Libia, en Siria, en Egipto, en Ucrania y ahora en Venezuela. En realidad, el llamado cambio “gradual” y “pacífico” de régimen no es más que una forma hipócrita de llamar a la primera fase de un golpe de estado tradicional, que se consuma con una intervención militar extranjera o la traición de un sector del ejército al servicio de los intereses foráneos y las oligarquías.

Lo más revelador de la incapacidad de la contrarrevolución en Venezuela es que el propio libro de Sharp recomienda que mientras más se debiliten las manifestaciones iniciales más hay que aumentar la propaganda y el activismo desde la prensa para que estas se mantengan. Cosa que explica el aumento de las calumnias y mentiras en la prensa de Miami, que esconde la información sobre la progresiva normalización de la vida civil en el país sudamericano.

La contrarrevolución venezolana asentada en Miami está recorriendo el mismo camino hacia el fracaso que recorrió la contrarrevolución cubana.

Una vez comprobado el carácter artificial y antipatriótico de la llamada oposición cubana, los medios  miamenses han pasado a ocuparse más de la situación venezolana, como si intentaran realizarse en ella.

Con sorprendente desfachatez aconsejan a los venezolanos permanecer en su país “luchando por la libertad”, y no venir a Miami. Después que muchos de ellos salieron huyendo de Cuba  con dinero, joyas y títulos de propiedades en enero de 1959, y hasta en diciembre de 1958, como es el caso de la familia Díaz-Balart.  

Varias veces a la semana la señora Gisela Parra, flamante presidenta de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) en Miami, participa en programas de televisión para incitar a la violencia en Venezuela. El objetivo declarado de la sección de la MUD que cómodamente dirige Gisela Parra desde el Doral no es otro que movilizar a los venezolanos de Florida, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgiapara garantizar el retorno de la oligarquía proimperialista al poder.

El autodenominado secretario ejecutivo de la MUD en Caracas y jefe de Parra es el golpista Ramón Guillermo Aveledo, a quien en enero del 2013 el hoy Presidente Nicolás Maduro denunció como el gran instigador de las campañas de difamación en Internet contra el Presidente Hugo Chávez y su familia. No es casual que Aveledo, que es un conspirador, tenga nexos probados con el contrarrevolucionario de origen cubano Carlos Alberto Montaner y el derechista español José María Aznar.

El 26 de junio del pasado año las autoridades venezolanas revelaron un audio donde se demostraba la conexión de Aveledo y la oposición venezolana con el Departamento de Estado de Estados Unidos. Las palabras que siguen no las dijo ningún representante del gobierno venezolano; pertenecen a María Corina Machado, una de las “heroínas” de la actual oposición venezolana, junto a Leopoldo López: “Ramón Guillermo Aveledo le ha dicho al Departamento de Estado que la única manera de salir de esto, es provocar y acentuar una crisis... yo por ejemplo me fui a Washington y Ramón Guillermo va la semana que viene y él decidió ir a raíz de una conversación que tuvimos…”. (http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/revelan-audio-maria-corina-machado-planes-desestabilizadores-mud/)

Parte de la oligarquía adinerada venezolana se ha establecido en Miami, y  el dinero y los votos hacen falta para ganar elecciones. Como en este año 2014 hay en Estados Unidos elecciones parciales, la situación en Venezuela se ha convertido en tema de la politiquería local. Han ido a hacer demagogia a los Restaurantes El Arepazo (#1 y #2), el Senador Marco Rubio, el Gobernador de la Florida Rick Scott, el Vicegobernador Carlos López-Cantera, y los congresistas federales Ileana Ros-Lehtinen, Joe García y Mario Díaz-Balart.

Cada uno ha pedido al Presidente Barack Obama acciones más concretas sobre Venezuela. Desde Joe García, que pide una legislación más favorable para los que supuestamente “huyen hacia la libertad”, pasando por Ros-Lehtinen que demanda sanciones comerciales y diplomáticas, hasta Marco Rubio que donde quiera que hay un problema insinúa la necesidad de una intervención norteamericana a la fuerza.

Desde Miami, unidos por la misma frustración, derechistas venezolanos y cubanos se dedican a dar “cranque” para que crezca la violencia en Venezuela.

El auto proclamado dirigente opositor José Antonio Colina, a quien se le tiene por Teniente (Retirado) de las Fuerzas Armadas venezolanas, comentó ayer mismo para una estación de Univisión Radio un artículo de Antonio María Delgado (simple eco de los criterios de los golpistas Roger Noriega y Otto Reich) en El Nuevo Herald, titulado “Coroneles venezolanos se insubordinan en Valencia”. En su comentario Colina aseguró, sin citar fuentes, que le habían dicho que una “rebelión” militar estaría a punto de expandirse por todo el país. Solo para levantar el caído entusiasmo e invitar nuevamente a la violencia.  

Además de él, otros venezolanos como Roger Vivas en la estación radial La Poderosa, y Rafael Poleo donde quiera que le den una oportunidad, incitan desde fuera del agua al aumento de la confrontación en Venezuela.

Muy activo se ha mostrado también el contrarrevolucionario venezolano de origen cubano Robert Alonso (no “Roberto”, porque desea parecer más norteamericano), hermano de la actriz María Conchita Alonso, en cuya hacienda se reunieron un día los paramilitares colombianos que planeaban atentar contra vida del Presidente Hugo Chávez. Robert Alonso actúa en Miami como representante de un llamado Movimiento por la Recuperación de Venezuela y protagonizó recientemente un altercado en la Sala de Sesiones del Concejo del Doral, desde la que se daba un irracional “ultimátum” a las Fuerzas Armadas Bolivarianas. En medio del acto injerencista, los promotores acusaron a otro de los presentes de ser “chavista” y se produjo una bronca que mereció la presencia de la policía.

Como decía, y tuvo que reconocer hasta José Hernández, secretario adjunto en Miami de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), según el mismo El Nuevo Herald, el tema de Venezuela está siendo manipulado para hacer politiquería local.

La Revolución Bolivariana todavía es joven y por eso se ensañan con ella. La Revolución Cubana ha madurado y tiene sólidas instituciones que le permiten centrarse en el desarrollo económico y el perfeccionamiento del país. En los años 60 Cuba también tuvo que enfrentar una contrarrevolución armada y violenta, la cual fue rotundamente derrotada. Actualmente la llamada oposición no es más que un grupo de personas pagadas desde el exterior, que como mismo han reconocido diplomáticos norteamericanos destacados en Cuba en sus comunicaciones privadas al Departamento de Estado, no tienen ninguna influencia, ni siquiera en su entorno inmediato, a nivel de edificio, de cuadra o de barrio.

Por eso es tan grande la frustración en Miami. Por eso Ninoska Lucrecia Pérez Castellón, vocera en Radio Mambí de lo peor de la derecha cubanoamericana, se relame de gozo con los ultrajes a la bandera cubana por grupos extremistas en Venezuela, y comparte las amenazas a trabajadores y deportistas cubanos en ese país.

Si la contrarrevolución cubana en Miami ha llegado a disfrutar de la deshonra de los símbolos históricos de la nación y a justificar el derramamiento de la sangre de sus hijos, entonces puede darse por sepultada (que ya lo estaba) para el futuro de Cuba.

@edmundogarcia65