sábado, 11 de enero de 2014

LA CONNOTACIÓN DE LOS TÉRMINOS POLÍTICOS

Por Manuel E. Yepe

La propaganda corporativa para promover la hegemonía y la dominación del capitalismo tiene como una de sus armas más sistemáticas la manipulación de los términos del lenguaje político y económico en la información.

No más de diez megacorporaciones poseen y controlan los grandes medios de información de Estados Unidos, además del negocio del entretenimiento y la cultura de masas. Abarcan el mundo editorial, el de la música, el cine, la producción y distribución de los programas de televisión, las salas de teatro, la Internet y los complejos recreativos tipo Disney World, no sólo en su país sino similarmente en buena parte del hemisferio occidental, Europa y el resto del mundo.

Con este vasto emporio propagandístico bajo su control, a la élite del poder, que constituye el verdadero súper gobierno de los Estados Unidos, le resulta factible imponer modas y maneras a la información y la publicidad, a escala global.

Así, han logrado identificar con características propias de su ordenamiento político, económico y social términos como democracia, libertad, derechos humanos y tantos otros cuando justamente es en la esencia del orden capitalista donde está la raíz de las violaciones contra la democracia, la libertad y los derechos humanos.

 Incluso llegan a asumir la posición de árbitro y custodio de estos términos, reservándose la facultad de calificar, respecto a ellos, a cualquier ordenamiento ajeno y así censurar a los que difieran del modelo que conviene a su política exterior hegemónica.

Mediante la reiteración mediática de ciertos calificativos, acuñan términos peyorativos como tiranos, dictadores, terroristas y extremistas para aplicarlos contra dirigentes políticos inconvenientes, hostiles a la hegemonía estadounidense.

Fijan de esa forma calificativos destinados a alojarse en el subconsciente de los ciudadanos ahorrándose con ello, para sus ataques, los razonamientos. Con una sola palabra transmiten la carga de injurias que han acumulado en ella a base de cantinela reiterativa en los medios. Tal ha sido el caso del término comunista, intensificado como grave insulto a partir de la guerra fría.

Recuerdo una  tonada colombiana que se popularizó por todo el continente americano en los años 60 del pasado siglo que decía: “si las cosas de Fidel son cosas de comunista, que me pongan en la lista, que estoy de acuerdo con él”.

Antes del triunfo de la revolución en Cuba los medios habían dotado al término “comunismo” de tan desdeñosa connotación que en una publicación clandestina contraria a la dictadura de Batista, algún revolucionario, con evidente ingenuidad, escribió en cierta ocasión: “…Nos acusan de ser comunistas y los verdaderos comunistas son ellos: los batistianos y los yanquis”.

En contraposición, hay términos prácticamente excluidos del lenguaje que manipula la gran prensa corporativa al referirse a las motivaciones de los movimientos populares. Sobresalen por su ausencia los que se identifican con aspiraciones nacionales como autodeterminación y soberanía, así como otros que reflejan aspiraciones sociales populares como lucha de clases, igualdad, insurrección, revolución y rebeldía, entre otras.

Cuando se habla de derechos humanos, limitan el término a los derechos civiles e ignoran los derechos sociales, tan humanos como aquellos: laborales, económicos, alimentarios, educativos, de género, a la salud…pero menos susceptibles de manipulación demagógica sin ofrecer avances reales a los ciudadanos.

 Se hace el juego al monopolio de la información hacia el que se orienta la superpotencia cuando se acepta y repite el contenido y la extensión de ciertos términos de los que los medios corporativos se han apropiado o pretenden hacerlo, tales son los casos de sociedad civil, desarrollo humano y otros a los que a los pueblos correspondería dar una más amplia y lógica utilización en beneficio de sus causas y no cederlos para su uso y abuso por los poderes fácticos.

Para los medios corporativos estadounidenses y los que reproducen sus mensajes, los gobiernos de países que no aceptan su absoluta hegemonía son “regímenes” y, al calificarlos así, se ahorran una serie de improperios que le han ido endilgando sistemáticamente a ese término a lo largo de muchos años. De ahí que jamás se lea o se oiga hablar en la corriente mediática principal del régimen de Washington o se califique así al gobierno de alguno de los aliados de Estados Unidos.

Otra manipulación muy evidente de los términos con fines propagandísticos es la que califica de exiliado a todo inmigrante de un país incómodo para Washington y, en cambio, jamás se aplica ese vocablo a los que emigran de los demás países o a ciudadanos estadounidenses obligados a emigrar por motivos de persecución policial cuyo número, por cierto, crece cada vez más en todo el mundo.

La Habana, Enero 11 de 2014

LA REACCIÓN ECOLOGICA

Jorge Gómez Barata

Entre las expresiones de la conciencia social contemporánea figura el pensamiento ecológico. Como cualquier otra expresión ideológica el ambientalismo promueve actitudes avanzadas, aunque también conservadoras, incluso reaccionarias.

Como fenómeno social, las actitudes ecológicas son resultado de las preocupaciones por la calidad de la vida surgidas en los países europeos desarrollados, en los cuales la socialdemocracia, desde el gobierno, promovió modelos socialistas, llamados “estados de bienestar” donde se desplegaron procesos políticos que permitieron alcanzar ciertos rangos de justicia distributiva, promoción del bienestar y altos niveles culturales, incluyendo la cultura política.

Lo que comenzó como una sofisticada preocupación por la salud de las personas, la calidad del aire, el agua y los alimentos, derivó hacía la promoción de actitudes respetuosas y compasivas respecto a otras especies vivas y la preservación del entorno frente al inevitable impacto de la urbanización, la industrialización, el desarrollo agrícola y otras expresiones del progreso. De ese modo conceptos como “biosfera”, “biodiversidad”, equilibrio ecológico; enriquecieron la cultura popular.

Por su pertinencia esas ideas se popularizaron, nutrieron el arsenal conceptual de los movimientos progresistas y se incorporaron a la agenda internacional, principalmente a los trabajos de la ONU, propagándose por todo el mundo, impactando incluso en regiones subdesarrolladas donde tales preocupaciones son importantes aunque menos urgentes.

Inevitablemente ciertas manifestaciones de la mentalidad ecológica chocan con el hecho de que el progreso civilizatorio, principalmente la actividad económica, se realiza mediante la transformación de la naturaleza. Esos procesos se incrementaron notablemente con el advenimiento de la Revolución Industrial, el crecimiento de la población y las sociedades de consumo.

A ello se suma que miles de millones de personas del Tercer Mundo se integran a los circuitos de consumo y acceden al confort, para lo cual es preciso acelerar el crecimiento económico. Debido a los peligros que ello entraña para el medio ambiente, surgió el concepto de “desarrollo sostenible” que trata de armonizar las necesidades del progreso con una actitud cuidadosa ante la naturaleza, lo cual es legítimo aunque debe ser precisado en cada caso.

Entre las paradojas de esos complejos procesos, figuran los recurrentes reportes de pequeñas, empobrecidas e ingenuas comunidades originarias latinoamericanas que, víctimas de diversas formas de manipulación, alegando presuntas preocupaciones medioambientales son movilizadas para protestar contra la construcción de carreteras, represas, hidroeléctricas, líneas eléctricas, prospección petrolera e incluso contra eventos deportivos.

Algunos gobiernos, como el de Bolivia, el que más ha hecho por sus comunidades originarias, son blancos de tales maniobras. Hoy se sabe que una actitud considerada hacía el medio natural es compatible con el desarrollo pero que sin transformar la naturaleza el desarrollo es imposible. El primitivismo, la pobreza y el atraso dañan más a la naturaleza que el progreso. Allá nos vemos.

La Habana, 11 de enero de 2014

Protestas en EE.UU. contra Guantánamo, "una mancha en la reputación del país"

RT - 11 ene 2014 | 16:43 GMT

Reuters

Miles de activistas de los derechos humanos planean tomar las calles de Washington y otras ciudades de EE.UU. este sábado en el duodécimo aniversario de la apertura de la polémica cárcel en Guantánamo.

De los 779 reclusos que pasaron por el recinto de Guantánamo en estos 12 años solo siete han sido juzgados y sentenciados. Hoy en día en la prisión permanecen 155 reos a los que en su mayoría, ni siquiera se les han presentado cargos. Se reconoció formalmente que 77 de ellos ya deberían de haber sido liberados.

El fin de las protestas programadas para este sábado es demandar de la administración del presidente Barack Obama que acelere las liberaciones y exigir el cierre completo del centro, tal y como se comprometió a hacer en la campaña preelectoral de su primer mandato el dirigente, una promesa que aún no ha cumplido. Esta efeméride ha tenido, además, una repercusión internacional.
 
"A pesar de las reiteradas promesas por parte de las autoridades estadounidenses de cerrar el sitio, este sigue operando un año más. EE.UU. se comprometió a garantizar los derechos humanos fundamentales en su lucha contra el terrorismo, incluido el derecho a un juicio justo, y a prohibir detenciones arbitrarias. El fracaso continúo en el cumplimiento de este compromiso es algo que el propio presidente Obama describió como una mancha en la reputación del país. Todos los detenidos deben ser procesados sin demora, de conformidad con las normas internacionales judiciales, o puestos en libertad", insistió el viernes Janez Lenarčič, el máximo responsable de derechos humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, a través de un comunicado oficial.

Pero aparte de las razones humanitarias, existen también otros motivos más prosaicos para poner fin a la existencia de Guantánamo. Según la cofundadora del movimiento defensor de los derechos humanos Code Pink: Women for Peace, Medea Benjamin, el centro penitenciario cuesta demasiado a los contribuyentes estadounidenses. "Lo que está gastando EE.UU. con cada prisionero de Guantánamo es ridículo. Son millones de dólares anuales por cada uno. Podría ahorrar mucho dinero liberando a los inocentes y trasladando a los demás a cárceles en territorio estadounidense", insistió.

Fallece expremier de Israel Ariel Sharon (+ Video)

Publicado en Cubadebate el 11 enero 2014
El ex primer ministro de Israel, Ariel Sharon, falleció este sábado a la edad de 85 años, en un hospital de Tel Aviv (capital) tras pasar más de siete años en coma intensivo y conectado a un respirador artificial.

Reconocido en su país como uno de los más inclementes, violentos y radicales militares, Sharon pasó a la historia como un polémico personaje que para algunos es un héroe nacional y para otros un asesino despiadado.

Sharon, que fue jefe de Gobierno entre 2001 y 2006, llevaba desde este último año en coma y su salud había empeorado en las últimas semanas.

El pasado 9 de enero, el Hospital Tel Hashomer, en el que permanecía recluido Sharon, indicó un “Nuevo, dramático y significativo empeoramiento”. “Su estado ha pasado de crítico a terminal”, agregó la institución sanitaria en esa oportunidad.

Veterano de todas las guerras importantes, desde la Guerra de 1948 hasta la Guerra de Yom Kipur, en 1973, Sharon fue considerado como el “mejor” comandante de campo en la reciente historia israelí y popularmente conocido como “El rey de Israel” y “El león de Dios” por sus logros estratégicos.

En 1982, Sharon, al frente del Ministerio de Defensa, dirigió la ocupación del Líbano. Durante la guerra libanesa-israelí se produjo la matanza en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, realizada por las fuerzas falangistas libanesas, aliadas de Israel.

La comisión israelí que investigó la tragedia consideró que Ariel Sharon “faltó a sus obligaciones”, por lo que recomendó su dimisión o cese como ministro de Defensa.

En enero de 2006 Sharon sufrió un derrame cerebral mientras ejercía su cargo y desde entonces permanecía conectado a equipos de sustento artificial a petición de sus hijos, que no perdían la esperanza de que el estado de salud de su padre podría mejorarse.

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(Con información de Aporrea)

Los “sin hogar” en Miami

Cubasí.cu -  Nicanor León Cotayo  -  Sábado, 11 Enero 2014 07:40

Un par de desamparados se refugian en la puerta de un edificio abandonado en el centro de la ciudad de Homestead Patrick Farrell/The Miami Herald

Cunde el pánico entre cientos de mendigos que hasta el presente se han alojado en aceras, parques y bajo puentes de Miami.

Hace más de 15 años logró imponerse allí el “Acuerdo Pottinger”, que amplió beneficios  a personas sin hogar (homeless).

Teóricamente habría mayor tolerancia para que esos indigentes levantaran chozas como viviendas y cocinaran alimentos en parques de la ciudad.

Sin embargo, este jueves las autoridades de Miami votaron unánimemente por echar abajo esa política y adoptar una nueva con la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Esto equivale a decir, en primer lugar, que la policía puede reprimir aún con más violencia cualquier mínimo desliz que cometan los indigentes.

¿Pretexto? Que las circunstancias han cambiado en esa área y en estos momentos su población ha crecido, existen nuevos restaurantes y lugares de recreación.

Por lo tanto, alegan, hoy su larga caravana sus mendigos es una “molestia constante” para los clientes y vecinos de las cercanías.

ACLU desaprobó el argumento recordando que, aún con esas transformaciones, nada ha cambiado para esos condenados de la Tierra.

No obstante, el jueves en el ayuntamiento de la ciudad, reportó la prensa local, sus dirigentes se felicitaron “a sí mismo” y a los abogados que ayudaron a concretar el acuerdo.

Todavía flotaba un suceso como este cuando un organismo internacional reveló que Washington pretende invertir un millón de millones de dólares para fortalecer aún más su poderoso arsenal nuclear.

Se trata del Centro de Estudios sobre la No Proliferación (CNS por su sigla en inglés), cuyo informe subraya que el gasto se haría  durante las próximas tres décadas.

Esto, a pesar de su crisis económica, del enorme y creciente déficit público y de no existir su viejo pretexto, la Unión Soviética.

¿Motivo de fondo? El chantaje nuclear como parte muy relevante de  las estratagemas que esgrime Washington para alargar la existencia de su rasguñada hegemonía planetaria.

¿Qué ofrece su sistema? Lo escenifica Miami, donde sus increíbles pordioseros  ignoran que su gobierno ensaya invertir un millón de millones de dólares en bombas y ojivas nucleares.

El FBI, la NSA y la revelación de un viejo secreto

Amy Goodman y Denis Moynihan

Democracy Now - 10 de enero de 2014

Esta semana, surgió nueva información acerca del robo y la filtración a la prensa de documentos clasificados del Gobierno de Estados Unidos que revelaron un amplio programa de vigilancia ultra secreto del Gobierno. No, la noticia no está relacionada con Edward Snowden y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), sino con un grupo de activistas opositores a la guerra de Vietnam que cometieron uno de los robos más audaces de secretos del Gobierno en la historia de Estados Unidos, lograron evitar ser capturados y permanecieron en el anonimato durante cuarenta años. Entre ellos había dos profesores universitarios, una maestra de guardería y un taxista.

El grupo de siete hombres y una mujer, que se oponía enérgicamente a la Guerra de Vietnam, estaba seguro de que el FBI, bajo el mando de J. Edgar Hoover, estaba espiando a ciudadanos y reprimiendo activamente a los opositores. Para demostrarlo, irrumpieron en la oficina de campo delFBI en el barrio Media de Filadelfia, Pensilvania, el 8 de marzo de 1971 y robaron todos los archivos que había allí. Lo que encontraron, y enviaron por correo a la prensa, dejó al descubierto el programa de contrainteligencia del FBI, denominado COINTELPRO. El programa de espionaje consistía en una práctica de alcance mundial, clandestina e inconstitucional, de vigilancia, infiltración e intimidación de grupos de oposición que participaban en los movimientos de protesta y abogaban por el cambio social. El valiente robo no violento de este grupo de ladrones-activistas sacudió por completo al FBI, la CIA y a otras agencias de inteligencia. Su acto motivó investigaciones por parte del Congreso, un mayor control y la aprobación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. Estos ladrones-activistas, la mayoría de los cuales recién ha salido a la luz pública esta semana, tras revelar sus identidades por primera vez, no solo tienen una historia fantástica que contar acerca del pasado, sino que además su historia proporciona una perspectiva crítica e informada acerca de Snowden, la NSA y el espionaje del Gobierno en la actualidad.

John Raines me dijo: “Decidimos que era hora de llamar la atención pública acerca de la vigilancia y la intimidación del Gobierno y el derecho de los ciudadanos a oponerse abiertamente. Creo que el combustible de la democracia es el derecho a oponerse, a disentir, debido a que donde hay poder y privilegios, el poder y los privilegios procuran eliminar del discurso público, en la medida de lo posible, todo lo que quieren. Eso hace que el derecho de los ciudadanos a disentir sea la última línea en la defensa de la libertad”. Raines era profesor de religión en la Universidad de Temple cuando él, su esposa, Bonnie, y los otros miembros del grupo que irrumpió en la oficina del FBI formaron lo que denominaron “Comisión de Ciudadanos para Investigar al FBI”. Como John y Bonnie Raines tenían tres hijos menores de diez años al momento del robo, les pregunté cómo fue que decidieron participar en una acto que les podría haber significado pasar años en prisión. John Raines respondió: “Como sociedad, a menudo pedimos a madres y padres que asuman actividades sumamente peligrosas como parte de su trabajo. Se lo pedimos a todos los policías, se lo pedimos a todas las personas que trabajan en el departamento de bomberos. Se lo pedimos a las madres y los padres que, como miembros del Ejército y de la Armada, son enviados a otros países para defender nuestras libertades. Le pedimos con frecuencia a la gente que realice trabajos que ponen en riesgo a sus familias. Ahora estamos de nuevo analizando al año 1971, cuando nadie en Washington iba a hacer lo necesario para revelar lo que J. Edgar Hoover estaba haciendo en el FBI. Éramos la última línea de la defensa. De modo que, como ciudadanos, tomamos la iniciativa e hicimos lo que debíamos hacer porque nadie en Washington lo iba a hacer”.

Bajo la dirección de Bill Davidon, un profesor de física de la Universidad de Haverford, el grupo se reunió y planificó meticulosamente la acción. La mayoría de las reuniones se llevaron a cabo en el ático de John y Bonnie Raines. Bonnie se hizo pasar por una estudiante universitaria que estaba escribiendo un trabajo acerca de las oportunidades laborales para las mujeres en el FBI, y logró echar un vistazo por dentro a la oficina de campo de Media. Keith Forsyth, el taxista, realizó un curso de cerrajería por correspondencia y fabricó sus propias herramientas para no levantar sospechas de las autoridades. Eligieron la noche del 8 de marzo de 1971 porque la atención internacional estaba puesta en la pelea de boxeo de peso pesado entre Mohamed Ali y Joe Frazier. Keith Forsyth dijo por qué esto fue importante: “Hicimos muchas cosas para tratar de evitar que nos atraparan y esta fue una de ellas. Quien lo haya sugerido, no tengo idea de quién fue, pensó que funcionaría como distracción, no solo para la policía, sino para el público en general”.

Entraron a la oficina, robaron los archivos y se los llevaron a una granja a una hora de Filadelfia. Revisaron los documentos y quedaron estupefactos por lo que leyeron. Un memorando detallaba las conclusiones de una conferencia del FBI sobre la Nueva Izquierda que pronosticaba que si el FBI aumentaba los interrogatorios de activistas, eso “incrementaría la paranoia endémica en esos círculos y serviría para enviar el mensaje de que hay un agente del FBI detrás de cada buzón”. Esto encontró eco en una periodista que recibió los documentos filtrados, Betty Medsger, del Washington Post. El fiscal general durante el Gobierno del Presidente Richard Nixon, John Mitchell, intentó que el Post censurara los artículos de Medsger.

Betty Medsger me contó: “Debo señalar dos cosas: primero, que fue la primera vez que un periodista recibía documentos secretos del Gobierno de una fuente externa que los había robado. De modo que eso planteó una serie de consideraciones con respecto a qué hacer con los documentos. Pero fue una decisión muy difícil para Katharine Graham, la editora responsable del Washington Post, que, hasta ese momento, nunca se había encontrado con algo similar, porque fue la primera vez que se vio enfrentada a un pedido del Gobierno de Nixon de no publicar un artículo. Y ella no quería publicarlo. Y el asesor interno y los abogados tampoco querían publicarlo, pero dos directores del diario se dieron cuenta desde un comienzo de que era un tema muy importante y lo promovieron. Se trata de Ben Bradlee y Ben Bagdikian. Mientras tanto, yo estaba allí, escribiendo inocentemente mi artículo, una simple periodista de Filadelfia, y no supe hasta las seis de la tarde que estaban considerando no publicarlo”. El periódico se imprimió y se hizo historia. En aquel entonces, Medsger desconocía la identidad de los activistas. Esta semana publicó un libro titulado The Burglary: The Discovery of J. Edgar Hoover’s Secret FBI (El robo: el descubrimiento del FBI secreto de J. Edgar Hoover), en el que menciona el nombre de la mayoría de los activistas-ladrones, con su consentimiento. También se produjo un documental sobre el caso, titulado “1971”, que se estrenará próximamente.

En respuesta a las revelaciones del libro, el portavoz del FBI, Michael Kortan, sostuvo: “Varios acontecimientos de esa época, entre ellos el robo, contribuyeron a que se cambiara el modo en que el FBI identificaba y trataba las amenazas a la seguridad nacional, lo que dio pie a la reforma de las políticas y prácticas de inteligencia del FBI, entre ellas, la creación de directrices de investigación por parte del Departamento de Justicia”.

Si aplicáramos el criterio de Michael Kortan sobre el robo de documentos de 1971 a las revelaciones de Edward Snowden acerca de la NSA, el Presidente Barack Obama debería abandonar los cargos en su contra y recibirlo de regreso en Estados Unidos, con un agradecimiento. Esperemos que Snowden no tenga que esperar 43 años.


© 2014 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

BBC vs Cuba: La extraña crónica de una revolución inventada

Iroel Sánchez

La Razones de Cuba - 11 enero 2014

En abril de 2004 coincidí con Evo Morales en un evento internacional en Europa. Evo no era aún el presidente de Bolivia, aunque sí un relevante dirigente sindical y muchos lo avizoraban como el próximo jefe de estado en ese país por el respaldo que tenía ya entre millones de bolivianos, cosa que demostró poco después al ganar la elecciones de finales del 2005. A pesar de la insistencia de los organizadores de aquel evento en que Evo era un importante líder revolucionario y que tal vez ganara las próximas elecciones en el país andino, no lograron que algún medio de comunicación más o menos importante entrevistara al hoy presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, quien se ha convertido en una figura política de escala universal.

Desde la Gaceta del Rhin de Marx y Engels hasta el uso de Internet por los zapatistas, pasando por Patria y Radio Rebelde en Cuba, los revolucionarios siempre han tenido que inventarse sus medios de comunicación porque las corporaciones informativas, lejos de promoverlos, se han dedicado a demonizarlos. Pero eso, al parecer, está cambiando.

El 15 de abril de 2009 el entonces Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, Jonathan Farrar, enviaba un cable a Washington en que descalificaba a la llamada disidencia construida en Cuba por Estados Unidos con una larga lista de insuficiencias y hacía una nueva apuesta. El 16 de diciembre de 2010, al reproducir el documento como parte de las filtraciones de Wikileaks, el diario español El País titulaba: “Cable en el que EE UU apuesta por la disidencia juvenil” y el bajante rezaba: “EE UU prefiere la rebeldía de los jóvenes cubanos frente a la disidencia tradicional”.

En su mensaje, Farrar describía la nueva apuesta: “jóvenes blogueros, músicos y artistas plásticos que no pertenecen a organizaciones de disidentes y adoptan mucho mejor, posiciones “rebeldes” de gran impacto y atractivo popular. Sin embargo, estos individuos están aun fuertemente controlados por el gobierno cubano, evitan la etiqueta de “disidente” y no parece que aspiren a un papel de liderazgo”.

Pues este primero de enero de 2014, el portal en español de la poderosa corporación británica BBC nos presentaba la criatura concebida por inseminación artificial bajo el título “Los nuevos revolucionarios cubanos“, haciendo un paralelo entre la nueva apuesta y nada menos que Fidel Castro y el Che Guevara.

Tan abundante de líderes juveniles “rebeldes” anda la revolución de la BBC que su parto es con fórceps, y  el bebé, una especie de Frankenstein británico-estadounidense al que se le ven las costuras, ha nacido dañado. En el cable firmado por Farrar se decía: “Creemos que es la nueva generación de ‘disidentes no tradicionales’ como Yoani Sánchez, la que podría tener un mayor impacto de largo plazo en la Cuba de la era post Castro” pero esa señora se ha gastado de tanto viajar y recibir premios y la BBC no la menciona. Para la corporación británica, entre los émulos de Fidel y el Ché están dos creaciones Made in USA como Antonio Rodiles y Eliecer Ávila, este último lanzado en su momento a la fama por el corresponsal en Cuba de BBC.

Recordemos que, según describió Farrar, se necesitan “músicos y artistas plásticos que no pertenecen a organizaciones de disidentes” y la BBC le cuelga torpemente en su reportaje a las dos estrellas nacientes de su nueva revolución tres acompañantes, de los cuales uno -productor musical con vocación de empresario- ha protagonizado algunos enfrentamientos con instituciones culturales cubanas.

Los otros dos son una realizadora de la Televisión Cubana que -según su página en Facebook- ha proyectado su obra en un espacio de tanta rebeldía como el exclusivo bar Delirio Habanero del Teatro Nacional -ubicado en plena Plaza de la Revolución-, y un rapero. El segundo agradeció recientemente al Instituto Cubano de la Música y la institucional Agencia Cubana de Rap -a la que pertenece- el apoyo para celebrar  un Festival de ese género en una carpa de circo estatal que el “gran impacto y atractivo popular” dejaron vacía en tres cuartos de su capacidad; un reportaje relata que la cantidad de “rebeldes” allí era tal que el Festival ”resaltó más por la tranquilidad con la que transcurrió que por la afluencia de público”.

Como escribió Nicolás Guillén, “todo mezclado”, la farsa y la obra. En BBC no tuvieron una coma para el II Congreso de la Asociación de Jóvenes Creadores “Hermanos Saíz” que no se caracterizó precisamente por la complacencia, pero sí pueden intentar buscar acompañamiento a un par de empleados de Washington que gozan de todo el espacio mediático -respaldado por cincuenta millones de dólares anuales del presupuesto federal norteamericano- para obedecer las órdenes de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana diciendo lo mismo que Barack Obama y John Kerry sobre Cuba. Interesante objetividad la de este periodismo que censura la rebeldía anticapitalista y promueve la obediencia al amo del mundo.

“Su atrevimiento, en un país donde disentir puede ser penado incluso con cárcel es un signo de que los tiempos están cambiando”, dicen en BBC y no nos hablan de Mumia Abu Jamal y Leonard Peltier que llevan decenios en prisión, de la monstruosa nueva Ley de seguridad ciudadana española que multa con cientos de miles de euros las expresiones de disenso, ni de las leyes estadounidenses que describen conductas como las de Rodiles y Ávila:

Título 18 del Código de EE.UU., “Delitos y Procedimiento Penal”, Sección 951. Describe la figura de “Agente al Servicio de un Gobierno Extranjero”:

“individuo que actúa dentro del territorio estadounidense bajo la dirección o el control de un gobierno o funcionario extranjero”.

Ley para el Registro de Agentes Extranjeros, Título 22 del Código de EE.UU.:

Sanciones de privación de libertad de hasta 5 años y multa de hasta 10 mil dólares a cualquier persona que dentro de EE.UU. solicite, coleccione, sufrague u ofrezca contribuciones.

Lejos de ser juzgados y encarcelados, la pareja revolucionaria de la BBC va de país en país recibiendo instrucciones y dinero, algo para lo que no hace falta ser muy atrevido cuando se cuenta con el apoyo de los que controlan el planeta. Y  lo que está cambiando -para mal- es la profesionalidad de quienes trabajan al servicio de esa empresa mediática, capaces de convertir en “disenso” lo que hasta El Nuevo Herald revela son “millones para entrenar a líderes emergentes de los sectores no gubernamentales de Cuba”. Triste que la BBC, que en algún momento de sus más de noventa años de vida fuera prestigioso medio público, haya derivado en instrumento de la guerra sicológica contra esta Isla y se coloque en el tema cubano a la derecha de una de las publicaciones emblemáticas del anticastrismo miamense.

EE.UU. diseña y BBC cumple; “uno mandando y otro mandado”, diría el poeta. He estado buscando desde la Revolución Francesa para acá y no he encontrado la primera revolución anunciada anticipadamente por un medio corporativo y cuyos protagonistas fueran comparados, antes de tomar el poder, con grandes figuras de la historia.

¿Será que en una especie de Realismo socialista a la inversa a la maquinaria a la que pertenece BBC sólo le interesan los jóvenes cubanos para utilizarlos con una intencionalidad política adversa a la Revolución? Jamás un gran medio de comunicación ha entrevistado a uno de los muchos y talentosos jóvenes artistas, deportistas, científicos e intelectuales cubanos si no cree que le sirve para eso, y a veces se han llevado feos chascos, como le pasó a CNN al intentar manipular al grupo Buena Fé. La norma -para todas las edades- es silenciar cualquier visión que no cumpla con el estereotipo que ellos mismos han impuesto.

“En un medio público como BBC es mucho más fácil, hay una línea editorial menos rígida que te permite trabajar con más libertad”, decía un corresponsal de BBC en Cuba en una reciente entrevista. ¿Qué libertad? ¿La de fabricarse una revolución con el único asidero de las aspiraciones estadounidenses?

BBC, como EE.UU., quiere una “revolución” que regrese a Cuba al capitalismo y si la realidad no se la ofrece, se la inventa con la técnica de la profecía autocumplida y de paso se asigna el papel de la Radio Rebelde con la antena en una montaña… de dólares.

Pero como ha dicho el intelectual cubano Esteban Morales “para ser revolucionario hay que ser anticapitalista“, como Evo, que por eso mismo jamás tuvo promotores en la BBC, ni en ningún otro medio similar.

(Publicado en CubAhora)