viernes, 22 de noviembre de 2013

Presidente Maduro recibió al cantante mexicano Juan Gabriel en el Palacio de Miraflores

AVN 22/11/2013 22:05


Caracas , 22 Nov. AVN.- La noche de este viernes, el presidente de la República, Nicolás Maduro, recibió al cantante mexicano Juan Gabriel en el Palacio de Miraflores, Caracas.

En los jardines del Palacio de Gobierno, con su traje de charro y acompañado de su mariachis, el mexicano cantó "Las Mañanitas" al Jefe de Estado, que este sábado cumple 51 años de edad. Seguidamente, sonó el Alma Llanera y Se Me Olvidó Otra Vez.

El Mandatario Nacional agradeció la visita del cantante e informó que este domingo a las 6:00 de la tarde, el compositor ofrecerá un concierto gratis en la ciudad de Caracas.

"Decir México es decir Venezuela, somos un solo pueblo al final, la América Latina con sus cantos, con sus sentimientos y siempre pensando en estar juntos, unidos, queriéndonos. Le doy las gracias a nombre de toda la familia, los compañeros de trabajo", expresó Maduro en una transmisión de Venezolana de Televisión.

Juan Gabriel, reconocido por sus interpretaciones de baladas, rancheras y música regional mexicana, agradeció el recibimiento y expuso: "Muchas gracias por darme la oportunidad de venir. ¡Muchas gracias!".

Juan Gabriel está en el país como parte de su tour Gracias por cantar mis canciones 2013. Este sábado está previsto su concierto en Caracas.

Por qué los estadounidenses odian a su Gobierno

RT -  23 nov 2013 | 0:35 GMT

Corbis

En EE.UU. se registra una mayor y deprimente tendencia: la disminución del prestigio del Gobierno federal. ¿A qué se debe?

Paul Volcker, expresidente de la Reserva Federal, ha estado diciendo durante años que la mayoría de los estadounidenses creen que su Gobierno ya no puede actuar con eficacia y que su erosión de la competencia, y por lo tanto la confianza, es un problema profundo.

"El servicio federal está sufriendo su peor crisis desde su fundación en los primeros momentos de la república", según escribe el erudito Paul Light en su libro 'A Government Ill Executed'.

"Durante la última década, el Gobierno federal ha tenido varios retos importantes: Irak, Afganistán, un nuevo sistema de seguridad nacional, el hucarán Katrina y la reforma Obamacare. En casi todos los casos, su desempeño ha estado plagado de mala gestión, sobrecostos enormes y largas demoras. Esto no siempre fue así. En los años 40, 50 y 60, las agencias federales a menudo eran austeras, bien dirigidas y sorprendentemente eficaces", dice el escritor Fared Zakaria en su blog en 'The Washington Post'.

De acuerdo con Zakaria, algunas agencias federales todavía mantienen un alto nivel de rendimiento, incluyendo la Nasa, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el Sistema de la Reserva Federal y el brazo de investigación del Pentágono, DARPA. "Pero ahora son islas en un mar de mediocridad", señala.

"Esta tendencia tiene razones en parte culturales e históricas. Los estadounidenses siempre han sospechado de su Gobierno. Ahora los jóvenes con talento no sueñan con convertirse en grandes burócratas", dice Zakaria.

Según el escritor, por un lado muchas personas creen que su papel en Washington es atacar, denigrar y cortar los fondos del Gobierno. Este ataque implacable erosiona la confianza del público y priva a las agencias federales de cualquier meta y ambición. Los continuos recortes presupuestarios han limitado la capacidad del Gobierno para asumir nuevos retos. No hay ningún intento de pensamiento y planificación ambiciosa.

Por otro lado, las agendas y las "listas de deseos" de los políticos han superado un enfoque en la excelencia. El Gobierno federal se ha convertido en un vertedero de todo tipo de objetivos, como las necesidades de personal, normas de contratación pública y las estructuras organizativas. El auge de los sindicatos del sector público ha hecho a la fuerza laboral menos flexible y menos sensible.

"¿Por qué no poner en marcha un esfuerzo bipartidista para una racionalización completa del Gobierno federal?", pregunta Zakaria, señalando que la atención debe centrarse "en la mejora de la estructura administrativa, la creación de formas más fáciles para las personas con talento para entrar en el Gobierno, y proporcionar los incentivos para que las burocracias trabajen con eficacia".

"Creen que si el Gobierno trabaja muy bien vamos a exigirle más. En cambio, ellos simplemente quieren 'matar de hambre a la bestia' ('starve the beast', estrategia conservadora en la que se recorta el alimento al Estado, es decir, los impuestos, lo que lleva a recortar el gasto público). Pero una gran parte de lo que el Gobierno está haciendo mal no puede ser subcontratado, privatizado o abolida. La Seguridad Nacional, después de todo, es el núcleo del Gobierno federal. Si se añaden contratos privados y subvenciones, en torno a unos 15 millones de personas están ejecutando leyes, mandatos y funciones del Gobierno federal. Tal vez ese número podría reducirse. Pero sin duda la tarea más urgente e importante es asegurarse de que están trabajando tan eficaz y eficientemente como sea posible", resume Fareed Zakaria.

ISRAEL: MAXIMALISMO ATOMICO

Jorge Gómez Barata

Es difícil saber por qué Francia se ha decantado a favor de Israel convirtiéndose en obstáculo para un acuerdo con Irán. ¿Será que a París le corresponde hacer el trabajo sucio para occidente y el papel del “policía malo”? o trata de recuperar protagonismo en el Medio Oriente.

En 1953, el presidente Eisenhower lanzó el programa “Átomos para la Paz” cuyo objetivo era propiciar a países aliados el acceso a la energía atómica, evitando los riesgos de la proliferación del arma nuclear. Sin embargo, debido a que esa tecnología es de doble propósito ─civil y militar─ surgió el peligro de que los reactores y el uranio entregado para fines civiles tuvieran otro destino. Tal vez Israel, secundado por Francia fue de los primeros en hacerlo. 

En la década de los años cincuenta, para asegurar la supervivencia de Israel, David Ben Gurión, quien por primera vez desempeñó el cargo de Primer Ministro, avanzó en la obtención del arma nuclear para lo cual, el Estado  hebreo disponía del capital humano y la experiencia: Albert Einstein, Robert Oppenheimer, así como la mayoría de los cerebros del Proyecto Manhattan eran judíos.

En esa misma época Francia comenzó a asistir a Israel en el desarrollo de su industria nuclear, principalmente en la planta electro nuclear de Dimona, cuyo atípico diseño preocupó a Kennedy que, en 1961, con un lenguaje perentorio, demandó a Israel la realización de inspecciones en la instalación. En 1963 el presidente reiteró la exigencia a Levi Eshkol pero no puedo avanzar más allá pues por aquellos días fue asesinado en Dallas.

Aunque actualmente las diferencias de enfoque entre Israel y los Estados Unidos son menos agudas que en épocas de Kennedy, en varios asuntos las diferencias entre Obama y Netanyahu son difíciles de ocultar. Así ha ocurrido con el tema de los asentamientos en Jerusalén y Cisjordania, el status de los territorios ocupados y más recientemente con la posibilidad de un arreglo con Irán que regule el programa nuclear persa, elimine las sanciones y desactive el peligroso conflicto.

Aunque Israel no ha hecho públicas y explicitas sus razones para oponerse a un acuerdo con Irán, es de suponer que se trata de una posición maximalista que tratará de anular todas las opciones de Irán, incluso las que son militarmente inofensivas.

El argumento de Netanyahu asume una lógica tan elemental como inaplicable. Según se sabe, en toda actividad industrial funciona una escala según la cual los primeros tramos son más costosos y difíciles que el crecimiento subsiguiente y de ahí extrae la conclusión de que quien dispone de facilidades para enriquecer uranio al 20 por ciento le será más fácil hacerlo al 90 por ciento. Otra exigencia israelí es que se detenga la construcción del reactor de agua pesada de Arak para limitar la obtención de plutonio.

El Tratado no Proliferación Nuclear no prohíbe ni limita el enriquecimiento de uranio ni la obtención de plutonio (un residuo de las electronucleares), sino que establece rigurosos controles y salvaguardas al proceso industrial, el almacenamiento y al destino final de ambos minerales. Además para fabricar bombas atómicas de uno u otro mineral, se requiere de una enorme diversidad de capacidades industriales muchas de las cuales Irán no posee.

El maximalismo israelí, secundado por Francia se levanta como un obstáculo que pretende no sólo impedir que Irán disponga de la bomba atómica, sino humillarlo imponiéndole condiciones que no se aplican a ningún otro  país. Es probable que esta vez Netanyahu haya picado demasiado alto y su posición no pueda ser acompañada por occidente.

Aunque es obvio que Estados Unidos no sacrificará a Israel, tampoco se puede esperar que Washington se conforme con hacer de su política exterior un rehén de Tel-Aviv. Allá nos vemos.

La Habana, 22 de noviembre de 2013

QUIÉN VOLÓ AL ACORAZADO MAINE EN LA HABANA

Por Manuel E. Yepe

Las fuerzas militares estadounidenses aprovecharon en los años finales del siglo XIX la coyuntura de una España agotada por la combatividad de las armas cubanas insurrectas y la decadencia global de su imperio, para desencadenar la primera guerra imperialista en la historia de los Estados Unidos.

Algunos estudiosos consideran que el objetivo geopolítico esencial de esa guerra era apoderarse  de las Filipinas, ya que Cuba no constituía una urgencia, dado que la isla, por su cercanía geográfica, caería inevitablemente “cual fruta madura” en sus manos, para unirla a otros territorios de la Unión que antes habían sido españoles.

Pero la voladura del acorazado USS Maine en la noche del 15 de febrero de 1898, en el puerto de La Habana, que dejó un saldo de 266 marineros muertos de una dotación total de 354 hombres,  hizo propicia la ocasión para acusar a Madrid del hecho y utilizarlo de pretexto para declararle la guerra a la Corona Española.

A solicitud de la representación consular estadounidense, el buque de guerra había arribado al puerto habanero el 24 de enero con la justificación de proteger a los estadounidenses residentes en la urbe y salvaguardar sus propiedades ante la grave situación que representaba el avance de las fuerzas independentistas sobre la capital de la isla y un previsible desenlace del conflicto interno favorable a los cubanos.

Inmediatamente, la gran prensa estadounidense exhibió todos sus músculos y toda su falta de escrúpulos para hacer responsable de la voladura del Maine a las autoridades coloniales españolas.

Toda la fuerza de los consorcios Hearst y Pulitzer, entre otros gigantes de la manipulación informativa, se ocuparon de crear una airada disposición de la población estadounidense para una guerra contra España. Eslóganes publicitarios profusamente manejados llamaban a la represalia recordando la agresión (Remember the Maine!).

Fueron muchas las versiones que circularon acerca de las causas de la explosión además de la que el gobierno y la prensa de Estados Unidos se ocupó de promover haciendo recaer la culpa en el gobierno español a fin de crear opinión pública y conciencia para la guerra que poco después le declaró a España.

No faltaron distorsiones tales como las que achacaban el hecho a los patriotas cubanos, pero tampoco escasearon aquellas que, desde el primer momento, advirtieron que el hecho tenía todas las características de una autoagresión de Estados Unidos.

A favor de esta última versión estaba el argumento de que prácticamente toda la oficialidad del acorazado estaba en tierra al momento de la explosión y por ello había muy pocas bajas mortales en ese nivel más alto de las autoridades del buque.

Como evidencias excluyentes de la responsabilidad de España y sus representantes en la colonia en los hechos, se ha pretendido demostrar la posibilidad de que se hubiera tratado de una explosión de origen accidental ocurrida en los depósitos de combustible del barco, donde también se guardaban municiones que explotaron con el eventual incendio.

Esta última versión tiende a exonerar a España del crimen sin hacer recaer sobre autoridades de Estados Unidos la culpa, pero no es ello consecuente con el historial norteamericano de manipulación de las justificaciones para sus agresiones que ha exhibido desde entonces y a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XXI.

En Hiroshima y Nagasaki, Pearl Harbor, el golfo de Tonkin, en Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, en el reciente caso de las armas químicas en Siria y reiteradamente en países de América Latina, el régimen de los Estados Unidos ha preferido falsear pretextos en vez de negociar soluciones pacíficas ante situaciones en las que considera viable imponer su poderío militar sin negociaciones.

El resultado de esta guerra hispana-cubana-norteamericana convirtió a EEUU en una potencia imperialista. Estados Unidos hizo realidad su objetivo de enfrentarse al tambaleante ejército español, derrotarlo y hacerse de los remanentes de su imperio colonial. Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaron a ser súbditos del naciente imperialismo de los Estados Unidos.

Se ha dicho que el hundimiento del Maine no creó las fuerzas emocionales que condujeron al surgimiento del imperialismo en los Estados Unidos sino que simplemente desató esas fuerzas que estaban presentes en esa nación.

La explosión y hundimiento del acorazado Maine frustró la victoria de los cubanos que, desde 1868, habían venido luchando y muriendo por la independencia de su patria, alcanzando un elevado desarrollo de su conciencia de nación soberana que 90 años más tarde se habría de hacer realidad a costa de una cuota adicional de sacrificios impuestos por aquel imperio que entonces apenas nacía.

La Habana, Noviembre 23 de 2013

Único sospechoso vivo de muerte de Kennedy chantajea a EE.UU

La Habana, 22 nov (PL) Él único sospechoso vivo del asesinato de John F. Kennedy, el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, chantajea al gobierno de Estados Unidos con su amenaza de decir todo lo que sabe, afirma hoy en un artículo el periódico Granma.

Ha confiado a alguien secretos que destaparía si lo procesan o asesinan, como insinuó su abogado, publicó el rotativo.

El artículo, titulado Operación 40: los sospechosos, recuerda el cincuenta aniversario de la muerte del presidente estadounidense el 22 de noviembre de 1963 y vincula al magnicidio a personas que participaron antes en la Operación 40 contra Cuba y en intentos de asesinar a Fidel Castro.

Según el diario, la Operación 40 fue creada por Allen Dulles y sus miembros recibieron entrenamiento de la CIA para "poner bombas, ametrallar y asesinar dondequiera que se les ordenase".

Desde 1959 protagonizaron planes de sabotajes y terrorismo contra Cuba, como la voladura del avión de Cubana en octubre de 1976, que provocó 73 muertos.

Cuatro agentes de esa operación sobresalen como sospechosos en la muerte de Kennedy: Herminio Díaz, Eladio del Valle, Luis Posada y Orlando Bosch.

Se presume que los dos últimos estaban presentes en la Plaza Dealey el día del magnicidio y están implicados en las investigaciones oficiales y privadas, agregó Granma.

Además, el artículo contextualiza sobre los hechos ocurridos antes y durante el asesinato y determinó que no hay dudas de que hubo una conspiración y más de un tirador.

Incluso el Comité financiado por el gobierno federal así lo considera, agregó.

rc/urb

Elián González invitado a Festival Mundial de la Juventud en Ecuador

EDITADO POR ADRIANY HERNÁNDEZ | 09:22 AM

Matanzas, Cuba, 22 nov (RHC-PL) Elián González asistirá como invitado de la delegación cubana al XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes fijado para el próximo diciembre en Ecuador, se informó hoy aquí.

Este reconocimiento fue otorgado en la Universidad Camilo Cienfuegos de esta ciudad, a 100 kilómetros al este de La Habana, donde el joven de 20 años de edad cursa la carrera de ingeniería industrial.

La selección reconoce a Elián por su trascendencia y ejemplo para los estudiantes y jóvenes del país, reseñó la versión digital del semanario Girón.

Elián declaró a ese órgano de prensa que la invitación "es ante todo un gran honor, porque no todos los días un joven cubano tiene la oportunidad de representar a su país en un evento de tanta importancia".

"Ir a Ecuador representa una gran oportunidad. Resulta un marco esencial para potenciar la unidad de la juventud latinoamericana y mundial en contra del imperialismo", añadió acorde con la fuente.

Según Elián el festival representa el marco idóneo, para reclamar por la excarcelación de los antiterroristas de la isla presos en cárceles de Estados Unidos.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González continúan detenidos en la nación norteña, por monitorear las acciones de grupos extremistas asentados en la Florida, EE.UU, contra la mayor de las Antillas.

El quinto del grupo, René González, retornó al país en abril último tras cumplir 13 años de prisión y un castigo adicional de libertad supervisada en la Unión.

Elián estimó, además, que la reunión ecuatoriana de las juventudes representa una fiesta, "pero al mismo tiempo es una ocasión para poner en bien en alto el nombre de Cuba, de la cual cada uno de nosotros debe sentirse orgulloso.

Con sólo seis años de edad, Elián ocupó las páginas de la prensa mundial cuando fue el centro de un incidente entre el Cuba y Estados Unidos tras naufragar en una embarcación en la que su madre y otras personas pretendían emigrar hacia ese país estimulados por la Ley de Ajuste Cubano.

La mayoría murió pero el menor fue rescatado y trasladado a la ciudad de Miami, donde grupos anticubanos con el apoyo de algunos familiares lejanos lo retuvieron en contra de la voluntad de su padre.

Después de siete meses de numerosas gestiones, que incluyeron movilizaciones masivas en la ínsula en reclamo de su retorno, el niño fue devuelto a su progenitor y al núcleo familiar en Cuba.

El Gobierno británico advierte de que una Escocia independiente tendría que renunciar a la libra esterlina

El ministro Carmichael pide a los electores indecisos que no se confíen pese a la ventaja constante del 'no' en los sondeos sobre el referendo

El viceprimer ministro Nick Clegg (derecha) saluda al recién nombrado Carmichael, el 7 de octubre. EFE

El Periódico - BEGOÑA ARCE / Londres - Viernes, 22 de noviembre del 2013

El ministro británico para Escocia, Alistair Carmichael, ha advertido de que una Escocia independiente sería expulsada de la libra esterlina. En declaraciones al Financial Times, Carmichael señala que Alex Salmond está dando por hecho que conservará la moneda británica en caso de ganar el 'sí' en el referendo del próximo mes de septiembre, pero no es eso lo que entiende el Gobierno central, empezando por George Orborne, el ministro de Finanzas.

"George Osborne ha dicho que eso [conservar la libra] es muy improbable", lo que en lenguaje diplomático, explica Carmichael, significa que no va a ocurrir. El propio Carmichael está a favor de la exclusión de Escocia de la divisa británica en caso de convertirse en un país independiente.

Su declaración se produce pocos días antes de que Salmond presente la visión de su Gobierno sobre la independencia de Escocia. El esperado documento se dará a conocer el próximo martes y debería contener las respuestas a dudas sobre los impuestos, la moneda de la futura nación escocesa o su pertenencia a la Unión Europea.

El ministro para Escocia también ha advertido a los electores indecisos que a pesar de la ventaja sostenida y constante en los sondeos a favor del 'no', el resultado sigue estando en el aire y no hay lugar para la complacencia. 

Presidente Maduro firma Ley Orgánica para el Control de los Costos, Precios, Ganancias y protección de la familia venezolana

Correo del Orinoco - David Rosas - 21 noviembre 2013 

En el mismo acto el Presidente Maduro, firmó la Ley para la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior y la Corporación de Comercio Exterior

F / Captura VTV

Desde el estado Zulia, en el sector 19 de abril, el presidente de la República Nicolás Maduro firmó la primera ley dentro del marco de la Habilitante, denominada Ley Orgánica para el Control de los Costos, Precios, Ganancias y protección de la familia venezolana.

El jefe de Estado explicó que esta Ley de carácter orgánico, consolidará todos los reglamentos y leyes actuales, para unificar los criterios en defensa del Pueblo.

Dentro de los renglones que abarca la nueva ley, serán controlados los costos, precios y ganancias.

Detalló que la denominación del carácter orgánico, es para que exista un solo ente que se encargue de determinar los precios en toda la cadena de comercialización para defender los ingresos del Pueblo.

Maduro informó que la ley tiene un solo objetivo central y es defender las libertades económicas y los derechos sociales económicos del Pueblo que trabaja.

Adelantó que enviará la ley al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para que sea estudiada por los magistrados y las respectivas Salas, para que avalen la denominación del carácter orgánico.
“¿Creía la burguesía que yo estaba jugando? No estamos jugando en la protección de los que trabajan”, declaró.

CREADA POR LEY CORPORACIÓN DE COMERCIO EXTERIOR

En el mismo acto el Presidente Maduro, firmó la Ley para la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior y la Corporación de Comercio Exterior.

Explicó que el objetivo de la Ley es crear nuevas instituciones para organizar toda la actividad de la República en comercio exterior y  ordenar las importaciones y exportaciones. “Manejará (las corporaciones nacionales), las divisas que ingresan al país por la renta petrolera para que no se la robe más la burguesía parasitaria”, expresó.

Finalmente, Maduro aseguró que con estas dos nuevas leyes, va a cambiar todos los procesos de uso de las divisas del país, “para importar lo que debemos importar”.

El acto final de Kennedy: acercarse a Cuba

Peter Kornbluh
Publicado en Cubadebate el 22 noviembre 2013

Fidel en la Plaza de la Revolución. Foto: Korda.

El aniversario número 50 de la muerte violenta del presidente estadunidense John F. Kennedy nos arroja un secreto largamente guardado: tras el asesinato en Dallas, Fidel Castro envió un mensaje por canales discretos a Washington pidiendo reunirse con la comisión oficial que investigaba el magnicidio, para disipar los crecientes alegatos de que Cuba era la responsable. La comisión, encabezada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia estadunidense, Earl Warren, envió a uno de sus abogados, el afroestadunidense William Coleman, en misión clandestina para reunirse con el líder cubano en un bote en el Caribe.

Coleman contó en entrevista al reportero de investigación Philip Shenon, la primera relacionada con esta reunión ultrasecreta, que hablaron durante tres horas. Pese a presionar al líder cubano en torno a los vínculos de Lee Harvey Oswald con Cuba y a su misteriosa visita a la embajada cubana en México antes del asesinato, Coleman informó a Warren: no encontré nada que me hiciera suponer que haya pruebas de que él [Castro] lo hizo. De hecho, pese a Playa Girón, la crisis de los misiles, los complots para asesinar gente en Cuba y el embargo comercial, Castro insistió en que admiraba al presidente Kennedy.

Secretos y teorías conspirativas


En Estados Unidos, el aniversario de la muerte del joven presidente ha generado una cobertura masiva en los medios: documentales especiales para la televisión, una oleada de libros y artículos nuevos, un nuevo filme hecho en Hollywood.

Inevitablemente, surgen nuevas teorías que discuten una vez más las posibles conspiraciones relacionadas con quién mató a Kennedy y por qué. La Comisión Warren concluyó que Oswald, solitario enloquecido que se declaraba marxista, actuó solo cuando disparó al presidente. Pero el sigilo del gobierno estadunidense, en particular que la CIA retuviera información de sus esfuerzos ultrasecretos por asesinar a Castro, y de la vigilancia que ejerció sobre Oswald cuando visitó la ciudad de México (protegiendo sus operaciones de colecta de información de inteligencia en México), levantó sospechas de que alguien encubría algo.

La Casa Blanca tampoco compartió detalles extraordinarios, como que la actitud de Kennedy hacia Cuba tuvo un giro significativo, siendo Cuba un país central en cualquier discusión histórica del impactante asesinato del presidente en Dallas.

Casi inmediatamente después del asesinato cometido el 22 de noviembre de 1963, los enemigos de la revolución cubana comenzaron a plantar acusaciones de que el pro castrista Oswald había conspirado con Cuba para matar al presidente. En Nueva Orleáns, donde Oswald creó el comité Juguemos Limpio con Cuba (de un solo miembro), un grupo de exiliados con respaldo de la CIA, llamado Directorio Revolucionario Estudiantil (Revolutionary Student Directorate), publicó un boletín el 23 de noviembre con un retrato de Castro junto a una foto de Oswald. Seis días después del asesinato, el director de la CIA, John McCone, informó al nuevo presidente, Lyndon Johnson, que un agente de inteligencia nicaragüense en México, Gilberto Alvarado, había advertido a nuestra estación [en México] con gran detalle sobre el supuesto hecho de que el 18 de septiembre vio a Oswald recibir 6 mil 500 dólares en la embajada cubana en la ciudad de México. Alvarado aseguraba que el dinero era el pago por matar al presidente.

La CIA sospechó de inmediato de la credibilidad de esta información porque la FBI tenía pruebas concretas de que Oswald estaba en Nueva Orleáns el 18 de septiembre; los documentos de inmigración mostraban que no había viajado a México hasta el 26 de septiembre. Alvarado fue retenido en una casa de seguridad de la CIA y luego entregado a las autoridades mexicanas para que lo siguieran interrogando. Éste no pasó la prueba del polígrafo de esa agencia y se retractó de sus afirmaciones. De acuerdo con el informe ultrasecreto de la CIA El asesinato del presidente Kennedy, Alvarado admitió ante autoridades mexicanas que su relato era una fabricación diseñada para provocar que Estados Unidos sacara a Castro de Cuba a patadas.

Castro también observaba ocurrir una conspiración, muy diferente. El 23 de noviembre transmitió una declaración por la radio cubana en la que calificaba el asesinato de Kennedy de conspiración maquiavélica contra nuestro país, que buscaba justificar de inmediato una agresiva política contra Cuba… construida con la sangre aún tibia y el cuerpo insepulto de su presidente, trágicamente asesinado. Oswald, declaró Castro, pudo haber sido un instrumento de los sectores más reaccionarios que han estado tramando esta siniestra conspiración, y que pueden haber planeado el asesinato de Kennedy por estar en desacuerdo con su política internacional.

Al momento en que ocurría esa dramática declaración, Castro sabía algo de la política internacional de Kennedy que el resto del mundo no supo: en los días que lo asesinaron, el presidente estadunidense exploraba activamente un acercamiento con Cuba y trabajaba en secreto con Castro para instaurar negociaciones secretas con el fin de mejorar las relaciones. En noviembre de 1963, Cuba no tenía razones para asesinar a Kennedy porque estaba involucrada en la creación de una diplomacia por canales secretos que hubiera podido conducir a la normalización de relaciones. En el mismo momento en que se cometió el asesinato, Castro sostenía una reunión con un emisario que Kennedy había enviado a La Habana en misión de paz.

Pláticas secretas Cuba-EU


Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzaron, irónicamente, tras un flagrante acto de agresión de Washington: la invasión paramilitar de Playa Girón. Después de la victoria cubana sobre una incursión armada que contó con apoyo de la CIA, el presidente y su hermano Robert Kennedy enviaron al abogado James Donovan para negociar la liberación de más de mil miembros de la incursión que fueron capturados. Durante el curso de varias sesiones de negociación en el otoño de 1962, Donovan gestionó un arreglo para abastecer la isla con 62 millones de dólares en alimentos y medicinas a cambio de la liberación de los prisioneros.

Este hombre no sólo obtuvo la libertad de los prisioneros, sino la confianza de Fidel Castro.

En la primavera de 1963, Donovan regresó a La Habana varias veces para negociar con Castro la liberación de dos docenas de estadunidenses –tres de ellos agentes de la CIA– encarcelados en prisiones cubanas bajo los cargos de espionaje y sabotaje. Durante el curso de estas reuniones, por vez primera Castro planteó el punto de la restauración de relaciones. Dada la acrimonia y la hostilidad de lo ocurrido en el pasado reciente, cómo podrían Estados Unidos y Cuba proceder con el asunto, preguntó a Donovan.

¿Sabe cómo hacen el amor los puercoespines?, respondió Donovan. Con sumo cuidado. Y es así como ustedes y Estados Unidos deberían proceder con este asunto.

Cuando el informe de Donovan sobre el interés de Castro en sentarse a conversar para normalizar relaciones llegó al escritorio de Kennedy, la Casa Blanca comenzó a considerar la posibilidad de un enfoque dulce hacia Castro. Los ayudantes de mayor rango argumentaron que Estados Unidos debía exigir a Castro que dejara atrás sus relaciones con los soviéticos como precondición de cualquier plática. Pero el presidente se impuso; ordenó a sus asistentes más cercanos que comenzaran a pensar en términos más flexibles al negociar con Castro, y dejó claro, según algunos documentos desclasificados de la Casa Blanca, que se mostró muy interesado en proseguir en esta opción.

En abril de 1963, en su último viaje a Cuba, Donovan presentó a Castro con una corresponsal de ABC News, Lisa Howard, que había viajado a La Habana a realizar un especial televisivo sobre la revolución cubana. Howard remplazó a Donovan como interlocutora central en este prolongado esfuerzo secreto por entablar unas primeras conversaciones serias, frente a frente, para mejorar las relaciones. A su regreso de Cuba, la CIA se reunió con ella en Miami y la interrogó acerca de si había un claro interés de Castro en el mejoramiento de las relaciones. En un memorando ultrasecreto que llegó al escritorio del presidente, el director adjunto de la CIA, Richard Helms, informó: en definitiva Howard quiere impresionar al gobierno estadunidense con dos datos: Castro está listo para discutir un acercamiento y ella está lista para discutir el asunto con él si se lo pide el gobierno de Estados Unidos.

Como era de esperarse, la CIA se opuso tajantemente a cualquier diálogo con Cuba. La agencia tenía la autoridad institucional para proseguir con sus esfuerzos de frenar la revolución por medios encubiertos. En un memorando apresurado que fue enviado a la Casa Blanca el primero de mayo de 1963, el director de la CIA, John McCone, solicitó que no se diera por el momento ningún paso en el acercamiento, y apremió a que Washington fuera lo más limitado en sus discusiones en torno a un proceso de arreglo con Castro.

Pero en el otoño de 1963, Washington y La Habana activamente emprendieron pasos hacia unas negociaciones reales. En septiembre, Howard utilizó una fiesta en su casa de Manhattan, en la calle 74 Este, como cobertura para la primera reunión entre un funcionario cubano (el embajador ante Naciones Unidas Carlos Lechuga) y un funcionario estadunidense (el embajador adjunto ante la ONU William Attwood).

Attwood dijo a Lechuga que por lo menos había interés de la Casa Blanca en las conversaciones secretas, si existía algo de lo cual hablar. También apuntó quela CIA maneja la política con Cuba. Tras la reunión, Castro y Kennedy utilizaron a Howard como intermediaria para comenzar a pasar mensajes en torno a los posibles arreglos para efectuar una sesión de negociaciones entre ambas naciones.

El 5 de noviembre, el sistema de grabaciones secretas de la Oficina Oval de Kennedy registró una conversación con su asesor en seguridad nacional, McGoerge Bundy, sobre si enviar a William Attwood (que en ese momento servía como adjunto del embajador estadunidense Adlai Stevenson en Naciones Unidas) a reunirse en secreto con Castro.

Bundy dijo al presidente: Attwood tiene ahora una invitación para ir a hablar con Castro acerca de condiciones y términos bajo los cuales estaría interesado en discutir sus relaciones con Estados Unidos. Se escucha al presidente acceder a la idea, pero pregunta si es posible sacar a Attwood de la nómina antes de que vaya, para sanearlo, haciéndolo ver como un ciudadano cualquiera en caso de que se filtrara el rumor de la reunión secreta.

El 14 de noviembre, Howard arregló que Attwood fuera a su casa y hablara vía telefónica con el asistente principal de Castro, René Vallejo, buscando obtener la agenda de los cubanos para una reunión secreta en La Habana con el comandante cubano. Vallejo accedió a transmitir una propuesta al embajador Lechuga, quien informaría a los estadunidenses. Cuando Attwood pasó esta información a Bundy en la Casa Blanca, éste le dijo: cuando reciba la agenda, el presidente querrá verme en la Casa Blanca para decidir qué decir y si hay que ir [a la isla] o cómo proceder.

Eso fue el 19 de noviembre, recuerda Attwood. Tres días antes del asesinato.

El acto final de Kennedy


Pero Kennedy también envió a Castro otro mensaje de potencial reconciliación. Su emisario, el periodista francés Jean Daniel, se reunió con Kennedy en Washington para discutir el asunto Cuba. El presidente le dio un mensaje para Fidel Castro: son posibles mejores relaciones, y ambos países deben trabajar para poner fin a las hostilidades. El 22 de noviembre Daniel pasó ese mensaje a Castro, y los dos lo discutían con optimismo en el almuerzo cuando Castro recibió una llamada telefónica informando que le habían disparado a Kennedy. Esto es terrible, dijo Castro a Daniel, dándose cuenta de que su misión se había abortado por la bala de un asesino. Ahí quedó tu misión de paz.

Entonces Castro predijo con precisión: van a decir que nosotros lo hicimos.

Entre las controversias que continúan en torno a posibles teorías conspirativas, lo que se pierde en la discusión histórica del asesinato es que el último acto de Kennedy como presidente fue acercarse a Castro y ofrecer la posibilidad de una relación bilateral diferente entre La Habana y Washington. Cincuenta años después, el potencial que Kennedy avizoró, en relación con una coexistencia entre la revolución cubana y Estados Unidos, tiene todavía que cumplirse. Como parte de la conmemoración de su legado, debemos recordar, reconsiderar y revisar su visión de un cese de hostilidades en el Caribe.

* Peter Kombluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional en Washington y es coautor, con William LeoGrande, del libro de próxima aparición Talking with Cuba: The hidden history of diplomacy between the United States and Cuba

(Tomado de La Jornada, México. Traducción: Ramón Vera Herrera)

PSOE: Proyecto difuso

Antonio Antón *

Público.es - 12nov 2013

La reciente conferencia programática del partido socialista tiene un objetivo claro: ganar ‘su’ futuro, remontar la desafección electoral y conseguir el apoyo de la mayoría social a fin de volver a gobernar. Para ello ha elaborado un proyecto político difuso que deja abierta la orientación principal de su estrategia política. Su sentido es cambiar la imagen, intentar hacer olvidar su impopular gestión pasada. Es un cambio estético que algunos dirigentes anuncian como ‘radical’, para evitar las responsabilidades de la actual dirección en su última gestión gubernamental impopular. Pretenden eludir esa justa crítica ciudadana y las consecuencias de su desafección, pero sin una reflexión autocrítica de la dimensión y las características de los errores cometidos.

Sin explicar en qué se han equivocado, no tiene suficiente credibilidad sus ‘propósitos de enmienda’; es decir, ha habido un silencio clamoroso sobre qué exactamente se ha hecho mal y, por tanto, no lo van a repetir. Al mismo tiempo que pretenden distanciarse formalmente de su ‘herencia’ antisocial y con déficit democrático, cuando uno de los principales protagonistas fue precisamente Rubalcaba. No se trata de hacer una valoración histórica de los aciertos y errores del partido socialista. La cuestión candente ahora era hacer balance autocrítico de su giro neoliberal en el año 2010, junto con el incumplimiento de sus ‘compromisos’ sociales y electorales, que demostraron los límites de sus convicciones democráticas y de respecto a la ciudadanía y su vinculación con los intereses de los ‘poderosos’. La gestión del Gobierno de Zapatero-Rubalcaba en sus dos últimos años fue, en lo fundamental, regresiva y poco democrática. La dirección socialista no puede eludir esa responsabilidad y menos hacerla olvidar. Intentarlo denota dejar abierta la posibilidad de volver a repetir ese incumplimiento de su contrato social con la ciudadanía. Sin una reconsideración profunda y abierta de su gestión anterior, es razonable el escepticismo ciudadano sobre la seriedad y el significado de ese cambio retórico.

El reconocimiento de la evidencia de su fracaso social y electoral no es suficiente. Es una realidad que no se ha querido asumir, pero es imposible de desconocer. Su deseo de ganar la mayoría social y ofrecerse de recambio institucional al PP es legítimo. Pero sin aclarar cómo, con qué contenido, quién lo encabeza y, por tanto, qué fuerzas sociales y políticas son necesarias para un giro consecuente hacia la izquierda, toda la operación se convierte, sobre todo, en un ejercicio de márquetin electoral. Sin definir claramente la reorientación social de su estrategia socioeconómica y la regeneración democrática del sistema político, lo que queda es la ausencia de una apuesta firme por el cambio progresista. O todavía peor, una actuación cínica de cambiar algo para no cambiar nada, reafirmando su prepotencia y sectarismo frente a los sectores críticos, debilitando las opciones alternativas y de progreso.

La puesta en escena de ciertas retóricas puede tener un significado problemático o ambivalente para un auténtico giro hacia la izquierda que permita avanzar hacia un cambio progresista. Por una parte, algunas medidas (laicidad, reforma fiscal, derogación de la ley Wert y aspectos significativos de la reforma laboral…) aunque limitadas son positivas y constituyen un nuevo ‘compromiso social’ frente a la agresividad regresiva de la derecha. Pero en la medida que se quedan muy cortos y con poca consistencia práctica inmediata pueden ser muy insuficientes para incrementar su credibilidad social y recoger el apoyo ciudadano a su representación.

Para empezar, los dirigentes socialistas deberían reconocer su error, al final de su mandato, por la reforma constitucional de priorizar el pago de la deuda pública en detrimento del gasto social, que condiciona toda la política económica y presupuestaria. Su compromiso debería ser revertirla, cosa que al depender del beneplácito del PP queda impracticable si no hay una fuerte demanda popular y un amplio respaldo electoral a las izquierdas, cosa por la que no apuestan. La decisión debe supone acabar con la política de austeridad y definir, también en el marco europeo, una estrategia firme y solidaria por una salida equitativa de la crisis, cuestión apenas tratada. Y para tener suficiente credibilidad en su ‘cambio radical’, comprometerse a derogar ‘su’ reforma laboral y sus medidas de ajuste (rechazadas por más del 60% de la sociedad y gran parte de su electorado) e, incluso, echar atrás, al menos, la principal medida de ‘su’ reforma del sistema de pensiones, el alargamiento de la vida laboral de 65 a 67 años (al que se oponen el 76% de la población y la mayoría de su base social).

Ese giro retórico pretende modificar su imagen de ‘derechas’ y hacerla algo de izquierdas, intentar recuperar cierta base social, neutralizar las críticas a su gestión gubernamental antipopular y superar la gran desconfianza ciudadana en sus líderes. Si fuese el comienzo de una transformación más profunda, esos objetivos serían legítimos, pero queda la duda razonable, entre gran parte de la opinión pública, sobre su credibilidad política, derivada de su responsabilidad anterior y la poca concreción y convicción de ese giro hacia la izquierda.

Por otra parte, la función principal de este nuevo plan de la dirección socialista se puede quedar en maquillar simplemente su imagen, impedir un giro consecuente hacia la izquierda, evitar una clara renovación democrática y de liderazgo, neutralizar los movimientos sociales críticos y aislar al resto de las izquierdas plurales. En este sentido, esta escenificación consistiría en un cambio de ‘comunicación’ (otro más después del de otoño de 2010, primavera de 2011, campaña electoral de 2011 y el propio Congreso socialista a principios de 2012) para continuar con la misma política de fondo y similar liderazgo. Así, en caso de ganar al PP, esperando su fuerte desgaste electoral, el destino de esas medidas ‘progresistas’ podría ser dejarlas inoperativas o en un segundo plano y subordinadas al eje principal de su política de ‘responsabilidad’ económica e institucional.

Es comprensible el recelo ciudadano hacia los límites de su autocrítica, la ausencia del reconocimiento de sus graves errores y la ambigüedad estratégica de su proyecto. Y es razonable la desconfianza en la seriedad de este supuesto nuevo proyecto, sin la rectificación sustantiva respecto del anterior. Son probables sus dificultades para aumentar su credibilidad social, dada la insuficiencia de una reorientación, claramente de izquierdas y de reafirmación democrática en los planos económico, político, institucional y de alianzas. Falta un debate profundo sobre una estrategia, ausente pero necesaria, para afrontar los graves problemas de la crisis sistémica, la modernización del aparato económico y político, la consolidación del Estado de bienestar y los derechos sociales y la democratización política.

Algunos dirigentes socialistas, como la vicesecretaria Elena Valenciano, han apuntado que cometieron algunos errores (la congelación de las pensiones en mayo de 2010), fueron poco sensibles a la oposición popular a sus recortes (aludiendo al ¡Así, no! del sindicalismo frente a su reforma laboral y sus ajustes) y admitiendo la legitimidad de la exigencia de ‘rectificación’ (reconociendo el impacto deslegitimador de la huelga general del 29 de septiembre de 2010 contra el Gobierno de Zapatero-Rubalcaba). Incluso llegan a plantear que lo decidido en esta conferencia es un reformismo ‘radical’: hacer al PSOE más rojo, más morado y más verde; es decir, más de izquierdas, feminista y ecologista. Bien venido sea, si fuera cierto y se obrase en consecuencia.

Paralelamente, otros dirigentes, como el exministro José Bono, contra esa interpretación de giro hacia la izquierda, se aprestan a ratificar que antes que dialogar y acordar con Cayo Lara (IU), prefieren pactar con Rajoy (PP). Es la típica prioridad de la tercera vía por las relaciones con los grandes poderes económicos, su responsabilidad ‘institucional’ y por ganar el electorado centrista, antes que ‘caer’ en ‘aventuras’ transformadoras y apostar por la representación de los intereses de la mayoría de las capas populares, con el estímulo de la participación ciudadana y la movilización social.

Así, el aparente consenso interno se establece por la combinación entre un ‘lenguaje’ de apariencia distinta al anterior, para soltar lastre de sus responsabilidades, y una estrategia política similar y de continuidad, con leves retoques. Lo específico del momento es que estando en la oposición parlamentaria y sin tener la responsabilidad de la gestión institucional, les resulta más sencillo mantener cambios formalistas sobre lo primero y lo segundo, sin encarar el esfuerzo y el compromiso de renovar profundamente su contrato social con la ciudadanía y, por tanto, sin asegurar la no repetición del incumplimiento de sus (nuevos) compromisos sociales.

Además, como es notorio, no se definen otros dos aspectos clave para su base social: la renovación interna con una regeneración democrática de su estructura y su liderazgo, y un proyecto coherente y solidario de integración territorial, de respeto a la singularidad de Cataluña y la unidad con el PSC.

La cuestión es qué hay de nuevo y de viejo en este proyecto; qué de reconocimiento de errores o de disculpa y olvido. O bien, la combinación entre su ambigüedad sobre cuestiones cruciales y su continuidad con similar estrategia, junto con algunos pequeños cambios y una puesta en escena que pone el acento en un cambio ‘radical’. Hay que definir si estamos ante una operación superficial para intentar hacer olvidar a la población su reciente gestión gubernamental impopular con incumplimiento de sus compromisos sociales y democráticos, o es un paso significativo hacia una reorientación política clara hacia la izquierda y la regeneración democrática del sistema político. En fin, si es una base relevante y sincera para la ampliación de la participación ciudadana, el acercamiento a los movimientos sociales y las mareas ciudadanas y la unidad con el resto de fuerzas sociales y políticas de izquierda para promover un auténtico cambio político progresista; o el resultado es simplemente reforzar su actual aparato para retomar un cierto margen de maniobra y conservar su poder institucional, con una orientación ambigua que permite una aplicación ‘adecuada’ en cada coyuntura. La hipótesis más realista es que se dan las dos tendencias, aunque la dominante sea la segunda, continuista y legitimadora del actual aparato, no hay que descartar algún aspecto positivo de la creencia de algunos de sus afiliados en la primera, de cambio progresista.

En consecuencia, la supuesta renovación socialista todavía no ha sido resuelta satisfactoriamente. Está claro su objetivo de recuperar a las bases sociales desafectas con su orientación anterior, pero no ha habido una clara autocrítica de su gestión gubernamental antisocial ni una política económica alternativa a la estrategia liberal-conservadora del bloque de poder europeo, ni una apuesta profunda por la regeneración democrática (más allá de su plan de primarias internas).

Por tanto, queda sin definir el compromiso por un auténtico giro progresista de la política socioeconómica y de refuerzo democrático del sistema político sin que se garantice un cambio político de izquierdas, apoyándose en la movilización de la ciudadanía y el acuerdo con los principales agentes sociales y políticos progresistas y de izquierda.

En definitiva, la conferencia del partido socialista, con la amplia representatividad que todavía posee, ha sido una ocasión perdida para fijar un rumbo que asegure un cambio político progresista, con un proyecto de izquierdas que ilusione a la mayoría de la sociedad, aglutine al conjunto de fuerzas sociales y políticas progresistas y abra un horizonte más justo y democrático a la sociedad española (y al sur europeo). Lo que queda es otro intento de ‘comunicación’, aunque sea dudosa su efectividad incluso para ampliar su base social. Sí parece que ha servido para cohesionar a su estructura orgánica y reforzar el liderazgo y continuidad de Rubalcaba y su equipo entre los propios sectores afines. Pero con poca solidez ya que, con el sentido poco definido de su proyecto, lo que pasa a un primer plano es la pugna soterrada por quién lo dirige y controla el aparato. Todo ello no garantiza el camino para persuadir al conjunto de su base electoral y, menos, remontar la desafección política de amplios sectores populares y la amplia desconfianza ciudadana en su política y su liderazgo. El PSOE no ha resuelto las garantías del cambio político progresista. Persiste la tarea colectiva de caminar hacia una democracia más social y avanzada.

* Profesor honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid