viernes, 15 de noviembre de 2013

CUBA: REINVENTAR EL SOCIALISMO

Jorge Gómez Barata

Para Carlos Marx el capitalismo es un resultado histórico y la más avanzada de las formaciones sociales que, no obstante, al completar su ciclo vital será sustituido por otro: el socialismo. Los seguidores faltaron a la clase o lo entendieron de otra manera. En 1917 los marxistas rusos, encabezados por Lenin tomaron el poder en Rusia y proclamaron que la Revolución anunciada por Marx había triunfado. Debido a que allí el capitalismo no había agotado sus posibilidades, apareció una opción no prevista: construir el socialismo.

Así se introdujeron tres innovaciones: el triunfo del socialismo no se produjo en los  países más avanzados sino en uno atrasado, no como parte de un proceso global sino local y no involucraba a un conjunto de naciones sino que tenía lugar en un solo país. De ese modo, se acreditó una versión que no era resultado del desarrollo, sino hija del voluntarismo de los bolcheviques, que apostaron a que con arreglo a su programa y bajo la dirección de su partido, podía edificarse una sociedad integralmente nueva.

El Estado soviético echó sobre sí una tarea inmensa y para cuya realización era preciso una revolución mundial que corrigiera el curso de la historia y de la civilización, sustituyendo procesos económicos, sociales, políticos y culturales espontáneos y auto generados por actos voluntarios, calculados y con fines predeterminados.

Aquella concepción hizo imprescindible la estatización de todos los recursos y la planificación centralizada para producir y distribuir todo lo necesario, organizar los servicios que requiere una sociedad avanzada y satisfacer hasta los más mínimos e insólitos requerimientos de los individuos y la sociedad.

Tales proyecciones se hicieron extensivas a las “necesidades espirituales” y exigieron que el Estado soviético se erigiera también en rector del gusto artístico, regulador de las formas y contenidos del arte y la literatura y arbitro para el establecimiento de “jerarquías culturales” y nomenclaturas a partir de las cuales, el centro decidiría qué es refinado y debe ser cultivado y qué por vulgar, banal, trivial, frívolo o decadente debe ser excluido. La introducción del “ateísmo científico” formó parte del paquete. 

Al asumir como válida esa filosofía, así como la institucionalidad que la asisten, China, Mongolia y otra decena de países de Europa Oriental se integraron a un proyecto maximalista, adoptaron un modelo de desarrollo inviable que se apoyó en estructuras económicas, políticas y sociales fallidas; asumiendo como buenos, preceptos teóricos errados y comprometiéndose con metas irrealizables.

Cuando las realidades impusieron su perspectiva, mediante reformas económicas, China se apartó del camino trillado, cosa que de manera más radical hicieron los países de Europa Oriental y la propia Unión Soviética cuyas elites, pagando un alto precio, optaron por la restauración capitalista.

A diferencia de los que abandonaron el socialismo, Cuba decidió preservarlo, para lo cual llamó a la resistencia durante 20 años y ahora se empeña en reformularlo. La complejidad radica en cómo hacerlo.

Para lograr ese propósito, en medio de las tensiones que semejante rectificación supone, la dirección política cubana se esfuerza por diseñar un modelo económico y político teóricamente racional, económicamente sostenible, ideológicamente aceptable y políticamente avanzado, democrático y participativo, que pueda constituirse en un conjunto de metas viables y compartidas por la mayoría de los cubanos.

Para alcanzar sus cometidos estratégicos, el ajuste económico en marcha necesita ser complementado por la actividad de pensadores avanzados que adelanten una revisión teórica honesta, valiente e integral, capaz de liberar al proyecto socialista de lastre y encontrar las herramientas conceptuales para la presente y futuras etapas.

Se necesita además una reforma del sistema político que exija idoneidad a las instituciones y prescinda de las ineficaces, propicie la democratización de las estructuras estatales y de la sociedad en su conjunto, refuerce la dirección colectiva y transparente los mecanismos de toma de decisiones.

Nadie cree que sea fácil, pero se sabe que es posible y, para ello contamos con una dirección histórica calificada y habilitada a la cual no le falta apoyo. Fue el presidente Raúl Castro quien lo enunció: “Si, se puede”. Allá nos vemos.

La Habana. 15 de noviembre de 2013

Proclaman décimo octavo municipio libre analfabetismo en El Salvador

San Salvador, 15 nov (PL) El municipio de El Divisadero, en el nororiental departamento de Morazán, se convirtió hoy en el décimo octavo de El Salvador proclamado libre de analfabetismo.

Durante un acto en la localidad, el viceministro de Educación, Héctor Samour, resaltó que se trata de la tercera demarcación del departamento en lograr ese éxito, pues el año pasado lo alcanzaron Jocoaitique y Meanguera.

Samour señalo que en Morazán, fronterizo con Honduras, el índice de analfabetismo disminuyó 14 puntos, al pasar de 33.39 por ciento en 2008 a 19.32 actualmente.

El Programa Nacional para enseñar a leer y escribir a decenas de miles de adultos comenzó en marzo de 2010 y desde entonces más de 142 mil personas, de ellas 98 mil mujeres, fueron rescatadas de la ignorancia.

El índice de analfabetismo bajó de 17.97 por ciento, según el censo de 2007, a 13.23 el pasado año.

El funcionario informó que en El Divisadero culminaron con éxito sus primeros estudios 358 adultos, quienes tienen ahora la oportunidad de desarrollarse plenamente.

Uno de los estudiantes, Dionisio Rodríguez, de 65 años, agradeció en el acto la oportunidad de aprender.

Estoy contento porque antes yo recibía montón de papeles y no sabía nada, pero ahora ya puedo leer y escribir, afirmó.

Según el Censo de Población realizado en 2007, en Morazán 35 mil 902 personas estaban en situación de analfabetismo.

De esta cifra, 14 mil 262 han desarrollado las competencias en lectura, escritura y cálculos matemáticos que establece el Programa Nacional de Alfabetización, de acxuerdo con un informe del Ministerio de Educación.

La enseñanza se impartió en los caseríos de Morazán, donde las labores de alfabetización se intensificaron con la ayuda de dos mil 938 voluntarios, quienes atendieron a dos mil 953 círculos de estudios.

jf/rl

Obama perdió la confianza del 52% de los estadounidenses

Publicado en Cubadebate el 15 noviembre 2013
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está peleando por salvar su reputación de honesto y por reparar el daño que ha sufrido la ley de Salud, que en la mente del público, lleva su nombre: Obamacare.

Él admite que tiene que trabajar duro para volver a ganar la credibilidad que tenía entre los estadounidenses. “Ésta me corresponde a mí”, ha dicho, reconociendo que la implementación práctica de su gran reforma ha sido “torpe”.

Su problema, como suele ocurrir seguido con los políticos, se remonta a una promesa impulsiva. El mandatario había asegurado que bajo su legislación, la gente podría mantener su actual plan de salud. “Si les gusta, se pueden quedar con su plan”, dijo.

Pero eso no es cierto. Muchos planes no logran cumplir los altos estándares de cobertura que exige la ley. Algunos solo cubren condiciones realmente severas, otros no cubren los gastos del parto ni las visitas al médico ni la prescripción médica ni otros aspectos.

Lógicamente esos planes reducidos son más baratos, y es por eso que la gente los quiere mantener.

Los republicanos lo han acusado de mentir y él claramente dijo algo que no era verdad. Eso lo perjudica.

No es casualidad que los nuevos sondeos muestran que el 52% de los estadounidenses no confían en el presidente, los peores índices de su mandato. Obama responde que lo entiende, así como entiende cuán molesta está la gente y es consciente de su necesidad de volver a ser creíble, uno de los terrenos en los que mejor le iba.

Por eso, la gente podrá mantener su antiguo plan por otro año más.

Motines y legados

Existen varios problemas con esta solución temporal.

No está claro si su reputación sufrirá algún cambio por esta alteración que convierte en verdaderas sus palabras originales, por otros 12 meses.

Su mayor problema es terminar con una crisis en donde la gente piensa que el plan es malo y no funciona en la práctica.

La ideología y la política importan. Claro que importan. Pero no tanto como el hecho de si el plan funciona o no, y si la gente está contenta con lo que obtiene a cambio.

Existen muchos argumentos para decir que, por ejemplo, el programa de salud pública del Reino Unido es mejor que la cobertura de salud de Francia, o viceversa. Ambos presentan muchos problemas. Pero trata de cambiar el uno por el otro y ambas naciones van a estallar. Sus habitantes pueden quejarse en los detalles, pero cuando piensan en estos planes como en una totalidad ellos están de acuerdo con sus coberturas y no querrían cambios a gran escala.
Obama debería lograr que el Obamacare sea al menos tan popular, o su reputación se tornará sombría.

En el corto plazo, su anuncio del jueves tuvo como objetivo evitar una revuelta de los legisladores demócratas en el Congreso, impidiendo que voten por un proyecto republicano que, para la Casa Blanca, solo busca debilitar la ley.

Pero también está en juego la imagen y el legado del presidente, saber si su mayor reforma para la sociedad estadunidense es vista como una carga impuesta o una oportunidad para una salud mejor.

(Tomado de BBC Mundo)