miércoles, 21 de agosto de 2013

Estados Unidos: Libertad de Hipocresía

RT  - 21 agosto 2013 | 9:47 GMT

Eva Golinger
abogada y escritora

La guerra contra los periodistas y denunciantes que revelan y critican los abusos de Washington está creciendo de manera alarmante. Durante el gobierno de Barack Obama, han sido perseguidos y criminalizados más empleados públicos que denuncian injusticias y violaciones dentro del Gobierno que en todos los Gobiernos anteriores en Estados Unidos.

Los casos más conocidos incluyen al soldado Bradley Manning, responsable por filtrar cientos de miles de documentos clasificados sobre las operaciones militares del Pentágono y la política exterior de Washington a la organización WikiLeaks. Manning ha sido convicto de espionaje y robo de documentos por haber alertado al mundo sobre los graves crímenes de lesa humanidad y las violaciones de soberanía alrededor del mundo cometidos por el Gobierno de Estados Unidos. Ahora Manning, quien ya ha pasado tres años encarcelado esperando un juicio militar bajo condiciones de tortura, tendría que enfrentar décadas en prisión por haber revelado la verdad. Un joven soldado de su patria, sacrificado por la verdad.

El castigo y trato inhumano a Manning no impidió a que otros salieran a denunciar las graves violaciones de los derechos humanos perpetradas por Washington. Edward Snowden, exempleado de la Agencia Central de Inteligencia y la Agencia Nacional de Seguridad –dos de las agencias más secretas y clandestinas de Estados Unidos– impactó al mundo con sus revelaciones sobre el masivo aparato de espionaje del Gobierno estadounidense. Snowden, otro joven de apenas 30 años, tuvo que huir del territorio norteamericano para salvaguardar su vida. El caso de Manning y de otros denunciantes perseguidos por Obama le alertaba que un juicio justo contra alguien que enfrentaba al poder estadounidense, simplemente no era posible.

Snowden ha sido llamado traidor hasta por el propio presidente Obama, quien dijo en sus palabras que el exempleado de la inteligencia estadounidense "no era un patriota" y "debería regresar a su país para someterse a un juicio". No hay perdón en Estados Unidos para quienes denuncian, sin pelos en la lengua, los abusos y violaciones cometidas por "la mejor democracia del mundo".

La mayoría de los medios de comunicación en Estados Unidos o ignoran a Snowden y Manning o cuando no pueden ignorarlos, manipulan sus historias y los descalifican. El pobre debate en medios estadounidenses sobre estos dos valientes jóvenes se ha enfocado más en sus vidas personales que en el contenido y contexto de sus denuncias. Pocos periodistas dentro de Estados Unidos han tenido el coraje de profundizar el análisis sobre las denuncias de Snowden y Manning: el espionaje masivo de Washington que viola los derechos más básicos y sagrados de la privacidad; la complicidad de empresas de telecomunicaciones e Internet en la violación de los derechos civiles de estadounidenses y ciudadanos del mundo; graves crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por fuerzas estadounidenses en Irak, Afganistán y otros lares donde Washington agrede y asesina a inocentes sin discreción; arrogantes violaciones de soberanía de una mayoría de países del mundo a través de la política exterior de doble cara de Estados Unidos.

Los periodistas que se han atrevido a participar en este debate y cumplir con su deber de informar sobre temas de alto interés público, han sido acosados, espiados, amenazados y perseguidos. El Gobierno de Obama monitorea ilegalmente agencias de noticias como AP, buscando claves y datos sobre las fuentes de información sensible publicada en sus reportajes, siempre información que critica a las políticas de Washington. Periodistas como James Risen del 'New York Times' son acosados y amenazados con prisión, sometidos a presiones para revelar sus fuentes, algo protegido en el mundo periodístico, por lo menos hasta ahora.

Otros, como el periodista e investigador Jeremy Scahill, autor del libro sobre el grupo mercenario 'Blackwater' y otro, 'Guerras Sucias', sobre el programa de asesinatos selectivos de Obama, experimentan acoso cada vez que viajan al exterior y regresan a Estados Unidos, donde revisan todas sus pertenencias y los tratan como a sospechosos de terrorismo.

Y los que asumen el riesgo de facilitar la publicación de los documentos y denuncias de personas como Snowden y Manning, reciben toda la furia de Washington y sus aliados. Solo hay que recordar a Julian Assange y WikiLeaks, y la guerra que el Gobierno estadounidense ha montado en su contra. Assange lleva más de un año atrapado en la embajada de Ecuador en Londres, donde recibió asilo diplomático, porque el Gobierno británico amenaza con arrestarlo apenas saque sus pies del piso ecuatoriano. Y de Londres, Assange sería eventualmente extraditado a Estados Unidos, donde ya le tienen montado un juicio pendiente y una declaración de culpable. Incluso congresistas estadounidenses han llamado a su asesinato.

La organización WikiLeaks, un medio periodístico, ha sufrido la rabia estadounidense también. Sus finanzas han sido bloqueadas, su página web se encuentra bajo un ataque permanente en el ciberespacio y cualquier voluntario relacionado con la organización es tratado como un terrorista por las autoridades estadounidenses. De hecho, las personas vinculadas con WikiLeaks no pueden entrar a Estados Unidos sin la amenaza de detención. ¿Su crimen? Apoyar a un medio de comunicación que no se arrodilla ante los poderosos y que dice la verdad sin temblar.

Ahora los que han reportado sobre las revelaciones de Edward Snowden son las nuevas víctimas de esta guerra contra periodistas. Glenn Greenwald, el periodista y abogado estadounidense que entrevistó a Snowden y ha escrito múltiples artículos sobre sus denuncias, vive en el exilio en Brasil. Su pareja recientemente fue detenida durante nueve horas en el aeropuerto de Londres bajo una ley de terrorismo mientras regresaba a su casa en Río de Janeiro, luego de una visita con otra periodista en Berlín. Todas sus pertenencias electrónicas fueron confiscadas por las autoridades inglesas. Fue interrogado durante nueve horas sobre Snowden, su pareja, Glenn, y los documentos y escritos que posee. Es la táctica criminal de utilizar a la familia del blanco para hacerle sufrir hasta que no aguante más y se someta a las autoridades. Es una forma de tortura psicológica.

Y la otra periodista a la que visitó el compañero de Greenwald, Daniel Miranda, ella es Laura Poitras, premiada documentalista y periodista de investigación. Ella filmó la entrevista que Greenwald hizo con Snowden. Laura ha realizado documentales de gran escala sobre las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Uno de ellos fue nominado al premio Oscar, lo máximo en el mundo del cine. Cada vez que regresa a Estados Unidos, Laura Poitras es tratada como una sospechosa de terrorismo. No la dejan entrar a su propio país sin antes revisar todas sus pertenencias y someterla a un extenso interrogatorio. Y esto simplemente porque hace su trabajo como periodista y documentalista y muestra lo que otros temen mostrar. Ahora vive en el exilio, sin pasar mucho tiempo en un lugar. Anda en un mundo encriptado, como Assange, Snowden, Greenwald y muchos más que quieren exponer verdades, sin comprometer a sus fuentes de información.

Los medios corporativos no están exentos del acoso de Washington y sus aliados. El editor del periódico británico 'The Guardian', donde trabaja Greenwald y donde ha publicado sus reportajes sobre el espionaje estadounidense, reveló que hace un mes, las autoridades inglesas entraron en sus oficinas y destruyeron computadores y discos duros con información de Edward Snowden. Si eso no es autoritario, no sé qué sería, porque de democracia no tiene nada. 

Todos estos incidentes recientes, en los que el Gobierno de Obama y sus títeres europeos agreden, acosan, amenazan y persiguen a periodistas, han sido tratados con un mínimo de interés en los medios estadounidenses y son casi invisibles dentro del debate político en Estados Unidos. Esta triste realidad me ha hecho pensar en la inmensa hipocresía de este país.

No pude sino recordar el escándalo mundial que Washington y sus lacayos en Venezuela –grupos antichavistas financiados por agencias estadounidenses como NED y USAID– formaron cuando el Gobierno de Hugo Chávez decidió no renovar la concesión de un medio privado que transmitía a través de un canal público. Una decisión completamente legal y legítima por sí sola, sin politización –un contrato que venció, y una decisión de no renovarlo– fue explotada por todos los voceros estadounidenses, los medios de comunicación y las ONG de derechos humanos, como una manera de demostrar que Venezuela vivía una dictadura.

Ni es de mencionar que el medio en cuestión, RCTV, estuvo abiertamente involucrado en un golpe de Estado contra el presidente Chávez en 2002 y seguía públicamente llamando al derrocamiento del jefe de Estado y a la desestabilización del país. Ahora ese espacio de transmisión se ha convertido en un canal público de cultura y deportes, con participación directa del pueblo. No obstante, desde ese momento, Washington no cesó –y aún no cesa– en sus ataques contra Venezuela por su supuesta violación de la libertad de prensa y expresión.

Vaya, qué hipocresía. La dictadura parece estar en el seno de la Casa Blanca, desde donde con un dedo se decide la vida y la muerte de ciudadanos del mundo, y ordenan a otros Gobiernos detener, acosar y enjuiciar a cualquiera que desafía al poder estadounidense.

Estados Unidos vive un momento muy oscuro. Los principios revolucionarios de libertad, independencia y democracia que provocaron la creación de este país, ya han sido aplastados por la sed insaciable de poder y dominación de una élite que reina con bombas, mordazas y mentiras.



Rusia: "La presión sobre 'The Guardian' demuestra el doble rasero de Londres"

RT - 21 agosto 2013 | 13:40 GMT

RT

La presión que el Reino Unido ejerce sobre el periódico 'The Guardian' contradice la libertad de expresión y es una muestra de su política de doble estándar, según afirmó el ministerio de Exteriores ruso.

El martes pasado el editor del rotativo 'The Guardian' Alan Rusbridger afirmó que el Gobierno británico está involucrado en la decisión de exigir la destrucción de los materiales de Snowden.

En una entrevista a BBCNews, Rusbridger indicó también que la persona que exigió la destrucción de los archivos de Snowden era "un alto cargo del Gobierno" que actuaba en nombre del propio primer ministro.  

El editor del diario también agregó que David Miranda, pareja del periodista de 'The Guardian' Glenn Greenwald, que fue el primero en publicar los documentos filtrados por Edward Snowden, demandará al Ministerio del Interior por su detención.  

El pasado 18 de agosto, Miranda fue detenido e interrogado durante nueve horas en el aeropuerto londinense de Heathrow cuando regresaba de Río de Janeiro. El compañero de Greenwald fue puesto en libertad sin que le fueran presentados cargos, pero las autoridades confiscaron sus equipos electrónicos, incluyendo su teléfono móvil, el ordenador portátil, la cámara, las tarjetas de memoria, discos DVD y consolas de videojuegos. 

Al descubierto el golpe de la CIA en Irán

Documentos desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense revelan las raíces de la guerra mediática, cultural, económica y bélica que hoy emprende la Casa Blanca contra la República Islámica de Irán

Irán-1953. Autor: PressTV

jorgeluis@juventudrebelde.cu
20 de Agosto del 2013 22:45:55 CDT

Hace mucho se sabía que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) planificó y ejecutó, junto con Gran Bretaña, el golpe de Estado de Irán en 1953. Ya los presidentes demócratas Bill Clinton y Barack Obama lo habían admitido. Solo que ahora, la propia agencia, especializada en desestabilización e injerencia, reconoció públicamente su participación y las razones por las cuales Washington emprendió lo que, en su lenguaje ambiguo y con mucha palabrería cuando se trata de estos casos, llama «acción de política exterior».

Las pruebas las aportan documentos desclasificados por la CIA, el domingo, cuando se cumplían 60 años de la componenda estadounidense. Una historia que, a la luz de la actualidad, revela las raíces de la guerra mediática, cultural, económica y bélica que hoy emprende la Casa Blanca contra la República Islámica de Irán.

Entonces, Washington y Londres vieron un enemigo en el primer ministro iraní Mohammed Mossadegh, un burgués nacionalista y dirigente del Frente Nacional que defendió la nacionalización de la petrolera Anglo-Iranian Oil, toda una afrenta para el imperialismo británico, pues esta era su mayor baza, y una preocupación para los estadounidenses ante lo que vieron como la influencia de la extinta Unión Soviética en Irán.

En respuesta a la decisión del Majlis (Parlamento) iraní, Gran Bretaña orquestó un boicot internacional contra el petróleo persa y planificó el derrocamiento de Mossadegh. Estados Unidos no podía dejar que Londres se llevara solo el triunfo, con todas las ganancias que ello implicaba —continuar con la sangría petrolera. Washington estaba desplazando a británicos y franceses de África y Oriente Medio como metrópoli regional.

Para alcanzar sus ambiciones, la CIA implementó un siniestro plan: la alianza con monárquicos y poderosos sectores burgueses iraníes, el soborno a oficiales de las Fuerzas Armadas, la intoxicación mediática y la financiación de pandillas, entre otros métodos que empleó posteriormente en sus aventuras de injerencia en otras naciones como Guatemala, un año después, y en África, y que aún continúa utilizando.

En su justificación de los hechos, la CIA refiere que optó por ese plan contra Irán porque temía que los soviéticos invadieran y controlaran la nación persa si la crisis escalaba y Gran Bretaña enviaba sus buques de guerra como lo haría tres años más tarde junto a Francia e Israel, cuando Egipto nacionalizó el Canal de Suez.

«En ese caso, no solamente el petróleo iraní habría estado  irremediablemente perdido para Occidente, sino que la cadena de defensa alrededor de la Unión Soviética, que era parte de la política exterior estadounidense, habría sido quebrada», agrega el documento desclasificado por la CIA y obtenido por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

El objetivo del golpe de Estado fue devolverle el poder al sha Mohammad Reza Pahlevi, quien se convirtió en un estrecho aliado de Washington, y gobernó con terror y mano de hierro hasta que en 1979 estalló la Revolución Islámica, y saltó a la luz de todos la animadversión de los iraníes hacia las administraciones estadounidenses, que se venía cociendo durante todo ese tiempo por la implicación de Washington en la asonada y su responsabilidad en las catastróficas consecuencias que sufrió el pueblo persa durante el reinado del sha.

Como era de esperar, con Pahlevi, el control de la producción y la venta del petróleo iraní cayeron en manos de un grupo de corporaciones transnacionales estadounidenses, de la Anglo-Iranian Oil (hoy British Petroleum), de compañías francesas y holandesas, siendo las norteamericanas las que se llevaron la mayor tajada del pastel.

Incluso Washington potenció entonces el desarrollo del programa nuclear persa con el objetivo de asegurarse la mayor cantidad de hidrocarburo. Sin embargo, ese boceto de desarrollo energético, que EE.UU. impulsó en aquel momento, hoy lo critica, porque el petróleo no llega a sus manos, Irán se ha convertido en una potencia regional, y EE.UU. tiene que cuidarle las espaldas y los intereses a Israel.

Por eso la telaraña de bases militares que cerca a Irán, en las que el Pentágono tiene desplegados miles de efectivos y modernos aviones y barcos de guerra, incluso con capacidad nuclear, a lo que se añade la cruzada mediática, la continuidad del espionaje, la apuesta a la subversión interna, las intrigas, las presiones y los chantajes de todo tipo para que Teherán renuncie a su programa nuclear, y las declaraciones belicosas que han puesto al mundo al borde de una contienda atómica con consecuencias catastróficas para la supervivencia humana.

Las cosas hoy serían bien diferentes si el stablishment entronado por Estados Unidos en Teherán hace 60 años siguiera en pie.

Lo de Obama no han sido solo promesas incumplidas.

Esteban Morales

UNEAC

Si lo de Obama fueran solo promesas  incumplidas, podríamos sentirnos relativamente tranquilos. Pero el asunto es más complejo. Obama ha complicado las promesas que hizo. Para comenzar por casa, echó abajo las medidas que Bush había implantado contra Cuba, incluso extendiéndolas beneficiosamente, pero maneja cínicamente  “Garrote  y Zanahoria”, utilizando el bloqueo como instrumento contra Cuba.

Ha incumplido un conjunto de promesas importantes, como la eliminación de la prisión  en la Base Naval de Guantánamo;  conversar con Cuba, Venezuela e Irán, trasmitiendo entonces  la impresión de que negociaría con amigos y con enemigos, pero tergiversándolas todo. Su promesa de conversar con Cuba, la manipula, moviéndose solo por las ramas. Con Venezuela no ha adelantado nada aun. Con Irán, tiende a complicarlo todo, agregándole  una actitud hacia Siria que dificulta  la situación en el área. La salida de sus tropas de Irak y Afganistán, van dejando un lastre de terrorismo fratricida que no logra controlar;  para producir un desastre que no lleva hacia el arreglo pacífico en  ambos conflictos. Asesinó a Bin Laden en Pakistán e hizo lo mismo con Kadafi en Libia. En el propio Pakistán insiste en una persecución contra los talibanes de Alkaeda,  que traslada el fenómeno del terrorismo hacia esa nación. Que ya  de por si presenta una situación muy complicada.

Sin embargo, Siria se fortalece retomando la iniciativa militar y desplazando  a los terroristas atacantes de sus plazas más importantes, incluso provocando divisiones entre ellos. Que ya no se sienten  tan seguros de contar con todo el apoyo que requieren  para lograr sus propósitos de destruir al régimen sirio. Lo de Siria parecía que resultaría algo fácil, pero su dirección política ha mostrado fuerza y disposición de no dejarse vencer. Y ello tiene consecuencias muy negativas para mantener la coalición que la agrede. Sobre todo si tenemos en cuenta que los aliados de Estados Unidos se cansan, cuando no ven resultados fáciles e inmediatos;  así ocurrió con Irak y Afganistán, todos se fueron retirando.

Por su parte, Turquía aparece debilitada, por sus contradicciones internas, para actuar contra Siria y  aunque Irán  plantea posibilidades para negociar, Estados Unidos quiere hacer un doble juego, obligándole a que haga concesiones, en   que tiene la  oposición del Congreso, que ya voto en contra ( 420 contra 20) para aumentar las sanciones.

Estados Unidos pudiera hacer una mejor política con Irán, pero tropieza con el obstáculo de Israel, que ve en esta última nación,  su peor enemigo en la región. Y como sabemos la influencia sionista dentro de Estados Unidos es demasiado fuerte. Su equipo de propaganda y las posiciones de que gozan dentro del congreso y en el gobierno aplasta cualquier iniciativa que se les oponga. Por lo que es Israel quien parece haber sido la metrópoli colonial de Estados Unidos y no Inglaterra.

En Egipto, después del derrumbe de Mubarak  y el golpe de estado contra Mursi, las cosas marchan de mal en peor. Ya que los  llamados hermanos  musulmanes protestan  contra el golpe militar, pero Abdel fatah Al-Sisi, les ha declarado la guerra  y lo que comenzó como manifestaciones pacíficas  contra la maniobra militar en una plaza en el Cairo,  contra los que dieron el golpe que cambió al gobierno, ha devenido en una verdadera masacre  de gentes en las calles por parte del ejército y no solo en la capital.

Mursi, el presidente derrocado por el golpe militar, no era en realidad un gran presidente, pero había mantenido cierta independencia frente a Israel  y a fin de cuentas había sido electo democráticamente.

Mubarak contaba con su propio aparato para mantener el control, pero el que controla ahora la situación, tiene de su lado a toda la maquinaria del ejército. Que la ha lanzado contra los hermanos musulmanes y aunque estos han respondido también con armas, la diferencia de fuerzas  es abismal y en las calles tienen lugar masacres tras masacres. Por lo que es posible que ya los  muertos se puedan contar  por miles. Por lo que no tenemos dudas de que las acciones militares se están llevando a cabo bajo el aliento y control  de las posiciones de Israel y de Estados Unidos. Obama, por su parte, no reconoce que se trata de un Golpe de Estados, para continuar suministrándole la ayuda, a  los que sin dudas, son sus aliados. Pues Egipto continúa recibiendo 1,300  millones en ayuda militar y 400 millones de armas que le suministra la Unión  Europea.

Al mismo tiempo, se dice que  el ejército está cerrando todos los túneles que permiten mover mercancías  hasta Gaza, acusando de terroristas a Hamas y atacándolos, lo cual se corresponde con la actitud de los golpistas como aliados  de Israel y Estados Unidos.

En estos momentos, es Egipto, el conflicto más  sangriento y peligroso que está teniendo lugar en el área,  por la posición estratégica que ocupa el país, los implicados en el mismo, los que los están liderando, la participación de semi paramilitares que practican el asesinato   y la realidad de no verse todavía  una salida  que nos permita  predecir hacia  dónde puede desembocar  la situación. Pues  parece  que todo se  va  acercando a la ocurrencia de una guerra civil de proporciones incalculables. Por lo que si tiene lugar un estallido civil de las proporciones que se calculan, tanto Estados Unidos como Israel se van a ver  dentro de una situación bien complicada. Aunque tanto Jordania como Arabia Saudita  están apoyando a Israel.

Pero además de complicarse,  los conflictos heredados, Obama se enfrenta también a nuevas situaciones, que no parecen ser menos complejas. Tanto en el orden interno como  de su política exterior.

La crisis económica interna continua, bajo la dinámica de una supuesta recuperación económica,  que no es tal, por ser excesivamente débil  e inestable, con niveles de desempleo críticos, que más bien parecen empeorar. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el aparato financiero nacional  ya  ha anunciado un desplazamiento laboral sin precedentes en la historia de Estados Unidos, nada menos que de unos  100,000 desplazados de sus empleos.

La pobreza ha aumentado considerablemente y la crisis de dos ciudades importantes, Detroit y Nueva York,  tienen en ascuas a los norteamericanos. El presidente se esfuerza por  tratar de ser alentador en sus palabras, pero la realidad es  poco menos que aplastante. Recientemente, Obama, ha dicho que no va a intervenir. Ni el congreso tampoco se interesa. El capital no se incentiva  por levantar inversiones  para devolver a la ciudad su viejo dinamismo productivo;  el desempleo sigue aumentando y la población continúa abandonándola. Por lo que Detroit  parece haber entrado en una dinámica parecida a la de los pueblos fantasmas del viejo Oeste. No tiene posibilidades de reconstruir su periferia  industrial, que alimentaba de empleos  de todo tipo a la ciudad,  a partir de la industria automotriz, más poderosa del  mundo. Generando una dinámica económica que había hecho de ella una de las ciudades más industrializadas y prosperas del país. Nueva York, por su parte, está a punto de declararse en bancarrota. Dos ciudades otrora símbolos del imperio, ahora se desmoronan.

En medio de esta crisis, el asunto del espionaje, representado recientemente  por el caso de Snowder, pone una nota aún más complicada e el ambiente  y genera una combinación de factores, que ponen al presidente en una situación aún más difícil.

El caso de Snowder ha desatado una dinámica política del tipo siguiente:

§  No siendo el único caso, solo el más reciente y sonado, ya es indicativo de que la crisis de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad),  que se agudizo con el derrumbe de la Torres Gemelas, continúa agudizándose. Snowder, representa hasta ahora el golpe más fuerte recibido por los Servicios de Inteligencia estadounidenses.

§  El asilo otorgado a Snowder por Rusia, ha llevado a Obama a suspender la cumbre que celebraría con Putin y este último no parece inmutarse ante tal decisión.

§  Estados Unidos se ha puesto en evidencia,  incluso con los aliados, aunque estos, sobre todo Inglaterra, le perdonan  la acción porque en definitivo trabajan con la NSA.

§  De todos modos la desconfianza que ha levantado la NSA es fuerte, porque todos se han percatado de que al margen de la alianza, Estados Unidos trabaja  las áreas de espionaje comercial, tecnológico, política económica, política exterior, espionaje financiero, comercio de armas, estabilidad económica, poniendo muy claro en evidencia   que ahora necesita más que nunca adelantarse para salir de la crisis económica volcando todo su aparato de inteligencia en función de restaurar su poderío económico a nivel mundial. Confirmándose que Estados Unidos hace mucho tiempo ya, utiliza todo su poderío militar y de inteligencia para lograr “una escapada hacia  adelante”, aun a costa de sus propios socios.

§  Por supuesto, China, Rusia, Irán y Corea del Norte, están en la mira  del trabajo de inteligencia norteamericano, pero estos últimos no se confían para nada y resultan huesos muy duros de roer. Mientras Siria, parece estársele escapando.

§  También espían  a Alemania, Francia, Italia y España. Estos tres últimos, que son los más vulnerables de sus aliados principales. Francia, particularmente, que parecía más independiente, finalmente ha terminado plegándose.

§  Estados Unidos, mantiene su percepción de considerarse el gran administrador  del mundo. Sobre todo ahora, para controlar la economía, que casi le ha quitado la supremacía a la defensa, entendida a la vieja usanza. 

El presidente Obama no cesa en su empeño de fortalecer el aparato de inteligencia y espionaje.

Con posterioridad al ataque de las Torres gemelas, la NSA ya grababa 320 millones de llamadas telefónicas, que representaban entonces el 80% de sus operaciones globales y analizaba 10 gigabyte de información por segundo en internet. El pueblo estadounidense  finalmente lo sabe, pero crecientemente muchos no lo aceptan y se sienten agredidos en su privacidad.

Ahora se enfrascan  en construir una supercomputadora  a un costo  de 896 millones. Siendo la segunda del mundo, porque la más potente es la de China.

En septiembre comenzara a funcionar en Utah el mayor centro del espionaje del mundo, a un   costo  de 2,000 millones de dólares. Sin duda, después de la debacle de las Torres gemelas, la NSA  trata de reinventarse y recuperar el creciente prestigio perdido. Sobre todo por los topos que ha abrigado durante estos años. Incluido William Benney, ex director fundador, de la Agencia, quien había diseñado el sistema de automatización y monitoreo en todo el mundo .Este Sr. se cansó moralmente de los métodos seguidos por la agencia.

El slogan de “proteger ciudadanos y bienes norteamericanos donde quiera que estén” está más vivo que nunca. Lo cual se expresa en la reciente decisión norteamericana  de cerrar 19 sedes diplomáticas norteamericanas en países islámicos. Lo cual tira hacia lo que Obama ha llamado la “traición de Snowder”  y  la guerra contra el terrorismo.

Avivando la histeria de ubicar fuerzas militares y tener más planes de contingencia, que como sabemos, son siempre un instrumento utilizado antes de que nada ocurra. Reviviendo el atentado de Bengasi en Libia de septiembre 11 del 2012, en que perdieron la vida 4 funcionarios norteamericanos entre ellos el Embajador. Como es costumbre, todo se hace moviendo dinero abundante  hacia las arcas del pentágono.

Obama, no muy diferente que Bush (hijo) continúa amenazando con terrorismo, pero ahora de manera descarada, pasándoles armas a los terroristas .Desde el antecedente, de haber utilizado y armado  a los talibanes, contra la invasión soviética Afganistán, Estados Unidos combate contra ellos, pero los continua utilizando, según sean sus propósitos.

Aunque a nivel global, Washington controla el espionaje, eso no parece le vaya a servir de mucho. Porque la jugada ya le ha sido descubierta y no va a engañar a nadie con sus maniobras. Todos saben que el arma del espionaje es utilizada contra  quienes se opongan a los intereses de Estados Unidos, sin límites, escrúpulos,  ni  fidelidades de ningún tipo.
Aún queda el conflicto Arabe-Israei.En el que estados Unidos continua maniobrando, tratando siempre  de hacerles creer a los palestinos que tendrán su ayuda en la solución del conflicto. Pero Washington en realidad, hasta ahora, no ha hecho nada a favor de los palestinos. Que no sea haciéndose el de la “vista gorda”, para obligarlos a vivir en islotes, en medio de un mar de judíos sionistas, que los asesinan continuamente.

En la más reciente maniobra, respecto al tema,  J.Kerry,  secretario de estado, ha nombrado como principal mediador al Sr.  Martin Indyk, que es conocido como un sionista consumado. Lo llaman el “abogado de Israel” No se le conoce que haya beneficiado nunca a los palestinos en ningún momento del conflicto. Según dicen, es como un hermano de Netanyahu. Por lo que, de un lado, estarán  Estados Unidos  e Israel y del otro Abbas. Que podemos estar seguros,  no logrará hacer nada. Porque en definitiva, ha aceptado la negociación, sin cuestionarse o poner como condición el cese de los asentamientos israelíes. Por lo cual, no es difícil augurar cual será el final  de esta supuesta negociación.

Pero donde se observa con mayor claridad la maniobra norteamericana, es para el caso de América latina. Donde el Sr. Kerry  ha declarado descaradamente, que como región, continua  siendo el “Traspatio de Estados Unidos”. A  lo cual le sigue, coherentemente,  la estrategia que Barack Obama ha comenzado a desplegar. No hay tal  nueva política para A. latina, ni Obama pretende variar  siquiera  los métodos para tratar con el hemisferio. América latina, parece  estar abocada a un nuevo conflicto con la política norteamericana. Porque la intención  imperial del vecino del norte, rejuvenece sus lauros, bajo una novedosa estrategia, que es más de lo mismo.

Esa estrategia se llama “La Alianza del pacifico”.   Una intención trasnacional, liderada por Estados Unidos y formada, hasta ahora, por Chile, Perú, Colombia y Méjico, a la que se  trata de arrastrar a Brasil. De aquí el negativo recibimiento que ha tenido el Presidente,  en su visita reciente al gigante del Sur. Actuar contra el ALBA, Mercosur, UNASUR, CELAC, Petrocaribe;  en particular, contra Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y demás agrupaciones regionales, constituye el centro de su estrategia. Para virar las cosas a favor de estados Unidos nuevamente. Tratando así  de enfrentar a dos grupos de poder: de un lado  las nuevas iniciativas, impulsadas por Cuba y Venezuela,  y del otro, los vendidos al neoliberalismo, que además están cínicamente, dentro de las nuevas “alianzas”,  como preparando la “puñalada por la espalda”. Pero aun en estos últimos países, como es especialmente el caso de Colombia, con las conversaciones de paz y el fuerte movimiento campesino, se va desatando un movimiento de masas, que hace difícil a sus gobiernos ponerlos en la dirección de un fuerte retorno al neoliberalismo.

Para estas  tareas a realizar, en particular, el sistema de espionaje y subversión, funciona  desde la famosa “Escuela de las Américas”, fundada en Panamá en 1946, luego trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984.La que ya ha entrenado a más de 60,000 policías  y soldados latinoamericanos. De donde prácticamente salieron casi todos los tristemente célebres dictadores  y criminales de América latina.

1-  Por suerte, SOA-WACH, una ONG, en el 2004, hizo público una compilación  de nombres, cursos, países de procedencia del alumnado, y las fechas en que asistieron cada uno. En 1996, SOA-WACH, hizo público también  los manuales de entrenamiento .teniendo convocada para los días 22 al 24 de noviembre del 2013 una vigilia frente a la escuela. La que ahora actúa bajo el nombre de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (SOA-WHINSEC) según sus siglas en ingles.

2-  El gobierno norteamericano, siempre ha tratado de mantener en el más absoluto secreto todas sus actividades, pero va perdiendo terreno en esa batalla.

La más reciente fechoría de los servicios de inteligencia norteamericanos, fue contratar al niño yemenita Barg Al-Kiyabi para que situara en la ropa de su tutor un dispositivo detector, que les permitiera asesinarlo con un drone. Esto se descubrió pues Alkaeda grabo la confesión de padre e hijo y salió publicada en  “The Atlantic”.

No parece que la impunidad con que Estados Unidos realiza sus fechorías por el mundo, tenga el espacio con que antes contaba.

Obama, aunque repitió el mandato,  lo hizo bajo una situación en que aun el discurso esperanzador lo acompañaba. Las promesas realizadas eran bien  manipuladas. En particular volvió a tener la mayoría del voto de los negros, para los cuales tener a uno de ellos en la Casa Blanca, siempre representa más que una promesa incumplida. En realidad no tenía contrincante confiable. Era demasiado pronto para hablar de una recuperación republicana. Los descalabros de George Bush (hijo) le ofrecían una ventaja de larga data. Sus disfraces, tanto en política interna como sus discurso inteligentes, coherentes  en presentar soluciones, en política exterior, junto al premio nobel, recibido con tono de futuro, ayudo a  Obama  para  atravesar los momentos de su primer mandato. Ahora se afianza en una política interna  que más popularidad no le puede quitar y en política exterior, se ha decidido por rescatar el poderío del imperio  sin miramientos de ningún tipo. Bueno, aunque no lo crean tantos que votaron por Obama, para eso fue elegido y recibió el apoyo del Partido Demócrata. E incluso, de no pocos  republicanos.

Por eso  Obama entre el beneficio  a  la nación y el avance del imperio, se decidió por este último. Conflicto que se agudiza, pues aparecen de manera creciente, ciudadanos, movimientos, organizaciones, sectores sociales, que pusieron sus esperanzas en que Estados Unidos podía ser mejor visto, comportarse más negociador, no acumular más odio sobre si, no decidirse a dejar de ser un imperio, pero al menos madurar, mientras que sin las posibilidades que antes tuvo, lo que hace es retronar a los viejos métodos.

De todos modos, ello se expresa, en que  la sociedad norteamericana está más dividida que nunca, así como menos dispuesta a continuar aceptando las soluciones que no llegan. Tanto el   Presidente como el Congreso  cuentan con solo un  proyecto, restaurar la hegemonía de Estados Unidos, aunque para ello tengan que virar el mundo al revés. En lo cual, tampoco estas dispuestos a tratar con consideración a sus aliados históricos. El slogan de Bush de “conmigo o contra mí”,  no era para una administración .Obama lo está demostrando.

Pero vivimos un periodo histórico en el cual las masas se están movilizando fuertemente y serán ellas, tanto en Estados Unidos como en el mundo  y no los políticos, aunque negocien, las que más temprano que tarde  van a decidir la pelea.

La Habana, 21 de agosto de 2013

TEOLOGIA DE LA CONFUSIÓN

Jorge Gómez Barata

Occidente no fue siempre cristiano como el Medio Oriente no fue siempre islámico. Del mismo modo que hay una historia anterior a Cristo,  también la hay antes de Mahoma y Buda. Interpretaciones y manipulaciones aparte, la tesis de Samuel Huntington acerca del “choque de civilizaciones” no se ha justificado ni es aplicable a los sucesos en el Medio Oriente y África del Norte, donde todo lo que ocurre se debe a fenómenos políticos, no confesionales ni culturales.

La partición de Palestina que constituyó una gigantesca arbitrariedad,  la creación del Estado de Israel que introdujo un “cuerpo extraño” en la región, los intereses imperialistas asociados al petróleo y a circunstancias geopolíticas diversas y una suma de problemas internos, el principal de ellos un atraso secular en materia política y jurídica que, entre otras cosas, no han permitido separar a la religión de la política ni establecer el Estado de Derecho.

En  Egipto como tampoco en Siria, Palestina, Irak, Afganistán ni en ninguna parte la lucha: es Occidente contra Oriente, el Islam contra el Cristianismo ni de judíos contra gentiles.

Si bien como sostenía Huntington, las grandes confrontaciones de la actualidad no la protagonizan estados nacionales, tampoco lo hacen las civilizaciones ni las religiones sino que se trata de un asalto recolonizador de la Entente imperialista que intenta establecer su hegemonía controlando los “bolsones” que quedaron al margen de su dominación, para lo cual aprovechan todos los recursos, incluyendo la división y las confrontaciones religiosas.

Sin planearlo ni quererlo y sin que convenga a los pueblos, algunas fuerzas religiosas locales intentan aprovechar las condiciones creadas por las agresiones e intervenciones norteamericanas y occidentales para alcanzar objetivos sectarios más bien mezquinos. La sangrienta confrontación entre chiitas y sunitas en Irak es un ejemplo de un fenómeno recurrente cuando fuerzas religiosas aprovechan la intervención foránea para tratar de realizar metas confesionales y objetivos políticos.

En Egipto y Túnez el derrocamiento de dos dictadores no condujo a sociedades más abiertas donde las mayorías disfrutaran de mayores derechos y libertades, sino a nuevas formas de autoritarismo, esta vez asociados a concepciones religiosas que no solo imponen una fe sino todo un estilo de vida que ningún pueblo que haya disfrutado de las ventajas del Estado laico asume voluntariamente.

Obviamente en Egipto ha ocurrido un golpe de estado cuya peculiaridad radica en que una parte de la sociedad lo prefirió al peligro de que se implantara una teocracia; lo cual no significa que compartan la brutalidad del ejército al que se le presumía una neutralidad política mínima, sobre todo porque hace tan solo unos meses, a la caída de Mubarak, permitió la celebración de elecciones en las cuales una mayoría prefirió a Mursi sin con ello endosar la implantación de la ley islámica.

Ahora ya no hay remedio, al menos en plazos previsibles, cientos de muertos en cuestión de días forman un abismo demasiado hondo y ancho como para ser salvado mediante apelaciones conciliatorias.

Las opciones visibles son ahora tres: (1) cae el gobierno de facto, la Hermandad Musulmana retoma el gobierno y el baño de sangre continúa. (2) el gobierno se sostiene y logra celebrar elecciones sin los musulmanes, lo cual eternizaría la protesta y la inestabilidad y haría endémica la represión y (3) el ejército toma directamente el poder, descarta, reprime y maniata a tirios y troyanos y la democracia espera otros treinta años a que haya una primavera no fallida. Allá nos vemos.

La Habana, 21 de agosto de 2013