viernes, 26 de julio de 2013

COREA: SIN PAZ NI GUERRA

Jorge Gómez Barata

Un día como hoy, 27 de julio, sesenta años atrás, sin vencedores ni vencidos y sin acuerdo de paz, finalizó la Guerra de Corea, la tercera de las grandes conflagraciones del siglo XX y, probablemente la única librada entre las grandes potencias del Este y el Oeste, aunque por “persona interpuesta”.

Con Alemania y Vietnam, Corea fue uno de los tres países divididos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, lo mismo que en Indochina los estados surgidos de la división libraron una guerra entre sí. La península asiática es la única donde no sólo no ha logrado la reunificación, sino que mantiene un declarado estado de beligerancia.

El territorio de la península de Corea fue conquistado por China antes del advenimiento de Jesucristo y, de una u otra manera, desde entonces sus pobladores luchan infructuosamente por su independencia. Ningún país ha sufrido decepciones semejantes ni exhibe un record tan nefasto. 

Debido a procesos geopolíticos desplegados en Asia, en 1905 se impuso a Corea el protectorado japonés, seguido años después por la anexión y la imposición no sólo del gobierno sino de la cultura japonesa, incluyendo la prohibición a los naturales del país de hablar su lengua y llevar sus nombres tradicionales. La opresión dio lugar, en todo el territorio de la península, a la lucha armada anti japonesa que tuvo un carácter patriótico y de liberación nacional.

Debido a que Japón formó con Alemania e Italia el eje fascista (Roma, Berlín, Tokio) estaba en guerra contra Estados Unidos, China y la Unión Soviética y China, ante la inminente derrota nipona a manos aliadas, con el fin de aceptar la rendición de las tropas japonesas en Corea, soviéticos y norteamericanos acordaron una división provisional del país a la altura del paralelo 38.

El desencadenamiento de la Guerra Fría tras el discurso de Churchill en Fulton en 1946, respondido por Stalin y la adopción de la “Doctrina Truman” en 1947 para la contención del comunismo, consagraron la división y dio lugar en 1948 al surgimiento de dos estados coreanos, uno respaldado por Estados Unidos y occidente y el otro por la Unión Soviética, China y el resto de los países socialistas.  

Kim Il Sung que desde la juventud había participado en la lucha anti japonesa, la cual llegó a liderar, fue electo primer ministro del estado surgido en la parte norte, de orientación socialista, mientras el gobierno del sur fue encabezado por Syngman Rhee.

Debido a causas concretas difíciles de precisar, en 1950 se desató la guerra entre el norte y el sur con mejor suerte para las tropas norteñas que avanzaron hasta conquistar la capital surcoreana. Convocado por Estados Unidos y con la extraña ausencia de la Unión Soviética, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución de condena a Corea del Norte y encomendó a la parte norteamericana el mando de las tropas de la ONU integradas por representaciones de unos 20 países occidentales.

Rápidamente Estados Unidos movilizó a sus tropas acantonadas en Japón al frente de las cuales colocaron al general Douglas MacArthur que hizo retroceder a las tropas comandadas por Kim Il Sung e incluso propuso al presidente Truman el empleo de bombas atómicas para contener a las tropas norcoreanas y a los voluntarios chinos.

El resto de la historia es conocido: luego de tres años de fieros combates y cuatro millones de muertos, en su mayor parte coreanos del norte y chinos, en lugar de la paz se alcanzó un armisticio que mantiene a las partes confrontadas técnicamente en guerra y da lugar a un clima de permanente tensión en la región que en cualquier momento puede generar una nueva confrontación, esta vez más catastrófica.

Tal vez la hora de las recriminaciones ha pasado para ambos estados coreanos que necesitan desesperadamente la reunificación pacífica, única alternativa que puede proveer de seguridad a la región. Sesenta años de guerra son demasiados. Allá nos vemos.

La Habana, 27 de julio de 2013

EE.UU. promete abstenerse de pedir pena de muerte para Edward Snowden

Washington, 26 jul (PL) El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, prometió que el gobierno norteamericano se abstendrá de solicitar la pena de muerte para Edward Snowden, acusado de traición por revelar programas secretos de las agencias de espionaje.

En una carta dirigida al ministro de justicia de Rusia, Alexander Konovalov, revelada hoy por el diario USA Today, Holder señala que los cargos criminales que enfrenta el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) no implican que sea castigado con la pena máxima.

El funcionario promete que no se pediría esa condena a los tribunales estadounidenses incluso si el también exanalista de la CIA fuera acusado de delitos adicionales graves.

La misiva de Holder hace referencia a la solicitud de asilo temporal formulada al gobierno ruso por parte de Snowden, en la que éste alega que si regresa a Estados Unidos sería torturado y condenado a muerte.

La Comisión de Asignaciones Presupuestarias del Senado estadounidense aprobó la víspera una resolución presentada por el legislador republicano Lindsey Graham que exige al Departamento de Estado coordinar con el Congreso medidas punitivas contra las naciones dispuestas a recibir al joven de 29 años.

Snowden entregó a la prensa el mes pasado documentos secretos acerca de programas de vigilancia telefónica y en Internet contra ciudadanos estadounidenses y de otros 35 países.

jf/rgh

Raúl Castro: Esta seguirá siendo una Revolución de los jóvenes

La generación histórica va cediendo su lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza, y la Revolución socialista cubana seguirá siendo de los humildes, por los humildes y para los humildes, expresó el Presidente cubano en su discurso ante el cuartel Moncada por los 60 años de los hechos del 26 de Julio de 1953

«Han pasado años, pero esta sigue siendo una Revolución de jóvenes», expresó el Presidente Raúl Castro durante el Acto Central por el Día de la Rebeldía Nacional. Autor: Tomada de la TV

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
26 de Julio del 2013 9:54:19 CDT

Esta seguirá siendo la Revolución socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes, aseguró el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, en sus palabras durante el acto por al aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Al recordar el principio que proclamara Fidel el 16 de abril de 1961, cuando el entierro a las víctimas del bombardeo criminal previo a la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón, el Presidente cubano también ratificó que «esta también seguirá siendo una Revolución de los jóvenes».

Hoy más del setenta por ciento de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución, rememoró Raúl, quien recordó que «hoy convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una con méritos propios según el momento histórico y las circunstancias que les ha tocado vivir».

La generación histórica va cediendo su lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza, basada en la capacidad demostrada de seguir el rumbo de la Revolución, iniciada desde la lucha de los indios y esclavos hasta nuestros días, expresó.

Como se ha explicado, dijo, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de la nación.

Pero para asegurar su éxito, jamás podrá descuidarse —como nos enseñó Fidel— la necesidad de preservar, por encima de todo, la unidad de todos los cubanos dignos, ratificó.

Raúl Castro aseguró que la ocasión era propicia para rendir merecido homenaje a los caídos durante la lucha y también a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, «que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo, capaz de resistir tantos sacrificios, nos dio la victoria y situó en el mapa mundis a nuestra pequeña isla como un baluarte de la dignidad y justicia».

Miles de cubanos participan en el Acto Central por el Día de la Rebeldía Nacional. Autor: Tomada de la TV

Rindamos honor también a la mujer cubana, madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas, pidió en su discurso Raúl visiblemente emocionado, quien también tuvo palabras para las nuevas generaciones, «que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios».

Igualmente, envió un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas injustamente encarcelados hace quince años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la patria seguiremos batallando sin descanso, ratificó.

El Presidente cubano también envió su más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana República de Venezuela, el fallecido Comandante Hugo Chávez Frías, de quien aseguró que era un discípulo adelantado de Bolívar.

En su discurso, Raúl se refirió a la firmeza y al decoro del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel, quien luego del asalto al Moncada se convirtió de acusado en acusador en el juicio a que fueron sometidos.

Recordó que el Granma vino después, cuyo desembarco fue apoyado por el alzamiento de Santiago de Cuba, dirigido por Frank País, asesinado luego cuando aún no había cumplido 23 años.

Rememoró además el revés de Alegría de Pío, el encuentro con Fidel en Cinco Palmas de Vicana, la decisiva victoria sobre la gran ofensiva batistiana contra el primer frente de la Sierra Maestra, que como dijo el Che, le quebró a la tiranía el espinazo y dio inicio a la contraofensiva.

La cubana seguirá siendo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

La cubana seguirá siendo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos aéreos durante la invasión a Playa Girón, aseguró este viernes el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro.

Con esa frase cerró su emotivo discurso en la Ciudad Escolar 26 de Julio, que antes de 1959 fuera el Cuartel Moncada, después de resumir en apretada síntesis «una intensa historia».

De esa manera, el también Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba recordó aquellos históricos últimos 74 días en que fueron derrotadas las tropas batistianas.

Raúl Castro Ruz (C), Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, acompañado de otros mandatarios en el Acto Central por el Día de la Rebeldía Nacional en Santiago de Cuba. Autor: AIN

Fueron cerca de cien combates, cuatro operaciones, se combatió de día y de noche, contó Raúl. «Pero lo fabuloso, enfatizó, fue que Fidel recogió todas las demás guerrillas menos las nuestras, que se hallaban en el Segundo Frente Oriental y estaban muy alejadas. Así logró concentrar 200 fusiles, aunque había más guerrilleros; había incluso una escuela de reclutas, desarmados, que se iban armando en la medida en que se iban obteniendo pequeñas victorias.

«Con 200 hombres se enfrentó a 10 000 soldados directos, sin contar la retaguardia que les aseguraba alimentos, toda la aviación, la artillería que podía actuar en la montaña y, no obstante, fueron derrotados en esos 74 días. Entonces, se tuvo que ir a la Cruz Roja Internacional para que recogieran a cientos de prisioneros que fueron devueltos por Fidel, totalmente sanos, mejor comidos que nosotros y bien atendidos.

«Comenzaba de ese modo, en el verano de 1958, el viraje irreversible de la guerra, que con las operaciones de las columnas invasoras salidas de la Sierra Maestra y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso del militar régimen, a la toma del poder de la revolución triunfante y a la constitución del primer gobierno revolucionario en la universidad de esta ciudad.

«Con la huelga general a que llamó Fidel desde Palma Soriano antes de entrar a Santiago, y con la clase obrera y todo el pueblo, se derrotó la maniobra de la embajada norteamericana para sabotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.

«Empezaba entonces una etapa mucho más difícil que estremeció los cimientos de toda la sociedad. A cuatro meses del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el puesto de mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon, por espacio de varios años, el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, el sabotaje y el terrorismo en todo el país, la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en víspera de la cual se proclamó el carácter socialista de la Revolución; la crisis de los misiles cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en octubre de 1962; las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas...», rememoró el líder de la Revolución cubana.

En su intervención, Raúl recalcó que a pesar de que han pasado los años, la cubana sigue siendo una Revolución de jóvenes, «como lo éramos el 26 de julio de 1953; como lo eran los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956; jóvenes fueron quienes en su inmensa mayoría participaron en la lucha contra las bandas armadas durante cinco años (desde el 60 hasta enero de 1965 aproximadamente); jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón, los que se sumaron, incluso adolescentes, a la Campaña de Alfabetización, los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior.

«Jóvenes fueron los cientos de miles que cumplieron misiones internacionalistas en otra tierras del mundo; los que hoy prestan servicios de Salud y Educación —la mayoría también mujeres— en diferentes naciones, los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tanta gloria han cosechado; los que al llamado de la Patria cumplen su servicio militar —entre ellos las muchachas, que por propia voluntad se suman a esta tarea—; los estudiantes de la enseñanza media, nuestros universitarios, que protagonizaron con éxito el último Censo de Población y Vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía, nuestros maestros y profesores...

«Sin dudas, repitió, esta seguirá siendo una Revolución de jóvenes».

Al expresar que habrá gloria eterna a los mártires de la Patria, y darle vivas a Fidel y a la Revolución socialista, Raúl concluyó su discurso con la famosa frase del Che Guevara: ¡Hasta la victoria, siempre!

GLORIOSO 26 DE JULIO

60 AÑOS DEL MONCADA


1.-
Una grandiosa jornada
coronada por la gloria,
la que dio vuelco a la historia,
se llama Cuartel Moncada.!
Una fecha señalada
con la mayor dignidad
detonó con claridad
la lucha armada cubana,
y a la mafia batistiana
le marcó su defunción,
y cambió la situación
de la Patria Americana.!

2.-
Fue el Comandante Fidel
ese joven combatiente,
el guerrillero valiente
de la toma del Cuartel.!
Su decisivo papel
delineó todo un programa,
-más allá de una proclama-
que anunciaba tempestad,
a partir de la verdad
que a su Patria sacudiera,
cuando enérgico dijera:
-“La Historia me absolverá.!”

3.-
Julio Veintiséis Glorioso,
de Mil Nueve Cincuenta y Tres,
fue el primero y gran revés
para el sistema oprobioso.!
Combatiente y sedicioso
se alza el pueblo cubano
con las armas en la mano
en la lucha guerrillera
desde la heroica trinchera
de Bayamo y de Santiago,
este fue el primer amago
de la jornada señera.!

4.-
Vencida la indignidad
y más de mil agresiones,
en Cuba están las lecciones
de abnegación y lealtad.!
Nace allí la libertad,
en los muros del Moncada,
y en su huella está marcada
una estrella y un rubí
y el aguerrido mambí…
Como el Poeta escribió
que Fidel te lo cumplió
lo ofrecido por Martí.!

VIVA EL 60 ANIVERSARIO DEL MONCADA