sábado, 31 de agosto de 2013

MENTIRA Y SIMULACIÓN COMO ARMA IMPERIALISTA

Por Manuel E. Yepe

Alguien ha dicho que la elite que gobierna en Estados Unidos por encima del gobierno que eligen los ciudadanos, esconde con excesiva frecuencia la basura bajo la alfombra y luego olvida dónde la dejó.

Y pruebas de este aserto no faltan en la historia del imperialismo estadounidense desde el momento mismo de su surgimiento tras la guerra contra España a fines del siglo XIX e inicios del XX.

Esa conflagración nació de una mentirosa auto agresión contra el acorazado Maine, surto en puerto habanero en visita de cortesía a las autoridades coloniales, que sirvió de pretexto para que el flamante imperio estadounidense declarase la guerra a una España decadente, debilitada además por las luchas anticoloniales, para hacerse de los remanentes de su imperio colonial, desde Hawái y las Filipinas hasta el Caribe.

Todavía hoy, Estados Unidos no ha reconocido aquella mendaz manipulación de sus dirigentes de entonces, oculta bajo la alfombra de la historia oficial impuesta por el vencedor.

Desde entonces hasta hoy, la manipulación de los hechos ha sido sistemáticamente usada por los líderes de gobierno estadounidenses para justificar sus acciones agresivas iniciales de todas sus contiendas por imponer su hegemonía a escala regional o planetaria.

Puede afirmarse que, desde entonces, todas las guerras imperialistas de Estados Unidos han comenzado con una gran mentira ajustada a necesidades internas de la superpotencia, dirigidas a acomodar al Congreso, la opinión pública nacional, la extranjera, o a determinados intereses específicos de algún sector del imperio. En todos los casos la cúpula imperial ha utilizado todos los recursos del gobierno y el control que ésta ejerce sobre los medios fundamentales de información (mainstream media) para apoyar esas fabricaciones.

La primera década del presente siglo comenzó con una serie de agresiones contra lo que fue la federación de Yugoslavia. A base de mentiras y manipulaciones, Washington -casi siempre con el aval y la participación cómplice de países de la OTAN- llevó a cabo una cadena de agresiones contra ese grupo de naciones que bajo el liderato de Josif Broz Tito había logrado mantener una precaria unión federativa que le propició desempeñar un importante papel integrador entre los países no alineados favorecedor de un equilibrio mundial que dio a Yugoslavia notable prestigio como país independiente.

Luego vendrían las agresiones contra Iraq y Libia, en ambos casos a partir de justificaciones tan mentirosas como seguramente lo son las actuales acusaciones contra Siria.

La existencia de armas prohibidas de destrucción masiva en Iraq y los vínculos de su gobierno con la organización terrorista Al Qaeda demostraron ser absolutamente inventados y falsos, cuando ya el país había sido destruido y su presidente asesinado.

Un parecido escenario, así como un desenlace idéntico estuvieron presentes en Libia pocos años después.

Para escarnio de la opinión pública mundial, el actual Jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, se presenta ahora ante la opinión pública norteamericana y mundial, dispuesto a destruir a Siria con pretextos similares o menos creíbles aún que los que antes utilizara George W. Bush cuando se preparaba para agredir a  Iraq y a Libia.

Aducen esta vez los pretendidos dueños del mundo que el presidente de Siria –contra quien hace mucho tiempo viene gastando balas la maquinaria propagandista estadounidense- ha provocado una crisis humanitaria en su país usando armas químicas contra su propio pueblo.

Por supuesto, con tantos antecedentes frescos disponibles, nadie le cree, pero todo hace pensar que la cúpula que gobierna en Estados Unidos por encima del gobierno electo espera que una vez más la maquinaria de información que tienen estructurada en todo el mundo viabilice la impunidad.

En el peor escenario, tienen en la Casa Blanca a un presidente desechable cuyo acceso inesperado al poder le fuera viabilizado por la propia cúpula solo por motivo de la enorme crisis multifacética en la que se había situado la superpotencia bajo reaccionarios gobiernos de extrema derecha que siguieron la senda abierta por Ronald Reagan y tocaron fondo con la vergonzosa presidencia de George W. Bush.

Ahora, se advierte a Barack Obama inseguro, preocupado por una crisis humanitaria local en Damasco desde su posición de responsable máximo a nivel mundial de tantos crímenes – incomparablemente más graves y mayores que pretende denunciar en Siria- generados por Estados Unidos por doquier, desde las bombardeos atómicos en Japón hasta los casi cotidianos ataques con drones en Paquistán.

La Habana, 01 de Septiembre de 2013

Enrique Iglesias cantará "Loco", otro tema de Descemer Bueno

Cubasi  -  EFE  -  Sábado, 31 Agosto 2013 13:22

El cantautor cubano Descemer Bueno posa con su guitarra durante una entrevista con EFE en La Habana (Cuba). EFE

El músico Descemer Bueno, actualmente una de las figuras más talentosas y populares de la canción cubana, cuyos temas en la voz de cantantes internacionales se han situado en el top-ten de la revista Billboard, afirma que sigue una línea de proyectos dentro y fuera de la isla.

"Me siento feliz por todo lo que pasa con mi música", afirmó el compositor, cantante y productor que ha desarrollado gran parte de su carrera en España, Nueva York y Miami, en una entrevista con Efe.

Bueno viajará la próxima semana a México, donde le espera una colaboración con la cantante Julieta Venegas, y va a grabar un vídeo con la banda cubana de reguetón Gente de Zona.

Explicó que su canción "Bailando", con la puesta en escena de Gente de Zona, será interpretada con una guitarra y palmas, porque su intención es rescatar las raíces españolas, aunque con el añadido de un ritmo "beat", un poco "tecno".

El autor del tema "Cuando me enamoro", internacionalizado por el dominicano Juan Luis Guerra y el español Enrique Iglesias, que ganó el premio Grammy Latino 2011 a la Mejor Canción, considera que está en una etapa que le está proporcionado "muchas alegrías".

Tras la salida de su última producción discográfica en 2012, el álbum "Bueno", este músico nacido en La Habana en 1971, se está dedicando más a cantar sus canciones.

Pero asegura que la composición también lo ocupa, aunque no cumple con un "horario laboral" como otros autores porque prefiere no "forzar" el proceso creativo de su música.

"Hacemos música y verdaderamente el que conoce al músico sabe que si un defecto tenemos es que lo sentimos pero no nos importa nada más, porque la música nos absorbe y consume largas horas", apunta el autor.

Su último disco, "Bueno" (2012), lo ha catapultado a los primeros lugares de las emisoras cubanas, una pieza que el cantautor abre en solitario y completa con duetos de artistas invitados en diez temas que se mueven entre la bachata, el bolero, la balada o la salsa, pero con un tono romántico y un sello muy particular.

Por esa fonografía mereció dos premios y el galardón de compositor del año en el Festival Cubadisco 2013, que se unen a los cuatro premios ASCAP, obtenidos por mantener una canción en el top ten de Billboard con los temas "Lloro por ti" (2009 y 2010), "Cuando me enamoro (2011) y "No me digas que no" (2012).

Este verano, ha sumado una nueva colaboración, la de Enrique Iglesias, quien eligió la canción "Loco", compuesta entre los dos, para el sencillo promocional de su nueva producción discográfica que saldrá al mercado el próximo otoño.

Bueno revela que el tema "Loco" era una canción que Iglesias "no iba a cantar nunca en su versión original, la intentó grabar hace dos años, se la mostró ahora en ritmo de bachata y entonces la acogió para interpretarla a dúo con el cantante dominicano Romeo Santos, exvocalista del grupo Aventura.

Animado por la buena acogida de sus presentaciones de principios de este mes en la sala Clamores, de Madrid, el artista repetirá allí el 5 de octubre, y después estará en el teatro "Harlem" de Barcelona, para celebrar los 20 años de su primer concierto en ese escenario, cuando se radicó por un tiempo en España a principios de la década de los noventa.

Vinculado también al cine, es autor de bandas sonoras y director musical de películas como "Violeta" (1998, México), "Habana Blues", del español Benito Zambrano, con la que ganó en 2006 el premio Goya, Corazón del Tiempo (2007, México); Habana Eva (Venezuela-Cuba, 2009) y Siete días en La Habana (Francia-España, 2011).

Graduado como guitarrista clásico en los conservatorios Manuel Saumell y Amadeo Roldán, formó en 1990 "Estado de Ánimo", una banda cubana de jazz combo, diez años después fundó el grupo "Yerbabuena", en Nueva York, un fenómeno musical que reunió una alineación de lujo.

Buenos Aires, será otra parada, luego regresará a España y girará por Suiza y Casablanca (Marruecos) para terminar el año en La Habana, una ciudad que considera está "llena de energía, de fuerza, de vida", donde vive y aspira a contar con un espacio fijo para sus actuaciones.

Obama antes de atacar Siria: 'Estoy cansado de la guerra'

El presidente de EEUU, Barack Obama.

El Mundo.es - María Ramírez (corresponsal) | Nueva York

Actualizado sábado 31/08/2013 16:19 horas

Un par de horas después de que su secretario de Estado presentara argumentos para atacar Siria, el presidente Barack Obama se quejaba una vez más de lo mucho que detesta una nueva intervención militar. Mientras tanto, a primera hora de la mañana el equipo de inspectores de la ONU que buscaba evidencias de ataques químicos en Siria ya ha abandonado el país y se encuentra en el Líbano, informa Reuters.

"Sé muy bien que el mundo en general está cansado de la guerra. Desde luego, Estados Unidos ha pasado por una década de guerra. Los estadounidenses, comprensiblemente, quieren que nos concentremos en reconstruir nuestra economía aquí y poner a la gente a trabajar. Y os aseguro que nadie está más cansado de la guerra que yo", dijo el presidente este viernes después de una reunión en la Casa Blanca con sus homólogos de Estonia, Letonia y Lituania. "Me doy cuenta de que entre todos nosotros, aquí en Estados Unidos, en Reino Unido, en muchas partes del mundo, hay cierto cansancio teniendo en cuenta Afganistán, hay cierta sospecha de cualquier acción militar post-Irak".

Aun así, Obama dijo que ahora es su "obligación" asegurarse de que no quede impune "un régimen que está dispuesto a utilizar armas prohibidas por normas internacionales contra su propia gente, incluyendo niños". "Hay mucha gente que cree que se debería hacer algo, pero nadie quiere hacerlo", se quejó.

Kerry en la presentación de pruebas.

Al presidente le ha costado más de un año tomar la decisión de intervenir en Siria. El verano pasado, su entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, le insistía para que al menos armara a la oposición. Obama dijo entonces que su "línea roja" era el uso de armas químicas, aunque la dejó pasar este abril, cuando varios servicios secretos occidentales aseguraron que el régimen de Asad había utilizado gas sarín contra los opositores.

Las últimas explicaciones de Obama llegaron mientras el Pentágono tomaba nuevas posiciones para un ataque inminente. Unos 300 marines llegaron el viernes por la noche en un barco con helicópteros al Mediterráneo Oriental, donde están colocados cinco destructores con misiles de largo alcance Tomahawk. Además, hay varios submarinos a la espera de una orden del comandante-en-jefe para el "acto limitado, reducido" anunciado.

Todo preparado

La Administración Obama tiene el plan militar listo, aunque ha desplegado tarde y con obstáculos el plan político. Después de empujar a Obama a intervenir, el primer ministro británico, David Cameron, tuvo que retirarse el jueves por el rechazo inesperado del Parlamento británico a la intervención. Obama ha asegurado que "respeta por completo" la posición británica. La Liga Árabe también acusa a Asad de gasear a civiles, pero no se ha atrevido a apoyar la acción militar, y Turquía ya está descontenta porque considera que un ataque limitado no es suficiente.
En casa, el Congreso se queja de que el presidente no haya dado más explicaciones y no haya pedido autorización aunque sea sólo para un ataque de pocos días y sin tropas en el terreno. Los congresistas recibieron tarde, como el público estadounidense, un elenco de las pruebas que, según Washington, confirman que el régimen de Asad utilizó armas con gases venenosos contra la población.

Cuerpos sin vida tras el último ataque con armas químicas.

La Administración Obama reconoce que su principal motivo para intervenir ahora no son las 100.000 personas muertas en Siria desde marzo de 2011, sino el uso de armas prohibidas y el mal ejemplo para el resto de la conflictiva región, especialmente Irán. "Muchos países cuya política es desafiar estas normas internacionales están mirando. Quieren ver si Estados Unidos y sus amigos respetan su palabra", dijo John Kerry, el secretario de Estado, en su presentación del viernes con los argumentos para atacar.

Según el relato de la inteligencia de Estados Unidos, el 21 de agosto, en 12 localidades cerca de Damasco, murieron intoxicadas 1.429 personas, entre ellas "por lo menos" 426 niños. La única estimación oficial imparcial hasta ahora era la de Médicos Sin Fronteras, que había confirmado 355 muertes.

La Administración Obama asegura no tener dudas sobre los culpables. "Concluimos con un nivel de confianza alto que el Gobierno sirio ha llevado a cabo un ataque con armas químicas contra elementos de la oposición en los suburbios de Damasco el 21 de agosto. Concluimos que la posibilidad de que la oposición ejecutara el ataque es muy improbable", dice la nota, resumen del informe que recibió Obama hace una semana y que sigue siendo secreto.

Las pruebas

Según Kerry, los servicios de inteligencia han utilizado "miles" de fuentes. Entre ellas, las conversaciones interceptadas el día del ataque entre un oficial del Ministerio de Defensa sirio y el jefe de una unidad de armamento químico. En una llamada telefónica, el oficial se quejaba de que el incidente alertaría a los inspectores de la ONU, que ya estaban en Damasco investigando varios ataques con gas sarín en primavera.

Además, los servicios secretos detectaron movimientos en los arsenales de agentes tóxicos del Gobierno sirio entre el día 18 y el 21, aunque asumieron que se trataba de cambios rutinarios por motivos de seguridad. Estados Unidos también asegura que el ejército sirio dio instrucciones a sus soldados para que se pusieran máscaras anti-gas e hizo otros preparativos típicos antes de un ataque químico.

Según imágenes registradas por satélite, los cohetes con gases se lanzaron desde las zonas controladas por el régimen hacia los barrios donde se concentran los opositores. En los siguientes 90 minutos de esos lanzamientos, Twitter se llenó de comentarios y alertas sobre la intoxicación con gases. Tres centros hospitalarios atendieron a unas 3.600 personas.

Estados Unidos también subraya que el régimen de Asad utilizó gas sarín al menos en dos ocasiones el pasado abril y tiene uno de los mayores arsenales de estas armas, que incluyen también gas mostaza y el agente nervioso VX.

Putin tacha de 'tontería inmunda' que se acuse a Asad de usar armas químicas

El presidente ruso, Vladimir Putin, durante su comparecencia ante los medios. | Reuters

El Mundo.es - Efe | Moscú

Actualizado sábado 31/08/2013 18:54 horas

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha afirmado que las acusaciones estadounidenses de que el Gobierno del presidente sirio Bachar al Asad ha usado armas químicas son una "tontería".
"Decir que el Gobierno sirio ha empleado armas químicas cuando el Ejercito de Siria avanza" sobre su enemigo "es una tontería inmunda", aseveró el líder del Kremlin.

Putin ha agregado: "Si hay pruebas sobre el uso de armas químicas, deben ser presentadas. Si no se presentan, es que no existen".

El presidente ruso ha pedido además a Obama que como Premio Nobel de la Paz piense en las víctimas de un ataque a Siria. "Me dirigiría al (presidente de EEUU, Barack) Obama como al Premio Nobel de la Paz: antes de emplear la fuerza en Siria hay que pensar en las futuras víctimas".

Reaccionó así a las amenazas de una intervención militar contra Siria expresadas el viernes por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, que alegó pruebas irrefutables de los servicios de inteligencia norteamericanos sobre la autoría del régimen de Al Asad en el ataque con armas químicas en las afueras de Damasco.

"Las alusiones a no se sabe qué interceptaciones de no se sabe qué conversaciones que no demuestran nada no pueden servir de fundamento para tomar decisiones tan trascendentes como el uso de la fuerza contra un Estado soberano", afirmó Putin.

El mandatario ruso reiteró que las pruebas, en caso de que existan, no pueden permanecer en secreto y deben ser "presentadas a los inspectores de la ONU y al Consejo de Seguridad".

Falta de respeto

"Las alusiones a que tienen esas pruebas pero que son secretas y no se las pueden presentar a nadie no se sostienen, es sencillamente una falta de respeto hacia sus socios", dijo Putin.

Al mismo tiempo, el líder del Kremlin aseguró que Rusia participará en la toma de medidas de prevención de las armas químicas si se demuestra que éstas han sido usadas en Siria.
"En lo que se refiere al uso de cualquier arma de destrucción masiva, incluidas las armas químicas, nuestra postura es consecuente: nos oponemos categóricamente, lo condenamos, y en consecuencia, si se demuestra, tomaremos parte en la elaboración de medidas de prevención de tales acciones", subrayó.

El presidente de EEUU, Barack Omaba, anunció este viernes que evalúa una acción militar sin soldados sobre el terreno en Siria que no implicaría un "compromiso" bélico a largo plazo.

Poco antes, Kerry daba por hecho en Washington que un ataque con armas químicas lanzado por el régimen de Al Asad el pasado 21 de agosto causó 1.429 víctimas mortales, 426 de ellos niños.

“La izquierda es la lucha continua”

Por  Félix Sautié Mederos. Sur en América latina

Entrevista a Esteban Morales. Economista y politólogo cubano. El académico especializado en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba y en los conflictos de identidad racial en la isla habla sobre la necesidad de crear una identidad nacional mestiza y de los desafíos que debe enfrentar una revolución para no quedar estancada.

Hablar con Esteban Morales es entrar en contacto con una sabiduría ancestral hecha ciencia social de punta, porque es un ejemplo vivo de superación intelectual hasta los más altos niveles del saber científico con consecuencia a sus orígenes, de los que nunca se ha arrepentido y defiende con caballerosidad significativa. “Nuestras imperfecciones sociales actuales no nos han permitido superar muchos lastres heredados del régimen colonial –expresa, por ejemplo–, y otras cosas que se reproducen como fenómenos con una relativa novedad dentro de la sociedad cubana de hoy; a pesar de que durante estos años la Revolución Cubana ha luchado contra la discriminación y la desigualdad, hasta los mismos bordes del igualitarismo, no todos los grupos raciales que forman hoy la nación cubana, la integraron de igual forma.” Y, sin embargo, en la isla “nadie acepta el calificativo de racista”, destaca.

Para este economista, politólogo y experto en estudios culturales, la revolución no se hace de una vez y para siempre. “En la Cuba de hoy quien quiera continuar siendo revolucionario debe librar sus propias batallas y asumir los riegos que le vengan encima... Soy de la opinión de que toda revolución, en cualquier campo de la vida, debe autorrenovarse continuamente. Quiero seguir siempre en la izquierda, es el lado del espectro político-ideológico que más me satisface, pero la izquierda no puede ser estática: creo que hay que buscarla continuamente, dado que creyendo estar en la izquierda, es posible terminar en la derecha.” Por eso, tal vez, se siente “siempre parte de una nueva izquierda”.

Morales es licenciado en Economía y doctor en Ciencias Económicas. Fue profesor e investigador titular en la Universidad de La Habana. Aunque a sus 71 años está jubilado, sigue cumpliendo tareas académicas (brinda conferencias y asesoría académica para maestrías y doctorados, imparte cursos de posgrado e integra tribunales de evaluación) porque cree que el ejercicio de la docencia “es muy útil a la sociedad y para uno mismo, para mantenerse activo, sobre todo ligado al estudiantado, que es reconfortante”. Nunca, dice, podría abandonar “esta actividad que despliego como si aún no me hubiera jubilado: la mayor satisfacción a mi edad es saber que he logrado contribuir a la formación de muchos jóvenes. Pienso que todo intelectual debiera ejercer la docencia, porque los jóvenes necesitan de todas las experiencias acumuladas en cualquier campo del conocimiento y de la cultura”. Es también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y un reconocido especialista en las relaciones bilaterales con los Estados Unidos y las relaciones raciales dentro del país, temas sobre los que versan varios de los quince libros que publicó como coautor y autor único.

–Aparte de sus estudios y análisis sobre los Estados Unidos, he seguido y citado en mis Crónicas Cubanas sus escritos sobre el problema negro en Cuba, por denominarlo de alguna manera. ¿Existe tal cosa? ¿Cómo lo describiría?

–Yo no utilizaría el término de “problema negro”: diría más bien que arrastramos, y no sólo como un lastre histórico, sino que reproducimos, la discriminación racial y la existencia de racismo en Cuba. No se podría decir que la sociedad cubana es esencialmente racista; hemos avanzado, con una política social extraordinariamente humanitaria. Aunque esta política, al haberse concentrado en el problema de la pobreza y no tomar en cuenta el color, excluyó una variable de profundo contenido de diferenciación social. No todos los grupos raciales que forman hoy la nación cubana la integraron de igual forma. Los llamados blancos (españoles, porque en realidad no son blancos después de 800 años de ocupación árabe; pero llegaron con esas credenciales y así se quedaron) eran los colonizadores: vinieron a Cuba por voluntad propia, a buscar fortuna, y concentraron el poder. Los negros, resultado de la trata esclavista, vinieron obligados en los barcos negreros, cazados o comprados en las costas de África, para trabajar como esclavos. Lo cual generó puntos de partida muy diferentes para los dos grupos más importantes y mayoritarios que integraron nuestra población.

–¿Qué se siguió de esos diferentes puntos de partida?

–Esos puntos de partida aún no han logrado ser superados. Pues aunque en Cuba la pobreza fue también masivamente blanca, la riqueza nunca fue negra. Muchas rebeliones antiesclavistas, tres Guerras de Independencia y casi sesenta años de República no cambiaron la situación. Sólo a partir del triunfo de la Revolución en 1959, los pobres en general, y los negros en particular, lograron en realidad tener oportunidades de ascenso social en Cuba. Pero los negros y los mestizos (estos últimos surgidos de la mezcla) partieron de muy atrás y ello aún se refleja en los niveles de vida y capacidades de ascenso social dentro de la población cubana. Esa fue la herencia que recibió la Revolución Cubana, y a pesar de haber luchado denodadamente contra ella, aún no la ha podido superar. Porque más de cuatrocientos años de esclavitud y sesenta años de república neocolonial no se superan en poco más de cincuenta años de revolución, por muy radical que ésta haya podido ser.

–En un reciente artículo que publicó en el blog Moncada (http://moncadalec tores.blogspot.com/2013/04/la–revolu cion–cubana–comenzo–en–1959.html) en el que manifiesta la necesidad de convocar a un debate público sobre estos problemas, refleja esos asuntos con bastante amplitud.

–Allí digo que los señalamientos realizados por el compañero presidente Raúl Castro en su discurso de clausura de la Asamblea Nacional tienen también una expresión dolorosa en las relaciones raciales actuales en Cuba. Diría, también, que aún no hemos logrado completar el cuadrilátero de fuerzas sociales que nos permitiría atacar la cuestión racial de manera radical y profunda. El tema racial no está en la escuela, donde no se menciona el color, impidiendo que pueda pasar a la cultura; no se ve reflejado en los medios masivos; está en pañales dentro de la ciencia y nuestras estadísticas son incoloras, generando un considerable nivel de invisibilidad de nuestra población negra y mestiza. Apenas entre finales de los años ’80 y principios de los ’90 volvimos a enfrentarnos al tema, siendo el propio compañero Fidel Castro el que lo retomó. Estamos moviéndonos en la dirección de atacarlo fuertemente, pero aún no forma parte del debate público como debiera hacerse, según mi opinión, y permanece secuestrado en espacios limitados, en públicos interesados, pero aun pequeños, con ninguna divulgación en los medios, de lo que en esos espacios se discute. Por eso en mi artículo llamo la atención fuertemente a que el tema forme parte del debate público nacional, esté en la agenda de todas las organizaciones políticas, de masas, culturales y en todos los espacios de la sociedad civil cubana. Pues generalmente su falta de reconocimiento constituye uno de los problemas más serios que enfrentamos para solucionarlo. Cuba ha devenido en el paradigma que nos dice que no basta con autoproclamarnos como una sociedad socialista y luchar contra el capitalismo para solucionar la discriminación racial y el racismo. Hay que avanzar mucho más allá, sobre todo en el orden político y cultural.

–¿Qué hace en concreto al respecto de este importante asunto? ¿Qué podríamos hacer todos los cubanos?

–Tenemos comisiones nacionales que abordan el problema. La Asamblea Nacional ha comenzado a prestarle atención. Tenemos debates en las provincias del país. Se negocia con todos los organismos del Estado y del gobierno para que desempeñen el papel que les corresponde. Pero aún no hemos logrado romper el nudo burocrático que nos impide avanzar más rápido en el tema. Mencionados ya los obstáculos que nos impiden decir que de manera total ya el racismo y la discriminación no son un problema institucional en Cuba, señalemos que el Estado no es racista, que el gobierno no lo es, que nuestros organismos oficiales no lo son. Pero aún no logramos que todos participen con la fuerza de su institucionalidad para erradicar el problema.

–¿Identifica otros retos a enfrentar?

–La identidad. Los cubanos debiéramos fortalecer nuestra identidad. Durante años prestamos una fuerte atención a la identidad nacional como resultado del enfrentamiento político con los Estados Unidos en particular. Pero los asuntos de la identidad cultural y racial quedaron rezagados: no avanzaron de igual forma para que hubiéramos logrado completar el sistema que nos permitiría estar en ventaja en la lucha que aún tenemos que librar contra la discriminación racial y el racismo que sobreviven. Carecemos aún de la conciencia racial que hace falta para combatir contra el racismo y la discriminación. Nuestro racismo, al ser un racismo menos de apartheid (menos de separación de los colores, más de compartir entre todos, más hipócrita, más de blanqueamiento), tuvo también el lado negativo de impedirnos ganar una fuerte conciencia racial, y aún carecemos de ella al día de hoy. Cuba no fue los Estados Unidos, donde los negros tenían que hablar inglés y no podían adorar sus deidades ni tocar sus tambores. El negro en Cuba se mezcló más con el colonizador blanco; sin dejar de ser esclavo, recibía a veces un trato menos inhumano, podía hablar sus lenguas traídas de África, tocar sus tambores, adorar a sus deidades, preparar sus brebajes e incluso dárselos a tomar al colonizador blanco si éste se enfermaba.

–¿Qué sucedió con el mestizaje?

–Surgió además el mestizo. Los negros en Cuba tuvieron una participación nada despreciable en la formación de la Nación y de la cultura cubana: celebraban sus fiestas, que no pocas veces los blancos compartían, y el hacendado que tenía un hijo con la negra podía adquirir para él un “título de blanqueamiento”. Desde principios del siglo XVI el negro podía comprar su libertad o recibir la manumisión. Existían batallones de pardos y morenos. Y, en general, se trataba de un racismo más hipócrita, que se escondía. Todo esto produjo en Cuba el fenómeno de que muchas personas, sin ser blancas, no se asumen como negras o mestizas. En Cuba con una gota de sangre blanca se puede ser blanco. Nuestros último Censo Nacional califica al 65 por ciento de la población como blanca y como negra sólo a poco más de un 10 por ciento. El resto son los llamados mestizos. Pero con una mirada atenta en la calle, se puede observar que todos en Cuba somos mestizos. Se trata de un fenómeno que puede avergonzarnos a todos los cubanos: un problema de disfuncionalidad cultural de toda la sociedad cubana. Entonces debatir el tema públicamente, en la dirección de encontrarle solución de manera conjunta al problema que afecta nuestro proyecto como sociedad y como nación, en esencia mestiza, es sumamente importante. Terminar de reconocer esto último como la realidad más palpable sería vital, pues no se trata de una cuestión entre blancos, negros y mestizos, sino de toda la sociedad cubana.

–¿Estaría de acuerdo en definirse como parte de la Nueva Izquierda cubana a favor de lo que se ha dado en denominar el Socialismo del siglo XXI? ¿Es eso compatible con la lucha de tantos años que hemos compartido a favor de la Revolución Cubana, o habría que hacer una Revolución dentro de la Revolución en Cuba para actualizarnos con los tiempos?

–En realidad, yo siento que siempre he sido el mismo desde el punto de vista de que he tratado de avanzar con aquellas ideas que me permiten continuar considerándome como un revolucionario socialista. Para eso no he vivido de ilusiones, ni en el pasado, sino siempre tratando de mirar hacia el futuro, superar mis propios errores de concepción cuando los he tenido (escuchando mucho, tratando de aprender de todo el mundo) y asumir siempre una actitud crítica cuando lo he considerado necesario, sin medir las consecuencias que tal posición me haya podido traer. Tengo un lema: “En la Cuba de hoy quien quiera continuar siendo revolucionario, debe tener su propia guerra, librar sus propias batallas y asumir los riegos que le vengan encima”. En realidad no me he puesto a pensar si soy parte de una nueva izquierda o no. Aunque no me asustaría si llego a esa conclusión... Pero debo confesarle que hasta hoy no había pensado en eso. En cambio sí estoy seguro, y me siento muy feliz de ello, de tener mi propia revolución, que puede o no ser la de otros, pero es la que yo pienso y quiero hacer: combato contra todas las ideas que no considero buenas, sin temor a equivocarme; trato de convencer cuando creo que tengo la razón para sumar fuerzas; voy librando batallas dentro del campo que constituyen mis ideas sobre hacia dónde debe ir el país, cuáles son las cosas que nos hacen daño y qué caminos serían los más convenientes. Siempre como alternativas posibles porque, sobre todo, trato de ser realista. Determinados problemas pueden no tener una única solución.

–¿Esas diferentes soluciones hablan de cambios de opinión?

–Me preocupa sobremanera ser consecuente. Nunca reniego de mis orígenes, nunca me parecen ridículas las cosas en que un día creí y que ya no encuentro válidas: las analizo como si estuviera mirando hacia mis otros yo, en otros momentos y espacios, y siempre recojo de eso lo que me parece que me puede continuar siendo útil para mi vida presente. Pienso que la idea de una revolución dentro de otra no es un absurdo. Veo a la revolución como veo la vida: como una gran escalinata, en la que incluso los escalones que ahora nos parecen absurdos también nos ayudaron a escalar. No desprecio ninguno. No reniego de ninguno. Todos me ayudaron a estar en el lugar en que ahora me encuentro. Hoy soy, porque fui ayer. Pensar de otro modo creo que no ayuda a entender que las cosas cambian, se superan, a veces se truecan en su contario, pueden hasta retroceder... y en la vida hay que ser capaz de seguir esa dialéctica para sentirnos siempre útil a las ideas que defendemos, hasta el día en que nos llegue el momento de irnos. ¿A otro mundo? Eso sí no lo sé.

–¿Se considera un exponente de la Nueva Izquierda Cubana?

–Si pensar así es considerarse como una nueva izquierda, no tengo a menos reconocerlo. No hay nada más continuamente nuevo y dinámico que la izquierda. La derecha casi no hay que buscarla: estáncate en la propia izquierda y pronto estarás en la derecha. Sólo la derecha es cómoda. La izquierda es la lucha continua y sin descanso. Es la única posición en la que no se debe ni se puede descansar. Si te acomodas, ya estás en la derecha. Porque eso es la derecha: acomodamiento. Por tanto, de ese modo, tal vez, me siento siempre parte de una nueva izquierda.

Esta entrevista se reproduce por gentileza de su autor, quien trabaja en un proyecto de difusión de la Nueva Izquierda Cubana. Integra la serie ¡Por Esto! pregunta, y fue publicada originalmente en el Semanario Unicornio de ¡Por Esto! : http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=24&idTitulo=258438.


viernes, 30 de agosto de 2013

ALEGATOS MEZQUINOS

Jorge Gómez Barata 

Brasil no contrata médicos suizos, austriacos o americanos porque no están disponibles y son demasiado caros; y no quieren a los cubanos porque son baratos. Sus médicos no van a la Amazonia, mas no desean que otros lo hagan. Quién los entienda, levante la mano.

El debate en torno a la presencia de médicos cubanos en Brasil revela dos hechos: Cuba puede participar en el programa MAS MEDICOS porque cuenta con los profesionales para hacerlo, y la reacción contra ellos adoptada por federaciones medicas de ese país es mezquina porque no la originan preocupaciones científicas, sociales ni humanitarias, sino reclamos gremiales, dinero, competencia y, en el mejor de los casos, celos absurdos.

Adicionalmente existen dos verdades: los médicos cubanos son empleados del gobierno (en la Isla no existe la medicina privada), y en esa condición, de modo voluntario, se integran a un programa gubernamental basado en un arreglo según el cual continuaran percibiendo su salario en Cuba y una asignación en divisas para gastos, deducido de lo abonado por el Estado brasileño.

La novedad es que durante 50 años la colaboración médica cubana fue gratuita. Antes el gobierno cubano no repartía las divisas con sus médicos porque no las recibía. Nada se repartía porque no había nada que repartir.

No hace mucho tiempo, en el escenario de la colaboración internacional aparecieron países con solvencia y disposición para sufragar los servicios de salud, y solicitaron a la Isla colaboración médica retribuida. En la medida en que el gobierno cubano recibió compensación económica por esos trabajos, estuvo en capacidad de compartirla con los profesionales y trabajadores.  

La discusión que quieren generar los federativos médicos brasileños gira acerca de la cuantía recibida por los galenos cubanos, cosa que de ninguna manera les concierne. Es cierto que el salario de los médicos y de todos los trabajadores y profesionales cubanos es bajo, pero es asunto nuestro, y parte de una realidad social y económica y de un proyecto que los dirigentes médicos brasileños no conocen, no comprenden, y naturalmente no comparten.

No me extrañaría que en su momento los profesionales cubanos reclamen, negocien y pacten con las autoridades otras proporciones, pero en cualquier caso eso no sucederá bajo el liderazgo de los burócratas brasileños.

Por otra parte el gobierno y la nación cubana no tienen por qué avergonzarse de exportar mano de obra calificada y servicios profesionales de alto valor agregado. Exportar servicios salud es tan legítimo como vender servicios de ingeniería y software, y enviar médicos al extranjero es tan legal y moral como enviar técnicos petroleros de Brasil a África incluso a Cuba y cobrar por ellos. ¿Acaso Petrobras entrega a sus trabajadores en el extranjero el ciento por ciento de los lucros que generan?  

Yo, como cientos de miles de mis de compatriotas, entre ellos médicos y maestros, trabajé en Angola por mi salario en Cuba. En Luanda compartí un predio donde residían personas de 12 naciones, entre ellos brasileños que, sin excepción, ganaban más que los cubanos; no obstante, el colectivo multinacional nos respetaba y admiraba más que criticarnos; jamás escuché de alguno una ofensa, y ninguno de nosotros se involucró nunca en sus ingresos ni en la naturaleza de sus contratos con la parte angolana.

No defiendo ahora al gobierno cubano que tal vez pudiera pagar un poco más y seguramente lo hará en la medida en que sea posible y los interesados lo reclamen, pero, en cualquier caso, es un asunto entre ellos.

Los federativos brasileños no pueden concordar con nuestra percepción del asunto como nosotros no concordamos con la idea de que la salud sea un negocio; tampoco nos parece lógico que un adolescente gane millones por dar patadas a un balón. Son puntos de vista. Allá nos vemos.

La Habana, 30 de agosto de 2013

La Casa Blanca dice que lanzará el ataque militar contra Siria sin Londres

Josh Earnest. | Foto: Reuters

El Mundo.es - María Ramírez (enviada especial) | Washington

Actualizado viernes 30/08/2013 00:54 horas

El presidente Barack Obama está dispuesto a atacar Siria sin la ayuda de Reino Unido y sin el beneplácito de Naciones Unidas. Después del rechazo del Parlamento británico a la operación, Estados Unidos sigue con sus planes de un bombardeo limitado.
La Casa Blanca confirmó este jueves después de la votación que la ausencia de Reino Unido no altera la decisión del presidente aunque seguirá "consultando" con Londres.

El propio secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, indicó en Manila que Estados Unidos sigue adelante con la iniciativa de formar una coalición internacional que responda al uso de armas químicas en Siria. Hagel señaló que muchos gobiernos del mundo han expresado públicamente su condena al uso de armas químicas contra la población en Siria, informa Efe.
Unas horas antes, Estados Unidos ya había indicado que no pensaba esperar a que el Parlamento británico estuviera satisfecho con las explicaciones de los inspectores de la ONU.

Un portavoz del presidente aseguró que Estados Unidos tomará sus "propias decisiones" según su "propio calendario". Insistió en que no tiene interés en el informe de los inspectores de la ONU, que sólo tienen mandato para indicar si se utilizaron armas químicas, algo que admite hasta el régimen sirio.

"El presidente tomará una decisión sobre la respuesta que considere adecuada basada en los intereses de Estados Unidos", dijo Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca. Estados Unidos consideraba que Reino Unido podría tener "un papel" igual que otros aliados europeos y árabes, pero no marcaría su agenda. "Estamos interesados en negociar con la comunidad internacional. Pero la responsabilidad principal del presidente es ante el pueblo americano que lo eligió y al que tiene que proteger".
La Administración Obama asegura que "cree" en el proceso de la ONU y "ha invertido" mucho tiempo en él, pero ahora no puede hacer nada por el bloqueo de la "intransigente Rusia".

Moscú pidió este jueves otra reunión en el Consejo de Seguridad, que terminó sin ningún acuerdo. Rusia ha bloqueado hasta ahora incluso la petición de una investigación sobre las armas químicas en Siria. El Gobierno de Vladimir Putin predice una debacle en Oriente Próximo parecida a la de Irak.

Comparaciones con Irak

La Casa Blanca se queja de que las comparaciones con Irak no son relevantes. "Es muy diferente... Entonces era una Administración buscando pruebas para invadir un país con el objetivo de un cambio de régimen", dijo el portavoz de la Casa Blanca en la rueda de prensa diaria.

Obama repite que no quiere derrocar a Asad y ni siquiera pretende detener la muerte de civiles en un conflicto donde, según la ONU, han muerto más de 100.000 personas desde marzo de 2011. Su único objetivo, según explicó el miércoles en la televisión pública, es dar "una señal muy fuerte" al régimen sirio de que no puede utilizar armas químicas. El presidente dijo que no quiere participar en la guerra civil y sólo piensa en ataques "limitados, a medida" como castigo.

El Pentágono ha colocado cinco destructores en posición para atacar Siria desde el Mediterráneo. Cada uno de los barcos lleva dos docenas de misiles de larga distancia. Además, estaban ya posicionados varios submarinos de Estados Unidos y uno de Reino Unido, que también hizo preparativos en su base de Chipre. Estados Unidos podría seguir utilizando esta base pese al rechazo de la intervención. Fuentes militares indicaron que el ataque duraría entre dos y tres días y podría empezar esta misma semana.