domingo, 23 de septiembre de 2012

Cómo derechizar a un izquierdista

Frei Betto
Publicado en Cubadebate el 22 Septiembre 2012
Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.

Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.

(Tomado del Clarín)

Oliver Stone asegurá que Hugo Chávez triunfará en los comicios de octubre


Henrique Capriles “no es un buen tipo”, afirmó Oliver Stone  (Foto: Efe)

teleSUR- Prensa Latina- Efe/ lp/KMM   -   Domingo 23 de Septiembre de 2012, 04:21 pm

El veterano y reconocido cineasta estadounidense aseguró que el principal rival de Hugo Chávez “no es un buen tipo”, y criticó la política de Obama. También aseguró que el expresidente del Gobierno español José María Aznar tiene responsabilidad por la invasión a Irak.

El conocido cineasta estadounidense Oliver Stone aseguró este domingo que el candidato socialista Hugo Chávez será el vencedor de los comicios presidenciales que se realizarán en Venezuela el próximo 7 de octubre.

En  declaraciones ofrecidas durante el Festival de Cine de San Sebastián (España), Stone consideró que Chávez “está bien de salud”, mientras que advirtió que el candidato por la derecha, Henrique Capriles Radonski "no es un buen tipo".

“El otro no es un buen tipo y si ganara, devolvería el país a las clases altas”, sostuvo el director de cine.

Abordando temas de política internacional, también se mostró crítico con el gobierno del presidente de Estados Unidos, afirmando que su mandatario Barack Obama,“no es un presidente tan importante, mucho menos si no consigue cambiar ese rumbo a la derecha que llevamos”.

Pese a esta declaración, afirmó que en las próximas elecciones estadounidenses, que se realizarán el próximo 6 de noviembre, dará su voto a Obama, pues “si gana el otro candidato (Mitt Romney) volveremos a la política de (George) Bush, recalcó.

Juicio contra Aznar 

Por otro lado, al ser consultado sobre las guerras e invasiones a nivel mundial, Stone admitió que a él le gustaría ver al expresidente del Gobierno español José María Aznar (1996-2004) ante el Tribunal de La Haya por su implicación en la invasión a Irak.

El director de cine insistió en que Aznar es “igual de responsable de la guerra en ese país árabe” como el otrora primer ministro británico Anthony Blair, y el expresidente norteamericano George W. Bush.

En este sentido, calificó como “una desgracia” para España que se enviaran tropas a Irak e instó a denunciar a la Corte Internacional de Justicia de la Haya para denunciar el caso.

Stone se encuentra en Madrid España, participando en el Festival de Cine de San Sebastián, que este domingo le otorga  el Premio Donostia Especial 60 aniversario a toda su carrera.

Hugo Chávez se ubica entre los cuatro presidentes de América con mayor respaldo


En Venezuela, Hugo Chávez, remontó posiciones y ganó 6 puntos favorables, desde el último año, al ser aprobado por el 64 por ciento. (Foto: Mitofsky)
teleSUR - Avn-Mitofsky/KMM   -   Domingo 23 de Septiembre de 2012, 04:11 pm
De acuerdo a una encuesta divulgada este domingo por la firma Consulta Mitofsky, el presidente venezolano, Hugo Chávez se ubica entre los cuatro mandatarios del continente con mayor respaldo popular. El Jefe de Estado ecuatoriano Rafael Correa mantiene el primer lugar de aprobación.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se encuentra entre los cuatro Jefes de Estado del continente americano con mayor respaldo popular, según una encuesta de la firma Consulta Mitofsky.
El Mandatario venezolano cuenta con un 64 por ciento de respaldo, mientras el Jefe de Estado de Ecuador, Rafael Correa quien mantiene una aprobación de 80 por ciento.
En el segundo lugar de respaldo se encuentra el presidente de El Salvador, Mauricio Funes con un 72 por ciento y en tercer lugar el presidente guatemalteco Otto Pérez con un 69 por ciento de apoyo.
En el quinto lugar aparece la Jefa de Estado brasileña, Dilma Russeff, con 62 por ciento, seguida por Leonel Fernández de República Dominicana, con 61 por ciento, y Daniel Ortega de Nicaragua, con 59 por ciento.
Los gobernantes con aprobación media se encuentra el mandatario colombiano Juan Manuel Santos con 54 por ciento y el Jefe de Estado panameño Ricardo Matinelli con un 52 por ciento de respaldo.
En la décima posición se ubica el presidente de Estados Unidos, Barack Obama con 49 por ciento de aprobación y el Jefe de Estado mexicano Felipe Calderón con 46 por ciento.
En los puestos restantes se ubican Cristina Fernández de Argentina (43 por ciento), Evo Morales de Bolivia (41 por ciento), Ollanta Humala de Perú y José Mujica de Uruguay (40 por ciento), Stephen Harper de Canadá (37 por ciento), Federico Franco de Paraguay (36 por ciento), Sebastián Piñera de Chile (36 por ciento), Porfirio Lobo de Honduras (14 por ciento) y Laura Chinchilla de Costa Rica (13 por ciento).
Esta es la segunda ocasión en que la firma Consulta Mitofsky presenta el estado de aprobación ciudadana de 20 mandatarios de América y 10 de Europa y Asia. La metodología empleada por Consulta Mitofsky consiste en la recopilación de encuestas publicadas en los medios electrónicos de diversos países.

Asesinan a abogado defensor de campesinos que reclaman tierras en Honduras

LPG -  EFE/ Tegucigalpa, 23 sep
Domingo, 23 septiembre 2012

Trejo era apoderado legal del Movimiento Auténtico Reivindicador del Aguán (MARCA) y fue asesinado a tiros anoche en las cercanías del Aeropuerto Internacional de Toncontín, indicó el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

El abogado Antonio Trejo, defensor de campesinos que reclaman tierras en el departamento de Colón, en el Caribe de Honduras, fue asesinado por desconocidos en Tegucigalpa, informó hoy un organismo de derechos humanos.

Trejo era apoderado legal del Movimiento Auténtico Reivindicador del Aguán (MARCA) y fue asesinado a tiros anoche en las cercanías del Aeropuerto Internacional de Toncontín, indicó el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

Según versiones de medios locales de prensa, Trejo asistía anoche a una boda en la colonia América, en el extremo sur de Tegucigalpa, cerca del aeropuerto, y al salir a contestar una llamada telefónica, habría sido acribillado.

Trejo murió en el estatal Hospital Escuela, adonde fue llevado tras ser atacado con armas de fuego, añade el informe del COFADEH.

El profesional de las leyes fue procesado legalmente por el Ministerio Público en agosto pasado tras una manifestación de campesinos en Tegucigalpa, algunos de ellos del MARCA, exigiendo tierras.

La protesta, que dejó un saldo de varios campesinos lesionados, fue disuelta por la Policía Nacional.

Trejo, según el COFADEH, "jugó un papel trascendental en la defensa del derecho a la tierra de las cooperativas campesinas aglutinadas en MARCA: San Isidro, Despertar, San Esteban y La Trinidad".

Como abogado presentó "recursos legales por varios años hasta lograr que un juez de lo civil emitiera una resolución que devolvía las tierras a los campesinos el 29 de junio de este año, 18 años después de que fueran despojados de las mismas por los terratenientes Miguel Facussé y René Morales", indicó el COFADEH.

Sin embargo, según el organismo humanitario, durante un receso de la Corte Suprema de Justicia, los terratenientes introdujeron a través de sus abogados un recurso extemporáneo, el cual fue resuelto de forma ilegal para beneficiarles.

El 18 de julio pasado Trejo denunció en una rueda de prensa en la sede del COFADEH que los terratenientes estaban traficando influencias en los tribunales de justicia para revertir una resolución que devolvía las tierras a los campesinos del MARCA.

En el Bajo Aguán, una de las zonas más fértiles de Honduras, grupos de campesinos exigen tierras al Gobierno, en un ambiente tenso por los frecuentes enfrentamientos armados entre labradores y guardias de seguridad de terratenientes que en los últimos tres años han dejado más de 60 muertos.

La violencia no ha cesado pese a que el Gobierno ha suscrito un acuerdo con terratenientes para la compra de más de 4.000 hectáreas, algunas de ellas cultivadas con palma africana, para entregarlas a los campesinos.

Según las autoridades hondureñas, los enfrentamientos armados que se siguen registrando en la zona son provocados por bandas de delincuentes armados que dicen ser campesinos.

Otros grupos de labradores que exigen tierras están aglutinados en el Movimiento Unificado decampesinos del Aguán (MUCA).

La fiscalía del TSJC acepta la denuncia contra el coronel que amenazó con una intervención militar en Catalunya


Francisco Alamán Castro.

Catalunya Diu Prou denunció a Francisco Alamán Castro por "amenazas, sedición y apología del genocidio"

Domingo, 23 de septiembre del 2012 - 13:46h.
El Periódico - EFE / Barcelona

La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha aceptado tramitar la denuncia que interpuso la entidad Catalunya Diu Prou contra el coronel en la reserva Francisco Alamán Castro, quien amenazó con una intervención militar si se proclamaba la independencia de Catalunya.

Según ha indicado esta noche en un comunicado la entidad Catalunya Diu Prou, la Fiscalía del TSJC le ha notificado la aceptación de la denuncia interpuesta contra el coronel Alamán por "amenazas, sedición y apología del genocidio, entre otros delitos".

Esta aceptación, indica la mencionada entidad, comporta que la Fiscalía ha incoado un expediente para investigar los hechos sobre los que se fundamenta la denuncia y determinar si el citado militar en la reserva ha cometido algún delito.

En el texto de la denuncia no se recogen únicamente las declaraciones que a principios de septiembre se atribuyen al coronel Alamán, en las cuales se amenaza con una intervención militar si se proclama la independencia de Catalunya, sino también otras posteriores realizadas a un diario digital ultraderechista en las que se confiesa admirador del dictador Francisco Franco.

Caerán estándares de vida de británicos


LONDRES, 23 (ANSA) - Los estándares de vida para las familias de bajos y medianos ingresos serán peores en 2020 que en 2008, según un reporte del Instituto de Investigación de Empleo y el Instituto de Estudios Fiscales.

    De acuerdo al organismo, incluso si la economía británica vuelve al crecimiento en los próximos años, los ingresos para las familias con bajos recursos caerán en un 15% para el final de la década.

El estudio, elaborado para el think-tank Fundación Resolución, analizó la estructura cambiante del mercado laboral británico, junto a los efectos del sistema impositivo y de subsidios públicos.

    Según la investigación, una familia que ganaba al año 10.600 libras esterlinas (17.220 dólares) en 2008, ganará un equivalente de sólo 14.620 dólares en 2020.

    Por su parte, una familia de ingresos medios, que percibía 23.000 libras (37.370 dólares) en 2008, ganará 36.000 dólares en 2020. Los cálculos asumen que el PIB se recuperará progresivamente y luego registrará un crecimiento del 2,5% para 2015.

    El estudio concluyó que aunque se reducirá el número de trabajos tradicionales como administrativos y del sector de la manufacturación, se crearán hasta dos millones de puestos en cargos del sector empresarial para el final de la década, como también unos 700.000 empleos de baja calificación en las áreas de comercio, atención de salud y turismo. 

También indicó que los cambios como consecuencia de las reformas al sistema de subsidios e impositivo en Gran Bretaña contribuirán a un decline de los estándares de vida de británicos.

    Gavin Kelly, director ejecutivo de la Fundación Resolución, afirmó que el estudio "es un poderoso llamado de atención".

    "Nos da el panorama más detallado hasta ahora de los pronósticos negativos para los estándares de vida en la próxima década, en caso de que no logremos resolver algunos de los problemas subyacentes de nuestra economía", concluyó.

(ANSA). LBO-DS/MRZ 
23/09/2012 16:29 


Encuentran cuerpo de empleada de la Embajada de Cuba desaparecida durante dictadura Argentina

José Luis Méndez Méndez
Publicado en Cubadebate el 23 Septiembre 2012
María Rosa es la tercera de izquierda a derecha. Afiche publicado en un homenaje a víctimas de la dictadura argentina.

Los restos de María Rosa Clementi de Cancere, empleada de la Embajada de Cuba en Argentina y secuestrada en tiempos de la dictadura militar, fueron identificados por el Equipo de Antropología Forense del país sudamericano.

En excavaciones realizadas en la municipalidad de San Fernando, por instrucción del juez federal Daniel Rafecas, apareció el cuerpo de María Rosa, nacida en Capital Federal el 19 de abril de 1945 y quien fuera secuestrada el 3 de agosto de 1976 a la salida de la Escuela anexa a la Embajada de Cuba en la capital argentina, donde ella ayudaba en el cuidado de los niños de los diplomáticos.

María Rosa estaba casada y tenía una hija de seis años cuando fue secuestrada por sicarios que operaban bajo el mando de la Operación Cóndor, nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones represivas entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador-, con la CIA de los EEUU, llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

Fuentes judiciales señalaron a Télam que según “los estudios genéticos realizados los restos encontrados en San Fernando “correspondían al diplomático cubano Crecencio Nicomedes Galañena Hernández; a María Rosa Clementi de Cancere -empleada de la Embajada de Cuba en nuestro país- y a Ricardo Manuel González, todos ellos secuestrados durante el mes de agosto de 1976″.

En ese lugar la Policía Científica de Gendarmería Nacional y el Equipo Argentino de Antropología Forense, ya identificaron una serie de puntos críticos durante los sondeos exploratorios previos.

“El descubrimiento de los restos del diplomático cubano, quien fue mantenido en cautiverio y torturado en el centro clandestino de detención ‘Automotores Orletti´ y la circunstancia de que la introducción de los cadáveres en tambores cementados fuera una práctica sistemática de los represores de ese centro clandestino para ocultarlos, lleva a concluir que las otras dos víctimas también habrían estado secuestradas allí”, explicaron los voceros.

Las fuentes indicaron que “esta clase de tareas tendientes a determinar el destino final de las víctimas de Orletti se vienen realizando desde 2003″, y entre ellas citaron “la realización de excavaciones en Florencio Varela y la realización de un barrido de rastrillaje del lecho del canal de San Fernando realizado por buzos tácticos de la Prefectura Naval”.

Las medidas se ordenaron en el marco de la “megacausa” que tramita Rafecas por los delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército durante la última dictadura militar y que fue reabierta tras la derogación y declaración de “nulidad insalvable” de las denominadas leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Fragmento del libro La Operación Cóndor contra Cuba, de José Luis Méndez Méndez:

Carnet acreditativo de Sanchica Guevara, directora de la Escuela “José de San Martín”. Tomado del libro de José Luis Méndez Méndez.

María Rosa: Flor de la escuela

José Luis Méndez Méndez

La Escuela “José de San Martín” comenzó a funcionar después del restablecimiento de relaciones entre los dos países. La llegada a Argentina de funcionarios diplomáticos y comerciales cubanos, con sus familiares, supuso la presencia de niños que habían arribado en edad escolar y debían iniciar o continuar sus estudios primarios.

La decisión fue crear esta escuela anexa a la Embajada de Cuba en Buenos Aires. Para dirigirla fue seleccionada una joven pedagoga cubana con años de experiencia, que en el momento de su nombramiento era metodóloga provincial del Ministerio de Educación de Cuba y muy capacitada, Sanchica Tirsa Guevara Valido, esposa de un funcionario diplomático acreditado.

Se seleccionó el local apropiado, ubicado en la calle Arribeños, casi esquina a Teodoro García, en el barrio de Belgrano, a tres cuadras de la sede de la Embajada de Cuba. Hoy es un predio de la Universidad de Belgrano, sita muy cerca de ese lugar.

La escuela comenzó a funcionar en septiembre de 1973. El claustro se nutrió de personal mixto argentino y cubano, las tareas administrativas fueron asumidas por laboriosas jóvenes argentinas, asistidas por las madres de los menores, que de forma voluntaria apoyaban el normal funcionamientodel centro.

Sanchica ofrece su testimonio: “Recuerdo que llegamos a tener cerca de 20 niños y adolescentes de diversas edades, desde los años de primaria hasta toda la secundaria. Incluso, había de pre escolar y más pequeños. Se había formado un equipo docente muy preparado, María del Carmen Izaguirre, era maestra titular, ella impartía las asignaturas del nivel secundario, yo asumí las clases de español en ese nivel. Su esposo se llamaba Carlos, era chofer en la Embajada. Eran argentinos muy nobles y trabajadores, sentí mucho cuando los secuestraron, el mismo día del golpe militar. Nunca más los vi. Me alegra saber que viven, pensé que habían desaparecido, todo fue tan terrible”.

“Mirtha Cobelo Martínez, otra cubana esposa de un funcionario, era maestra de primaria, junto a Dalia, de quien no recuerdo su apellido, compartían los deberes. Cuando viajábamos a Cuba de vacaciones nos actualizábamos de los programas de estudio. Si había un solo niño en un grado, se le daba lo correspondiente a ese nivel. Había que realizar un esfuerzo grande, los niños eran aplicados, con buena disciplina, formamos un equipo cohesionado”.

Una de las jóvenes argentinas contratadas para labores de apoyo, fue María Rosa Clementi de Cancere, argentina, nacida en Capital Federal el 19 de abril de 1945. Era casada y tenía una hija menor y se caracterizaba por su responsabilidad y cumplimiento cabal de sus obligaciones. Su trato jovial, alegre, la destacaba en el colectivo. Era muy querida por todos. Sanchica, tiene de ella los mejores recuerdos:

“María Rosa era muy activa, cuidaba de los niños menores con amor y dedicación, ayudaba en la limpieza como hacíamos todos, pero su labor era el cuidado de los menores. Sentí mucho su secuestro, fue tan abrupto… ese día. Nos despedimos cerca de las 4 de la tarde, y nunca más la vi. Para nosotros los cubanos el secuestro y desaparición eran algo nuevo, no lo entendíamos, una experiencia tremenda, una impotencia total. Una amiga se había perdido y no podía hacer nada, solo consolar a su esposo Antonio. Cuando mi esposo Orlando y yo regresamos a Cuba, por haber terminado la misión diplomática, en noviembre de 1976, no habíamos recibido todavía noticias de ella, creo que nunca se encontró, ni se supo a dónde la llevaron, qué fue de ella… algo muy triste”.

El martes 3 de agosto de 1976, María Rosa llegó temprano a la Escuela. Tenía deberes por cumplir y lo haría antes de la llegada de los chicos. El día laboral transcurrió normal, todavía se comentaba lo bonita y alegre que había estado la conmemoración del 26 de Julio, fecha Patria, que tradicionalmente se festeja en Cuba, ocasión en que los estudiantes realizaron actuaciones de canto y baile.

Concluida su labor, María Rosa, como de costumbre, se dirigió a su casa en San Blas 5333 departamento No. 1, donde su esposo y su hija Paula Andrea, la esperaban. Nunca llegó, fue secuestrada en el trayecto. Nunca más se supo de ella. Tenía 31 años de edad.

La noticia conmocionó a familiares y compañeros de trabajo, de inmediato se hicieron indagaciones y denuncias de su desaparición, el tiempo era vital en estos casos. Su esposo, Antonio Alberto Cancere, era miembro del Comité Central del Partido Comunista Argentino, entonces todavía en la legalidad.

Cancere presentó su solicitud ante la Conferencia Episcopal Argentina, con el ruego de ser recibido por su Presidente, el Sr. Cardenal Raúl F. Primatesta. El 6 de agosto, el Secretario General de la misma, Monseñor Carlos Galán, acusó recibo del pedido informándole que el Cardenal no lo recibiría en audiencia, pero tomaría nota para obrar dentro de sus posibilidades.

Tres días después, el 9 de agosto, nuevamente la Nunciatura envió una nota al afligido esposo, en la misma se decía haber recibido la nota de Cancere del día 5 y expresaba: “Lamento sinceramente lo ocurrido, de la misma manera que mucho me afecta el dolor de otros hogares que se dirigen al Nuncio Apostólico en busca de una solución al angustioso momento en que viven”.

“Puedo asegurarle, que dentro del límite de mis posibilidades, me interesaré del caso, señalando a las autoridades el hecho, por eso no es necesario que venga a la Nunciatura. Dios nuestro Señor, en cuyas manos están los corazones de los hombres no faltará de ayudarle. Así lo espero y para ello rezo”.

Cancere se dirigió también al Arzobispado de Buenos Aires que, el 9 de agosto, respondió a su nota del 5 de agosto por indicaciones del Sr. Vicario, donde acusaba recibo de la denuncia. El documento lo firmaba Carlos Hernando, Prosecretario y Vicecanciller.

El 17 de agosto, Cancere recibe una carta del Comandante del 1er Cuerpo de Ejército, donde le daban respuesta a su denuncia. Se le informaba que, pese a las exhaustivas averiguaciones realizadas, no existían antecedentes de la presunta detención de su esposa en el área correspondiente al mencionado Cuerpo de Ejército. El 24 del propio mes, le reiteran la respuesta a su carta con igual contenido.

El 5 de septiembre, Cancere envía una carta al Comandante en Jefe de la Armada Nacional, Almirante Emilio E. Massera, en la que le remite un resumen de sus acciones para encontrar a María Rosa. En el primer párrafo de la misiva escribió: “El día tres de agosto próximo pasado mi esposa María Rosa Clementi de Cancere, salió de la Embajada de Cuba, sita en Virrey del Pino 1810, Capital Federal, donde se desempeñaba como empleada administrativa, para dirigirse a nuestro domicilio alrededor de las 16 horas, pues debía esperar a nuestra hijita que volvía del colegio”.

Después expresaba que desde esa fecha no había podido localizar el paradero de María Rosa, a pesar de las gestiones realizadas y que describía en la carta. Enumeró doce acciones, dirigidas al Presidente de la Nación, instancias de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, a religiosas ya descritas y los recursos de Hábeas Corpus interpuestos ante un Juez Penal.

Avanzada la carta, Antonio intercala un párrafo, que denota la acción de los cuerpos represivos argentinos previos al secuestro en contra del personal de la Embajada. Así lo describe: “Debo decir al Señor Comandante, que pese a conocer las vicisitudes del momento histórico en que nos toca vivir, no entiendo cómo puede ser, que no se pueda conocer el paradero de una ciudadana, que fuera seguida por personal de los servicios de seguridad y que pese a ello no recurrió a ningún subterfugio, ni a ocultarse pues su proceder siempre ha sido correcto y el indicado en la defensa de las libertades y de las instituciones”.

Cancere pide una entrevista al golpista Massera y en su argumento le dice en la misiva: “…le pido me conceda una entrevista personal, pues creo que podré aportar datos que serán de suma utilidad para la ubicación de mi esposa por parte de la Marina de Guerra”.

El 7 de septiembre de 1984, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal No. 3 Secretaría No. 9, a cargo del Juez Federal Dr. Néstor L. Blondi, recibe la documentación acumulada sobre el caso de María Rosa, en el expediente 2053, en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.

El 24 de mayo de 1995, la Subsecretaria de Derechos Humanos y Sociales del Ministerio del Interior expidió una certificación de la Ley 24.321, solicitada por Paula Andrea Cancere, hija de María Rosa, nacida el 20 de diciembre de 1969 a las 13 y treinta horas, para poder recibir la indemnización compensatoria que esa Ley le otorga a los familiares de desaparecidos. Ella recibió la certificación conforme el 27 de junio de 1995.

El 10 de febrero de 1998, se expide un duplicado de la certificación, nuevamente solicitada por la hija de María Rosa, la retira la abogada Wanda Fragale. Con igual fecha Paula Andrea envía una comunicación a su, hasta entonces, representante legal por medio del correo argentino, donde le in- forma que revocó el poder general judicial y administrativo otorgado y lo insta a abstenerse de realizar cualquier gestión en representación de ella.

El 16 de marzo de 1999, otro abogado, Roberto Javier Sortino, retira otro duplicado de la certificación, igualmente solicitada por Paula Andrea, el 4 de marzo, a la edad de 29 años. Alegó ante la policía de Olivos, provincia de Buenos Aires, el extravío de la anterior recibida.

Antonio se casó nuevamente con la uruguaya María Elizabeth Matonte Ojeda, nacida el 1 de abril de 1949, de cuya unión tuvieron dos hijos varones, llamados Emilio Cancere, nacido el 28 de marzo de 1988 y Pablo Daniel Cancere, el 25 de enero de 1992. En 1999, residían en la calle José Barros Pazos 1.724, Buenos Aires, Capital Federal. Antonio Alberto murió y su hija y nueva esposa, tramitaron la terminación de su juicio sucesorio, por medio de un poder que otorgaron a un abogado.

María Rosa vive en la memoria de Sanchica, de su esposo Orlando Hernández Rodríguez, también funcionario diplomático de la Embajada de Cuba y de otros compañeros que compartieron momentos de alegría con ella. Su hija Paula Andrea, recibió asistencia médica especializada para reponerse de la pérdida de su madre, ella tenía 6 años cuando su madre le dio un beso de despedida antes de salir para la escuela donde estudiaba. Prefiere recordarla así, no ha sido posible entrevistarla para conocer de primera mano lo acontecido, el dolor está aún presente en la familia.

Gera, el héroe de mi vida


Adriana la esposa de Gerardo. Autor: Cortesía de la fuente
Adriana, la esposa de Gerardo, uno de los antiterroristas cubanos presos injustamente en Estados Unidos, se despoja de todas las corazas y comparte sus heridas más profundas, su optimismo realista y la meta más importante de su existencia
Nyliam Vázquez García 
nyliam@juventudrebelde.cu
22 de Septiembre del 2012 19:33:01 CDT
No saca cuentas. No piensa en los años que ha vivido, ni cómo. Así se salva, lucha, no se detiene. Cada mañana siente que puede lograr todo lo que se ha propuesto para esas escasas 24 horas, y avanza en el calendario. Cuando se pregunta si alguien puede borrar los últimos 14 años de su existencia, ella sabe que existe solo una respuesta. El NO se le atraganta.
Cuando Adriana Pérez O´Connor cierra los ojos, puede ver a su esposo. Ve a Gerardo moverse de un lado a otro, lo ve exactamente en la posición en que se recostaba para hablar por teléfono, del modo en que levantaba los pies para ver el televisor, puede verlo llegando del trabajo, conversando con su mamá, abrazándola… Todo eso está ahí y llega la calma.
Allí, en ese espacio íntimo, él no es el Héroe de la República de Cuba, del que tan orgullosa se siente. Allí es el hombre del que se enamoró hace 26 años. El artista que ha sabido esculpir el matrimonio desde la creatividad para sentirse el uno parte indisoluble del otro.
Más de la mitad de sus vidas juntos, es mucho tiempo. Catorce años injustamente encarcelado por salvar a cubanos y estadounidenses del terrorismo, también. Pero Adriana, cual Penélope de estos tiempos, no teje; lucha y se entrega todos los días al hombre que la enamora a cada instante en las más difíciles condiciones.
«Esto no es un compromiso político, esto es un compromiso de amor. Yo siento que lo que estoy haciendo es por algo que vale la pena, por algo que merece mi sacrificio», asegura con voz firme.
Ellos se presienten
Si en el tiempo que Adriana dedicó a conversar con los lectores de JR, Gerardo la hubiera llamado, habría sabido que ella estaba en un lugar cerrado, con alguien más en el salón. Estos dos seres se han visto forzados a desarrollar el oído  para no perder ni un solo detalle de sus vidas.
«Por el tono de voz uno sabe cuando está molesto, o tiene determinada carga, aunque no te lo diga. Uno lo aprende, como si desarrollara un sentido que le falta o fuera un sexto sentido… Por la vibración de la voz puedes saber cómo están las emociones. Las conoces y te las conoce», apunta y sigue, despojándose despacio de esa coraza con la que seguramente se viste a diario en el intento de salir ilesa de sus 24 horas.
«Es increíble, Gerardo sabe si estoy durmiendo —eso es más fácil—, si hago dos cosas a la vez, si donde estoy hay un televisor, si en la casa hay alguien. Si es un lugar cerrado me dice: “¿Tú no estás en la calle, verdad? Suena hueco”».
Para ella, como han madurado juntos a pesar de la distancia y siempre han mantenido una excelente comunicación, han desarrollado el sentido de la telepatía, como la que describen las madres cuando, sin que nadie les diga, presienten que sus hijos no están bien.
«Hay momentos en que yo he sentido necesidad de Gerardo —aunque necesidad de él tengo siempre—, me refiero a una necesidad mayor, de su presencia, su voz; y de pronto él está ahí. Lo mismo ocurre al revés. Hay días en los que él ha estado pensando exactamente lo que yo estoy haciendo».
Cuando Adriana «le pone voz» a Gerardo, de alguna manera, él está más cerca. La ternura firme con que ella comenta los diálogos sabidos de memoria, le permite sentir al hombre de carne y hueso, condenado por el Gobierno de Estados Unidos, aun sin una sola prueba, a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión.
«Nos ha pasado que yo le digo:
—¿Oye, Gera, tú hoy no te sentías bien?, y él no me dice ni sí ni no, solo me pregunta:
—¿Por qué?
—Ah, no sé, hoy pensé que tal vez tú no te sentías bien o que te estaba pasando algo raro.
—Si tú supieras, estoy con un poco de coriza.
Contar que muchas veces ha tenido la razón, deja al descubierto la añoranza: «Y a lo mejor hacía solo un día que no hablábamos. Porque de momento te encuentras con que nos decimos algo y uno de los dos salta: Casualmente yo estaba pensando en eso, o casualmente te acabo de escribir eso.
«A veces me dice: Mi reina, ¿tú leíste tal cosa en el periódico? —Sí, Gera, lo estoy leyendo ahora mismo».
Esas cosas les pasan todo el tiempo a Gerardo y Adriana.
Gerardo todo
Adriana, la esposa de Gerardo, uno de los antiterroristas cubanos presos injustamente en Estados Unidos, se despoja de todas las corazas y comparte sus heridas más profundas, su optimismo realista y la meta más importante de su existencia
Como Washington le ha negado en estos 14 años la posibilidad de visitar a su esposo, la voz de Gerardo se ha convertido en un elemento cardinal. La voz que la halaga, que le dice piropos, que la mima…
Todavía recuerda espantada que, cuando lo detuvieron en el 98, pasó más de dos años de absoluto silencio. Los Cinco estuvieron 17 meses en confinamiento solitario, en el hueco, y no fue hasta el 30 de diciembre del 2000 que él pudo llamarla por primera vez. Fueron 12 minutos.
Ese día, recuerda, «empezamos a escuchar la voz igual que siempre, a sentir el ánimo igual que siempre, las mismas preocupaciones… Nos dimos cuenta de que todo había estado como dormido, pero latente ahí. Como los conocimientos, que afloran cuando escuchas de ellos. A partir de ahí la comunicación fue mucho más fluida, un poco más frecuente, con todas las limitaciones que impone la cárcel».
Para que entendamos mejor el drama diario y el por qué de la importancia de la voz, se detiene en lo difícil de la comunicación y los mil inventos para hacerla lo más efectiva posible.
«El máximo de una llamada son 15 minutos. Ellos cuentan con 300 minutos al mes y tienes que pagarlos. Aunque tengas el dinero no puedes tener más de 300 minutos. Si está castigado, encerrado por lockdown de la cárcel, ese tiempo no es acumulativo. Uno puede sacar una cuenta rápida, son diez minutos al día… Se podría pensar, bueno, no está mal para saludarse… pero no. Son 300 minutos para hablar con el resto de la familia, con los abogados y cónsules… realmente es muy pequeño el margen.
«Uno busca anotar los detalles que quieres contar, hay momentos en que te centras en la relación o en detalles generales: ¿cómo tú estás, cómo te sientes, qué estás comiendo, te dieron alguna asistencia médica, qué hiciste hoy, cómo está el día, hiciste ejercicios, está lloviendo, está nevando?... Y tratas de establecer una comunicación ajena al reloj, pero sin lograrlo del todo, porque tú no puedes dejar de estar pendiente de que debes decirlo todo en breves minutos».
Sonríe levemente por primera vez en el diálogo, como si reviviera lo que cuenta:
«Gerardo es el más creativo. Siempre busca una chispa humorística… él es quien controla los minutos de la llamada por un cronómetro, para que así la computadora no le tumbe el minuto o se lo cobre si nos pasamos unos segundos».
«Creamos mecanismos, como hablar siempre lo necesario… Me dice cosas bonitas, halagos, siempre trata de mantenerse arriba anímicamente. A veces nos damos instrucciones, recados: “tú tienes tal información, mándamela; llama a fulano… Llama a la niña tal, este es el número, y dile que yo no he podido escribirle. Pero que lo haré en cuanto pueda”».
—¿Y cuando hay malentendidos?
—Cuando hay malentendidos te quedas con la insatisfacción esperando que él te llame, porque nunca puedo llamarlo a él. Pero tratamos de evitarlos, porque nos roba tiempo. Hay cosas que uno deja en el tintero para, el día en que nos encontremos, poderlas conversar. No tienes tiempo para descargar o para pelear… La llamada es para el romance, tipo novios, enternecidos hablando de cualquier bobería… así.
«Aunque hay parte de la campaña que necesita tiempo y tienes que contarle adónde fuiste, con quién te reuniste, a qué medio le diste la entrevista… si hay un comentario en la calle…».
Después de todo, el enigma de la voz de Gerardo subyace. ¿Será la voz lo que más la enamora? Adriana lo aclara con naturalidad.
«No. Es Gerardo en sí. Una voz, sin todo ese espíritu, sin todo ese optimismo, sin todo ese amor, no sería importante… La voz es lo que tengo hoy, pero me encanta oírlo reír, Gerardo tiene una sonrisa lindísima y lo disfruto muchísimo. Lo que más me gusta de él son las manos y su sonrisa. Sin embargo, la voz de Gerardo te transmite todo lo que necesitas. Hoy yo me conformo con la voz, pero extraño a Gerardo todo. Todo».
Con los cinco nada es casualidad
Cuando lo visitan otros familiares ella quisiera saber, pero reconoce que es difícil la comunicación a través de terceros. Esa impotencia por no encontrar los detalles que ella quisiera en la voz de otros, la insatisfacción por no poder ser ella quien esté a su lado esas horas, la hacen tomar distancia.
«He aprendido en estos años que esa no es mi visita. Trato de satisfacerme con lo que me cuentan, pero no busco más allá», apunta y aclara que ahora lo visitan la hermana y un sobrino.
«Es muy difícil, porque lo ven desde un punto de vista distinto. Siempre pregunto cómo lo ven de peso, de salud, de color, de ánimo, de qué hablaron… pero no es lo mismo. Son puntos que convergen en un mismo interés, pero al mismo tiempo te quedas insatisfecha.
«A veces he preguntado: “¿te has fijado si el ojo que él agacha un poquito se le nota más?” “No, no se lo noto, pero yo nunca se lo he notado”… Sin embargo, en la foto se lo he notado, porque son detalles. Igual le pasa a él conmigo.
«Por otra parte, las visitas son complejas. Los familiares de Gerardo, como los de los otros cuatro, tienen que pedir visa, esperar a que se las den, pasar todo el trámite migratorio. Además, tienen que llegar a la cárcel y, después que llegan, puede que encuentren que la cárcel está cerrada o que no hay acceso familiar».
Así ocurrió en 2010, recuerda Adriana: «Su hermana estaba visitándolo y no lo pudo ver en ese momento, y cuando pudo, estaba con el uniforme del lockdown, que es un uniforme diferente. Gerardo no se había bañado, tenía un aspecto físico diríamos que impactante, estaba en un momento en que necesitaba asistencia médica y no se la habían dado, donde había una ola de calor y su celda no tenía ni ventilación natural. Quizá el familiar de otro preso habría podido permanecer más tiempo y haberlo visitado en otras condiciones».
Adriana no puede dejar de denunciar las violaciones contra su esposo, manifiestas en las visitas frustradas, en la demora de la correspondencia. Devela detalles que demuestran ese ensañamiento de las autoridades.
«La correspondencia existe para todos los presos. La jurídica, la del caso legal, debe ser entregada al recluso y abrirla en ese momento, no debe ser violada previamente, y tiene un tiempo de entrega; sin embargo, a Gerardo se la han demorado, tanto la legal como la ordinaria, e incluso, correspondencia certificada por sus abogados; o le ha llegado tarde, como para que no pueda participar en las decisiones».
El caso más reciente todavía la indigna, aunque ese comportamiento alevoso ha sido usual desde el principio. Se trata de la visita que no pudieron realizarle los cónsules cubanos en julio, supuestamente por un error administrativo.
«Los cónsules llegaron un sábado y el lunes debía ir su nuevo abogado. Los cónsules debían ver con Gerardo la última parte del documento que se presentaría días después. La idea era que pudiera leer el documento en inglés en la visita consular y el lunes, estar en condiciones de darle sus criterios al abogado y hacer más ágil la visita.
«El lunes al abogado no lo dejaron entrar como abogado, tuvo que entrar como familiar, con derecho a la visita en el área familiar, pero no puedes entrarle ningún documento, nada. Con la visita legal, tienes derecho a un cuarto donde puedes establecer una comunicación privada con tu abogado y revisar todos los documentos que te lleva. Así que el abogado tuvo que explicarle de memoria en qué consistía el documento y escuchar las opiniones de Gerardo. Cada vez que ha tenido que enfrentarse a una fase del proceso legal ha sido obstaculizado.
«En 2003, él tenía que presentar los documentos el 7 de abril. De forma arbitraria, los cinco simultáneamente, aun en cárceles diferentes, fueron al hueco el 3 de marzo. Los amenazaron con hacerlos permanecer en ese confinamiento solitario, como mínimo, un año. Sin tener contacto con abogado alguno, sin llamadas telefónicas. En el caso de Gerardo, en plantillas de medias, durmiendo sobre el cemento de una supuesta cama, a la que le caían encima las aguas albañales de la celda de arriba, con la luz encendida todo el tiempo y sin contar con la asistencia legal.
«Su abogado, en ese momento Leonard Weinglass, logró verlo después de más de 20 días en esas condiciones, por lo tanto, se podía retrasar la presentación de los documentos. De hecho, para Gerardo no se retrasó porque su abogado decidió presentarlo, pero para Antonio sí se retrasó.
«Cada vez que se fueron a presentar documentos a la Corte Suprema, Gerardo fue llevado a confinamiento solitario, igual ocurrió en julio de 2010, otra vez al hueco. Y ahora esto, que finalmente hizo que se tuviera que posponer la entrega de los documentos hasta agosto».
Adriana no olvida que su esposo está en una prisión de máxima seguridad. Pero menciona que, aunque el resto de los Cinco estén en prisiones de media o baja seguridad, con ellos las reglas son iguales de estrictas.
«Con los Cinco nada es casual», sentencia.
Nuestros inventos creativos
Gerardo no le puede regalar a su esposa una rosa todos los días, como siempre hizo, pero se vuelve mago para sorprenderla. Cuando Adriana habla de sus inventos se le suaviza el rostro, vuelve a sonreír.
«Me regala halagos, los mismos que iban acompañando a la rosa, siempre es algo diferente: un piropo, una broma, un poema, una canción, la llamada en sí, si no me regala eso me regala la risa, siempre es algo. No hemos perdido eso.
«Me sorprende todos los días, con una postal que me llega de momento, o con un mensaje a través de otra persona, o con un regalo que le pide a alguien que me compre. Todos los días… es como si estuviera. Por eso nuestra convivencia no se ha borrado, ni se ha dañado, se ha ido alimentando, ha ido creciendo.
«Yo no lo puedo tocar, no lo puedo besar, no lo puedo ver, no lo puedo oler, no le puedo dar todas esas atenciones, todos esos mimos, como yo quisiera. Pero algo inventamos.
«Nosotros jugueteamos con el doble sentido, con el romance, con esa cosa pícara de las parejas. Todo eso nosotros lo vivimos... por teléfono, a nuestra manera. Hemos aprendido a hacerlo así, porque si no nos hubieran robado todo lo que teníamos. Y es lo que nosotros no permitimos».
Pareciera que va a estallar en un llanto largo. Pero las fibras de su garganta se tensan. Ella es más fuerte.
«Nos han robado el tiempo, la posibilidad de la maternidad. Nos han robado el contacto, vernos, pero no nos han podido robar la creatividad, la permanencia de ese hombre en casa. Eso a mí no me lo han quitado, y lo han intentado por todos los medios, con todo tipo de incomunicación, pero no lo han logrado».
Respira y, como si volviera a su película favorita, cuenta cómo se las arregla su esposo para estar presente en los detalles más mínimos. Participa, incluso, como hacía cuando estaban juntos, en la ropa que usa.
«Si Gerardo ve una foto me pregunta: ¿y ese pulóver dónde lo compraste, qué le hiciste en el escote, es el color que se ve en la fotografía y para qué cosas lo usas?
«Otras veces le digo que “me regalé” tal o más cual prenda y entonces él me responde: “qué bien hiciste”, “¿de qué color es, pero ya tu no tenías una pieza de ese color?”».
Baja la voz, y comparte las sorpresas que ella le da a él.
«Trato de comprarle las cosas que Gera quiere, que le gustan o pueden servirle en un futuro. Le tengo millones de cosas.
«Por ejemplo, se acerca el 20 de octubre, que es la fecha en que nos conocimos. Nosotros celebramos todas las fechas. Y el 7 de noviembre nos hicimos novios. Y ya yo le tengo los regalos. Yo se los anuncié, pero no le he dicho cuáles son. Ahora cuando llegue la fecha, le comento y ese es el regalo.
«Cuando salgo de Cuba, nunca falta algo para él. Y con eso jugamos, porque Gera empieza como los muchachos: “¿Qué me trajiste, pero qué cosa es?, pero dime chica, anda no seas mala”; y empieza a adivinar… increíblemente, a veces adivina».
Una anécdota reciente provoca la más amplia sonrisa.
«Cuando estuve en Brasil en abril, él hacía tiempo que me había dicho que le gustaban las camisas de cuello chino que son bordadas delante, como las que usa (el presidente) Correa. Las mujeres que participaban en el evento hicieron una feria de artesanía de sus países para recaudar fondos, y ahí estaba la camisa. Me gustó y además tenía un precio asequible. Se la compré.
Después vino este diálogo:
—Te compré algo como regalo por tu cumpleaños.
—¿Qué?
—Ah, no sé, algo que tú querías.
Él me había dicho que quería varias cosas, pero dentro de tantas, respondió:
—¡Compraste la camisa!
—Ay, chico, qué autosuficiente eres, ¿por qué tú piensas que vas a adivinar?
—Dale, vamos, que yo sé que compraste la camisa, seguro que me compraste una cualquiera para salir de mí.
—De eso nada, te compré una camisa como la que querías. A ver, ¿cómo lo adivinaste?
—No sé, suponía que me la ibas a comprar.
Abre los ojos, sorprendida por esa capacidad del hombre que ama.
«Entonces le tomé una foto a la camisa y se la mandé como regalo. Él no puede usarla, pero sabe que la tiene.
«A veces me leo un libro y lo discutimos. Como hace poco, leí El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, y le mandé mi criterio. Luego él se lo leyó y me dio el suyo. Lo discutimos a distancia. Y así hacemos con otras cosas.
«Es buscar algo diferente, no caer en la monotonía, en la tristeza, en la nostalgia, en la incertidumbre que tenemos, que existe. Cuando te digo “no caer”, es no darle rienda suelta, porque ellas están ahí. Depende de uno».
El futuro está a contracorriente
«Si yo no tuviera confianza en ese regreso, no haría las cosas que hago. Si yo no tuviera confianza, seguridad en que eso va a suceder, quizá no hubiera preparado un grupo de cosas.
«Por ejemplo, yo pinté mi apartamento no solo con la ilusión de disfrutar mi rincón, sino con la añoranza de que él llegue y lo vea… pero, sobre todo, para que no tenga que hacerlo él, porque si se pone a pintar es un tiempo que no estamos disfrutando los dos.
«Ahora, si yo te digo que ese futuro es mañana, dentro de un año o dentro de tres meses, me estoy engañando. Yo sé que ese futuro va a llegar, pero no sé cuándo.
«Cada día construyo un piso sobre el que me paro para emprender el siguiente. Yo sé que voy a llegar a ese último piso, no sé si el edificio va a tener 15, 20 pisos…, (que serían años), pero lo voy a terminar. ¿De qué forma no lo terminaría? Que me muera antes… y eso no está en mis planes. No está en mis planes morirme antes de ver a Gerardo».
Su realidad duele, pero nadie mejor que ella misma para hacerla distinta…
«Mi realidad hoy es que Gerardo está condenado a cadena perpetua. Mi realidad hoy es que Gerardo permanezca toda su vida en la cárcel y yo permanezca toda mi vida esperando por él. Esa es mi realidad de hoy. ¿Dónde la empiezo a ver diferente?, en lo que hago todos los días, y eso es el futuro… Lo que hacemos, la campaña política, la legal, para que las acciones tengan éxito en función del regreso.
«Si hoy siento que emocionalmente no me he deprimido después de 14 años, si hoy siento que mantengo mi alegría, mi optimismo, mi sentido de vivir, es porque me he fortalecido con la realidad que me impuso la vida… Si no, estaría en cama, avejentada, sin proyectos…
«Esto tiene un costo, que estamos pagando. Lo estamos pagando con la maternidad, con la juventud que hemos dejado atrás».
Cuando siente que inevitablemente se está cerrando un capítulo en su vida, vuelve la impotencia y al mismo tiempo el coraje.
«Ese capítulo está escribiendo sus últimas etapas. Porque el reloj biológico está ahí y hay cosas que no me gustaría cuando tenga 50 años… es un costo, pero es un costo que vamos a asumir, y no tirada por un rincón, porque entonces no lo estaría asumiendo, me estaría aplastando… El momento en que me toca asumir que no voy a poder tener hijos está por llegar. Una más que no tendrá hijos, pero no por nuestra responsabilidad, no por mi salud, es algo más que le debemos a la política hostil. Es el costo del sacrificio que tuvo que hacer Gerardo por el bienestar de los demás.
«Tampoco quiero estar de un país a otro, que mucha gente podría decir: ¡Ay, qué rico, cómo viaja!... Adriana no quiere viajar, Adriana quiere a su esposo en casa».
Por suerte para ella, su vida es muy rica…
«Gerardo está en mi vida hace 26 años, y en esos 26 años yo he hecho todo por Gerardo; pero mi vida se compone de otras cosas también, en las que él no está ausente, cosas como familia, amigos, mi profesión que es lo que me sirve para seguir…».
De hecho, ella prefiere que la llamen Adriana, la esposa de Gerardo, y no solo lo segundo. Antes de unir su vida a ese hombre ya era Adriana, así que también, en esas 24 horas cada vez, lucha por defender su identidad, una cualidad que él admira. Como ella admira en él su gusto por el debate, su interés constante por saber si la otra persona está satisfecha con las decisiones tomadas.
Adriana conoce y defiende al hombre, el de las caricias de antaño, el de sus amaneceres.
«Cuando nos conocimos él no era el Héroe de la República de Cuba, ni era una figura pública… tenía dos camisas Yumurí y ni un centavo en el bolsillo. Yo me enamoré del hombre, del que conocí en la parada de la ruta 32, no del héroe.
«En mi casa él no es el Héroe. Es el héroe de mi vida, el hombre que yo elegí, con su valores, con sus defectos, con sus cualidades… con lo que hemos aprendido de vivir».