domingo, 22 de enero de 2012

Denuncian racismo institucionalizado en Chile contra pueblo mapuche


Santiago de Chile, 22 ene (PL) El abogado de la etnia mapuche Lautaro Loncón afirmó hoy que existe en Chile un racismo institucionalizado contra las comunidades originarias.

  Las declaraciones del jurista mapuche respondieron a la decisión de la Corte de Apelaciones de rechazar un recurso de amparo preventivo interpuesto por comunidades nativas en contra del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

El ente judicial dictaminó a favor de Hinzpeter, quien es cuestionado por organizaciones indígenas y sectores opositores que le recriminaron apuntar a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), organización reivindicativa de los derechos del pueblo mapuche, como posible responsable de un trágico incendio en el sur del país.

El referido tribunal consideró que las razones expuestas por el titular del Interior acerca del presunto nexo entre la CAM y los incendios forestales no constituían una amenaza tal como había señalado Loncón, en representación de las comunidades mapuche.

Es la propia institucionalidad la que permite que los derechos de los pueblos indígenas se vulneren con tanta facilidad, replicó Loncón, tras conocer el dictamen judicial.

Los tribunales de justicia debieran asegurar los derechos de todas las personas, de todos los ciudadanos, independientemente que sean chilenos o que sean mapuche, expresó.

Realmente, indicó, esperábamos un fallo distinto, un fallo que acogiera el recurso de amparo preventivo a favor de las comunidades, porque consideramos que efectivamente se está poniendo en peligro las seguridades individuales de estas personas de las comunidades aborígenes.

Por su parte la exvocera de los presos mapuche Natividad Llanquileo también criticó el veredicto de la Corte de Apelaciones.

"Los dichos del ministro han sido muy desafortunados, irresponsables además. Una persona con esa investidura a esta altura debiera irse para la casa", opinó Llanquileo.

LA MADRE DE LAS CRISIS


Jorge Gómez Barata

Las élites saben que la única opción para restablecer la paz social en Europa y los Estados Unidos es retomar la prosperidad y la bonanza económica, el problema es cómo lograrlo cuando falta consenso para hacer lo necesario.

La frustración generada por la combinación de estancamiento y retroceso económico, las políticas de austeridad, el intervencionismo estatal y el establecimiento de regímenes más o menos autoritarios provoca una ruptura de la cohesión social que confiere a la crisis que afecta a varios países desarrollados una entidad de difícil pronóstico. El empobrecimiento, las reivindicaciones violentas y la tentación a la represión son los mayores peligros.

Para lidiar con una situación de la naturaleza y la escala de la crisis que padecen la mayoría de los países de la zona euro y algunos ex socialistas, se necesita una capacidad para unir que no existe ni es posible restablecer a corto plazo. No se trata sólo de la falta de liderazgos solventes, sino también del debilitamiento de la gobernanza, fenómenos que comienzan a manifestarse también en los Estados Unidos.

Aunque circunstancialmente factores como el liderazgo o una labor ideológica eficaz en torno a consignas o promesas pueden alterar la regla, la base del consenso social es la economía. Las sociedades prósperas u opulentas y aquellas con oportunidades para las mayorías y en las cuales se aplican políticas sociales inclusivas y avanzadas suelen ser sociedades razonablemente unidas. Eso explica los ambientes políticos que comienzan a abrirse paso en Argentina y Brasil y que contrastan con las tensiones que viven  países como Chile. 

El espectacular avance de la Unión Soviética en los años 30 cuando, incluso en las deplorables condiciones del stalinismo, la producción industrial se duplicó en diez años, se explica por un alto grado de metas compartidas, cosa que también fue visible en los Estados Unidos durante la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, que permitió a Roosevelt reelegirse en tres oportunidades y permanecer 12 años en la Casa Blanca y es de alguna manera visible en China donde el estimulo material y las expectativas de progreso económico que anuncian la posibilidad de vivir en una “Sociedad socialista moderadamente acomodada” es la motivación que sostiene sus espectaculares ritmos de crecimiento.

En la época actual cuando trascurre el Tercer Milenio de la Era Cristiana, cuando las sociedades europeo occidentales se habituaron a vivir en paz, con razonable solvencia económica y bajo regímenes liberales, resulta difícil retroceder para acatar los llamados a apretarse el cinturón y prescindir de un bienestar que aunque lejos de la pobreza tercermundista, reduce los estándares de las sociedades de consumo; al propio tiempo que la permisividad es sustituida por regímenes cada vez más autoritarios y menos democráticos.

Fracturada por la crisis económica que por gravedad se desplaza hacía los ámbitos políticos y sociales, la pérdida de la cohesión social que  agrava e incluso puede hacer insoluble la crisis, ha comenzado a manifestarse intensamente en los Estados Unidos, donde el proceso electoral en marcha acentúa las divisiones.

Por factores consustanciales al capitalismo, ante graves tensiones que incluso pueden llegar a amenazar el orden establecido, las élites no deponen sus contradicciones ni desarrollan capacidades de convocatoria que les permitan sumar a las masas a una especie de esfuerzo nacional, habilidad que como se ha evidenciado en España, Grecia e Italia ha perdido la izquierda europea. En esos países no ha aparecido una figura como la de Perón, ni tampoco alguna como Lula o los Kirchner, capaces de ponerse al frente del país, unirlo y conducirlo.

A las complejidades de la situación global se añade el hecho de que, por razones conocidas, los procesos económicos, políticos o culturales que tienen lugar en Estados Unidos suelen  propagarse con rapidez y fuerza por todo el mundo, principalmente por otras naciones desarrolladas. A sus efectos reales se suma la capacidad de contagio que la movilización de amplios sectores populares en Norteamérica puede alcanzar, incluso con riesgo de convertirse en pandemia.

La sociedad norteamericana que nunca se ha caracterizado por su accionar colectivo y que probablemente sea la menos igualitaria del planeta pero, que en razón de oportunidades económicas y sociales reales y el reflejo de estos fenómenos en la ideología imperante, era también de las menos divididas, ha comenzado a atomizarse ante el auge de la pobreza y las desigualdades, agravada por la incapacidad de la administración Demócrata para aplicar su programa y por la extensión de prácticas neoliberales. 

Si bien el desfavorable status de cada uno los factores: económicos, políticos, militares, energéticos, ambientales, sociales, ideológicos y de todo tipo que forman la situación internacional contemporánea es de por si preocupante, la incidencia del conjunto sobre la cohesión social y la gobernabilidad dan lugar a la madre de todas las crisis. Allá nos vemos.

La Habana, 22 de enero de 2012

América Latina: la tierra que más me duele

Galeano y Cuba han reencendido una intimidad tierna, como la vivida con los alumnos y egresados del Centro Onelio Jorge Cardoso, en el que consideró que los géneros literarios son también un resultado de un poder despedazador

Eduardo Galeano, renombrado escritor. Autor: Roberto Suárez
José Luis Estrada Betancourt 
estrada@juventudrebelde.cu
21 de Enero del 2012 20:51:42 CDT
Tomado de Juventud Rebelde
¿Quién es ese? Preguntó entre risas y «sorprendido» el uruguayo y universal escritor Eduardo Galeano, muy poco después de las seis de aquella reciente tarde, cuando decidió encontrarse, por medio de su entrañable amigo y tocayo Heras León, con los alumnos y egresados del prestigioso Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Conversar con sus jóvenes colegas. Solo eso quería el autor de la trilogía Memorias del fuego, Las venas abiertas de América Latina, El libro de los abrazos...
La exclamación llegó inmediatamente después de que le preguntaran: ¿cómo se llevaba el hombre «con el Galeano escritor, fundido en el bronce, sobre un pedestal de cien metros de altura encima de las letras hispanoamericanas?». Así se inició un diálogo de cerca de una hora, que en parte Juventud Rebelde reproduce para el disfrute de los tantos seguidores de quien acaba de presentar Espejos. Una historia casi universal, en Casa de las Américas, en medio de su renombrado premio.
«No tengo nada que ver con una estatua. Por suerte no me confundí nunca con el bronce, ni con el mármol y esas solemnidades, porque me parecen, además, muy vanas. No, yo escribo para comunicarme, para conversar con otros. Y lo que más recibo son palabras que las entrego, escritas o dichas a mi modo, y así se van enhebrando redes de comunicación, de amor y de amistad, que me devuelven siempre la certeza de que a la globalización del dinero que manda en el mundo de hoy se le puede oponer un internacionalismo al viejo estilo.
«La literatura me ha dado la inmensa alegría de reconocerme en otros y percibir que hay otros que se reconocen en lo que escribo, como le ocurrió a un amigo mío colombiano que murió hace unos años, Enrique Buenaventura, teatrero, gran tipo, quien me contó esa historia que le había sucedido en Cali, cuando, mientras bebía solo en una mesa, se le acercó un señor desconocido. «Yo soy un obrero y me dijeron que usted es escritor».
—Sí, dicen que soy.
—Ah, bueno, yo quiero que me escriba una carta de amor.
—¿Y para quién?
—Para ella.
—Se la escribo. ¡Cómo no! ¿Y qué quiere decir?
—¡Ah, si supiera no le pido!
«Entonces la escribió y al día siguiente el hombre vino a agradecerle: “Muchísimas gracias, porque yo no sabía que era eso lo que yo quería decir”.
«Bueno, esa es la sensación que uno tiene al escribir. De manera que nunca me separo como persona de las palabras que escribo. Y no me creo los cuentos de la fama. La fama es puro cuento, expresa el viejo proverbio. Pero el hecho de ser más conocido sí implica una responsabilidad mayor, en el sentido del ejercicio de la palabra, a sabiendas de que va a tener, de repente, más repercusión. Y eso exige que uno trabaje más lo que escribe.
«El último libro que acabo de terminar, por ejemplo —espero que se publique en marzo—, tuvo 13 versiones. Es decir, escribí 13 veces 366 páginas, consciente de que a cierta altura de la vida el acto de escribir es de mucha responsabilidad.
«A uno de mis maestros, muy entrañable para mí, Juan Carlos Onetti, gran novelista uruguayo, Premio Cervantes y, sobre todo, espléndido narrador, lo acompañaba la notoriedad de ser un hombre lleno de espinas, a quien era muy difícil acercarse. Pero conmigo fue siempre muy cariñoso. Me le arrimé ya él viejito, yo tenía 17 años. Y se entabló una gran amistad hasta el final de sus días.
«Nunca supe por qué me tenía tanta paciencia, supongo que era el único ser vivo en Montevideo que soportaba los vinos que se tomaba y convidaba. Vinos de cirrosis instantánea. Creo que nadie era tan heroico como yo, que me quedaba horas tomando esa porquería a su lado, y escuchando su silencio, porque hablaba muy poquito. De vez en cuando se enojaba conmigo, porque no le gustaba que le discreparan. A pesar de que él era ya consagradísimo, y existía entre nosotros una diferencia de edad enorme, yo siempre le decía lo que pensaba.
«Recuerdo una ocasión cuando me afirmó: Yo escribo para mí. ¿Ah, sí, escribís para vos?, le pregunté. “¡Sí, para mí! Yo soy como James Joyce. Joyce decía que escribía para un señor llamado James Joyce, que estaba sentado al otro lado de la mesa”, me relató. ¡Qué par de mentirosos son Joyce y vos!, le dije, y enseguida se puso en guardia. ¿Ah, mentiroso?, volvió a la carga Onetti. Sí, con todo mi respeto, respondí. Sabes cómo te quiero y lo mucho que te debo, pero es mentira, porque si uno escribe para sí entonces no publica. Desde la hora en punto que publicas es para otros. No sé en qué andas ahora, indagué, pero si tenés algo escrito me lo das y voy al correo y te lo mando a tu nombre y dirección. Entonces se levantó trabajosamente, porque estaba siempre acostado, y crujiendo los huesos se encaminó hasta la puerta y la abrió: “Te vas y no vengas nunca más”. Me fui. Al día siguiente llamó. ¿Seguís enojado?, me preguntó. (risas)
«¡Claro que uno escribe para otros! Eso que se dice es mentira. Si uno publica es porque se está dirigiendo a otros, y eso implica una alegría y también una responsabilidad. Porque en la medida en que uno escribe para otros influye sobre otros. Quieras o no. Aparte de que hacer el amor es mucho más lindo que masturbarse, según me han contado lo que saben de eso (sonrisas)».
Las venas... y Obama
—Todos vimos en la televisión en Cuba cuando el presidente Hugo Chávez le entregó a Obama su libro Las venas... ¿Ha sabido de alguna reacción posterior, si comenzó a leerlo, si lo comentó con alguien?
—No, que yo sepa. Creo que fue un acto simbólico. Primero, porque Obama no sabe una palabra en español. Pudo habérsele entregado una en inglés, que hay al menos 36 ediciones del libro, en una espléndida traducción de Cedric Belfrage, quien también tradujo Memorias del fuego y murió mientras trabajaba en El libro de los abrazos. Era un personaje muy apasionante, miembro de la aristocracia inglesa, primo de la reina. La oveja roja de la familia. Comunista y uno de los fundadores de Hollywood. Luchó en la época del senador Joseph McCarthy. Cedric se sentía muy identificado con lo que yo escribía. De modo que cuando se encontraba con algo que no le gustaba me mandaba unas cartas muy enojadas también, porque creía que era una traición —siempre he estado rodeado de viejos enojadísimos (sonríe). Me sucedió, por ejemplo, con un texto presente en Memorias del fuego sobre Chaplin, a quien él odiaba. Era un texto cariñoso y a él eso le pareció pésimo.
«Bueno, pues Cedric hizo una traducción excelente de Las venas abiertas..., que se publicó en Estados Unidos. Por tanto, era muy fácil conseguirlo en inglés, pero la entrega de Chávez era un acto simbólico, no para que lo leyera. Era una manera de expresar: Mire, con esto quiero decirle que el mundo no acaba en su mundo. Que las versiones de la realidad americana no acaban con las que usted recibe cada día de sus asesores. Y esta es la voz de otros.
«Obama es también un personaje. Le dieron el Nobel de la Paz y no se le ocurrió otra idea que hacer un discurso de homenaje a la guerra. Yo lo cotejé con uno de los documentos de Juan Ginés de Sepúlveda, el que polemizó con el padre Bartolomé de las Casas hace ya un tiempito, y me parecieron iguales los dos discursos. Porque habla de lo justas que son las guerras contra el mal, solo que en los tiempos de Ginés de Sepúlveda el mal no residía en los países que contenían petróleo y gas como ahora, sino en aquellos que tenían oro y plata. Pero la idea era esa, y además la desarrollaban. Eran tierras poseídas por “el demonio” y había que exorcizarlas. Eran guerras contra el mal. Lo mismo que manifestó Obama.
«No niego que para mí resultó una buena noticia cuando lo eligieron presidente, en el sentido del hecho que en un país con tradiciones racistas tan cercanas, que un mulato —bueno, en parte negro— fuera presidente. Pero por los discursos que ya había pronunciado en la campaña se veía que iba a continuar la política de Bush, como hizo. Cambió de mapa. Cambió a Iraq por Afganistán, pero sigue siendo más o menos lo mismo.
Los hijos de los días
—A propósito de Los hijos..., ¿qué propone Eduardo Galeano en este libro?
—El libro está armado como un calendario de cualquier año y de cualquier lugar del mundo, de acuerdo como el almanaque que heredamos de Roma. Tiene la forma de un calendario: enero 1, enero 2, enero 3..., y a cada día corresponde una historia que ocurrió o tiene algo que ver con esa fecha. El título Los hijos de los días proviene de algunas experiencias que tuve hace ya muchos años en Guatemala.
«Llegué a escribir un libro sobre ese viaje largo, que duró mucho, pero no toqué lo que me parecía demasiado sagrado y misterioso todavía para mí: las raíces culturales mayas. Quise concentrarme en lo que fue el laboratorio de las guerras sucias, que después aplicaron con un costo enorme de sangre y de lágrimas en muchos lugares de América Latina. Pero fue en Guatemala donde nacieron los Escuadrones de la muerte y se ensayaron por primera vez en América Latina los métodos de guerra que habían sido empleados antes en Vietnam.
«Había ido justo en ese período, al principio con la idea de hacer un artículo o algo así, pero pasaban las semanas y los meses... Explotaban bombas y tiros todo el tiempo, y los grupos estos puestos por los militares a servicio ya se sabe de quién —luego Clinton pidió perdón pero no resucitó ni un solo de los 200 000 muertos de Guatemala—, marcaban con cruces de alquitrán las puertas de los condenados, de aquellos que no verían el amanecer. Y yo sobrevivía, lo cual me parecía milagroso... De modo que iba sabiendo cada vez más cosas, y decidí escribir un libro.
«Pero también llegué a internarme en el monte con la guerrilla, y a ponerme en contacto con algunas comunidades mayas. Ahí fui aprendiendo cosas que escuchaba. Es la única cultura de las Américas donde el tiempo funda el espacio. O sea, donde el espacio es hijo del tiempo. Eso que después elevó Einstein a categoría científica —Einstein debe haber sido maya, pero no se había enterado. Entonces, yo tomaba notas de cosas que escuchaba, tratando de meterme en esa cultura que me parecía apasionante, y las guardé. No publiqué esa parte de ese período mío guatemalteco.
«Entre esas cosas que guardé había una síntesis de ese concepto del tiempo y el espacio, que me sirvió de introducción para este nuevo libro. Ese texto que yo había escrito y ahora recuperé decía: Y los días se echaron a caminar, y nos hicieron a nosotros, que así fuimos nacidos. Nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida... Eso lo tenía guardado, lo encontré de casualidad, y como justo estaba con idea de hacer un libro que fuera un calendario, lo utilicé, porque al fin y al cabo sí somos hijos de los días. De cada día brota una persona y dentro de esa persona hay historia, porque estamos hechos de átomos pero también de historias, y alguna de esas historias merece ser contada. Por eso se llama Los hijos de los días y, como les decía, lo escribí 13 veces».
¿Un hombre político?
—¿Cuándo va a escribir una novela o un artículo sobre un tema de la política, separa al escritor del hombre político?
—No, en realidad no separo nada. Yo creo que hay que recuperar la realidad como una unidad indivisible, porque estamos sometidos a un sistema de poder fundado en una cultura del desvínculo, especializada en divorciarlo todo, en separarlo todo; en separar el pasado del presente, el alma del cuerpo; en separar el corazón de la razón, o sea, al mundo de las emociones del mundo del pensamiento, de las ideas. Todo lo que toca lo rompe el sistema de poder. Lo rompe, lo separa. Los géneros literarios son también un resultado de un poder despedazador y a mí lo que me gusta es recuperar la unidad perdida. O al menos, ayudar un poquito a recuperarla.
«Nunca me creí ese cuento de que la política era un asunto exclusivo de los partidos, de los sindicatos, de lo que se supone es la vida política de un país. Para mí la política impregna todo, porque dentro de cada uno, dentro de cada persona, se libra una guerra a veces secreta entre la libertad y el miedo, que tiene que ver con nuestras opciones personales, con nuestro modo de vivir o de desvivir, y eso también es política, porque se proyecta en el plano colectivo. ¿Qué es la política, sino una lucha entre la libertad y el miedo?
«Estamos sometidos internacionalmente a una dictadura del miedo. Yo me acordaba de eso, a propósito de cuando le comenté a unos amigos que estaba escribiendo Los hijos de los días, inspirado en las comunidades mayas, en esa cultura maya tan honda y misteriosa. Y mis amigos enseguida me plantearon: “Pero los mayas decían que el mundo se acaba en el 2012”. ¡Jamás los mayas dijeron ese disparate! Ese es un invento de unos mercaderes miserables que venden miedo, porque a la dictadura del miedo le interesa que este se multiplique. Y que estemos más limitados, prisioneros por el miedo, que es el principal enemigo de la libertad. Y es el que nos impide recordar, ser, vivir, cambiar. El miedo te ata, el miedo es una prisión. Tenemos que vivir siempre aterrados por algo. Las amenazas militares son las más importantes. La idea de que si uno no se porta bien será suprimido de la tierra».
Entre indignos e indignados
—A propósito de los países con petróleo y gas, y del miedo. El año pasado se generó mucha polémica entre los intelectuales de izquierda, sobre qué posición asumir respecto a las llamadas nuevas revoluciones de colores, que transformaron el mapa de Oriente Medio. ¿Cuál es su percepción? ¿Hasta qué punto hubo manos extranjeras manipulando ese asunto?
—Lo que ha ocurrido en el Oriente Medio son procesos muy diferentes entre sí, solo que muchas veces los grandes medios de comunicación meten a todos en la misma bolsa para reducir la realidad; lo que Don Guillermo Shakespeare definía como un cuento contado por un idiota.
«Mira lo que ha sucedido en el mundo en estos últimos dos o tres años es una inesperada y para mí muy bienvenida explosión de la indignación popular. Este movimiento de los indignados, que lo vi nacer en España, pero que recogió experiencias previas —muchas de ellas latinoamericanas—, estalló ahora con una fuerza contagiosa que antes no había tenido. Empezó a diseminarse por todas partes y eso me parece estupendo. Una prueba de que el mundo no está quieto, de que la humillación es una penitencia, pero no es un destino, y de que, en definitiva, el mundo está dividido en indignos e indignados, y hay que elegir de qué lado está uno.
«Yo no nací para ser neutral, ni objetivo tampoco. Es una duda que me embargaba cuando escribí la trilogía Memorias del fuego, y los relatos no salían objetivos. Entonces, fui a ver a Don José Coronel Urtecho al río San Juan; el gran poeta nicaragüense ya desaparecido, quién me preguntó qué andaba escribiendo. Le expliqué: Bueno, algo como una trilogía y estoy escribiendo el primer tomo. Le conté cómo era la idea, que recuperaba la Historia a partir de pequeñas historias, como me gusta escribir a mí, pero que armaban un mosaico de la Historia de las Américas. Lo que me preocupa, le dije, es que no consigo tener la objetividad necesaria. “No te preocupés, enfatizó, olvidate de eso de la objetividad. ¡Qué objetividad ni objetividad! Los grandes predicadores de la objetividad —la mayoría de Estados Unidos— son unos mentirosos. No quieren ser objetivos. Quieren ser objetos para salvarse del dolor humano”.
«Entonces supe que andaba bien, rumbeado, y ahí volví a escribir de la manera más subjetiva. Y muy subjetivamente admito que me parece estupendo lo de los indignados. Ese movimiento me parece muy positivo. El mundo se mueve, cambia. Y son, sobre todo los jóvenes, pero no solo ellos, los que se niegan a seguir aceptando la realidad y se deciden a cambiarla, mediante procesos muy diferentes entre sí, y que a veces parecen completamente anárquicos, como incomprensibles, caóticos, pero es que la realidad es caótica y contradictoria. Y la contradicción es la prueba de que estamos de veras vivos.
«Hegel no se equivocó ni Marx tampoco, ni se equivocaron la mayoría de las culturas indígenas precolombinas que creían en la contradicción como motor de la vida. Entonces, no hay que tenerles miedo.
«Por cierto, estuve con los indignados en la Puerta del Sol y después en la Plaza de Cataluña apoyándolos, y firmé una especie de entrevista larga que me hicieron para usarla en la publicidad. Y los mismos chicos me interrogaban mientras filmaban: ¿Y cuánto va a durar? “¿Y eso les preocupa a ustedes?”, me asombré. “No, creemos que no. Pero nos preguntan, a la gente sí le preocupa”. Entonces les dije: Ustedes vívanlo con naturalidad, como se vive el amor, que es infinito mientras dura.
«Por esto del contagio, se alzaron multitudes indudables en contra de regímenes despóticos o por lo menos puestos de espaldas al pueblo. La indignación es una prueba de dignidad. Y se manifiesta de maneras diversas. Por suerte, el mundo es muy diverso, como lo es América Latina.
«Como hablo tanto de América Latina —evidentemente me siento ciudadano del mundo, pero es la tierra que más me duele, la que más amo—, muchas veces me preguntan: “¿Y qué es eso de América Latina? Una ficción jurídica. ¿Qué tiene que ver un haitiano con un argentino?”. Y yo respondo: ¿No será que nuestra principal virtud es la diversidad? ¿No será que lo mejor que el mundo tiene es la cantidad de mundos que el mundo contiene? ¿No será que lo mejor que nos ocurre es que somos diferentes? ¿No será que nos negamos a aceptar esta imposición disfrazada de destino, la voz del amor que nos dice: Elija quién quiere morir de hambre y quién quiere morir de aburrimiento? No vamos a morirnos de hambre, ni de aburrimiento tampoco».
Anécdota
«Recuerdo una vieja historia que escuché en La Habana hace muchos años, y que ahora decidí escribirla, porque no la vi escrita en ningún lado y me pareció que valía la pena contarla. Y en ese libro nuevo que saldrá, titulado Los hijos de los días, la incluí. Que es la historia de Fernando Ortiz cuando, después de que su padre lo enviara a estudiar a España, regresa a Cuba siendo un muchacho jovencito. Creo que concretamente a las Islas Canarias, si no me equivoco. Ya en Cuba anda paseando con su padre por las calles de La Habana, redescubriéndola como su ciudad, cuando se cruzan con un señor pequeñito, muy flaco, casi calvo, que camina muy apurado, como si estuviera llegando tarde a alguna parte. Entonces el padre le dice a Fernando: “Míralo bien, y no lo olvides. Cuidado con ese, porque ese es blanco por fuera, pero negro por dentro”. Ese señor apurado era Martí, quien no mucho después moría abatido por una bala española, peleando por la libertad de Cuba.

Evo Morales rendirá balance de gestión en actos conmemorativos del Estado Plurinacional



TeleSUR 22-01-2012

El presidente de Bolivia, Evo Morales, rendirá este domingo un informe a la nación durante una Sesión de Honor en la Asamblea Legislativa Plurinacional, en el marco de la celebración del segundo aniversario de la fundación del Estado Plurinacional.

El corresponsal de teleSUR en la nación suramericana, Freddy Morales, informó que medios locales aseguran que el mandatario anunciará cambios en su gabinete y precisó que oficialmente sólo se conocen las renuncias irrevocables de los ministros del Transporte y Obras Públicas, Wálter Delgadillo y de Comunicación, Iván Canelas. 

“Se ha sabido que habrá el cambio de la mitad de al menos 10 a 11 ministros. La posesión del gabinete está prevista para el lunes a las 10H00 locales (14H00 GMT)”, agregó.

El acto iniciará con palabras del vicepresidente, Álvaro García Linera, quien también ofrecerá un informe a la nación. A la sesión asistirán autoridades de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial,  diplomáticos presentes en La Paz, la capital, y representantes de los movimientos sociales de todo el país. 

Según fuentes oficiales, el mandatario destacará el avance de la economía nacional, que permite situar el Producto Interno Bruto (PIB) en 25 mil 963 millones de dólares que representan hasta cuatro veces más que en 2006, cuando asumió la presidencia boliviana. 

También resaltará el crecimiento sostenido sin déficit de la economía que ha permitido que el país no resulte afectado por la crisis internacional centrada en Europa y Estados Unidos (EE.UU.). 

Asimismo, Morales hará referencia a la implementación de la Constitución con la aplicación de distintas políticas económicas, sociales y productivas. 

El Presidente inició los festejos por el aniversario del Estado Plurinacional el sábado, con un ritual ancestral en la localidad de Tiahuanaco (noroeste), donde recordó el papel fundamental de los movimientos sociales y de la Fuerza Armada en la protección de las riquezas bolivianas.

Durante la jornada aseguró que el Estado Plurinacional tiene la misión de trabajar por “la descolonización” y en defensa de los recursos naturales de Bolivia. 

Al respecto señaló que tras la llegada de la Revolución hay mayor conciencia “para avanzar en esta tarea para recuperar nuestras formas de vivencias, defenderla y que nunca más nuestros recursos naturales sean entregados a las transnacionales”. 

“El proceso de cambio en la nación es irreversible”, añadió Evo Morales. 

La Constitución Política del Estado Plurinacionl de Bolivia se promulgó el 7 de febrero de 2009, luego de ser aprobada en enero con más del 60 por ciento de los votos.

Gobierno de Rousseff tienen 59% de aprobación, sondeo

BRASILIA, 22 (ANSA) - El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, que acaba de cumplir un año, cuenta con el 59% de aprobación según una encuesta publicada este domingo por el diario Folha de Sao Paulo.

    Rousseff conquistó el nivel de apoyo más alto, tomando como referencia los primeros 12 meses de gestión, frente a igual período de los demás gobiernos tras la restauración democrática en 1985.

    El record anterior era del ex mandatario Luiz Lula da Silva que en el primer año de su segundo mandato, iniciado en 2007, conquistó el 50%, seguido por Fernando Henrique Cardoso con el 41%, Fernando Collor el 23% e Itamar Franco contó con el 12% de opinión positiva.

    El sondeo realizado por la empresa Datafolha, ligada al Folha de Sao Paulo, señala, asimismo, que el 33 % de lo entrevistados jugaron al desempeño del gobierno como regula y el 6 % lo calificó como pésimo.

    La encuestadora indagó a 2.575 personas los días 18 y 19 de enero y el margen de error es de dos puntos porcentuales positivos y negativos.

    Los números del sondeo publicado este domingo son similares a los indicados por otro realizado por el instituto IBOPE en diciembre, en el cual el gobierno de Rousseff conquistó el apoyo del 56 % de los ciudadanos.

JMG
22/01/2012 12:15 


Bloquear el petróleo iraní, una decisión arriesgada

La Unión Europea sigue ciegamente las órdenes de EE.UU. para castigar a Teherán. Otros, más sensatos, no se dejan arrastrar por temor a que sus economías sean las más afectadas

Los portaaviones estadounidenses Jhon C. Stennis, Carl Vinson y Abrahan Lincoln asedian a Irán. Autor: Internet
Jorge L. Rodríguez González 
jorgeluis@juventudrebelde.cu
21 de Enero del 2012 20:44:39 CDT
Estados Unidos pretende arrastrar a sus socios a la guerra económica contra Irán. Sin embargo, no todos los que aparecen en la lista de cooperadores de la Casa Blanca están muy convencidos de sumarse a esta nueva racha de la gran tormenta occidental que ha debido enfrentar la nación persa en más de 30 años de hostilidad. Y la razón es muy práctica: temen que el tiro les salga por la culata y golpee sus intereses nacionales.
Las medidas que ahora trata de impulsar la Unión Europea (UE) se sumarían a la ley adoptada por Estados Unidos para sancionar a instituciones financieras que mantengan negocios con el Banco Central de la República Islámica de Irán, el cual maneja los fondos del comercio de crudo.
Hasta el momento, los Gobiernos de la UE parecen haberse puesto de acuerdo sobre el bloqueo del petróleo iraní, con excepción de Grecia.
La medida punitiva prohibiría inmediatamente cualquier nuevo contrato petrolero con Irán y daría de plazo hasta el 1ro. de julio para poner fin a los ya existentes.
Pero la reticencia de Grecia, el Estado europeo con mayor dependencia del crudo procedente de Irán, es un obstáculo para la aprobación de las sanciones, prevista para este lunes.
Atenas tiene hasta 60 días para pagar el crudo iraní sin necesidad de avales financieros, por lo que el país helénico quiere asegurarse de seguir teniendo preferencias similares. Pero eso será difícil, debido a la delicada situación financiera del país, muy endeudado.
Por el momento, la UE trata de convencer a los griegos de que otros productores de crudo podrían sustituir los suministros iraníes con un arreglo favorable a Atenas. Sin embargo, reconoció que no podría lograr nada concreto hasta el lunes, por lo que es muy probable que el país helénico continúe reticente.
No obstante, existe el temor generalizado de que la nueva oleada de sanciones contra Teherán pueda disparar los precios del petróleo a la estratosfera. De hecho, ahora mismo, en medio de un contexto de inseguridad en el Medio Oriente, y cuando Estados Unidos e Israel barajan la posibilidad de atacar a Irán, el barril Brent (ideal para la producción de gasolina) aparece por encima de los 110 dólares.
No pocos analistas del sector estiman que la tarifa pudiera escalar hasta los 200 dólares. Y eso sería un golpe fatal para una Europa donde la crisis amenaza incluso con la desintegración del bloque.
Francia, uno de los más activos defensores del embargo, compra solo tres por ciento de su petróleo en Irán; sin embargo, Italia, España y Grecia, importan 13, 15 y 30 por ciento, respectivamente. De ahí que lograr un consenso no haya sido fácil, y se seguirá debatiendo en una reunión de cancilleres del bloque de los 27 este lunes.
Dudas similares asaltan a gobiernos asiáticos aliados a Washington, a los cuales Estados Unidos solicitó apoyo para presionar al Gobierno iraní. En medio de la visita de Robert Einhorn, asesor especial del Departamento de Estado norteamericano, a Corea del Sur, el canciller de ese país, Kim Jae-shin, no negó su incondicional apoyo a la Casa Blanca, pero advirtió que el plan requiere más negociaciones con EE.UU. —del que depende en materia de seguridad— antes de llegar a puntos concretos, pues a su ejecutivo le preocupa que las sanciones a la nación islámica dañen la economía doméstica.
La inquietud es lógica, teniendo en cuenta que la dependencia surcoreana al petróleo iraní ha crecido. En 2010 las compras del crudo persa representaron el 8,3 por ciento del total adquirido por este país, tasa que se elevó a 9,6 por ciento en los primeros 11 meses del año pasado. Y buscar un nuevo proveedor en tan poco tiempo no será tarea fácil, como lo reconoció la Cancillería surcoreana.
Mohsen Qamsari, director de Asuntos Internacionales de la petrolera estatal iraní National Iranian Oil Co., aseguró que Irán  renovó el contrato a un año con las empresas surcoreanas. Para 2012 Seúl estima comprar el diez por ciento de su crudo (200 000 barriles por día (bpd) en Irán, un poco más que en 2011, por lo que algunos funcionarios de la nación asiática aseguran que sus refinerías buscan alternativas y exenciones al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Teherán.
Japón, hasta donde viajó el secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, con el mismo objetivo que Einhorn, se encuentra en una disyuntiva similar por su dependencia de las importaciones del crudo, la que ha aumentado después de la crisis en la central nuclear de Fukushima-1, provocada por el terremoto y tsunami de marzo pasado. Buena parte del crudo que necesita Tokio lo compra en Irán.
Turquía, que importa de la nación persa más del 30 por ciento del petróleo y cuyas relaciones con Teherán no están en el mejor momento —Ankara aceptó acoger parte del escudo antimisiles de la OTAN—, dijo que no cumplirá las peticiones de Washington, su aliado en la región y socio en la Alianza Atlántica. Solo se atendrá a las sanciones de la ONU, según anunció la Cancillería turca, luego de un encuentro, hace unos días, entre su ministro, Ahmet Davotoglu, y el presidente del Parlamento iraní, Alí Alarinjani —este también se reunió con el premier turco, Recep Tayyip Erdogan.
Recientemente la Corporación de Refinerías de Petróleo Turcas (Tupras), el principal importador de crudo del país, firmó un acuerdo para comprar a Teherán nueve millones de toneladas del oro negro. Erdogan no está dispuesto a enfrentar ahora una crisis energética, después de un 2011 bastante difícil para Turquía.
Tampoco se debe desdeñar la advertencia de Irán de cerrar el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 30 por ciento del petróleo que se consume en el mundo, 70 por ciento del cual procede de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), en la que la República Islámica ocupa el segundo puesto, con una remisión de hasta 2,5 millones de bpd —unos 500 000 de esos barriles van a la UE, el segundo mercado iraní después de China.
El Estrecho de Ormuz tiene 34 millas (21 kilómetros) de ancho en su punto más angosto. En esta sección hay dos canales de dos millas de ancho (uno en cada dirección) para la circulación de buques cisterna, y una zona intermedia de dos millas de ancho, lo que torna al estrecho en una zona extremadamente vulnerable al bloqueo.
Pertrechos de guerra económica
Occidente está consciente del golpe que podría asestar a sus economías el bloqueo del crudo iraní. Pero en lugar de ponerle un stop, busca alternativas que le permitan concretarlo y amortiguar las consecuencias. Para ello empuja a la Agencia Internacional de Energía (AIE), que asesora a 28 países consumidores de petróleo, a liberar hasta 14 millones de bpd de crudo almacenados en EE.UU., Europa, Japón y otras naciones. Este plan de contingencia, que se implementaría durante un primer mes, es cinco veces más grande que la mayor liberación en la historia de la agencia, en respuesta a la invasión iraquí de Kuwait en 1990.
Recientemente el canciller francés, Alain Juppé, dijo que países productores de petróleo no identificados aumentarían su producción para compensar una prevista prohibición de la UE del petróleo iraní. Es claro que en esa lista de colaboradores se encuentran Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Libia. El comisionado de Energía de la UE, Gunther Ottinger confirmó la disposición de la Casa de Al Saud.
Sin embargo, esa alternativa no sería suficiente para contrarrestar el funesto golpe que significaría el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde cada día transitan unos 13 buques-cisterna con 16 millones de barriles de crudo.
Si la vía es bloqueada, Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo, podría despachar más crudo a través del sistema nacional de oleoductos este-oeste hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo. Pero esa red tiene una capacidad efectiva de unos 4,5 millones de bpd y, después de abastecer a las refinerías nacionales, solo dispondría de tres millones de bpd para exportar, según fuentes del sector citadas por Reuters.
Los Emiratos Árabes Unidos, por su parte, pretenden poner en marcha un nuevo oleoducto que evitará a Ormuz, al unir el yacimiento petrolífero de Habshan, situado en Abu Dabi, junto a las costas del golfo Pérsico, con la terminal del emirato de Fuyaira, en la orilla del golfo de Omán. La tubería, de unos 360 kilómetros, tendrá capacidad para transportar 1,5 millones de bpd al Océano Índico.
El proyecto, valorado en 3 300 millones de dólares y cuya construcción comenzó en 2008, ha presentado diversas dificultades que retrasaron su estreno. Lo previsto era que el oleoducto arrancara a inicios de este año, pero según los últimos pronósticos, entrará en funciones en junio. Para esa fecha ya estaría a punto de vencerse el plazo que daría la UE (hasta el 1ro. de julio) para que sus miembros cierren los contratos petroleros con Irán. Entonces los más afectados por la medida punitiva (España, Italia y Grecia) encontrarían un respiro.
Libia, otro de los grandes de la OPEP, en cambio, aún no se recupera de la guerra que desató Occidente contra Muammar Al-Gaddafi. Aunque se presupone que las grandes potencias lograron allí su objetivo, aún la nación norteafricana —con 1,6 millones de bpd— no ha podido poner en funcionamiento toda su infraestructura petrolera. Además, después de tres meses del asesinato del líder libio, aún predomina la inseguridad, y diversas bandas armadas que fungieron como peones de la OTAN, se hacen de feudos y se disputan territorios.
Si Libia cae en otra guerra civil, podría tardar mucho más en recobrar su capacidad productora. Por tanto, el Estrecho de Ormuz sigue siendo estratégico.
Con sus recientes maniobras militares Velayat-90, que se extendieron desde el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán (Mar de Omán) al Golfo de Adén y el Mar Arábigo, Irán envió un claro mensaje: podría cerrar ese paso estratégico y valora la idea muy en serio. Entonces, las consecuencias serían catastróficas para todos.

“Las banderas no son trapitos”

REPORTAJE AL CANCILLER TIMERMAN SOBRE CAMERON Y LA ESTRATEGIA HACIA MALVINAS

El ministro de Relaciones Exteriores dijo a Página/12 que el Mercosur y la Unasur decidieron rechazar que recalen barcos con la bandera de las islas porque hay una nueva visión sobre la defensa de los recursos naturales en la región.

Por Martín Granovsky

Tomado de Página 12

En diálogo telefónico con este diario desde Guatemala, donde terminó ayer su gira centroamericana, el canciller Héctor Timerman interpretó que la comunicación pública de los Estados Unidos sobre que el litigio de las islas es un tema de la Argentina y del Reino Unido representa un llamado de atención a lo que definió como “escalada militarista” por parte de Londres.

–En primer lugar, los Estados Unidos hicieron un reconocimiento de que entre la Argentina y el Reino Unido hay un problema bilateral pendiente de soberanía –afirmó Timerman.

–Los Estados Unidos hablaron de una administración de hecho de las Malvinas por parte del Reino Unido.

–Eso es importante. Las islas están bajo el dominio británico. Pero los Estados Unidos no hablaron de derecho en ese aspecto sino sólo del costado fáctico. Por lo tanto, eso significa que dejan librado el conflicto pendiente entre la Argentina y el Reino Unido a las negociaciones bilaterales. Es un gran logro para la posición argentina y por eso la expresión de la postura norteamericana fue recibida con mucho beneplácito por toda América latina.

–¿Qué parte de la posición de Washington percibe el gobierno argentino que cayó bien en América latina?

–La decisión acerca a los Estados Unidos a un reclamo argentino que se convirtió en un reclamo latinoamericano. Entonces no podemos más que congratularlos, como argentinos y como latinoamericanos, cuando recibimos un fuerte apoyo a nuestra iniciativa permanente de convocar al Reino Unido a un diálogo pacífico. La Organización de las Naciones Unidas lo viene pidiendo desde 1965. No es un capricho, es parte de la legalidad internacional.

–¿Al Gobierno lo sorprendió la comunicación oficial de los Estados Unidos sobre Malvinas?

–Vamos a los hechos: desde que asumió Néstor Kirchner, el 25 de mayo de 2003, en cada reunión bilateral con los Estados Unidos la Argentina explicó su posición pacifista y dialoguista sobre la necesidad de negociar la recuperación de la soberanía sobre las Malvinas. Y en términos personales me consta desde que fui designado embajador en Washington y luego canciller durante el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y ahora durante el mandato que comenzó el 10 de diciembre. Sobre los Estados Unidos conviene retener un dato. En la Organización de los Estados Americanos, que los Estados Unidos integran, las resoluciones sobre Malvinas son aprobadas por consenso. Y siempre hablamos de la cuestión en las reuniones bilaterales. Siempre.

–¿Pero los sorprendió?

–No me sorprendió. Sí me parece importante destacar que los Estados Unidos dieron a conocer su posición justo cuando la Argentina había sido acusada de colonialista por parte del primer ministro británico David Cameron y se había reunido el Consejo Nacional de Seguridad inglés, el martes último. El Reino Unido estaba en medio de una escalada militarista.

–¿Por qué “escalada militarista”?

–¿Para qué un gobierno refuerza las posiciones militares y pone el tema dentro del Consejo de Seguridad Nacional? Por eso, Gran Bretaña merecía un llamado de atención por parte del mundo. Deben saber que entraron en un camino peligroso en el cual la Argentina no quiere ni va a participar. La postura norteamericana también es un llamado de atención a Gran Bretaña para que abandone el camino militarista y se siente a negociar.

–¿El Gobierno atribuye algún motivo especial a la actitud norteamericana?

–Los propios Estados Unidos actúan y explican sus posiciones, pero me imagino que habrán valorado el impacto que tiene la cuestión de las Malvinas en América latina. El miércoles ya vimos públicamente la respuesta del canciller brasileño Antonio Patriota durante la visita a Brasilia del canciller británico William Hague.

–Patriota dijo que confirmaba la decisión del Mercosur de no aceptar barcos con bandera que diga “Falklands”. ¿Hablaron con él después de las declaraciones de prensa que manifestó con Hague a su lado?

–Lo llamé yo mismo y le expresé la satisfacción que sentimos los argentinos por el acto de hermandad que protagonizó. En realidad, volvió a poner en palabras lo que constituye una política de Brasil acerca de Malvinas, sobre todo en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y de Dilma Rousseff. La decisión de prohibir que recalen en puertos de países del Mercosur barcos con bandera de las islas es jurídicamente mucho más importante de lo que aparece a veces en algunos análisis apurados.

–¿Por qué al Gobierno le parece clave?

–En el 2010 Unasur resolvió la prohibición del ingreso de barcos que enarbolen la bandera de Malvinas a puertos de la región. Lo mismo hizo después el propio Mercosur. Y en concreto Uruguay rechazó el ingreso de un pesquero de las islas por expresa orden del presidente José Mujica. Esto motivó que algunos analistas dijeran: “Es una estupidez la medida. Los barcos cambian de bandera y se acabó”.

–Y no es así.

–No, sería una locura analizar las cosas de esa manera. La Argentina no busca organizar un bloqueo a las islas. Sólo quiere contrarrestar el interés británico con un hecho jurídico que se opone a una medida de facto. Si ante la medida de facto, que es un barco atracando en un puerto del Mercosur con bandera de las islas, ningún país dice nada, quiere decir que está reconociendo la juridicidad de ese hecho. Por eso era tan importante que no se aceptara la llegada de barcos con esa bandera. Le hemos quebrado al Reino Unido una estrategia de hechos consumados. Las banderas no son trapitos. Si al aceptar un pasaporte se reconoce la entidad de otro país, ¿cómo no va a ser importante una bandera? Vencimos la estrategia inglesa y fue una gran victoria argentina. Esta victoria fue la que motivó la reacción intempestiva de Cameron.

–No es la primera vez que escucho la palabra “intempestiva” en estos días. El Gobierno ya la usó para responderle a Cameron cuando el primer ministro dijo que la posición argentina de no reconocer el derecho de los isleños a la autodeterminación es “colonialista”.

–Gran Bretaña nunca les preguntó a los residentes de Hong Kong sobre la autodeterminación antes de ceder otra vez la soberanía a la República Popular China. Y no es una cuestión de número. En la ciudad de Buenos Aires y en la provincia viven más ciudadanos británicos que en las Malvinas. Y no cuento a los galeses de Chubut. Pero aquí también prefiero apelar a la legalidad internacional. La ONU no reconoce el derecho a la autodeterminación de los malvinenses. Para la ONU son objeto de Derecho, pero no sujeto. Los únicos que pueden negociar, para la ONU, son Gran Bretaña y la Argentina. Sólo los dos países, y no los isleños, pueden hablar como partes litigantes.

–¿Qué novedad aportó la gira por América Central?

–El viaje tuvo resultados fantásticos. El apoyo de los países centroamericanos fue categórico. En América central hay un deseo muy grande de conectarse con el Mercosur. Vi un gran cariño y un gran respeto por la Argentina. Hay una huella argentina importante. Hay un entendimiento y un reconocimiento de ver más hacia el resto del continente, de relacionar el mercado común de Centroamérica y el Mercosur. Ello se suma a una visión cercana en temas multilaterales, en la necesidad de la cooperación. Tenemos seis proyectos de cooperación en los seis países de Centroamérica. Tienen que ver, por ejemplo, con derechos humanos, gobernabilidad y desarrollo social.

–Más allá del reclamo de soberanía por Malvinas, ¿qué efecto simbólico tienen las islas hoy para el resto de la región?

–Este año la Argentina va a impulsar en el Mercosur y en distintos foros la necesidad de proteger los recursos naturales del Mercosur. Estamos hablando, entre otros elementos, de agua, petróleo, etcétera. Queremos que el Mercosur tome la cuestión de la defensa de los recursos.

–Unasur lo tomó en el Consejo Sudamericano de Defensa.

–Sí. Petróleo, pesca, agua, minería, nos parece que en la actual situación mundial tienen un rol estratégico muy importante. Debemos unirnos en la defensa de los recursos. De los renovables y los no renovables. Esa va a ser la bandera que va a levantar la Argentina. Todos estamos de acuerdo en que no vamos a permitir que en este momento ocurra lo mismo que pasó desde el siglo XV en adelante. No puede ser que potencias militaristas abusen de los recursos naturales en la región. En ese sentido, Malvinas es un ejemplo. Lo que ocurre en Malvinas en principio con el petróleo y la pesca no queremos que suceda en otro lugar de la región.

–Una interpretación dice: Cameron y Cristina elevan la presencia pública del litigio sobre las islas por necesidades internas.

–Hablo de lo que me corresponde, que es la Presidenta. La conozco hace muchísimos años. Cuando empezamos a conversar de política, me acuerdo que le dije: ‘Cristina, sos muy malvinera’. Hablaba mucho e intensamente del tema. Obviamente no era presidenta y yo ni pensaba en ser funcionario público. Siempre me impresionó la defensa que hacía de la importancia de la cuestión de las islas. Logré entenderlo cuando fui conociendo a más santacruceños. Allá las Malvinas son parte de la vivencia diaria. Me impresionaba la vehemencia con la que Cristina hablaba de un punto que para ella era un verdadero tema político. Y era otra realidad. Era una dirigente política. Hoy es, además, la Presidenta. Es lógico que sea coherente y sostenga desde el Estado lo que siempre pensó, que por otra parte en todo momento tuvo una expresión de pacifismo. En la génesis del pico de estos días estaba el hecho de que quienes estaban llevando el conflicto hacia un punto más álgido eran los funcionarios del gobierno británico. Nosotros sólo hacemos una cosa: no dejar sin respuesta la agresividad. No mandamos soldados ni convocamos a ningún consejo de seguridad nacional. Decimos hay que sentarse a dialogar como establece la ONU. Si los países poderosos no cumplen con la ONU, entonces la ONU dejará de tener sentido.

–¿La Argentina dará prioridad a las acciones internacionales este año, cuando se cumplan treinta años del desembarco en las islas resuelto por la dictadura y la guerra posterior, o el que viene, cuando se conmemoren los 180 años de la ocupación de las islas por parte de los británicos?

–La estrategia política está en manos de Cristina. Sí puedo afirmar que sería un error que Gran Bretaña basase toda su estrategia sobre el fundamento bélico. Por un lado, está clarísimo que la Argentina tiene una manifiesta vocación pacífica. Por otro lado, incluso en noviembre de 1982 la ONU dijo que el conflicto armado que había tenido lugar ese año no cambiaba la obligación de negociar pacíficamente. Por eso digo que basar la estrategia en los antecedentes bélicos no debería ser la forma de encarar el tema por parte de los británicos. Igualmente, la Argentina va a seguir insistiendo en la necesidad de negociar. La Argentina ya está sentada a la mesa de negociaciones. Que se sienten, por favor, los británicos.

–¿Asombró a la Argentina la posición chilena de apoyo a la medida del Mercosur?

–Chile tuvo una actitud muy solidaria y es para nosotros un motivo de orgullo. Adoptó todas las medidas de Unasur en forma muy enfática. Los puertos de Chile también están vedados a buques con bandera de las islas y no se permite que atraquen buques de guerra.