domingo, 30 de octubre de 2011

Orgullo de ser cubano

Por Lázaro Fariñas*

Foto Virgilio Ponce - Martianos-Hermes-Cubainformación

A pesar de haber luchado contra la dictadura batistiana cuando aún era un adolescente, desde muy al principio del triunfo revolucionario comencé a combatir al gobierno recién llegado al poder. Combatir al gobierno, no al país. Gracias a Dios que, antes de terminar con mis huesos en una prisión cubana, logré escabullirme por una embajada sur americana, para terminar en Miami. Digo que combatí al gobierno, no al país, ya que nunca dejé de querer a Cuba y a los cubanos, nunca dejé de aplaudir los triunfos de mis compatriotas en los eventos deportivos, ni de admirar los avances en la salud pública que se llevaban a cabo en la isla. Nunca vi las diferencias que tenía con el gobierno de Cuba como una forma de odio hacia la isla y su pueblo. Un triunfo de Cuba, en cualquier orden, lo miraba con el orgullo de sentirme cubano. Nunca me dejé cegar por el odio, como la mayoría de mis compatriotas que por aquellos años vivían en Miami. Aquellos cubanos comenzaron odiando al gobierno que presidía Fidel Castro y terminaron odiando a Cuba y a su pueblo.

Para muchos de los que aquí residen, ese odio nunca llegó a desaparecer. Muy al contrario, siguió creciendo como las yerbas malas. Decían que el mejor comunista era el comunista muerto, para continuar afirmando que el mejor juego de béisbol o la mejor pelea de boxeo era la que perdían los cubanos en los eventos internacionales. Los mejores artistas cubanos eran los que no se conocían en ninguna parte y los únicos que servían eran los que desertaban y venían para Miami.

Ahora, con los Juegos Panamericanos que se acaban de llevar a cabo en Guadalajara, aquí apenas se les han comentado, es, casi, como si no hubiesen sucedido. Pero cuando el equipo cubano de béisbol no pudo ir a la final para discutir el oro, entonces sí abiertamente hubo comentarios en los noticieros de la televisión local que trasmite en español en esta ciudad, comentarios de los presentadores para reírse a boca llena y decir que los cubanos ya ni sabían ganar medallas. Por supuesto que ahora que los boxeadores de Cuba ganaron 8 medallas de oro de las nueves que se disputaban, estos odiadores profesionales no han dicho ni esta boca es mía.

Cuando estos personajes del teatro vernáculo cubano-miamense que se auto titulan patriotas, a quienes hasta algunas lagrimitas de cocodrilo le salen al mencionar a Cuba, al referirse a la misma, ¿a cuál Cuba se refieren? La única Cuba que existe está a 90 millas al sur de Cayo Hueso y es la que manda delegaciones de deportivas al extranjero a competir en su nombre. La misma que manda a miles de maestros y personal de salud a las cuatro esquinas del planeta a enseñar a los analfabetos y a curar a los enfermos. Únicamente en las mentes calenturientas de esta porción ultraderechista de la comunidad cubana en el exterior puede pensarse que existe una Cuba adentro y otra fuera del territorio nacional.

Somos muchos los cubanos que vivimos en el exterior que sí nos sentimos muy bien y orgullosos con cualquier triunfo de esa patria nuestra. Somos los que no deseamos plagas, ni enfermedades, ni fenómenos naturales que dañen nuestro pueblo que allí reside. No importa que muchos hayamos adquirido otras ciudadanías o que hayamos vivido por largos años alejados del territorio nacional, incluso ni importa que existan diferencias ideológicas con el gobierno de Cuba. Cuba es nuestro país y cualquier triunfo es para muchos de nosotros que vivimos fuera de allí, un orgullo propio.

Por eso creemos que las diferencias entre los Estados Unidos y aquel país que nos vio nacer deben normalizarse, para que Cuba pueda seguir el camino de la independencia nacional y en pleno respeto de su soberanía, que los norteamericanos respeten ese derecho de nuestro pueblo y que no sigan intentado interferir en los asuntos internos de aquel país.

Felicidades a los deportistas cubanos por el papel desempeñado en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México, felicidades a nuestra Patria por el triunfo de nuestros compatriotas. Son cosas así las que nos hacen sentir cada vez más orgullosos de haber nacido en esa isla.

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.


EL MERCADO Y EL ESTADO (III), “RES PÚBLICA”

Jorge Gómez Barata
No hace todavía 20 años, de visita en el ayuntamiento de Múnich, Alemania me enteré de que en aquel país el principal terrateniente es el Estado lo cual, según me aclararon, no significaba que el gobierno sembrara coles ni ordeñara vacas. Debido a mí interés los anfitriones programaron la visita a varias cooperativas donde conocí la experiencia de establecimientos donde la propiedad privada y pública convivían en cooperativas. Según sus argumentos, la cohabitación era posible por la vigencia de un sistema que llaman Economía Social de Mercado.
Del mismo modo que en la evolución natural los virus y los anticuerpos aparecieron más o menos simultáneamente, en la historia el Estado y el mercado se formaron juntos; eso explica que a pesar de las eternas pugnas entrambos, al final conviven. El equilibrio se rompió dos veces: una cuando en la Unión Soviética y en los países del socialismo real se anuló el mercado y otra cuando el neoliberalismo intento hacer lo mismo con el Estado; aunque con diferentes significados los resultado fueron sendos fracasos.
Antes de originar la palabra castellana república, “res pública” significó para los romanos “cosa pública” o lo que es lo mismo, un área distinta al sector privado. Todo partió de la existencia de cometidos que por su entidad y magnitud, no eran concebibles como empresas privadas: caminos, acueductos, alcantarillados y otros que dieron lugar al concepto de “obras públicas”.
Con el paso del tiempo, en un esfuerzo por limitar los excesos de los mercados, los gobiernos nacionalistas y socialdemócratas en Europa y América Latina, incluso en los Estados Unidos es épocas de Roosevelt, ampliaron la intervención de los estados en la economía y auspiciaron la creación de un verdadero sector público de la economía nacional. En un caso se realizó sobre la base de las nacionalizaciones y en otros mediante la utilización de fondos públicos como capital de inversión.
De ese modo, de alguna manera se intentaba cumplir el precepto de que la justicia social hay que imponerla y eso solo es posible allí donde existe una economía prospera y el Estado es lo suficientemente fuerte como para dictar reglas y comportamientos que permitan extraer recursos del sector privado y generar una distribución del ingreso que aporte suficientes fondos para que el Estado pueda sufragar el gasto público, principalmente salud, educación y seguridad social y proteger a los sectores más vulnerables, sobre todo la infancia y la ancianidad.
De cara a las reformas económicas que tienen lugar en Cuba (oficialmente actualización del modelo), parecería que el Estado por su legitimidad y eficacia podría formar un binomio con el mercado. Un Estado fuerte, legítimo de matriz revolucionaria y que todavía cuenta con suficiente respaldo popular como el existente en la Isla, pudiera no sólo controlar las peores tendencias del mercado, sino utilizar sus virtudes (para lo cual habría que reconocer que existen). No ocurre así por varias razones.

Las reformas se asumen como un mal necesario y no con la convicción de que las mismas forman parte integral del proceso revolucionario que en su evolución arriba a una etapa en la cual se impone una nueva economía y una nueva institucionalidad, sobre todo una nueva democracia. Lejos de emprender las reformas con entusiasmo, como quien crea y construye, se hace con resignación y se intenta el imposible de cambiar las cosas que no funcionan con los mismos criterios con que se establecieron. El llamado de Raúl Castro a cambiar la mentalidad parece funcionar abajo pero no arriba.

En Cuba por razones conocidas, necesarias y en gran medida legítimas, el Estado fue sacralizado y el mercado demonizado. El Estado es demasiado grande, excesivamente poderoso y absolutamente protagonista, tanto que ha perdido su capacidad para mediar y arbitrar entre lo que pudieran ser diferentes actores económicos, mientras el mercado suprimido de raíz desde hace unos 50 años es demasiado débil.

Por un extraño giro de la historia en Cuba, corresponde al Estado auspiciar la formación del mercado que de ese modo pierde su principal capacidad, que es la de hacer funcionar reguladores espontáneos en la actividad económica.

Por otra parte, debido al carácter del sistema político cubano y a las reglas bajos las cuales funciona (siempre de arriba hacia abajo), esquema que fue óptimo pero que ha perdido vigencia, las reformas en Cuba no son resultado de un verdadero debate social, sino de la voluntad de los círculos dirigentes de formar nuevos consensos en torno a sus puntos de vista, soslayando cualquier otro.

La burocracia cubana es autista: mira sin ver, oye sin escuchar y convoca a debates siempre cooptados. Esas circunstancias se deben entre otras cosas a que, producto de la formalidad y el burocratismo, la calidad de la participación popular se ha degradado y los órganos de representación, particularmente el poder legislativo (en teoría principal órgano del Estado) es una completa nulidad.

De todos modos el hecho de que desde el Partido y el Estado se haya convocado a la “actualización del modelo económico”, es un camino, no un destino. El proceso recién comienza y tiene futuro. Allá nos vemos.

La Habana, 30 de octubre de 2011


¿Y ahora qué?

Juventud Rebelde analiza el camino de Cuba en Guadalajara 2011, donde hubo actuaciones memorables y algunas por debajo de lo esperado. Cumplimos, alcanzamos el segundo lugar en el medallero, y esto es toda una hazaña, pero no debemos embriagarnos con el triunfalismo, todavía hay bombillos rojos en el deporte cubano

La jovencita de 18 años Arlenis Sierra sorprendió con su medalla de oro, mientras Yumari González quedó en plata y Yudelmis Domínguez capturó el bronce. Autor: Juan Moreno

Yuri Guevara
guevara@juventudrebelde.cu
30 de Octubre del 2011 1:56:29 CDT
GUADALAJARA.— Recuerdo que antes del inicio de los XVI Juegos Panamericanos en esta ciudad, muchos me preguntaron si era posible retener el segundo lugar por países en el medallero general. Mi respuesta siempre fue la misma: no va a ser tan fácil como en ediciones anteriores, pero de acuerdo con nuestras potencialidades, sí es posible.
No hay dudas de que el nivel deportivo en América aumentó ostensiblemente en los últimos cuatro años. Así lo demuestra la tabla de medallas de estos Juegos, quizá la más balanceada a lo largo de la historia.
Estados Unidos quedó por debajo de las cien de oro nuevamente, tal y como sucedió en Río de Janeiro hace cuatro años. Brasil estuvo fuerte de nuevo, y vimos progresos admirables en naciones como México y Colombia. También Canadá mantuvo el brillo de sus competidores, aunque no fue el acostumbrado tercer lugar.
Pero, ¿cómo le fue a Cuba? ¿Por qué el segundo lugar no llegó hasta el viernes previo a la clausura?
Sucede que el calendario estaba dispuesto de una manera en la cual los deportes fuertes para nuestro archipiélago (boxeo, judo, lucha, pesas, atletismo, etc), se ubicaron casi todos en los últimos días de competencias. Así, el levantón del cierre no es casual, sino completamente natural.
Llegamos a la capital tapatía con 442 atletas para disputar 250 de los 361 títulos puestos en disputa, la mayoría al final. Pero si analizamos estos números, rápidamente comprenderemos que teníamos a nuestro alcance el 69 por ciento de las medallas, y si tomamos en cuenta las potencialidades reales de muchos deportes, entonces quizá se entienda lo ajustada que estaba la batalla para esta lid.
Asimismo, de todos los contrarios destacó particularmente Brasil, que se ubicó segundo del medallero hasta la antepenúltima jornada. Los sudamericanos vinieron con todo a esta justa, pues se preparan para brillar como nunca en los Juegos Olímpicos que acogerá la Ciudad Maravillosa en 2016.
Con estas condiciones, tuvimos que «pulirla». Por eso, les propongo echar un vistazo a las diferentes disciplinas para guardar en el archivo nuestros resultados.
Primero, la voz cantante la llevó el atletismo, con 18 medallas de oro, seis más que en Río de Janeiro. Sin dudas, este deporte presenta una progresión bien destacada, aunque el talón de Aquiles sigue ubicado en el área de velocidad.
Luego estuvo el boxeo, con sus nueve púgiles en la final, y de ellos ocho campeones. Al parecer, el buque insignia está de regreso.
Épica fue la victoria del ciclismo de ruta cubano, con una tripleta inédita en la historia de los Juegos, y una campeona que muestra la continuidad generacional en este deporte. Así, de Yumari y Yoanka González, figuras consagradas en las bielas y los pedales, transitamos a la genialidad de Lisandra Guerra, en plena madurez deportiva, y culminamos con los nuevos retoños: Arlenis Sierra y Marlies Mejías, sin olvidar a otras figuras prominentes como Yudelmis Domínguez.
Paradójicamente, el punto «débil» en esta disciplina sigue ubicado en las pruebas masculinas, aunque contamos con una figura que demostró por qué es multicampeón en la Vuelta a Cuba y dos veces tercero en el ranking continental: Arnold Alcolea, medallista de bronce en la ruta.
Un papel importante en la pelea por el segundo puesto del medallero lo tuvo la lucha con sus nueve títulos al inicio de la batalla. En el estilo greco acaparamos cinco de oro y las dos muchachas de la libre sorprendieron gratamente. También hicieron su aporte dorado los pesistas con sus cuatro títulos, aunque nos quedamos con uno menos que en Río 2007.
El judo, que tuvo uno de los torneos más difíciles de la historia panamericana, alcanzó cinco medallas de oro, dos de plata y tres de bronce. Hubo actuaciones memorables como la de Yaritza Abel y su espectacular ippon sobre la mexicana Karina Acosta.
Su aporte dorado hizo también la pelota vasca, con un metal áureo, tres de plata y cuatro de bronce. Una mayor cantidad de competencias en el año podrían rendirnos buenos frutos en esta área.
Sobre la media estuvo el remo, que aportó tres pergaminos dorados, cuatro de plata y dos de bronce. A los muchachos les faltó el remate final, pero la altura jugó una mala pasada. Quizá para compromisos futuros en terrenos altos deban llegar con más tiempo.
De esta forma, se perdió la primacía que ostentábamos desde los Juegos de Santo Domingo 2003, y Argentina retornó a la cima espectacularmente. En el canotaje alcanzamos cuatro pergaminos dorados, tres de plata y dos de bronce. Así, obtuvimos la misma cantidad de medallas que en los Juegos de Río, pero mejoramos en la calidad, pues se obtuvo un título más.
Aquí pudimos apreciar el empuje de jóvenes figuras como Jorge García, quien pudiera aportarnos sorpresas bajo los cinco aros en Londres el próximo año.
Igualmente, logramos tres preseas en el kárate, la misma cantidad que en Río, pero ahora fue una de plata y dos de bronce.
En cuanto al clavado, bien meritoria resultó la actuación del sincronizado de plataforma con Jeinkler Aguirre y José Antonio Guerra, que compitiendo con molestias en el hombro, logró agenciarse una medalla de plata. Asimismo, las preseas de bronce en la plataforma sincronizada para damas y el trampolín a dúo para varones, fueron muy bien recibidas.
Sorpresas y bombillos rojos
Los tiradores no lo hicieron nada mal, con un título, cuatro medallas de plata y una de bronce. Aquí no se puede olvidar el desafortunado percance que sufrió Leuris Pupo en la pistola de tiro rápido que lo dejó fuera de competencia, pues el antillano marchaba hasta ese momento cómodamente en el primer lugar.
Luego, el equipo de arco sí decreció, pues en Río obtuvo un título y una presea de plata, y esta vez fueron dos bronces lo que acumularon.
Al taekwondo le fue bien, aunque levantó en la última jornada. El balance fue de dos cetros, un subtítulo y dos de bronce. En Río logramos la misma cantidad de medallas, pero ahora mejoramos el color (una plata más).
Sin preseas continuó la gimnasia artística, y la rítmica rescató un bronce en la prueba de conjuntos. En tanto, la esgrima apenas aportó tres terceros lugares.
También el tenis de mesa se fue solo con una de bronce, lo mismo que en Río.
Alegrones con sabor dorado nos dieron Hanser García y Osleni Guerrero. Hanser devolvió la esperanza a la natación cubana tras sus metales de plata y bronce, algo que no se conseguía desde Winnipeg 1999.
En tanto, Osleni fue el benjamín del bádminton al quedarse con el segundo lugar del concurso individual, y no olvidemos que cayó como los grandes ante un rival que suma mucha más «carretera» que el capitalino.
Tampoco estuvo huérfano el patinaje, pues el joven Guillermo Muñoz quedó muy cerca de colarse en el podio en la velocidad a 300 metros, con muy poca experiencia en una disciplina que domina a su antojo Colombia.
No estuvo bien el pentatlón moderno, con serias dificultades en la equitación, y se fue sin medallas tras alcanzar una de plata en los Juegos de Río.
Finalmente, discretas fueron las actuaciones de la vela y el tenis, pues no se pudo avanzar a la discusión de lugares cimeros.
Contrastes en los colectivos
En deuda quedó el béisbol, pues la medalla de bronce no les basta a nuestros aficionados. Mucho se puede comentar al respecto, pero eso será tema de otro trabajo.
La misma medalla se obtuvo en el softbol, con la diferencia de que las muchachas regresaron al podio tras 12 años de larga espera.
El voli tuvo sus contrastes. En sala llegamos en ambos casos a la final contra Brasil, pero perdimos los dos partidos decisivos. Sin embargo, en la playa nos fuimos en blanco.
Aunque quedamos eliminados en la primera ronda, la presentación de nuestros jóvenes futbolistas ante Brasil y Argentina pudiera ser el rayo de luz que esperan todos los amantes del más universal de los deportes.
En el agua, pelota en mano, los polistas volvieron a introducirse en la discusión de medallas, una muestra del serio trabajo que realiza este deporte, sobre todo si analizamos su poco roce internacional.
El hockey no lo hizo mal, con los varones en el cuarto puesto y las muchachas en el quinto.
En total, alcanzamos 58 medallas de oro, 35 de plata y 43 de bronce, para un total de 136. Hace cuatro años logramos 135 preseas, con 59 títulos, 35 segundos lugares y 41 de bronce.
Como ven, es un balance similar, aunque ahora México alcanzó récord histórico de medallas, Brasil demostró que lo de Río no fue casualidad, Colombia duplicó a sus medallistas, y Argentina logró diez podios más.
Por tanto, si bien es necesario continuar el trabajo de profundización deportiva, quizá con una mayor concentración en las disciplinas individuales que aportan numerosas medallas, la saga histórica de Cuba en los Juegos Panamericanos aún continúa.
De todas formas, aunque cumplimos, no debemos embriagarnos con el triunfalismo. Todavía hay bombillos rojos en el deporte cubano.
Los Juegos Olímpicos de Londres ya están a la vuelta de la esquina y allí llegaremos con el compromiso de escribir otro capítulo de gloria.

Unasur destaca paz lograda en la región sin uso de fuerza a diferencia de accionar de OTAN

El Presidente Pro Témpore de la Unasur, señaló que las comisiones del organismo son "muy dinámicos". (Foto: teleSUR)

TeleSUR 29-10-2011

Durante la V Reunión Ordinaria del Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la secretaria general del organismo, María Emma Mejía, resaltó la paz en el continente “sin un sólo tiro” como uno los logros del bloque, mientras que la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) ha tomado otros camimos.

En una rueda de prensa realizada en Asunción, capital paraguaya, Mejía destacó que las 12 naciones miembros han logrado superar confrontaciones internas como el conflicto de Bolivia, la ruptura de relaciones entre Venezuela y Colombia, el golpe de estado en Ecuador de la mejor manera.

Al respecto señaló que en el continente se destaca “la paz sin un sólo tiro para resolver las diferencias que nos han podido confrontar, a diferencia del proceso que adopta la OTAN en otros países”.

La Secretaria General de la Unasur, indicó que el organismo aprobó este sábado la creación de un Consejo Electoral Suramericano, como un ente para acompañar los procesos democráticos que se llevan a cabo en los países de la región.

Asimismo, explicó que en el próximo mes de noviembre la Unasur presentará un plan maestro de infraestructura de Suramérica, porque si se logra mejorar la estructura de las principales ciudades de la región “habremos ganado mucho”.

Para el funcionamiento de los Consejos del organismo, Mejía destacó que trabajarán en las ocho comisiones fundamentales para el proceso de la integración como la salud, educación y recursos energéticos.

En este sentido, el nuevo presidente Pro Témpore de la Unasur, el paraguayo Fernado Lugo, señaló que las comisiones del organismo son “muy dinámicas” y que permiten a cada país poner los acentos necesario para la implementación de los programas que beneficien a los pueblos en diversos sectores.

“La integración energética abre las puertas en Suramérica para la comercialización a un precio justo, estos son temas que favorecen bastante”, expresó.

Lugo señaló que ha planteado la creación de una universidad suramericana, que brinde acceso a la educación a todos los jóvenes de la región donde se les ofrezca calidad. “Es un tema que vamos a seguir debatiendo”, señaló.

Asimismo, se refirió al fortalecimiento de la Unasur para que los países que la integran puedan atender situaciones inesperadas de las que no se puede sin ayuda internacional. Esto a través de un modelo de integración porque “Venezuela tiene lo que quizás Bolivia no tenga, y Bolivia tiene lo que Colombia no tiene”.

“Quién iba a pensar que Estados Unidos podía tener una crisis financiera, quién iba a pensar que Europa iba a tener una crisis económica, por eso hay que fortalecer la integración en Suramérica porque hay crisis que no se pueden supera solos”,apuntó.

Este sábado, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, recibió la presidencia Pro Témpore de la Unasur de Guyana, cargo que desempeñará ese país hasta el año 2012.